Sep 26, 2026 Last Updated 3:29 PM, Sep 25, 2026

Izquierda Socialista

Escriben Federico Novo Foti y Adolfo Santos
 
A fines de junio de 1941 el nazismo comenzó la invasión a la Unión Soviética en lo que se conoció como Operación Barbarroja. Buscaba terminar con el gobierno obrero, aunque estuviera en manos de la burocracia estalinista, y quedarse con sus recursos. Pese a un primer avance arrollador, gracias a la heroica y sacrificada resistencia del pueblo soviético, la invasión terminaría siendo el principio del fin del régimen nazi. 

La mañana del 22 de junio de 1941, el mariscal Georgi Zhukov llamó a la residencia de José Stalin, líder totalitario de la Unión Soviética: “¡Despiértelo inmediatamente! ¡Los alemanes están bombardeando nuestras ciudades!”. Por entonces, el nazismo se hallaba en la cumbre de su poder en la continuidad de la Segunda Guerra Mundial y su líder, Adolf Hitler, había decidido lanzarse a la conquista de la Unión Soviética, para terminar con el poder obrero, aunque éste estuviera en manos de la burocracia estalinista, y apoderarse de los recursos de ese extenso y rico país.

Después de la fácil conquista de gran parte de Europa Occidental, incluida Francia, los nazis suponían que el dominio de la Unión Soviética solo les llevaría tres o cuatro meses. La nueva campaña, que denominaron en clave “Operación Barbarroja”, se inició con una barrera de artillería sobre las posiciones rusas, seguida de un ataque aéreo de la Luftwaffe (su aviación). En el primer día de la invasión destruyeron cerca de 1.100 aviones rusos, lo que aseguró a los alemanes una cobertura aérea indiscutible en los primeros meses de la invasión. El avance del ejército nazi siguió a un ritmo de 32 kilómetros por día, atravesando la desprevenida línea de defensa soviética y llegando a Smolensk (a 369 kilómetros de Moscú) el 18 de julio.

Las sorprendidas tropas soviéticas sintieron el golpe y en pocos días sufrieron fuertes bajas y perdieron gran parte del territorio. En poco más de un mes, habían muerto casi un millón de soldados. El responsable de aquel aniquilamiento inicial no era otro que José Stalin.
 
El infame pacto Hitler-Stalin

Casi dos años antes, en agosto de 1939, la Alemania nazi y la Unión Soviética de Stalin habían firmado en Moscú el Pacto Molotov–Ribbentrop, un infame acuerdo de no agresión y partición de Polonia. León Trotsky, el revolucionario ruso que por entonces sufría la persecución del estalinismo, calificó el pacto como “una capitulación de Stalin ante el imperialismo fascista con el fin de resguardar a la oligarquía soviética”.1 Así, con las manos libres, Hitler invadió Polonia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. Para fines de junio de 1940 las tropas alemanas ya ocupaban Dinamarca, Noruega, Países Bajos, Bélgica y Francia.

La invasión a la URSS comenzó a prepararse en los primeros meses de 1941. Sin embargo, Stalin continuaba confiando en que Hitler iba a respetar el pacto y había desestimado, una y otra vez, las permanentes advertencias hechas por sus agentes de inteligencia diseminados por Europa.2 Pero el 22 de junio los alemanes cruzaron la frontera e iniciaron la invasión de la Unión Soviética. Con la invasión a la Unión Soviética los nazis provocaron un realineamiento decisivo que definió los dos bloques de la Segunda Guerra Mundial. Los países agrupados en el Eje, por un lado: encabezados por Alemania, con Italia y Japón. Por el otro, los Aliados: con Francia e Inglaterra, a los que se sumaron la URSS en agosto y Estados Unidos en diciembre, después de sufrir el ataque japonés en Pearl Harbor.

