Escribe Adolfo Santos
Por trigésima cuarta vez, la Asamblea General de la ONU aprobó este 30 de octubre, una resolución oponiéndose a las sanciones que los Estados Unidos lleva adelante contra Cuba desde hace sesenta y dos años. La resolución para poner fin al bloqueo económico y financiero, recibió 187 votos a favor, solo dos en contra, Estados Unidos e Israel y una abstención, Moldavia.
El bloqueo es un acto de coloniaje y pretensión de sometimiento repugnante por parte del imperialismo yanqui, impuesto desde 1962 para castigar a un régimen que había avanzado en la expropiación y estatización de propiedades de empresas estadounidenses en territorio cubano.
Desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI), repudiamos este bloqueo, que ha generado enormes sacrificios contra el pueblo trabajador cubano. Sabemos que esta resolución de la Asamblea General de la ONU es inocua, como tantas otras declaraciones de este organismo dirigido por los intereses del imperialismo. Es un caso similar a las votaciones también periódicas a favor de Malvinas o la que plantea el reconocimiento del Estado Palestino. Pero el mero hecho de que el gobierno de Milei se manifieste a favor del bloqueo, con la sola compañía de Estados Unidos e Israel, es una expresión más de la ubicación ultraderechista explícita del gobierno de La Libertad Avanza.
Repudiar el bloqueo imperialista no implica silenciar otra realidad: en Cuba gobierna una dictadura burocrática, que ya hace años ha restaurado el capitalismo, destruyendo las enormes conquistas de la revolución de 1959. En Cuba no hay libertad política ni sindical, y se vienen aplicando ajustes contra el pueblo trabajador similares a los que propone el FMI en otros países, que ha generado protestas sociales que han sido fuertemente reprimidas por la dictadura en el gobierno. Por eso, desde Izquierda Socialista y la UIT-CI, a la vez que repudiamos el bloqueo, nos oponemos a dicha dictadura y nos pronunciamos por la más plena democracia política y sindical para el pueblo trabajador cubano y por una nueva revolución socialista en la isla.
Escribe Mariano Barba
Terminada la interna del Partido Justicialista que coronó a Cristina Kirchner como su nueva presidenta, se abre una nueva instancia dentro del peronismo. ¿La ex presidenta aportará algo nuevo o será más de lo mismo?
Tras la trunca interna del PJ, la junta electoral partidaria anunció como ganadora a la lista “Primero la Patria”. Cristina había quedado como única candidata luego que la jueza federal María Servini rechazara la impugnación presentada por la lista del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. En la nueva conducción del partido se rodeó de viejos conocidos, como José Mayans (encabeza el bloque de senadores nacionales del PJ), Lucía Corpacci (senadora catamarqueña); Germán Martínez (presidente del bloque de diputados nacionales) y Ricardo Pignanelli (secretario general del Smata).
Después de la interna, Raquel “Kelly” Olmos, ex funcionaria de Cristina en el 2009 y de Alberto en el 2022, refiriéndose a la nueva conducción de Cristina, afirmó que es “necesario que el peronismo abra canales de diálogo interno y construir los consensos necesarios para fortalecer la presencia política del espacio”. Y apoyando el liderazgo de Cristina Kirchner, expresó: “Los dos presidentes de bloque formarán parte de las vicepresidencias que acompañarán a Cristina. Está claro que, en esta etapa, los dos brazos fundamentales del accionar político están en el Congreso”. Esta declaración muestra que ese es el principal pilar de la actual política de Cristina. El otro pilar lo expresó la propia Cristina en una reunión en Lomas de Zamora el último viernes, cuando criticó a Milei diciendo “es un idiota que está contento que ganó Trump, que aprenda de Trump, que es nacionalista, que quiere que las industrias de su país tengan mejores salarios”. Esta lectura de Cristina le sirve para ir posicionando al peronismo como opositor patronal del gobierno de cara a las elecciones del 2025, pero al mismo tiempo hace una observación que siempre subyace en sus reflexiones, de que en el fondo el ultraderechista de Trump es progresivo, ya que sería “nacionalista”.
