Oct 24, 2021 Last Updated 9:24 PM, Oct 23, 2021

Izquierda Socialista


Escribe Juan Carlos Giordano
Diputado Nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad

El pasado sábado 16 de octubre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner brindó un discurso en el Encuentro Nacional de Jóvenes de La Cámpora en la ex ESMA. Tocó varios temas e hizo definiciones sobre la actualidad del peronismo. Señaló “el peronismo está más vigente que nunca”. Lo hace en un momento crítico, donde el Frente de Todos que ella integra acaba de perder cinco millones de votos en las PASO y sufre una enorme crisis política.

En su conferencia buscó elevar la puntería, hasta con argumentos históricos, para tratar de poner un freno a la grave crisis que vive el peronismo y su gobierno. Millones que lo apoyaban lo abandonan o descreen. Entre ellos miles y miles de jóvenes.

Cristina lo reconoció. Dijo que entre el peronismo y el macrismo de Juntos en elecciones anteriores sacaban el 90% y ahora bajaron al 70% graficando que hay un 30% que se va a los “extremos”. Uno de ellos “son los que quieren expropiar todo”, aludiendo al Frente de Izquierda, aunque no lo mencionó explícitamente. El otro sería Milei. Mostró así su preocupación de que sectores de la clase trabajadora y de la juventud voten o simpaticen con el Frente de Izquierda Unidad.

¿Qué dijo Cristina para tratar de salvar al peronismo? Su afirmación central es que “el peronismo está más vigente que nunca”, argumentando contra la izquierda y el socialismo. Trata de demostrar que el peronismo es la alternativa porque busca un “capitalismo con control y distribución estatal”. Supuestamente sería opuesto a un capitalismo “sin el rol del Estado” como sostienen el macrismo y la ultraderecha de Milei.

Cristina dijo que el capitalismo es “el sistema económico de producción de bienes y servicios que se ha demostrado más eficiente”, y recordó la caída del Muro de Berlín en 1989, rematando su definición con que el “sistema socialista o comunista” fracasaron.

Cabría preguntarse entonces, si fuera cierto que el capitalismo “se ha demostrado eficiente” y el “peronismo sigue vigente” porque lo “regula, ordena y controla”, cómo es posible que estemos cada vez peor. Han pasado distintos gobiernos, entre ellos varios peronistas (el de los años ´70, los ´90, los doce años K y los dos años del Frente de Todos) y Argentina solo exhibe más indigencia, desigualdad social, dependencia y depredación ambiental. Desde la caída de la dictadura en 1983 ya pasaron 38 años, 30 de los cuales gobernó el peronismo. El debate es muy necesario entonces.

Hay una sola explicación. Ni el capitalismo es “eficiente” para la clase trabajadora y el pueblo, ni el peronismo “regula y ordena” en beneficios de los de abajo.

Cristina dice que el capitalismo es el sistema más eficiente, cuando es el que nos ha llevado a la amenaza actual de la humanidad y de la naturaleza. No hay un capitalismo especulativo-malo (Macri) y otro productivo-bueno (peronismo). El capitalismo es un único sistema mundial en beneficio de una minoría. Y el socialismo no fracasó. Fracasó un falso socialismo burocrático. Por eso las masas tiraron abajo el Muro de Berlín y esos regímenes dictatoriales que desde Izquierda Socialista y el FITU repudiamos.

Cristina habló de una relación virtuosa entre “capital y trabajo” … ¡pero siempre termina ganando el capital! No hay ningún “rol del Estado” que pueda evitar ese “desbalanceo”, como graficó ante los jóvenes. Las reglas capitalistas no funcionan como dice Cristina. El sistema capitalista-imperialista es para salvar a unos pocos y hundir en la desesperación a millones.

Fue Cristina quien enarboló la frase de que en su gobierno los empresarios “se la llevaban en pala”. Ella misma recordó una charla que tuvo con un importante empresario de la alimentación para recordarle que en su gobierno hicieron super ganancias, preguntándose por qué ahora “no la quieren”. “Es un problema cultural de anti peronismo”, les dijo a los jóvenes.

