
Escribe José Castillo
Mientras Javier Milei sigue rebajando o directamente eliminando impuestos para las grandes empresas, el FMI exige aumentarlos para el pueblo trabajador. Piden subir el monto del monotributo y extender el alcance del impuesto a las ganancias sobre los salarios.
La estructura tributaria argentina es terriblemente regresiva: desde siempre pagan más los sectores populares que los ricos y las grandes empresas. El impuesto que más impacto tiene y que más recauda es el IVA, que pega de lleno sobre el consumo popular, encareciendo en un 21% cada artículo de primera necesidad que se compra.
Encima, un sector de la clase trabajadora es alcanzado por un impuesto a “las ganancias” que, haciendo caso omiso de que el salario no es ganancia, descuenta un monto mensual a todo aquel que tiene un ingreso apenas un poco por encima de la canasta familiar.
Del otro lado, las grandes empresas tienen montones de mecanismos para evadir o reducir al mínimo sus impuestos, ya sea el impuesto a las ganancias de las empresas o el impuesto a la riqueza, conocido como “bienes personales”. Ni que hablar cuando ampliamos el panorama a los impuestos provinciales: cualquier persona debe pagar altos montos en concepto de impuesto inmobiliario por su vivienda, mientras los ricos abonan monedas por los campos que poseen o los inmuebles en los que construyeron sus empresas.
El gobierno de Milei profundizó todo esto. Casi todos los meses anuncia nuevos privilegios impositivos para los ricos: los exime de pagar contribuciones a los bienes de lujo, reduce las alícuotas de ganancias, como sucedió con el RIGI y como ahora quiere ampliar con el Super RIGI, y anuncia nuevas reducciones de retenciones a los pulpos exportadores. Ni que hablar de la reforma laboral esclavista, que exime o reduce aportes patronales e indemnizaciones por despido.
Las nuevas exigencias del FMI
El Fondo Monetario es insaciable. Ya no le basta con el feroz ajuste exigido y cumplido por el gobierno de Milei. Ahora va por más. En su último informe, el mismo en el que aprueba las cuentas de Argentina del último año, agrega un largo listado de nuevas exigencias. Allí incluye continuar con la baja del gasto público, pero además suma dos reformas que llama “estructurales”: la jubilatoria y la fiscal.
Sobre la reforma jubilatoria, su planteo es que se ponga en marcha antes del fin del mandato de Milei, es decir, a más tardar el año próximo. Incluye aumento de la edad jubilatoria, una reducción aún mayor de los haberes y la eliminación de regímenes especiales, como el docente, todo en el camino de una privatización del sistema, como ya conocimos en el pasado con las tristemente célebres AFJP.
El otro tema es la reforma fiscal. El FMI busca que el gobierno recaude más para garantizar los pagos de deuda. No dice una palabra sobre todos los impuestos que se dejarán de cobrar por exenciones a las empresas o a los multimillonarios, tal como citamos más arriba. Su planteo es aumentar la presión impositiva sobre el pueblo trabajador.
Para eso, plantea que se debe “ampliar la base” del impuesto a las ganancias. Traducido: que cada vez más trabajadoras y trabajadores sean alcanzados por ese impuesto, que se cobra con descuentos mensuales sobre el salario.
Por otro lado, exige incrementar el monotributo hasta que se iguale con el “régimen general”. En concreto, esto significa un aumento astronómico de lo que millones pagan mensualmente por estar tercerizados. Será un hachazo a los ya paupérrimos ingresos de las grandes mayorías.
¿Cuál es la salida frente a la motosierra permanente?
Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad lo dijimos una y mil veces: la deuda externa es impagable. Por eso, el ajuste para cumplir con los vencimientos se torna, indefectiblemente, infinito. No hay salida si no dejamos, de una vez por todas, de pagar esta deuda ilegal, inmoral, ilegítima y fraudulenta, que nos viene desangrando desde hace décadas. Y tampoco habrá salida si no rompemos con “la policía del endeudamiento”: el Fondo Monetario Internacional.
A su vez, estas nuevas exigencias del Fondo sacaron a la luz la injusticia absoluta del sistema impositivo argentino, que tanto Milei como el FMI quieren profundizar todavía más. Hay que hacer exactamente lo contrario: eliminar el IVA a todos los productos de la canasta familiar y terminar con el infame impuesto al salario, reemplazándolos por fuertes impuestos a los ricos y a las superganancias.
