Escribe Jorge Adaro
Finalizado el receso escolar de invierno, en siete provincias la docencia llevó a cabo medidas de no inicio, fundamentalmente en demanda de una urgente recomposición salarial: Santa Cruz, Tierra del Fuego, Misiones, Salta, Jujuy, Chubut y Chaco, que además se movilizaron en repudio al ataque a la educación pública. Muchas de ellas continúan esta semana. La motosierra de Javier Milei se hace sentir en los salarios de pobreza de la docencia, lo que deriva en sobrecarga laboral y pluriempleo. También en las cada vez más deterioradas condiciones de infraestructura de los edificios escolares y el cierre de cursos. A eso se suma la exclusión de direcciones combativas de las reuniones paritarias, como en los casos de Atech (Chubut) y la lista ganadora en ADEP (Jujuy), entidad intervenida por el gobernador de la provincia.
Todas estas medidas evidencian el acompañamiento de los gobernadores al plan motosierra del gobierno ultraderechista de Milei, al desconocer las paritarias o profundizar la miseria salarial entre cientos de miles de docentes.
En Santa Cruz, con la nueva dirección combativa 7 + Multicolor, el conflicto ya lleva dos semanas. Luego de haberse realizado asambleas en todas las filiales, este último lunes se votó un plan de lucha en el Congreso de Adosac, con paros de 48 horas para esta semana y la próxima, y la organización de una gran marcha provincial. La docencia santacruceña exige un salario por encima de la línea de pobreza, tomando como referencia el monto que establece la canasta básica patagónica, y reclama que el gobierno de Claudio Vidal convoque a la mesa paritaria, tal como estaba previsto en el último acuerdo de principios de año.
El gobernador, que hoy forma parte de un nuevo frente electoral patronal (junto a los gobernadores de Chubut, Jujuy, Santa Fe y Córdoba), intenta tomar distancia de Milei, pero sigue aplicando la motosierra en educación y atacando los salarios. Es el responsable de la profundización del conflicto, ya que decidió no convocar a la mesa paritaria para discutir la recomposición salarial en este segundo semestre ni para resolver los problemas de infraestructura que atraviesan a toda la provincia.
Mientras tanto, la Ctera, como es habitual con la dirección Celeste desde hace décadas, mira para otro lado y deja librado a su suerte cada conflicto provincial. Deja pasar, de manera cómplice, los ajustes de los gobernadores contra la docencia, las reformas educativas y laborales, y todo ataque a la educación pública, independientemente del signo político de quien se trate.
Es necesario que la docencia de todo el país apoye y difunda las luchas que se están desarrollando en estos momentos, organizando y coordinando medidas de apoyo, a la vez que se exija a la Ctera que llame a un paro nacional y un plan de lucha para hacer propias cada una de estas peleas. Se han pronunciado sindicatos y agrupaciones combativas en la última reunión de la Coordinación Nacional Docente, donde se propuso una jornada nacional de lucha para unificar acciones el próximo 21 de agosto.

Escribe Mercedes de Mendieta, diputada Nacional Izquierda Socialista/ FIT Unidad
Un nuevo escándalo envuelve al ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, a partir de que en el programa Argenzuela con Jorge Rial se mostró en una reunión ofreciendo sus servicios de lobby y protección a Tim Ballard, un exagente de la CIA y exasesor de Donald Trump, con veinte denuncias de abuso sexual. En la grabación salió a la luz que Cúneo Libarona conversa con Ballard en Nueva York y le ofrece acceso a jueces, medios de comunicación e incluso apoyo para redactar un proyecto de ley inspirado en la película Sound of Freedom.
El gobierno de Javier Milei y la propia ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se encargaron de proteger a Cúneo Libarona. Era de público conocimiento que la represora Bullrich había calificado en abril a Ballard como un “abusador” con “23 causas de abuso”. Sin embargo, días atrás, en una entrevista radial en Radio La Red, dijo: “Yo ya le avisé y creo que quedó todo clarito”, dando por cerrado el asunto y justificando que el ministro de Justicia no estaba al tanto de su opinión (que, se supone, es la del gobierno) sobre Ballard, pese a que había salido en varios medios.
