
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
La motosierra de Javier Milei vuelve a mostrar su lado patriarcal: el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, eliminó dos de los pocos programas que, completamente desfinanciados, aún se orientaban a combatir la violencia machista. Lo hizo bajo el argumento de “terminar con estructuras ideológicas”. El gobierno ataca derechos conquistados por mujeres y disidencias.
El gobierno eliminó el Programa Acercar Derechos y el Registro Nacional de Organizaciones Sociales de Género. Ambos habían sido creados para brindar asistencia integral a personas en situación de violencia de género y para recopilar datos sobre asociaciones que trabajan en la defensa de los derechos de mujeres, personas LGBTI+ y personas trans.
El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, declaró que “nuestra política de seguridad considera que la violencia no tiene género”. Está claro que no se trata solo de la eliminación de programas, sino de una batalla que debemos seguir dando desde el movimiento transfeminista contra un gobierno que niega la existencia del heterocispatriarcado y sus consecuencias, que vemos todos los días con el crecimiento de la violencia patriarcal.
No es ideología, es violencia de género
No es ideología: la violencia machista es sistémica y todos los días se cobra vidas. Esos asesinatos son femicidios y crímenes de odio. Sólo en los primeros seis meses de 2025 ocurrieron 130 femicidios y trans-travesticidios en todo el país, según datos del observatorio Ahora que Sí Nos Ven. La mayoría de las víctimas ya había denunciado a sus agresores, pero no contaban con protección. Los botones antipánico y los sistemas de alerta temprana fueron discontinuados en varias jurisdicciones por falta de recursos. La línea de atención 144 fue desarticulada, los refugios cerrados o desfinanciados, y los equipos interdisciplinarios que asistían a víctimas fueron despedidos en masa. El programa Acompañar fue llevado al borde de su desaparición. Entre 2023 y 2024, el presupuesto nacional para las principales políticas de prevención y atención a la violencia de género cayó un 85%.
El ataque al cupo laboral trans y a las identidades de género se institucionaliza, promoviendo campañas de odio y dejando en la máxima desprotección y precarización a las personas del colectivo. A esto se suma el ataque a la ESI y a la perspectiva de género. En el Congreso Nacional, la reaccionaria diputada libertaria Lilia Lemoine presentó un proyecto de ley para derogar la Ley de Identidad de Género, que busca eliminar el derecho al reconocimiento de la identidad autopercibida, consagrado desde 2012 y considerado modelo en el mundo por su enfoque despatologizante.
Retomemos el camino del #4J
Enfrentamos a un gobierno ultraderechista, machista, homodiante, transodiante y negacionista del patriarcado y de la identidad de género. Por eso, el movimiento feminista tiene el desafío de retomar la experiencia del #4J, donde, a diez años del primer #NiUnaMenos, se abrazaron y unieron las luchas por la defensa de nuestros derechos con las de las y los jubilados, las universidades, el Hospital Garrahan y el colectivo de discapacidad. Porque, como dijo la feminista Simone de Beauvoir: “nuestros derechos nunca se dan por adquiridos”.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada Izquierda Socialista/FIT Unidad CABA
Durante el quinto Encuentro Internacional de Mujer y Salud, realizado en San José de Costa Rica en mayo de 1987, se resolvió establecer una fecha para visibilizar las problemáticas específicas de salud de las mujeres. Desde entonces, el 28 de mayo forma parte del calendario feminista. Cada año, denunciamos a los gobiernos del mundo por la falta de políticas públicas que garanticen el acceso a una salud integral, digna y con perspectiva de género. Tres años antes, en 1984, activistas latinoamericanas y caribeñas se habían reunido en Colombia para participar de la primera reunión regional sobre mujer y salud. Allí nació la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, que puso por primera vez esta temática en el centro del debate político y feminista.
De acuerdo al informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado hace dos años “una mujer o bebé mueren cada siete segundos en el mundo por causas prevenibles o tratables con la atención sanitaria adecuada”. Esta cifra, que suma 4.5 millones anuales, se mantiene estable desde hace años. En el mismo informe señala que “la mayor parte de estas muertes de mujeres embarazadas, madres y bebés recién nacidos responde a la falta de inversiones suficientes dedicadas al cuidado materno infantil, un rubro en el que no sólo no han aumentado los recursos, sino que han disminuido”. Esto afecta principalmente a las mujeres de la clase trabajadora y de los sectores populares.
Las causas más frecuentes de mortalidad en mujeres gestantes son las hemorragias graves, las enfermedades preexistentes que pueden agravarse durante el embarazo como la hipertensión, las afecciones cardiovasculares (incluida la cardiopatía reumática) y otras enfermedades no transmisibles, las infecciones vinculadas al embarazo y las complicaciones derivadas de abortos inseguros. Por eso, el 28 de mayo, Día de Acción Global por la Salud de las Mujeres, es una fecha clave para defender el derecho al aborto. Un derecho conquistado gracias a la movilización feminista en todo el mundo y que hoy enfrenta el ataque de sectores conservadores y de ultraderecha que intentan arrebatarlo.
En nuestro país, gracias a la movilización y la lucha feminista, conquistamos leyes fundamentales que reconocen la especificidad de la salud de las mujeres y disidencias. Entre ellas se destacan: la Ley de Salud Sexual y Reproductiva (25.673), la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (26.485), la Ley de Identidad de Género (26.743), la Ley de Parto Humanizado (25.929), la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (27.610) y la Ley de Educación Sexual Integral (26.150).
