
Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Javier Milei nuevamente salió a la carga contra el movimiento feminista. Esta vez lo hizo en el Council of the Americas, una conferencia anual organizada en Buenos Aires por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la organización estadounidense Americas Society.
Sin ningún tipo de sustento empírico, afirmó que la caída de la tasa de natalidad en nuestro país estaría directamente vinculada con la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Al respecto dijo: “Hoy, la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de la natalidad que permita la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos cuesta caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional”. Luego agregó: “Si una característica del crecimiento es el rendimiento del capital, también tiene importancia lo que pase en el mercado del trabajo y la población. De hecho, estamos pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes”. Rápidamente, referentes, personalidades y organizaciones salimos a repudiar los dichos de Milei y a levantar, con más fuerza, nuestros pañuelos.
Sobre la caída de la tasa de natalidad
No existe ninguna evidencia que permita establecer una relación entre la caída de la tasa de natalidad y el derecho al aborto. De acuerdo con la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de natalidad se encuentra en descenso desde 2014, mientras que la Ley 27.610 fue aprobada en diciembre de 2020 y reglamentada en agosto de 2021. Es decir, la caída de la natalidad comenzó varios años antes de la legalización del aborto. Además, la disminución de la natalidad es una tendencia que se registra a nivel mundial y responde a múltiples factores sociales, económicos y culturales.
Mientras tanto, aumenta la pobreza entre niñas, niños y adolescentes
Mientras Milei responsabiliza al aborto por los problemas demográficos del país, las condiciones de vida de millones de niñas, niños y adolescentes continúan deteriorándose. Un informe de la UCA reveló que la pobreza alcanzó al 30% de la población durante el primer trimestre de 2026, mientras que entre las infancias y adolescencias llegó al 42,5%. Si a Milei realmente le preocupan las niñas y los niños, debería explicar por qué su gobierno condena a millones de ellos a vivir en la pobreza.
La crisis previsional no se resuelve obligando a parir
Milei también pretende utilizar la caída de la natalidad como explicación de la crisis del sistema previsional. Pero el problema previsional no se resuelve obligando a las mujeres y personas gestantes a tener hijos. El sistema previsional depende, entre otros factores, de la cantidad de personas que trabajan, de sus salarios y de los aportes realizados. En este sentido, uno de los principales problemas del sistema argentino es la enorme informalidad laboral. Millones de trabajadoras y trabajadores no cuentan con empleos registrados y, por lo tanto, sus empleadores no realizan los aportes correspondientes.
Más pañuelo verde que nunca
Los dichos de Milei no son una simple opinión. Forman parte de una ofensiva política e ideológica contra los derechos conquistados por el movimiento feminista, lo que él mismo denomina la “batalla cultural”. Frente a sus ataques, defendemos el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. No vamos a permitir que se nos responsabilice por la crisis económica, la caída de la natalidad o el déficit previsional. Por eso, frente a la ofensiva de Milei, volvemos a levantar nuestros pañuelos verdes y los sostenemos en las calles.

Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
A través del canciller Pablo Quirno, el gobierno de Javier Milei firmó el pasado 13 de agosto la adhesión de Argentina a la Declaración del Consenso de Ginebra. Se trata de una iniciativa de alcance global, firmada en octubre de 2020 por un grupo de países que promueve una agenda conservadora en materia de salud reproductiva, aborto y familia. Fue impulsada inicialmente por los gobiernos de Donald Trump y Jair Bolsonaro.
Entre sus principales afirmaciones, el documento sostiene que “no existe un derecho internacional al aborto” ni una obligación internacional de los Estados de financiarlo o facilitarlo. A su vez, plantea que el aborto no debe promoverse como método de planificación familiar y reivindica a la familia tradicional como núcleo fundamental de la sociedad.
La adhesión argentina al Consenso de Ginebra no modifica por sí misma la legislación actual en nuestro país. La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo continúa vigente y debe garantizar el acceso al aborto a todas las personas que lo requieran, tanto en el sistema de salud público como en el privado. Pero, más allá de la formalidad jurídica, no podemos dejar de señalar que esta iniciativa forma parte de la cruzada del gobierno contra los derechos conquistados con la movilización popular y de su denominada “batalla cultural”.
Milei, como referente de la reacción patriarcal, no solo desfinancia políticas vinculadas con la prevención de las violencias de género y el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (ENIA), destinado a prevenir los embarazos no intencionales en la adolescencia, sino que también ataca la Educación Sexual Integral (ESI), lo que resulta sumamente peligroso.
Por eso, nuestra respuesta debe ser contundente, como lo fue el 1F frente a los discursos de Milei en Davos. Tenemos por delante fechas importantes del calendario feminista, como el 28S, Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, y próximamente el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en Córdoba. Ambas instancias deben ser asumidas por el movimiento feminista como desafíos para impulsar acciones de lucha que permitan enfrentar y frenar a este gobierno ultraderechista, misógino y conservador, enemigo de las mujeres y las disidencias.

Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Los Encuentros Plurinacionales de Mujeres y Disidencias son eventos únicos en el mundo y fortalecen la coordinación de las luchas feministas en nuestro país. Este año, el 39.º se realizará en la ciudad de Córdoba y vamos a ser miles quienes participemos para resolver democráticamente un plan de lucha.
Desde Isadora y Disidencias en Lucha nos estamos preparando para participar e impulsamos diferentes actividades que nos permitan intercambiar y debatir cómo organizarnos mejor.
Si sos del AMBA, te invitamos al Pre Encuentro que realizaremos el sábado 26 de septiembre, a las 10, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Santiago del Estero 1029, CABA.
Estamos re manijas y más pañuelo verde que nunca. Sumate para que tu bronca contra Javier Milei se transforme en lucha. ¡Organizate con nosotres!
Federico Novo Foti
El triunfo de la burocracia encabezada por José Stalin en la Unión Soviética en la década del veinte fue un inmenso retroceso para las y los trabajadores soviéticos y de todo el mundo. Para combatirlo, hace 88 años Trotsky impulsó la fundación de la Cuarta Internacional. La tarea de construirla sigue pendiente.
El 3 de septiembre de 1938, en una reunión que apenas duró un día, con 26 delegados que representaban a 11 secciones nacionales, se fundó la Cuarta Internacional.1 La reunión se realizó en la más absoluta clandestinidad a las afueras de París. La conferencia votó el “Programa de Transición”2, entre otros documentos.
Pese a no haber podido participar de aquella reunión, el principal inspirador de la fundación de la Cuarta Internacional fue el líder revolucionario ruso León Trotsky, quien por entonces se encontraba exiliado en México. El objetivo que había impulsado a Trotsky a fundar la nueva organización internacional era unir férreamente a los marxistas alrededor de un programa revolucionario. (ver recuadro)
El Programa de Transición, escrito por Trotsky, señala aspectos centrales de la lucha de los revolucionarios por tomar el poder e impulsar una revolución socialista mundial para liberar a la humanidad de la barbarie capitalista. Pero uno de sus logros más importante es definir lo ocurrido a mediados de los años veinte en la Unión Soviética, donde una burocracia contrarrevolucionaria encabezada por José Stalin se había apoderado del gobierno del primer estado obrero para imponer una dictadura sangrienta y políticas totalmente equivocadas en los Partidos Comunistas de la Tercera Internacional, que llevaron a las y los trabajadores de derrota en derrota. Esto es lo que resume su célebre frase: “la crisis de la humanidad es la crisis de su dirección revolucionaria”.3
La bancarrota de la Tercera Internacional
En marzo de 1919 se había fundado la Tercera Internacional (Comunista) en Moscú, capital de la primera revolución obrera y socialista triunfante, que se encontraba en guerra civil. Allí gobernaban los soviets democráticos de obreros y campesinos, con la conducción del Partido Bolchevique, encabezado por Vladimir Lenin y Trotsky. Ambos impulsaron la reorganización de los revolucionarios desde 1914, cuando se había producido la traición de los dirigentes de la Segunda Internacional (Socialdemócrata) en la Primera Guerra Mundial.4
A comienzos de la década del veinte una oleada de revoluciones sacudió Europa, pero estas no triunfaron, dejando aislada y debilitada a la república de los soviets que había sobrevivido a la guerra civil. En esta nueva situación, a partir de 1924, comenzó un importante viraje político que evidenció el avance de la burocracia encabezada por Stalin. La nueva orientación adoptada por la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética promovió la concepción del “socialismo en un sólo país”: la conciliación con la burguesía y el imperialismo, la ruptura con el internacionalismo y el abandono de la lucha por la revolución socialista mundial.
Los continuos virajes políticos del estalinismo llevaron a duros fracasos. La política de capitular a la “burguesía nacional” de la Tercera Internacional provocó la derrota histórica de la revolución china de 1925-1927. En 1933, el triunfo del nazismo fue abonado por la nefasta política divisionista del Partido Comunista alemán, que rechazó el frente único con los socialdemócratas ante el ascenso de Adolf Hitler. En 1935, el séptimo congreso de la Tercera Internacional aprobó la política equivocada de unidad permanente con la burguesía y de renuncia a la lucha por la toma del poder de los “frentes populares”.
La fundación de la Cuarta Internacional en 1938 sería, en definitiva, el resultado de una fuerte y prolongada discusión entre quienes se oponían al estalinismo. En 1933, luego del triunfo del nazismo, Trotsky había concluido que la Tercera Internacional estaba muerta y que era necesario fundar otra organización mundial, la Cuarta. En agosto de ese mismo año se publicó la “Declaración de los Cuatro”, un llamado de la Oposición de Izquierda Internacional (los trotskistas) y otras tres organizaciones a forma una nueva internacional.5
Entre tanto la dictadura estalinista acompañó su política contrarrevolucionaria con la más implacable persecución a cualquier tipo de oposición. Trotsky, principal dirigente de la oposición al estalinismo, fue expulsado de la Unión Soviética en 1929. Los “Juicios de Moscú”, iniciados en 1936, fueron la farsa jurídica con la que el estalinismo comenzó a exterminar a la oposición dentro de la URSS. Mientras que los agentes de la policía secreta soviética (GPU) perseguían y asesinaban a los opositores en el extranjero.
