
Olga Ortigoza, Secretaria General Adjunta de Suteba La Matanza
El martes 3 de noviembre se realizará la elección de la CTA de las Trabajadoras y Trabajadores. La Lista 6 Multicolor va a dar pelea contra la burocracia sindical de Hugo Yasky, que deja su cargo a Roberto Baradel. Una burocracia, que responde y apoya a Axel Kicillof, y ha dejado correr la Motosierra de Javier Milei y sus cómplices.
La CTA-T, bajo la burocracia de Yasky y Baradel, no representa a las y los trabajadores. Es una central sindical cada vez más vaciada y sin democracia sindical. Hacen declaraciones y algunas acciones testimoniales contra el brutal ajuste que sufrimos las y los trabajadores, pero no ponen en pie un verdadero plan de lucha para enfrentarlo en las calles de manera consecuente. Pero tiene gremios con una importante inserción opositora, como CTERA y sus sindicatos de base, CICOP, donde la Pluricolor hizo una gran elección, AJB, CONADU y APA, entre otros.
La Lista 6 Multicolor va por un modelo sindical opuesto al de Yasky y Baradel. Por un sindicato independiente de todos los gobiernos, democrático y de lucha. Una central sindical que pelee a fondo contra la Motosierra de Milei y todos sus cómplices, los gobernadores y el FMI. En apoyo a las luchas contra los despidos y las suspensiones, por salario y jubilaciones, en defensa de la Salud y la Educación Pública y por la exigencia a la CGT y CTAs de un paro general y un plan de lucha nacional.
La Lista 6 Multicolor es una lista unitaria del sindicalismo combativo y la izquierda, conformada por compañeras y compañeros de Izquierda Socialista, Partido Obrero, MST, la Púrpura (que integra la Secretaría General de ATEN Capital) y sectores de la docencia combativa de Buenos Aires, como La Raíz, OST y La Coral, entre otros. Lamentablemente, el MAC-PTS pese a los reiterados llamados a ser parte de la unidad se negaron a integrarse para dar esta pelea.
Encabezan la lista nacional Romina Del Plá, secretaria general de Suteba La Matanza (Partido Obrero), y Angélica Lagunas (Izquierda Socialista). En la provincia de Buenos Aires encabeza Olga Ortigoza (Izquierda Socialista), secretaria general adjunta de Suteba La Matanza. En CABA, Ingrid Urrutia, secretaria general de ATE-Incaa (MST). Además, se presentaron listas en provincias, seccionales con referentes de las principales luchas.
La campaña de la Lista 6 Multicolor se viene haciendo con reuniones y charlas en los distritos. Volanteadas en los paros y movilizaciones de la docencia y trabajadores de la Salud. También, con afichadas en las escuelas, hospitales, centros de salud y sedes judiciales. Estamos enfrentando las maniobras que hace la burocracia en el proceso electoral, como los problemas en la entrega de los padrones y la organización de fiscales para evitar el fraude.
Llamamos a las y los trabajadores a apoyar, sumarse a fiscalizar y votar a la Lista 6 Multicolor en todo el país. Por una CTA de las Trabajadoras y Trabajadores que enfrente a Milei y su Plan Motosierra, a sus cómplices, los gobernadores y el FMI.
Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista/FITU. Argentina
Apoyado en una gran movilización popular Lula venció a Bolsonaro. La debacle de la ultraderecha fue tal que pese a los millones de votos que tuvo, acusado de lavado de dinero, entre otros crímenes, Flavio prefirió huir del país para evitar ir a prisión junto con su padre. La derrota de Bolsonaro ha sido la derrota de los Trump y los Milei.
En una remontada histórica, Luis Inacio Lula da Silva (PT) venció en la segunda vuelta con el 51,79 % a Flavio Bolsonaro (PL) que obtuvo 48,21 %. No fue un milagro. Lo que parecía prácticamente imposible se concretó por una poderosa movilización popular que tomó en sus manos la tarea de derrotar a la ultraderecha bolsonarista. Así lo expresó el propio Lula desde el búnker petista al confirmarse el triunfo cuando agradeció a la juventud, a las mujeres, a las personas mayores que se movilizaron de todas formas en los días previos y durante las horas de votación para impedir el triunfo de la ultraderecha. La derrota de Bolsonaro es también la derrota de los que imaginaban teñir nuestro continente de azul. Fue un rechazo a las motosierras de Milei, a las tijeras de Bolsonaro y a los ajustes que manda a implementar Trump y el FMI.
