Escribe Pablo Almeida, delegado general ATE Ministerio de Economía
La Mesa Nacional del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC), junto a movimientos piqueteros independientes y organizaciones de jubilados en lucha, se reunió de manera virtual para debatir una amplia agenda de conflictos y definir nuevas acciones contra la motosierra de Javier Milei, de los gobernadores y el FMI.
Participaron representantes del Sutna, la seccional Oeste de la Unión Ferroviaria, AGD-UBA, Ademys, Adosac, UEPC Córdoba Capital, ATEN Neuquén, ATEN Plottier, ATE Garrahan, ATE Mecon, comisiones internas, movimientos de desocupados y organizaciones de jubilados, entre otros sectores.
Uno de los principales puntos fue la lucha de las y los trabajadores de FATE, que ya lleva cinco meses contra los despidos y el intento de vaciamiento de la fábrica. Alejandro Crespo, secretario general del Sutna, informó sobre la situación del conflicto y las próximas medidas. El martes 14 habrá una concentración desde las 10 frente a la planta, mientras se desarrolla una audiencia en la sede de Tigre del Ministerio de Trabajo.
La caravana hacia La Plata, inicialmente prevista para ese día, fue reprogramada para el jueves 16. La movilización reclamará al gobernador peronista Axel Kicillof que intervenga para garantizar la continuidad productiva y defender los puestos de trabajo. El PSC también planteó realizar acciones en distintas provincias en apoyo a las y los trabajadores de FATE y al Sutna.
La reunión resolvió acompañar los paros convocados por la docencia Multicolor bonaerense para el 14 de julio y la movilización prevista para el día siguiente. También expresó su respaldo a la huelga docente de Santa Cruz, a la lucha de la docencia universitaria por la aplicación de la ley de financiamiento y a las listas antiburocráticas que se presentan en las elecciones de Ctera y la CTA.
Además, se manifestó el apoyo a las y los trabajadores del Hospital Garrahan frente a la persecución, y a las y los ferroviarios que enfrentan el vaciamiento del sistema y denuncian el deterioro crítico del servicio. Las organizaciones presentes también debatieron la convocatoria a un plenario abierto del AMBA, cuya fecha será definida en próximas reuniones.
Frente a la movilización de las y los jubilados convocada para el 22 de julio de la cual participarán la CGT y las CTA, el PSC resolvió marchar con una columna independiente. Un día antes se realizará una conferencia de prensa en el AMBA para anunciar la participación y plantear la necesidad de reclamar un paro general y un verdadero plan de lucha.
El sindicalismo combativo continuará con el apoyo a todas las luchas para que triunfen, por aumento de salarios, jubilaciones y contra los despidos y la entrega de los convenios colectivos de la reforma laboral esclavista. Además de seguir peleando por una nueva dirección combativa y democrática de la clase trabajadora.

Escribe Olga Ortigoza, Secretaria General Adjunta de Suteba La Matanza Multicolor
La semana pasada, el gobierno de Axel Kicillof acordó con la conducción provincial de Suteba y el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) un incremento salarial miserable. Con este acuerdo, una preceptora o preceptor pasará a cobrar aproximadamente 750 mil pesos, un salario de indigencia.
El Suteba provincial convocó a asambleas exprés el mismo día que jugaba Argentina y terminó avalando, en reuniones vaciadas, un aumento que representa alrededor de 40 mil pesos en agosto y 25 mil pesos en septiembre. Esto después de tres meses de salarios congelados y tras años de pérdida del poder adquisitivo.
Plan de lucha de la Multicolor
En un Plenario Provincial realizado el 3 de julio con la participación de cientos de delegadas, delegados y representantes de escuelas, la Multicolor había votado una jornada de lucha de 48 horas, con paro el 14 y acciones distritales el 15 de julio. Esa resolución fue ratificada luego del vergonzoso acuerdo firmado por el FUDB.
En las escuelas, la docencia repudió esta nueva entrega de la burocracia que busca sostener a Kicillof y su ajuste educativo. A pesar de las campañas de amedrentamiento impulsadas por el gobierno y la conducción sindical, el paro del 14 tuvo una importante adhesión en toda la provincia.
Ctera anunció un paro nacional para el 3 de agosto y una Marcha Federal (sin fecha). Exigimos un verdadero plan de lucha nacional contra el ajuste de Javier Milei, el FMI y los gobernadores, en apoyo a las provincias en lucha, como Santa Cruz, y que le pongan fecha a la Marcha Federal.
