Escribe Guillermo Sánchez Porta
La docencia riojana entró en la sexta semana de paros. El reclamo central es el aumento salarial, frente a salarios de pobreza. La respuesta del gobernador peronista, Ricardo Quintela, fue ofrecer miserables 65 mil pesos de aumento, junto a la decisión de descontar los días de paro y declarar la esencialidad de la educación en la provincia, con el único punto de prohibir los paros docentes. Apenas Quintela anunció que descontará los días de paro, una multitudinaria movilización copó la Plaza 25 de mayo y cuadras de docentes repudiaron al gobernador. Se decidió ir a las escuelas el lunes, el sindicato combativo SAE llamó a realizar asambleas para votar cómo continuar y, junto con el gremio AMP, resolvieron seguir otras 96 horas el paro y las acciones, de martes a viernes.
La docencia riojana es hoy la vanguardia de las luchas docentes provinciales, pero no es la única. Tuvimos semanas de paros en Neuquén frente al ataque al derecho de huelga y al régimen de licencias. En Santa Fe contra la reforma previsional que agrega años para el derecho a jubilación. Hubo luchas en Córdoba, Entre Ríos, Misiones, Chubut, CABA, entre otras, y ahora también Río Negro. La docencia bonaerense paró con la Multicolor y se movilizó a La Plata contra Kicillof, que pone injustificados los días de paro.
Estas luchas docentes enfrentan toda la política educativa de Javier Milei y el FMI, de salarios de pobreza, los recortes del Fonid y la falta de presupuesto en infraestructura escolar, la Reforma Educativa que liquida la calidad de la educación pública, la privatización del sistema educativo, la reforma jubilatoria, la destrucción de las obras sociales docentes, la esencialidad y los ataques al derecho de huelga, a los derechos laborales y regímenes de licencias, entre otras barbaridades. Esto también muestra que los gobernadores, peronistas, radicales, de PRO o de partidos provinciales, todos son cómplices del ajuste aunque algunos digan lo contrario. Y la capitulación de la dirigencia de los gremios docentes provinciales, la Ctera, la CTA y la CGT, que sostienen la tregua y abandonan el plan de lucha para frenar el ajuste.
Desde Izquierda Socialista y Docentes en Marcha llamamos a apoyar la enorme lucha docente de La Rioja y los reclamos en todas las provincias. A exigir a la Ctera, después del parazo del 2, que llame a un verdadero plan de lucha nacional para frenar la motosierra y todo el ajuste educativo de Milei y los gobernadores. A coordinar las luchas para que puedan triunfar. Para que la plata vaya para salarios, jubilaciones y educación pública, no para el FMI ni a subvenciones a la educación privada.
El diputado de PRO Alejandro Finocchiaro, ex ministro de educación de Mauricio Macri, en su rol de presidente de la Comisión de Educación del Congreso Nacional convocó a debatir una serie de proyectos, como la creación de un Instituto Nacional de Evaluación para evaluación obligatoria extra a estudiantes al terminar la secundaria, la Reforma Educativa en los Profesorados, la incorporación de materias financieras, entre otros temas.
La diputada nacional de Izquierda Socialista/FIT Unidad, Mónica Schlotthauer, invitó a exponer en la Comisión a las dirigentas docentes Mariana Scayola (secretaria general de Ademys) y Marisa Bolaña de Ademys, a Daniela Vergara (directiva de Amsafe Rosario) y a Graciela Calderón (directiva de Suteba La Matanza), quienes polemizaron con sólidos fundamentos contra los proyectos y denunciaron el brutal plan de ajuste a la educación pública, al salario y a los derechos laborales y previsionales docentes que están aplicando Javier Milei y los gobernadores, y sus graves consecuencias. Reafirmando la necesidad de renacionalizar el sistema educativo, rechazar el presupuesto 2025 de Milei, decretar la Emergencia Educativa para aumentar el presupuesto educativo al 10% del PBI y garantizar los salarios y jubilaciones igual a la canasta familiar, unificados nacionalmente, y todas las necesidades de las escuelas, estudiantes y docencia. Y, ante la pregunta de Milei “de dónde sacar la plata”, clarificando que sobra con suspender los pagos de la deuda al FMI o dejar de subsidiar a la educación privada o volver a cobrar los impuestos a las grandes empresas que el gobierno derogó.

