
Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
Desde 1977, el 29 de noviembre de cada año, las Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino.
Ese día, en 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 181, posteriormente conocida como la “resolución de la partición”, en la cual se estipulaba la creación de un “Estado judío” y un “Estado árabe” en Palestina, con Jerusalén como capital.
Obviamente esta resolución tramposa de la ONU solo sirvió para crear al Estado genocida sionista en territorio despojado a los palestinos y jamás formó un Estado Palestino.
Pero la fecha fue tomada internacionalmente por el pueblo palestino como Día Internacional de Solidaridad con Palestina. Y este es uno de los momento más importantes para impulsar las movilizaciones mundiales en solidaridad con el pueblo palestino.
En gran parte del mundo para ese día están previstas movilizaciones solidarias con el pueblo palestino contra el genocidio en Gaza. Desde Argentina, como lo venimos haciendo, apoyamos estas marchas.
¡Por Palestina libre del río hasta el mar! ¡Fuera criminales sionistas de Medio Oriente!
Abajo la motosierra de Milei y el FMI
No al pago de la deuda externa
Por un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo
Vení a Izquierda Socialista
JUVENTUD
Varieté cultural • Música • Bufet económico
Con la presencia de Mónica Schlotthauer, diputada nacional
Viernes 6 a las 19
Virrey Liniers 451-Almagro
CABA
Música en vivo • Bufet económico
Con la presencia de Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo
Sábado 7 a las 20
Asociación Calabresa
Av. Hipólito Yrigoyen 3922
CÓRDOBA
Música • Bufet económico • Bebidas
Sábado 7 a las 21.30
Laprida 1235
SUR
Bufet económico • Bebidas • Música en vivo •
Juegos infantiles y canchas libres
Con la presencia de Mónica Schlotthauer, diputada nacional
Sábado 7 a las 12
Camping recreativo de ATE (Avenida Espora 4500 - Burzaco)
ROSARIO
Música en vivo “El Musiquero” •
Bufet económico, bebidas y más
Sábado 7 a las 20
Laprida 911
SANTA CRUZ
Con la presencia de Mercedes Trimarchi, diputada de CABA
Domingo 8 a las 12
Quincho Grande del Consejo Agrario de Santa Cruz (Calle Notros y E. Hernández)
LA MATANZA
Bufet económico • Show en vivo • Baile
Con las presencias de Mónica Schlotthauer, diputada nacional,
Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de Unión Ferroviaria Oeste,
Olga Ortigoza y Leo Portorreal, concejales electos
Domingo 8 a las 12
Vignes 1552 - Haedo
LA PLATA
Varieté cultural
Sábado 14 a las 17
Calle 61 N° 508 (e/5 y 6)
OESTE
Show en vivo y circo • Bufet económico • Juegos de kermesse
Con las presencias de Mónica Schlotthauer, diputada nacional y
Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de Unión Ferroviaria Oeste
Sábado 14 a partir de las 18
Vignes 1552 - Haedo Norte
NEUQUÉN
Con las presencias de Angélica Lagunas, secretaria general de ATEN Capital y
Julieta “Mechón” Ocampo, diputada provincial electa
Sábado 14 a las 20
NORTE
Con la presencia de Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de Unión Ferroviaria Oeste
Domingo 15
Escribe Patrick König, corresponsal
Tras la convocatoria de huelgas de advertencia y concentraciones en varias ciudades de Alemania, sindicato y patronal se sentaron a negociar el lunes 11 de noviembre. Después de 18 horas de negociación firmaron un acuerdo en la seccional Costa, que abarca a la zona norte de Alemania. Ese acuerdo fue tomado como referente para hacerlo extensivo al resto del país.
Lo que nos toca ahora a los trabajadores y trabajadoras del metal es analizar y sacar nuestras conclusiones, para ver qué se ganó o perdió, cómo estamos y cómo vamos a seguir nuestra lucha. Para eso vayamos por partes.
¿Qué han firmado?
