
Mi nombre es Geraldine Lescano, nacida y criada en Merlo. Me presento como candidata a concejala en ese distrito por Izquierda Socialista/FIT Unidad. Frente a la violencia estructural que ataca sistemáticamente nuestra existencia e identidad, acepté el desafío de ser la primera candidata travesti en Merlo, no sólo porque me siento en el compromiso de defender los derechos que supimos conseguir como comunidad, sino porque me siento identificada como una de las enemigas principales de este gobierno. No solo soy travesti: soy feminista, defensora del aborto legal, soy sindicalista, soy zurda y socialista.
Es importante entender que la lucha por los derechos humanos también es una lucha de nuestro colectivo de disidencias, y que no es una lucha aparte. Las travestis somos las primeras en sostener la olla, como lo hicimos durante la pandemia, para poder alimentar no solo a otras travestis, sino también a la vecina que sufría violencia de género con sus hijos a cargo, al pibe de la esquina que fuma paco y también al obrero que se había quedado sin esa changa con la que vivía día a día. Hoy somos nosotras, las travestis, transexuales y transgéneros, las voces propias de lo que representa la desidia de un gobierno ausente. Somos voces, cuerpo e historia de décadas de abandono, y de gobiernos que solo nos han ofrecido migajas, intentando conformarnos diciéndonos que “hasta ahí y nada más”.
Mi representación como candidata no es solamente una representación sobre mi lucha y mi activismo: es una representación social de todas las voces travestis y trans anónimas que dieron la vida en cada territorio. Así como también es la lucha de todas aquellas travestis y trans que pusieron el cuerpo para batallar contra el CIStema que nos expulsa. Ser la primera nunca significará ser la última. Hoy, ser candidata no es un logro mío, sino un logro colectivo. ¡Furia travesti, siempre!

David Lastra, el “viejo” para sus compañeros, tiene 48 años, una hija de 12 y está casado con Mariana, coordinadora docente de la escuela de enfermería en la Villa Zabaleta. Es licenciado en Enfermería e instructor docente, trabaja desde hace quince años en la Unidad Intensiva de Quemados del Hospital Garrahan. Fue dos años delegado de la junta interna de ATE en el turno noche por enfermería y hoy es referente en el turno mañana: un importante activista en defensa de la salud pública.
David cuenta con una sólida trayectoria en la militancia política y sindical. Desde joven participó activamente en la defensa de la universidad pública y gratuita. En ese marco, fue elegido por la agrupación La Jeringa, en oposición a la Franja Morada, como miembro de la comisión directiva del centro de estudiantes de la carrera de Enfermería en la Facultad de Medicina de la UBA, donde finalizó sus estudios.
Hoy forma parte de la agrupación Salud en Marcha y es candidato a diputado provincial por el Frente de Izquierda en la Tercera Sección Electoral. Comparte la lista con otras integrantes de la agrupación, como Mónica Méndez, dirigenta de la Cicop y candidata a primera concejala en Almirante Brown; Marta Fernández, dirigenta de la Cicop del Hospital Esteves de Lomas de Zamora; y Miriam Arias, activista del Hospital El Cruce de Florencio Varela. Estas dos últimas son candidatas a concejalas en Lanús.

Voy en las listas del Frente de Izquierda convencida de que quienes salimos juntos a las calles a enfrentar los despidos, la pérdida de derechos, el ajuste salarial y la entrega del patrimonio económico, científico, cultural y de los bienes comunes indispensables para la vida (incluyendo el agua), tenemos que presentarnos también juntos a las elecciones, levantando una política alternativa.
En la lista de concejales llevamos a Pablo Rodríguez, no docente de la Universidad del Sur, quien el 7 de marzo, ni bien bajaron las aguas de la inundación, le puso el cuerpo a la recuperación de su patrimonio bibliográfico.
Denunciamos que Javier Milei vetó la Ley de Emergencia que otorgaba fondos para la reconstrucción de la ciudad. La inundación dejó en evidencia la vulnerabilidad a la que nos exponen décadas sin presupuesto para obras de infraestructura y mantenimiento. La privatización del puerto, la parte estatal del Polo Petroquímico, el ferrocarril, y la desregulación de los controles nos entregaron a las multinacionales responsables de los derrames de petróleo y químicos.
