Jun 19, 2026 Last Updated 8:09 PM, Jun 18, 2026

Izquierda Socialista


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
 
La caída en las encuestas de Milei y el ascenso de la figura de Myriam Bregman y del Frente de Izquierda abrió una cantidad de interrogantes. ¿La izquierda puede gobernar? ¿Está preparada? ¿La van a dejar? En esta nota anunciamos el lanzamiento desde Izquierda Socialista de una campaña con volantes y charlas abiertas postulando que la izquierda puede y tiene que gobernar.
 
No hay medición o encuesta que no le dé abajo a Milei. Es más, cuando se miden a distintas figuras, Milei aparece detrás de Myriam Bregman. El otro dato relevante es que cuando se pregunta si las elecciones fueran hoy, el 60% (algunas mediciones dan más) se pronuncia por un cambio de gobierno. Esto se palpa en la calle. La gran mayoría del pueblo trabajador dice “esto no se aguanta más”. Crece la bronca porque millones están al límite, con familias endeudadas, jubiladas y jubilados que no pueden comprar los remedios, gente que vive en la calle, colas de varias cuadras en busca de un empleo, changas interminables para sortear el día a día. Mientras el “deslomado” Adorni compra mansiones de lujo con una corrupción que es norma en este gobierno mafioso.

Está claro. Milei no va más. Se tiene que ir. Hay que derrotarlo junto a todo su plan motosierra con la movilización obrera y popular. Si esto no ocurre es por el rol traidor de la CGT que se niega a convocar a un plan de lucha nacional, mientras nuestro pueblo resiste. La masiva y multitudinaria marcha en defensa de las universidades lo demuestra de manera contundente.

Rubén “Pollo” Sobrero
Myriam Bregman
Mónica Schlotthauer
Juan Carlos Giordano

 

¿Por qué crecen Myriam Bregman y el Frente de Izquierda?

Millones exigen un cambio, pero no se dejan llevar por las mentiras de Axel Kicillof, Sergio Massa o Máximo Kirchner diciendo que un posible gobierno peronista en el 2027 va a traer alguna solución, cuando precisamente el gobierno de Alberto y Cristina fue un desastre. La dirigencia del PJ deja correr a Milei, diputadas y diputados del peronismo le votan las leyes, los gobernadores del PJ aplican el ajuste en sus provincias y la CGT peronista no hace nada. Cartón lleno.

Ya nos gobernaron radicales, peronistas, macristas y ultraderechistas y nos hundieron en la pobreza y la decadencia. La única que no gobernó es la izquierda y la clase trabajadora. Lo único nuevo y distinto es el Frente de Izquierda. Por eso crece la figura de Myriam Bregman, con una enorme imagen positiva como parte del Frente de Izquierda Unidad, la mayor unidad de la izquierda que vinimos construyendo desde hace 15 años.  

La figura de Bregman y el FITU crecen porque aglutina un amplio y merecido reconocimiento por enfrentar en las calles y en el Congreso a todos los gobiernos; porque el Frente de Izquierda no se vende y sus diputadas y diputados ganan como un laburante; porque siempre está en las luchas; porque vino creciendo como expresión política de lo que ocurre por abajo con el avance del sindicalismo combativo y de las y los luchadores obreros y populares, en la juventud, en el movimiento de mujeres y disidencias, en la lucha ambiental, que ven con simpatía a la izquierda. Y porque el FIT-Unidad plantea un plan económico opuesto, que nos libere de las cadenas que nos atan al FMI y destine la plata que se va a la usurera deuda externa para aumentar los salarios, las jubilaciones y reactivar la economía con un plan de obras públicas y viviendas populares, entre otras medidas de fondo.

La izquierda puede y tiene que gobernar

Algunos periodistas preguntan si la izquierda puede gobernar. Contestamos claramente que sí. Sería algo novedoso, completamente distinto, que terminaría con los males capitalistas. Para que las riquezas que genera el pueblo trabajador no se las lleve una minoría de ricos, grandes empresarios, corruptos, bancos, multinacionales y el Fondo Monetario, sino que vayan al pueblo trabajador. El ascenso de Bregman y del FIT Unidad muestran la esperanza de millones en pos de esa salida.

