Escribe Poli Frontini, vicepresidenta Centro de Estudiantes Olga Cossettini
La lista del Frente de Izquierda ganó las elecciones del Centro de Estudiantes del IES N°28 Olga Cossettini. Desde la Agrupación Fuentealba (Izquierda Socialista e independientes) impulsamos un centro que organiza, denuncia y transforma, con independencia política de todos los gobiernos y un compromiso real con la educación pública y las causas justas.
Nos plantamos contra la reforma del nivel superior no universitario, acompañamos las luchas docentes en defensa de los derechos laborales y educativos y sostenemos una voz firme en apoyo a la resistencia del pueblo palestino, denunciando el genocidio y la ocupación del Estado sionista de Israel.
Además, tres consejeras y consejeros estudiantiles de Fuentealba fueron electos, fortaleciendo la organización desde abajo y llevando la voz del estudiantado al Consejo Directivo.
Seguimos construyendo un centro combativo, democrático y solidario, que articula las luchas estudiantiles con las demandas sociales más urgentes. Porque la defensa de la educación pública no se limita al aula: es parte de una pelea más amplia por una sociedad justa e igualitaria, libre de opresión y violencia. Con convicción y unidad, avanzamos en la construcción de un Centro que cuestione, que incomode a los poderosos y que sea motor de organización y cambio para la comunidad educativa.
Escribe Francisco Moreira
A pocas semana de la histórica movilización del 17 de octubre de 1945, se fundó el Partido Laborista. Los dirigentes Cipriano Reyes (de la carne) y Luis Gay (telefónico) impulsaron el voto obrero que permitió el arrollador triunfo de la fórmula Perón-Quijano en febrero de 1946. Esta importante experiencia de un partido obrero independiente duró apenas un par de años. Perón lo disolvió tras el triunfo electoral. La pelea por la independencia de clase sigue vigente.
El 24 de octubre de 1945 se reunieron en asamblea militantes y dirigentes del movimiento obrero. Entre los más de 150 reunidos se encontraban el dirigente de la carne Cipriano Reyes, el telefónico Luis Gay, los ferroviarios Luis Monzalvo y Ramón Tejada, del espectáculo Manuel García, del vidrio Vicente Garófalo y el periodista Leandro Reynes. Pocos días antes, el 17 de octubre, el paro nacional y la histórica movilización de la clase obrera habían logrado liberar al coronel Juan Domingo Perón, por entonces secretario de Trabajo y Previsión. La asamblea votó tres resoluciones: primero, crear un nuevo partido, que se llamaría Laborista; segundo, crear una comisión organizadora integrada por un militante de cada gremio; y, en tercer lugar, crear comisiones encargadas de redactar su Declaración de Principios, Carta Orgánico y Programa.
Días más tarde, el 10 de noviembre, los laboristas eligieron su comité provisional, designando como presidente del partido al telefónico Luis Gay y vicepresidente a Cipriano Reyes, aprobaron la Carta Orgánica y difundieron su Plataforma. Nacía así el Partido Laborista, una nueva organización política, sin patrones, basada en los principales gremios y dirigentes obreros -agrupados en la CGT N.º 1 y la Unión Sindical Argentina- que habían seguido a Perón en su acción desde la Secretaría de Trabajo.
“Por la emancipación de la clase laboriosa”
Así se titulaba el documento fundacional del nuevo partido. Pese a su corta vida representó un hecho muy progresivo en la experiencia de la clase obrera. Pese a tener un programa difuso, el laborismo puso en marcha un proyecto de independencia política respecto del gobierno y los patrones. Los dirigentes sindicales que lo encabezaron eran conciliadores, pero aspiraban a un reformismo independiente, un partido obrero nacionalista. El Partido Laborista fue protagonista fundamental del triunfo electoral de Perón en febrero de 1946 y, al mismo tiempo, pretendía organizar la independencia de clase. Todas sus autoridades o afiliados eran obreros, salvo su “primer afiliado”, el coronel Perón. Él era el líder de mayor peso y prestigio en el Partido Laborista, pero no era su máxima autoridad.
