Jun 21, 2026 Last Updated 8:30 PM, Jun 20, 2026

Izquierda Socialista

“Me preguntaba por qué nuestro país fue puesto de rodillas por las cerealeras. Hubo que generarles otro dólar para que liquiden lo que producen en nuestro suelo y que es parte de la riqueza y de los bienes naturales de nuestra patria.” La frase pertenece a Máximo Kirchner. Cualquiera que la leyera sin conocer el contexto pensaría que el peronismo kirchnerista es opositor al gobierno o por lo menos crítico a la medida del ministro Sergio Massa que privilegió a los monopolios sojeros. Nada de eso, fue la propia Cristina Fernández quien bendijo el nombramiento de Massa como “super-ministro” y las decisiones que viene tomando desde entonces. La frase de Máximo expresa a un kirchnerismo que se quiere lavar la cara y tratar de no quedar pegado al ajuste que se está realizando con el acuerdo del Frente de Todos de conjunto.

Esto no quita que, producto de la bronca popular y el desgaste, la crisis siga corroyendo al gobierno peronista y profundizando la división entre sus distintos sectores. Justamente unos pocos días después que la propia Cristina afirmó que “el peronismo no reprime”, se dieron los dos hechos de más repercusión de la semana pasada. Primero, la violenta represión y desalojo a los mapuches en Villa Mascardi, con la posterior cacería, detención de mujeres y su traslado a 1.800 kilómetros de distancia. Y segundo, la feroz represión policial a las personas que habían concurrido a presenciar el partido de fútbol entre Gimnasia y Esgrima La Plata y Boca.
 
El primer hecho provocó la renuncia de la ministra de las Mujeres, Género y Diversidad Elizabeth Gómez Alcorta. Aprovechando esa volteada, presentó su dimisión también el ministro de Desarrollo Social, Juan Horacio Zabaleta, que ya venía anticipando su intención de no seguir quemándose al frente de un ministerio que, ajuste mediante, no tiene cómo responder a los reclamos de los movimientos sociales. Y casi inmediatamente le siguió la del ministro de Trabajo Claudio Moroni.
 
El reemplazo de los ministros salientes fue otra demostración de la crisis y división del gobierno. Alberto Fernández trató de disimularlo con la excusa de que “pusimos tres mujeres”. La realidad es que es un cambio para que nada cambie: ¿acaso en Desarrollo Social, la nueva ministra Victoria Tolosa Paz se va a oponer al ajuste y tener más fondos para responder a las urgentes necesidades que reclaman los movimientos sociales? ¿La nueva ministra de Mujeres, Género y Diversidad tendrá más presupuesto para combatir la violencia de género? Nada de eso sucederá, como lo grafica que, al mismo tiempo, el super-ministro Massa ha vuelto a viajar a los Estados Unidos a una nueva reunión con el FMI, donde, una vez más tendrá que garantizar que se está llevando adelante el ajuste exigido. Párrafo aparte para el nombramiento de la nueva ministra de Trabajo, Kelly Olmos, con todo un currículum menemista en su haber. Este peronismo en el gobierno, debilitado, dividido y en crisis, ni siquiera puede ponerse de acuerdo para realizar un acto unificado el 17 de octubre.

Mientras tanto, el pueblo trabajador sigue sufriendo las consecuencias de una inflación creciente que pulveriza salarios, jubilaciones y planes sociales. En ese marco, la victoria que obtuvieron los trabajadores del Sutna fue una bocanada de aire fresco. Se demostró que con una dirección combativa se puede romper la tendencia de los salarios a la baja, pese a que tuvieron en contra al gobierno, a las patronales y a la propia burocracia sindical. Por supuesto, ahora que ganó el Sutna, los burócratas de los otros gremios se preocupan de no quedar demasiado atrás y comenzaron a reclamar aumentos de salarios más cercanos a lo que va a ser la inflación anual.

Quedó más claro que nunca la importancia de dar la pelea por una nueva dirección para la clase trabajadora, barriendo a los dirigentes traidores. Por eso creemos que es fundamental que el Sutna convoque a un gran Encuentro Nacional junto al Plenario del Sindicalismo Combativo, para sacar conclusiones del triunfo, apoyar las luchas en curso y coordinarlas para que ganen, pero fundamentalmente para postular una dirección combativa y democrática.

Mientras damos estas peleas cotidianas contra el ajuste, queda planteado el interrogante de hacia dónde vamos políticamente. Cada día son más los que se convencen de que el peronismo no va más, en ninguna de sus versiones. Mucho menos la oposición patronal de Juntos por el Cambio, sumida en su propia interna, mientras se postula para “volver” y hacer un ajuste más duro y rápido que el que realizaron cuando gobernaron. Ni que hablar de Milei, dedicado a mostrarse con cuanto facho hay en el país (como Bussi en Tucumán) o en el mundo, compartiendo actos con la ultraderecha española de Vox.

