Miles de estudiantes enfrentaron a la policía en Tegucigalpa el 22 de mayo.
Hay grandes protestas desde hace un mes contra los recortes de presupuesto de salud pública y educación. Los manifestantes levantaron barricadas en las calles con neumáticos encendidos y basura. Los médicos y maestros están en huelga denunciando que las reformas son el primer paso a la privatización.
Discurso de nuestra diputada en la conferencia de prensa
Desde la bancada de Izquierda Socialista e Isadora saludamos a todos les presentes. Estamos acá en contra de quienes dicen que este reclamo es “piantavotos”. Tenemos la valentía de presentar por octava vez este proyecto en el Congreso, demostrando a quienes esperan derrotarnos que el movimiento de mujeres, ni acá adentro ni en las calles, está derrotado.
El movimiento de las mujeres y la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito está más fuerte que nunca. Nos quedó claro que, dentro de este Congreso, en los partidos patronales que gobiernan hay una logia de políticos antiderechos que pretenden mantener el aborto clandestino. Más claro aun cuando nos dicen que defienden las dos vidas pero quieren hacer de los quirófanos del hospital público altares donde seguir sacrificando a nuestras niñas, a las que mutilan obligándolas a parir cuando son violadas.
Y estamos también más claras cuando nos dicen algunos candidatos que “este no es el momento”. La ley llega tarde para las que ya enterramos durante todos estos años que se nos negó discutirla. Vamos a seguir nuestro compromiso en las calles y acá adentro. ¡El aborto será ley y el patriarcado va a caer!
Alberto Fernández dijo, días antes de la presentación, que “no es el momento”. Las mujeres en las calles le respondimos que nosotras decidimos cuándo y cómo pelear por nuestros derechos. No aceptamos la postergación de lo que es un derecho humano de las mujeres: decidir cuándo podemos ser madres, o si queremos serlo. Y no podemos seguir muriendo y mutiladas por el aborto clandestino. Él y Cristina fueron gobierno, miles murieron por seguir postergando esto.
Fernández dice que hace falta una campaña de concientización. Las mujeres de la campaña desde hace más de una década la estamos haciendo. Y la ganamos, por eso estamos en la calle. La despenalización, que propone como alternativa Alberto Fernández, es legalizarles el negocio a las clínicas privadas pero no protege la vida de las mujeres pobres que necesitan interrumpir sus embarazos.
Necesitamos que sea ley, necesitamos luchar también en defensa de la salud pública por más presupuesto para los hospitales públicos. Luchar contra este plan económico que achica los presupuestos y que se lleva la plata para los acreedores y el FMI.
La redacción final establece que las mujeres y todas las personas con capacidad de gestar podrán interrumpir un embarazo de manera voluntaria hasta la semana 14 en todo el sistema de salud de forma gratuita en hospitales y centros de salud públicos y con una cobertura de 100% en obras sociales, mutuales o prepagas.
Para las interrupciones que superen el plazo de las 14 semanas de gestación, el proyecto prevé que la persona gestante pueda solicitar la interrupción legal del embarazo en caso de violación, o si corren riesgo su vida o su salud integral, esta entendida como el estado de completo bienestar físico, mental y social. Asimismo, se incorporaron artículos en los que se refuerza la reclamada implementación de la educación sexual integral y el acceso a la anticoncepción gratuita.
Frente a los constantes ataques de los sectores fundamentalistas y antiderechos que actualmente obstaculizan -incluso en los casos de niñas violadas- el derecho a la interrupción legal del embarazo que ya está vigente, el proyecto de ley prevé sanciones para quienes busquen coartar su ejercicio en el ámbito de las instituciones sanitarias, desde los directores hasta el personal de salud y administrativo.
Finalmente, al igual que en el proyecto anterior, no incluye a la objeción de conciencia, ya que considera al aborto como una práctica de salud y como un derecho, cuyo ejercicio no puede negarse ni vulnerarse por creencias personales, religiosas o morales.
Editorial
El cierre de alianzas para las PASO ha dado todo tipo de sorpresas. Las más sobresalientes han sido el pase del “peronista renovador” Sergio Massa a la lista peronista K y el del “peronista federal” senador Miguel Pichetto integrando la fórmula del oficialismo con Macri, cuando semanas antes ambos habían jurado, en el espacio de Alternativa Federal, que ellos combatían la “grieta” de Macri-Cristina que, según ellos, era “lo peor que podía haber pasado”. Massa llegó al colmo de asegurar durante años que nunca volvería al kirchnerismo ya que “era un pasado a superar”.
A partir de la primera sorpresa crecieron en las redes los memes recordando sus contradicciones. Las de Massa y Pichetto contra Macri y Cristina. También las de Macri contra Pichetto. Muchos las comparaban con la imagen del panqueque. Esto incluye al señor Alberto Fernández que se pasó años criticando a Cristina, fue vocero de Massa y hasta votó en blanco en la segunda vuelta de 2015. Más “panqueque” imposible. Esa es la imagen justa para los políticos patronales del país.