En la elección de febrero de 1946 fue derrotada la coalición pro yanqui de la Unión Democrática, la fórmula José Tamborini – Enrique Mosca (1.211.660 votos), organizada por el embajador Spruille Braden, los conservadores y radicales, que fue apoyada por los partidos socialista y comunista. La fórmula Juan Perón - Hortensio Quijano (1.478.372 votos) ganó con la clase obrera votando masivamente al Laborismo, que sacó el 85%. El restante 15% restante lo aportaron los sectores radicales pro-peronistas (la Junta Renovadora de la UCR) y el Partido Independiente, de los sectores conservadores (Cámpora, Visca y otros). Pero el armado de las listas no había estado libre de tensiones y maniobras. La convención del Partido Laborista impuso a Perón la candidatura del coronel Mercante como gobernador en Buenos Aires. Los laboristas eran mayoría en la bancada de diputados, pero con maniobras Perón dejó afuera a Gay de la candidatura al senado y la Fotia tucumana (gremio de los trabajadores azucareros) tuvo que hacer una huelga para exigir el reconocimiento de su candidato electo al senado.
Perón disolvió al Partido Laborista
Las relaciones entre el Partido Laborista y Perón fueron problemáticas desde el comienzo. Es que el laborismo no era el proyecto de Perón. Éste quería un movimiento dirigido en forma vertical, totalmente antidemocrático, en el cual confluyeran patrones, trabajadores y mujeres, conducidos por los patrones y por él mismo en forma personal. Luego del triunfo electoral, el 23 de mayo, Perón ordenó la disolución de las tres fuerzas que habían apoyado a su fórmula. Esto ya estaba acordado con la Junta Renovadora y el Partido Independiente. Pero el Partido Laborista desconoció la orden. Sus días estaban contados.
El 17 de octubre de 1946 hubo dos celebraciones. La CGT convocó al acto con la presencia de Perón. El laborismo convocó a otro, minoritario pero importante. Reyes en su discurso rechazó que se festejase la fecha “con acento oficialista”. El avance de Perón quitaba rápidamente espacio para un partido obrero que, aunque lo apoyase y fuese reformista, pretendía mantener su independencia y no ser un títere del gobierno. La mayor parte de los dirigentes sindicales se iban transformando rápidamente en funcionarios, actuaban disciplinadamente desde el parlamento o encabezaban gremios subsidiados o directamente intervenidos por el gobierno. Cipriano Reyes no lo aceptó. Llegaron a ofrecerle la presidencia de la Cámara de Diputados, y la rechazó, gritando “yo no sirvo para tocar la campanilla”. En enero de 1947 Perón ordenó desplazar a Gay de la conducción de la CGT. Por esos días se le cambió la denominación al partido gobernante: se llamaría Peronista. En las vísperas de las elecciones generales de 1948, en agosto, la justicia desconoció a Reyes como autoridad partidaria. En octubre, Perón “descubrió” una supuesta “conspiración” por la que Cipriano Reyes fue detenido y pasó siete años preso.
Las pelea por la independencia de clase sigue en pie
La consolidación del aparato totalitario del peronismo frenó el desarrollo inicial que había ganado el Partido Laborista, ya que masivamente los obreros se volcaron al apoyo a Perón. Fue una experiencia breve pero extraordinaria, con la contradicción de ser un partido obrero que apoyó a un líder y un proyecto burgués, aunque fuese nacionalista. Por su parte, Perón fue consecuente con su carácter de clase. Por eso liquidó, en su surgimiento mismo, ese gran intento de organización política independiente de la clase obrera.
Hoy, a ochenta años de aquella experiencia, bajo el gobierno ultraderechista de Milei surgido de los sucesivos fracasos de los gobiernos patronales, incluidos los gobiernos peronistas, la pelea por la independencia política de la clase obrera sigue vigente. Ni la liberación nacional y social, ni la defensa de las más mínimas conquistas, son posibles de realizar de la mano del peronismo y los patrones.
1. Ver Ernesto González. Ascenso y caída del peronismo. Ediciones Antídoto, Buenos Aires, 1986.
2. Sobre la época ver Ernesto González. El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina. Tomo 1. Editorial Antídoto, Buenos Aires, 1995.
3. Ver en Op. Cit.
4. Ídem.
Escribe Francisco Moreira
En su Declaración de Principios, votada por 200 dirigentes sindicales, el laborismo dejó patente el carácter de clase del partido, preservando su independencia organizativa y de acción política. Pero tras el triunfo electoral, Perón ordenó su disolución y encarceló a Cipriano Reyes.