Contrariamente a lo que preveían Hitler y la oficialidad nazi, de que el desánimo y la desmoralización llevarían a la deserción en masa de sus enemigos, resultó lo opuesto. Pese a la traición de Stalin, los soldados soviéticos resistieron con un heroísmo sorprendente. Lo que los alemanes creían que se resolvería en pocos meses se extendió más de la cuenta y Alemania tuvo que movilizar a todos los varones de entre 15 y 55 años para relevar a los agotados soldados del frente. Entre las tropas alemanas se generalizó la expresión “son preferibles tres campañas en Francia que una sola en Rusia”.3 Mientras tanto, en las zonas ocupadas de la Unión Soviética aumentaba la actividad de los partisanos, combatientes que eran un verdadero martirio para la retaguardia alemana.

Octubre y noviembre fueron cruciales. La llegada anticipada del invierno, con las primeras nevadas y lluvias, con temperaturas bajo cero, fueron aliados fundamentales de una resistencia encarnizada. Aunque los ejércitos nazis consiguieron llegar a las puertas de Leningrado (hoy San Petersburgo) y Moscú no consiguieron su objetivo de ocuparlas y fueron rechazados. El 25 de noviembre, más de cien mil obreros se movilizaron en Moscú para sumarse a la defensa de la ciudad. Se cavaron 160 kilómetros de zanjas para evitar el paso de los Panzer (tanques) y se colocaron kilómetros de alambrados y otros obstáculos, una acción de la población civil que elevó la moral de los soldados soviéticos.

En diciembre, a las puertas de Moscú, Alemania cedió la iniciativa y perdió su potencial militar frente a la tenaz resistencia de los soldados y el pueblo soviético. Pese al deseo de Hitler de un esfuerzo final, el comandante Gunther Von Kluge dio la orden de detener la ofensiva el 4 de diciembre. La Operación Barbarroja llegaba a su fin. Era la primera gran derrota del ejército nazi.
 
El comienzo del fin del régimen nazi

Tras la Operación Barbarroja, en 1943, ocurrieron dos grandes y decisivas batallas. En febrero terminó la batalla de Stalingrado (hoy Volgogrado), que marcó un punto de inflexión. En agosto, la división tanques del ejército soviético trabó la mayor batalla de tanques de la historia y detuvo la última ofensiva nazi a gran escala imponiéndole una derrota categórica en la batalla de Kursk. Fueron momentos decisivos para quebrar las fuerzas y la moral del ejército alemán. La derrota sobre los nazis no solo estimuló a las tropas soviéticas, también insufló fuerzas a la resistencia antifascista en los países ocupados facilitando el avance de las tropas aliadas.

En mayo de 1945 las tropas soviéticas tomaron Berlín y terminaron definitivamente con el régimen nazi y la Segunda Guerra Mundial.4 Por la cantidad y ferocidad de los enfrentamientos, la derrota de los nazis se debe en gran parte al valor y la determinación del pueblo soviético que, según estadísticas, aportó 75% de los 50 millones de soldados y civiles muertos durante la guerra.

El papel jugado por el pueblo y el ejército soviético en la derrota del nazismo generó una corriente de simpatía con el comunismo, fundamentalmente en los países de Europa. Terminada la guerra, la fuerza y las armas estaban en manos de las y los trabajadores y de la resistencia, que se sentían y eran los verdaderos ganadores. Podrían haberse apropiado del poder en países como Francia, Italia o Grecia. Sin embargo, una vez más, la burocracia estalinista utilizó su influencia para cometer una nueva traición. Exigió deponer las armas y convocó a la clase obrera a colaborar con la reconstrucción económica de Europa al servicio del capitalismo, impidiendo el triunfo de revoluciones obreras y socialistas.


1. León Trotsky. "Stalin, el comisario de Hitler” (2/9/1939) y “La alianza germano-soviética” (4/9/1939) en Escritos, tomo XI, vol. 1. Pluma, Bogotá, 1979. Disponible en www.marxists.org
2. Leopold Trepper. El gran juego. Editorial Ariel, Barcelona, 1977.
3. Jean López. Historia visual de la Segunda Guerra Mundial. Editorial Planeta, Madrid, 2019.
4. Días antes había caído el régimen fascista en Italia y semanas después, tras el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las ciudades de Nagazaki e Hiroshima, se rendiría Japón.