Claro que estamos preparados para hacer las transformaciones que sólo un gobierno de las y los trabajadores podría lograr. Si el pueblo trabajador pone en funcionamiento las fábricas, la industria, las escuelas, los hospitales, el transporte, los bancos ¿cómo no va a estar capacitado para gobernar? Si las y los trabajadores ferroviarios, del subte y colectiveros como parte de un gobierno obrero diseñaran un transporte estatal e integrado ¿no estaría mejor que el actual colapso privatizador? Si las y los trabajadores de FATE estuvieran en el gobierno la planta se reabriría y empezaría a producir las cubiertas que hacen falta. Si la docencia y el personal de los hospitales dirigieran nuestra educación y salud pública ¿sufrirían el vaciamiento y destrucción actual? Claro que no.

Con el criterio de que la izquierda no estaría preparada para gobernar, siempre tendrían que gobernar los partidos y políticos patronales. La izquierda puede y tiene que gobernar para imponer un gobierno de la clase trabajadora. Para eso hay que fortalecer a la única herramienta que lucha por eso, el Frente de Izquierda, y lo tenemos que hacer con políticas unitarias, no como lamentablemente hizo el partido de Myriam Bregman, el PTS, dividiendo al FIT en el acto del 1° de Mayo.

Desde Izquierda Socialista asumimos este gran desafío que tiene la izquierda. Con toda nuestra militancia y referentes políticos, con Rubén “Pollo” Sobrero, la diputada Mónica Schlotthauer, las y los diputados electos Juan Carlos “Gringo” Giordano, Mercedes de Mendieta, Mercedes Trimarchi, Liliana Olivero en Córdoba, Angélica Lagunas en Neuquén, entre otros referentes, llamando a las y los trabajadores, luchadores y a la juventud a sumarse a la campaña que estamos impulsando para difundir la necesidad de que gobierne la izquierda y la clase trabajadora, repartiendo miles de volantes en todo el país y convocando a charlas abiertas a las que invitamos a sumarse y a participar.  


Escribe José Castillo

Muchas compañeras y compañeros, miran con simpatía a Myriam Bregman y al Frente de Izquierda. Inmediatamente surge el interrogante de cómo sería en concreto un gobierno del FIT Unidad. 

Lo primero que debemos dejar en claro es que nosotros queremos llegar al poder para imponer un gobierno de la clase trabajadora y los sectores populares. Convocaríamos inmediatamente al sindicalismo combativo, los cuerpos de delegados, las comisiones internas u otras formas de organización que puedan surgir para discutir democráticamente el plan de emergencia para sacar al país de la crisis. También participarán tanto de la toma de decisiones como de la gestión concreta de gobierno las y los estudiantes que luchan en defensa de la educación pública, el movimiento de mujeres y disidencias, las organizaciones combativas de jubiladas y jubilados, los movimientos de desocupados, el movimiento en defensa del ambiente y todo otro movimiento u organismo que surja en el proceso. Cada lucha, cada organización en defensa de alguna reivindicación específica, tendrá su lugar. Todo será decidido democráticamente, con la más plena libertad para deliberar, opinar y decidir, por parte de distintos partidos, fracciones, grupos o incluso compañeras o compañeros individuales, que podrán dar a conocer sus posiciones y ponerlas a votación. 

Llamaremos a que se elijan democráticamente todos los cargos, (incluyendo los jueces) con representantes revocables en cualquier momento si no cumplen el mandato de sus bases. Todas y todos los electos cobrarán un salario igual al de un trabajador calificado, terminando con los privilegios y sueldos millonarios. 

Empezaríamos por supuesto, con un plan de emergencia, con medidas básicas, como dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI, ponerles fuertes impuestos a los ricos y las grandes empresas. Estatizaríamos y pondríamos inmediatamente a funcionar bajo gestión obrera a las empresas que cerraron o cierren (como el caso de FATE), prohibiendo suspensiones y despidos. Obviamente derogaríamos el RIGI y la reforma laboral esclavista. Y fijaríamos un piso de salarios y jubilaciones igual a la canasta familiar. Pondríamos todos los recursos a disposición de resolver las más urgentes necesidades populares, como la salud y la educación públicas y lanzaríamos un plan de construcción de viviendas populares. 