Fue un cambio espectacular en la campaña. Se pasó a una segunda vuelta con una dinámica diferente cuando amplios sectores de la clase trabajadora y de la juventud comenzaron a percibir el grave peligro que significaba un triunfo de los Bolsonaro. Amplios sectores se alinearon como un verdadero ejército para derrotar cualquier posibilidad de triunfo de un candidato corrupto, procesado por lavado de dinero, que representaba la continuidad de la dictadura, del negacionismo al problema ambiental y climático, de la desforestación de la Amazonia, de la amenaza de anular la reducción de la jornada laboral, de quien representa la milicia asesina, del anti derecho para con las mujeres y la juventud, de los que están al servicio directo de los intereses norteamericanos.
Esa fue la turbina que movilizó millones, el temor a un nuevo gobierno de la ultraderecha de los Bolsonaro, más que la satisfacción con el gobierno de Lula-Alckim. No es casual que en la primera vuelta muchos sectores populares desilusionados no fueran a votar permitiendo el triunfo parcial de la ultraderecha. Pero la reacción fue espectacular. Comenzando por la juventud, la primera en advertir los peligros, que se lanzó a las calles de todas las ciudades contagiando a millones. Fue esa acción la que le permitió sumar más de 10 millones de votos para revertir el resultado adverso de la primera vuelta y con 80 % lograr la mayor participación electoral que se recuerde. “Lula” y la L formada por el dedo índice y el pulgar, fueron las banderas que enarbolaron los electores contra la derecha, consolidando la votación del norte y del noreste y aumentando significativamente en las regiones del centro y del sur del país.
De la aplastante derrota a la huida
Capitales como Sao Paulo (SP), Río de Janeiro (RJ), Salvador (BA), Fortaleza (CE), Recife (PE), Belo Horizonte (MG) o Brasilia (DF), aumentaron significativamente la cantidad de votos a favor del PT. Entre el 4 y el 25 de octubre, el voto se movió hacia Lula en prácticamente todos los municipios. En la primera vuelta, Lula había ganado en 2.663 municipios, frente a los 2.906 de Flávio Bolsonaro. En la segunda, de los 5569 municipios brasileños, el petista se impuso en 2.875 frente a 2.695 de Flávio, 212 más que en la primera vuelta. Fue en esas capitales y en muchos de esos municipios donde se registraron las mayores movilizaciones, algunas de las cuales, como la del sábado 24 durante el cierre de campaña en la Avenida Paulista, se convirtió en el mayor acto de la historia de esa capital con la participación de 1,5 millones de personas.
La tremenda derrota colocó al corrupto candidato de la ultraderecha Flavio Bolsonaro en pánico y lo llevó a huir de Brasil rumbo a los Estados Unidos con la ayuda de Trump y Marco Rubio. Frustrada la idea de amnistiar a su padre, preso por golpista y a su hermano, autoexiliado en los Estados Unidos para evitar un proceso judicial y una condena por coacción a la justicia y él mismo sin inmunidad parlamentaria a partir de fin de año, armó las valijas y se fugó con su familia. No se trata de un “perseguido político”. Flavio Bolsonaro está acusado de lavado de dinero, vínculos ilegales con apuestas deportivas, financiación extranjera y manipulación en redes, por organización criminal, peculado y por contratar “ñoquis” en su despacho y apropiarse de parte de sus salarios. Un coctel propio de un político patronal corrupto, lo que demuestra la correcta percepción de las masas populares para impedir la elección de este siniestro personaje.
