Escribe Raquel Osorio, Izquierda Socialista Misiones
El diputado misionero Germán Kiczka, acusado de pedofilia, fue detenido cuando se encontraba escondido en un camping de la ciudad correntina de Loreto. La detención se realizó gracias a que una mujer lo reconoció y dio aviso a la policía de aquella ciudad. Su hermano Sebastián, también investigado en la misma causa, continúa prófugo.
El diputado provincial libertario Germán Kiczka, una de las principales espadas de Pedro Puerta, líder del Partido Activar (aliado de La Libertad Avanza) e hijo de Ramón Puerta, (dos veces gobernador y presidente por 48 horas en diciembre de 2001) se encuentra acusado de integrar una red de pedofilia.
Recordemos que el jueves pasado la Legislatura misionera aprobó por mayoría el desafuero de Germán Kiczka, pero estuvo prófugo por 6 días, luego de que la justicia fuera a su domicilio para detenerlo y este, naturalmente, no se encontrara allí. El lento e ineficiente accionar de la Justicia y la falta de respuesta desde todo el arco político, (cuando el acusado se paseaba por programas televisivos explicando su inocencia), ha permitido que estos individuos operen libremente por meses, gozando de total impunidad.
Germán y Sebastián Kiczka, como miembros de la casta, tuvieron la posibilidad de darse a la fuga. Para ellos no aplicó la prisión preventiva, como si lo hacen con las mujeres que son acusadas de “ser malas madres”, como el caso de Victoria Aguirre, o como no se le permite la prisión domiciliaria a María Ovando bajo el argumento que puede huir al Paraguay, cuando estas mujeres no tienen los recursos financieros y políticos que si tienen los Kiczka.
Por eso desde Isadora e Izquierda Socialista denunciamos que las redes de pornografía infantil existen por la connivencia y la protección de distintos niveles del poder, porque es una usina de dinero. Uno de los negocios ilegales más rentables del mundo (dinero que probablemente con el gobierno de Milei será blanqueado).
A su vez exigimos que una investigación exhaustiva de los responsables -y de facilitadores y encubridores-, que debe estar en manos de personas independientes, quienes no tengan compromisos con estos sectores descompuestos de la sociedad y la política. Estas medidas solo se lograran con la movilización de la población, como están dando ejemplos los correntinos con el incesante reclamo por la aparición de Loan.
Desmantelamiento de las redes de pedofilia y de trata para la explotación sexual! Castigo a los distribuidores, funcionarios y empresarios cómplices!
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/ FIT Unidad
Cúneo Libarona fue citado a la Comisión de mujeres y diversidad en el Congreso nacional para dar explicaciones sobre la disolución del ex Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. Llegó de la mano del Observatorio de Falsas denuncias (que niega la violencia de género), la Asociación de padres alejados de sus hijos (que argumenta en favor del falso SAP) y de abogadas como Anzoategui, conocida defensora de pedófilos, en una clara provocación al movimiento feminista que viene peleando contra los abusos sexuales y la violencia patriarcal. Repudiamos los dichos del Ministro que habló de “falsas denuncias”, de testimonios inducidos, incluso llegando a decir que las mujeres denuncian por venganza o por dinero. Un discurso que atrasa décadas y que se refuta tan rápidamente cuando vemos que este universo de denuncias representa solo el 1%, mientras que las mujeres logramos reconocernos como víctimas y logramos denunciar es gracias a la movilización feminista. Libarona acompaña estos dichos hablando de la violencia en general, es decir negando la violencia de género producto de este sistema capitalista patriarcal, que lleva a un femicidio por día en la Argentina. Libarona niega además los derechos conquistados y los nuevos marcos normativos como la ley 26.845 de combate y erradicación de la violencia de género o la ley 26.150 de Educación Sexual Integral entre otros derechos conquistados por las mujeres y disidencias en la Argentina al calor de #NiUnaMenos.
Además, dice reivindicar la “igualdad ante la ley” sólo para negar la existencia de una justicia patriarcal que fue garante de la impunidad de abusadores, pedófilos y violentos a los cuales él define. No olvidemos que además el Ministro fue abogado de genocidas en la causa del Pozo de Banfield durante la última dictadura militar, dónde mujeres eran secuestradas, torturadas y obligadas a parir y sus bebés apropiados.