Un punto importante es que haríamos con los sectores patronales o de privilegio que boicoteen o se nieguen a cumplir las normas. Lo primero y principal es que recurriríamos a la movilización popular. Por ejemplo, si hay empresas que boicotean la producción o provocan desabastecimiento, promoveríamos que fueran sus propios trabajadoras y trabajadores los que impongan, con control obrero y popular, su funcionamiento, expropiando así a cualquier empresa que se niegue a cumplir. Tomemos un ejemplo, que nos sirve ala vez para ilustrar qué distinto que sería nuestro gobierno en comparación con los gobiernos peronistas recientes. Recordemos cuando con Alberto Fernández se produjo el desfalco y vaciamiento de la cerealera Vicentín y se planteó nacionalizarla. Ese gobierno peronista retrocedió, no lo llevó adelante y terminó avalando la estafa. Un gobierno del Frente de Izquierda hubiera aprovechado la oportunidad, la hubiera estatizado y puesto a funcionar bajo el control de sus propios trabajadoras y trabajadores. 

Lo mismo vale para enfrentar presiones internacionales del imperialismo, las grandes empresas transnacionales o el poder financiero mundial. Llamaríamos a la más amplia solidaridad de los pueblos del mundo, nos solidarizaríamos incondicionalmente con sus luchas y pediríamos que hagan lo mismo con nosotros. Propondríamos por ejemplo, la conformación de un frente de países deudores latinoamericanos para enfrentar juntos a los pulpos especuladores imperialistas. 

Estos serán, sin duda, apenas los primeros pasos. Cumpliríamos inmediatamente, con todas las reivindicaciones democráticas pendientes del movimiento de derechos humanos (como la apertura de todos los archivos de la dictadura), del movimiento de mujeres y disidencias, incluyendo la separación de la Iglesia y el Estado, de la juventud, del movimiento de lucha en defensa del ambiente, de los pueblos originarios. 

Habrá que discutir, con la más amplia democracia de las y los trabajadores, como llevamos adelante un gran planificación de la economía donde se decida cuáles son las prioridades en base a las necesidades y no a la rentabilidad del mercado. Se trata en suma, de que gobiernen los que nunca lo han hecho hasta ahora: las y los trabajadores, la juventud, el movimiento de mujeres y disidencias y el resto de los sectores populares, en el camino de construir una Argentina socialista, con plena democracia para el pueblo trabajador. 

 No pagar la deuda externa y romper con el FMI

El total de la deuda externa supera los 550 mil millones de dólares. 120 mil vencen en los próximos cuatro años. Se trata de una deuda usurera que el pueblo no vio. ¿Por qué hay que seguir pagando esa supuesta deuda y sometidos al FMI hipotecando la vida de millones?
La única salida es suspender inmediatamente los pagos, romper los acuerdos con el Fondo Monetario y poner todos esos recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares. Es la primera medida que impondría la izquierda. 

Nacionalizar la banca y el comercio exterior

Los grandes banqueros hacen super ganancias especulando con tasas altísimas, fuga de capitales y todo tipo de maniobras. Mientras tanto, el pueblo trabajador está endeudado hasta la desesperación. Hay que terminar con esto, nacionalizando la banca para que el ahorro popular vaya a créditos accesibles para el consumo, la vivienda y se termine con las deudas usurarias. 

Al mismo tiempo, hay que nacionalizar el comercio exterior, para que los dólares de las exportaciones queden en el país y no en manos de los pulpos transnacionales como Cargill, Dreyfuss y otras. Para que se decida que se vende al exterior, qué se prioriza para el consumo interno y qué bienes se permite importar. 

Imponer fuertes impuestos a los ricos y a las grandes empresas

Hay que eliminar el IVA de los productos de la canasta familiar y terminar con el nefasto impuesto al salario, que no es ganancia. Como contrapartida hay que imponer un fuerte impuesto a las super ganancias de las grandes empresas y a la riqueza de los multimillonarios. Se debe derogar inmediatamente el RIGI, el Super-RIGI y toda la legislación mileísta que deroga o baja impuestos a los ricos. 