A la vez, hay que derogar el RIGI y oponerse al Super RIGI. De esta manera, los recursos que se obtengan tanto de la suspensión de los pagos de deuda como del cobro de estos impuestos a los ricos y las grandes empresas podrán ser destinados a resolver las necesidades populares más urgentes.

Escribe José Castillo
El gobierno ultraderechista de Javier Milei profundiza el ajuste quitándoles hasta lo último a quienes más lo necesitan. Algunas veces, incluso, son montos menores en términos presupuestarios, pero implican mazazos para la vida cotidiana de los sectores más necesitados y empobrecidos.
Lo ilustraremos con dos ejemplos, ambos de estos últimos días. Primero: se votó en el Congreso, a iniciativa del gobierno y, como siempre, con la complicidad de sus “aliados”, la derogación de la categoría de “zona fría” para importantes regiones del país.
Expliquemos de qué se trata: son áreas que, por tener climas más rigurosos en invierno, necesitan consumir más gas. Al ser ubicadas como “zonas frías”, sus pobladores recibían un subsidio en sus boletas que les permitía no tener que pagar montos astronómicos.
Eso fue lo que se derogó para casi todo el país, con excepción de la Patagonia. Un mazazo al bolsillo de centenares de miles de familias, que lo sentirán cuando reciban sus boletas de gas en los próximos meses.
El gobierno de Milei también avanzó quitándoles el subsidio a las empresas de transporte de larga distancia, que permitía a las personas con discapacidad viajar gratuitamente. En muchísimos casos, se trata de personas que, desde el interior, deben viajar a las grandes ciudades para realizar tratamientos médicos.
Por su condición, en la mayoría de los casos deben viajar acompañadas. Quitarles el subsidio implica poner a muchas de ellas ante la realidad de ya no poder viajar, con todas las consecuencias que eso trae.
El gobierno dice que “no sacó la gratuidad de los pasajes, sino que ahora quedan a discreción de las empresas de transporte”. ¿Qué nos parece que van a hacer esas empresas? La medida no solo es cruel, sino que está acompañada de un cinismo extremo en su argumentación.
Esto es el gobierno de La Libertad Avanza: un constante lanzamiento de políticas de privilegio a favor de los ricos y las grandes empresas, mientras ejecuta una crueldad suprema sobre el pueblo trabajador. Razón de más para volver a decir que Milei no va más.
Escribe Atilio Salusso
Leal
Facundo Leal fue detenido. Se trata del extitular de Arsat, la empresa satelital estatal, y del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos. En su casa de Palermo encontraron 650 mil dólares, pesos uruguayos, mexicanos, colombianos, reales, euros, chelines tanzanos, cocaína y distintas drogas sintéticas. También hallaron otro 1.8 millón en una de sus siete propiedades en Mendoza, además de una balanza, bolsitas Ziploc, cucharas y un vapeador. Un personaje de “carrera”: fue funcionario de Alberto Fernández y se mantuvo con Javier Milei.
El Profe
Así llama Javier Milei al exdiputado José Luis Espert, caído en desgracia tras reconocer que el narco Fred Machado lo financió con 200 mil dólares. Ahora se volvió a hundir. Declararon nueve testigos que afirmaron haberle transferido montos millonarios. Uno de ellos, trabajador de Pedidos Ya, relató que le cambiaba dólares o pesos yendo en bici a la calle Florida. Una de las operaciones fue hecha por María Pía Novelli, hermana de Mauricio Novelli, el empresario clave en el caso $LIBRA, que involucra a Milei y a toda su banda.
Tomate
El kilo de tomates cuesta en Estados Unidos 15 mil pesos argentinos, mientras que el cherry llega a 23 mil pesos. En la cultura estadounidense, los tomates son claves en hamburguesas, comidas rápidas y alta cocina. Pero la culpa no es del tomate, sino de Donald Trump y sus famosos aranceles a México, de donde proviene buena parte del alimento, lo que provocó la estampida de precios. Otra suba que genera mal humor es la del café, que aumentó un 18%. Una bebida que en Estados Unidos te dan incluso antes del saludo. “Algo tan básico se está convirtiendo en una decisión financiera importante para muchas familias”, dijo un chef neoyorquino. A esto se suma la suba del combustible por la guerra imperialista contra Irán, lo que explica la caída en picada del ultraderechista Trump.
¿Loco?
