
Escribe José Castillo
Ni “precios justos” ni “precios cuidados” evitan que continúe y se acreciente la carestía de la vida. Los salarios y las jubilaciones cada vez alcanzan para menos.
El gobierno peronista del Frente de Todos oficializó una nueva canasta de “precios justos”, compuesta por 1.974 artículos de primera necesidad (alimentos, bebidas, limpieza y tocador). Muchos de ellos estaban en la anterior canasta “congelada” de noviembre pasado. Ahora se le permite un aumento de entre 4 y 9%. A esto se le suma la canasta de “precios cuidados”, con autorizaciones de subas mensuales de hasta 3,2%, con 49.832 productos.
Sin embargo, la inflación de enero volvió a dispararse, superando a la de noviembre y diciembre de 2022. ¿A qué se debe esto? Muy simple, los artículos de las canastas de “precios justos” y “precios cuidados” brillan por su ausencia en las góndolas. El mismo gobierno tuvo que admitir que el cumplimiento de los programas alcanza a aproximadamente el 50%. Traducido, que apenas uno de cada dos productos están a la venta.
No es muy difícil darse cuenta de qué sucede. Como “precios justos” y “precios cuidados” son acuerdos que solo están en las grandes cadenas de hiper y supermercados, las grandes empresas de alimentos (Molinos, Arcor, Coca Cola, Pepsi, Mastellone) y de productos de limpieza y tocador (Procter & Gamble, Unilever) desvían sus entregas a los llamados negocios de cercanías (supermercados chinos o almacenes). Ya hay varios estudios que señalan que los precios están hasta un 100% en estos canales, que son el 65% de donde realizan sus compras los sectores de menores ingresos.
Las consecuencias de todo esto son terribles para el pueblo trabajador. En diciembre, el valor de la canasta básica total en el conurbano bonaerense para una familia compuesta de dos adultos y dos menores llegaba a 146.226 pesos, mientras que dos salarios mínimos sumaban apenas 123.906. O sea, si los dos miembros de la familia trabajaban y cobraban ingresos cercanos a la mínima, no llegaban ni a cubrir dicha canasta (que no contiene otros gastos esenciales, como alquiler de una vivienda, por ejemplo).
¿Por qué no funcionan los acuerdos de precios?
La respuesta es relativamente simple: porque ninguna empresa es sancionada si los viola. Ahí está la respuesta con respecto a lo que falta en los supermercados, sea desapareciendo de la góndola o con la trampa de ser reemplazado por otro producto exactamente igual pero que no está en el listado de precios justos o cuidados (obviamente con un valor superior).
“Precios cuidados” se creó durante el gobierno de Cristina Fernández, continuó con Macri y se amplió con Fernández, quien le agregó ahora “precios justos”. Pero nunca ninguna empresa fue sancionada por violar flagrantemente los acuerdos.
Desde Izquierda Socialista decimos que existe un instrumento para actuar, la Ley de Abastecimiento, que permite multar, clausurar, incautar mercadería y hasta expropiar o encarcelar al que viole precios máximos o genere desabastecimiento.
Las y los trabajadores necesitan urgentemente un aumento de emergencia de salarios para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar. Pero también de un auténtico congelamiento y control de precios en todos los artículos de la canasta familiar, con sanciones efectivas a los que no cumplen.
Escribe Claudio Funes
Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) desembarcó la semana pasada en el país. Tiene como tarea la revisión de las metas del cuarto trimestre del 2022 correspondientes al Acuerdo de Facilidades Extendidas firmado por el gobierno del Frente de Todos en marzo pasado. Será la cuarta vez que el Fondo monitorea la gestión económica del gobierno peronista. Posteriormente autoridades argentinas visitarán Washington para finalizar las discusiones. Como vemos, toda nuestra política económica está sometida a la aprobación (o no) del imperialismo.
Uno de los puntos que se analizarán será el de la meta de déficit fiscal, la cual se alcanzó a sobrecumplir, ya que se registró un rojo del 2,4% del PBI, levemente por debajo del 2,5% acordado con el organismo multilateral para todo 2022. Sergio Massa resultó muy buen empleado recortando salarios, jubilaciones, gasto social y presupuesto para la salud y educación.
Las exigencias del FMI no cesan ni cesarán, el 76% de la deuda en moneda extranjera es con este organismo. El Gobierno ya desembolsó 1.282 millones de dólares el 9 de enero; 641 millones de dólares el 17 de enero y 674 millones de dólares el 30 de enero. Se pagaron 2.597 millones de dólares solo en el primer mes del año que salieron de los bolsillos del pueblo trabajador y sectores populares, mientras se favorecía a los grandes productores con el “dólar soja”.
