Escribe Doctor Fabián Torres, delegado provincial de Fesprosa
Una gran jornada con caravanas, movilizaciones, paro y cortes de rutas del conjunto de salud en toda la provincia de Río Negro se vivió este 20 de abril. Algo que era esperable debido a los seis meses sin solución del conflicto y la falta de respuesta del gobierno de Arabela Carreras, donde el día anterior la gobernadora salió a decir en los medios que no hay aumento, que el incremento ya fue pactado con los gremios ATE y UPCN, de 29% anual y en cuotas. Esto y el anuncio del presidente Alberto Fernández sobre el bono miserable de 6.500 pesos hicieron que esta jornada fuera masiva en toda la provincia.
Esto demuestra también que los gremios traidores, una vez más, pactan a espalda de los trabajadores y no salen a defender junto a salud el justo reclamo de mejoras salariales, paritarias y una ley de insalubridad. Asspur es el gremio que se está poniendo al hombro esta lucha que, junto con un gran grupo de trabajadores autoconvocados, decidieron formar este gremio antiburocrático, democrático y clasista exclusivamente de salud y con una alta participación de las mujeres.
Esta última jornada, y como lo hicimos el Día Mundial de la Salud, logramos un paro masivo, movilizaciones y cortes de rutas donde se vio que en Cipolletti, Cinco Saltos y Campo Grande paralizaron el Alto Valle. El hecho más significativo fue en la ruta 151, donde los hospitales de Cinco Saltos y Campo Grande cortaron más de once horas la ruta y recibieron la visita de nuestro legislador por la ciudad de Buenos Aires, Pablo Almeida, dando su solidaridad a esta lucha que sigue los pasos del Gran Elefante de autoconvocados de Neuquén. Con esta gran acción marcamos la agenda a toda la provincia y así se consiguió un plan de lucha para la semana próxima y quedó demostrado que los trabajadores de la salud tienen su gremio y exigen que este sindicato sea reconocido y participe de la mesa de salud que el gobierno niega mientras pacta con la burocracia.
Pablo Almeida, legislador porteño de Izquierda Socialista/FIT Unidad y delegado general de ATE del ministerio de Economía, llegó a Neuquén para apoyar la lucha de los auto convocados de salud y realizar un aporte monetario de la Junta interna del Ministerio para el fondo de huelga. Esto responde a uno de los pedidos públicos realizados por la interhospitalaria para sumar recursos y poder paliar los descuentos arbitrarios realizados por el gobierno. Es un nuevo aporte se suma a los 30 mil pesos que entregó el diputado nacional Giordano, al de los compañeros de Izquierda Socialista de Bariloche en semanas anteriores y al de los dirigentes de la Cicop (sindicato de salud de Buenos Aires) que en la persona de nuestra compañera Mónica Méndez visitaron Neuquén (junto a nuestra diputada nacional electa Mónica Schlotthauer) y aportaron 50.000 pesos. Llamamos a las comisiones internas y delegados a que sumen su aporte para seguir la lucha.
El Plenario del Sindicalismo Combativo se movilizó al Obelisco y a la Casa de la Provincia de Neuquén en Caba para apoyar a la huelga de las y los trabajadores de la salud de esa provincia. Participaron Roberto Obelar, trabajador de la salud de Neuquén; Mónica Schlotthauer, diputada nacional electa y delegada del Ferrocarril Sarmiento; Ileana Celotto, secretaria general de AGD-UBA; Alfredo Cáceres, comisión directiva de Suteba Tigre; Julio Ozuna, trabajador de la clínica San Andrés; César Latorre, comisión interna Hospital Italiano. Además se hicieron presentes Myriam Bregman (PTS) y Pablo Almeida (Izquierda Socialista), legisladores de CABA por el Frente de Izquierda Unidad.
Escribe Adolfo Santos
Cuando en 2013 el gobierno de Cristina Kirchner prometía que con Vaca Muerta íbamos a salvar a YPF y nos beneficiaríamos todos, no era más que parte de un doble discurso destinado a imponer una ley nacional para entregar esas riquezas del subsuelo neuquino a la multinacional yanqui Chevron. El proyecto fue impuesto, pese a la resistencia que opusieron los trabajadores y pueblo originarios, con una violenta represión en la Legislatura de Neuquén que dejó decenas de heridos.
Los que nos resistíamos teníamos razón. El vaciamiento y la crisis de YPF, en vez de superarse, se profundizó. Y el anunciado beneficio a la población trabajadora nunca llegó. En todos estos años, solo con muchas luchas, piquetes y movilizaciones, los trabajadores han podido defender el poder adquisitivo de sus salarios en una de las provincias más caras del país. Es el ejemplo que están dando los heroicos trabajadores de la salud con el apoyo de la comunidad que se moviliza junto a ellos.
Vaca Muerta ha traído más destrucción que beneficios. Los grandes beneficiados han sido las multinacionales petroleras que se llevan la riqueza del subsuelo a costa de destruir el ambiente. A seis años de su inicio, el fracking ya deja huellas profundas y empieza a afectar directamente la vida en la región. Y esto a pesar de que recién está en sus comienzos la perforación en profundidad y horizontalidad con miles de miniexplosiones y el uso de setecientos productos químicos diferentes para romper los poros de las rocas y las arcillas y chupar el petróleo y el gas.
