
Escribe José Castillo
El gobierno de La Libertad Avanza pasó todos los meses en que estuvo en discusión la ley de reforma laboral prometiendo que su objetivo era generar más y mejor empleo, terminando con la informalidad. Lo dijimos una y cien veces: era una vulgar mentira. Su objetivo era la superexplotación del pueblo trabajador y su sometimiento a condiciones esclavistas.
Ahora eso se materializó. El gobierno reglamentó la ley por medio de los decretos 407, 408 y 409, que llevan las firmas de Javier Milei, Manuel Adorni, Federico Sturzenegger y Luis Caputo.
Se establece el fin de la llamada “ultraactividad” de los convenios colectivos. Hasta ahora, si un convenio vencía y no había acuerdo en modificaciones entre la patronal y el sindicato respectivo, lo establecido anteriormente seguía vigente. Era una forma de proteger al colectivo trabajador, porque, de otro modo, bastaba con que la patronal se opusiera a todo para que un convenio “venciera” y cayera, perdiendo así las y los trabajadores todos los derechos conquistados.
Esto es, exactamente, lo que ahora establecen los nuevos decretos reglamentarios: es el paraíso de las patronales. Caen más de 100 convenios colectivos, con la Secretaría de Trabajo citando en 30 días a las partes para “renovarlos”.
¿Qué quiere decir que caen los convenios? Que se pierden todas las cláusulas, tanto las obligacionales como las normativas. Las primeras son provisionales, por ejemplo, las que establecen en algunos convenios la estabilidad laboral por un lapso de tiempo, como un año.
Las segundas son las que regulan toda la relación laboral: horarios, turnos, dotaciones mínimas por actividad, categorías, normas de descanso, seguridad, extensión de las jornadas, licencias parentales, vacaciones, etcétera.
Es el corazón de la reforma: acá está justamente la posibilidad para las patronales de discutir cambios, como llegar a jornadas de 12 horas, hacer desaparecer las horas extras creando los “bancos de horas”, fraccionar vacaciones y fijar arbitrariamente sus fechas, etcétera.
Todas las asociaciones patronales lo dicen en voz alta: “vamos por convenios a la baja”, tanto a nivel salarial como en derechos. La reglamentación de la ley permite, una vez caído el convenio de la actividad, la negociación de convenios “por empresa”. Esto, sumado a la situación económica y social actual, con la ola de cierres y despidos, es un regalo con moño a las patronales para obligar a las y los trabajadores a aceptar cualquier cosa.
La burocracia de la CGT, que primero dejó pasar sin lucha la aprobación de la ley, en medio de su vergonzoso pacto con el gobierno, después se mostró “decepcionada” porque los jueces la avalaron, rechazando los amparos presentados, y ahora dice estar “sorprendida” por esta reglamentación furibundamente antiobrera.
Pero ni aun así rompe su pacto con Milei: no llama a la huelga general ni a un plan de lucha para enfrentarla. Apenas menciona una serie de “conflictos escalonados”, que nadie sabe bien a qué se refiere.
Nosotros, desde Izquierda Socialista, el FIT Unidad y el sindicalismo combativo, así como nos opusimos a la reforma desde un primer momento, tildándola de esclavista, y nos movilizamos contra ella, hoy más que nunca exigimos que la burocracia rompa su tregua y llame, de una vez por todas, a un nuevo paro general y a un plan de lucha.

Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad.
La reunión de Juan Grabois con el ultraderechista y magnate tecnológico Peter Thiel volvió a abrir el debate sobre la estrategia política del diputado nacional y dirigente peronista de Patria Grande, y su permanente apuesta al “diálogo humanista” con sectores de la ultraderecha mundial.
Veamos algunos antecedentes. En 2023, en plena campaña presidencial, mantuvo una reunión con el entonces embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley, para exponer aspectos de su programa político, a diferencia de nuestra candidata a presidenta en aquel momento, Myriam Bregman. Meses después, el dirigente sorprendió al reivindicar aspectos “humanistas” del pensamiento de Steve Bannon, uno de los principales ideólogos de Donald Trump e impulsor de políticas antiinmigrantes y ultraconservadoras que fueron la punta de lanza del ICE.