Mantener la movilización en las calles
El triunfo de Lula fue espectacular en la medida que se consiguió derrotar a la ultraderecha bolsonarista y expresar una respuesta hacia los planes regionales de ajuste y entrega de la soberanía. Pero el resultado de la primera vuelta también es un mensaje para el gobierno del PT que no ha producido cambios estructurales en una economía que continúa al servicio del sistema financiero, del agronegocio y de los grandes empresarios y multinacionales. Es necesario mantener la movilización en las calles para seguir luchando contra la continuidad del gobierno de conciliación de clase de Lula-Alckim, al servicio de los de arriba. Hasta ahora, Lula prometió a los protagonistas de la remontada, la juventud, el Programa Pé-de-Meia (programa de ayuda económica para estudiantes universitarios tipo bolsa familia). Bienvenido, pero insuficiente. Para reducir la desigualdad social es necesario invertir el curso de las riquezas, suspender los pagos de la deuda y gravar las grandes fortunas, que abundan en Brasil.
Las carencias son inmensas en un país que registra la octava economía a nivel mundial. Una situación que no se condice con la limitada cantidad de cupos para ingresar a la universidad, con los bajos salarios en la administración pública, en el sector docente y de la salud, con jubilaciones iguales o peores a las percibidas con el gobierno Milei. Donde la cuestión ambiental está lejos de ser resuelta y la desforestación Amazónica continúa. Donde los pueblos originarios exigen el derecho a sus tierras frente a los ataques del agronegocio y la deuda con las mujeres continúa vigente, empezando por el derecho al aborto. El acceso a la vivienda es un problema crónico y la promesa de primer empleo nunca se concreta arrojando importantes sectores de la juventud a los brazos del narcotráfico.
Lula promete soluciones a partir de un gabinete “profesional”. No se sabe que significa. Hasta ahora ha gobernado con la alta burguesía y aliado a políticos patronales, como su vice, Geraldo Alkmin, ex gobernador de Sao Paulo y ligado al Opus Dei. Por eso la Corriente Socialista de las y los Trabajadores (CST), sección de la UIT-CI en Brasil, en el primer turno presentó candidatos junto a las listas del PSTU que llevaba candidato propio a la presidencia. En el segundo turno, ante el peligro que significaba el triunfo de Bolsonaro, se sumó con todo a las movilizaciones callejeras junto a los millones de compañeras y compañeros llamando al voto crítico a Lula, sin que eso signifique ningún tipo de apoyo político al gobierno del PT. Sabemos que la salida de fondo para el pueblo trabajador del Brasil es lograr un gobierno de las y los trabajadores. Terminada la elección, continuaremos en las calles junto a los que luchan contra la desigualdad social, por mejores salarios y jubilaciones, por el derecho a la tierra y a la vivienda, en defensa del ambiente, de los derechos de las mujeres y de la juventud. Porque solo la lucha cambia la vida.
27/10/2026
Nuevo episodio de Queremos La Cuarta ( @queremos_cuarta )
En el contexto de la visita del Papa aprovechamos para hablar sobre la separación de la Iglesia y el Estado.
Con la conducción de Mercedes Trimarchi y Mercedes de Mendieta
? Por el canal de YouTube de Izquierda Socialista FIT-U
Juventudes de la UIT-CI
24/10/2026. Desde septiembre crecen las movilizaciones de la juventud y de la clase trabajadora en distintos países de Europa. La crisis capitalista descarga el ajuste sobre lxs trabajadores y especialmente sobre la juventud. Son cada vez mayor las dificultades para acceder a la vivienda, los salarios insuficientes, precarización laboral y recortes educativos que restringen el acceso a la educación pública. Frente a esta realidad, crece el hartazgo y se multiplican las luchas que cuestionan a los gobiernos responsables del ajuste y de garantizar los negocios de las multinacionales.
En el Estado Español, el caso de Maricarmen despertó una ola de indignación, movilizaciones y acampes en defensa del derecho a la vivienda. Las protestas comienzan a confluir con otras luchas sociales, como la educativa, en un escenario que pone en cuestión las políticas de vivienda de los distintos gobiernos.