Lo primero que tenemos que ver es, qué pedíamos, y qué se ha conseguido. La IGMetall (sindicato de las y los trabajadores metalúrgicos) comenzó exigiendo un 7% de aumento salarial y una duración del convenio de 1 año, y para los/as aprendices una subida de 170 euros (en Alemania los/as aprendices cobran un salario, que está regulado por el convenio del sector, mientras que dura su formación). Finalmente han firmado una subida total de 5,1% (2% a partir de abril 2025 y un 3,1% a partir de abril 2026) y 140 euros para los/as aprendices.
Si bien no podemos decir que es un desastre absoluto, sí es claramente un acuerdo que está muy por debajo de lo que se esperaba en las plantillas. Sobre todo, si a esto le sumamos la pérdida salarial que tuvimos en el Convenio de 2023/2024, los aumentos de productividad, la inexistencia de medidas que hagan menos vulnerables a los trabajadores/as con contrato temporal o que rechace los despidos que ya se han realizado y los que tenemos en puerta.
Por otro lado, se firma una duración de convenio de 2 años, cuando se exigía un año. Esto que parece una cuestión menor, no lo es si se tienen en cuenta los altos índices de inflación y la inestabilidad reinante que se va a mantener y probablemente profundizar en los años venideros. Con esta firma quedamos atados a dos años de “paz social” y si, por ejemplo, el año que viene la inflación es superior al 2%, cosa muy probable, no podremos tomar ninguna medida para defendernos y volveremos a tener otra pérdida de poder adquisitivo. Por tanto, si nos fijamos exclusivamente en los números, podemos decir que no es en absoluto un gran triunfo, más bien lo contrario. Hasta acá, las cantidades concretas en dinero, el “vil metal”.
Necesitamos también un balance político
Después de una lucha, ya sea sindical o política, es necesario hacer un balance no sólo económico, sino también político. La dirigencia sindical nos “vende” o nos quiere hacer creer, utilizando para ello cifras muy relativas, que han firmado un gran acuerdo. Ese es su balance. Con eso dan por terminada su labor hasta dentro de 2 años cuando se venza este convenio, y vuelven de nuevo a sus cómodos despachos, alejados de aumentos de productividad, de presiones para que no nos demos de baja por enfermedad o por problemas familiares, y de las amenazas de despido.
Nosotros por el contrario enfrentamos otra realidad, y por eso debemos tener muy claro qué se ha conseguido realmente, lo que podríamos llamar un balance numérico o cuantitativo. Pero sobre todo lo que tenemos que hacer, y más importante incluso que el balance cuantitativo, es un balance cualitativo. Es decir, tenemos que analizar cómo quedamos después de esta lucha para así poder enfrentar con claridad los nuevos retos que tenemos por delante. Tenemos que sacar conclusiones de lo actuado para poder avanzar en nuestro grado de organización y conciencia de clase.
Algunas preguntas que deberíamos formularnos
–¿Podríamos haber conseguido un acuerdo mejor? Nosotros pensamos claramente que sí. Pero para eso deberíamos habernos implicado más desde el comienzo de las negociaciones, haciendo asambleas con mandato, recogida de firmas, exigiendo que no se firmase ningún acuerdo sin previa consulta a los/as trabajadores, participando de forma más masiva en las manifestaciones, etc.
–¿Se podrían haber dejado las negociaciones de esta semana sin acuerdo y seguir presionando con una nueva huelga de 24 horas?
Pensamos también que sí. La que tenía prisa en firmar lo antes posible era la patronal. Los patrones no quieren inestabilidad, ni quieren que las plantillas vayamos tomando ritmo en la movilización, ni quieren que pongamos en cuestión quién es el que manda. Cuando nosotros y nosotras hacemos huelga perdemos unas horas o un día de salario, pero la patronal pierde millones. Por eso pensamos que no se tendría que haber firmado ya, y por el contrario haber profundizado las medidas de presión.
–¿Qué hubiera pasado si la IGMetall hubiera puesto su fondo de huelga para respaldar la lucha?