Reestatizar las privatizadas

Hay que rescindir todas las concesiones de las empresas de servicios públicos que fueron privatizadas a lo largo de 30 años brindando servicios pésimos, no invirtieron un peso, sometiendo al pueblo a tarifazos impagables. Hay que reestatizarlas y ponerlas a funcionar bajo gestión de sus propios trabajadores y usuarios. Al mismo tiempo, hay que nacionalizar el gas y el petróleo creando una YPF 100% estatal que reciba todos los recursos de las actuales concesiones privadas y reeditar Gas del Estado. En ambos casos, proceder a explotar los recursos con pleno acuerdo de las comunidades locales afectadas. 

Aumento de salarios y jubilaciones

Nadie debe ganar menos que el valor de la canasta familiar, ajustado por la inflación mensual. Hay que reabrir todas las paritarias sin techo alguno. Se debe terminar con el trabajo informal, precarización y tercerización. Hay que anular la ley esclavista de reforma laboral. Las jubilaciones deben partir de un mínimo igual a la canasta familiar indexadas de acuerdo al 82% móvil.

Plan de construcción de viviendas populares

Proponemos utilizar una parte sustancial de los fondos que surjan del no pago de la deuda para el lanzamiento de un programa de viviendas populares que a la vez que resuelva el déficit habitacional, genere decenas de miles de nuevos puestos de trabajo genuino y empiece a reactivar la economía. 

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El Socialista- ¿Qué opinás del crecimiento de la imagen de Myriam Bregman y del Frente de Izquierda?
 
Rubén “Pollo” Sobrero.- Sintéticamente, la necesidad de un cambio. Que no van más los partidos patronales. El crecimiento de Myriam refleja esa necesidad y por eso desde mi partido, Izquierda Socialista, vamos a pelear para que el Frente de Izquierda llegue al gobierno. Por una cuestión muy sencilla; las y los trabajadores necesitamos que el próximo gobierno enfrente a los poderosos. ¿Y eso quién lo va a hacer? ¿El peronismo? Sabemos que no, los únicos que lo podemos hacer somos la izquierda. 
 
E.S.- ¿A qué te referís exactamente con enfrentar a los poderosos?
 
R.S.- Por ejemplo, hay que expropiar FATE y a todas las empresas que cierran y dejan sus trabajadoras y trabajadores en la calle. Kicillof, que podría hacerlo, mira para otro lado. Los trabajadores de FATE plantean que la solución es la estatización por parte de la provincia. Kicillof tiene la llave para avanzar con eso, pero no lo hace. Un gobierno de la izquierda lo haría sin dudar un segundo. Claro, Kicillof y el peronismo no quieren pelearse con Madanes Quintanilla. Ahí tenés  un ejemplo clarito de nuestras diferencias. Por eso no hay ninguna posibilidad de confluencia con el peronismo, porque ellos, en cualquiera de sus vertientes, terminan como socios de algún sector de las grandes patronales. 
 
E.S.- Muchos se preguntan si la izquierda está capacitada para gobernar… 

R.S.- ¡Por supuesto! Primero y principal porque tenemos un programa y la convicción de llevarlo adelante contra quien sea necesario: los grandes grupos económicos, las multinacionales, los banqueros, el FMI. Pero además, porque el Frente de Izquierda quiere llegar al poder para imponer un gobierno de la clase trabajadora. ¿Quién mejor que el propio pueblo trabajador para gobernar?

Las y los ferroviarios sabemos cómo gestionar el sistema de transporte junto a las organizaciones de usuarios. Te cuento, antes de la Masacre de Once fuimos nosotros desde el sindicato quiénes denunciamos las fallas técnicas, la falta de inversiones, la desidia. Si nos hubieran escuchado se habrían evitado tantas muertes. Desde hace años tenemos un proyecto por la recuperación del ferrocarril que lo presentamos en el Congreso con la firma de nuestra compañera diputada Mónica Schlotthauer y todo el Frente de Izquierda, explicando por qué hay que reestatizarlo, cómo financiar un boleto popular en base a que se le cobre lo que corresponde a las empresas con los trenes de carga. Porque repito, nuestra propuesta es distinta a la del peronismo. 

Hay que reestatizar todo el sistema ferroviario, sin duda, pero después no se trata de que se ponga al frente algún funcionario del gobierno de turno como pasa en el Sarmiento, sino que las y los trabajadores pasemos a administrar y gestionar el servicio. Esto es apenas un ejemplo, lo mismo vale para salud, para educación, para la ciencia y técnica, para el Anses y el Pami. Un gobierno de la izquierda convocaría a todas las organizaciones en lucha para que, democráticamente, decidan qué hacer en cada caso y lo lleven adelante. 