Los datos muestran la gravedad de la situación para la juventud trabajadora. En 2025, apenas el 14,5% de la juventud había logrado emanciparse, mientras que la edad media para independizarse alcanzaba los 30 años. El alquiler medio llegó a los 1.176 euros mensuales, una cifra que prácticamente equivale al salario medio de una persona joven. Esto significa que tener trabajo ya no garantiza poder independizarse y que, para muchos jóvenes, pagar un alquiler supone destinar casi todos sus ingresos a conseguir un techo. La crisis habitacional es el resultado de un modelo que convierte un derecho básico en un negocio y subordina las necesidades sociales a la rentabilidad inmobiliaria y los negocios de los fondos buitres.
Mientras los alquileres se disparan, los salarios quedan rezagados y la vivienda pública resulta insuficiente. La juventud se ve obligada a prolongar su permanencia en el hogar familiar, compartir habitaciones o destinar casi todos sus ingresos a pagar un techo. Frente a esta situación, se impulsa una huelga general para el 11 de noviembre, con reclamos por el acceso a una vivienda digna, mejores salarios y mejoras generales en servicios públicos, particularmente el sector educativo, que ya venía de importantes huelgas..
El gobierno de Pedro Sánchez no logró resolver de fondo una crisis que requiere medidas estructurales. Mientras tanto, avanzan las alternativas de ultraderecha del PP y Vox, que buscan capitalizar el desgaste con el Gobierno. El elemento positivo es que las movilizaciones enfrentan hoy tanto las políticas reformistas del Gobierno de PSOE-Sumar, como los discursos ultraderechistas.
En Francia, el movimiento estudiantil secundario lleva más de un mes de movilizaciones y bloqueos masivos para reclamar presupuesto educativo, mejores salarios docentes y condiciones dignas de cursada. Las protestas contra el ajuste presupuestario impulsado por el gobierno de Emmanuel Macron confluyen con la lucha de la clase trabajadora, que protagonizó una movilización de más de 800.000 personas el 17 de octubre. En ese marco, se espera una nueva huelga general para el 5 de noviembre. La unidad entre estudiantes y trabajadores es fundamental para enfrentar los planes de ajuste. Las movilizaciones de Francia demuestran la importancia de la unidad obrero-estudiantil.
En Portugal, tanto en Lisboa como en Oporto, se han desarrollado acampes y movilizaciones en reclamo del derecho a la vivienda. El censo del 2021 registró 723.000 viviendas desocupadas o vacías en el país. De ellas, más de 485.000 eran habitables, pero solo 236.927 estaban disponibles para la venta o el alquiler. Casi 250.000 figuraban como desocupadas por otros motivos: no eran residencias principales ni secundarias y tampoco estaban en el mercado. Estos datos muestran que la crisis habitacional no se explica únicamente por la falta de viviendas: también pone en discusión quién las controla y su uso especulativo.
Mientras miles de trabajadores luchan por conseguir un alquiler accesible, el gobierno de la Alianza Democrática (AD) prioriza medidas para atraer inversiones inmobiliarias. Los beneficios fiscales para propietarios e inversores, los incentivos al alquiler y las garantías públicas para créditos hipotecarios pretenden resolver mediante el mercado un problema que el propio mercado profundiza. La garantía pública para jóvenes de hasta 35 años, por ejemplo, facilita el acceso al crédito, pero no construye vivienda pública ni limita la especulación. La responsabilidad de conseguir y pagar una vivienda sigue recayendo sobre cada familia. Algo similar sucede con los llamados alquileres moderados, que incluyen contratos de hasta 2.300 euros mensuales y reciben ventajas fiscales. Por eso se intensifican los acampes frente a estas políticas y se prepara una nueva movilización para el 27 de noviembre.
En Albania, la indignación contra el saqueo de los bienes comunes y la corrupción política se transformó en una rebelión juvenil contra el gobierno del primer ministro Edi Rama. La juventud vincula la defensa del territorio y los bienes comunes con la denuncia de una situación económica y social y la corrupción.
En Tirana, capital de Albania, alquilar un departamento sencillo de un ambiente en el centro cuesta entre 450 y 600 euros mensuales, lo que puede absorber entre el 80% y el 100% de un salario promedio. La educación pública también sufre un recorte estructural; las movilizaciones por reclamos educativos se suman al desgaste y descontento contra el Gobierno, dejando claro que la juventud lucha por su futuro.
