Jul 22, 2026 Last Updated 2:02 PM, Jul 21, 2026

Izquierda Socialista


Escribe Pablo Almeida, delegado general de ATE- Ministerio de Economía

La última semana de marzo se conocieron 31 despidos realizados bajo la figura de “pases a disponibilidad” en la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía. Este ataque es el primero de varios, según anunciaron las autoridades del ministerio.

Esta situación fue precedida por visitas de funcionarios del Ministerio de Desregulación a las autoridades de diversas áreas. Forman parte de un panorama de amenazas de despidos en distintos sectores y de reducción de tareas en la cartera.

Estos despidos se realizan sobre un plantel que viene reduciéndose a gran velocidad, a partir de una rebaja salarial que supera el 30% desde noviembre de 2023, y del 50% en relación con el promedio de la década previa a 2018. Las áreas están mayormente despobladas y los trabajadores se encuentran sobrecargados de tareas.

La reacción no se hizo esperar. Los trabajadores se reunieron en asambleas la semana pasada, realizaron ruidazos y batucadas y se encuentran en alerta permanente. Además, convocan a una radio abierta para el miércoles 15 de abril, con el objetivo de visibilizar el conflicto y rodearlo de solidaridad.
En un contexto en el que los escándalos de corrupción salpican a los principales funcionarios del Gobierno Nacional (como los casos $LIBRA, las jubiladas prestamistas de Manuel Adorni y las coimas en discapacidad), y en el que gran parte de los funcionarios del propio ministerio se encuentra alcanzada por el escándalo de los “préstamos” hipotecarios, se señala que la voluntad privatista no responde solo a una orientación política, sino que priman los intereses económicos de empresarios y funcionarios intermediarios.

Los trabajadores del Ministerio de Economía están en pie de lucha para enfrentar este nuevo ataque, en defensa de sus salarios y contra el avance del proceso de entrega de las funciones estatales. Al mismo tiempo, reclaman a la conducción del sindicato la convocatoria a instancias democráticas para poner en pie un plan de lucha conjunto que permita derrotar la motosierra de Javier Milei en todas las dependencias del Estado.

Escribe Federico Wagner, secretario gremial UEPC capital y dirigente de Izquierda Socialista

Tras el rechazo a la tercera propuesta salarial y la convocatoria a un paro de 72 horas, el gobernador Martín Llaryora dictó la conciliación obligatoria, intentando frenar una rebelión que se extiende en toda la provincia.

Lo que vive la docencia provincial es una verdadera rebelión que sobrepasa los intentos del gobierno y de la conducción de la UEPC Celeste, encabezada por Roberto Cristalli, de frenarla. Llaryora lanzó una enorme campaña, apoyada por los medios de comunicación “ensobrados” (como dice la docencia), victimizándose al afirmar que entiende el reclamo, pero que la provincia está en rojo por culpa del gobierno nacional, al que le votó todas las leyes del superajuste. Incluso tiene el cinismo de declarar que debe frenar la obra pública para pagar los salarios. Caradura. Mientras paga una deuda externa usuraria y exime de impuestos a grandes grupos económicos, pretende que las y los trabajadores sean la variable de ajuste, aplicando además descuentos exorbitantes por los paros realizados.

Pero la docencia no se comió el discurso. Rechazó la tercera propuesta y votó masivamente un paro de 72 horas, pasándole por encima a la burocracia de Cristalli, que, transformada en contadora del gobierno, salió a decir que la propuesta cumplía sus expectativas y que los descuentos estaban justificados. La docencia respondió con una verdadera cachetada, movilizándose a las puertas de la asamblea para impedir cualquier maniobra e instalando masivamente el “Fuera Cristalli”.

El nuevo rechazo dio un fuerte impulso a la lucha, que durante el fin de semana largo de Pascuas se expresó a lo largo y ancho de la provincia, en puentes, peajes y rutas, mostrando la enorme simpatía que tiene el pueblo trabajador con el reclamo docente.