Tenemos que terminarla con esto de que “la izquierda o las y los trabajadores no podemos gobernar porque no sabemos”. Sí, sabemos, podemos y tenemos que hacerlo, terminando con este sistema capitalista que nos mata de hambre. Es la única salida para el pueblo trabajador. Sólo necesitamos que la plata que hoy se va para los pagos de la deuda fraudulenta, la fuga de capitales o negociados de los ricos, la podamos usar para hacer funcionar este país al servicio de las reales necesidades populares.

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Estimados compañeros Aldo Casas, Juan Pablo Casiello, Eduardo Lucita, Ariel Petruccelli (*)

Hemos recibido vuestra carta titulada “La izquierda ante un gran desafío”, fechada el 22 de abril de 2026, dirigida a los cuatro partidos que integran el FITU (ver carta en izquierdasocialista.org).

Disculpen la demora de nuestro partido Izquierda Socialista (IS) en responder. Lo primero que queremos decirles son dos cosas: 1) que la carta es muy oportuna y 2) que en trazos gruesos, tenemos amplias coincidencias.

Es claro y muy positivo el objetivo de su carta: “Nos dirigimos fraternalmente a todas las organizaciones políticas que integran el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FITU), así como a las organizaciones políticas, sindicales y sociales que simpatizan con esta coalición. Queremos ofrecer modestamente nuestro parecer sobre los desafíos actuales de las fuerzas revolucionarias en la Argentina, en un contexto que a nuestro juicio tiene pocos precedentes históricos”.

Ustedes señalan correctamente que estamos ante la evidente crisis y caída del apoyo al gobierno de ultraderecha de Milei y que el peronismo no es alternativa para el pueblo trabajador, con su apoyo a la traición de la CGT, sumado “a las subordinaciones de varios de sus gobernadores, diputados, senadores y cargando aún la pesada mochila del gobierno de Fernández-Fernández, que sin duda sigue presente en la memoria de nuestro pueblo y que, en su desbarranque, abrió la puerta para la victoria de Milei”.

Dicen que esto está produciendo un nuevo fenómeno político, el avance “notable de la izquierda, tanto en la intención de votos para el FITU (que supera el 10%) como en la valoración de la figura de Myriam Bregman, que aparece en el primer pelotón de dirigentes con imagen positiva en porcentajes similares a Milei, Kicillof, Bullrich o Cristina y con la imagen negativa más baja […] que sugieren la posibilidad de una radicalización en sentido opuesto. Pero para que esto se haga realidad resulta necesario que la izquierda asuma el desafío de ofrecer una alternativa de gobierno absolutamente independiente de la clase económicamente dominante y de la casta gobernante, intransigente en su programa de cambio estructural”.

Coincidimos plenamente con este diagnóstico y que se ha abierto una gran oportunidad política para la izquierda revolucionaria nucleada en el FITU y para quienes simpatizan con esta alianza. Tal cual lo señalan ustedes, es la primera vez en la historia que millones de sectores de la clase trabajadora, de la juventud y populares miran hacia la izquierda revolucionaria, aunque aún no se pueda asegurar que ya se traduciría en votos esos porcentajes o una adhesión consciente a todo el programa revolucionario del FITU. Tal cual lo dicen, se trata de una “simpatía incipiente” de millones en la figura de Myrian Bregman, como representante de la izquierda nucleada en el FITU, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años.

Por eso la primera gran coincidencia de Izquierda Socialista (IS) con vuestra carta es que se ha abierto una oportunidad única de que la izquierda revolucionaria capitalice la ruptura de las bases obreras y populares con el peronismo en apoyo electoral y en las luchas por un cambio de fondo en el país, que solo puede ser con un gobierno de las y los trabajadores. Por eso tenemos el gran desafió de responder ofensivamente, hacia el movimiento de masas, diciendo que la izquierda puede, quiere y tiene que gobernar.

Tenemos una segunda coincidencia con vuestra carta, ya que compartimos la misma preocupación con las equivocadas y confusas respuestas que ha dado ante esta realidad la dirección del PTS, el partido de Myriam Bregman.