Recordemos cuando Cristina se sacaba fotos con los Ceos de la Barrick, cuando trajo a Repsol que nos saqueó el petróleo y el gas y luego hizo un pacto secreto con Chevron. Por eso no es cierto que en 2003 cuando asumió el peronismo kirchnerista se dieron millones de puestos de trabajo y hubo una “cadena social ascendente”. Si fuera así, no hubiera perdido las presidenciales en 2015 con el macrismo de los tarifazos y el endeudamiento sideral.

Cristina solo critica la “concentración del capital”. ¿Pero qué hizo su gobierno contra ello? Los grandes grupos siguieron manejando monopólicamente la industria alimentaria, las petroleras y gasíferas se llevaron nuestros recursos naturales, siguieron las privatizadas y los bancos fueron otros de los grandes ganadores de su “modelo”.

El rol del Estado que reivindica Cristina es para seguir salvando las ganancias capitalistas. Esa es la cruda realidad. Lo prueban los actuales incentivos a las multinacionales de hidrocarburos, el agronegocio, las retenciones cero a Toyota, los 35 proyectos mega mineros en danza y fundamentalmente el “rol del Estado” para beneficiar a los usureros de la deuda y al FMI.

Cristina les dijo a los jóvenes que “con Néstor le dijimos chau al FMI”. Pero fue para la tribuna. En 2006 le pagaron de contado 10 mil millones de dólares al Fondo Monetario predicando que se terminaba el endeudamiento y no iba a haber más dependencia económica, mientras en los 12 años de gobierno peronista kirchnerista se pagaron 200.000 millones de dólares de deuda y la misma aumentó de los 190.000 millones originarios a 240.000 en 2015. Y llevó a cabo el canje de deuda que venía de la dictadura reconociendo a los usureros bonos devaluados cuando había sido el Argentinazo el que impuso el no pago. Ahora, bajo este nuevo gobierno peronista del Frente de Todos se pagaron 12.000 millones de deuda y se está negociando el endeudamiento que nos dejó Macri hasta con el aval de una ley del Congreso. Propuesta de la cual coinciden tanto el peronismo, el macrismo de Juntos y los “libertarios” Milei y Espert. Solo el FIT Unidad está en contra.

El FIT Unidad lucha para poner las riquezas del país al servicio de combatir la miseria y la destrucción ambiental, no para beneficiar a una minoría parasitaria de empresarios, bancos y oligarcas. Solo suspendiendo los pagos de la deuda externa y rompiendo con el FMI, nacionalizando la banca y el comercio exterior, reestatizando las privatizadas bajo control y gestión de trabajadores y organizaciones de usuarios y planificando la economía en beneficio de las amplias mayorías saldremos adelante. Combatiendo al capitalismo y luchando por otro sistema, el socialista, con plena democracia para los trabajadores y el pueblo.

Pasando en limpio estas reflexiones, decimos que si se quiere tomar de referencia el histórico 17 de octubre podríamos decir que, para lograr la justicia social, la independencia económica y soberanía política tienen que gobernar los trabajadores y el pueblo. Algo que nunca ocurrió, aunque la ex presidenta haya dicho que “el peronismo tuvo la impronta de incorporar a los trabajadores al sistema de decisión de la política nacional”.

No se trata entonces de reinventar al peronismo con recetas que ya fracasaron sino de empujar denodadamente para que se siga fortaleciendo una alternativa política de los trabajadores, las mujeres, la juventud y de la unidad de la izquierda como lo estamos haciendo con el Frente de Izquierda Unidad.

Mientras seguimos este rico debate con los trabajadores y la juventud, el 14 de noviembre llamamos a votar por diputadas y diputados de izquierda que en las calles y en el Congreso sigan apoyando los reclamos obreros y populares y de esa manera se siga fortaleciendo una alternativa política obrera y socialista para combatir los males capitalistas.