Criticar a Milei y apostar a su desgaste electoral por medio de la tribuna discursiva del Congreso es, claramente, la política de Cristina, apostando al 2025 y más a fondo al 2027. Pero el ajuste, el hambre, los despidos, el cierre de organismos, los intentos de privatizaciones, son ahora. Y no hay ninguna estrategia para enfrentarlo: no aparece por ningún lado el apoyo del peronismo a las luchas y los reclamos La política de Cristina al frente del PJ deja de lado las luchas sociales y reivindicativas de trabajadoras y trabajadores, de desocupados, de la mujer y de la universidad. Centra todo en presionar a Milei en el Congreso para que “mejore” el presupuesto, cuando se sabe que este es inarreglable y, más aún, que el gobierno hasta está dispuesto a dejarlo caer y seguir ajustando por decreto. Una parte importante de esta política peronista de apostar al desgaste y a las elecciones se da con la CGT, que continúa en su larga tregua con el gobierno. Justamente unos de sus principales burócratas, Ricardo Pignanelli del Smata, es uno de los principales miembros de la conducción cristinista del PJ.
Sigue todo igual
Sin duda, sectores populares ven con simpatía la asunción de Cristina. Se tienen que preguntar: ¿cambiará el rumbo del peronismo en relación a lo que ya conocimos de sus últimos gobiernos? Podemos afirmar que no, porque en cada una de sus “conferencias magistrales” la ex presidenta promueve la necesidad de hacer la reforma laboral, confirma que se debe seguir pagando la fraudulenta, ilegal e ilegítima deuda externa (como lo hizo cuando fue gobierno), que hay que reformar la educación pública e impulsar la especulación del dólar como moneda alternativa.
La asunción de Cristina no da ninguna respuesta a la crisis del peronismo, expresada en su última manifestación por la derrota electoral del 2023 luego del desastroso gobierno de Alberto, Cristina y Massa que bajaron los salarios con una inflación galopante, le pagaron al FMI la estafa de Macri y terminaron acrecentando la pobreza.
A las compañeras y compañeros que se preguntan si con Cristina algo cambiará en el peronismo, le decimos que, lamentablemente, esto no sucederá. Lo tenemos que decir con todas las letras: el peronismo no es salida para el pueblo trabajador. La alternativa es el Frente de Izquierda Unidad, que postula un plan económico obrero y popular de emergencia, opuesto a la motosierra de Milei y al que aplican los gobernadores. Y opuesto también al proyecto del peronismo. Un plan que empiece con el no pago de la deuda al FMI y a los buitres acreedores, terminar con los despidos, recuperar las empresas privatizadas y que la explotación de las riquezas queden en el país y no en los grandes empresarios, las multinacionales y bancos; y con esa plata combatir los males sociales y dar un aumento salarial de emergencia a ocupados y jubilados.
Escribe Atilio Salusso
Talco
Una persona fue detenida durante 21 días en Mendoza. Fue acusada de llevar dos kg de “estupefacientes” en envases de talco. Rápidamente la ministra Bullrich publicó en X: “La seguridad va a un paso adelante de los delincuentes. ¡Las hace, las paga!”. Pero resultó que el hombre llevaba talco. La ministra, en falsa escuadra, lo justificó: “El talco siempre se confunde con cocaína. No hay ninguna falla en la investigación”, mientras el ciudadano se pasó tres semanas en cana. ¿Quién le repara el daño?
Pan Dulce
A poco más de un mes de las fiestas el clásico pan dulce se vende entre 15.000 a 20.000 pesos promedio, dependiendo de la marca y calidad, según Gastón Mora, referente de la Cámara de Panaderos. A tal punto que en algunos comercios los ofrecen en cuotas. ¿No era que había bajado la inflación? No. Sigue la famosa libertad de precios de la ultraderecha.
Misiles
Estados Unidos aprobó la venta de armas sofisticadas por 941 millones de dólares para los 24 aviones supersónicos F-16 que Milei compró a Dinamarca. ¿De qué se trata? De 36 misiles aire-aire; 102 bombas Mk-82 de 500 libras e igual cantidad de espoletas; 50 grupos para bombas guiadas por láser, entre otras. ¿Para qué? Negocio redondo para la industria armamentística, mientras para las y los jubilados y las universidades no hay plata.