Aciertan ustedes al destacar que, “con cierta sorpresa, sin embargo, hemos escuchado a las principales figuras públicas de este espacio político –como la misma compañera Myriam Bregman y el compañero Cristian Castillo– poniendo paños fríos a esa posibilidad, dando a entender que todavía no sería posible un gobierno de la izquierda porque no están dadas las condiciones necesarias para tal cosa: falta desarrollo de organismos de doble poder tipo soviets, una clase obrera organizada y movilizada, etc.” […] hoy, a un año y medio de las elecciones, creemos equivocado colocar el énfasis en que no están dadas las condiciones para gobernar e insistir exclusivamente en la resistencia. No se trata de desatender la lucha callejera, ni tampoco de “vender ilusiones”. Pero existe la posibilidad de que un gobierno de las y los trabajadores encabezado por una figura comprometida con un proyecto revolucionario sea visto como una opción real. El solo dato de que este debate esté abierto, quizás por primera vez en la historia de nuestro país, nos habla de una realidad única con aspectos favorables que nos obligan a ser a la vez muy responsables y muy audaces”.

Desde Izquierda Socialista (IS) respondemos afirmativamente al desafío que plantean en su carta. Coincidimos en la propuesta de salir ofensivamente a ese debate de masas sobre si la izquierda puede gobernar, que sectores burgueses ponen en discusión o en duda, muy preocupados con el crecimiento de la izquierda trotskista en el país. Salir a responder que la izquierda del FITU puede y quiere gobernar no es electoralismo, no estamos aún en campaña electoral. Sino que es para disputar la conciencia de millones, denunciando que la alternativa no son los nuevos salvadores del peronismo u otro desconocido político burgués, sino que es necesario organizarse y luchar, como se hizo masivamente con la cuarta marcha universitaria del 12 de mayo. A ellos también debemos señalarles que no va más el gobierno de Milei y la ultraderecha, que para eso hace falta la mayor unidad para derrotarlo, exigiendo un nuevo paro y plan de lucha nacional a la CGT, cosa a lo que se vienen negando, y que la salida pasa por imponer un gobierno de la clase trabajadora. Esta es la propuesta y el programa del FITU y de quienes lo apoyan desde la izquierda. Y que para eso hay que organizarse desde abajo en las empresas, en los lugares de estudio, en los barrios y fomentar coordinadoras de lucha. Para todo esto hay que fortalecer al FITU y su unidad. Ese es el camino para tener una dirección política que esté en condiciones de asumir un gobierno y el poder obrero y popular. Tenemos un programa obrero y socialista y medidas inmediatas para gobernar, como romper con el FMI, dejar de pagar la deuda externa y con esa masa de dinero dar trabajo, con un plan de obras públicas, salario, salud y viviendas populares y anular las privatizaciones para bajar tarifas y dar mejores servicios, entre otras medidas, para avanzar hacia una economía planificada socialista, en consulta democrática con el pueblo trabajador. Como lo decía Lenin, la tarea es luchar y “explicar pacientemente” la salida política del poder obrero y popular.

Acordamos con vuestra carta que esa es la tarea, porque en el país hay una gran crisis económica, política y social que seguramente se seguirá agudizando. Crece la miseria y la caída del nivel de vida. Y que puede haber cambios bruscos e inesperados. Que en algún momento se puede pasar de una aparente calma a grandes luchas, como hay síntomas con las luchas masivas de la educación. El FITU debe estar unido y preparado para ello.

En este sentido desde IS nos preocupa algo que ustedes no pudieron señalar porque ocurrió después de que enviaron la carta. El hecho lamentable de que el PTS, en esta situación nueva y favorable, haya dividido al FITU en el acto del 1° de mayo, haciendo su propio acto en el micro estadio de Ferro. IS, el PO y el MST tuvimos que realizar un acto unitario en Plaza de Mayo, lamentablemente sin Bregman y el PTS. El PTS llegó a utilizar argumentos mentirosos, como que el resto del FIT estaba por un “frente anti Milei” con sectores del peronismo (ver artículo de Juan Carlos Giordano, El Socialista, 6/5/2026. izquierdasocialista.org).