 

Contactos:
Juan Carlos Giordano: 15-3119-3003 @GiordanoGringo
Mariano Moreno (Prensa de Izquierda Socialista): 1160540129 @PrensaIzquierda

 

Estamos a un mes de las elecciones. Y la campaña se va acelerando hacia sus momentos definitorios. El gobierno peronista del Frente de Todos busca renovar su discurso tras la paliza electoral de septiembre. Así, lo vemos a Alberto Fernández, lápiz en mano, “escuchando”. O incorporando el “sí” a su campaña. Tal los consejos de marketing electoral que acaba de recibir de su asesor de imagen catalán.

Sin embargo, todas las encuestas muestran que, pese a su desesperación por lograrlo, el gobierno “no recupera votos”. Lógico. Puede seguir insistiendo con el doble discurso, e incluso despotricar contra el FMI. Pero el abismo entre el discurso y la realidad es demasiado grande. Los trabajadores y los jubilados siguen comprobando cómo sus ingresos se evaporan frente a la inflación. Millones siguen viviendo en el infierno de la desocupación y la pobreza extrema. El nuevo gabinete de Alberto Fernández se compone centralmente de reaccionarios anti-derechos como Juan Manzur o impresentables como Aníbal Fernández. Este último cruzó todas las barreras esta semana amenazando escandalosamente al historietista Nik demostrando, al mejor estilo mafioso, conocer la escuela donde van sus hijos.

Mientras tanto, las famosas medidas para “llenar los bolsillos de la gente” siguen brillando por su ausencia, o son apenas migajas frente a los privilegios que se le siguen otorgando a los empresarios. Lo único que aparecen son acciones desesperadas, puramente electoralistas, consistente en el “reparto” directo para tratar de ganar clientelarmente votos. Un ejemplo patético fue la decisión del gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof de regalar viajes de egresados para ganar el voto joven, al mismo tiempo que las escuelas siguen cayéndose a pedazos y los docentes cobrando sueldos de miseria, además de que falta conectividad, reflejando todo la falta de presupuesto educativo.  

Frente a esta realidad, la burocracia sindical de la CGT sólo está preocupada por la organización de un acto en apoyo al gobierno para el 18 de octubre. Ahí sí, prometiendo movilizar a “centenares de miles”. Toda una señal de que, internas aparte, mantiene intacto su pacto con el gobierno.
Claro que, al mismo tiempo que se dan todas estas maniobras electorales, la política “en serio” es llevada adelante por el ministro de Economía Martín Guzmán, el presidente del Banco Central Miguel Pesce y el mismísimo jefe de gabinete Juan Manzur, todos en Washington negociando el plan de ajuste que nos va a imponer el Fondo Monetario Internacional.

Del otro lado, la oposición patronal de Juntos por el Cambio, mientras busca mantener su diferencia a favor producto de la debacle del gobierno, tampoco las tiene todas a favor. Varios de sus dirigentes están involucrados en las denuncias de los Pandora Papers (en los que, dicho sea de paso, también quedaron enchastradas varias figuras vinculadas al peronismo). A falta de mejores ideas, siguen insistiendo con su propuesta de eliminar las indemnizaciones por despidos, lo que es música para el oído de los grandes empresarios y multinacionales. Nada bueno saldrá sin duda de acá para el pueblo trabajador.

En este tramo de la campaña, ha salido a la luz la preocupación de muchos dirigentes políticos patronales por el crecimiento de la izquierda. Es que, tenemos que repetirlo, dimos la sorpresa al quedar como tercera fuerza nacional en las PASO. Se destaca el avance de la izquierda en los barrios populares del conurbano bonaerense. Medios cordobeses han destacado la excelente elección del FIT Unidad en varias barriadas de la capital de esa provincia, disputándole palmo a palmo al kirchnerismo.

La simpatía por nuestra política y nuestros candidatos crece día a día. Estamos en mejores condiciones de dar pelea para que la izquierda siga teniendo una bancada en el Congreso Nacional y en las legislaturas provinciales. Pero para eso necesitamos el apoyo de todas y todos. Por eso te invitamos a que te sumes a la campaña, acerques nuestros materiales y volantes a amigos, compañeras y compañeros de trabajo, vecinos y familiares. A que aportes a conformar comités de apoyo al FIT Unidad. A que te anotes como fiscal para defender nuestros votos. A que vengas a nuestras charlas y te sumes a nuestras reuniones. Porque podemos y tenemos que ser muchos más. Porque necesitamos un Frente de Izquierda Unidad más fuerte y grande, con más diputadas y diputados, para enfrentar juntos el ajuste que se viene.