En Italia, el movimiento estudiantil viene también protagonizando importantes movilizaciones. Como parte de este proceso en Italia hubo importantísimas movilizaciones por el fin de la criminalización de la juventud por posicionarse en solidaridad con Palestina contra el genocidio de Israel.
En Serbia, la juventud sigue en las calles desde hace dos años. En noviembre del 2024, se derrumbó la marquesina de la estación de tren de Novi Sad y murieron 16 personas. Les estudiantes vieron la corrupción y negligencias que causaron la catástrofe. Ocuparon facultades y organizaron movilizaciones en todo el país.Docentes, abogados, agricultores y un sector de los trabajadores también se sumaron a la lucha. La indignación pronto se convirtió en un movimiento popular contra el gobierno de Aleksandar Vučić. A pesar de los esfuerzos del presidente Vučić por atribuir el movimiento a fuerzas extranjeras y criminalizar, la movilización lo obligó a renunciar.
Les estudiantes se presentan a estas elecciones con sus propias listas. El 22 de octubre, decenas de miles de personas participaron en el acto convocado por los estudiantes en Belgrado. La juventud exige que se rindan cuentas por la corrupción y que sean los jóvenes y los trabajadores quienes decidan el futuro. La conquista de esta reivindicación depende de una lucha que va más allá de las urnas y continúa en las calles, los centros educativos y los lugares de trabajo
En Alemania, se vienen desarrollando movilizaciones desde septiembre. En ellas, la juventud protagonizó nuevos bloqueos entre el 12 y el 16 de octubre. Pero el eje político central de las protestas es el rechazo al militarismo estatal y a los planes del gobierno de Friedrich Merz. Mientras se deterioran las escuelas y faltan recursos para garantizar una educación pública de calidad, el gobierno pretende avanzar con el servicio militar obligatorio. En Bélgica, se desarrollaron paros durante el 9 y el 12 de octubre, con grandes movilizaciones el 17, en contra de los recortes presupuestarios de 10.000 millones de euros que busca imponer el gobierno de Bart de Waber.
Recientemente la ola de protestas juveniles llegó a Grecia, donde miles salieron a las calles contra el aumento del costo de vida y el desfinanciamiento en educación. Estudiantes y maestros coparon las calles de Atenas y otras ciudades para exigir respuestas ante la crisis al gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis. La marea de protestas juveniles en Europa busca confluir en un gran Paro Internacional Educativo para el 20 de noviembre.
Estas enormes movilizaciones y luchas son en la mayoría de los casos brutalmente reprimidas por los gobiernos para intentar frenar el alza. En Francia ya hay más de 6000 detenidos y el gobierno de Macron impulsará más medidas para intentar frenar las movilizaciones, como el toque de queda o la prohibición de manifestaciones. En Portugal fueron desalojadas las acampadas que luego lograron volver a ocuparlas. Meloni intenta frenar las movilizaciones en Italia con soldados y criminalizando a menores con las detenciones preventivas. A pesar de estas medidas, no lograron frenar las movilizaciones.
Las luchas que recorren Europa tienen particularidades en cada país, pero expresan una misma contradicción: mientras los gobiernos garantizan los negocios de las multinacionales y de los empresarios, la juventud trabajadora enfrenta salarios de miseria, trabajos precarizados, alquileres impagables, recortes educativos y militarismo. La crisis capitalista no ofrece perspectivas de futuro para millones de jóvenes, a quienes se les exige aceptar peores condiciones de vida. Además, el avance de las ultraderechas ataca con políticas negacionistas, misóginas, y antiinmigrantes a la clase trabajadora y a las juventudes, mientras que la socialdemocracia y el reformismo son incapaces de dar la respuesta que se exige y se mantiene firme en la defensa del capital.
Frente a este escenario, las movilizaciones muestran que la juventud no está dispuesta a resignarse. La confluencia de las luchas estudiantiles con las de la clase trabajadora, con huelgas generales y la movilización en las calles, es una herramienta fundamental para enfrentar los planes de ajuste. El desafío es avanzar en la coordinación de estas luchas y construir una salida política revolucionaria propia de les trabajadores y la juventud que enfrente al capitalismo. Sabemos que la única manera de que la juventud trabajadora tenga futuro será con un gobierno de lxs trabajadores y con un mundo socialista.