La IGMetall, según sus propias cifras de balance que publica anualmente, cuenta con más de 1.000 millones de euros para fondos de huelga. Un dinero más que suficiente para poder respaldar y potenciar una lucha contundente hasta conseguir lo que exigimos.
– ¿Entonces por qué la IGMetall firma de prisa y sin consultar a los/las trabajadores/as?
La IGMetall firma de prisa porque al igual que la patronal no quiere que la huelga se salga de sus “cauces” y porque su objetivo es ser un mediador para garantizar la “paz social”. No quieren que haya una verdadera lucha de clases. Si tomamos la lucha en nuestras manos, no sólo ponemos en cuestión el dominio de los patrones, sino también sus privilegios como burocracia sindical.
Por otro lado, sabemos muy bien que la DGB (Confederación Alemana de Sindicatos) es el brazo sindical del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y del gran capital alemán, y por tanto, responde a sus órdenes. La ruptura de la coalición de gobierno (integrada por el SPD, los verdes y liberales) los días pasados ha sido un factor más de inestabilidad política que se suma a la actual situación de crisis económica del país. Por eso la IGMetall, fiel a su amo, firmó en cuanto pudo un acuerdo a la baja para tirarle un salvavidas al gobierno y a la patronal y poder encaminar todo al terreno del debate electoral. Por la crisis política las elecciones generales se adelantan para febrero de 2025.
Recuperar los sindicatos para los/as trabajadores/as
Ante la desilusión, muchos compañeros y compañeras probablemente se plantearán desafiliarse del sindicato, y los que aún no están afiliados verán una razón más para seguir sin hacerlo. Esta situación pone en discusión el rol de los sindicatos. Estas agachadas de los sindicatos, las treguas que le dan a la patronal y al gobierno cuando se les puede golpear, etc… provocan que muchos/as se pregunten si sirven para algo las organizaciones sindicales.
Nosotros pensamos claramente que los sindicatos no sólo sirven y son necesarios, sino que son una de las principales herramientas que tenemos los/las trabajadores/as para proteger los derechos conquistados, para defendernos de los recortes, para enfrentar a los gobiernos que los aplican e incluso para defendernos de dictaduras. Esto se ha demostrado permanentemente a lo largo de décadas de lucha y en todos los países del mundo. El problema es cuando confundimos cúpula sindical con el sindicato en sí mismo como órgano de organización y representación obrera. No son los sindicatos, sino los dirigentes sindicales, los que se han vendido. Por eso una de las tareas que tenemos es quitar a esos dirigentes vendidos y poner a nuevos dirigentes que utilicen los sindicatos para lo que realmente fueron construidos. Lo primero que debemos hacer es afiliarnos si no lo estamos y organizarnos por la base para imponer dirigentes luchadores en los puestos de mando. Debemos pelear por tener el control de los sindicatos, para que no pase lo contrario, y sean un puñado de burócratas los que controlan a la mayoría.
El convenio se firmó pero la lucha continúa…
Si bien podemos decir claramente que no hemos obtenido un triunfo, también podemos afirmar que ha quedado más que claro que no estamos conformes con lo que está sucediendo, que hay disposición para luchar y que no estamos derrotados/as ni mucho menos. Hemos tenido un primer round en el que los contendientes, patronal y trabajadores/as, nos hemos estado “midiendo”.
Nuestros principales problemas no se han resuelto (aumento de productividad, despidos, cierres de fábrica, aumento porcentual de los trabajadores/as temporales, etc.). Por eso no podemos quedarnos de brazos cruzados a esperar a ver qué pasa dentro de 2 años. Tenemos que hacerle llegar al sindicato y a sus representantes en las fábricas nuestra disconformidad con el acuerdo firmado. Tenemos que exigirles a los/las delegados/as y Comisiones Internas que hagan asambleas decisorias para poder discutir medidas ante estos problemas. Cuando haya elecciones para delegados/as tenemos que presentar compañeros/as honestos/as que estén dispuestos a luchar, en las elecciones a los Comité de Empresa tenemos que presentar candidaturas alternativas antiburocráticas y anti-patronales, etc.