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Escribe Mónica Schlotthauer, diputada nacional por Izquierda Socialista / FIT Unidad

Alberto Fernández dice haber “escuchado el mensaje de las urnas”. No se nota. Las medidas con las que supuestamente se les “llenará el bolsillo” a la gente son migajas. Mucho más si las comparamos con los privilegios para las patronales y el FMI.

El jefe de gabinete del gobierno del Frente de Todos, Juan Manzur, se sinceró: “que Dios nos ayude”. Se refería sin dudas a las posibilidades que tiene el gobierno de remontar la paliza electoral sufrida en las PASO. Es que, evidentemente, y por más malabares que hagan, no hay forma de engañar al pueblo trabajador. Ni siquiera apelando a nuevos slogans de campaña, buscando ser “positivos” y poniendo la palabra “sí” en cada frase, como lo recomienda su nuevo asesor de imagen catalán.

Es que ese “sí”, cuando vamos a la realidad, termina siendo sólo para los empresarios y el Fondo. Por contraposición, las necesidades del pueblo trabajador siguen recibiendo un rotundo “no”. Veamos que pasó desde el momento en que el presidente Alberto Fernández dijo haber “escuchado” el mensaje de las urnas.

En estas semanas post-PASO, el gobierno mandó al Congreso proyectos de ley con innumerables privilegios para las petroleras y gasíferas de Vaca Muerta. Anunció medidas que favorecen a las empresas del agronegocio. Presentó 35 proyectos megamineros. Le sacó todas las retenciones a las multinacionales de la  industria automotriz y flexibilizó el convenio colectivo de trabajo en Toyota con la complicidad de la burocracia sindical del Smata. Sin contar el envío del propio proyecto de presupuesto 2022, todo un programa de ajuste en consonancia con lo exigido por el FMI.

 Y hablando de este organismo, recordemos que, apenas unos días antes de las elecciones, se le había pagado 1.900 millones de dólares en efectivo al FMI. Y que el centro de las preocupaciones de todo el equipo económico está en cerrar el acuerdo con el Fondo, para lo que todo el gabinete económico se trasladó a Washington esta semana.

Por otro lado, las medidas a favor de la clase trabajadora no sólo son insuficientes, sino un chiste. Se incrementó el salario mínimo de 29.000 a 32.000 pesos, monto que se terminará de completar en diciembre. ¡Un salario “mínimo, vital y móvil”, que estaba por debajo de la línea de indigencia! En el otro extremo de la escala salarial, se anunció la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias de 150.000 a 175.000 pesos. Además del hecho de que, como dijimos mil veces, el salario no es ganancia y dicho impuesto tendría que derogarse. Decimos “se  anunció” porque la AFIP todavía no lo reglamentó y por lo tanto, los trabajadores que cobran 150.000 pesos todavía este mes siguen sufriendo esos descuentos. Podríamos sumarle un par de medidas más, todas con cuentagotas. Ni siquiera se han implementado aún lo que se rumoreó, de un IFE acotado, o un bono para los jubilados que cobran la mínima.

Las comparaciones saltan a la vista: millones de dólares de beneficios y privilegios para las patronales y el FMI y sólo monedas para el pueblo trabajador. Acá se acaba cualquier doble discurso. El peronismo de conjunto, sean “albertistas”, “kirchneristas”, “massistas”, gobernadores o intendentes del conurbano bonaerense, no ofrece ninguna salida a las más que urgentes necesidades del pueblo trabajador. Más allá del reparto de algunos bienes, que se hacen en clave de desesperación electoral.

