Mar 01, 2026 Last Updated 3:51 PM, Feb 28, 2026

Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop

Las patentes garantizan que nadie, salvo las multinacionales farmacéuticas -sus propietarias-, pueda producir las vacunas y así asegurar sus fabulosas ganancias. Éstas provienen de la transferencia, en primer lugar, de los gobiernos de los países imperialistas que enviaron en total más de 110 mil millones de dólares de dinero público a las monopolios farmacéuticos para financiar la investigación y producción. Estos gobiernos, incluso, les permiten apropiarse de los avances de la ciencia, que son producto del trabajo constante de universidades, institutos de investigación y hospitales públicos. De esta manera, las vacunas que son resultado de un esfuerzo colectivo, y por lo tanto patrimonio de la humanidad, terminan siendo propiedad de los monopolios farmacéuticos permitiéndoles ganar miles de millones de dólares.

El planteo de Joe Biden de suspensión de las patentes ha sido combatido por las multinacionales. Sus voceros sacan a relucir diversos argumentos. El primero es que “la patente al garantizar la ganancia estimula la investigación”. Pero la investigación no depende de la búsqueda de ganancia. Ni Jonas Salk y Albert Sabin que descubrieron las vacunas contra la polio las patentaron; tampoco Fleming, la penicilina. Otro argumento, el de Bill Gates, es que “no hay capacidad tecnológica fuera de las grandes empresas monopólicas actuales y que hay que esperar años hasta que otras estén en condiciones de operar”. Lo que en realidad Gates está pidiendo es más plata del Estado para financiar el aumento de producción y mayores ganancias para las empresas.

Los monopolios farmacéuticos han llegado a una óptima relación costo beneficio y no tienen ninguna necesidad de aumentar su producción de vacunas. Ésta ya fue financiada por el Estado, vendieron ya su producción cobrando gran parte por adelantado, obtuvieron contratos leoninos con cláusulas de confidencialidad que ocultan los verdaderos precios, lograron leyes a su medida -como en nuestro país- y, finalmente, tienen las patentes que aseguran su monopolio. Este es el verdadero negocio de las multinacionales. Por esta razón están condenadas al fracaso las soluciones basadas en acuerdos de “buena voluntad” con las multinacionales como la transferencia gratuita de tecnología propiciada por la OMS y la iniciativa Covax de vacunas para países semicoloniales. Un ejemplo de lo que decimos es Pfizer, que a fin de año totalizará 2.500 millones de dosis y ofreció donar a este programa 40 millones, apenas el 2% de su producción.

La suspensión de patentes es posible

 Hay antecedentes. En los años ’90, Sudáfrica y Brasil desconocieron las patentes de remedios contra el SIDA. En el 2001, por la crisis del ántrax, fueron Estados Unidos y Canadá quienes suspendieron la patente de la ciprofloxacina. La situación actual, muchísimo más grave requiere acciones más amplias. La posición de Gates de que “no hay capacidad tecnológica suficiente” sería cierta, pero sólo en el caso de que se mantuvieran las condiciones actuales de producción. Se trata de hacer una amplia transformación de la industria farmacéutica al servicio de aplastar la pandemia. Una decisión política del tipo de la que hizo el gobierno norteamericano en la Segunda Guerra Mundial para derrotar al nazismo que, entre otras cosas, readaptó las fábricas de autos para hacer aviones. Ahora, se trata de poner la industria farmacéutica a vacunas, volcando todos los recursos, centralizados por el Estado, para garantizar no solo las vacunas sino también la totalidad de los insumos que se utilizan para fabricarlas. Por eso, es necesario continuar la lucha por liberar las patentes y centralizar los recursos para garantizar vacunas para todas y todos.

 

 

El lunes 10 de mayo se volvió a dar un salto en las agresiones del estado sionista de Israel contra el pueblo palestino con el criminal bombardeo a la Franja de Gaza con más de 20 muertos, entre ellos nueve niños.