Más que nunca, hay que postular otra alternativa política. Para la clase trabajadora que lucha contra el ajuste y que demuestra que, cuando tiene direcciones combativas, puede ganar. Para las mujeres y disidencias, que vienen de realizar un nuevo y multitudinario Encuentro Plurinacional. Para la juventud, con el ejemplo de les pibis que salieron a defender la educación pública. Esa alternativa política es la que venimos construyendo desde el Frente de Izquierda Unidad, planteando un programa de emergencia, obrero y popular, que comience por no pagar la deuda externa, romper con el FMI y usar esos recursos para resolver las necesidades populares. Que postule que gobiernen los que nunca lo han hecho, las y los trabajadores. En el camino a una Argentina socialista. Desde Izquierda Socialista estamos comprometidos con la construcción de esa alternativa.

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Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

La maldita policía bonaerense provocó la muerte de César Guerreiro. Según sus familiares el “Lolo” era amoroso y familiero, peronista y trabajador municipal. Había ido a ver el partido Gimnasia-Boca con sus nietos. La represión le quitó la vida, provocando además cientos de heridos, entre ellos abuelos, mujeres, niñas y niños. Para Kicillof, Berni no tuvo la culpa.
 
Argentina Siglo XXI, jueves 6 de octubre, ciudad de La Plata, partido Gimnasia-Boca. Miles de familias pagan la entrada para ver al equipo de sus amores; la policía ordena cerrar las puertas del estadio y lanza una feroz represión con el saldo de un trabajador muerto y cientos de detenidos. Hubo 400 disparos de postas de goma y gases lacrimógenos y tres disparos contra un camarógrafo de TyC Sports por parte de efectivos de la Bonaerense compuesta por 90.000 policías adiestrados para el gatillo fácil y con una historia atroz. Una verdadera cacería que de casualidad no terminó en masacre.

El hermano del “Lolo” fue categórico: “a mi hermano lo mató la represión policial”. El defensor de Gimnasia, Matías Melluso, agregó: “No fueron incidentes, fue represión. No murió, lo mataron”. Sin embargo, la autopsia determinó que el fallecimiento fue por un “paro cardiorrespiratorio no traumático”, el fiscal inmediatamente declaró que atento a ello la muerte no fue producto del gas lacrimógeno, ni de ningún golpe. ¡Parece que el libreto se lo escribió el propio Berni!

Ya se está tejiendo la impunidad. La Bonaerense es una máquina de encubrir sus propios hechos aberrantes. Recordemos la eliminación de pruebas para tapar su responsabilidad ante la muerte del joven Facundo Castro y ante todos los casos de gatillo fácil que ejecuta a diario.
 
¿El gobierno peronista no encubre?

Kicillof dijo que fue “inadmisible” lo que pasó, pero una vez más salió en defensa de Berni. Kicillof defiende a Berni porque según dicen en su entorno, no estuvo al frente del operativo, trabaja mucho, hasta duerme en la central de policía y no está acusado de ningún hecho de corrupción, ni de recaudación. Una reivindicación absoluta para con su ministro represor. Sin embargo, la Comisión Provincial de la Memoria calificó al hecho de “crueldad y saña inexplicables”, y si bien La Cámpora emitió un comunicado de repudio, no dijo nada de Berni.

Kicillof también dijo “nuestro gobierno no promueve la violencia institucional, no la protege, no la encubre, no la oculta, ni la tolera”. Con esto trata de diferenciarse del macrismo. El Frente de Todos dice que la diferencia que lo separa con el gobierno anterior de Juntos por el Cambio no es que los hechos no existían, sino que Macri los encubría y ahora eso no ocurre. ¡Vaya la diferencia! Pero si no hay encubrimiento como dice el gobernador, ¿por qué Berni sigue en el cargo? ¿El propio Kicillof no tuvo nada que ver en esto?

Izquierda Socialista hace responsable de la represión a Berni, a la Aprevide (Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte, dependiente del ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires) y al gobernador de la provincia, Axel Kicillof.

En La Plata hubo una marcha de repudio y un multitudinario velatorio. Hay que seguir por el camino de la movilización para que este hecho no quede en la impunidad. ¡Justicia para César Regueiro y todas y todos los heridos! Castigo a los culpables materiales y políticos. ¡Fuera Berni! La bonaerense y el gobierno son los responsables.


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

“No es la policía. Es la gestión de Kicillof y Berni”, tuiteó la actual diputada nacional y ex gobernadora de PRO, María Eugenia Vidal. Que quede claro. Para la representante del macrismo la policía no tuvo la culpa en la muerte del hincha ni en la represión. Una defensa a ultranza de un verdadero ejército para reprimir, como lo es la bonaerense, además de ser parte de cuanto delito rentable existe en el conurbano bonaerense.

