Escribe Nicolás Nuñez
La película “Argentina, 1985” puede servirnos de puntapié para recuperar un poco más de este proceso singular y contradictorio que terminó con parte de los cabecillas del golpe militar tras las rejas. Para eso fuimos a los números de Solidaridad Socialista, el periódico que editaba nuestra corrriente morenista en los ‘80. Fuimos parte de esa historia.
Desde el comienzo del gobierno de Raúl Alfonsín, señalábamos la manipulación que el líder radical realizaba del clamor popular por el juzgamiento de los genocidas. Se explicaba entonces (Solidaridad Socialista N° 133): “nuestro país está a mitad de camino entre las naciones que, como Brasil o Uruguay, no hicieron nada contra sus terribles dictadores, y otras como Nicaragua, donde hubo una guerra que destruyó al ejército y terminó con el éxodo o encarcelamiento masivo de la antigua dictadura”. En Argentina, si bien no se había destruido al ejército, sí se había abierto un proceso revolucionario que fue el que derrumbó a la dictadura militar, y el que hizo inviable la impunidad de los principales responsables del genocidio.
Alfonsín comenzó por intentar que los propios milicos se juzgaran a sí mismos, rechazó la propuesta de una comisión bicameral y la apertura de los archivos de “inteligencia” del ejército. Esto último, algo que sigue reclamando hoy el Encuentro Memoria Verdad y Justicia. Ningún gobierno ha brindado esa información clave para saber qué hicieron con los desaparecidos y las y los niños apropiados que no han recuperado aún su identidad.
En ese sentido, el juicio a las Juntas terminaba representando, al mismo tiempo, un triunfo en tanto posibilidad de sentar a las cabezas del genocidio en el banquillo de los acusados. Pero, al mismo tiempo, implicaba la maniobra de acotar los procesos sin ir a fondo por el “juicio y castigo a todos los culpables”, que era la consigna de masivas movilizaciones que se daban en paralelo a las audiencias del proceso judicial.
Así, en Solidaridad Socialista número 121 de septiembre de 1985, ante la transmisión televisiva del alegato del fiscal Julio Strassera que hoy vemos interpretado por Ricardo Darín, nuestro periódico de ese entonces señalaba: “Nos daremos el lujo de ver sudar frío, bajo la mirada de todo un país, a estos nueve genocidas. Poder ver este espectáculo es un triunfo inmenso de todo el pueblo argentino. Es en primer lugar, un triunfo de todos los trabajadores y de todos los que desde 1976 resistimos a esa dictadura infame. Es un triunfo de las Madres de Plaza de Mayo que jueves tras jueves denunciaron todos los crímenes en las situaciones más adversas. Fue esta resistencia obrera y popular la que terminó socavando hasta el derrumbe definitivo a la dictadura, y fue esta lucha la que llevó al banquillo de los acusados a los nueve comandantes”.
“Juicio del siglo: una farsa que absolvió a la muerte”, decían las páginas centrales del periódico posterior al fallo (Solidaridad Socialista N°133 del 12/12/85). Allí se señalaba la contradicción de un fallo que reconocía los crímenes perpetrados por los milicos pero daba penas irrisorias. Por caso: “Agosti, culpable de torturas y robos reiterados, recibió cuatro años y seis meses de prisión. Mucho menos de los ocho que puede alcanzar quien roba una billetera en un colectivo”.
¿Qué había pasado? Respondíamos: “todo indica que los jueces decidieron acoplarse a la política seguida desde hace dos años por el gobierno alfonsinista, y que está destinada a impedir el juzgamiento y castigo de los miles de oficiales y de cómplices civiles que actuaron en el proceso. Para ello, recurrieron a la maniobra de considerar al genocidio como si fuera un delito común, cometido individualmente por algunos de los oficiales”. Sin embargo, no dejábamos de reconocer que la perpetua a Videla y Massera representaba “un triunfo del pueblo”, aunque lo que primaba era el “estupor ante la blandura” del fallo en general.