Nada de lo ocurrido sorprende: Cúneo Libarona niega la violencia de género y se rodea de organizaciones como el Observatorio de Falsas Denuncias (que niega la violencia de género), la Asociación de Padres Alejados de sus Hijos (que argumenta en favor del falso SAP) y de abogadas como Patricia Anzoátegui, conocida defensora de pedófilos. Estamos hablando de un ministro de Justicia acorde a un poder judicial patriarcal que reproduce mecanismos que revictimizan e, incluso en algunos casos, criminalizan a las denunciantes y a las madres protectoras, lo que trae como consecuencia que la mayoría de los femicidios y abusos sexuales, que ocurren todos los días, no sean señalados. Ahora también impulsa una reforma del Código Penal bajo el mito de las “falsas denuncias”, que busca acallar a las víctimas de violencia de género y perseguir a las madres protectoras. Un proyecto que desde el Frente de Izquierda repudiamos por su carácter reaccionario.
Llamamos al movimiento feminista a retomar la organización y las calles contra Cúneo Libarona y toda la agenda reaccionaria de este gobierno contra las mujeres y disidencias.
Escribe Edu R., Disidencias en Lucha
La ofensiva reaccionaria contra las disidencias sexuales y de género se profundiza bajo el gobierno de Javier Milei. Según los datos difundidos por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBTI, en los primeros seis meses de 2025 se registraron 102 crímenes de odio en el país, una cifra que representa el 72% del total de casos de 2024. Estamos ante una escalada brutal de violencia, avalada por el gobierno y sostenida por el ajuste en políticas públicas.
Detrás de estas cifras hay una realidad indignante: más de la mitad de los crímenes (53%) fueron cometidos por las fuerzas represivas del Estado. La policía es la principal responsable de hostigar, amedrentar y violentar a quienes se atreven a desafiar las normas del patriarcado y la heterocisnorma.
Las víctimas de esta violencia sistemática son las mujeres trans, que representan el 70% de los casos registrados. También varones gays cis (17%), lesbianas (7%), varones trans (5%) y personas no binarias (1%). Las formas de agresión son atroces: golpes, puñaladas, balazos, asfixias y abusos sexuales.
Este incremento de la violencia es consecuencia directa del avance de un proyecto político y económico que desmantela políticas públicas, precariza nuestras vidas y refuerza discursos de odio. Javier Milei, Patricia Bullrich y compañía alimentan desde el gobierno un clima de persecución y estigmatización hacia el colectivo de las disidencias sexuales, al mismo tiempo que defienden la represión como método de gobierno.
Desde Disidencias en Lucha denunciamos esta situación y exigimos justicia por cada una de las víctimas, al tiempo que seguimos peleando por el cumplimiento del cupo laboral travesti/trans y el restablecimiento inmediato de todas las políticas públicas de género logradas con la movilización callejera. Organicémonos para combatir el ajuste y el odio hacia nuestras identidades. ¡Sumate a Disidencias en Lucha!
Escribe Nicolás Núñez, Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista e independientes)
En los últimos días se viralizaron imágenes de especies muy particulares, provenientes del fondo del mar argentino, a la altura de Mar del Plata. Batatita, la estrella de mar culona, la langosta drag y otros personajes similares llenaron las redes sociales acompañados de una reivindicación del Conicet y de la ciencia argentina.
Sin embargo, el nombre de la expedición revela un trasfondo más complejo: Talud Continental IV. Las tres exploraciones anteriores (I, II y III) se habían hecho con infraestructura nacional. Esta cuarta expedición sólo fue posible gracias al apoyo del Instituto Oceanográfico Schmidt, con base en Estados Unidos. A pesar de ello, los 27 científicos y científicas que integraron la tripulación del buque Falkor Too se formaron en la educación superior pública argentina y muchos hoy trabajan en universidades nacionales. Lejos está, entonces, de tratarse de un producto exclusivo de la “inversión privada”, como intentaron hacer creer algunos referentes libertarios.