Fracasada la política del gobierno y ante el peligro de la unidad con el resto de los gremios estatales que entran en paritarias esta semana, lo que podría habilitar una lucha conjunta por la recuperación salarial, el gobierno dictó una conciliación obligatoria ilegítima y tramposa. Con esta medida intenta aislar a la docencia, colocándose como juez y parte en un conflicto donde es el principal agresor. Además, ni siquiera retrotrae la situación previa, ya que no devuelve los días descontados. El único objetivo es desactivar el plan de lucha y buscar una cuarta oferta salarial con la docencia en las escuelas.
Desde Docentes en Marcha y la conducción de la opositora UEPC Capital, de la que formamos parte, exigimos a la Celeste que rechace la conciliación y mantenga el plan de lucha. Sin embargo, la medida funciona como un salvataje del gobierno a la conducción de la UEPC provincial, que estaba desbordada en las asambleas y en las calles, y por eso la aceptó. En ese marco, desde la UEPC Capital convocamos a una movilización de antorchas el miércoles 8, a una asamblea de delegados el jueves 9 y a un plenario provincial el sábado 11.

Todas estas acciones deben permitir avanzar en la organización de la docencia para sostener el conflicto y derrotar en los hechos la conciliación, retomando el plan de lucha resuelto en las asambleas de toda la provincia. Por eso creemos, y en esto mantenemos una polémica con Tribuna Docente (Partido Obrero), que para lograrlo debemos apelar a la mayor democracia sindical, y que sea la base la que decida cómo continuar la pelea a partir del debate en una asamblea general docente.

La lucha de la docencia de Córdoba es el punto más fuerte de un proceso que incluye a muchas provincias, como Santa Cruz, Corrientes, Jujuy y Tierra del Fuego, entre otras, que están con paros y movilizaciones. La Ctera debe dejar de mirar para otro lado y convocar a un paro y a un plan de lucha nacional para que triunfe la docencia de todo el país.


Escribe Olga Ortigoza, candidata a secretaria adjunta en La Matanza y a secretaria de organización en la Provincia

El 13 de mayo serán las elecciones de Suteba en la provincia y en los distritos. Es una elección muy importante, ya que el 40% de la docencia del país se concentra en la provincia de Buenos Aires.

La conducción de la lista Celeste-Violeta, encabezada por Roberto Baradel, está muy desgastada porque viene siendo la correa de transmisión de la política educativa ajustadora del gobernador Axel Kicillof, que en los hechos ataca los salarios y las conquistas laborales de la docencia. El Suteba se ha transformado en un sindicato que representa a los funcionarios y no a la docencia, cada vez más cerrado a las escuelas y a los debates colectivos. Por eso colocan a María Laura Torre como candidata a secretaria general como si fuese una renovación de la Celeste, pero no lo es. Ella viene siendo la primera paritaria en las listas de Suteba, es decir, es quien se sienta con Kicillof a negociar a espaldas de la docencia el salario. De hecho, hace un mes cerraron un acuerdo salarial insuficiente que sigue consolidando salarios por debajo de la línea de pobreza. Las consecuencias son nefastas: trabajar hasta tres cargos, endeudamiento y pluriempleo, como el docente Cristian, de La Matanza, asesinado mientras trabajaba en una aplicación porque no llegaba a fin de mes.

La Celeste no va más. Construyamos una gran marea Multicolor para recuperar el sindicato

La Lista Multicolor en Suteba, con las tres seccionales que conquistamos en la última elección, viene siendo el canal que usa la docencia para demostrar su hartazgo. Venimos sosteniendo una política consecuente: peleamos contra todos los gobiernos que atacan a la escuela pública y tenemos un modelo sindical opuesto a la Celeste, basado en asambleas y distintas instancias de coordinación para que la base decida.

Hacia el interior de la Multicolor existen debates sobre cuál es la mejor manera de luchar, pero hay un programa en común que nos unifica y por el cual nuevamente se logró una lista unitaria en la provincia y en los principales distritos para recuperar Suteba: “queremos un sindicato para y de la docencia, independiente de todos los gobiernos, democrático y para luchar”.