Libarona puso de manifiesto el método del gobierno de Milei: la mentira y tergiversación en los informes y estadísticas al servicio de su política de desmantelamiento del Estado y derechos conquistados. Reivindicó el cierre y desmantelamiento del ex Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad argumentando que era “dinero tirado para realizar politiquería de género” y con un informe que carece de solvencia. En su intento de falsear la verdad, llegó a leer críticas de organizaciones feministas a la gestión de Alberto Fernández, que marcaban la insuficiencia de las políticas y del presupuesto para combatir la violencia de género, críticas que desde Isadora hemos llevado a las calles durante el gobierno peronista. Por eso, la conclusión es contraria a la que establece el Ministro. Necesitamos más presupuesto para combatir la violencia de género, que atraviesa todos los ámbitos donde transitamos las mujeres y disidencias. No es eliminando las insuficientes políticas que el movimiento feminista conquistó, que se va a terminar con este flagelo.
Su discurso fue nuevamente de odio hacia las personas LGBTIQ+ negando la existencia de géneros. Dijo que “Se acabó solo el género, nuestro valor es la familia, nuestros valores tradicionales, la igualdad ante la ley. Rechazamos la diversidad de orientación sexual que no se alinean con la biología” y agregó “esto está en la biblia, en el Corán”. Por último, citó a sus ideólogos: Milei y Adorni.
Desde Isadora Mujeres en lucha e Izquierda Socialista en el FIT-UNIDAD repudiamos los dichos de Cuneo Libarona y a este gobierno machista y misógino, que intenta atacar nuestros derechos conquistados, dejando a miles de víctimas de violencia patriarcal en desamparo total. Llamamos al movimiento feminista a pelear, pelear con rabia hasta vencer. Ni un paso atrás.
Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
La denuncia por violencia de género contra Alberto Fernández generó gran impacto, además de la espectacularización del caso en los medios de comunicación y todo tipo de comentarios misóginos en las redes sociales. Desde Isadora sumamos nuestra reflexión frente a este grave hecho de violencia machista que trasciende los muros de la Quinta de Olivos.
Cínicamente Javier Milei pasó de negar la violencia de género a horrorizarse por el hecho, como si fuera algo aislado y no parte de un sistema que oprime nada más ni nada menos que a la mitad de la humanidad. Nada esperamos del gobierno ultraderechista que viene desmantelando las escasas políticas públicas como la línea 144 y el programa Acompañar, de quien cerró el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y de quien no entrega la mercadería a los comedores adonde asisten a las mamás más humildes con sus hijos e hijas.
Por su parte, distintas referentes del amplio espacio peronista también se posicionaron al respecto. Desde la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, quien sentenció que el ex mandatario “Tiene conductas de un hombre violento, de no respetar a las mujeres” hasta la socióloga Dora Barrancos, asesora de Alberto Fernández durante su presidencia, que dijo que podía “asegurar fehacientemente que nunca Alberto Fernández agredió físicamente a Fabiola” y agregó: “Ella arrastra una compleja situación psíquica, a lo que se unió su adicción alcohólica”. A estas dos posiciones se le sumó la voz de la periodista Julia Mengolini, quien aportó al debate de la presunción de inocencia (ver “Yo te creo, Hermana”: ¿Cómo nos posicionamos las feministas socialistas ante las denuncias?).
Más allá de los posicionamientos individuales, el impacto de la noticia sobre la base peronista es tremendo. Recordemos que el ex presidente, fiel al doble discurso peronista, había decretado “el fin del patriarcado”, “Volvimos mujeres” y se sonreía al escuchar “Alberta Presidenta” en sus actos. Seguramente, muchas activistas habrán creído que sus palabras eran sinceras o, como sostuvieron durante años las y los dirigentes peronistas, que era una decisión política, pero por lo visto, no.
El doble discurso peronista no solo aplica a la violencia de género
El peronismo (en todas sus variantes) no es feminista porque su plataforma politica no lo es. Tampoco lo es su principal dirigenta Cristina Fernández de Kirchner, quien lo ratificó, una vez más, el pasado 14 de agosto ante el TOC N° 6, en el marco del juicio que investiga el intento de magnicidio. Recordemos que en las elecciones presidenciales de 2019 dijeron que hablar de aborto era piantavotos, y llamaron a unir los pañuelos (celestes y verdes) para no generar divisiones dentro de su espacio, minimizando el reclamo por el derecho a decidir. Ya en el gobierno, Alberto Fernández nombró como Jefe de Gabinete al antiderechos Juan Manzur, quien en Tucumán obstruía los abortos legales, obligando a niñas violadas a parir.
