Escribe Adolfo Santos
El cierre de FATE expone la alianza entre el gobierno nacional y las patronales para avanzar con despidos y precarización. Mientras la empresa incumple acuerdos firmados con el Estado, las y los trabajadores resisten y reclaman la continuidad productiva de la fábrica.
Apoyada en la política de desempleo y precarización laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, la empresa FATE insiste en su decisión de cerrar la fábrica y se niega a avanzar en una negociación con el Sutna. El miércoles 4 fracasó una nueva audiencia de conciliación y el gobierno desató una furiosa represión contra quienes se habían movilizado a la Secretaría de Trabajo.
Este caso es un emblema del momento político actual. A pesar de los roces circunstanciales entre el gobierno nacional y las patronales, ambos se unen contra las y los trabajadores. El Grupo Madanes Quintanilla, que amasó fortunas extraordinarias vendiendo neumáticos a costa del esfuerzo obrero, aprovecha la postura antiobrera del gobierno ultraderechista para avanzar con despidos y redireccionar inversiones hacia sectores más rentables. Lejos de evitar el cierre, el gobierno y sus aliados en el Congreso avalan un modelo económico que profundiza la precarización laboral y la exclusión social.
Por eso, la audiencia del miércoles 4 frente a la Secretaría de Trabajo contó con una importante presencia de organizaciones sindicales, políticas y sociales junto a los trabajadores de la empresa. Incluso la CGT y las dos CTA se vieron obligadas a participar, junto a organizaciones del sindicalismo combativo y la izquierda, para decir “no al cierre” y tratar de poner un freno a esta catástrofe social. Fue una convocatoria en unidad de acción para apoyar los reclamos por la reapertura de la fábrica, la reincorporación de los despedidos y la condena a la decisión unilateral de la empresa.
Ni la patronal ni el gobierno demostraron ningún interés en resolver el conflicto. La audiencia, que se realizó de manera virtual, duró apenas treinta minutos, sin que se alcanzara ningún acuerdo. Sin embargo, la firmeza de la lucha obligó al Ministerio de Capital Humano a multar a la empresa y prorrogar por 5 días la conciliación obligatoria que vencía este miércoles 11.
No hay dudas de que el gobierno ultraderechista acompaña la decisión del Grupo Madanes Quintanilla de cerrar la fábrica, dejando en la calle a miles de familias entre empleos directos e indirectos generados por prestadores de servicios. Además, la empresa está incumpliendo un convenio firmado en mayo de 2025, homologado por la Secretaría de Trabajo y por ARCA (ex AFIP), que la obligaba a no efectuar despidos hasta julio de 2026 a cambio de beneficios impositivos. El incumplimiento de ese acuerdo constituye una estafa al Estado, ya que la empresa rompió unilateralmente el pacto después de haber recibido esos beneficios económicos.
La lucha continúa
Las y los trabajadores de FATE no están dispuestos a bajar los brazos y continúan luchando en busca de una solución. El Sutna acaba de presentar una propuesta a todos los bloques de la Legislatura bonaerense. Convoca a aprobar un proyecto de ley que asegure la continuidad productiva de la empresa, única fabricante de neumáticos para camiones y colectivos del país, para resguardar el transporte público y de mercaderías. Desde la banca de la diputada provincial Mónica Schlotthauer, Izquierda Socialista y el bloque del FIT Unidad vamos a impulsar ese debate en la Legislatura.
Este 9 de marzo, la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro revocó la decisión de desalojar la planta, lo que constituye un golpe para la patronal. Es el fruto de la firmeza demostrada por las y los trabajadores que ocupan pacíficamente la fábrica. Además, el viernes 13 a las 16 se realizará una audiencia pública “En defensa de los trabajadores de FATE” en la sala 1 del Anexo A de la Cámara de Diputados.
Desde Izquierda Socialista/FIT Unidad, junto al sindicalismo combativo, continuaremos apoyando la lucha contra el cierre de FATE y los despidos. Rechazamos esta medida unilateral del Grupo Madanes Quintanilla, que deja a miles de familias sin sustento con el único objetivo de redireccionar sus inversiones para aumentar sus ganancias.
La CGT debe romper cualquier negociación con el gobierno, como las que sostuvo durante el debate de la reforma laboral esclavista para salvar sus propias cajas. Necesitamos que la central sindical, junto con los sindicatos de base, impulse un plan de lucha nacional para frenar los despidos y suspensiones, reabrir FATE y exigir un aumento general de salarios y jubilaciones.