Sabemos que es una tarea difícil porque la Celeste tiene todos los recursos económicos, tanto de la provincia como de los distritos, a su favor. Por eso, desde Docentes en Marcha en la Multicolor decimos con claridad: la Celeste-Violeta no va más. Necesitamos recuperar Suteba para la docencia y por eso llamamos a construir una gran marea Multicolor, realizando una extensa campaña, llegando a cada escuela de la provincia con nuestras propuestas, peleando cada voto y buscando fiscales. Solo así podremos dar la pelea por recuperar cada uno de los distritos y también el Suteba provincial.
Debemos recuperar nuestro sindicato para pelear por un salario igual a la canasta familiar y en defensa de la escuela pública. Llamamos a votar a la Multicolor en la provincia y en los distritos. Acompañanos a dar esta pelea.


Escribe Jorge Adaro

Las luchas salariales en la docencia siguen desarrollándose a pesar de que la Ctera no le ha dado continuidad al paro nacional del 2 de marzo. A la rebelión de la docencia cordobesa se suman otros conflictos, con paros y movilizaciones durante la presente semana.

Las maestras y maestros de Jujuy han realizado un paro de 48 horas lunes y martes. Ante la complicidad de la dirección del sindicato de Ctera intervenido, la docencia, a través de asambleas regionales, tomó la lucha salarial en sus manos y convocó a parar. A esa medida se sumó el martes el Cedems, con representación en nivel medio y superior, paralizando el sistema educativo en toda la provincia. También en Misiones, la Mesa de Unidad Docente en Lucha llamó a un paro de 24 horas el martes 7.

En Chaco y Corrientes habrá movilizaciones el jueves 9 en las principales plazas de esas provincias.

El Sutef, de Tierra del Fuego, y Adosac convocaron a un paro de 48 horas con movilización. A la medida convocada por la docencia santacruceña se sumaron también los trabajadores estatales de la ATE, con un paro de 72 horas, los profesionales de la salud nucleados en Asprosa y judiciales. El rasgo distintivo en esta provincia es la unidad de acción en torno al Frente Sindical de Santa Cruz, que realizará su tercer plenario el miércoles 8, profundizando el rechazo al proyecto de emergencia económica que promueve el gobernador Claudio Vidal.

Esto demuestra que los trabajadores están dispuestos a enfrentar el plan motosierra de Javier Milei y los gobernadores. Por eso reiteramos la exigencia para que tanto la CGT, las CTA y la Ctera llamen a un paro general y a un plan de lucha para lograr el aumento de salarios y la derrota del plan económico.

Escribe Federico Novo Foti

El 10 de abril de 1919 era fusilado Emiliano Zapata, quien fuera uno de los principales dirigentes, junto a Pancho Villa, de la gran revolución campesina mexicana entre 1910 y 1920. Aunque se mantuvo el sistema capitalista, se impuso una profunda reforma agraria.

Era el mediodía de aquel 10 de abril cuando Emiliano Zapata, “el caudillo del sur”, ingresó en la hacienda de San Juan Chinameca (Morelos, México). Dentro de la finca lo esperaba el coronel Jesús Guajardo, con quien Zapata buscaba un entendimiento ofreciéndole sumarse a las filas rebeldes. Días antes habían llegado a oídos de Zapata las desavenencias entre Guajardo y su jefe, el general Pablo González. Ambos habían sido enviados por el presidente mexicano Venustiano Carranza al frente del Ejército Federal para sofocar la rebelión del sur que reclamaba “tierra y libertad” y lideraba Zapata.
Con extrema desconfianza y desoyendo informes que le advertían sobre una posible traición, Zapata se encaminó a aquel encuentro junto a tres de sus lugartenientes y una escolta de diez hombres. Ya en la puerta de la finca la guardia de Guajardo hizo sonar tres veces el toque del clarín. Lo que parecía un saludo no era otra cosa que la señal para que los soldados abrieran fuego contra “el caudillo del sur” y su comitiva. La emboscada se había consumado y “Miliano” cayó asesinado junto a gran parte de su escolta.