Desde las Juventudes de la UIT CI, apostamos a fondo por las luchas de la juventud y las trabajadoras para tirar con huelgas generales y movilizaciones los planes de los gobiernos capitalistas. Por la construcción de una salida desde abajo para la juventud trabajadora a la crisis del capitalismo.
Vamos por la unidad de las luchas para triunfar.

Juan Carlos Giordano
Diputado Nacional Izquierda Socialista (FIT Unidad)
El sitio soyargentinook1 sacó un posteo en IG con las fotos de las y los 4 diputados del Frente de Izquierda sobre la votación que hubo en el tema Discapacidad en la sesión del 21/10, diciendo lo siguiente: “Estos son los diputados que se abstuvieron de votar la emergencia en discapacidad. ¿Con qué cara van a marchar con las personas con discapacidad?”.
Se refería a la ley votada entre LLA, el peronismo y otros bloques, sin consultar a los colectivos de discapacidad, bajo el pretexto de que se trataría de una “ley superadora”, mientras el gobierno sigue incumpliendo con la actual ley de emergencia y ni siquiera están garantizados los fondos para lo que se votó.
Lo primero a decir, es que el Frente de Izquierda viene batallando para que se prorrogue la ley de emergencia que vence a fin de año. Eso es lo que reclaman las organizaciones movilizadas, que aunque insuficiente, la toman como una tabla de salvación ante el riesgo de que no exista más. Ese es el compromiso que hicimos valer en la sesión: “Prórroga de la emergencia ya”, consigna que abandonó el peronismo de UxP para terminar votando con el gobierno.
Las y los diputados de Milei, que se vienen ensañando con las personas con discapacidad incluso con represión, decían que no quería una “emergencia” sino un proyecto “superador”. Pero en momento en que blandían ese discurso, se conoció el Presupuesto 2027 que poda todas las partidas. Esto fue ratificado por el Secretario de Hacienda cuando fue a la Cámara a defender el proyecto.
Así se fue a la sesión del 21, con un gobierno simulando que está con las personas con Discapacidad, mientras por otro lado manteniendo un presupuesto liquidador. Insólito.
Lo que ocurrió fue una negociación de último momento para votar el proyecto, sin consultar a todos los colectivos de Discapacidad (muchos nos mandaban mensajes diciendo “no voten cosas que ni conocemos”). De esta manera la LLA, el PRO y el peronismo de UxP lo aprobaron sin que estén los recursos, o con promesas de que estarán. ¿Confiar en promesas a una ultraderecha siniestra?
Esta aprobación le permite al gobierno salir a decir la aberración “somos los que más hicimos por Discapacidad”.
Además, el proyecto aprobado no garantiza el cumplimiento integral de la actual ley de emergencia, no resuelve las deudas con los prestadores y mantiene en apenas $370.000 los montos para las pensiones, entre otras medidas. ¿Cómo pueden decir que esto es una “solución permanente”?
El gobierno usa también esta votación para intentar tapar los sobreprecios pagados en la ex ANDIS (“defraudación al Estado”, entre otros delitos) por 158.000 millones de pesos, con coimas incluidas para Karina y su séquito. Es decir, se patinaron millonadas que tenían que ir a las personas con discapacidad.
La correcta abstención del FIT-U fue para no quedar pegados a estas maniobras y negociaciones de último momento, repudiando a un gobierno que se alzó con una victoria generando ilusión de que habría una solución, cuando no la hay.
Por eso en la sesión llamamos a mantener la guardia bien alta, a que los colectivos sigan movilizados, la única forma para imponer sus demandas, sin confiar en el Congreso y en los bloques patronales, sino con lucha y movilización
Para que la plata vaya a Discapacidad, no al Fondo Monetario, contra el gobierno y sus cómplices. Una política opuesta a la CGT peronista, que deja correr a la motosierra de Milei negándose a convocar a un nuevo paro y plan de lucha.
Vamos a seguir apoyando todas las movilizaciones por ello, como lo vinimos haciendo desde un primer momento, dando la cara y mostrando un verdadero camino alternativo para llegar al triunfo.