A fines de 1939 León Trotsky definía a Stalin y Hitler como “astros gemelos”.1  Cuando firmaron el pacto germano-soviético, Trotsky reiteró su definición de que Hitler tenía como objetivo liquidar a la Unión Soviética y que Stalin le hacía el juego. Pero el pacto y el accionar de Stalin en la guerra impactaron en la joven Cuarta Internacional, fundada por Trotsky en 1938 para batallar contra la traición de la burocracia estalinista. En Estados Unidos surgió un sector en el Socialists Workers Party (SWP) que comenzó a rechazar la definición de la URSS como estado obrero, aunque degenerado por la burocracia, que Trotsky consideraba como uno de los pilares del programa de la nueva internacional. En el mismo sentido, el sector encabezado por Max Shachtman y James Burnham, rechazaba la defensa de la URSS ante la amenaza de invasión nazi que sostenía Trotsky.2  Dos días antes del primer aniversario de la firma del pacto, el 21 de agosto de 1940, Trotsky caía asesinado por un agente estalinista en México. Menos de un año después, en junio de 1941, se cumplía su vaticinio: los ejércitos nazis comenzaban la Operación Barbarroja, la invasión a la Unión Soviética.

1. “Los astros gemelos: Hitler-Stalin”’ en Revista Liberty. 27 de enero de 1940. www.uit-ci.org  
2. León Trotsky. En defensa del marxismo. Yunque, Buenos Aires, 1975. www.marxists.org 


Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

Decenas de bloqueos de carreteras se extienden por todo el país organizados por campesinos e indígenas exigiendo que renuncie el gobierno de Rodrigo Paz. Lo mismo reclama la Central Obrera Boliviana (COB) que había anunciado una huelga general que finalmente no se realizó, aunque en diferentes ciudades hubo importantes huelgas y movilizaciones contra el gobierno, donde se destaca el magisterio.
 
El gobierno de Rodrigo Paz es repudiado por la amplia mayoría de la población boliviana. Sin embargo, logra mantenerse en el poder por el apoyo de los partidos de derecha que en el Congreso le votaron la facultad de decretar el “estado de excepción” dejándole las manos libres para aplicar una mayor y más fuerte represión. Aunque aún no se anima a aplicar a fondo y de forma generalizada estas medidas por temor a la respuesta de las calles, lo viene haciendo de forma selectiva y permanente. En estos días, detuvo en el aeropuerto de El Alto a una delegación solidaria de dirigentes sindicales y políticos de Argentina y la expulsó inmediatamente del país. 

Pese al debilitamiento frente a la población trabajadora, el gobierno de Rodrigo Paz consigue capear la rebelión popular que exige su salida, porque aún no se ha formado una dirección nacional capaz de unificar las luchas de forma consecuente, ni tampoco consigue formular propuestas nacionales programáticas alternativas para proponer un nuevo gobierno al  de la población pobre y trabajadora para terminar con este desastre social.

Otro elemento que frene el avance de la lucha popular boliviana, es que algunas direcciones de organizaciones sindicales, como la de los fabriles y del magisterio rural y urbano, negociaron con el gobierno suspender las medidas de lucha, sin conquistar sus reivindicaciones básicas. De cualquier forma, en el caso del magisterio, sectores de base rechazaron esas negociaciones de cúpula que capitulan frente al gobierno y se han producido fuertes marchas en La Paz y otros lugares de Bolivia.  

El otro hecho que mantiene al gobierno en pie, es el permanente apoyo internacional recibido de parte del imperialismo yanqui, encabezado por Trump, con Milei y otros gobiernos que componen el llamado “escudo de las Américas” acordado en marzo entre los gobiernos latinoamericanos de ultraderecha y el presidente norteamericano. Es un acuerdo para garantizar el dominio imperialista yanqui y establece la posibilidad de intervenciones militares con la excusa de “terminar con carteles del narcotráfico”. Esa fue la excusa de Trump para iniciar su intervención en Venezuela, el apresamiento de Maduro y ahora el sometimiento de la actual presidenta, antes vice de Maduro, para que les entregue a Estados Unidos el petróleo que se produce en ese país.