También exigimos que Suteba y el FUDB rompan con su política de subordinación al gobierno provincial y convoquen a un plan de lucha en la provincia.
Preparemos el no inicio de clases, ya votado en el Plenario Provincial, con una jornada de lucha de 48 horas el 3 y 4 de agosto con movilización y asambleas distritales para definir la continuidad del plan de lucha en un nuevo plenario junto a toda la Multicolor.
La docencia volvió a demostrar su disposición a luchar. Llamamos a fortalecer el plan de lucha y salir a las calles para torcerle el brazo al gobierno provincial, a la burocracia de Suteba y al FUDB, por un salario equivalente a la canasta familiar y por el conjunto de nuestras reivindicaciones.
Escribe Mariana Scayola, Secretaria de Prensa de Ademys
El próximo 20 de agosto se realizarán las elecciones de la CTA Autónoma para renovar el Consejo Directivo Nacional y las conducciones provinciales y seccionales. Las listas fueron presentadas el pasado 29 de junio y, frente a la dirección burocrática encabezada por Hugo “Cachorro” Godoy, volverá a competir la Lista 6 Multicolor.
La CTA surgió con el objetivo de construir una central alternativa a la CGT, pero se fue convirtiendo en una cáscara vacía. Desde hace 16 años permanece dividida entre la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, sin dar respuesta a las necesidades de quienes integran la central.
La conducción de Godoy sostiene discursos combativos, distintos a los de la CGT, pero en todos estos años no organizó una pelea consecuente contra la motosierra. Por eso, la Multicolor vuelve a presentar una alternativa por una CTA democrática, de lucha, con perspectiva de género e independiente de todos los gobiernos. Una central que enfrente al gobierno ultraderechista de Javier Milei, a los gobernadores y al ajuste impuesto al servicio del FMI.
La lista nacional está encabezada por Laura Carboni, secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la UBA. Desde Izquierda Socialista y la corriente sindical A Luchar aportamos candidaturas en el plano nacional y en distintas provincias y seccionales. Entre ellas se encuentran Pablo Almeida, delegado general de la Junta Interna de ATE Ministerio de Economía; Christian Abraham, activista de ATE en el Hospital Oncológico de Córdoba; Iván Blacutt, integrante de la minoría de Adiunju; Natalia Ortiz, trabajadora de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Tierra del Fuego; y Hugo Soul, del Conicet de Río Negro. Junto a ellos participan más de un centenar de activistas, delegadas y delegados que aportan a la construcción de una alternativa democrática y de lucha.
En la Ciudad de Buenos Aires, la lista es encabezada por Soledad Mosquera, secretaria general de Ademys. También participan Diego Saavedra, miembro de la Junta Interna de ATE Garrahan; Marcela Almeida, de ATE Indec; y Mariana Scayola, secretaria de Prensa de Ademys, entre otras y otros referentes.
La Multicolor reúne al conjunto de las agrupaciones de izquierda y antiburocráticas. Participan las corrientes sindicales ligadas a Izquierda Socialista, el Partido Obrero, el MST, el PTS y el Nuevo MAS, junto con la agrupación Víctor Choque de ATE Sur y otros sectores independientes.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Clara Muzzio, vicejefa de Gobierno porteña, se convirtió en una de las principales voceras antifeministas de la gestión de Jorge Macri. En X ataca sistemáticamente la ESI, el derecho al aborto y la identidad de género.
Entre sus declaraciones más recientes, Muzzio afirmó que la Educación Sexual Integral (ESI) “no logró mejorar los indicadores de prevención de las infecciones de transmisión sexual” y sostuvo que enfermedades como la sífilis y el VIH aumentaron desde su implementación. Se trata de una afirmación falsa y tendenciosa. La ESI fue sancionada en 2006 y, desde entonces, los indicadores de distintas infecciones de transmisión sexual (ITS) atravesaron períodos de aumento y descenso, según los propios informes oficiales del Ministerio de Salud de la Nación y de la Ciudad de Buenos Aires. No existe evidencia que permita establecer una relación causal entre la implementación de la ESI y la evolución de estas infecciones.
Por el contrario, distintos estudios señalan que el aumento de algunas ITS está vinculado, entre otros factores, con la disminución en el uso del preservativo. Frente a esta realidad, el gobierno porteño podría desarrollar campañas masivas de prevención, garantizar educación sexual en todas las escuelas y asegurar la distribución gratuita de preservativos. Pero elige otro camino y cuestiona una herramienta fundamental para el acceso a derechos y la prevención en salud.