“Que la mayoría del pueblo, constituida por obreros, empleados y campesinos conjuntamente con profesionales, artistas e intelectuales asalariados, así como por pequeños comerciantes, industriales y agricultores, forma la clase laborista que necesita unirse en su propia defensa y en bien del progreso del país.”
“Que la minoría constituida por latifundistas, hacendados, industriales, comerciantes, banqueros y rentistas, y todas las variedades del gran capitalismo nacional o extranjero, tiene profundas raíces imperialistas” […]
“Que para ello es indispensable que una fuerza política nueva, con empuje revolucionario, aunque con serenidad y tolerancia, proceda a remover las causas de esas injusticias” […]
“Que la clase trabajadora argentina en este movimiento siente como suyos los anhelos e ideales de los trabajadores del mundo luchando al igual que ellos por una mayor justicia social y una mejor distribución de la riqueza, dentro de una auténtica democracia y en un clima de absoluta libertad.”1
1. Citado por Ernesto González.
Op. Cit.
Desde la UIT-CI repudiamos los recientes ataques con misiles ejecutados por el ultraderechista Donald Trump en el Caribe y el Pacifico. Desde el pasado 2 de septiembre, Estados Unidos ha llevado a cabo diez bombardeos con un saldo de 43 personas muertas, varios de ellos venezolanos, colombianos, ecuatorianos y de Trinidad y Tobago. Estos bombardeos han sido ejecutados sin procedimientos judiciales y justificados con acusaciones de narcotráfico que carecen de pruebas. Se trata de verdaderos asesinatos, en aguas internacionales. Varias de las personas asesinadas de Colombia, Venezuela y Trinidad, han sido reconocidas por familiares como pescadores que llevaban a cabo faenas con sus pequeñas embarcaciones en aguas del Caribe sur.
Desde hace más de un mes el ultraderechista Donald Trump ha desplegado aproximadamente 10.000 efectivos militares, destructores con misiles Tomahawk, aviones F-35 y bombarderos estratégicos B-52 en el Caribe, muy cerca de las costas de Venezuela y Colombia. Más recientemente el Pentágono ha anunciado el envío de su portaaviones más grande al Caribe, el USS Gerald Ford, que es acompañado por un grupo de ataque compuesto por varios buques de guerra.
Las amenazas y tensiones entre Estados Unidos, Colombia y Venezuela se incrementaron aún más luego de que Trump anunciara que su administración planea ampliar la campaña militar antidrogas con operaciones terrestres, aunque sin detallar su localización. “La tierra será lo siguiente”, afirmó Trump en una conferencia de prensa junto al secretario de Guerra, Pete Hegseth. Igualmente el jefe del imperialismo estadounidense ordenó a la CIA realizar posibles operaciones encubiertas en territorio venezolano, que hasta ahora no han ocurrido.
Este operativo es una nueva amenaza imperialista contra los pueblos del Caribe y América Latina. El mismo gobierno norteamericano a través de sus portavoces ha dicho que se trata de mostrar el poder militar imperialista como disuasión. Es decir, mostrar los dientes, desplegando buques, submarinos y marines en un supuesto enfrentamiento al narcotráfico, con recursos que son propios de un conflicto bélico o de una invasión militar.
Por otra parte, recientemente tachó de “matón” al presidente de Colombia, Gustavo Petro, acusándolo falsamente de fabricar “muchas drogas”. Cuando en realidad Petro, al que no le damos apoyo político, debemos reconocer que correctamente denunció en la ONU el genocidio de Israel en Gaza apoyado por Trump, y reclamó que se formara una fuerza militar internacional de apoyo al pueblo palestino. Al mismo tiempo que rechazó los bombardeos imperialistas en el Caribe.
El imperialista Trump apela a la zanahoria y el garrote, particularmente contra Venezuela. Por un lado, negocia con Nicolás Maduro el intercambio de presos norteamericanos con migrantes venezolanos retenidos en la cárcel de Bukele en El Salvador y le otorga una nueva licencia a Chevron para operar en el país. Y, por otro lado, lo acusa de “narcotraficante” y lo amenaza con posibles acciones “terrestres”. La UIT-CI y el Partido Socialismo y Libertad (PSL), su sección venezolana, no apoyamos al gobierno de Maduro al que consideramos una dictadura capitalista, que bajo un falso discurso socialista reprime y explota al pueblo trabajador; pero repudiamos la agresión imperialista en las costas de Venezuela, sí como ataque o intento de invasión militar al país.