La tensión se agudizó en Jerusalem, por la mañana, en medio de un bloqueo de manifestantes palestinos que reclamaban contra una marcha sionista conmemorando la ocupación y anexión del territorio palestino de Jerusalem, realizada en 1967. Una provocación más contra el pueblo palestino. Esta provocación se da en el marco de su celebración anual religiosa que es el Ramadán, dónde las y los palestinos desde hace días intentan llegar a la explanada de la Mezquita Al-Aqsa, que es considerado el tercer lugar santo del Islam. Israel prohibió el acceso palestino a la explanada de las mezquitas con el falso argumento de “cuidado sanitario”, cuando el estado sionista y racista le niega vacunas al pueblo palestino.

La criminal represión a las y los palestinos, que quieren llegar a la mezquita, lleva alrededor de 300 heridos y hospitalizados en los enfrentamientos con la policía israelí.

La tensión se agravó durante la noche del lunes 10 cuando se produjo un nuevo bombardeo a la Franja de Gaza por el ejército sionista. Israel justifica el ataque como respuesta al lanzamiento de misiles desde Gaza por parte de Hamas, sobre el territorio israelí. Hamas había advertido que debía cesar la represión de la policía israelí en su ataque contra los palestinos que quieren congregarse en la mezquita.

La ocupación sionista pretende dar nuevos pasos, luego de la anexión de Cisjordania, dejando a centenares de miles de palestinos en el campo de batalla, sufriendo la represión, bombardeos y desalojos. Esto tiene que parar.

Los pueblos del mundo deben levantarse en apoyo y solidaridad por el pueblo palestino, denunciar la ocupación sionista del Estado racista de Israel que cuenta con el apoyo completo del imperialismo yanqui. El gobierno de Biden repudió el accionar solidario de Hamas pero ignoró la criminal represión del sionismo sobre miles de palestinas y palestinos que, desde hace una semana, tratan de llegar a su mezquita.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a solidaridad internacional con la lucha del pueblo palestino.  Exigimos el cese a los bombardeos sobre la Franja de Gaza. Basta de represión y ataques racistas del estado sionista y que miles de palestinas y palestinos puedan acceder libremente a la explanada de las mezquitas.  Desde la UIT-CI repudiamos esta nueva agresión del estado racista de Israel y apoyamos la lucha por una salida verdaderamente justa que es el establecimiento de un estado único, laico, no racista y democrático en todo el territorio histórico de Palestina.

Llenemos de apoyo y solidaridad internacional al pueblo palestino.

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

11 de mayo de 2021

 


Convocatoria del Consejo Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino para este viernes 14 de mayo en Cancillería, Esmeralda 1212, CABA.

El lunes 10 de mayo se volvió a dar un salto en las agresiones del estado sionista de Israel contra el pueblo palestino con el criminal bombardeo a la Franja de Gaza con más de 20 muertos, entre ellos nueve niños.

La tensión se agudizó en Jerusalem, por la mañana, en medio de un bloqueo de manifestantes palestinos que reclamaban contra una marcha sionista conmemorando la ocupación y anexión del territorio palestino de Jerusalem, realizada en 1967. Una provocación más contra el pueblo palestino. Esta provocación se da en el marco de su celebración anual religiosa que es el Ramadán, dónde las y los palestinos desde hace días intentan llegar a la explanada de la Mezquita Al-Aqsa, que es considerado el tercer lugar santo del Islam. Israel prohibió el acceso palestino a la explanada de las mezquitas con el falso argumento de “cuidado sanitario”, cuando el estado sionista y racista le niega vacunas al pueblo palestino.

Represión de la policía israelí en la explanada de las Mezquita Al-aqsa

La criminal represión a las y los palestinos, que quieren llegar a la mezquita, lleva alrededor de 300 heridos y hospitalizados en los enfrentamientos con la policía israelí.