Pequeños movimientos sísmicos que se producen reiteradamente en la zona urbana de Sauzal Bonito, en el corazón de Vaca Muerta, causan rajaduras en las paredes de las viviendas. También se produjo un derrame de hidrocarburos en el área Bandurria Sur de YPF que afectó por lo menos a 45 hectáreas, dejando un pasivo que quizá nunca se remedie, más allá de las multas irrisorias que se puedan cobrar a las petroleras. En las últimas semanas vecinos de Añelo han salido a cortar la ruta exigiendo la provisión de agua, que falta en sus casas porque va a los pozos para hacer la hidrofractura.
Ya son más de 20.000 las punciones que agujerean y bombardean la roca. La voracidad de las multinacionales, apañada por YPF y los gobiernos de la Nación y la provincia, se está manifestando al extremo aprovechando la cotización del barril por encima de los 60 dólares. Por debajo de 40 dólares las empresas retraen la producción de fracking, pero ahí no son los empresarios los que pierden, sino los trabajadores. En 2020 enviaron a su casa a 20.000 petroleros, con la complicidad de la burocracia sindical, cobrando la tercera parte de su sueldo, pero con los precios actuales se acelera muchísimo la destrucción y, claro, las ganancias.
Enajenada, Vaca Muerta no es solución para los graves problemas que sufre la población trabajadora de la provincia. Hay que arrancarla de las manos de las multinacionales del petróleo que son los grandes ganadores de este negocio. Para terminar con el saqueo y la crisis de YPF exigimos la recuperación de la totalidad de las reservas de hidrocarburos, la reestatización total de YPF y de toda la industria hidrocarburífera bajo control de los trabajadores, respetando a las comunidades originarias y el fin del fracking. Solo así se podrá beneficiar a la población pobre y trabajadora y resolver los graves problemas que sufre la salud pública.
La inflación de marzo superó todos los pronósticos y ya acumula 13% en lo que va de 2021. Todas las medidas del gobierno para intentar frenarla fracasan, mientras la suba del precio de los alimentos pulveriza el bolsillo del pueblo trabajador.
Escribe José Castillo
El número superó hasta a las consultoras económicas del establishment, 4,8%, el valor más alto para un mes de marzo desde la hiperinflación de 1991. Sumado a los números ya por arriba de 4% de enero y febrero, asciende a 13% para el primer trimestre. Frente a esta realidad, la inflación anual que calcula el gobierno para todo 2021, de 29%, se transforma en un cuento chino. El cálculo es que, con suerte, y suponiendo incluso que el alza de precios amaine un poco en los próximos meses, terminará en 48 por ciento. Y no hablemos si se llega a dar algún episodio de suba del dólar u otra anécdota parecida, ahí fácilmente se superará el 50 por ciento.
Estos números fríos, sin embargo, esconden que los productos de la canasta familiar subieron mucho más. El rubro de artículos relacionados con la educación, muy sensible en el mes de marzo con el comienzo de las clases, aumentó 28,5%, y los delantales y uniformes, 10,8 por ciento. En lo que respecta a los alimentos, el precio de la carne está desbocado. Pero no es el único, la leche entera se incrementó 12%, el queso cremoso 15,8% y el yogur firme 10,8%, por citar solo algunos ejemplos.
El gobierno del Frente de Todos no va más allá de las declaraciones altisonantes de la secretaria de Comercio, Paula Español, o incluso de medidas administrativas que salen de su cartera que luego nadie hace cumplir. Parecen comentaristas, ellos mismos dicen que las empresas “anticipan aumentos para cubrirse” (Ámbito Financiero, 16/4/2021), pero no toman ninguna medida concreta para frenar estas maniobras.
La realidad es que los acuerdos voluntarios de “precios cuidados” y el listado cada vez más pequeño de “precios máximos” no sirven para nada. El propio gobierno autoriza aumentos, o directamente los provoca, como hace YPF con los combustibles.
Y las empresas, en particular las monopólicas y oligopólicas de alimentos agrupadas en la Copal, violan escandalosamente todas las restricciones. Hacen desaparecer los productos que están en los listados de precios máximos o cuidados y los reemplazan por otros, con envases que dicen tener 10 gramos más o menos, pero que ya al ser “distintos” no tienen restricciones y son “libres”, o sea, se los puede aumentar a voluntad. Estas firmas están aumentando, como piso, 1,3% promedio cada semana los productos vinculados a la alimentación.
Todo esto no es nuevo. Un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) señala que en los últimos cuatro años, mientras la inflación promedio creció 310,6%, los precios de los alimentos subieron 335,2%, ¡casi 25% más! Con algunos rubros totalmente por encima, las frutas subieron 437,7%, la carne 389,6% y el grupo conformado por café, té, yerba y cacao, 348,6 por ciento.
No se puede seguir jugando con el bolsillo de las y los trabajadores, jubilados y demás sectores populares. Hay que recomponer urgentemente sus ingresos con aumentos de emergencia y salario social para el que lo necesite durante la pandemia. Pero, al mismo tiempo, hay que terminar con los “vivos”, las empresas monopólicas y oligopólicas de alimentos u otros productos de la canasta familiar y las cadenas de hipermercados que remarcan y lucran con el hambre popular. Se deben establecer precios máximos para todos los productos de esta canasta, sin excepciones, y exigir su cumplimiento, con durísimas sanciones, aplicando la Ley de Abastecimiento a quien los viole, lo que significa requisar mercadería acaparada, clausurar y hasta expropiar a los infractores.