Si el ajuste de Alberto Fernández y Cristina Kirchner recibe la aprobación de los mandamás del Fondo, este desembolsará 5.000 millones de dólares para la Argentina. ¿Será dinero que se utilizará para mejorar las condiciones de vida de los sectores más empobrecidos? En absoluto: se utilizarán para afrontar nuevos vencimientos, que para el corriente año suman 19.850 millones de dólares.
Los únicos que ganan en este acuerdo son el propio Fondo, los grandes capitalistas, los bancos y las multinacionales. Esto se llama saqueo y perdemos los trabajadores y los sectores populares. Es urgente romper con el Fondo y dejar de pagar la usurera deuda externa.
Escribe Claudio Funes
En diciembre pasado los haberes jubilatorios recibieron un ajuste de 15,62%, y a las y los jubilados que cobran la mínima se les agregó un bono de 10.000 pesos como “refuerzo de ingresos”. La mínima de 50.124 pesos, más los 10.000 del bono, totalizan 60.124 pesos. Este bono por “única vez” o “extraordinario” se cobra también en enero y febrero.
Con el aumento de jubilaciones y pensiones para el período marzo-mayo, cuyo valor será de 17%, habrá un nuevo bono durante esos meses, para quiénes cobran la mínima, de 15.000 pesos. Así, la mínima pasa a 73.665 pesos. Estamos hablando de sumas irrisorias, “homeopáticas”, ya que el bono no lo reciben todos (de hecho solo se les pagará el proporcional a quienes cobran hasta dos mínimas); para el resto solo el 17%, con lo que se sigue perdiendo frente a la inflación, “achatando la pirámide”. Hay dos millones de jubilados y pensionados en esta situación. Todos los jubilados son rehenes del ajuste que el gobierno peronista del Frente de Todos lleva adelante y niega.
Luego de la pérdida del 19,5% de los haberes jubilatorios entre septiembre de 2017 y noviembre de 2019, el bono previsional para los que tienen ingresos más bajos debutó con Alberto Fernández en diciembre de 2019 “por única vez”. La inflación, a pesar de las “ayudas” que se extendieron en el tiempo, pulverizó las jubilaciones. Hay que tener en cuenta que los bonos (a discreción del gobierno) no se toman en cuenta para futuros incrementos de los haberes. Así la pérdida para los jubilados es de por vida.
Todo esto sucede porque el gobierno privilegia cumplir con las metas acordadas con el FMI y no con los jubilados. Por esto es que la fórmula de movilidad de Alberto Fernández (que combina nivel de salarios con la recaudación tributaria que va a la Seguridad Social) no toma en cuenta los índices inflacionarios.
Los bonos son un maquillaje del ajuste. Las jubilaciones deben ser el 82% móvil del salario que recibe el trabajador en actividad, no menores al valor de la Canasta Básica de los Jubilados que en octubre de 2022, según la Defensoría de la Tercera Edad, alcanzó los 151.478 pesos.
Escribe Claudio Funes
El pasado 7 de febrero la Unidad Piquetera retomó las calles para repudiar la decisión de la ministra de Desarrollo Social de dar de baja a 160.000 personas del programa Potenciar Trabajo. Con cortes y piquetes a lo largo y ancho del país y principalmente frente al edificio de la cartera que administra Tolosa Paz, las y los desocupados se manifestaron contra el conjunto de medidas de ajuste en curso, pactadas con el FMI, que van contra los intereses de los trabajadores, jubilados y sectores populares.
El FMI exige bajar el déficit fiscal. Para ello indica específicamente que se deben recortar los programas sociales. Es decir, ajustar el gasto en Asignación Universal por Hijo, Procrear, Potenciar Trabajo, el resto de los programas, y por supuesto también en las jubilaciones.
El Gobierno “nacional y popular”, de la mano del FMI, continúa castigando a los sectores populares y los hunde en la mayor pobreza.

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
Desde Izquierda Socialista proponemos una fórmula presidencial unitaria para las elecciones de 2023, integrada por Myriam Bregman (PTS) y Gabriel Solano (PO).
Desde Izquierda Socialista, integrante fundador del Frente de Izquierda desde el 2011, estamos en contra de la división del FIT Unidad presentando distintas fórmulas presidenciales para las PASO. Queremos volver a reiterar nuestra posición discordante con los otros tres partidos del Frente de Izquierda y las/los Trabajadores-Unidad (FITU) sobre que cada partido haya lanzado su propia fórmula presidencial para dichas elecciones.
Desde Izquierda Socialista decimos: No a la división del FITU en las PASO. Por una fórmula unitaria Bregman-Solano.
Desde fines del 2022 venimos proponiendo que se acuerde entre los cuatro componentes del FITU una fórmula única presidencial para ir a las PASO, enfrentando a los candidatos patronales del Frente de Todos, de Juntos por el Cambio y de Milei, entre otros.