Lo mismo pretenden hacer en Bolivia. El proyecto del gobierno es entregar a las multinacionales norteamericanas las riquezas del subsuelo y las tierras. Aunque el saqueo de las riquezas bolivianas no es nuevo, comenzó muy antiguamente y se mantuvo también bajo casi veinte años de los gobiernos del MAS, del falso y doble discurso “antiimperialista”, el gobierno de Rodrigo Paz viene por todo.

Crisis y saqueo del país

La actual crisis económica internacional tiene claros reflejos en la situación nacional. Se está agudizando enormemente y produciendo un severo sufrimiento en todo el pueblo trabajador. Aumenta el precio de los productos de consumo popular, se congelan los salarios y se intenta quitarle las tierras a los campesinos, pequeños propietarios, para entregársela a los grandes oligarcas del agronegocio. 

El gobierno anuló impuestos a grandes terratenientes y les permite controlar cada vez más extensiones de tierras, incluyendo a oligarcas extranjeros de Brasil o de Argentina. Ahora les permite exportar toda la producción, sin pagar impuestos y llevarse también los dólares que reciben. Estos grandes oligarcas fueron los promotores del incendio de 10 millones de hectáreas de bosques en 2019, permitidos por el MAS, que gobernaba, para controlar más tierras, lo que provocó un cambio climático nacional con sequías prolongadas en muchos lugares del país.

En la minería privada también se produce un saqueo del país. En primer lugar con el oro que, para sacarlo, envenenan los ríos con mercurio, un metal pesado altamente tóxico usado para separar el oro de los sedimentos. Ellos tampoco casi no pagan impuestos, son multinacionales asociadas a supuestas “cooperativas” (que en realidad son empresas). Todo esto que comenzó hace años y ahora también están siendo favorecidos por este gobierno tratando de entregarle a capitales norteamericanos esas exportaciones.
   
Por un gobierno de la COB y organizaciones populares

Desde el PT-Partido de los Trabajadores, que integra a las y los militantes bolivianos de la UIT-CI (ARPT), ante esta grave situación llamamos a la unidad de organizaciones para luchar porque se vaya Rodrigo Paz e impedir que se lleven las riquezas del país.

Pero tampoco sería solución elecciones con la actual ley electoral tramposa. Necesitamos imponer una ley electoral que legalice políticamente a las organizaciones del pueblo trabajador, en primer lugar, a la COB que lo planteó en su último congreso.  

Desde el PT planteamos la necesidad de luchar hasta lograr un gobierno provisional de la COB y las organizaciones populares, que gobierne con cabildos democráticos, que tome medidas revolucionarias urgentes económicas sociales: aumentos salariales acordes a la inflación, impedir que se roben las tierras de campesinos e indígenas, impedir que se sigan llevando el oro, el gas, y otros minerales y producción agrícola y los dólares que ganan los oligarcas, expropiar a los grandes terratenientes para producir lo que necesita el pueblo de Bolivia, expropiar y expulsar a las multinacionales.

El gobierno de Rodrigo Paz impidió el ingreso a Bolivia de la misión argentina de derechos humanos integrada por el diputado Juan Marino (UxP), la legisladora Vanina Biasi (PO), la secretaria general de Ademys Soledad Mosquera (Izquierda Socialista), referentes sindicales de CTA y de organismos de derechos humanos como la APDH, la Liga por los Derechos Humanos, el Ceprodh, entre otros.  

La misión tenía un objetivo claro: actuar como veedora de derechos humanos frente a la creciente escalada represiva del gobierno de Rodrigo Paz. 

Su conformación respondió al pedido de organismos de derechos humanos bolivianos y de integrantes de la Asamblea Nacional, que vienen denunciando el incremento de la violencia estatal y reclamando la presencia de observadores internacionales.