Todo esto, señalado hace casi cuarenta años, se ratifica en una perspectiva histórica donde hasta el día de hoy primó la impunidad, siendo que de más de 600 centros clandestinos de detención que hubo en todo el país, tenemos alrededor de apenas mil sentencias firmes a los milicos genocidas. Esto es así porque después del juicio a las Juntas lo que vino fueron las leyes de “Obediencia Debida” y “Punto Final”, y luego los indultos del gobierno peronista de Menem en los ‘90. Si luego se logró la nulidad de dichas leyes y de los indultos fue gracias a la continuidad de la lucha contra la impunidad y al cambio de relaciones de fuerza generado por el Argentinazo de diciembre de 2001.
Hoy el peronismo kirchnerista hace loas de haber descolgado el cuadro de Videla, pero durante su gobierno Cristina puso a uno de esos genocidas impunes a cargo del ejército, César Milani.
Un reclamo revolucionario y vigente
La impunidad para los milicos siempre fue también para los cómplices civiles (empresarios), eclesiásticos y políticos patronales. Recordaba aquel Solidaridad Socialista que la UCR había sostenido durante el golpe 310 intendentes, y hasta el embajador en los Estados Unidos. Por su parte, el Partido Justicialista mantuvo en funciones 169 intendentes. Por eso es tan de fondo la pelea por el juicio y castigo a todos los culpables. Los partidos patronales siempre buscaron y seguirán buscando la forma de limitar el juzgamiento, porque en última instancia, ir a fondo implicaría ir también contra los mismos intereses económicos y políticos de ajuste, sometimiento y entrega del país tanto bajo la dictadura como bajo los gobiernos radicales, peronistas y macristas.
En ese camino seguiremos peleando. 30.000 compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos, ¡Presentes!
Escribe Nicolás Nuñez
Uno de los puntos más fuertes de “Argentina, 1985” es la representación del testimonio de Adriana Calvo Laborde. La actriz Laura Paredes interpretó sus palabras desde el mismo exacto lugar en el que Adriana, con los nueve milicos acusados sentados a su espalda, dio cuenta de cómo había parido a su hija en el patrullero en el que la trasladaban de un centro clandestino a otro. Sin embargo, justamente ella, su hija, Teresa Laborde, en estos días dio cuenta de que la película se toma una “licencia” en el guión con la que no acuerda, dado que su madre aún después de todo lo padecido y a diferencia de lo enunciado por la actriz en la película, nunca se fue del país.
El de 1985 no fue su primer testimonio, sino que también lo había hecho ante la Conadep, y desde entonces no fue su último aporte a la lucha contra la impunidad. Fue cofundadora en 1984 de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y una figura clave en la pelea por el avance de los juicios a los genocidas. Durante los gobiernos peronistas kirchneristas fue permanente su presencia en la lucha contra la impunidad y la represión, y por la aparición con vida de Jorge Julio López. Adriana falleció en 2010, pero esta película viene a ratificar que sigue presente en cada paso que da en nuestro país la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia.
19, 20 y 21 de noviembre en Luján
Encuentro Nacional de la Juventud Izquierda Socialista
Les jóvenes somos el sector mas golpeado ante la crisis en nuestro país y en todo el mundo. Necesitamos discutir un plan de lucha a nivel nacional para salir a pelear contra el ajuste del gobierno nacional junto al FMI. Desde la Juventud de Izquierda Socialista te invitamos a nuestro encuentro, para debatir con nosotres de que manera organizarnos para pelear en defensa de la educación publica, por trabajo genuino, derechos para mujeres y disidencias y contra las políticas extractivistas del ambiente.