Doble discurso también cuando una de las primeras medidas del gobierno del Frente de Todos fue legitimar en el Congreso la deuda contraída por Macri por 45 mil millones de dólares. Así nos condenaron al FMI y se llevaron los millones que hacen falta para vivienda, trabajo, salud, educación y para combatir la violencia de género.
El año pasado, mientras pedían el voto contra la derecha, vimos al ex intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, navegando en un yate por Europa, y fueron los intendentes del conurbano quienes ayudaron al armado de las listas de La Libertad Avanza, tal como lo confirmó Berni en una entrevista televisiva. Es decir, no se trata solo de personajes nefastos como José Alperovich o Fernando Espinoza de La Matanza sino de un partido en crisis que mientras gobernó lo hizo al servicio del FMI y de sus empresarios amigos. Entonces, lo que no va más es el peronismo (en todas sus variantes) porque su programa no es defender a los más humildes como suelen decir, ni a los trabajadores, mucho menos los derechos de las mujeres y disidencias. Su propuesta es la de beneficiar a los grandes empresarios de siempre y sostener todas las instituciones (incluida la Iglesia Católica) que garantizan las desigualdades sociales del sistema capitalista patriarcal.
Terminar con la violencia machista del sistema
Con la movilización feminista hemos logrado conquistas parciales para combatir la violencia de género. Los logros obtenidos no son concesiones de ningún gobierno ni parlamento (aunque se los quieran adueñar), sino fruto de años de lucha. Esa fue la gran enseñanza de la #MareaVerde que conquistó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Pero la violencia machista y sus crímenes de odio (un femicidio/trans-travesticidio por día) son constitutivas de la sociedad actual, son intrínsecas al capitalismo que nace patriarcalizado. Por eso la pelea para terminar y erradicar la violencia de género debe ser acompañada por la lucha contra todo tipo de opresión y explotación. Para ello habrá que derrotar al capitalismo y al patriarcado juntos. Como feministas socialistas peleamos por nuestros derechos, en el camino de terminar con todas las desigualdades sociales.
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa por Izquierda Socialista/FIT Unidad
La periodista Julia Mengolini en el programa Segurola y Habana de Futurock planteó sobre la consigna #YoTeCreoHermana que “esto no es literal. Esto no quiere decir que cualquiera llegue y diga que a mí me pasó tal cosa, entonces yo te creo. No, yo voy a escuchar y vos vas a tener que probar lo que estás diciendo”, y agregó: “vivimos en una república donde se presume la inocencia, Fabiola va a tener que probar lo que está diciendo”
Rápidamente estas declaraciones polémicas fueron utilizadas por el machista y misógino de Milei para decir que el #YoTeCreoHermana “era una forma de perseguir opositores, que después nos enteramos que son delitos aberrantes que cometen ellos” a lo que siguió “Estoy orgulloso de eliminar el Ministerio de la Mujer y el siniestro Inadi, que se dedicaban a perseguir ideológicamente”. Tenemos que ser claras en este debate, la violencia de género no es un problema ideológico, sino social y la violencia machista contra las mujeres, disidencias y niñas se produce en todos los rincones del planeta. Esta violencia es sistémica, producto del sistema capitalista y patriarcal, y atraviesa todos los ámbitos en los que transitan las mujeres.
Por eso, decimos que es algo progresivo y revolucionario el hecho de que las mujeres en los últimos años hayamos comenzado a denunciar; un avance en la conciencia, un cambio de paradigma: después de años de soportar abusos y violaciones, nos rebelamos contra violentos y abusadores y rompemos el silencio. Aunque claro, también seguimos siendo cuestionadas por un sector de la sociedad cuando denunciamos.
Frente a este fenómeno, ¿qué ocurre con los varones denunciados? Los hombres no pierden su derecho a la defensa. De hecho, van a la justicia con sus abogados, una justicia patriarcal. Lo que sí pierden es la impunidad, por eso deberán demostrar su inocencia. Esto es lo que logramos con la cuarta ola de luchas feministas al problematizar la violencia de género como consecuencia del sistema patriarcal.
El principio de inocencia, también para las mujeres
El derecho a la defensa en juicio surgió al calor de las revoluciones burguesas, como parte de las libertades democráticas y los “derechos del ciudadano” en los siglos XVII y XVIII. Pero esto fue solo para los hombres. Las mujeres fueron quedando como ciudadanas de segunda, con los derechos democráticos disminuidos o directamente negados. Mientras que las mujeres hemos sido castigadas en el terreno de la violencia patriarcal, y condenadas al silencio y la sumisión sin derecho a la defensa, los varones violentos han gozado de impunidad.