Nuestro territorio, que es salida al mundo del petróleo y gas de Vaca Muerta, sufrió el 7 de marzo las consecuencias de las prácticas extractivistas.
Seguimos acompañando las denuncias de los vecinos y llamamos a apoyar la propuesta socialista del Frente de Izquierda Unidad, que, rompiendo con el modelo extractivista, ponga la producción y los recursos al servicio del país y de las necesidades populares.
Seguiré reclamando los fondos para reconstruir Bahía Blanca y Coronel Rosales
Jueves 7 a las 13,30. Charla Debate
Con Cristian Duarte y Alberto Barrientos, comisión directiva municipales de Vicente López.
Presentan las candidaturas de Vicente López
J.B. Alberdi 1550, Olivos
Viernes 8 a las 17
Recorrida y presentación de candidaturas de General Rodríguez con Cristian Duarte y Melisa Contreras, candidata a 1° concejal.
Estación de General Rodríguez.
Sábado 9 a las 11
Recorrida de candidatas y candidatos locales de Merlo con Romina del Plá (PO), Cristian Duarte (IS) y Christian Castillo (PTS)
Estación de Merlo.
Sábado 9 a las 16
Reunión abierta con candidatas y candidatos de San Martín.
Cerrito 2194, San Martín.
Martes 12 a las 17
Recorrida y presentación de candidaturas de Luján con Cristian Duarte.
Plaza Colón, Luján.
Jueves 14 a las 12
Recorrida de candidatas y candidatos en el Hospital Narciso López de Lanús.
Viernes 22 a las 18,30.
Charla Debate
Con Mónica Schlotthauer y Olga Ortigoza actual concejala en La Matanza y dirigenta docente
Ocampo 2837, San Justo.
Sábado 23 a las 11
Jornada feminista en la Unión Ferroviaria Oeste, Constitución 218, Haedo. Presentación del libro Mujeres Trabajadoras y Marxismo con Mercedes Petit y Mercedes Trimarchi. Almuerzo y Presentación de candidaturas locales.

Escribe José Castillo
El dólar subió un 15% durante julio, rozando los 1.400 pesos. Algo que ya venía trasladándose a los precios: un nuevo mazazo a los salarios y las jubilaciones, siendo millones los que no llegan a fin de mes.
Contradiciendo todos los vaticinios del presidente Javier Milei y de su ministro de Economía, Luis Caputo, el dólar se disparó en las últimas semanas y se instaló cómodamente en la banda entre 1.350 y 1.400 pesos. En el pasado quedaron las afirmaciones de Milei de febrero de este año (“el dólar se va a caer como un piano y llegará a 600 pesos”) o las de Caputo de abril (“va a bajar a 1.000 pesos, y recién ahí vamos a comprar y a acumular reservas”). Nada de eso sucedió. Cuando el dólar empezó a subir, las reacciones del gobierno pasaron de “no pasa nada, flota, como sube va a bajar” a otras del tipo “la culpa es del riesgo Kuka”, o “de Victoria Villarruel”, o incluso del economista yanqui Joseph Stiglitz, que habrían “conspirado” y provocado la suba. Pero lo más importante que afirmaban desde el gobierno era que el alza del dólar no se trasladaba a precios.
Ahora se vio que era una mentira total. Empezó agosto y la devaluación del mes pasado (que en total fue de casi el 15%) ya empieza a impactar en los precios de los productos de consumo masivo. Por supuesto, quienes dieron la voz de largada para la suba fueron las grandes multinacionales de la alimentación (Mondelez, Bunge, Arcor) y de los productos de limpieza (Johnson & Johnson, Procter & Gamble), que ya enviaron listas de precios mayoristas con incrementos de entre 5 y 9%. También aumentaron los combustibles. Se suman, como en otros meses, nuevos incrementos de las tarifas de gas, electricidad, agua o transporte. En los próximos días esos aumentos llegarán a las góndolas, pegando un nuevo golpe a los ya pulverizados salarios y jubilaciones.