El PTS ya desde hace casi un año lanzó la fórmula encabezada por la compañera Myriam Bregman y secundada por el diputado Alejandro Vilca, también del PTS, como precandidato a vicepresidente. Por su parte, el Partido Obrero recientemente ha anunciado que su fórmula presidencial sería Gabriel Solano y Romina del Plá. A su vez el MST lanzó también su propia fórmula con Celeste Fierro como candidata a presidenta y Alejandro Bodart.
Desde Izquierda Socialista no estamos de acuerdo en ir a las PASO a pelearnos entre nosotros por los cargos. Sería poner a nuestra militancia a batallar por “su propia lista” en vez de enfrentar unidos a los candidatos patronales. Para dar esa pelea contra los partidos y políticos tradicionales necesitamos unir a toda la militancia del Frente de Izquierda en defensa del programa y los acuerdos que nos permitieron avanzar en todos estos años, sin hegemonismos y sin divisionismo.
Desde Izquierda Socialista proponemos acordar una fórmula presidencial de consenso que esté integrada por los principales candidatos que proponen PTS y PO. Desde hace meses el PTS propuso como precandidata presidencial a Myriam Bregman, propuesta con la que estamos de acuerdo. Sería correcto y unitario que la candidatura a la vicepresidencia la ocupara el compañero Gabriel Solano del PO, que es legislador por la Ciudad de Buenos Aires y es uno de los principales dirigentes de su partido.
Hacemos una propuesta unitaria y de sentido común. Somos cuatro partidos en el FITU pero en la fórmula solo pueden ir dos personas. Izquierda Socialista es partido fundador del FIT, en el 2011. El MST se integró recién en el 2019. Izquierda Socialista acepta no integrar ni disputar estar en la fórmula. Y hacemos esta propuesta unitaria que ya tiene el antecedente de las elecciones presidenciales del 2019, que fue integrada por Del Caño (PTS) y Romina del Plá (PO). Y, más atrás, en el propio proceso de conformación inicial del FIT, que nació justamente en 2011, a partir de una propuesta superadora de Izquierda Socialista de integrar al PO y al PTS en la fórmula presidencial de entonces.
Tenemos un programa común, acuerdos y equilibrios de candidaturas entre las distintas fuerzas y algo muy importante y excepcional como la rotación de las bancas. Lo que da espacio a todas las fuerzas del Frente y venimos llevando adelante con éxito en el Congreso y en todas las legislaturas y concejos deliberantes donde obtuvimos representación en estos años.
Algunas compañeras y compañeros podrán pensar que sería positivo definir nuestras candidaturas con diversas listas en las PASO, pero no es así. Competir entre nosotros aumenta el divisionismo que solo genera una mayor desilusión, desgaste y dispersión de toda nuestra militancia frentista de izquierda, ya que en vez de hacer una campaña unitaria contra los candidatos patronales y del sistema, la tienen que hacer contra los candidatos de los otros partidos del FITU. Una pelea por cargos dentro del FITU no ayuda.
Celeste Fierro, dirigente del MST, declaró que: “No tenemos miedo de competir en las PASO porque de ahí sale la mejor fórmula” (La Nación, 8/2/2023). Es una definición equivocada. Hay que saber que de una disputa en las PASO, por la fórmula presidencial, no sale la “mejor fórmula”, como dice Fierro. Una mejor fórmula, para Izquierda Socialista, sería una que muestre la unidad del FITU. Pero de una interna en las PASO solo sale la fórmula del partido que la gane. No habría fórmula unitaria, porque además las leyes electorales patronales no permiten luego una nueva reintegración en la fórmula presidencial. Insistimos: va la del partido que gane. Esto lo deben saber las y los votantes del FITU.
Reiteramos nuestra propuesta de fórmula presidencial y listas unitarias del FITU para las elecciones de las PASO. Por ahora, Izquierda Socialista no va a presentar una cuarta fórmula presidencial. Aunque tenemos compañeras y compañeros muy valiosos para integrar una fórmula presidencial y las listas de candidatos como Mónica Schlotthauer, Rubén “Pollo” Sobrero, Liliana Olivero (Córdoba), Mercedes Trimarchi (CABA), o Angélica Lagunas (Neuquén) que, junto a mi nombre, hemos sido designados para integrar las listas junto a otras compañeras y compañeros en todo el país.
Desde Izquierda Socialista llamamos a los demás partidos integrantes del FITU a dar los pasos necesarios para llegar un acuerdo para lograr lo más rápidamente posible una fórmula presidencial y listas unitarias para las PASO, de tal forma de poder salir ya mismo a batallar contra los candidatos de los partidos patronales.