La realidad es que la motosierra de Javier Milei, sumada a un ajuste prolongado sobre el sistema científico argentino durante los últimos gobiernos, destruyó la capacidad del país para recolectar soberanamente información sobre las profundidades de su propio territorio. Esto plantea un interrogante: ¿el Instituto Schmidt podría apropiarse de parte de las muestras recolectadas? ¿Tiene la capacidad de realizar un mapeo detallado de nuestro fondo marítimo? De ser así, podría incluso aportar información estratégica para avanzar con la explotación de combustibles fósiles.
Pese a esta situación, los libertarios salieron a instalar que se trataba de una campaña británica para generar empatía con las especies del fondo del mar y frenar la explotación offshore. Un argumento ridículo que incluso acusó al kirchnerismo de estar detrás de esa maniobra. Pero lo cierto es que fue el Frente de Todos, durante su gestión, quien promovió el desembarco de multinacionales en el Mar Argentino. El entonces ministro de Ambiente, Juan Cabandié, habilitó el ingreso de YPF, Equinor y Shell sin contar con estudios serios de impacto ambiental y desoyendo el masivo rechazo popular.
Tras analizar los resultados de la exploración sísmica autorizada por el gobierno peronista, la empresa Equinor decidió pausar el proyecto por considerar que la inversión no garantizaba rentabilidad. Hoy, tanto los libertarios como los kirchneristas insisten en que YPF retome la exploración, bajo la misma lógica que se aplica en Vaca Muerta: que el Estado subsidie las ganancias de las petroleras y de los accionistas privados. Con dinero público, buscan avanzar sobre el conjunto de la biodiversidad que habita el mar Argentino y sobre los servicios ecosistémicos que este brinda.
No se trata solo de batatita y sus compañeros submarinos. Está en juego el futuro de las actuales fuentes laborales e ingresos de la costa argentina (como la pesca y el turismo), el derecho del pueblo a disfrutar del mar, y la necesidad de evitar una catástrofe ambiental en nombre de un negocio ruinoso. También está en juego la defensa de la ciencia: necesitamos derrotar la motosierra de Milei sobre el sistema científico nacional. Solo así nuestras investigadoras e investigadores podrán contar con salarios dignos y con los recursos necesarios para trabajar al servicio del interés colectivo.
Escribe Federico Novo Foti
El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Tres días después, arrojó otra sobre Nagasaki. Miles murieron calcinados o tras una lenta agonía por la radiación. Harry Truman, presidente yanqui, dijo que era la única forma de terminar la guerra.
A fines de julio y comienzos de agosto de 1945, en la localidad alemana de Potsdam, la antigua capital prusiana, se encontraban los líderes de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial en Europa: el presidente norteamericano, Harry S. Truman; el primer ministro británico, Winston Churchill (reemplazado por el laborista Clement Attlee); y Iósif Stalin, de la URSS. Tras las rendiciones italiana y alemana a comienzos de mayo, “los tres grandes” definían las reparaciones de guerra y el reparto del mundo de posguerra, y garantizaban la reconstrucción y un nuevo orden capitalista gracias a la traición de Stalin.1 La guerra continuó en el Pacífico, ya que Japón aún no había capitulado.
Un día antes de iniciada la Conferencia de Potsdam, Truman recibió el mensaje: “el niño nació bien”. El telegrama en clave no se refería a un tierno acontecimiento, sino a que el “Proyecto Manhattan”, dirigido por el físico Robert Oppenheimer en Los Álamos (Nuevo México), había logrado su objetivo: crear la bomba atómica.2 La noticia llenó de optimismo a Truman, quien vio en la bomba atómica un instrumento clave para volcar las negociaciones a su favor y consolidar la hegemonía imperialista estadounidense.
Destructor de mundos
El 6 de agosto, a solo cuatro días de finalizada la conferencia, a las 8:15 de la mañana, Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, que contaba con 250 mil habitantes. Era la primera vez en la historia que se lanzaba una bomba atómica. La ciudad fue devastada.