Por eso te decimos que tu voto debe ir al Frente de Izquierda Unidad. Porque somos los únicos que decimos que proponemos priorizar de verdad a los trabajadores y a los sectores populares. Suspendiendo inmediatamente los pagos de la deuda, poniendo un real impuesto a las grandes fortunas y haciendo que todo ese dinero vaya a salario, jubilaciones, empleo, salud, educación y vivienda.


Escribe Cristian Luna, candidato a diputado nacional Tucumán por Izquierda Socialista/FIT Unidad

Juan Manzur, el nuevo jefe de gabinete de Alberto Fernández, es conocido por sus posiciones “celestes”, anti-derechos de las mujeres. También por sus vinculaciones con las vertientes más reaccionarios de la Iglesia Católica.

Pero ese no es su único perfil. Manzur ha sido siempre un político patronal típico. Se destacan sus vinculaciones con los dueños de los laboratorios medicinales nacionales, entre ellos con Hugo Sigman y la familia Roemmers y también con las multinacionales del sector, todo cuidadosamente aceitado durante su mandato como ministro de Salud en el gobierno de Cristina Fernández. Como muestra basta un botón: aprovechando la epidemia de la gripe A, el entonces ministro Manzur le garantizó a Hugo Sigman el virtual monopolio de vacunas contra la gripe por diez años. Con respecto a sus relaciones con las transnacionales, el propio Manzur se ufana de sus “contactos” con el establishment económico yanqui.

El actual jefe de gabinete no es sólo un agente de los negocios de las grandes patronales, sino que es él mismo un gran capitalista del Noroeste argentino. Manzur es propietario de la empresa sanjuanina Tío Yamil, y de una finca en Aimogasta, en La Rioja, llamada El Benteveo, ambas dedicadas a la producción de aceite de oliva y aceitunas. Ambas aportan a su principal empresa, llamada Agro Aceitunera S.A, dueña de la marca de aceitunas más importante del país, Nucete, que controla el 45% del mercado interno y es un gran exportador al resto del mundo.

Como buen capitalista, Manzur no vive mal: tiene una vivienda de 4.000 metros cuadrados en Yerba Buena, la zona exclusiva en el gran San Miguel de Tucumán.
Este es el hombre que Cristina le propuso a Alberto Fernández como jefe de gabinete. Toda una garantía para los empresarios.

Escribe Martín Fú

La dura derrota electoral del gobierno peronista de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, fruto de la bronca de millones de trabajadores, ha obligado a reforzar la campaña del oficialismo. Apelando a diversos métodos, más allá de algunas medidas del gobierno para intentar recomponer la imagen y buscando mejorar la performance en noviembre, ha obligado hasta al mismo presidente a salir a la calle. En un spot donde el presidente dice “me importa mucho escuchar a los vecinos. Es un momento de escucharnos un poco mas”, Alberto camina por las calles de la cada vez más empobrecida Ensenada, en la provincia de Buenos Aires.

Recordando a los famosos timbreos del entonces Cambiemos de Mauricio Macri, Horacio Rodriguez Larreta y María Eugenia Vidal, Fernández salió a buscar los votos que en septiembre le fueron esquivos. Y recomponer un poco la mala imagen del gobierno, que viene en picada post crisis del peronismo, el cambio de gabinete y el aumento de la pobreza, la desocupación y la carestía general del costo de vida.  

La puesta en escena es vergonzosa. Alberto, lápiz y cuaderno en mano, pone cara de “estoy prestando atención a tus reclamos”, mientras por otro lado la política de ajuste sigue siendo la de siempre.

Por eso queremos ser claros, Alberto y el gobierno no buscan “escuchar a los vecinos”, no lo hicieron antes ni lo hacen ahora. Solo buscan votos y utilizan un doble discurso para seguir distribuyendo más pobreza y miseria.
La alternativa al gobierno peronista y a los partidos de la oposición patronal que quieren más ajuste es votar al Frente de Izquierda Unidad. Para que en el Congreso y en las legislaturas se escuche la voz del pueblo trabajador. Porque somos los únicos que planteamos un auténtico programa alternativo, obrero y popular que priorice y resuelva las más urgentes necesidades populares.
 

 

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