Sin embargo, el brutal ajuste que impulsa Javier Milei pone en riesgo estos derechos, afectando de manera directa la salud de las mujeres y disidencias, en particular en los sectores populares. Por eso, este 28 de mayo, denunciamos su misoginia y la de su ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, quien celebró el cierre de programas destinados a la prevención y atención de la salud sexual y reproductiva.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada Izquierda Socialista/FIT Unidad CABA
Con el argumento del recorte del gasto público y como parte de su embestida contra el “Wokismo” el gobierno cerró trece programas que habían sido creados por el ex Ministerio de las mujeres, géneros y diversidad. Entre ellos el plan MenstruAR que repartía copas menstruales e insumos para reducir las desigualdades entre las personas que menstrúan y quienes no; el programa de fortalecimiento del acceso a derechos para personas travestis, transexuales y transgénero; el programa de fortalecimiento para dispositivos territoriales de protección integral de personas en contexto de violencia por motivos de género; entre otros.
La medida fue anunciada por las redes sociales del ministro de Justicia, Mariano Cuneo Libarona, quien dijo que se trataba de programas “ideológicos” y de “despilfarros absurdos” argumentando que se ahorrarían 6.000 millones de pesos anuales. Con esta decisión, el gobierno ataca una vez más a las mujeres y disidencias de los sectores populares que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada Izquierda Socialista/FIT Unidad CABA
El tribunal correccional de París condenó a 18 meses de prisión (en suspenso) al reconocido actor de 76 años Gérard Depardieu por agredir sexualmente a dos mujeres durante el rodaje de la película “Les Volets Verts” en 2021. Esta es la primera condena que recibe el actor junto a dos años de inhabilitación para ocupar cargos públicos y la inscripción de su nombre en el registro de delincuentes sexuales. Más allá de este juicio, hay una veintena de mujeres que denunciaron al actor por comportamientos similares y que lamentablemente la Justicia hizo oídos sordos argumentando que los hechos prescribieron.
Esta condena es un paso adelante contra la impunidad de quienes ejercen violencia sexual aprovechándose de su posición de poder como en el caso Depardieu, el intérprete de más de 200 películas y series. El abogado defensor pidió la absolución de su cliente y pretendió descalificar la palabra de las víctimas alegando que formaban parte de una organización de “feministas rabiosas”. Típico argumento de los defensores de violentos y abusadores que se oponen a la organización de las mujeres que pese a las trabas de la justicia patriarcal rompemos el silencio contra la impunidad.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Dos buenas noticias en un mismo día. El 21 de marzo, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) falló a favor de la niña Arcoíris, revocando las decisiones previas adoptadas por la Justicia riojana que obligaba a la revinculación forzada con su progenitor. Este caso trata de una niña que manifestó haber sufrido abusos sexuales intrafamiliares, señalando a su abuelo paterno y a su progenitor. A pesar de las denuncias, la Justicia había determinado la revinculación con el agresor. Ese mismo viernes también conocimos el fallo de la Justicia Federal brasilera que reconfirmó la culpabilidad de Juan Darthés en el juicio por violación contra Thelma Fardin. Ambos casos se transformaron en emblemas de la lucha contra los abusos y la justicia patriarcal revictimizante.
Recordemos que el actor fue condenado el año pasado a seis años de prisión con un régimen abierto, puede ir a trabajar pero debe dormir en la cárcel cada noche. En ese momento, sus abogados pidieron revisar la condena y finalmente, la semana pasada, cinco de los seis jueces del Tribunal Regional Federal votaron a favor del fallo que reconoce la violación ocurrida en 2009 en Nicaragua, cuando ella tenía 16 años y él, 45.
Thelma lo contó el pasado viernes, en sus redes sociales: “Es un día muy movilizante. La Justicia me escuchó, y luego de tanta lucha, reconoce los hechos, eso es innegable y no hay vuelta atrás. Esta decisión es un paso firme en la construcción de una justicia que condena la violencia sexual hacia las infancias y la violencia de género, y, con ello, envía una potente señal para las niñas y mujeres de Latinoamérica. Incluso a muchos varones que se conmovieron con mi historia. Hoy hay esperanzas: hemos dado un gran paso en ese camino para que las víctimas sientan la confianza a la hora de denunciar”.
La lucha contra la justicia patriarcal
Thelma, al igual que tantas otras mujeres, siempre denunció la revictimización que sufrió durante todo el proceso judicial. Darthés fue denunciado en diciembre de 2018 y el juicio comenzó recién en noviembre de 2021. Dos años después, la Justicia lo absuelve en primera instancia y en la segunda, en 2024, lo condena por violación. Ahora, el Tribunal ratifica esa condena: se reconocen los hechos y ya no podrán discutirse.
Estas idas y vueltas es lo que hace que muchas mujeres desistan de denunciar las violencias sufridas. Por su carácter patriarcal, la propia justicia no escucha a las víctimas o las obliga a narrar una y otra vez los abusos sufridos poniendo en duda sus palabras. La cuarta ola de luchas feministas impuso un cambio de paradigma frente a las denuncias por violencia sexual que busca romper con este criterio patriarcal por el que se culpabiliza a las víctimas.
Hoy somos miles las que nos organizamos junto a las víctimas al grito de #YoTeCreoHermana. Este poderoso abrazo colectivo y feminista es uno de los mayores temores de la ultraderecha en el gobierno. Por eso, Javier Milei y su ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, pretenden arrasar con derechos ganados con la movilización, como la figura de femicidio en el Código Penal, o aumentar las penas (solo para las mujeres) cuando se trate de falsas denuncias. Para frenar esta avanzada reaccionaria de la llamada “batalla cultural”, debemos potenciar nuestra organización feminista y, tal como lo aprendimos con la #MareaVerde, debemos defender cada uno de nuestros derechos como los conquistamos: en las calles.