Jun 15, 2021 Last Updated 4:31 PM, Jun 15, 2021

Escribe Claudio Funes

Un informe de la revista Forbes publicado este año indica que, desde que comenzó la pandemia, al menos nueve empresarios se transformaron en nuevos multimillonarios como consecuencia del fenomenal aumento de las ganancias en la producción de las vacunas contra el Covid-19, sobre todo las de Moderna, BioNTech y la china CanSino.

Juntos, estos multimillonarios, ya suman 19.300 millones de dólares, un monto equivalente al necesario para vacunar a 780 millones de personas.

Entre ellos se destacan Stéfane Bancel, CEO de Moderna, con 4.300 millones de dólares; Ugur Shin, CEO y fundador de BioNTech, con 4.000 millones de dólares, y Timothy Springer, inmunólogo y unos de los primeros inversores de Moderna, con 2.200 millones de dólares.

 Además de los nueve multimillonarios nuevos, hay otros ocho que ya lo eran y que, de conjunto, incrementaron su riqueza en 32.000 millones de dólares solo por tener acciones en las compañías que fabrican estas vacunas.

El desarrollo de esta trágica pandemia, para los capitalistas, no es más que una oportunidad de negocios. Las acciones de Moderna aumentaron más de 700% desde febrero de 2020, las de BioNTech 600% y las de la china CanSino Biologics 440 por ciento.

Estas enormes ganancias son la explicación de la férrea oposición de los laboratorios y los gobiernos que los representan al clamor mundial por la liberación inmediata de las patentes para que haya vacunas para todas y todos. “Estas vacunas fueron financiadas con fondos públicos y deberían ser, ante todo, un bien público mundial”, dijo Sandra Lhote-Fernandes, de Oxfam Francia.

Esto también explica el porqué de la negativa de Alberto Fernández a incautar los antivirales que produce el sexto empresario más rico de la Argentina, Hugo Sigman, en Garín.

Estas nuevas fortunas contrastan cruelmente con los 150 millones de nuevos pobres extremos que habrá en 2021. El capitalismo es pura irracionalidad y barbarie.

Con más de 167 millones de contagios y 3.5 millones de muertes, los grupos farmacéuticos obtienen ganancias descomunales al mantener el monopolio de la producción de las vacunas contra el Covid-19 especulando con la muerte.

Desde Izquierda Socialista seguimos impulsando la campaña mundial por la inmediata liberación de las patentes, mientras le continuamos exigiendo al gobierno peronista de Alberto Fernández que se incauten las 24 millones de dosis que se producen por mes en Garín.

 

 

 

 

 

Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop

La semana pasada, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció que su país impulsaría la suspensión transitoria de patentes que garantizan el monopolio de las vacunas en manos de un puñado de multinacionales. Lo hizo obligado por la crisis creada por la incapacidad del capitalismo para garantizar la producción y la distribución de vacunas para toda la población mundial. Pero también debido a la fuerza de un importante movimiento internacional en contra de las patentes. Como tantas disposiciones de los gobiernos patronales, para que no quede en letra muerta y sea ejecutada, será necesario continuar y ampliar la movilización y la lucha.   

Crisis de producción y distribución

La aparición cada vez más frecuente de mutaciones y el empeoramiento de la pandemia en India que, a un ritmo de más de 100.000 contagios diarios, llegó a acumular 15% de los contagios mundiales, encendió las luces rojas. Los sectores más lúcidos del imperialismo, como el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, alertan que, con este ritmo de producción, recién a fines de 2022 y comienzos de 2023 se lograría la cobertura en las regiones más pobladas del planeta como África, Medio Oriente, India, China y el sudeste asiático. Lo que da suficiente tiempo para que se sigan produciendo millones de muertes y desarrollando nuevas cepas potencialmente resistentes.

Al mismo tiempo, se hace sentir la crisis de distribución. Estas empresas farmacéuticas no centran sus políticas en el acceso global, sino en las ventas en mercados rentables. Es así que una minoría de los países más ricos se llevan más de los dos tercios de la producción global.