La muerte de Emiliano Zapata dio nacimiento a la leyenda. Los rumores de que “el pobrecito” no había muerto y que regresaría se cantó en corridos y poemas, mientras que la rebelión de los pueblos del sur continuó reclamando la “tierra prometida”.1 Recién en 1920 Carranza comprendió que el sur no se rendiría y debió reconocer algunas de sus reivindicaciones.

Del “porfiriato” a la revolución

Entre 1876 y 1910 México estuvo gobernado por la dictadura de Porfirio Díaz, quien defendía los intereses de la oligarquía terrateniente y el imperialismo, apoyado en el ejército y la iglesia católica. Durante el “porfiriato” la oligarquía acrecentó latifundios a fuerza de expropiaciones y la concentración de tierras mediante el saqueo legalizado de las comunidades campesinas indígenas y mestizas. Se calcula que en este periodo 810 mil hectáreas comunales fueron transferidas a las haciendas. Para 1910 el 77,4% de la población mexicana vivía en el campo, pero el 96,9% de ellos no poseían tierras o tenían tierras marginales, por lo que millones de campesinos estaban sumidos en la miseria.2

El 26 de junio de 1910 Porfirio Díaz se hizo reelegir en su cargo. Días antes había sido detenido Francisco Madero, terrateniente e industrial, miembro de una de las diez familias más ricas del país, quien había intentado presentarse a elecciones en nombre de la democratización (no reelección y libertad de sufragio) y la modernización del país. A comienzos de octubre, Madero logró fugarse de la prisión y exiliarse en Estados Unidos. El 5 de octubre dio a conocer el “Plan de San Luis”, que exponía el descontento de un gran sector patronal con el dictador y en forma vaga e imprecisa prometía solucionar el problema de la carencia de tierra que afligía a la inmensa mayoría de la población.

En aquella proclama Madero llamaba al levantamiento armado. El campesinado pobre vio en el llamado de Madero la ocasión de recuperar sus tierras usurpadas y empezó a movilizarse masivamente. La revolución agraria se había puesto en marcha.

Ambos bandos de los explotadores se apresuraron a negociar para terminar con las revueltas. Entre el dictador y los líderes patronales maderistas pactaron la salida de Díaz. El 25 de mayo, éste renunció y partió al exilio en Francia. Madero hizo su entrada triunfal como presidente en la ciudad de México en junio de 1911. Para la burguesía, la revolución se había terminado. Pero miles y miles de campesinos habían despertado, dispuestos a recuperar la tierra. Durante casi una década tuvieron en jaque al poder burgués en el país.

La Comuna de Morelos

En el sureño Estado de Morelos se desarrolló lo más avanzado de la movilización de las masas campesinas. Al frente estaba Emiliano Zapata, comandante del Ejército Libertador del Sur. Su guerra revolucionaria contó con el apoyo sin reservas de la población. Se hicieron guerrillas y se vivieron años en lucha armada para derrotar a los ejércitos federales de los sucesivos gobiernos patronales (Porfirio Díaz, Francisco Madero, Victoriano Huerta y Carranza), manteniendo un foco revolucionario indomable.

En esa zona había muchos pueblos cuyos campesinos defendían sus tierras o buscaban recuperarlas, junto a las más modernas haciendas, que concentraba en los ingenios azucareros un numeroso proletariado agrícola. Esa fue la base social del zapatismo, campesinos pobres y obreros agrícolas.
Si en 1910 Zapata era partidario de Madero rápidamente tomó un curso independiente en su determinación de lograr una revolución que asegurara las tierras para los campesinos. En noviembre de 1911, en una reunión en Villa de Ayala, se consumó la ruptura con el gobierno burgués, al cual ya estaban enfrentando con las armas. El 28 se aprobó el “Plan de Ayala”, que denunciaba la traición de Madero y presentaba el programa de la revolución agraria.

El Plan de Ayala proclamaba la recuperación de “los terrenos, montes y aguas” usurpados por los hacendados, y la expropiación (indemnizando un tercio de su valor) de las grandes propiedades “monopolizadas en unas cuantas manos”, para repartirlas. A los patrones que se opusieron al plan, directa o indirectamente, se les expropiarían los bienes, para destinarlos a indemnizaciones de guerra y pensiones para las viudas y huérfanos de las víctimas de la lucha campesina.