Donald Trump habló por teléfono con Benjamin Netanyahu, ofuscado por sus bombardeos contra El Líbano. “Estás completamente loco. Estarías en prisión si no fuera por mí. Todo el mundo te odia ahora. Todo el mundo odia a Israel por esto. ¿Qué carajo estás haciendo?”. No están locos: son fachos probados que están en problemas. Incluso se les filtran estos mensajes. Por eso son repudiados por los pueblos del mundo. Enhorabuena.

Escribe José Castillo
Con una escandalosa apertura de sobres, el Grupo Neuss, con estrechos vínculos con el gobierno de Javier Milei, se quedó con la privatización de Transener. El dinero ingresado irá directo al pago de los próximos vencimientos de deuda.
Se trata de la principal red de transmisión eléctrica de alta tensión del país, con un tendido estratégico que cubre todo el territorio nacional. Hasta ahora, el Estado conservaba el 50% del paquete accionario, mientras que la otra mitad estaba en manos de Pampa Energía, del Grupo Mindlin. A partir de esta privatización, la empresa quedará 100% en manos de pulpos privados.
Prácticamente se la regalaron: el precio base fue fijado en 306 millones de dólares, muy por debajo de la cotización bursátil de la compañía. En el camino, el Ministerio de Economía flexibilizó los requisitos de experiencia.
Se presentaron tres empresas. El consorcio conformado por Genneia S.A. y Edison Transmisión S.A. resultó “ganador”, tras ofrecer 356 millones de dólares, y pasará a ser cocontrolante junto a la firma dirigida por Marcelo Mindlin.
La apertura de sobres fue un escándalo. Había otras dos propuestas: Central Puerto S.A., cuyos principales accionistas eran la familia Miguens-Bemberg, Eduardo Escassany y Guillermo Reca, que ofreció 301 millones de dólares; y Edenor S.A., encabezada por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, que propuso 230 millones.
Cuando llegó el momento de abrir los sobres y conocer las propuestas ganadoras, no había nadie más. Pero, en ese momento, hubo un “corte informático” que suspendió el acto. Cuando se reanudó, apareció por arte de magia la tercera propuesta, “mejor” que las anteriores, que resultó ganadora.
¿Quién está detrás de los ganadores? El Grupo Neuss, de estrechos vínculos con el gobierno de Javier Milei. Este grupo ya viene posicionándose en el negocio de la energía y ganando licitaciones en los últimos meses, de la mano de sus contactos con La Libertad Avanza.
Los capitalistas amigos de Milei
Edison Transmisión es el brazo de transmisión de Edison Energía, el holding de los hermanos Juan y Patricio Neuss. Los Neuss llegaron a esta licitación con un historial de adquisiciones recientes. El grupo ya opera Edersa, la distribuidora eléctrica que abastece a más de 280.000 usuarios en Río Negro, y Harz Energy, una generadora solar en Córdoba.
A principios de 2024 sumó las distribuidoras de Tucumán, Edet; de Jujuy, Ejesa; la transportista Litsa; y la hidroeléctrica Cempsa, operadora de la represa Potrerillos, en Mendoza. A fines del año pasado adquirió la central hidroeléctrica de Cerros Colorados.
Los Neuss saltaron de ser una empresa dedicada a la venta de gaseosas, que los memoriosos recordarán por el “Pomelo Neuss”, a convertirse en un gran jugador de la primera línea de las privatizaciones de energía. ¿Cómo lo lograron? Parte de la respuesta está en que son aportantes de la Fundación Faro, el think tank de ultraderecha dirigido por Agustín Laje, el principal “intelectual” del gobierno de Milei.
Los Neuss son uno de los grupos económicos privilegiados de Milei. En este caso, comparten negocios con otro de los tocados por la varita mágica libertaria: Marcelo Mindlin.
Vila y Manzano, que salieron terceros, también tienen sus premios. Se dice que se les pidió que presentaran una oferta testimonial para blanquear el proceso de licitación. Ya los tienen en Edenor y, en el futuro próximo, en Metrogas, mientras consolidan sus posiciones en petróleo con su participación en Vaca Muerta y en la comercialización, a partir de la inminente compra de las estaciones de servicio de Shell.
¿Qué es Transener?
Transener administra más de 12.600 kilómetros de líneas de 500 kV que cruzan el país de norte a sur y constituye la espina dorsal del Sistema Argentino de Interconexión. Su red se extiende aproximadamente 3.700 kilómetros entre Jujuy y Santa Cruz, y opera más de 20 mil kilómetros de líneas de alta y media tensión y 160 estaciones transformadoras.