La tensión se agravó durante la noche del lunes 10 cuando se produjo un nuevo bombardeo a la Franja de Gaza por el ejército sionista. Israel justifica el ataque como respuesta al lanzamiento de misiles desde Gaza por parte de Hamas, sobre el territorio israelí. Hamas había advertido que debía cesar la represión de la policía israelí en su ataque contra los palestinos que quieren congregarse en la mezquita.

La ocupación sionista pretende dar nuevos pasos, luego de la anexión de Cisjordania, dejando a centenares de miles de palestinos en el campo de batalla, sufriendo la represión, bombardeos y desalojos. Esto tiene que parar.

Los pueblos del mundo deben levantarse en apoyo y solidaridad por el pueblo palestino, denunciar la ocupación sionista del Estado racista de Israel que cuenta con el apoyo completo del imperialismo yanqui. El gobierno de Biden repudió el accionar solidario de Hamas pero ignoró la criminal represión del sionismo sobre miles de palestinas y palestinos que, desde hace una semana, tratan de llegar a su mezquita.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a solidaridad internacional con la lucha del pueblo palestino.  Exigimos el cese a los bombardeos sobre la Franja de Gaza. Basta de represión y ataques racistas del estado sionista y que miles de palestinas y palestinos puedan acceder libremente a la explanada de las mezquitas.  Desde la UIT-CI repudiamos esta nueva agresión del estado racista de Israel y apoyamos la lucha por una salida verdaderamente justa que es el establecimiento de un estado único, laico, no racista y democrático en todo el territorio histórico de Palestina.

Llenemos de apoyo y solidaridad internacional al pueblo palestino.

Desde las movilizaciones en las calles de Colombia nos envían un saludo y un llamado a la solidaridad internacional: Miguel Vivas, dirigente de la asociación judicial del Valle del Cauca, y Joaquín Lineros, presidente del sindicato de docentes de Santa Marta. Integrantes de Colectivos Unidos, Organización hermana de Izquierda Socialista.

 

Por Miguel Angel Hernández (dirigente de la UIT-CI)

En la reunión del consejo general de la Organización Mundial de Comercio, celebrada entre el 5 y el 6 de mayo, Estados Unidos anunció su decisión de apoyar la renuncia a las protecciones de propiedad intelectual para las vacunas contra la Covid-19. En concreto, la administración de Biden se sumaría a los países que han planteado la suspensión temporal de las patentes de dichas vacunas, que hoy están en manos de las grandes transnacionales farmacéuticas.

Estados Unidos junto a la Unión Europea, Inglaterra, Noruega, Suiza, Canadá, Australia, Japón, Chile, Colombia y Brasil, en su mayoría productores de la vacuna, se habían negado insistentemente a liberar o suspender las patentes. Fueron los principales defensores de los intereses de las transnacionales farmacéuticas en el seno de la OMC.

¿Por qué EE.UU. cambió de posición?

Sin lugar a dudas, este cambio se debe a la creciente presión internacional por la debacle social que significa la pandemia. Esa presión se ha venido generando desde el mes de octubre del año pasado cuando India y Sudáfrica liderizaron una iniciativa que agrupaba a unos 99 países que solicitaron ante la OMC que se liberaran temporalmente las patentes de las vacunas.

Desde entonces el clamor mundial en ese sentido ha crecido. Hoy más de 100 países acompañan a India y Suráfrica. A este movimiento mundial creciente se unen unas 170 personalidades mundiales como los expresidentes del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González, y reconocidas organizaciones internacionales como Médicos sin Fronteras, Oxfam, Amnesty International, Frontline Aids y Global Justice Now. Recientemente se hizo pública una iniciativa por una “Vacuna del Pueblo” encabezada por el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus, secundada por otros premios Nobel, a la que se han sumado más de 2 millones de firmas, entre las que destacan los actores George Clooney y Forest Whitaker, y la actriz Sharon Stone. Desde la UIT-CI hemos venido impulsando desde hace meses una campaña que se suma a la presión mundial por la eliminación de las patentes de las vacunas del Covid-19.