Las mujeres fuimos históricamente consideradas como las responsables de la violencia o el abuso, y en la mayor parte de los casos, sin ninguna posibilidad de defensa. Esto es lo que cuestiona la cuarta ola. Ahora, una mujer se atreve a decir que fue abusada y miles responden “yo te creo, hermana” y eso es progresivo. Por primera vez la víctima se anima a hablar y denunciar, gana visibilidad y credibilidad. Empieza a ser escuchada y protegida.
Conclusión: los varones no pierden su derecho a defensa sino solo la impunidad. Lo novedoso es que, aunque sean poderosos, se los denuncie, se los condene y en algunos casos vayan presos, como Darthés o Alperovich.
Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA de Izquierda Socialista/FIT-Unidad y dirigenta de la agrupación de mujeres Isadora
Fabiola Yañez denunció a Alberto Fernández por violencia de género. Como todas las víctimas, lo expresan cómo y cuándo pueden. Por eso, saludamos su valentía y acompañamos su denuncia. Rápidamente el ex presidente, hizo su descargo en las redes y como dice el manual del macho: lo negó todo. Qué vamos a esperar del que dijo que se había terminado el patriarcado.
La violencia de género es un grave problema social y tan antiguo como el patriarcado. Con la fuerza del #NiUnaMenos en el marco de la cuarta ola feminista, mundialmente hemos logrado que se problematice la violencia de género por fuera del ámbito privado. Con la lucha impulsamos protocolos en los lugares de trabajo y estudio, conquistamos leyes, nuevos derechos y logramos que la perspectiva de género sea una mirada integral para abordar las desigualdades que existen entre los géneros. Hemos logrado también que nos acompañen, pese a que muchas veces enfrentamos la revictimización a la que somos sometidas cuando logramos poner en palabras, años de silencio tortuoso de violencias y abusos. Hemos avanzado en cuestionar el pacto de silencio que beneficia a los victimarios.
Ante la denuncia de Fabiola, referentes de La Libertad Avanza han salido con total hipocresía a pronunciarse contra la violencia de género. Nada más repugnante de quienes gobiernan atacando nuestro movimiento y eliminando las insuficientes políticas públicas con las que contábamos las víctimas de la violencia heterocispatriarcal. Un gobierno que legitima con sus discursos de odio, crímenes de odio como fue el triple lesbicidio de Barracas. Por eso, entre las primeras medidas de Milei estuvo el cierre del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, el desmantelamiento de la línea 144 de atención telefónica a las víctimas y la eliminación de la perspectiva de género en la Administración Pública. Denunciamos a quienes hoy dicen horrorizarse por estos hechos, pero saludan y reivindican terminar con las políticas para combatir la violencia de género. Los mismos aplican un ajuste brutal al conjunto de la clase trabajadora golpeandonos más a las mujeres y disidencias de los sectores populares.
Hasta que el capitalismo y el patriarcado caigan juntos
Con las luchas feministas hemos logrado conquistas parciales para combatir la violencia de género y sexual. Los logros obtenidos no son concesiones de ningún gobierno ni parlamento, sino que son fruto de años de lucha. Desde Isadora siempre hemos dicho que la violencia machista y sus crímenes no van a terminar hasta que derrotemos al capitalismo y al patriarcado. Por eso apostamos a la construcción de un movimiento de mujeres y disidencias independiente de todos los gobiernos. Esa fue la gran enseñanza de millones en la pelea por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito conquistado con la fuerza de la #MareaVerde. Por eso siempre hemos denunciado que el gobierno de Alberto Fernández intentaba apropiarse de nuestra conquista, mientras mantenía un presupuesto totalmente insuficiente para combatir la violencia de género y la ley de educación sexual en las escuelas.
Las mujeres y disidencias no podemos esperar nada de los tipos que gobiernan al servicio de perpetuar sus privilegios, otorgados por las instituciones del sistema capitalista y patriarcal. Por eso, confiamos solo en la fuerza de la movilización para obtener conquistas y también para defenderlas. Nuestro compromiso es con la lucha, independiente de los gobiernos y sus partidos patronales. Peleamos por nuestros derechos, en el camino de terminar con todas las desigualdades sociales. Nuestra pelea desde el feminismo socialista es por una sociedad sin opresión ni explotación. Te invitamos a darla junto a nosotras y nosotres y sumarte a Isadora.