Es un negocio monopólico, con ingresos regulados y una rentabilidad bruta cercana a los 200 millones de dólares anuales.
Negocios futuros para los Neuss, plata hoy para pagar la deuda
Mientras el Grupo Neuss se relame planificando sus superganancias futuras, el dinero que aportó por esta privatización tendrá un destino ya anunciado: cubrir parte de los vencimientos de julio con los acreedores privados.
Saqueo y negocios para los amigos. Nada bueno puede salir de todo esto. Por eso nos ratificamos en la exigencia de reestatización de todas las privatizadas, en este caso del complejo eléctrico, para que pasen a funcionar bajo gestión de sus trabajadores y de las organizaciones de usuarios.

Escribe Mercedes de Mendieta, docente UBA y diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad
A la Marcha Federal le siguieron los nuevos paros docentes y no docentes y la toma de los colegios preuniversitarios de la UBA, Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini. El camino es continuar y profundizar la movilización. Mientras tanto, sin ningún mandato de nadie, los rectores del CIN buscan “negociar” con el gobierno.
La masividad de la cuarta Marcha Federal Universitaria fortaleció la lucha contra el gobierno de Javier Milei por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y la pelea continúa. La docencia universitaria paró masivamente del 26 al 30 de mayo, convocada por las federaciones de Conadu Histórica y Conadu. En la misma semana, Fatun llevó adelante un paro nacional de 24 horas. Tenemos que seguir este camino: el de los paros masivos y la organización hasta que se aplique la ley, porque se le puede torcer el brazo al gobierno ultraderechista. No podemos aceptar migajas como busca el gobierno negociar con los rectores y las conducciones sindicales.
El paro docente fue acompañado por las tomas estudiantiles de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini, que tuvieron un importante impacto y mostraron a una juventud que lucha en defensa de la educación pública. Es que allí la situación es crítica: las y los docentes cobran un 30% menos que los ya miserables sueldos de la docencia de nivel medio de CABA y, desde que asumió el facho de Milei, renunciaron 260 personas a sus cargos.
En la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se mantiene un paro indeterminado desde el 16 de marzo, que compromete el cuatrimestre de algunas materias y carreras, como Ciencias de la Computación. Es una huelga que tiene como protagonistas tanto a las y los trabajadores como a estudiantes, ante el ataque al Conicet y a la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SCyT), que profundiza día a día el cientificidio. En esa facultad ya renunciaron 438 docentes e investigadores.
Desde el punto vista judicial, dos fallos obligan al gobierno a cumplir con la ley, frente a lo que Milei presentó un recurso extraordinario a la Corte Suprema para suspenderla que, procedimentalmente, no tiene plazo para expedirse. Táctica con la que busca dilatar la aplicación y conseguir un acuerdo por arriba para cerrar el conflicto.
En este contexto, funcionarios del gobierno y representantes del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) comenzaron a negociar a espaldas de docentes, no docentes y estudiantes, para llegar a “un acuerdo razonable”. Desde el CIN dijeron: “Vamos a escuchar toda propuesta razonable que empiece realmente a recomponer la situación y que empiece a cumplir lo que la ley establece” (Página 12) y que “los sindicatos docentes y no docentes universitarios conocen la oferta y estarían dispuestos a firmar un acuerdo” (La Nación, 02/06/26). Pero, ¿Cuál es la propuesta “razonable” del gobierno? La oferta del Subsecretario de Políticas Universitarias es un aumento salarial del 24%, ¡Menos de la mitad de lo que deberían pagar por ley!
Encima, en la reunión que se hizo entre los funcionarios de Milei y los rectores del CIN, los primeros exigieron que previo a cualquier acuerdo, los rectores retiren la demanda legal de cumplimiento de la Ley de Financiamiento. Una auténtica provocación que cortó, por ahora, las negociaciones.
Somos claros: no podemos confiar en los rectores ni en las conducciones de las federaciones. No se trata de “negociar” o “llegar a un acuerdo razonable” con un gobierno que está en la completa ilegalidad y quiere destruir la educación pública.
Tenemos que seguir profundizando el plan de lucha, porque tenemos el apoyo social para ganar y lograr que se aplique la ley tal cual fue votada cuatro veces. Exigimos el 52% de recomposición salarial que nos deben para las y los trabajadores universitarios, la actualización de las becas estudiantiles y el presupuesto para el funcionamiento de las universidades y los hospitales.
La universidad pública no se vende, se defiende. Ni un paso atrás.