La nueva posición adoptada por Biden está determinada también por la situación social en los propios Estados Unidos. Donde todavía hay unos 10 millones de desempleados y con una economía que tuvo una contracción de 3,5% del PBI en el 2020, la peor desde la segunda postguerra.

El descontento social se ha expresado en las huelgas de los maestros en Oklahoma, Kentucky, Virginia Occidental, Los Angeles y Chicago; las protestas de enfermeras y médicos en el marco de la pandemia en distintas ciudades; la huelga de General Motors, así como el poderoso levantamiento popular antiracista en el 2020 por el asesinato de George Floyd, son las razones internas que explican este cambio en la posición del gobierno yanki respecto a las vacunas y las patentes.

Joe Biden llegó a la presidencia de Estados Unidos después de la derrota del gobierno ultraderechista y reaccionario de Trump, precisamente como consecuencia de este levantamiento. La administración demócrata sabe que está montada en un polvorín, en un país donde el descontento social se ha venido incrementando en los últimos años.

No todo lo que brilla es oro

La representante comercial de Estados Unidos se apresuró a decir que el gobierno cree firmemente en las protecciones de la propiedad intelectual. Que no quede lugar a dudas que el gobierno norteamericano defiende los intereses de las farmacéuticas. Y agregó que “el proceso será lento”, que las negociaciones en la OMC llevarán tiempo. Es decir, que no hay que hacerse muchas ilusiones con una liberación rápida de las patentes que hoy siguen controlando las grandes transnacionales farmacéuticas.

Ya la multinacional Pfizer salió a oponerse al anuncio de Biden. Lo mismo hizo Angela Merkel, premier de Alemania, defendiendo los intereses del laboratorio alemán BioNTech, socio de Pfizer.

El gobierno de Biden dice estar de acuerdo con suspender las patentes. Si fuera consecuente con esto podría liberar las patentes en su propio país, específicamente con las vacunas de Pfizer y Moderna, laboratorios con sede en ese país.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 87% de las dosis de vacunas administradas globalmente, hasta principios de abril, se inyectaron en los países más ricos, mientras que los países de ingresos bajos sólo recibieron un 0,2% de las vacunas producidas hasta ahora contra el coronavirus. La Universidad de Duke, calcula que en Estados Unidos hay 300 millones de dosis de vacunas sobrantes, sin embargo, el gobierno de Biden no dona a los países más pobres los millones de vacunas que adquirieron y ahora les sobran.

Por otra parte, el cambio de posición de Estados Unidos en momentos que hay un nuevo rebrote de la pandemia a escala mundial, es un reconocimiento tácito al hecho de que las patentes son un obstáculo para el acceso a las vacunas, y una camisa de fuerza a la producción mundial de las mismas. Lo que impide una distribución más equitativa de las vacunas entre todos los países.

El otro elemento es que Estados Unidos necesita que su economía se recupere a los niveles previos a la pandemia, así como en general, requiere que la economía capitalista mundial salga de la crisis económica más profunda experimentada desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional decimos que el anuncio del gobierno de Biden sobre las patentes no es ninguna garantía de que estas efectivamente sean liberadas. Hoy más que nunca hay que arreciar la campaña mundial que desarrollan distintas organizaciones exigiendo que se eliminen o suspendan las patentes para procurar en el marco de la emergencia, que todos los laboratorios del mundo estatales y privados produzcan a máxima capacidad, única forma de lograr una vacunación masiva en todo el mundo.

Por nuestra parte seguiremos impulsando la campaña que desarrollamos desde hace ya varios meses, haciendo unidad de acción con otras organizaciones, sumando médicos, especialistas, enfermeras y trabajadores de la salud en todos los países donde tenemos presencia. Sólo con la movilización mundial de las trabajadoras y trabajadores, y los pueblos, lograremos eliminar o suspender las patentes de las vacunas del Covid-19.

7/5/2021

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