Clamor mundial por la liberación de las patentes

Si bien la escasez de vacunas y la distribución desigual generaron esta crisis, sin el crecimiento continuo del clamor mundial por la liberación de las patentes no se hubiera producido el cambio de posición de Biden. El reclamo pegó un salto cuando, en octubre del año pasado, más de cien países encabezados por India y Sudáfrica presentaron formalmente en la Organización Mundial de Comercio una solicitud en ese sentido.

Más de cincuenta organizaciones, como Médicos sin Fronteras, Oxfam, Amnesty International y muchas otras en numerosos países formaron parte de esta corriente mundial, de hecho, en la que también estamos Izquierda Socialista y los partidos nucleados en la Unidad Internacional de Trabajadores y Trabajadoras-Cuarta Internacional. Por nuestra parte, junto al Frente de Izquierda Unidad hemos realizado distintas actividades con personalidades de la salud pública, derechos humanos, políticos, sindicales por la liberación de patentes.

En los Estados Unidos las presiones sobre Biden para la suspensión de las patentes se multiplicaron. Más de cien miembros del Congreso y diez senadores demócratas, incluidos Bernie Sanders y Elizabeth Warren, se pronunciaron por la liberación. También lo hicieron premios Nobel, ex jefes de Estado, líderes religiosos como el papa Francisco y reconocidos artistas. Todas manifestaciones que reflejan en la superficie un clamor profundo.

La lucha por la liberación de las patentes no ha terminado 

Hay que seguirla, en primer lugar, para que no quede en letra muerta y, en segundo lugar, para ampliarla a todos los insumos necesarios para las vacunas. Por ejemplo, la mandataria alemana Ángela Merkel ha adelantado su oposición, lo mismo que las principales multinacionales. La campaña internacional, entonces, debe continuar para poder concretar esta liberación y para ampliar la producción, no solo de vacunas sino también de los demás insumos necesarios. La fabricación en la Argentina de vacunas, lo mismo que en Sudáfrica y Brasil, demuestra que no son los países imperialistas los únicos que pueden hacerlo.

En la fábrica Insud, de Garín, se hacen millones de dosis desde hace cuatro meses y no se vacunó con ellas a ningún habitante de este país. El gobierno debe incautar esa producción, obligar a la empresa a completar la elaboración y a disponer su utilización inmediata. De esta manera estaremos logrando la liberación de las patentes ayudando, concretamente, a combatir la pandemia.

Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop

Las patentes garantizan que nadie, salvo las multinacionales farmacéuticas -sus propietarias-, pueda producir las vacunas y así asegurar sus fabulosas ganancias. Éstas provienen de la transferencia, en primer lugar, de los gobiernos de los países imperialistas que enviaron en total más de 110 mil millones de dólares de dinero público a las monopolios farmacéuticos para financiar la investigación y producción. Estos gobiernos, incluso, les permiten apropiarse de los avances de la ciencia, que son producto del trabajo constante de universidades, institutos de investigación y hospitales públicos. De esta manera, las vacunas que son resultado de un esfuerzo colectivo, y por lo tanto patrimonio de la humanidad, terminan siendo propiedad de los monopolios farmacéuticos permitiéndoles ganar miles de millones de dólares.

El planteo de Joe Biden de suspensión de las patentes ha sido combatido por las multinacionales. Sus voceros sacan a relucir diversos argumentos. El primero es que “la patente al garantizar la ganancia estimula la investigación”. Pero la investigación no depende de la búsqueda de ganancia. Ni Jonas Salk y Albert Sabin que descubrieron las vacunas contra la polio las patentaron; tampoco Fleming, la penicilina. Otro argumento, el de Bill Gates, es que “no hay capacidad tecnológica fuera de las grandes empresas monopólicas actuales y que hay que esperar años hasta que otras estén en condiciones de operar”. Lo que en realidad Gates está pidiendo es más plata del Estado para financiar el aumento de producción y mayores ganancias para las empresas.