Además de involucrarnos para resolver los problemas concretos en los lugares de trabajo, tendremos que hacerlo también ante los problemas políticos del país. Ya están anunciadas las elecciones generales para el 23 de febrero de 2025, y no podemos ser meros espectadores/as, sino todo lo contrario. Tenemos que participar, ante la falta de una alternativa electoral que defienda nuestros intereses, para que en las próximas elecciones tengamos una alternativa clara a la que votar.
Construyamos juntos/as organizaciones sindicales y políticas de clase y combativas
En este artículo hemos analizado cómo se dio la negociación del convenio metalúrgico en Alemania.
Este es un convenio, una lucha y un país concreto. Probablemente vos que estás leyendo esta nota, tengas otro convenio, seas estudiante o desocupado, e incluso vivas a miles de kilómetros de Alemania. Pero si vemos quiénes fueron los actores (gobierno, patronal, cúpulas sindicales, trabajadores/as, etc.), los problemas (ninguna democracia para decidir, firma de un acuerdo sin consultar y en disconformidad con la mayoría, problemas importantes sin resolver como los despidos, la flexibilidad laboral, la pérdida del poder adquisitivo, la inestabilidad absoluta para los contratados/as, etc, etc, etc.), estamos ante los mismos problemas con los que vos te enfrentas cada día. Esto se debe a que el capitalismo es un sistema mundial y por eso los/as trabajadores/as soportamos las mismas dificultades. Y así como debemos hacer balances, debatir o compartir experiencias de lucha a nivel de fábrica, sector, local o nacional, debemos hacer esto mismo también a nivel internacional.
Por eso, aunque vivas en Argentina, Canadá, Alemania, Sudáfrica o Japón, o seas estudiante, trabajador/a o desocupado/a, si estás de acuerdo con lo que has leído, te proponemos que te pongas en contacto con nosotros/as para que entre todos/as nos organicemos para pelear contra los recortes y para crear juntos/as organizaciones sindicales y políticas que sirvan a los intereses de los trabajadores/as y el pueblo.
Milei está exultante. También su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien dijo: “hoy estamos en el mejor momento desde que asumió el gobierno”. ¿A qué se refieren? A que los dólares paralelos se acercaron al oficial, a que bajó un poco el riesgo país, a que subieron las cotizaciones de los bonos de deuda externa y a que aumentaron las cotizaciones de las acciones en la Bolsa. Nada de esto importa demasiado al pueblo trabajador y a los sectores populares, que siguen viendo que no les alcanza para llegar a fin de mes, pagar el alquiler, las cada vez más altas tarifas de gas, luz y agua y a veces ni siquiera el boleto del colectivo o tren. O a las y los jubilados, a quienes se les continúa recortando el acceso a los medicamentos y tratamientos.
La conclusión está clara: el plan motosierra, “el mayor ajuste de la historia” según lo definió el propio Milei, tiene ganadores y perdedores. Entre los primeros están los pulpos acreedores que siguieron cobrando millones de dólares ante cada vencimiento de deuda externa, el FMI, los especuladores que fugan divisas y ahora se les blanquea, los bancos que hacen super-ganancias con la bicicleta financiera, las transnacionales del gas, el petróleo y la megaminería, favorecidos con el RIGI, las privatizadas que cobran los tarifazos y también los monopolios locales de la alimentación y otros productos de la canasta familiar, con ganancias récord por los aumentos descontrolados, a pesar de que venden menos por la recesión. Entre los que vienen perdiendo están el conjunto de la clase trabajadora, con salarios que se redujeron en promedio un 30%, las y los jubilados, con haberes pulverizados, los cientos de miles de despedidos (entre estatales y privados) y otros tantos que ven sus puestos de trabajo amenazados.
