Escribe Mariana Scayola, secretaria general de Ademys y candidata a la reelección
El 29 de noviembre se realizarán las elecciones del sindicato docente combativo Ademys en CABA. Vamos por un nuevo mandato con la Lista Multicolor, que encabezamos desde nuestra agrupación Lista de Maestres y Profesores.
El pasado viernes 21 de octubre se oficializó la Lista Multicolor para las elecciones de renovación del Consejo Directivo de Ademys. La Multicolor está conformada por nuestra agrupación Lista de Maestres y Profesores (Izquierda Socialista más independientes), Tribuna Docente (PO), Corriente 9 de Abril (PTS) y Alternativa Docente (MST). Nuevamente me tocará encabezar la lista con la candidatura a secretaria general.
Vamos por un nuevo mandato Multicolor. Bajo nuestra conducción Ademys pegó un salto cualitativo, fundamentalmente en la valoración y el apoyo en la base docente en las escuelas, y en las movilizaciones y acciones gremiales. Hoy somos reconocidos como el único sindicato consecuentemente defensor de toda la docencia y la escuela pública, opositor al ajuste del gobierno nacional del Frente de Todos, pactado con el FMI, y también al gobierno porteño de Larreta y su ministra Acuña. Por eso somos perseguidos sistemáticamente por el macrismo. A nuestro secretario adjunto Jorge Adaro le han iniciado un juicio de desafuero sindical desde el gobierno de Larreta y Acuña para intentar amedrentar la lucha educativa, por lo que vamos a una gran campaña de solidaridad para frenarlo.
Para las elecciones también se presentaron tres listas opositoras, la Haroldo Conti (Rompiendo Cadenas), Docentes en Clase y Política Obrera (Tendencia) y el Nuevo MAS, ratificando la gran conquista que significa la democracia sindical y la distribución de secretarías y vocalías por sistema D’Hont.
En los mandatos unitarios de la conducción Multicolor impulsamos asambleas masivas aún en pandemia, abiertas a toda la docencia, con mandatos de escuela y planes de lucha consecuentes que son tomados por la base docente. Somos el sindicato que apoya todas las luchas y se convirtió en referencia para la vanguardia docente nacional, que muchas veces pelea aisladamente en sus provincias frente a la traición de la conducción de Ctera.
El desafío por delante es consolidar a Ademys como organizador de la docencia, para luchar contra las políticas de ajuste diseñadas por el FMI y aplicadas a rajatabla por el gobierno peronista del Frente de Todos y de Larreta en CABA. Este ajuste impacta de manera directa sobre nuestros salarios, condiciones laborales y contra la escuela pública. Para luchar por el salario y enfrentar las reformas educativas y laborales, debemos fortalecer el cuerpo de delegados y delegadas y seguir apostando a la coordinación nacional de la docencia combativa, para unificar las distintas luchas que se desarrollan en nuestro país. Debemos seguir apostando a la organización desde cada escuela y distrito escola; seguir fortaleciendo la independencia política y la autonomía sindical de Ademys e impulsando las asambleas abiertas con mandatos de escuela para definir los planes de lucha con la base. Y, a nivel nacional, tenemos que continuar construyendo el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC), para construir una nueva dirección alternativa en el movimiento obrero junto al Sutna, la Unión Ferroviaria Oeste y otros sectores contra la traidora burocracia sindical de la CGT y las CTA.
Iniciamos una gran campaña electoral de la Multicolor en todas las escuelas de CABA para que la docencia vote masivamente en nuestras elecciones el próximo 29 de noviembre, y fortalecer a Ademys como sindicato independiente, democrático y de lucha.
Escribe Adriana Astolfo, secretaria adjunta Adosac Pico Truncado, Naranja-Docentes en Marcha
Desde julio la docencia santacruceña con Adosac está en plan de lucha, con paros, movilizaciones, actos, acampes, radios abiertas, caravanas y diferentes formas de lucha. Reclamamos al gobierno kirchnerista un aumento salarial real y frenar las medidas de ajuste y reforma educativa. Y venimos de derrotar, semana tras semana, a la burocracia Lila que quiere pactar con Alicia Kirchner.
La docencia de Santa Cruz tiene salarios debajo de la línea de pobreza. El inicial es de 76.000 pesos. El gobierno implementó un ajuste y reforma donde avanza la flexibilización laboral docente y el vaciamiento de los contenidos educativos en secundaria y la improvisada quinta hora extendida.