Los monopolios farmacéuticos han llegado a una óptima relación costo beneficio y no tienen ninguna necesidad de aumentar su producción de vacunas. Ésta ya fue financiada por el Estado, vendieron ya su producción cobrando gran parte por adelantado, obtuvieron contratos leoninos con cláusulas de confidencialidad que ocultan los verdaderos precios, lograron leyes a su medida -como en nuestro país- y, finalmente, tienen las patentes que aseguran su monopolio. Este es el verdadero negocio de las multinacionales. Por esta razón están condenadas al fracaso las soluciones basadas en acuerdos de “buena voluntad” con las multinacionales como la transferencia gratuita de tecnología propiciada por la OMS y la iniciativa Covax de vacunas para países semicoloniales. Un ejemplo de lo que decimos es Pfizer, que a fin de año totalizará 2.500 millones de dosis y ofreció donar a este programa 40 millones, apenas el 2% de su producción.

La suspensión de patentes es posible

 Hay antecedentes. En los años ’90, Sudáfrica y Brasil desconocieron las patentes de remedios contra el SIDA. En el 2001, por la crisis del ántrax, fueron Estados Unidos y Canadá quienes suspendieron la patente de la ciprofloxacina. La situación actual, muchísimo más grave requiere acciones más amplias. La posición de Gates de que “no hay capacidad tecnológica suficiente” sería cierta, pero sólo en el caso de que se mantuvieran las condiciones actuales de producción. Se trata de hacer una amplia transformación de la industria farmacéutica al servicio de aplastar la pandemia. Una decisión política del tipo de la que hizo el gobierno norteamericano en la Segunda Guerra Mundial para derrotar al nazismo que, entre otras cosas, readaptó las fábricas de autos para hacer aviones. Ahora, se trata de poner la industria farmacéutica a vacunas, volcando todos los recursos, centralizados por el Estado, para garantizar no solo las vacunas sino también la totalidad de los insumos que se utilizan para fabricarlas. Por eso, es necesario continuar la lucha por liberar las patentes y centralizar los recursos para garantizar vacunas para todas y todos.

 

 

Escribe Graciela Calderón, secretaria adjunta Suteba La Matanza

El jueves 6 de mayo los Suteba Multicolores y Ademys convocamos a un acto en la localidad de Garín, frente al laboratorio mAbxience, donde el empresario Hugo Sigman produce 24 millones de vacunas por mes.

Fue como parte del plan de lucha con acciones unificadas con Ademys que estamos impulsando desde los Suteba Multicolores. Armamos una importante caravana con autos que llegaron por panamericana, desde CABA y de los distritos multicolores como La Matanza y Tigre, más autoconvocados de zona Norte.

Abrió el acto la secretaria general de Ademys Mariana Scayola, reclamando la incautación de las vacunas de Garín y la declaración de utilidad pública de este laboratorio, en el marco de las 65.000 muertes por Covid-19 en nuestro país. Luego hablaron dirigentes de las seccionales multicolores del Suteba de La Matanza, Tigre y Escobar. Se le dio la palabra a dirigentes del sindicalismo combativo que acompañaron el acto, como Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Oeste, impulsando el reclamo de los trabajadores del transporte por salarios y vacunas, como muestran los cortes de los autoconvocados de la UTA. También hablaron trabajadores de Siderca, Madygraf, Kraft y piqueteros.

Estuvieron presentes, también, dirigentes del Frente de Izquierda, como el diputado nacional de Izquierda Socialista Juan Carlos Giordano, autor del proyecto de ley para incautar las vacunas de Garín y el legislador porteño del FIT Unidad y delegado general del Ministerio de Economía ATE, Pablo Almeida, quien destacó el ejemplo de lucha de los trabajadores de salud de Neuquén, la solidaridad con la rebelión del pueblo colombiano en plena pandemia y reivindicó la lucha docente y la unidad del sindicalismo combativo en el Plenario del Sindicalismo Combativo. Cerró el acto la secretaria general de Suteba La Matanza, Romina del Plá.

Llamamos a toda la docencia a seguir reclamando la incautación de las vacunas de Garín para lograr la vacunación masiva. Que dejen de ser exportadas a Estados Unidos a la multinacional Astrazeneca, que incluso incumplió los contratos que había firmado con el gobierno argentino y ni siquiera una de esas vacunas volvió a nuestro país. Esta es la manera de atacar verdaderamente a la pandemia.

Escribe Mónica Méndez, secretaria de organización de la Cicop y dirigenta nacional de Salud en Marcha

El sábado 8 de mayo se realizó una reunión abierta convocada por la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional, UIT (CI), de trabajadores de la salud que en sus respectivos países llevan adelante inmensas peleas mientras son la primera línea de combate al coronavirus.