Werthein
El actual canciller Gerardo Werthein quien asumió en reemplazo de la echada Mondino, declaró su caudal patrimonial. Werthein tuvo que abandonar su cargo de embajador en Estados Unidos donde se había hecho una mansión privada de 16 millones de dólares ya que la residencia de la embajada le quedaba incómoda. Werthein tiene 101 millones de dólares entre una casa en CABA de 419m2, cinco propiedades en el exterior, una Ferrari de 200 mil dólares, un BMW y un Mercedes. Además, declaró once cuentas en el exterior, sin especificar dónde. O sea…
Máximo
Máximo Kirchner declaró tener 27 propiedades (casas, departamentos y terrenos en El Calafate) y casi 5 mil millones de pesos, la mitad en dólares (2.905.572 de billetes verdes). En 2023 Máximo había declarado un patrimonio de casi 2.000 millones de pesos, una suba importante. Como se diría, “Máximo blindado”, ante el hambre y la pobreza que sufren millones.

Escribe José Castillo
Se sigue pagando al FMI. Ahora fueron 800 millones de dólares, con lo que ya se suma 7.695 millones en el año, sólo con el Fondo. Agregando lo abonado a otros organismos y a acreedores privados, en 2024 se fueron más de 12.000 millones de dólares por pagos de deuda, mientras esta continuó creciendo. Ahí está el dinero para aumentar los salarios, el empleo y los presupuestos de salud, educación y vivienda.
“No hay plata”, es el slogan preferido del gobierno ultraderechista de Milei. Con esa consigna se despiden decenas de miles de empleados públicos, se pulverizan salarios y jubilaciones, se cierran organismos, se desfinancia al extremo la salud y la educación y se paraliza la obra pública. Pero, sencillamente, es mentira: el dinero existe, sólo que se lo destina al pago de la deuda externa, como lo dijimos mil veces, fraudulenta, ilegal, ilegítima, inmoral y, además, impagable, ya que, al mismo tiempo, sigue creciendo cual bola de nieve.
2024 es el año donde el gobierno operó a fondo con la “motosierra”. Pero el año que viene el ajuste continuará. Vencen 3.300 millones de intereses a pagarle al FMI. Además vencen 11.000 millones de dólares con los acreedores privados. Lo que da, sumado a vencimientos con otros organismos, un total de 17.000 millones. Y si miramos de acá a 2027, tenemos vencimientos en moneda extranjera por 61.600 millones de dólares, entre pagos al FMI, a los pulpos privados y a otros organismos.
El gobierno de La Libertad Avanza ha presentado un presupuesto de terror. Se recortan todas las partidas, más aún de lo que ya se achicaron este año. Obviamente, la única excepción son los pagos de deuda. Peor aún: se dice explícitamente que el presupuesto 2025 se ejecutará en función de obtener el dinero para cumplir con los distintos vencimientos. Y que, si es necesario, se recortará más aún con tal de cumplir con los pulpos acreedores y el FMI.
Obviamente, este presupuesto es inarreglable. No hay forma, como sostienen varios gobernadores y la llamada “oposición amigable” de “mejorarlo” negociando algunas partidas. Por otra parte, el propio gobierno sostiene que o se aprueba como está o no habrá presupuesto 2025 y seguirán gobernando, y ajustando salvajemente, por decretos de necesidad y urgencia, como vinieron haciendo hasta ahora.
Por eso, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, decimos que la pelea no es exclusivamente por el presupuesto, que por supuesto hay que rechazarlo de plano cuando se llegara a tratar. Es más general, contra el ajuste en su conjunto, y se definirá en las calles, en las luchas y movilizaciones. Por eso es fundamental apoyar cada pelea, cada resistencia. Como la de los estudiantes, no docentes y docentes en defensa de la universidad pública, la de las y los trabajadores de la salud, como sucedió en el Bonaparte, en el Garrahan y en tantos otros lugares, en la defensa de Aerolíneas Argentinas, en la lucha contra la pulverización de las jubilaciones, y en tantas otras. Exigiendo, además, a la burocracia de la CGT que rompa su ya vergonzosa tregua y llame a un paro general y un plan de lucha.
Pero, al mismo tiempo, tenemos que dar el debate político. Explicando que hay otra salida, postulando otro plan económico, de emergencia, obrero y popular, que arranque por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI para priorizar las más urgentes necesidades populares. Por eso, desde la bancada de Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, hemos presentado un proyecto de ley en este sentido, que explicamos en estas páginas.
Aumento de emergencia de salarios y jubilaciones
Que ningún salario sea menor que el valor de la canasta familiar, calculado por los trabajadores de ATE-Indec en 1.514.208 pesos a fin de septiembre pasado, actualizable mensualmente de acuerdo a la inflación. Que la jubilación mínima alcance el valor de la canasta de la tercera edad, que según la Defensoría del mismo nombre es de 912.584 pesos a septiembre, y que a partir de ese valor se aplique el 82% móvil.