En este marco aparece el número de inflación de septiembre: 2,7%, la más baja desde que asumió Milei. El gobierno lo vende como una gran noticia. Sin embargo, más de un trabajador o trabajadora dudará: ¿cómo es esto si los salarios cada vez alcanzan menos? La respuesta es simple: el número de 2,7% del índice de precios al consumidor se calcula en base a una canasta de consumos “vieja”, del año 2005, que le da mucho menos peso que el real a las tarifas. En estos últimos meses, los astronómicos tarifazos que se están comiendo los ingresos (con miles de personas que literalmente no pueden viajar o deben colarse por no tener para pagar el pasaje), no aparecen así registrados en el índice. La verdad aparece en la elaboración que hacen las y los trabajadores de ATE Indec, que ya señalaban a fines de septiembre que la canasta familiar estaba en un número superior a un millón y medio de pesos.
En estos días recrudeció la ofensiva del gobierno contra las y los trabajadores aeronáuticos, tanto de Aerolíneas Argentinas como de Intercargo. Se va desnudando la verdadera política de La Libertad Avanza: si no pueden privatizar la empresa, cerrarla. También se anuncia algo parecido con el Correo Argentino. Sigue el ataque contra las universidades. El gobierno avanza con su policía del pensamiento, tanto en el área de ciencia y técnica, evaluando de esa manera a los futuros becarios, como lanzando una auténtica caza de brujas macartista contra las y los trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Al mismo tiempo, sigue estando pendiente el tratamiento del presupuesto 2025, elaborado a la medida de un mayor ajuste para cumplir con los pagos de deuda del año próximo. Lo que sucede en el Congreso es un ejemplo de por qué Milei ha venido logrando hacer pasar el ajuste en este año: gobernadores que se sientan a negociar “un puntito más” para su provincia, a cambio de votos. El PRO que amaga enojarse, pero siempre termina apoyando al gobierno, radicales dialoguistas que cada vez más se acercan a los mismo (de hecho garantizaron que no pudiera tratarse el cambio a la ley de DNU, que hoy transforma a Milei en un virtual monarca) y una buena lista de peronistas que, al compás de sus gobernadores, terminan acompañando las necesidades del gobierno nacional. Milei se aprovecha de todo esto, y hasta se da el lujo de amenazar con retirar el proyecto de presupuesto si no se vota como a él le gusta y así seguir gobernando por decreto.
Es evidente que las razones para luchar sobran. Y que, a pesar de estos supuestos buenos datos que propagandiza el gobierno, la bronca popular es inmensa. ¿Dónde está la traba entonces? Primero y principal en el rol de la CGT, que continúa en la tregua, dejando aisladas las distintas luchas. Lo que está articulado a un peronismo que, ahora con la conducción formal del PJ en manos de Cristina, sigue apostando al desgaste y al cronograma electoral del año próximo, sin dar un sólo paso para organizar la lucha actual contra el ajuste.
Frente a esta realidad, nosotros, desde Izquierda Socialista/FIT Unidad, junto al sindicalismo combativo y a nuestra corriente nacional A Luchar (que viene de realizar un exitoso plenario regional de lanzamiento en Córdoba) nos jugamos a apoyar todas las luchas, a coordinarlas y a poner todo para que triunfen, mientras denunciamos la tregua de la burocracia cegetista y le seguimos exigiendo un paro nacional y un plan de lucha para enfrentar el ajuste y la motosierra de este gobierno ultraderechista. Al mismo tiempo, decimos que hay que seguir postulando al Frente de Izquierda Unidad como la alternativa para el pueblo trabajador, la juventud el movimiento de mujeres y disidencias y todos los que luchan, oponiendo al ajuste la explicación de que plata hay, si se la destina a un programa de emergencia, obrero y popular, que comience por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI, para desde allí resolver las más urgentes prioridades de trabajo, salario, educación, salud y vivienda.
Escribe Adolfo Santos
Cada vez más, el gobierno de Javier Milei consolida sus posiciones de ultraderecha. No son solo sus dichos contra los zurdos, el socialismo o todo lo que es considerado progresista, ahora intenta imponer el pensamiento único en el Ministerio de Relaciones Exteriores incluyendo los representantes argentinos en el exterior.
