Rodrigo Borrás, pro secretario de Relaciones Institucionales y Política de Área de APA
“Venimos a traer toda la solidaridad con esta lucha y a decir que vemos con muy buenos ojos este proyecto. Cuando repasaba los fundamentos del mismo veía la similitud que tenía con la historia de Aerolíneas Argentinas, un instrumento tan importante para la conectividad de todo el país y que está siendo vapuleado por cuestiones políticas [...] Debemos pensar el transporte como un sistema integral y sustentable y darle sentido a la importancia que tienen las y los trabajadores del transporte. Si nosotros no trabajamos, no se mueve nadie, esa es la fuerza que tenemos. Yo pertenezco a Intercargo, una empresa superavitaria que a fin de año le entrega al gobierno las ganancias y la quieren privatizar también. ¿Cómo hacen? [...] en vez de resolver el problema nos acusan de secuestradores, en lugar de discutir una política de conectividad, nos llevan al barro a discutir insultos. Celebro este proyecto y digo que la unidad en la lucha nos va a empezar a dar los resultados que necesitamos.
Escribe Mariano Soria
El 20 de noviembre pasado, día de la conmemoración de la batalla de la Vuelta de Obligado contra la flota anglo-francesa que intentaba imponer sus condiciones comerciales y violar nuestra soberanía en 1845, Javier Milei anuncio la reprivatización del control sobre la “Hidrovía”, que constituye un canal navegable entre la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, hasta el océano Atlántico. Aunque su parte más rentable es entre Timbúes (40 kilómetros al norte de Rosario) y el mar, ya que por ese tramo circula el grueso la exportación de las multinacionales cerealeras de nuestro país, lo que significa 70 mil millones de dólares de movimiento comercial, el 80% de todo el país. Este esquema de saqueo se complementa con un sistema de puertos prácticamente privatizados en su totalidad, sobre los que el Estado no tiene casi control.
La administración de la navegación del Paraná, es un negocio de 300 millones de dólares en peajes a los barcos, aunque por la falta de controles, seguro es mucho mayor. Y la multinacional belga Jan de Nul es candidata a quedarse con el negocio, que ya lo tuvo desde 1994 hasta 2021, cuando Alberto Fernández y el peronismo hicieron una puesta en escena de “reestatización”, pero manteniendo a dicha empresa en el dragado y la operación técnica del Paraná. Jamás se invirtió para que sea el Estado Nacional y las provincias, con sus técnicos y profesionales, quienes controlaran definitivamente al río Paraná, su navegación y sus puertos.
Algunas condiciones de la licitación, dejarían fuera de la competencia a una empresa china, y también a otras europeas. Es importante recordar que en mayo de este año, la Administración General de Puertos (AGP) y el Comando Sur del Ejército yanqui hicieron un “acuerdo” para la asistencia “técnica” del control del río, como ya sucedía en Paraguay. O sea una entrega de una zona estratégica de nuestro país al imperialismo que, por supuesto, no quiere compartir con empresas chinas ese privilegio.
La cuenca del Paraná es el lugar común de doce millones de personas. Un ecosistema complejo con una biodiversidad inigualable. Es también víctima de los crímenes del agronegocio y los negociados inmobiliarios; y a su vez, de las consecuencias del calentamiento global que le producen bajantes de su caudal cada vez más frecuentes.
El río Paraná, lejos de ser sacrificado en el altar de las ganancias de un puñado de multinacionales, debiera ser puesto a resguardo, saneamiento e integración dentro de un plan de transición ecológica al servicio de las necesidades populares. En vez de licitar una nueva “sociedad anónima”, necesitamos una empresa estatal bajo control de sus trabajadores y las comunidades locales, con colaboración de científicas y científicos comprometidos con la defensa de los territorios, para dar vuelta la hoja, y dejar atrás este camino de saqueo, depredación ambiental y hambre.
Escribe Pablo Tavolaro, trabajador aeronáutico de Aerolíneas Argentinas
Intercargo es la empresa estatal que ofrece el servicio de atención a los aviones en tierra, conocidos también como servicios de rampa o handling. Y, tras ser aprobada la Ley Bases, se encuentran en el listado de empresas del estado que serán privatizadas.