Muzzio también suele asociar la legalización del aborto con la caída de la natalidad. Otra vez, los datos desmienten su discurso. La disminución de la tasa de natalidad comenzó en Argentina varios años antes de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, conquistada en diciembre de 2020. Además, se trata de una tendencia mundial que responde a múltiples factores sociales, económicos y culturales.
Un estudio reciente del Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral mostró que, entre las razones por las cuales muchas personas deciden no tener hijes, aparecen la ausencia de una pareja estable, la búsqueda de desarrollo profesional, la incertidumbre económica y la preocupación por el futuro en un contexto de crisis social, política y ambiental. El trabajo concluye que estamos frente a un cambio cultural profundo y no ante la consecuencia de una legislación específica.
Sus declaraciones forman parte de una ofensiva política e ideológica contra los derechos ganados con la lucha feminista. La ESI permite acceder a información científica, prevenir violencias, promover vínculos respetuosos y garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes. El aborto legal, seguro y gratuito terminó con la clandestinidad que condenaba a miles de mujeres y personas gestantes a poner en riesgo su salud y su vida.
Por eso ataca estas conquistas. Tanto la ESI como el derecho al aborto amplían la autonomía de las personas y cuestionan los mandatos patriarcales que históricamente buscaron controlar nuestros cuerpos. Seguiremos defendiendo cada uno de estos derechos frente a quienes pretenden retroceder décadas en materia de libertades democráticas. No permitiremos que los discursos reaccionarios del gobierno de Jorge Macri avancen sobre nuestras conquistas obtenidas con la movilización.
Foto de portada: El 29 de julio de 1966 una violenta represión irrumpió en varias facultades de la UBA, deteniendo a centenares de estudiantes
Escribe Francisco Moreira
La noche del 29 de julio de 1966 la policía de la dictadura de Juan Carlos Onganía irrumpió en cuatro facultades de la Universidad de Buenos Aires apaleando salvajemente a estudiantes y docentes. Aquel episodio sería recordado como “la noche de los bastones largos”. Fue el comienzo de la intervención de las universidades estatales. La lucha obrera y estudiantil terminaría con la dictadura tras el Cordobazo de 1969.
El 29 de julio estudiantes en asambleas votaron la toma de cuatro facultades de la UBA. Aquella medida era la continuidad de la lucha del movimiento estudiantil que en los meses previos había protagonizado ocupaciones y escaramuzas con la policía por el reclamo de mayor presupuesto y la reacción ante el reciente decreto de intervención de las universidades. Pero la respuesta del gobierno fue inmediata y violenta.
“Operación Escarmiento” se llamó el operativo policial del gobierno para reprimir a estudiantes y docentes. Esa misma noche del 29 la policía irrumpió en las facultades y las desalojaron a bastonazos. La represión fue especialmente violenta en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y en Filosofía y Letras. Aquel hecho se conocería como “La noche de los bastones largos” y tenía el objetivo de terminar con la lucha universitaria.1
Luego del desalojo y la golpiza se llevaron a 400 personas detenidas. Otras tantas fueron llevadas al hospital. Fueron destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias. En los meses siguientes, con la intervención y la imposición de la censura de contenidos, cientos de docentes fueron despedidos, renunciaron o debieron huir al exilio, iniciando un proceso de “fuga de cerebros” que debilitó fuertemente el desarrollo de la ciencia y la técnica.
El golpe de Onganía y el movimiento estudiantil
“La noche de los bastones largos” había sido precedida por varios años de ascenso en las luchas estudiantiles. En 1958 se habían dado enormes movilizaciones contra la iniciativa del presidente Arturo Frondizi de permitir la creación de universidades privadas, pelea que se conoció como “Laica o Libre”. En los años siguientes continuó la lucha estudiantil contra los recortes presupuestarios.
Desde su asunción en 1963 el gobierno radical de Arturo Illia venía ajustando el presupuesto de las universidades estatales para fomentar la creación de universidades privadas. Las movilizaciones fueron reprimidas, pero la lucha continuó. En 1965 se produjo la renuncia del rector de la UBA, Dr. Julio Olivera, fruto de una protesta estudiantil en la Facultad de Ciencias Económicas contra el economista y funcionario del gobierno estadounidense Walt Whitman Rostow, defensor de la guerra de Vietnam.