Por eso reclamamos un aumento salarial que recupere lo perdido, en camino a la canasta familiar, y cláusula gatillo mensual permanente. No, como ofrece ahora el gobierno para que levantemos el paro, solo por dos meses. Exigimos que no haya ningún despido por hacer paro, la devolución de los descuentos y ningún cargo precarizado.
El gobierno de Alicia Kirchner, defensor del Frente de Todos y del acuerdo con el FMI, está decidido a aplicar el recorte salarial y presupuestario. Santa Cruz es de las provincias más ricas y con mayores ingresos por la entrega de los recursos naturales, petróleo, mineras y pesqueras, a las multinacionales. Concentró el 45,2% de las exportaciones de oro y los funcionarios se jactan de que es la provincia que más dólares genera. La lucha es dura, porque enfrenta directamente los planes de ajuste del kirchnerismo provincial y del Frente de Todos nacionalmente.
Mientras estuvimos de paro hubo once provincias con docentes parando en el resto del país. Pero la conducción kirchnerista de Ctera, de Alesso y Baradel, en vez de unificar, las mantuvo aisladas, dejando que los gobiernos atacaran una a una.
La conducción provincial de Adosac, la lista Lila, se ha convertido en una nueva burocracia que, en vez de ponerse al servicio de la lucha y los reclamos docentes, está jugando a desgastarnos y pactar con el gobierno. Cada semana de lucha se la hemos tenido que arrancar, con las asambleas de las filiales como Pico Truncado y San Julián y otras donde incluso dirige la Lila, mostrando la voluntad de lucha de la base docente. La conducción Lila siempre tira para atrás y realiza congresos provinciales que duran más de doce horas, tratando de convencernos de votar “cobrar a cuenta”, levantar los paros y seguir negociando. Esta fórmula tramposa se usó por años, pero ahora la docencia descubrió la trampa y resuelve que no se acepta nada sino se cumplen ciertos condicionamientos, como la devolución de los días de paro.
Esta semana los Lilas se pasaron de rosca. Pese a la votación clara y escrita del Congreso, firmaron un “acuerdo” con el gobierno. Cuando la docencia lo supo, comenzó una verdadera rebelión en las redes, insultando y denunciando a estos burócratas. Desde nuestra filial de Pico Truncado y San Julián, ambas dirigidos por la Naranja-Docentes en Marcha, comenzamos a exigir que Adosac convoque al paro de 72 horas votado. Se debatía si, ante la traición de los Lilas, no había que cumplir la resolución del Congreso de parar. La docencia provincial tomó la posta y a las 23:30 la conducción provincial presionada sacó un comunicado con el paro de 72 horas. El gobierno salió indignado a denunciarlos también, por no cumplir lo acordado en el Ministerio de Trabajo. ¡Un escándalo!
Esta actitud de la Lila conspira contra la unidad en la lucha. Ahora es fundamental mantener la adhesión a los paros, y que los paritarios se hagan cargo o se vayan. Exigimos a la conducción provincial un congreso presencial para que las bases decidan cómo seguir. Además, que la próxima reunión con el gobierno sea con la presencia de representantes de las conducciones filiales.
También insistimos en buscar la solidaridad nacional y votar la extensión nacional de la lucha, con delegaciones que viajen a Buenos Aires a llevar nuestro conflicto.
Desde hace dos meses los y las trabajadoras del hospital Garrahan vienen realizando paros y movilizaciones por mejoras salariales. Se han manifestado en la puerta del hospital, en el Ministerio de Salud, en Plaza de Mayo y frente al Ministerio de Economía. Es importante destacar que estas actividades se están realizando conjuntamente con residentes y concurrentes de CABA que vienen de una lucha muy importante.
Ambos sectores reclaman por salario y mejores condiciones de trabajo. En relación al salario solicitan el 100% de aumento.
En el caso del Garrahan, que depende de Nación y del gobierno de la Ciudad, desde el comienzo de la pandemia vienen recibiendo aumentos muy por debajo de los índices inflacionarios, lo que significa un desconocimiento por parte de las autoridades a la importante labor de los trabajadores de la salud.