La explosión generó una bola de fuego que, en el hipocentro (área de impacto de la bomba), alcanzó una temperatura de 4 mil grados centígrados. El efecto del calor provocó inmediatamente una onda expansiva que derribó todo a su paso. En diez segundos, el viento feroz ya había avanzado casi cuatro kilómetros a la redonda. A medida que la onda expansiva se debilitaba, una succión de aire y una presión inversa se generaron desde el hipocentro: el viento se revirtió y empezó a soplar a la misma velocidad, pero ahora hacia el centro. No quedó nada en pie en un radio de tres kilómetros. Todos los hogares sufrieron daños severos hasta seis kilómetros de distancia. Después de veinte o treinta minutos, comenzó a caer una espesa “lluvia negra” en un área de 30 kilómetros a la redonda, que contenía hollín y polvo radiactivo.
Cerca de 150 mil personas murieron por efecto de la bomba, entre los afectados instantáneamente y quienes fallecieron en las semanas o meses siguientes producto de la radiación. Todos los que estaban en un radio de 1,2 kilómetros del hipocentro perecieron calcinados. A dos kilómetros de distancia, las quemaduras alcanzaban el 100% de la piel, que se desprendía en tiras. Los que se encontraban hasta a cuatro kilómetros del hipocentro sufrieron severas quemaduras en las partes del cuerpo expuestas al aire.
Miles de personas ingresaron al área al día siguiente en busca de heridos o de familiares desaparecidos: muchos murieron posteriormente, tras padecer horribles malformaciones en la piel. Aún para 1960 se observaban efectos residuales, especialmente leucemia, cáncer de tiroides, mama y pulmón. Las mujeres embarazadas expuestas a la radiación sufrieron abortos espontáneos y, en una tasa desproporcionadamente alta, dieron a luz niños con diversas discapacidades.
Tres días después, el 9 de agosto, Estados Unidos lanzó una segunda bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki. Los resultados fueron igualmente devastadores. Las cifras oficiales hablan de más de 250 mil asesinados en ambos bombardeos. El 15 de agosto el emperador japonés Hirohito anunció la rendición.
Años después, Robert Oppenheimer, el padre de la bomba atómica, convertido en un abierto opositor a la carrera armamentista, recordó con cierta amargura que, tras la detonación exitosa en Nuevo México, pensó: “me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.3
Superar el capitalismo decadente
La propaganda del imperialismo yanqui afirma que debieron tirar las bombas para finalizar la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una mentira insostenible. Hacía ya tres meses que se habían producido las rendiciones italiana y alemana en Europa. Mientras se desarrollaba la Conferencia de Potsdam, Japón negociaba su rendición en los mismos términos que Italia y Alemania para dar fin a la guerra por vía diplomática. La realidad es que el imperialismo yanqui necesitaba mostrarles a los pueblos del mundo, en particular a la URSS, que contaba con un arma que lo hacía invencible, para reforzar su hegemonía en el nuevo orden capitalista de la posguerra.
El capitalismo, en su fase de decadencia y degeneración, se transformó en el siglo XX en imperialismo, y dio lugar a todo tipo de fenómenos aberrantes. El fascismo y el nazismo fueron una brutal expresión de ello, así como las horrorosas bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, y la carrera armamentística que provocaron. Hoy, en pleno siglo XXI, en el marco de la crisis de dominación del imperialismo estadounidense, a pesar de los tratados de no proliferación, crece el armamentismo a escala global.4 La barbarie capitalista condena a millones a la pobreza e indigencia en todo el mundo, promueve el ascenso de la ultraderecha de Donald Trump, Giorgia Meloni o Javier Milei, y el genocidio atroz de Israel contra el pueblo palestino.
Un mundo sin estas atrocidades, que pueda aplicar los avances de la ciencia y la técnica para usos pacíficos, sólo será viable si desaparece la fuente de esta barbarie: el sistema capitalista, mediante la conquista de gobiernos de trabajadoras y trabajadores que luchen por un mundo socialista.
1. Ver El Socialista Nº 608, 10/07/2025. Disponible en www.izquierdasocialista.org.ar
2. Ver la película multipremiada “Oppenheimer” (2023), dirigida por Christopher Nolan.
3. Ben Platts-Mills. “Quién fue Robert Oppenheimer” en BBC Future, 15/07/2023. Disponible en www.bbc.com
4. Ver Correspondencia Internacional. Edición Especial, Abril 2024. Disponible en www.uit-ci.org