Trae tus aportes e ideas y construyamos un ENJIS que nos impulse a salir a luchar
Comunicate con nosotres para participar
AMBA: Pili 11-2642-5277
Norte y Centro: Lauti 351 3058641
Patagonia Gasti 299 4114811

Escribe Mercedes Trimarchi, legisladora electa porteña, Izquierda Socialista/FIT Unidad
Con este lema, el colectivo de Actrices Argentinas convocó a las puertas de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) el pasado jueves 20 de octubre para acompañar a Thelma Fardin en un día muy importante para la causa: por primera vez, desde que comenzó el juicio, declaraba Juan Darthés. El actor, acusado de violación (estupro en Brasil), habló durante dos horas, negó los hechos que se le imputan y no quizo contestar ninguna de las preguntas de la Fiscalía ni tampoco las de los abogados de Fardín. Recordemos que cuando a la denunciante le tocó declarar fue obligada a contestar todas preguntas de la defensa y fue muy hostigada por los abogados de Darthés. Es una clara muestra de cómo opera la justicia patriarcal.
A lo largo del juicio, que comenzó el 30 de noviembre de 2021, declararon dos actrices, Anita Co y Dignity (Calu) Rivero, que de forma contundente y con muchos detalles dieron cuenta de situaciones de abuso sexual que sufrieron también ellas por parte del mismo actor. La defensa, en la que participa el mediático abogado Fernando Burlando, viene haciendo todo lo posible para que el juicio no termine y prescriba la acusación. Seguramente buscará que el actor no vaya preso en el caso de que sea declarado culpable.
El juicio continúa. En treinta días se espera un peritaje psicológico pedido por Darthés. Luego el juez federal de San Pablo, Ali Mazloum, debe fijar la fecha para los alegatos que se estima sean antes de que termine el año. Después se podría conocer el veredicto. Pero, más allá de los tiempos lentísimos de la justicia (recordemos que el juicio empezó casi tres años después de que la joven actriz lo denunciara en Nicaragua), la movilización será la clave para que de una vez por todas Darthes vaya preso. Tal como se señaló desde la convocatoria: “Es por Thelma, es por todas”.
Cien alcaldes de todo el mundo se dieron cita en estas horas en la ciudad de Buenos Aires para discutir junto al gobierno de Horacio Rodriguez Larreta una estrategia para llegar a la neutralidad de carbono en 2050. Sí, así planteado suena a un sketch humorístico, pero es real.
El gobierno de Juntos por el Cambio de CABA completamente cementada; de las megatorres sobre los humedales; de la demolición del patrimonio histórico; el gobierno que no invierte un centavo en la ampliación de la red de subterráneos para disminuir el caudal de vehículos particulares que circulan por la ciudad; ese gobierno va a hablar de combatir el calentamiento global.
Pero no solo Larreta va a hablar por estas horas, sino que también, por ejemplo, hizo uso de la palabra en el marco de la cumbre Guillermo Montenegro, el intendente de General Pueyrredón (el partido que engloba a la ciudad de Mar del Plata), que recientemente acaba de dar su aval a la instalación de las petroleras off shore frente a sus costas que impulsa el gobierno peronista del Frente de Todos.
¡Verdaderos paladines de la lucha por la descarbonización!
Por “greenwashing” (algo así como lavado de cara verde) se hace referencia desde el movimiento socioambiental a las puestas en escena por parte de los gobiernos y las empresas para disfrazarse de ecológicas cuando la realidad de sus actos da cuenta de una lógica completamente contraria. De hecho, en buena medida, el movimiento juvenil que se organiza en todo el planeta a partir de las acciones que viene impulsando Greta Thunberg se pone de pie como reacción contra el “greenwashing” de las distintas cumbres mundiales en las que los gobernantes se reúnen a mostrar caras de compungidos mientras siguen dándole luz verde a los combustibles fósiles, el extractivismo, y todas las formas de depredación de la naturaleza.
Por eso, el viernes 21 de octubre nos hicimos presentes junto a la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones al momento del cierre del C40 para llevar nuestros reclamos y denuncias y denunciar el carácter cínico de este evento.
Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista e independientes)