El 28 de junio de 1966 el golpe militar encabezado por el jefe del Ejército, el teniente general Juan Carlos Onganía, acabó prematuramente con el gobierno de Illia. La preocupación de la burguesía y las Fuerzas Armadas era poder aplicar los planes del imperialismo y los sectores más concentrados del capital, evitando que las y los trabajadores y el pueblo no retomaran un nuevo período de ascenso generalizado. La “amenaza roja”, la “excesiva politización” de las y los estudiantes y sus movilizaciones habían sido algunas de las excusas del golpe.2
Pero el movimiento estudiantil fue de los primeros en enfrentar la ofensiva de Onganía. Al mes, el gobierno dictó el decreto ley 16.912/66 que intervenía todas las universidades estatales del país.3 Esto significaba el fin de la autonomía y el cogobierno universitario conquistado en la Reforma de 1918. Rectores y decanos se transformaban en títeres de los militares. La respuesta estudiantil a la intervención decretada por el gobierno fueron aquellas asambleas y la ocupación de las facultades en la noche del 29 de julio, las cuales fueron brutalmente reprimidas.
El PRT ante el golpe y la represión universitaria
Cuando sucedió el golpe de Onganía, el Partido Revolucionarios de los Trabajadores (PRT), partido orientado por Nahuel Moreno y antecesor de Izquierda Socialista, llamó a la unidad de todos los sectores que querían enfrentar al gobierno y su plan de ajuste y entrega al imperialismo. Lamentablemente las distintas alas de la burocracia sindical peronista se jugaron a no enfrentar el golpe, siguiendo las órdenes de Juan Perón de “desensillar hasta que aclare”. Atendiendo a esta realidad, el PRT llamó a organizar la resistencia a largo plazo, considerando que comenzaba una nueva etapa más defensiva.
En el movimiento estudiantil, el PRT planteó que ante los golpes recibidos era necesaria la unidad de todo el estudiantado para organizar piquetes y campañas públicas con volantes y asambleas, para defender a las universidades de los ataques del gobierno y salir a enfrentarlo. Dio especial importancia a lograr la unidad con otros sectores para ganar, especialmente con el movimiento obrero. Sin embargo, la conducción de la FUA (el PC) comenzó a desarrollar una línea ultraizquierdista bajo el planteo de “hagamos la revolución en la universidad” sin tener en cuenta la etapa defensiva que se había abierto.
“La noche de los bastones largos” fue un duro golpe para el movimiento estudiantil, especialmente en la UBA, donde por la política de la conducción no pudo darse una respuesta contundente. Una de las excepciones fue la de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, donde gracias al peso de la corriente impulsada por el PRT se logró concretar una huelga estudiantil el 30 de agosto, a la que se sumaron todos los estudiantes para dar la pelea dentro y fuera de la facultad.4
Sin embargo, a pesar de que en la UBA la lucha declinó, ésta se trasladó al resto del país. Las y los estudiantes del interior se transformaron en la vanguardia de la lucha, con la huelga general declarada por la FUA y movilizaciones y manifestaciones permanentes. Córdoba fue donde la lucha adquirió un carácter más masivo. Con un proceso ejemplar que organizó el barrio estudiantil y las pensiones con delegados, rompiendo focos de alumbrado para evitar que la policía actuara de noche, entre otras formas de enfrentar la persecución y la represión policial.
En ese marco, el 12 de septiembre cayó asesinado por la policía Santiago Pampillón, estudiante de Ingeniería Aeronáutica, obrero de la IKA-Renault. El asesinato produjo indignación en toda la población. En Buenos Aires se realizó un paro de 24 horas que culminó en una movilización de 2 mil estudiantes y se realizaron medidas similares en el interior.
Pese al golpe sufrido por la represión de la dictadura, la lucha estudiantil siguió creciendo a finales de la década de 1960 al calor de lo que también sucedía con la juventud en todo el mundo, protagonista en las luchas de Tlatelolco en México, la “Primavera de Praga” y el Mayo Francés. En mayo de 1969, Córdoba sería el epicentro de las movilizaciones obreras y estudiantiles, cuya chispa se encendió en Corrientes con un nuevo asesinato de un joven a manos de la represión policial, en una movilización contra la privatización del comedor universitario de la Universidad del Nordeste y que rápidamente se expandió a todo el país, siendo el principio del fin de la dictadura de Onganía.
1. Ernesto González (coordinador). El trotskismo obrero e internacionalista en Argentina. Tomo 3, Editorial Antídoto, Buenos Aires, 1999.
2. Ernesto González. Ídem.
3. Ver en www.argentina.gob.ar
4. Ver en La Verdad N.º 56, 05/09/1966.