Escribe José Castillo
Milei retomó sus viajes internacionales. Volvió a Estados Unidos, donde hizo sonar la campana en la bolsa de Wall Street, llenó de halagos a los buitres especuladores y otra vez se reunió con Elon Musk. El plato fuerte fue su discurso en la ONU, donde colocó a la Argentina en la extrema derecha del arco ideológico mundial.
El presidente ultraderechista Javier Milei se dio el gusto de realizar su discurso ante la 79° Asamblea General de las Naciones Unidas. En líneas similares a las que ya habíamos escuchado de él en el foro de Davos en el mes de enero y en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en febrero, se despachó contra el cambio climático, los derechos de las mujeres, la seguridad alimentaria y, en este caso, contra cualquier tímido intento de regular los excesos de los monopolios que manejan las redes sociales. Acusó a la ONU de “promover políticas colectivistas”, de ser “una organización que le impone una agenda ideológica a sus miembros” y anunció que la Argentina abandonaría su “tradicional política de neutralidad”, obviamente para aliarse incondicionalmente con el imperialismo yanqui y el Estado sionista de Israel, al que defendió una vez en forma incondicional, llamándolo “la única democracia liberal de Medio Oriente”.
El discurso estuvo precedido por la posición argentina de votar en contra del llamado “Pacto del Futuro”, o Agenda 2045, que pasó a reemplazar a la Agenda 2030, que tenía el apoyo de 143 países. A Milei no le importó en este caso “quedar aislado del mundo”, como tampoco le había importado cuando votó contra el reconocimiento del Estado palestino meses atrás. En este caso el aislamiento fue mayor, ya que hasta los Estados Unidos votaron a favor de la Agenda.
Seamos claros. Sabemos que el Pacto del Futuro es meramente declamativo, que enuncia tímidos y formales objetivos sobre cambio climático, erradicación de la pobreza y sobre instar a los monopolios proveedores de redes sociales (X, Instagram y Tik Tok, entre otros) a mitigar y prevenir abusos. Pero el gobierno argentino se pone en contra no por lo declamativo, sino porque está en contra de esos objetivos, a los que llama “socialistas”.
Tocando la campanita en Wall Street
Obviamente que no se la iba a perder. Milei subió al estrado de la Bolsa de Valores de Nueva York, la meca de los buitres especuladores mundiales, junto al ministro de Economía, Luis Caputo; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; la canciller, Diana Mondino, y su hermana, “el jefe” Karina Milei. Luego tuvo una charla con 200 empresarios, brokers de bolsa y otros miembros del establishment. Ahí volvió a garantizarles que seguirá con “el ajuste más grande del mundo” con el objetivo prioritario de que todos los buitres acreedores cobren los vencimientos de deuda externa. Todos lo aplaudieron y hasta se sacaron selfies, pero se volvió a repetir lo mismo que otras veces: nadie apuesta un dólar, ya que incluso ese mismo día las acciones argentinas que cotizan en la bolsa yanqui registraron una baja importante. También tuvo su ya enésima reunión con su ídolo Elon Musk, donde otra vez se anunciaron inversiones “a futuro”, pero, por supuesto, nada en concreto.
Milei, en cada viaje al exterior, hace méritos para que se lo vea como un líder, “el más importante del mundo después de Trump” de la extrema derecha mundial, espacio ideológico que comparte con otros de su calaña como Jair Bolsonaro, Santiago Abascal, Marine Le Pen, Giorgia Meloni o Viktor Orban. No parece darse cuenta de que, en realidad, va quedando como un patético títere del imperialismo, fascista de opereta de un país semicolonial, al que con sus políticas va llevando cada vez más al estatus de república bananera. Así lo reflejaron incluso los medios más importantes del establishment financiero mundial, como Wall Street Journal o Financial Times, ilustrando sus notas con la foto de un presidente argentino golpeando, con cara de loco, el martillo de la Bolsa de Valores yanqui. Claramente, el pueblo trabajador argentino debe repudiar todo lo hecho y dicho por Milei, sosteniendo ante el planeta: ¡No en nuestro nombre!

Escribe José Castillo
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es el máximo organismo internacional, creado al final de la Segunda Guerra Mundial. Si bien todos los países reconocidos tienen un voto en la Asamblea General, las decisiones que toma dicho organismo se tornan meramente declarativas, ya que las políticas verdaderamente estratégicas (por ejemplo todas las que tienen que ver con conflictos bélicos) se deciden en el Consejo de Seguridad, organismo en el que los países imperialistas más importantes (Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña y Francia) tienen poder de veto.