Intercargo genera ganancias para el Estado Nacional, no pérdidas. Según la Oficina de Presupuesto (un organismo que depende del Congreso de la Nación), esta empresa cerró 2023 con un superávit financiero de 1.245 millones de pesos, mientras que en el primer semestre de 2024 llegó a acumular un saldo positivo de 9.636 millones de pesos (fuente ¨Letra P¨).
¿Por qué, entonces, el gobierno de Milei quiere vender Intercargo? Porque es un gobierno fuertemente comprometido con los intereses de las multinacionales y el gran empresariado argentino; a quienes quiere facilitarles el saqueo de los recursos naturales, y el control de las empresas en manos del Estado que producen riquezas, como lo son el Belgrano Cargas o la Hidrovía del Paraná. Pretenden que el fabuloso negocio que representa Intercargo, vaya a parar a manos de empresas de capital nacional como Flybondi (récord mundial en demoras y cancelaciones) o Mercado Libre; o a grandes multinacionales como Swissport (que ya opera en el país) o Dnata, una empresa árabe.
Rechazamos fuertemente la privatización de Intercargo, como así también la de Aerolíneas Argentinas o el Belgrano Cargas. Estamos a favor de la estatización bajo control de los trabajadores y usuarios, de todo el transporte público, de cargas y pasajeros; terrestre, marítimo y aéreo. Necesitamos que el transporte esté al servicio de desarrollar las economías regionales y de la creación de empleo, y que no sea utilizado para el saqueo y la voracidad de las multinacionales.
El próximo jueves 28 de noviembre la legislatura provincial de Santa Cruz tratará el proyecto presentado por SER, el partido del gobernador peronista Claudio Vidal (secretario general en licencia del sindicato de Petroleros) de adherir al RIGI. Dice que generará inversiones en Santa Cruz, mayor trabajo de petroleros y mineros e ingreso de dinero para salarios, educación, salud. Además, Vidal está en plenas tratativas con China para abrirle los puertos y permitir que sus pesqueros, que roban nuestras riquezas marítimas fuera y dentro de las 200 millas, puedan abastecerse y repararse en Santa Cruz. Por otro lado, quiere esconder que el RIGI y los chinos sólo traerán mayor saqueo y extractivismo, destrucción ambiental, desocupación, flexibilización de los convenios colectivos y nada para mejorar salarios, educación y salud. Vidal, para frenar los reclamos, decreta ilegales las huelgas y pone multas a los sindicatos, como a Adosac y portuarios. El 28 un frente gremial de Adosac, portuarios, judiciales, viales, camioneros, ceramistas, agua, petroleros, estatales, partidos de izquierda (entre ellos Izquierda Socialista) llaman a movilizarse contra el RIGI, la mayoría acompañando con paro. ¡Todo nuestro apoyo al paro y la movilización! ¡No al RIGI!
Corresponsal

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
Cristina Kirchner se mueve como candidata. El sábado 23 hizo un acto en Rosario y la semana anterior estuvo en Santiago del Estero. Sacudida por la crisis interna del peronismo y la ratificación de la condena por corrupción, recorre el país como jefa del PJ afinando la lapicera para poner y sacar nombres en las listas electorales del año que viene y en postular a su espacio ante Milei. ¿Representa el peronismo la herramienta para enfrentar a la ultraderecha? Los hechos demuestran que no.
Cristina Kirchner recorre el país. Desde su sector dicen que está “federalizando el PJ”. Llama a la unidad de los distintos actores internos. Cuando estuvo en Santiago hizo un acto con el gobernador Gerardo Zamora. Pocos repararon que este fue uno de los dieciocho gobernadores que firmó el denominado Pacto de Mayo en Tucumán dándose la mano con Javier Milei y el que está negociando que le tiren algunas migajas del brutal Presupuesto 2025.
En Rosario, Cristina hizo un acto con La Cámpora, Agustín Rossi, el presidente del bloque de Unión por la Patria de Diputados, Germán Martínez y otros sectores afines. El resto del peronismo pegó el faltazo. En esta oportunidad, al ritmo de “Fanático” de Lali Espósito, habló de salud.