Vidal también dijo que cuando ella gobernó recuperó “la ley y el orden” y que hubo “una Provincia más segura y sin impunidad”. Todo bajo un marketing electoral al mejor estilo Patricia Bullrich, mostrando que en Juntos no hay halcones o palomas, sino políticas pro represores.

Cuidado con Vidal y el PRO. Si sos una estudiante que lucha por la educación, sos una “delincuente”, y si vas a la cancha y te reprimen, la culpa no la tiene la policía.


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

“Nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo”. Esto dijo Cristina Fernández de Kirchner en su último discurso ante la causa Vialidad. Un claro (doble) discurso, del cual siempre alardea el peronismo kirchnerista.

La frase de Cristina, más que de salvación, ofició de premonición ante los hechos por venir: la salvaje represión contra mujeres y niñes mapuches orquestada por Aníbal Fernández, y el posterior asesinato del hincha de Gimnasia por parte de la policía de Berni y Kicillof, sus delfines. Cristina, nacida en La Plata e hincha del Lobo, no emitió opinión sobre el tema.

Esta polémica sobre si el peronismo reprime o no la venimos teniendo desde hace años. Debate que siempre surge cada 24 de marzo, en el que se repudia con marchas multitudinarias al golpe genocida de 1976. Los actuales hechos lo prueban.

“Renuncio por la tremenda violación a los derechos humanos”, dijo la ex ministra de Mujeres ante la represión del gobierno contra la comunidad mapuche. Esto confirma lo que venimos sosteniendo desde Izquierda Socialista, que el peronismo no defiende los derechos humanos, sino que los viola. Por eso nunca Cristina a pesar de ser abogada, firmó un hábeas corpus en favor de los perseguidos políticos.
Por su parte, siempre hemos señalado que la anulación de las Leyes de Obediencia Debida y el Punto Final no fueron obra del gobierno peronista kirchnerista, sino de la lucha de varias generaciones que venimos llenando las calles durante décadas contra la impunidad y la represión de ayer y de hoy. Y a no olvidar que en 2006, en pleno gobierno de Néstor Kirchner, desapareció Julio López en La Plata, y nunca se supo nada más de él.

Si hablamos de represión de un gobierno peronista recordemos el operativo de Berni del año 2020 que desalojó violentamente con topadoras y quemó las casillas de familias humildes que ocuparon un pedazo de tierra en Guernica. Solo pedían por vivienda digna, cosa que el gobierno nunca les dio. La represión contó con el apoyo de Andrés “Cuervo” Larroque, en ese momento ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires.

Que el peronismo reprime está probado por otros hechos aberrantes, como el asesinato de Darío y Maxi (la masacre de Avellaneda) bajo el gobierno peronista duhaldista de 2002, quien hizo la tarea sucia previo a la asunción de Néstor Kirchner. En 2010, en pleno gobierno de Cristina, fue asesinado el joven Mariano Ferreyra a manos de la patota del burócrata de la Unión Ferroviaria ligado al kirchnerismo, José Pedraza.

Siempre hay dirigentes peronistas que van a correr el arco para negarlo. Jorge Rachid, médico del Instituto Patria, dijo en estos días que las mujeres mapuches fueron reprimidas por culpa “de una mujer blanca jueza cómplice de una Corte corrupta”, no de Aníbal Fernández. Y que “a Kicillof le tiraron un muerto”.

Como siempre decimos, el ajuste no pasa sin represión. Y el peronismo en el gobierno es ajuste y represión. Por eso desmentimos la otra frase de Cristina ante un encuentro con jóvenes de La Cámpora diciéndoles que “el peronismo está más vigente que nunca”. Aunque duela, decimos lo contrario, que el peronismo no va más, porque es sinónimo de más ajuste, entrega y sometimiento ante el FMI y porque reprime y viola los derechos humanos. Derechos humanos que también incluye a quienes se siguen hundiendo en el hambre y la indigencia mientras las ganancias capitalistas siguen en ascenso. Por eso bregamos para superar al peronismo por izquierda, construyendo Izquierda Socialista para seguir fortaleciendo al Frente de Izquierda Unidad.

Escribe Mariano Barba
 
El 5 de octubre comenzó el operativo extraordinario de desalojo contra la comunidad Lof Lafken Winkul Mapu en Villa Mascardi, cercano a Bariloche, provincia de Río Negro. Varias mujeres mapuches con niñas y niños, entre ellas la Machi Betiana Colhuan Nahuel (autoridad espiritual de la comunidad) permanecen presas. Exigimos la inmediata libertad de todas ellas y la devolución de las tierras a la comunidad como parte de su legítima recuperación.
 