¿Por qué se da el efecto “panqueque”? Muchos periodistas, siguiendo la creencia popular, tratan de explicarlo por el efecto del “poder”, porque quieren mantener “cargos” y el dinero que eso puede representar. Mucho de esto hay, pero el problema de fondo es otro. Los políticos patronales saltan de una postura a otra porque están en una crisis profunda y porque no tienen grandes diferencias de fondo entre ellos. Todos defienden el modelo capitalista y la subordinación a las multinacionales y el FMI.
Todos los sectores políticos patronales (peronistas en todas sus variantes, radicales, macristas) vienen fracasando. Llevaron al país y al pueblo trabajador a la decadencia social. Todos los partidos y dirigentes políticos patronales están en crisis. Las masas los vienen repudiando en las calles y en las elecciones. Basta recordar el punto máximo de 2001 con el “que se vayan todos”, “sin peronistas y radicales vamos a vivir mejor”. Miles y miles lo gritaban en las calles en el Argentinazo. Macri y Cambiemos son el nuevo fracaso. Ya antes nos llevaron a la debacle Alfonsín, Menem, De la Rúa, con el olvidado peronista Chacho Alvarez, y luego le tocó el turno a Cristina y el peronismo K. Ante el rechazo popular todos buscaron reacomodarse. Surgieron varios peronismos: el K, el renovador, el federal, o el de los “gobernadores”. Como hay varios radicalismos y ex radicales (Carrió, Stolbizer). Ahora vienen las elecciones y todos buscan un espacio para ver cómo se ubican mejor, pensando en sus lugares (diputados, intendentes o concejales).
Pero el efecto panqueque, de saltar de postura de un día para otro, también se explica porque los políticos patronales no tienen diferencias de fondo. Ahora Cristina, con el peronismo K y su alianza con Massa quieren aparecer, ante el odio popular a Macri, como que ellos son lo “nacional y popular” y que Macri-Pichetto son la “derecha” capitalista. La versión Grabois es que Pichetto sería la “derecha” peronista y Cristina la “izquierda peronista”. Falso. No hay “izquierda peronista”. Todos están con el modelo capitalista.
Pichetto dijo que comparte con el gobierno nacional “una visión capitalista”, que es “un tema que no se discute más en el mundo”, […] un capitalismo moderno, inteligente, que defienda la industria nacional…” (Infobae, 12/6/19). Pero Cristina viene diciendo algo parecido: “Quién me hubiera visto de mis épocas universitarias a ahora, estoy proponiendo volver al capitalismo en serio porque esto que estamos viviendo no es capitalismo, es anarcocapitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie” (discurso en el G-20 3/11/11) […]. “Así que por favor terminen con esas locuras de socialismo y todas esas cosas. Tienen razón, todos quieren ganar plata. Y vamos a hacerlos ganar plata” (discurso 4/7/16). Por eso, ante el problema fundamental del acuerdo entreguista con el FMI y el pago de la deuda externa, tanto Macri-Pichetto como Alberto-Cristina coinciden en que no se puede romper con el FMI y hay que pagar. Alberto-Cristina y Massa lo disfrazan con que “hay que renegociar” pero para ver cómo se paga. Por eso ya Cristina aclaró que “magia no podemos hacer” […] “los dólares” del préstamo del FMI “va a haber que devolverlos” (acto en Santiago del Estero 12/6/19).
En las próximas elecciones de agosto (PASO) van a instalar que solo hay dos opciones: Macri-Pichetto o Fernández-Fernández. Buscan polarizar para buscar que los trabajadores y el pueblo opten por el supuesto “menos malo”.
Los votos “castigo” o votos “bronca” nunca han dado una salida a los trabajadores y el pueblo. Solo la verdadera izquierda nunca ha cambiado de posturas ni adhirió a alianzas con políticos patronales y burócratas sindicales. Solo el Frente de Izquierda y sus dirigentes llevan años diciendo lo mismo, denunciando a los que gobiernan para los de arriba, para las multinacionales y los banqueros. La izquierda es la que siempre dijo que pagando la deuda y haciendo nuevos pactos con el FMI nos hundíamos. Lo dijo cuando el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner pagaba la deuda y cuando Macri pactó con el FMI. Es algo distinto, por eso es necesario, en agosto, darle el voto al FIT-Unidad que ha logrado más unidad sumando al MST. Hay que darle el voto a la fórmula Del Caño-Del Plá para fortalecer a los que siempre están al lado de las luchas de los trabajadores, la juventud y las mujeres. Y que propone una real alternativa anticapitalista, sin FMI, y por un gobierno de los trabajadores.
Escribe José Castillo
Guillermo Nielsen se presentó públicamente como el principal economista de Alberto Fernández. Lo hizo ante empresarios de las multinacionales petroleras que operan en Vaca Muerta participando de un panel junto al secretario de Energía de Macri, Gustavo Lopetegui, y al burócrata sindical responsable de haber firmado el convenio ultraflexibilizado de los trabajadores del sector, Guillermo Pereyra.
La reunión fue organizada por el Precoloquio de IDEA, la organización empresarial que concentra a las firmas más importantes de la Argentina y es un auténtico foro del pensamiento proimperialista. En la misma mesa de debate estuvieron el CEO de Panamerican Energy Marcos Bulgheroni, y Carlos Ormachea, presidente de Tecpetrol (petrolera del Grupo Techint).