El crecimiento de Myriam Bregman debe ser un factor de unidad, no de división en el Frente de Izquierda. Resulta evidente que PTS ha decidido priorizar, sectariamente, a su partido en detrimento del FIT Unidad.

La tercera gran coincidencia que tenemos con vuestra carta es sobre cuál es la herramienta política revolucionaria para encabezar un proceso hacia un gobierno de las y los trabajadores, como lo propone el programa del FITU.

Ustedes señalan: “Simpatizamos con la idea de construir una gran fuerza política revolucionaria de trabajadores. Pero es probable que la revolución la hagan varios partidos, no uno solo. En todo caso, lo que se necesita para hacer una revolución son millones de personas actuando y deliberando en diferentes tipos de organizaciones. Como asumimos que una democracia socialista será necesariamente plural, no tenemos ningún apuro en la construcción de un único partido. Y en las presentes circunstancias nos parece deseable y factible (aunque no es necesariamente lo que está sucediendo) que las fuerzas que integran el FITU y aquellas que se hallan próximas tejan lazos más estrechos, poniendo en primer lugar el objetivo revolucionario por sobre las construcciones organizativas particulares: la revolución la haremos juntos y la reacción no hará distingos”.

Coincidimos que la tarea central para avanzar en pos de solucionar la dirección revolucionaria no pasa ahora por ponerse a discutir o construir un partido único revolucionario, entre los cuatro partidos del FITU. Desde Izquierda Socialista tenemos la consigna de “unir a las y los revolucionarios” y siempre hemos propuesto, si se dieran las condiciones, transformar al FITU en un frente revolucionario hacia un partido único. Pero no vemos por ahora que haya condiciones ni que esa sea la prioridad. La tarea central es fortalecer al FITU, su unidad y su coordinación para apoyar las luchas y frente a todos los hechos políticos. Tampoco coincidimos con el lanzamiento unilateral del PTS de “construir un partido de la nueva clase obrera”, que no queda claro que sería, si proponen que el FITU se convierta en un PT o que sea una táctica de construcción del PTS aprovechando la figura de la compañera Bregman. Desde Izquierda Socialista consideramos que efectivamente, como lo señalan ustedes en la carta, “es probable que la revolución la hagan varios partidos, no uno solo”. La peculiaridad de Argentina es que existe una alianza de cuatro partidos revolucionarios que se reivindican del trotskismo y que son reconocidos por las masas. Eso no existe, por ahora, en ninguna parte del mundo. Por eso es factible que en un proceso revolucionario en el país tenga gran peso el rol del FITU y de sus aliados. Y que en un futuro gobierno obrero en la Argentina tenga gran protagonismo, no un partido revolucionario sino varios. Probablemente no será solo un gobierno de partidos de izquierda. Desde Izquierda Socialista creemos que también desde el FITU luchamos para que surjan organizaciones obreras y populares de lucha, que serán los protagonistas de ese futuro gobierno, que funcionará bajo una democracia socialista de las organizaciones sociales del nuevo poder.

Como lo dicen en su carta, “el FITU está en condiciones de lanzar el desafío y encabezar la marcha”. Hay que intercambiar en el seno de FITU algunas de sus propuestas de trabajo concretas. Al acercarse más la campaña electoral se puede asumir lo de comités por Myriam Bregman presidente, una vez acordado en el FITU. Otras más inmediatas se puede ver como concretarlas, por ejemplo, la de llamar a formar equipos de trabajo sobre distintos temas incorporando a los grupos y personalidades que apoyan al FITU. Convocando a trabajar a los que no piensan necesariamente igual que los miembros del FITU y que simpatizan con Myriam Bregman y el FITU.

En síntesis, desde Izquierda Socialista agradecemos sus aportes y estamos a disposición para concretar reuniones sobre nuevos intercambios y propuestas de trabajo.

Con saludos revolucionarios, Dirección Nacional de Izquierda Socialista (IS)
13 de Mayo de 2026
 
* Firmantes de la carta al FIT-U, Aldo Casas (del Consejo de Redacción de Revista Herramienta en Huella del Sur), Juan Pablo Casiello (Delegado Seccional Amsafe Rosario), Ariel Petruccelli  (profesor de Historia de Europa y Teoría de la Historia en la Universidad Nacional del Comahue) y Eduardo Lucita (integrante del colectivo EDI -Economistas de Izquierda).

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