Las y los trabajadores perdieron mucho en 2024. Ni que hablar de las y los jubilados. Pero este año, además, todos los meses (sin excepción) los aumentos de salarios quedaron por debajo de la suba de precios. Incluso en mayo y junio, los meses en los que el índice de precios al consumidor (IPC) subió menos (1,5% y 1,6% respectivamente), los convenios colectivos quedaron por debajo. Ahora, con el salto de los precios de los productos de consumo masivo en las góndolas, el golpe al bolsillo se sentirá más aún. Todo esto se nota en la caída vertical del consumo, y en que la tan mentada reactivación “en V” que el gobierno prometía hace un año quedó en la nada.
Durante los últimos meses, muchas familias trabajadoras compraron productos esenciales pagando en cuotas con tarjetas de crédito y se endeudaron hasta más no poder. Ahora, con el aumento de las tasas de interés hasta valores de usura (financiarse con tarjeta supera el 100% anual), son cada vez más quienes no pueden pagarlas y entran en mora, lo que hunde más todavía el consumo, sumiendo a millones en el hambre y la miseria.
Frente a esta realidad, se torna cada día más escandalosa la tregua de la CGT, cuando lo que hace falta es un nuevo paro general, de 36 horas, para enfrentar en general el plan motosierra de Milei y, en particular, lo que tratamos en este artículo: un aumento de emergencia para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, hoy calculada por los trabajadores de ATE-Indec en 1.870.000 pesos.

Escribe José Castillo
El FMI finalmente decidió hacer la vista gorda con el no cumplimiento de la meta de reservas exigida cuando se firmó el acuerdo con el gobierno de Javier Milei. Demostrando que se trata de un organismo financiero que sigue explícitamente los dictados del gobierno del imperialismo yanqui, el Fondo no solo “aprobó” la primera revisión del acuerdo con Argentina, sino que giró al gobierno de Milei 2 mil millones de dólares (en concreto, generó que para nuestro país se incremente aún más la deuda con el organismo) para que con ella se financie la estabilidad ficticia, una inflación que supuestamente no sube “tanto”, por lo menos hasta las elecciones de octubre. Se materializa así lo que dijo la titular del organismo, Kristalina Georgieva, hace un par de meses, cuando desembozadamente exigió que se votara por Milei, amenazando con represalias si así no sucedía.
Esos 2 mil millones de dólares que entraron al país no irán, ni un centavo, a salud, educación, jubilaciones, discapacidad ni nada parecido. De entrada, 830 millones se fueron, tal como llegaron, para pagarle al propio Fondo por intereses de la deuda. El resto le servirá al gobierno de Milei para intentar “aguantar” al dólar por debajo de los 1.400 pesos, mediante la venta de divisas si hay amagos de corrida cambiaria. En concreto, facilitará la fuga de capitales de los pulpos especuladores.
El Fondo exige “reformas estructurales”
Pero lo más escandaloso es la hoja de ruta de exigencias del FMI para el futuro inmediato pos-electoral. Sin eufemismos, reclama explícitamente avanzar con la flexibilización laboral y la quita total de los derechos conquistados por la clase trabajadora durante décadas. Al mismo tiempo, también plantea que, “a más tardar” en 2026, se presente el proyecto de “una reforma jubilatoria profunda”, que aumente la edad de acceso al sistema y elimine los regímenes especiales, de los cuales el más importante es el docente. A esto se suma la exigencia de lo que llaman “reforma fiscal”; en concreto, reducir los impuestos a los ricos y a las grandes empresas, incrementar las exenciones con regímenes como el RIGI, mientras, por contrapartida, continúan existiendo los gravámenes al consumo, como el IVA y el impuesto al salario. Una reforma que, además, tiene el objetivo de desfinanciar a las provincias, hoy responsables de prácticamente la totalidad de la educación primaria y secundaria y de una parte sustancial del gasto en salud pública.
En síntesis, no tenemos futuro con el FMI y la continuidad de los pagos de deuda externa, cuyos vencimientos crecerán astronómicamente en 2026 y 2027. La única salida, como explicamos repetidamente desde Izquierda Socialista y el FIT-Unidad, pasa por dejar inmediatamente de pagarla, romper con el Fondo y poner todos esos recursos al servicio de resolver los más urgentes problemas populares.