La delegación tenía previsto entrevistarse con familiares de personas detenidas y con víctimas de la represión para elaborar, a partir de esos testimonios, un informe destinado a organismos internacionales. Nada de eso pudo realizarse porque ni siquiera les permitieron salir del aeropuerto de La Paz.
Denunciamos el trato violento que recibieron las y los integrantes de la misión en el aeropuerto de La Paz, donde se les retuvo la documentación y se los obligó por la fuerza a subir a un avión para ser deportados a Argentina vía Santa Cruz de la Sierra. Se trata de una nueva muestra de autoritarismo que se suma al pedido de expulsión que, semanas atrás, el gobierno realizó contra nuestra compañera Mercedes Trimarchi, diputada electa por Izquierda Socialista/FIT Unidad.

Asimismo, denunciamos las posteriores comunicaciones de la Cancillería argentina, que avalaron esta deportación amparándose en supuestas cuestiones administrativas, con el único objetivo de obstaculizar la solidaridad entre los pueblos y ocultar las graves violaciones a los derechos humanos que se vienen produciendo en Bolivia desde hace más de cuarenta días.

Desde Izquierda Socialista/FIT Unidad y desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional (UIT-CI), ratificamos nuestro compromiso solidario con el pueblo boliviano, que lucha contra los planes de ajuste y la represión del gobierno. Junto a millones, seguimos reclamando: ¡Fuera Paz!


Soledad Mosquera de Izquierda Socialista y secretaria general de Ademys, viajó a Bolivia como parte de la misión de derechos humanos. En el lanzamiento de la misión dijo: “Voy en representación de la docencia y también de muchas familias, alumnas y alumnos de nuestras escuelas que son parte de la comunidad boliviana y que están muy preocupadas por la situación. Repudiamos siempre la represión contra un pueblo que se moviliza en su legítimo derecho y en particular, apoyamos esta lucha porque es un ejemplo para toda Latinoamérica.”



Estados Unidos negocia con Irán pero siguen ataques en Medio Oriente

Desde febrero, cuando Israel y Estados Unidos iniciaron el último ataque a Irán, ha habido 40 declaraciones anunciando el alto el fuego definitivo y un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz o las armas nucleares. Pero nunca se concretó. Ahora, sin embargo, tanto Washington como Teherán, dicen que esta vez si se consiguió avanzar.

No se sabe si se hará ese acuerdo. Pero evidentemente esta negociación expresa el fracaso norteamericano para someter a Irán, aunque quieren mantener el dominio sobre Palestina y sobre los paises árabes con gobiernos títeres y seguir defendiendo al Estado sionista genocida de Israel. Económicamente van a seguir llevándose el petróleo de los países árabes.

Israel afirma que continuará atacando al Líbano

El gobierno de Israel no participó en las negociaciones con Irán y ahora dice que continuará su ocupación en el sur de Líbano, donde ya asesinaron más de 3.000 personas. Además siguen manteniendo la ocupación militar sionista y ataques genocidas en Gaza y también en Cisjordania, el otro territorio palestino ocupando por Israel.

Por eso la lucha histórica del pueblo palestino por recuperar su tierra histórica y terminar con el estado genocida de Israel que es un instrumento del imperialismo yanqui para dominar Medio Oriente continua y los palestinos no se rinden. 

Libertad a las y los detenidos en Libia del convoy terrestre de la Global Sumud

La Flotilla Global Sumud (GSF), de ayuda a Palestina, denunció que desde el 24 de mayo, se encuentran detenidos en Libia 10 voluntarios humanitarios del Convoy Terrestre Global Sumud. Durante los primeros días estuvieron “desaparecidos”. Y ahora informan que Libia les prorrogó por 30 días más la detención en Bengasi. Entre ellos se encuentran la activista argentina Paula Giménez y Lucas Aguilera, además de participantes de otras nacionalidades (estadounidense, italiana, polaca, portuguesa, tunecina y uruguaya). Esto fue parte de un pacto con Estados Unidos e Israel, ya que estos integrantes del Convoy Terrestre Global Sumud no estaban armados, ni cometieron ningún delito en Libia. Solo se dirigían con ayuda humanitaria a Palestina.

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