Plan de obras públicas para crear trabajo genuino
Frente a la reaparición del flagelo de la desocupación, hay que poner en marcha un gran plan de construcción de viviendas populares, que, al mismo tiempo que ayude a resolver el enorme déficit habitacional (5 millones de familias no tienen acceso a una vivienda digna) genere rápidamente puestos de trabajo en la construcción, con el efecto multiplicador que tiene esa industria.
Plata para salud, educación, vivienda y ciencia y técnica
Hay que aumentar de inmediato los presupuestos dedicados a esas áreas. En el caso de la educación se debe renacionalizar el sistema, llevando el presupuesto al 10% del PBI para financiarlo. En el caso de salud hay que aumentarlo hasta que cubra tanto la construcción y refacción de los hospitales y centros de salud necesarios, como los insumos y los puestos de trabajo que se requieran con salarios dignos.
Dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI
Hay que suspender inmediatamente los pagos en todo concepto, sea con el FMI y otros organismos internacionales (Banco Mundial, Club de París) como con los pulpos acreedores privados. Y llamar a conformar un gran club de deudores a todos los países latinoamericanos para así romper esta auténtica cadena de sometimiento, apuntando a alcanzar nuestra segunda y definitiva independencia.
Impuestos a las grandes riquezas y super-ganancias
Mientras el pueblo trabajador sufre las consecuencias del más brutal ajuste de la historia argentina, las grandes empresas, los bancos, los monopolios exportadores y los especuladores financieros de todo tipo incrementan sus ganancias a niveles récords. Hay que cobrarles impuestos a los ricos y no al pueblo trabajador. Por eso, planteamos un impuesto de emergencia a las grandes fortunas y a las super-ganancias de las empresas (tanto multinacionales como monopolios locales), al mismo tiempo que decimos que hay que eliminar el IVA a los productos de la canasta familiar y el vergonzoso “impuesto al salario”.
Nacionalizar la banca y el comercio exterior
Los bancos, las financieras, las fin-tech como Mercado Libre y las agencias de bolsa ganan millones con la bicicleta financiera, con la fuga de capitales y el blanqueo y con operaciones especulativas con los propios bonos que les ofrece el gobierno. Hay que terminar con esto, nacionalizando la banca, para que el ahorro popular sea destinado a créditos para el consumo, para el acceso a la vivienda o para financiar proyectos de utilidad social que apunten al desarrollo y bienestar del pueblo trabajador.
Al mismo tiempo, los monopolios agroexportadores (y ahora también las megamineras y los pulpos del gas y el petróleo) concentran el grueso de las exportaciones, realizando todo tipo de maniobras, aprovechando sus puertos privados, fugando nuestras divisas. Por eso es urgente nacionalizar el comercio exterior para que todas los dólares de las exportaciones entren al país y financien las necesidades populares y que se decida planificadamente tanto que se exporta como cuáles son las importaciones que son necesarias e imprescindibles.
Reestatizar las empresas de servicios públicos privatizados
Las privatizaciones de los ´90 mostraron su fracaso, con servicios de pésima calidad, empresas que se llenaron los bolsillos sin invertir un peso, viviendo de los subsidios del estado y de los tarifazos que siempre paga el pueblo trabajador. Por eso hay que reestatizarlas, para ponerlas a funcionar bajo gestión de sus propios trabajadores y trabajadoras y usuarios. Al mismo tiempo, hay que defender las empresas públicas que hoy existen, como Aerolíneas Argentinas o los ferrocarriles, dándoles el financiamiento adecuado, los salarios que corresponden a sus trabajadoras y trabajadores y poniendo la gestión en sus manos.
Recuperar nuestras riquezas, con una YPF 100% estatal y la recreación de Gas del Estado
Hay que terminar con el saqueo de nuestros recursos no renovables, sea el gas, el petróleo o lo que se obtiene de los negocios megamineros. Que, además de superexplotar a sus trabajadores, destruye el ambiente y en muchísimos casos pone en riesgo y hasta expulsa a las comunidades que viven en las zonas afectadas. Hay que rescindir todas las concesiones, y en el caso del petróleo y el gas, proceder a la reconstrucción de grandes empresas estatales monopólicas, como una YPF 100% estatal y Gas del Estado, concentrando así todo el negocio, desde la exploración, la extracción, el transporte, el refinado, hasta la comercialización al usuario.