Todos estos ataques son parte de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis de dominación de los Estados Unidos, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista. Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dice su lema, hasta ahora sin éxito.
En realidad, todo este despliegue militar en el Caribe y el Pacífico no es una muestra de fortaleza, por el contrario, se pone en evidencia las debilidades y crisis del imperialismo que lleva años de retrocesos y fracasos económicos, políticos y militares. Tal es la crisis que ya varios legisladores republicanos han cuestionado los bombardeos en el Caribe: “Hay que presentar pruebas. Todas estas personas han sido asesinadas sin que sepamos sus nombres, sin ninguna prueba de delito”, señaló el senador republicano Rand Paul (Kentucky), que junto a los senadores demócratas Tim Kaine (Virginia) y Adam Schiff (California) presentaron “una resolución bipartidista, preocupados por que la orden del gobierno de una acción encubierta de la CIA en Venezuela”. (La Nación, Argentina, 25/10/2025)
Desde la derrota militar de Vietnam en 1975 no se han podido recuperar. Luego de veinte años de ocupación de Afganistán, en el 2021 se tuvieron que retirar derrotados, junto a la OTAN, dejando un país devastado, en la miseria creciente y con un régimen ultrarreaccionario como el de los talibanes que profundiza la pobreza y el sojuzgamiento de las mujeres y el pueblo.
Esta contraofensiva tiene un carácter global, por una parte, con su política agresiva, intenta avanzar en el saqueo y la superexplotación de las semicolonias, redefine los acuerdos con Europa y demás países imperialistas, intentando imponer su dominación unilateral. En ese marco se inscriben la “guerra de aranceles”; su política migratoria racista; revertir las conquistas de las mujeres y disidencias; las amenazas a Panamá de apoderarse del Canal, lo que se saldó con establecimiento de tropas en el país; el reclamo de anexarse a Groenlandia, para aprovechar sus riquezas mineras, en una clara ofensiva sobre la Unión Europea (UE), ya que es territorio de Dinamarca, bravuconada que no ha podido concretar.
Más recientemente todo esto se ha expresado en su apoyo incondicional al genocida de Netanyahu y la limpieza étnica en Gaza y toda Palestina, donde no han podido cantar victoria. Así como su política de apoyo financiero hacia Argentina y su presidente, el genuflexo ultraderechista Javier Milei, que está muy debilitado en medio de una aguda crisis política y económica. “Auxilio” por el cual los bancos estadounidenses JP Morgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs y Citi Group, que otorgarían el préstamo de 20.000 millones de dólares, exigen garantías que significarán un mayor sometimiento de la Argentina a los intereses norteamericanos.
La UIT-CI ratifica su repudio a esta política agresiva del imperialismo norteamericano que busca redoblar el saqueo de los recursos naturales de los países, la sobreexplotación de los pueblos del mundo, y frenar la movilización de masas que jaquea al conjunto del sistema capitalista/imperialista, sumido en su crisis más profunda.
Llamamos a los pueblos del mundo a seguir movilizándose para derrotar las políticas de ajuste y los planes imperialistas de superexplotación. Como han hecho los jóvenes, los trabajadores y sectores populares en Nepal, Indonesia, Marruecos, Ecuador, Perú, las huelgas en Francia o la histórica huelga general de Italia del 3 de octubre de apoyo al pueblo palestino y a la Flotilla Global Sumud.
Desde la UIT-CI llamamos a repudiar y a movilizarse para rechazar la presencia de las naves de guerra y tropas de Estados Unidos en el mar Caribe y el Pacifico. Basta de bombardeos navales y asesinatos. No a las amenazas intervencionistas de Trump y el imperialismo sobre Venezuela y Colombia. ¡Fuera Trump de América Latina!
Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)
25/10/2025
Escribe Miguel Ángel Hernández, dirigente del PSL y la UIT-CI
20/10/2025. El pasado sábado se llevaron a cabo unas 2700 movilizaciones en los Estados Unidos. Más de 7 millones de estadounidenses marcharon en las principales ciudades y pequeñas localidades de los 50 estados del país, en la mayor movilización contra el ultraderechista Donald Trump desde que asumiera su segundo mandato el pasado mes de enero.