Nielsen, que viene de declarar que la Argentina “necesita ocho años más de FMI”, se pronunció claramente a favor de la explotación petrolera y gasífera no convencional realizada por estas empresas que no solo están saqueando nuestros recursos no renovables, sino que ponen en riesgo el medio ambiente y no respetan a los territorios de los pueblos originarios. La posición del kirchnerismo a favor del fracking realizado por las transnacionales no es novedad. Cristina Kirchner defendió ese accionar en su reciente libro, así como el acuerdo secreto de YPF con Chevron, que consagró el saqueo. De hecho, el peronismo kirchnerista acusa a Cambiemos de “apropiarse” de Vaca Muerta, cuando la iniciativa había surgido del propio seno del entonces gobierno K.
Guillermo Nielsen ratificó que, si gana el peronismo kirchnerista, los pulpos petroleros tendrán garantizada la continuidad de sus ganancias. Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda seguiremos denunciando el saqueo y reclamando la rescisión de las concesiones y la reestatización de todo el complejo gasífero petrolero creando empresas del Estado (YPF y Gas del Estado) bajo gestión de sus propios trabajadores.
Finalmente el peronista Miguel Ángel Pichetto acompañará como vice a Mauricio Macri en la fórmula. Todo mientras Cambiemos sigue retrocediendo y en crisis, producto de la bronca popular creciente frente al ajuste, la recesión y la miseria.
Escribe Guido Poletti
La noticia que aportó la semana es que quien hasta ayer nomás era uno de los principales líderes de Alternativa Federal terminó como compañero de fórmula de Macri. Pichetto, con un “currículum” donde fue primero menemista, luego duhaldista, más tarde jefe del bloque de senadores de Néstor y Cristina Kirchner, hace cuatro años viene siendo el principal operador para garantizarle al gobierno de Macri los votos peronistas para que se aprueben las leyes más importantes del ajuste. Así, fue el principal justificador en el Senado del pago a los fondos buitres, posteriormente del robo a los jubilados en diciembre de 2017 y, más recientemente, de la aprobación del presupuesto de déficit cero exigido por el FMI, que sellaba el superajuste.
El gobierno pretende así amortiguar su crisis con una maniobra que busca tender un puente intentando conseguir algunos votos provenientes de sectores peronistas anti-kirchneristas. Una maniobra de bajo vuelo y dudoso resultado (más allá que efectivamente aporta a achicar hasta su mínima expresión al “tercer espacio” del peronismo federal). Es que, lo que verdaderamente define la actual debilidad del gobierno es la bronca creciente: aquellas franjas de trabajadores que lo habían votado –equivocadamente– hace cuatro y dos años ya han roto definitivamente con Cambiemos. Incluso cada día vemos cómo más sectores de clase media, del electorado más “propio”, también lo abandonan.
Las elecciones provinciales vienen siendo un muestrario de todo esto. Con la excepción de Jujuy y Mendoza (en este caso en las Paso), los candidatos del gobierno vienen perdiendo por paliza en todos los lugares donde se presentaron. En las cuatro provincias donde la semana pasada se eligió gobernador (Jujuy, Tucumán, Entre Ríos y Chubut), Cambiemos perdió casi el 30% de los votos que había cosechado en 2015. En Jujuy, pese a su triunfo, el gobernador radical Gerardo Morales retrocedió de 227.000 votos en 2015 a apenas 173.000 el domingo pasado.
Todo esto es producto del desbarranque económico generado por el ajuste. Todos los días salen datos nuevos que ilustran la realidad que se palpa en las calles. La industria retrocedió 12% con respecto a 2018, con todos sus sectores en baja y 220.000 despidos en el último año. Salarios y jubilaciones han sido virtualmente pulverizados, con caídas superiores a 12% en 2018 y con nuevas pérdidas de poder adquisitivo en lo que va de 2019.
Mientras tanto lo que sí obtiene el gobierno es una colección de apoyos del imperialismo y de los gobernantes más reaccionarios de la región. Ya Trump viene demostrando su apoyo irrestricto a “su amigo Macri” (así lo llama). La semana pasada, la titular del FMI Christine Lagarde volvió a alabar al gobierno argentino y su ajuste, ratificando que se habilitarán las nuevas cuotas del préstamo con el Fondo. También el ultrarreaccionario presidente de Brasil Jair Bolsonaro y el presidente colombiano Iván Duque, de visita por Argentina, plantearon que “la reelección de Macri es fundamental para América latina” (La Nación, 11 de junio).
Macri-Pichetto será entonces la fórmula del oficialismo. La de la continuidad del gobierno que aumentó la deuda en 150.000 millones de dólares y nos llevó al FMI. El de los tarifazos, la inflación récord y el robo a los jubilados. Busca, con el apoyo del imperialismo y el visto bueno del establishment económico internacional, cuatro años más de “gobierno de los Ceo”. Marcha a las elecciones envuelto en el repudio del pueblo trabajador que, cada día, se reafirma en que Macri y su ajuste no van más.