Defendió la política de Alberto Fernández en la pandemia, sin recordar, por supuesto, que el personal de salud quería que no se los considere héroes sino que se les diera lo que pedían: salarios dignos y que no los hicieran trabajar a destajo mediante el pluriempleo (flexibilización laboral). Ante las y los trabajadores y profesionales de la salud, tampoco habló de la ejemplar lucha del hospital Bonaparte o la que está librando el Garrahan por salario.
Cristina le gritó a Milei “desregulá los medicamentos”, como si fuera la gran salida para terminar con la suba de los remedios. Y se despachó con que hay que “repensar el Estado” y no tenerle miedo a la palabra “eficiencia”, un guiño a la política privatizadora de Milei, justo cuando anunció la privatización del ferrocarril y llamó a licitación para entregar la Hidrovía del Paraná a grandes empresarios que, por supuesto, ella ni mencionó. En contraste, nuestra diputada nacional Mónica Schlotthauer acaba de presentar en el Congreso el proyecto del Frente de Izquierda para estatizar los ferrocarriles bajo gestión y administración de trabajadores y usuarios y es conocida nuestra postura por la estatización de la Hidrovía (ver "Los trenes no se venden", "Privatización de la “Hidrovía” / Milei entrega el Río Paraná"), donde tenemos un proyecto de Ley presentado a tal fin.
Con actos electoralistas no se frena a Milei
Cristina hace actos y critica con frases altisonantes a Milei, pero todo es parte de su pirotecnia electoralista, no para ayudar a enfrentar la motosierra ultraderechista. Lejos están el peronismo y ella de eso.
Cristina tuvo que reconocer que si Milei ha votado la Ley Bases y vetado otras fue con el apoyo de los votos que le dieron diputadas y diputados que fueron en las listas de Alberto, Cristina y Massa. La senadora kirchnerista de Catamarca Lucía Corpacci acaba de estampar la firma para dar acuerdo al candidato de Milei para la Corte, el juez Ariel Lijo. Y por esos días se supo que el peronismo podría acompañar la eliminación de las PASO que postula Milei a cambio de un juez que reclama Cristina.
Sabemos que muchas compañeras y compañeros, viendo las salvajadas de Milei, siguen creyendo que Cristina puede ser una salida favorable. Fraternalmente les decimos que no. Que Cristina Kirchner al mando del PJ quiere reconstruir un peronismo sembrando la ilusión de que vendrán cambios favorables, cuando el peronismo deja correr el ajustazo de Milei y piensa sólo en los votos para las elecciones del año que viene.
Hay que señalar que el peronismo tiene ascendencia sobre la CGT. Incluso algunos de esos burócratas son parte de las autoridades del PJ. ¿Alguien escuchó levantar la voz a Cristina contra el pacto que ha formalizado la CGT con el gobierno? ¿Alguien escuchó a Cristina decir que tendría que haber un nuevo paro general? Nada de eso.
Por otra parte, ante el segundo fallo condenatorio por causas de corrupción (ver postura de Izquierda Socialista) Cristina volvió a resaltar “no me perdonan haber distribuido la riqueza y enfrentado a factores de poder”. Pero el último gobierno de Alberto y Cristina dejó a un país con el 42% de pobreza, una inflación galopante y el pacto con el FMI generó más entrega y dependencia. Y en los doce años kirchneristas, de 2003 a 2015 (ya van cuatro gobiernos peronistas kirchneristas) pactó con la Barrick Gold, Chevron y los grandes ganadores de su modelo fueron los grandes empresarios, los bancos y las multinacionales, que según dichos de Cristina se la llevaron en pala. Finalizó diciendo que ella defiende al capitalismo, un sistema que es sinónimo de hambre, pobreza, saqueo y destrucción ambiental, tanto en Argentina como en el mundo.
Por todo esto consideramos desde Izquierda Socialista que para derrotar el ajustazo de Milei e imponer un plan económico obrero y popular al servicio de las grandes mayorías, hay que superar al peronismo por izquierda, de la mano del Frente de Izquierda Unidad.