Es importante destacar que en este plan de lucha se vienen realizando asambleas conjuntas donde confluyen la Junta interna de ATE, la Asociación de Profesionales, el Sindicato de Profesionales y Técnicos, y el grupo de auto convocados administrativos. Todo se resuelve en estas asambleas unitarias y después se realiza la coordinación de las actividades con los representantes de cada sector.
El martes 25 se votó una nueva jornada de paro para el día 1 de noviembre y con movilización al Congreso de la Nación. Nuevamente se proponen coordinar con los residentes de CABA y serán invitados otros Hospitales, como el Posadas y el de Niños de La Plata, para unificar y fortalecer esta importante lucha llevada a cabo por los trabajadores de la salud.
Corresponsal

Escribe Pablo Almeida, delegado general del Ministerio de Economía y legislador porteño electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
Luego de seis semanas de lucha, residentes y concurrentes de la Ciudad le arrancaron una reunión al ministro de Salud de Larreta, Fernando Quirós, quién recibió a los representes de la “Asamblea de CABA”. Es un espacio autoconvocado que viene impulsando la organización, junto con Asociación de Profesionales y Asociación de Médicos Municipales (AMM). En la reunión se siguió sin dar respuesta a sus reclamos, ofreciendo una cifra miserable de 15.000 pesos y sin ninguna solución a la terrible situación de las y los concurrentes que trabajan de forma gratuita, sin ningún derecho laboral.
La situación es desesperante para miles de profesionales de la salud que perciben un salario promedio por debajo de la canasta básica, con una inflación del 100% producto del ajuste del gobierno nacional de Fernández y de Larreta en la Ciudad. Solo para ejemplificar, una médica o médico, psicológica, trabajadora social y otras y otros profesionales que recién empiezan su residencia (R1) cobran un sueldo de 100 mil pesos, con su mayoría de sumas en informales y básicos de 6.000 pesos. Como contrapartida de estos salarios de miseria deben cumplir con jornadas de hasta 36 horas de trabajo y guardias. Ni hablar de los concurrentes, quienes son profesionales recibidos que ingresan al sistema público por el mismo examen que los residentes y no cobran salario, obra social ni ART. Bajo la figura del ad honorem y de estar bajo “formación profesional” se esconde la precarización de quiénes ponen el cuerpo todos los días en el sistema de salud.
El reclamo es claro: 100% de recomposición salarial en un solo pago, y salario, aportes y ART para concurrentes. La fortaleza del reclamo se da por la organización en asamblea y la masividad que en cada hospital hace crecer la lucha semana a semana. Incluso contra los aprietes de las autoridades de los hospitales y de las patotas de los gremios, que se oponen a la lucha y la organización de base. Como marco la lucha del Sutna, con un plan de lucha y masividad se puede ganar. Todo el apoyo a residentes y concurrentes.
La burocracia sindical de la Lista Celeste y Blanca de la UTA de Roberto Fernández convocó a elecciones nacionales y en todas las secciones para los próximos 1 y 2 de diciembre, para los 80.000 afiliados. La oposición burocrática encabezada por Miguel Bustinduy, que responde a la patronal de DOTA y copó la sede del gremio en diciembre del 2019, presentó la Lista Azul. Los delegados y activistas combativos del gremio de los chóferes de corta, media y larga distancia vienen denunciando que tanto Fernández como Bustinduy son parte de la burocracia sindical, que responden a las patronales del transporte y no a los trabajadores. Y a su vez tanto Fernández como Bustinduy dejan correr el ajuste del gobierno nacional pactado con el FMI, que con la inflación viene deteriorando los salarios año a año. Pactan paritarias siempre a la baja, persiguen activistas y nunca convocan asambleas. Como tercera opción se presentó la Lista Roja, donde activistas de varias líneas son candidatos y juntaron miles de avales para enfrentar tanto a la Celeste y Blanca de Fernández como a la Azul de Bustinduy. La junta electoral de la UTA quiere proscribir a la Lista Roja y por eso ya se realizaron varias movilizaciones al Ministerio de Trabajo reclamando la oficialización y que pueda haber elecciones transparentes, contra los fraudes que son moneda corriente en la UTA. Rechazamos la proscripción de la Lista Roja y nos sumamos al reclamo de su oficialización en defensa de la más elemental democracia sindical.
Corresponsal
Ruben "Pollo" Sobrero y Mónica Schlotthauer junto a los chóferes de la Lista Roja de la UTA en la Unión Ferroviaria Oeste