Las medidas que adopta este gobierno no favorecen a las y los trabajadores y sectores populares, mucho menos el actual “alineamiento incondicional” que proclama con Estados Unidos e Israel. Con ese pretexto acaba de echar a la ex Canciller Diana Mondino, que nada tiene de izquierda o progresista, después de votar contra el bloqueo yanqui a Cuba en la Asamblea de la ONU, una medida rutinaria que tiene el apoyo en la Asamblea General de absolutamente todos los países del mundo, con la única excepción, justamente, de Estados Unidos e Israel.
El voto contra el bloqueo a Cuba fue una excusa que utilizó Milei y su “mesa chica” (conformado por él mismo, su hermana Karina y Santiago Caputo) para echar a la ahora ex canciller Diana Mondino. Se trató de una anécdota más de las tantas que llevaron a expulsiones de funcionarios prácticamente desde su inicio, expresión de la propia debilidad y crisis casi permanente de este gobierno. En el caso de Mondino, Milei ya hacía tiempo tenía prácticamente intervenido su ministerio por la denominada “mesa chica”. Karina Milei había impuesto a Úrsula Basset, una asesora suya y luego Santiago Caputo metió como secretario a Nahuel Sotelo, un hombre de su máxima confianza, que eran quienes tomaban las decisiones fundamentales.
No fue solo el voto en la ONU
Pero hay más por detrás de este cambio. Milei pretende consolidar un molde político cuyas principales referencias son Donald Trump, un racista, xenófobo, misógino, con ideas abiertamente fascistoides y el carnicero Benjamín Netanyahu que está practicando un verdadero genocidio contra el pueblo palestino. Ese es el modelo político que imagina para nuestro país y por eso ahora anuncia una verdadera caza de brujas en la Cancillería donde amenaza despedir a cualquier trabajador o trabajadora que no se alinee con sus posiciones. Todo con un objetivo claro: atarnos al carro de la ultraderecha fascistoide mundial y su programa, anti-derechos, patriarcal, negacionista del cambio climático. Así, en la primera votación en la ONU tras el despido de Mondino, el gobierno argentino votó en contra de los derechos de los pueblos originarios, constituyendo el único voto en contra explícito de todo el planeta en esa temática.
Además de la afinidad con estos abanderados de la ultraderecha global, con este cipayismo explícito, Milei cree que puede sacar provecho a partir de que la mayoría de los países de la región estarían gobernados por fuerzas políticas llamadas “progresistas”, lo que llevaría a Trump a promover inversiones estadounidenses en nuestro país o a favorecerlo en las negociaciones con el Fondo Monetario para obtener nuevos préstamos para salir de la crisis. Sin embargo, las políticas proteccionistas del republicano y su promesa de arancelar las importaciones serán una verdadera traba para economías que, como la argentina, dependen de la exportación de materias primas.
Milei acelera su posicionamiento servil con Estados Unidos e Israel. Así se propone viajar a Florida con la intención de reunirse con Trump. Será su séptimo viaje en menos de un año de gobierno, todo un récord del que hasta el momento no ha obtenido nada más que sonrisas y palmaditas en la espalda de Elon Musk con quién se comunica por las redes sociales. Como siempre, en la comitiva estará su hermana y secretaria de la Presidencia, Karina Milei, pero esta vez se sumará el nuevo canciller, Gerardo Werthein, quien fue embajador en Washington hasta la semana pasada. Ahí está otra de las claves de la eyección de Mondino: tener al frente de la Cancillería a un millonario hombre de negocios que pueda anudar acuerdos comerciales con los Estados Unidos. Sin embargo, en materia de comercio y fondos frescos del FMI, aunque Milei quiera “meterse entre las sábanas” de Trump, el panorama es sombrío. Y, de ninguna manera, significa para el pueblo trabajador nada más que hambre, marginación social y saqueo de nuestras riquezas.