Formando un gobierno local, la Comuna de Morelos, los zapatistas dictaron leyes, resolvieron sobre el reparto de tierras, el abastecimiento, educación, sanidad, y acuñaron su propia moneda. En el territorio del zapatismo existió una sociedad campesina igualitaria, impuesta y defendida por hombres y mujeres movilizados y armados. Se formó un poder local, cuya pretensión era extenderse hacia el resto del país, para derrotar al poder burgués-oligárquico, defendido por el Ejército Federal.3

Logros y tareas pendientes

La burguesía, con el apoyo del imperialismo estadounidense, fue recuperando fuerzas para desgastar y ahogar la revolución campesina. En 1915 fue derrotado el ejército revolucionario del norte, comandado por el legendario Pancho Villa, ex oficial del ejército de Madero de origen campesino. Pronto los esfuerzos del gobierno se orientaron a derrotar las rebeliones en el sur. En abril de 1919 Zapata fue asesinado. El hecho simbolizó la declinación de las fuerzas de la revolución, que finalmente se interrumpió.

De cualquier modo el país no volvería a ser el mismo. La Constitución, aprobada el 31 de enero de 1917, aún siendo burguesa, tenía disposiciones que la ubicaban entre las más avanzadas del mundo. Además de la reforma agraria, establecían derechos para los obreros, como la jornada de ocho horas diurnas, limitaciones al trabajo peligroso o insalubre para las mujeres, prohibición del trabajo infantil, un mes de lactancia, entre otros. Se definió al matrimonio como un contrato civil y a los curas como “personas que ejercen una profesión”.

Varios de esos derechos constitucionales no se aplicaron o sólo parcialmente. El movimiento nacionalista burgués mexicano tuvo períodos de auge y de duros enfrentamientos a los imperialistas ingleses y estadounidenses, en particular en la década de 1930. Pero fue retrocediendo, hundiendo al país bajo el coloniaje yanqui y a su pueblo en la miseria. En el México de la presidenta Claudia Sheinbaum, a pesar de los discursos, continúa la entrega de los bienes comunes, el ataque a las comunidades originarias, la superexplotación en las maquilas, el crecimiento de la pobreza y la miseria y el avance del crimen organizado. Por eso las banderas de Emiliano Zapata y las tareas de aquella heroica revolución siguen vigentes contra el yugo capitalista.

1. Ver Octavio Paz Solórzano. Emiliano Zapata. FCE, México, 2012.
2. Ver Fernando Mires. La rebelión permanente. Las revoluciones sociales en América Latina. Siglo XXI, México, 2001.
3. Ver Adolfo Gilly. La revolución interrumpida. El Caballito, México, 1977.




Emiliano Zapata, internacionalista

Fue el más grande dirigente de la revolución mexicana. Encabezó desde 1910 la “Comuna de Morelos”, un auténtico poder popular. Zapata también buscó la unidad de los campesinos con el movimiento obrero y tuvo una posición internacionalista. Respecto del triunfo de la primera revolución socialista en Rusia en octubre de 1917, escribió: “mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de la Rusia irredenta, son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos. Aquí como allá hay grandes señores, inhumanos, codiciosos y crueles que de padres a hijos han venido explotando hasta la tortura, a grandes masas de campesinos. Y aquí como allá, los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida empiezan a despertar, a sacudirse, a agitarse, a castigar. […] Una y otra [la revolución rusa y la revolución agraria mexicana] van dirigidas contra […] la infame usurpación de la tierra, que siendo propiedad de todos, como el agua y el aire, ha sido monopolizada por unos cuantos poderosos apoyados por la fuerza de los ejércitos y la iniquidad de las leyes. No es de extrañar, por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la Revolución Rusa, del mismo modo que otorgará toda su adhesión, su simpatía y su apoyo a esta Revolución Mexicana, al darse cabal cuenta de sus fines”. (Carta del 14/02/1918)1

1. Citado en Adolfo Gilly. Op. Cit.



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