Este segundo encuentro dio continuidad al convocado en septiembre de 2020 y contó con una nutrida presencia de activistas y dirigentes provenientes de casi una decena de países latinoamericanos. Durante más de tres horas de intercambio pudimos dar cuenta de los reclamos que atraviesan nuestro continente por la salud del pueblo, por condiciones de trabajo y salariales. Sirvió también para reflejar y apoyar las importantísimas peleas que los trabajadores del sector vienen dando en todo el continente.

La apertura estuvo a cargo de Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop (profesionales de la salud de Buenos Aires), de la Argentina y referente del sector salud de la UIT (CI). La tremenda crisis de la vacunación y la catástrofe actual producto de la pandemia fue el primer punto en el que se insistió en la necesidad urgente de que se liberen las patentes para así vacunar masivamente a toda la población. La debacle de los sistemas sanitarios y el lucro privado, luego de más de un año de pandemia, reforzaron la lucha por un sistema de salud único y estatal. Y, por último, la lucha encarnizada en todo el mundo por barrer a los dirigentes sindicales traidores y poner en pie una nueva dirección. Esos fueron los ejes de la convocatoria que luego, durante el desarrollo del encuentro, se confirmaron como centrales en la situación actual.

En representación de una nutrida delegación de Panamá habló la dirigente de Propuesta Socialista Priscilla Vázquez, junto con Sofía Cobos, presidenta y directiva respectivamente de la Asociación de Empleados de la Caja de Seguro Social, que están llevando adelante una importante lucha en su país. Por México, la doctora Sol Patricia Rojo, de la Red de Trabajadoras y Trabajadores en Defensa de los Derechos y la Salud. De Perú, Taylor Rojas, miembro del colectivo Fisioterapia Ya, junto con una delegación de dirigentes como Edgar Vivar, secretario general de la Fenutsaa Dignidad; Manuel Aguilar, secretario general del sindicato de técnicos asistenciales del Instituto de Salud del Niño, y Perpetua Mejía, secretaria del sindicato unificado del Instituto Nacional del Niño. De Bolivia, María Dolores Póveda, representante de licenciadas de enfermería de la caja nacional de salud en Fesimra; Norma Mamani Quispe, de la directiva de la Federación de Trabajadores de la Salud Pública de Cochabamba; Rosmery Contreras, secretaria de actas de Simra, Sindicato de Médicos y Ramas Afines de Oruro, y Rossel Salazar, secretario general de la central obrera regional Tuzipa, entre otros destacados dirigentes combativos, como Amado Quispe. En Bolivia se viene de dar un importante paso al formar la agrupación Rebelión Salud, una importante herramienta para organizar la lucha. De Brasil, participó del encuentro ZIla Camarao, quien además envió un video subtitulado que se transmitió por zoom.

Y, por nuestro país, quien escribe, junto a decenas de dirigentes e importantes luchadores. Participaron dirigentes de varias provincias y referentes de luchas actuales, como los elefantes de Neuquén. Roger Obelar, delegado del hospital de Centenario, integrante de la interhospitalaria, junto con otros dirigentes, se llevaron el caluroso saludo y apoyo de todo el encuentro a la pelea contra los sumarios y a su fondo de lucha. Los enfermeros que acampan en Santa Cruz hace un mes frente a la casa de gobierno, delegaciones de Asspur de Río Negro que se encuentran en plan de lucha, también del Hospital de Niños de San Justo y Germani, de la Laferrere, La Matanza, ambos en lucha. Del hospital Garrahan, del Posadas, entre muchos otros. También participaron compañeros de ATSA, clínicas privadas en lucha que reflejan la precariedad y la desidia de la patronal privada en momentos de pandemia.  

Cerramos el encuentro con mucho entusiasmo, con el compromiso de apoyar todas las luchas, de seguir peleando para que se anulen las patentes, de seguir a brazo partido defendiendo la salud pública y luchando por sistemas de salud estatales y apostando a poner en pie una nueva dirección sindical. Los siguientes pasos serán editar un boletín latinoamericano que refleje lo discutido y organizar un nuevo encuentro en dos meses.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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