Con una ferocidad propia de operativos represivos conjuntos entre varias fuerzas fue desalojada la comunidad por orden de la jueza federal Silvana Domínguez. Desde hace muchos años y en especial desde el 2017 los gobiernos nacional y provincial querían el desalojo. Está en disputa un terreno de menos de cuarenta hectáreas y en especial un predio de siete hectáreas donde habita la comunidad.

La gobernadora de la provincia Arabela Carreras, de Juntos Somos Rio Negro, y el presidente Alberto Fernández, acordaron desalojar el predio. Aníbal Fernández, ministro de Seguridad, fue el encargado de organizar el operativo a través del Comando Unificado de Seguridad zona Villa Mascardi conformado por la Federal, la Gendarmería, Prefectura y la Policía Aeroportuaria. Un verdadero ejército de represión. Dos aviones de la Fuerza Aérea transportaron a tropas especiales. A su vez, el Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate de Río Negro (COER) cortaba la ruta para garantizar el ingreso de unos 250 efectivos en territorio mapuche con perros, drones y grupos tácticos.

El argumento usado por el gobierno fue el incendio perpetrado el 25 de septiembre por personas con el rostro cubierto contra la propiedad Los Radales y una casilla utilizada por gendarmes. Ninguna investigación “descubrió” hasta el momento a los autores. En la comunidad de la zona aseguran que fue un hecho montado para justificar el accionar posterior de desalojo.

Las ricas tierras argentinas están siendo entregadas a multimillonarios locales y extranjeros (ver "Los que se quedaron con las tierras"). En Villa Mascardi operan algunos de esos empresarios como el Grupo Burco (Bélgica), Eduardo Elsztain (dueño del Llao Llao), entre otros millonarios. Pero el mayor propietario de la zona es Parques Nacionales, o sea, tierras fiscales de frontera que jamás deberían ser privatizadas.

Acusan de usurpadores a la comunidad mapuche pero ese predio nunca fue sometido a las normas de la ley 26.160 que obliga a los gobiernos provinciales a realizar el relevamiento de las tierras de las comunidades originarias para su posterior devolución prohibiendo los desalojos mientras dure dicho relevamiento. La aplicación de esta ley no la cumple la gobernadora Carreras en ninguna comunidad de la provincia. Peor aún, cuando la justicia determinó que se abra un camino hacia Lago Escondido, apropiado por el magnate Joseph Lewis, la mismísima gobernadora se presentó ante el tribunal para apelar el fallo. Actúa como abogada de los multimillonarios. Por eso en Mascardi rápidamente acordó con Aníbal Fernández el desalojo. Juntos actúan como garantes de las inversiones capitalistas a cualquier precio. En 2017 bajo el gobierno macrista de Patricia Bullrich se asesinó por la espalda a Rafael Nahuel, ahora es el peronismo del Frente de Todos el gestor de este nuevo y semejante atropello represivo.
 
Por la inmediata liberación de las presas

El procedimiento de la detención de las presas fue con mucha violencia. Estaban trabajando en el territorio y de pronto comenzaron a recibir andanadas de gases, siendo reducidas bajo amenaza que las ejecutarían si se resistían. No exhibieron en ningún momento ninguna orden de allanamiento. Recién horas después y ya a bordo de un móvil policial les informaron sobre la existencia de una orden judicial.

En las marchas de repudio al desalojo miembros de la comunidad mapuche comparaban el operativo de desalojo con el trato que recibieron hace 150 años cuando el genocida presidente Roca lanzó la conquista del desierto. En el siglo diecinueve, luego de quitarles las tierras, ese mecanismo de traslado se realizaba con la comunidad originaria completa para desarraigarla y someterla a la servidumbre. Ahora, reaparece la historia. En esta oportunidad, además de la represión y desalojo, las presas fueron trasladadas esposadas a 1.800 km (cárcel de Ezeiza) para ser interrogadas. Así de cruel es el actual accionar del peronismo en acuerdo con Cambiemos y todas las fuerzas patronales. Patricia Bullrich y Macri festejaron el desalojo. Y Cristina no abrió la boca. Solo la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Gómez Alcorta, renunció a su cargo. No pasó de eso.

La repercusión nacional e internacional hizo que las devolvieran a la cárcel en Bariloche y liberaran a Andre Despó Cañuqueo, una de las detenidas.

Desde Izquierda Socialista seguiremos impulsando las movilizaciones exigiendo la libertad de las presas,el retiro de todas las fuerzas represivas y la devolución-recuperación de las tierras en Villa Mascardi para sus legítimos dueños, que es la comunidad mapuche.

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Artículos de Iván Ponce

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