Ahora, la polémica vuelve a instalarse a partir de su encuentro con Peter Thiel. El empresario es uno de los hombres más influyentes de Silicon Valley y cofundador de Palantir, una compañía especializada en análisis de datos e inteligencia artificial, con estrechos vínculos con agencias de seguridad y organismos militares de Estados Unidos. Como si fuera poco, su nombre aparece en documentos, agendas y correspondencia vinculados a Jeffrey Epstein.
Thiel defendió públicamente el uso de la inteligencia artificial para fines militares y estratégicos, lo que fue cuestionado por organizaciones de derechos humanos. Sus planteos se inscriben en una visión que concibe el desarrollo tecnológico como una herramienta para sostener la supremacía de las grandes potencias imperialistas en un escenario internacional cada vez más conflictivo. De hecho, la tecnología que desarrolló esta multinacional fue utilizada por el Estado sionista de Israel al servicio del genocidio en Gaza.
La llegada de Thiel a Argentina coincide, además, con el intento del gobierno de Milei por “atraer inversiones tecnológicas” mediante un súper RIGI con incalculables beneficios fiscales. Detrás de ello se esconde, además, otro fin. Según expresó en una columna publicada hace días en el Financial Times, para Milei esto sería parte de una estrategia para “liberar a la IA” y eliminar cualquier “regulación prematura”. En el marco de su alineamiento político internacional con la ultraderecha, esto resulta un peligro para la soberanía nacional y para la resistencia de quienes luchan contra la motosierra.
Hasta el momento, no hubo detalles sobre los contenidos de su conversación con Thiel. La diputada nacional de Patria Grande y compañera de Grabois defendió públicamente la reunión diciendo que “queremos gobernar, nos tenemos que reunir con todos”.
En un contexto atravesado por el avance de las grandes corporaciones tecnológicas y el crecimiento de la IA para la inteligencia al servicio del dominio imperialista, la reunión entre Grabois y Thiel vuelve a poner sobre la mesa que no hay “diálogo” humanista posible con empresarios multimillonarios ultraderechistas que definen tecnología de inteligencia y militar a favor del genocidio y del sometimiento de los pueblos oprimidos.
Escribe Camila Mitre
Taty Almeida murió el 14 de junio a los 95 años. Referenta histórica y presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dedicó gran parte de su vida a reclamar verdad y justicia por su hijo Alejandro Almeida, secuestrado y desaparecido por la Triple A el 17 de junio de 1975. Con su muerte se va una de las figuras más queridas y reconocidas de la lucha por los derechos humanos en el país.
Pero Taty nunca se presentó como una heroína. Al contrario, solía contar con humor y honestidad que había sido gorila. Recordaba que provenía de una familia antiperonista y conservadora, y que durante años tuvo una mirada muy distinta de la que luego abrazó. Lo decía para demostrar que las personas pueden cambiar, que la experiencia y la realidad también transforman las convicciones. La desaparición de Alejandro marcó un antes y un después en su vida.
A partir de entonces se sumó a las Madres de Plaza de Mayo y convirtió una tragedia personal en una lucha colectiva. Durante décadas marchó todos los jueves, participó de actos, acompañó conflictos obreros, estudiantiles y sociales, y fue una voz permanente contra la impunidad de los responsables del terrorismo de Estado. También enfrentó las distintas formas del negacionismo y defendió la memoria de los 30 mil desaparecidos.
Era habitual verla en escuelas, universidades, sindicatos y movilizaciones, siempre dispuesta a dialogar con las nuevas generaciones.
Su muerte deja un vacío difícil de llenar, pero también un legado enorme. El de una mujer que transformó el dolor en organización.
¡Hasta la memoria, siempre, Taty!
Escribe Jorge Adaro
Tal como se resolvió en el plenario convocado el pasado 30 de mayo en la sede del Sutna San Fernando, el miércoles 10 se realizó la marcha y acto en Plaza de Mayo en apoyo a las y los trabajadores de FATE, contra los despidos y por aumento de salarios.