Esto le ha permitido a la ONU transformarse en uno de los principales instrumentos políticos del imperialismo.
Milei en su discurso, dividió en dos partes su caracterización de las Naciones Unidas. Por un lado, la embelleció, afirmando que gracias a su existencia “se habían garantizado setenta años de paz”. ¿Dónde quedaron las sangrientas guerras que llevaron adelante Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos contra sus colonias y semicolonias? ¿Puede llamarse “paz” a las guerras de Argelia, Corea, Vietnam, a la constante masacre en Palestina, a las invasiones y bombardeos en Irak, Afganistán, y un larguísimo etcétera, que nos incluye con la guerra de Malvinas?
Luego, por otro lado, Milei acusó a la ONU de llevar adelante una agenda “socialista”. Se refería a que, muchas veces, la Asamblea General había votado declaraciones a favor de los pueblos, por el peso abrumador de los países semicoloniales y dependientes en su seno. Por citar dos casos: las ya tradicionales declaraciones a favor de la Argentina por Malvinas y las constantes condenas al Estado sionista de Israel por su genocidio contra el pueblo palestino.
No nos confundamos: la ONU es un organismo del imperialismo, y por eso no se puede confiar en sus resoluciones, sobre todo en las que dependen del Consejo de Seguridad. Más allá de la utilización del foro de la Asamblea General como caja de resonancia de causas justas y denuncias, que por supuesto hay que seguir usando. Exactamente al revés de lo que plantea Javier Milei.

Escribe Pablo Almeida, delegado general ATE Ministerio de Economía
El Gobierno nacional publicó el decreto 847/2024 que reglamenta el capítulo de la reforma laboral de la Ley Bases. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, calificó esta reglamentación como “el cambio más importante en las relaciones laborales en años”. Seguramente no se equivoque. Sólo le faltó agregar que esta reglamentación, negociada con las direcciones burocráticas de la CGT, constituye un enorme retroceso para los derechos de trabajadoras y trabajadores en nuestro país.
En primer lugar, bajo el pomposo nombre de “programa de regularización de empleo no registrado con perdón de deudas” se esconde lisa y llanamente un enorme guiño a las patronales que han violado todas las legislaciones laborales vigentes. Establece que “se les perdonará una parte significativa de las deudas que tienen con el Estado por no haber pagado los aportes correspondientes. El porcentaje de deuda perdonada varía según el tamaño de la empresa: las más pequeñas y las organizaciones sin fines de lucro recibirán un perdón del 90%, las medianas del 80%, y las más grandes del 70%”, según publicó chequeado.com.
El segundo punto concreta una vieja pretensión del poder económico local: que se destruya el esquema actual de indemnizaciones laborales. Y habilita su reemplazo con el llamado “Sistema de Cese Laboral”. Con este sistema la reglamentación va mucho más allá de habilitar el reemplazo del viejo sistema de la Ley de Contrato de Trabajo por algo similar a lo que hoy existe en aquellos sectores como la construcción. A partir de ahora el monto, plazos y modalidades de las indemnizaciones por despido dependerán de lo que se negocie en el convenio colectivo. Incluso lo que dispongan los convenios será optativo para los empleadores. Un tremendo avasallamiento a los derechos de la clase trabajadora, estableciendo que el régimen de indemnización por despido pasa a depender de la negociación colectiva sin ningún piso mínimo y permitiendo incluso que seamos los propios trabajadores y trabajadoras los que vayamos a lo largo del tiempo aportando para nuestra futura indemnización.
El tercer gran ítem de la reforma laboral es la extensión en la regulación del período de prueba laboral. Esta nueva normativa amplía dicho período pasando de los anteriores tres meses a seis. Además, la Ley contempla disposiciones especiales para las pequeñas y medianas empresas, permitiéndoles extender aún más este período en el que cualquier trabajador o trabajadora puede ser despedido sin causa y sin resarcimiento alguno hasta un año.
Todos estos avances contra nuestros derechos no dejan otra alternativa que salir a romper la tregua que las direcciones burocráticas vienen imponiendo y poner en pie un plan de lucha unificado para terminar con este avasallamiento a nuestros derechos.