Escribe Guido Poletti
Ofelia Fernández y Juan Grabois, ambos referentes de Patria Grande, atacaron al resto de los dirigentes peronistas. ¿Se preparan para romper y postular una alternativa distinta?
La exlegisladora porteña y referente juvenil afirmó que “no va a militar” la campaña electoral de Fuerza Patria, la lista del peronismo en la provincia de Buenos Aires. Apuntó contra Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, a quienes acusó de estar atravesando una etapa “frívola y desorientada”, y sostuvo que no ofrecen nada que entusiasme a la juventud: “me duermo cuando los escucho”, sentenció.
Además, planteó: “Creo humildemente, y sujeto a que me convenzan, que no es lo mejor para el peronismo ir unidos a las elecciones nacionales de octubre. Hay que asumir la conflictividad que hay dentro y convertirla en un esfuerzo por encontrar mejores ideas”.
Días más tarde, Juan Grabois, principal dirigente del espacio, cargó también contra el Frente Renovador de Massa, parte esencial de los acuerdos de unidad. Lo calificó como “parte de la derecha liberal”.
Estas críticas pueden ser correctas pero: ¿Implica esto que Patria Grande se propone romper para construir una alternativa popular? Entendemos la expectativa que estos gestos pueden despertar en sectores cansados de las internas, las maniobras y las candidaturas de siempre, que buscan una salida diferente.
Sin embargo, como ya ocurrió en otras ocasiones (en particular con Grabois), estas posturas buscan contener “por izquierda” a miles de descontentos, pero sin romper con el peronismo. Más temprano que tarde, aparecen las excusas de “la unidad para enfrentar a la derecha”. De hecho, en esta oportunidad, la propia Ofelia, que critica la lista en la provincia de Buenos Aires, ¿hará la misma objeción en CABA, donde aspira a obtener un lugar expectante en la lista de diputados nacionales de Fuerza Patria? En ese caso, no parece importar que la integren sectores como el Frente Renovador, a los que ella misma repudia en otros distritos.
Ser una barrera con discurso de izquierda para impedir que miles rompan definitivamente con el peronismo es un problema serio, especialmente si se pretende enfrentar a un gobierno ultraderechista como el de Javier Milei.
El propio peronismo (gobernando y aplicando el ajuste que exigía el FMI, con Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa) fue el principal responsable de que una parte importante del pueblo trabajador terminara, equivocadamente, votando a un personaje como Milei.
En estos casi dos años, mientras La Libertad Avanza desplegaba su plan motosierra, el peronismo colaboró para que se aprobaran leyes clave, no se anularan los decretos de necesidad y urgencia, y se sostuvieran los vetos del Ejecutivo. Lo hizo a través de diputados que se alinearon con Milei o de otros que, en nombre del “dialoguismo”, respondieron a los gobernadores, se ausentaron o “se enfermaron” en votaciones decisivas. A esto se suma el ajuste aplicado por los propios gobernadores peronistas (incluso Kicillof), siempre con la excusa de estar siendo atacados por la Nación. Mientras tanto, las conducciones de la CGT y las CTA, ligadas directamente a distintos sectores del peronismo, le concedieron una tregua al gobierno: desmovilización, parálisis y aislamiento de las luchas.
No representan ninguna alternativa al ajuste de Milei ni al sometimiento al FMI. De hecho, Cristina, pese a sus discursos opositores, reconoció más de una vez que si el peronismo vuelve al poder “otra vez” deberá hacerse cargo de pagar el endeudamiento. Suspender los pagos de la deuda o romper con el Fondo ni siquiera forma parte de su discusión.
Por todo esto afirmamos que el peronismo no es la salida que necesita el pueblo trabajador. Y por eso, sostenemos que las posiciones de Fernández y Grabois no sirven; peor aún, generan confusión entre quienes sí están dispuestos a luchar y a construir algo nuevo.
Hoy más que nunca, la única alternativa real pasa por votar y fortalecer a la única oposición que siempre estuvo en las calles acompañando todas las luchas, que denunció sin medias tintas cada una de las medidas de La Libertad Avanza y, sobre todo, que tiene un programa obrero y popular que arranca planteando con claridad que no hay salida sin romper con el FMI y suspender el pago de la deuda externa.