La movilización fue acompañada por el Plenario del Sindicalismo Combativo, con delegaciones de las agrupaciones de jubiladas y jubilados en lucha, de las organizaciones piqueteras, docentes de Ademys, AGD y Suteba La Matanza, ferroviarias y ferroviarios, la Comisión Interna del Hospital Garrahan, representaciones de la oposición telefónica y otros agrupamientos combativos.
En Plaza de Mayo, la apertura del acto estuvo a cargo del secretario general del Sutna, Alejandro Crespo, quien realizó un balance de los más de cien días que lleva el conflicto en FATE. Destacó los fallos judiciales favorables a los trabajadores, producto de la lucha, mientras se sigue peleando por encontrar una salida de fondo para volver a producir con todos las y los trabajadores dentro. También advirtió que no se van a quedar pasivos ante los cierres de fábricas y los despidos.
Soledad Mosquera, secretaria general de Ademys, resaltó la ausencia de la CGT y el apoyo incondicional del sindicalismo combativo. También planteó la situación crítica de la docencia de todo el país y anunció la realización de una Jornada Nacional de Lucha de la docencia combativa, con un paro el 18 de junio y movilización de Ademys y el Suteba La Matanza a la Secretaría de Educación.
Olga Ortigoza, flamante secretaria adjunta del Suteba La Matanza, reivindicó la lucha de FATE e instó a profundizar la unidad del sindicalismo combativo para enfrentar el ajuste del Plan Motosierra de Milei.
En su intervención, el secretario general de la Unión Ferroviaria Seccional Oeste, Rubén “Pollo” Sobrero, planteó la creciente crisis política del gobierno de Milei y las masivas movilizaciones de las y los universitarios, la marcha multitudinaria del 3J y otras expresiones que reafirman que Milei no va más. Apeló a la defensa de los convenios colectivos de trabajo y, finalmente, llamó a apoyar las luchas que se dan para que triunfen.
El hilo conductor en todas las intervenciones fue la exigencia a la CGT y la CTA del llamado a un nuevo paro general y a un plan de lucha para derrotar la motosierra del gobierno ultraderechista de Milei, los gobernadores y el FMI.

Escribe Olga Ortigoza, secretaria adjunta Suteba La Matanza
Desde la Coordinación de la Oposición Nacional Docente, quienes venimos llevando adelante de forma coordinada declaraciones y acciones contra los ataques de Javier Milei, los gobernadores y el FMI, llamamos para el jueves 18 a una Jornada Nacional de Lucha docente con paros, movilizaciones y distintas acciones en todo el país, contra el ataque de Javier Milei a la educación pública y el ajuste de los gobernadores.
En este contexto, el rol de Ctera ha sido y sigue siendo repudiable. Deja correr todos los ataques de Javier Milei, realiza solo acciones declarativas, sin organizar a la docencia ni poner en pie un plan de lucha por todas las demandas educativas y en defensa de la escuela pública. Además, abandona a las provincias que luchan contra los ajustes provinciales, y sus sindicatos de base acuerdan salarios a la baja y todas las reformas antieducativas con los gobernadores. ¡Les exigimos que rompan su pacto con los gobiernos y llamen urgente a un verdadero plan de lucha nacional contra todos los ataques educativos!
Desde la Coordinación Nacional Docente, llamamos a esta jornada, que será de mucho impacto en las provincias. En varias jurisdicciones se llama a ser parte de esta jornada con paros, como Adosac en Santa Cruz, que está en un plan de lucha y votó en su Congreso 72 horas de paro, unificando el 18 con todo el país. También llaman a parar, entre otros, Ademys de CABA y la Multicolor en Buenos Aires, donde además convocamos a una concentración en el Ministerio Nacional de Educación, Pizzurno, a las 14, en unidad con la docencia universitaria de AGD-UBA.
Debemos fortalecer y seguir desarrollando este espacio de Coordinación Nacional de la oposición docente para fortalecer la pelea contra los gobiernos, acompañar y no dejar aislados a los conflictos provinciales, a la vez que seguimos impulsando jornadas y acciones unitarias en defensa de nuestros salarios, jubilaciones, condiciones laborales y de la escuela pública.