Estas nuevas protestas muestran la profunda crisis del imperialismo norteamericano y el repudio generalizado a la política de Trump tanto dentro de Estados Unidos, con un aumento de los despidos y la aceleración de la inflación, así como en contra de su política en Palestina de apoyo incondicional al genocida Netanyahu.
Esta es la segunda gran protesta No Kings (Sin Reyes), la cual fue precedida de una realizada en junio en la que se movilizaron unos 5 millones de estadounidenses, y la tercera gran protesta nacional en lo que va del año, contra la deriva autoritaria de Trump y la creciente violación a las libertades democráticas por parte de su gobierno.
Hubo grandes concentraciones con miles de participantes en Nueva York (Times Square y Manhattan), Washington, Chicago (Gran Park), Los Angeles, Atlanta, Filadelfia y Phoenix, entre otras ciudades, así como concentraciones y piquetes en numerosas pequeñas poblaciones como Austin (Texas), Omaha, (Nebraska), Portland (Oregon), El Paso (Texas), Bremerton (Washington).
La protesta fue convocada por una coalición de más de 300 organizaciones estudiantiles, sindicales y de derechos civiles, entre las que se encuentran Indivisible, MoveOn, el Movimiento 50501, State Voices, la American Federation of Teachers y la American Civil Liberties Union (ACLU, por sus siglas en inglés).
Los objetivos centrales de las protestas fueron rechazar el autoritarismo y los abusos de poder por parte de Trump y su gobierno, esto se expresó en la consigna “Sin tronos, sin coronas, sin reyes”; el repudio a los ataques a los derechos civiles y libertades democráticas, los ataques a la prensa y a los opositores políticos; contra la política migratoria racista que ha intensificado las redadas y deportaciones contra inmigrantes, a través del Servicio de Inmigración de Aduanas (ICE, en inglés); contra los recortes en la atención médica, especialmente en el programa Medicaid, así como también el aumento del costo de la vida.
Otra de las motivaciones de las protestas fue el rechazo al despliegue militar y otras fuerzas federales en ciudades estadounidenses como Washington, Los Angeles y Memphis, lo cual Trump también intentó sin éxito en Chicago y Portland, donde fue bloqueado por decisiones judiciales.
Desde los primeros meses del segundo mandato de Trump, el pueblo trabajador norteamericano ha venido enfrentando en las calles las medidas antiobreras y antipopulares tomadas por su gobierno. El pasado mes de abril el Movimiento 50501 convocó una protesta nacional con 1.200 manifestaciones en todo el país, con la consigna Hands Off (manos fuera), en rechazo a la política de recortes y despidos en oficinas federales promovida por Trump.
El 14 de junio fue la primera gran protesta nacional No Kings, coincidiendo con el cumpleaños de Trump, quien ese día convocó a un inédito desfile militar en la capital estadounidense.
Mientras que en julio se produjeron fuertes protestas en Los Angeles contra las violentas redadas ejecutadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, como parte de la política migratoria racista de Trump.
Con su movilización masiva y permanente, el pueblo norteamericano ha venido marcando el camino para derrotar el ajuste de Trump, los despidos en instancias federales, los recortes en salud y educación, el creciente autoritarismo y su política reaccionaria y racista contra los inmigrantes.
Las masivas marchas y concentraciones del pasado sábado evidencian la disposición del pueblo trabajador estadounidense de enfrentar en las calles al ultraderechista inquilino de la Casa Blanca.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), expresamos nuestro total respaldo a estas grandes movilizaciones populares en Estados Unidos, rechazando las tendencias autoritarias y antidemocráticas, así como los recortes sociales y la persecución a los migrantes.
El pueblo trabajador de Estados Unidos debe seguir apostando a la movilización masiva para derrotar al ultraderechista Trump, mientras avanza en la unidad de las y los revolucionarios para levantar una alternativa política socialista y revolucionaria en ese país, con el objetivo de que gobiernen los trabajadores y el pueblo pobre, y de sepultar al sistema capitalista que solo genera hambre, miseria y destrucción en Estados Unidos y en todo el mundo.