En las difíciles condiciones impuestas por la persecución estalinista, Trotsky continuó las tareas de organización clandestina dentro y fuera de la Unión Soviética. En enero de 1937 se instaló en México. Ese mismo año, en agosto, fue asesinado Erwin Wolf, secretario de Trotsky durante su exilio en Noruega. En febrero de 1938 fue asesinado León Sedov, hijo y principal colaborador de Trotsky. A dos meses de la conferencia fundacional de la Cuarta corrió la misma suerte Rudolf Klement, responsable de su preparación.
Construir la dirección revolucionaria
Bajo circunstancias tan adversas los trotskistas fundaron la Cuarta Internacional y mantuvieron consecuentemente la pelea por acabar con el capitalismo y contra la burocracia, combatiendo la política reformista y sin salida del “socialismo en un sólo país”, denunciando el totalitarismo del partido único y defendiendo la democracia obrera. Pero en agosto de 1940 Trotsky sería asesinado en México por un agente estalinista, lo que representó un duro golpe sobre la dirección revolucionaria.
La Cuarta Internacional se fue reorganizando al concluir la Segunda Guerra Mundial. Pero a comienzos de los años cincuenta entró en una crisis y dispersión que no logró superar. Gran parte de sus dirigentes fueron cediendo a las presiones de las direcciones mayoritarias del movimiento obrero y de masas, como los mismos partidos comunistas burocráticos o los movimientos nacionalistas burgueses, como el peronismo o el frente de liberación argelino. En Latinoamérica, la corriente que fue construyendo Nahuel Moreno dio una lucha sistemática y consecuente contra las capitulaciones de los dirigentes revisionistas oportunistas, de los cuales el más conocido fue el belga Ernest Mandel.
En 1989, la movilización revolucionaria de las masas produjo la caída de los regímenes dictatoriales de la URSS y Europa central. Pero estos triunfos no alcanzaron para retomar el camino revolucionario e internacionalista abandonado más de 60 años atrás. Hoy se continúa sufriendo el dominio capitalista en el mundo, con el avance del hambre y la pobreza de la mayoría de la población, mientras los multimillonarios se enriquecen cada vez más. La necesidad imprescindible de una dirección revolucionaria que permita el triunfo de la revolución socialista mundial sigue pendiente. Las movilizaciones de las y los trabajadores y los pueblos oprimidos abonan el camino para lograr la dirección internacional y consecuente que encabece el triunfo de la revolución socialista. La UIT-CI suma su aporte a la gran tarea de construir la Cuarta Internacional.
1. Mercedes Petit. Apuntes para una historia del trotskismo (1938-1964). Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2005
2. León Trotsky. Programa de Transición. Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2007.
3. Ídem.
4. Ver El Socialista Nº 577, 21/02/2024. Disponible en www.izquierdasocialista.org.ar
5. Ver Bauer, Schwab, Schmidt y Sneevliet. “Declaración de lo cuatro” en The Militant, 23/09/1933. Disponible en www.marxists.org
Federico Novo Foti
El dirigente trotskista argentino Nahuel Moreno defendió la importancia de la fundación de la Cuarta Internacional frente a sectores revisionistas que la rechazaban. En la Tesis VI de su “Actualización del Programa de Transición” afirmaba categóricamente que “la fundación de nuestra Internacional fue el más grande acierto de Trotsky y de nuestro movimiento mundial”, porque respondió a la necesidad de “unir férreamente a todos los marxistas revolucionarios alrededor de un programa que sintetizara todo lo aprendido por el movimiento marxista mundial desde el Manifiesto Comunista y especialmente desde la Revolución Rusa. Para defender estas conquistas del marxismo, sintetizadas en el trotskismo y su programa, del ataque contrarrevolucionario en toda la línea que llevaban a cabo el estalinismo y los otros aparatos contrarrevolucionarios. […] Defendimos así las dos más grandes conquistas de la etapa de veinte años de derrotas: la URSS y el único marxismo revolucionario existente, el trotskismo”.
Finalmente, señalaba también que “la Cuarta Internacional tenía un objetivo ofensivo: preparar un marco y un programa común a los marxistas revolucionarios del mundo para el inevitable ascenso revolucionario que se abriría a corto plazo y que sería desviado o traicionado por todas las direcciones burocráticas y pequeño-burguesas del movimiento de masas. Sólo fundando la Cuarta Internacional se podía responder a estas necesidades defensivas y ofensivas”.1 La tarea de reconstrucción del Cuarta Internacional sigue pendiente.
1. Todas las citas corresponden a Nahuel Moreno. Actualización del Programa de Transición. (1980) Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2014. Disponible en nahuelmoreno.org
Ver Correspondencia Internacional, Edición Especial, septiembre 2018. Disponible en www.uit-ci.org