Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista (JIS)
Este 2025 comenzó con la juventud siendo parte de la masiva marcha del 1F, la primera Marcha del Orgullo Antirracista y Antifascista, en repudio a los nefastos dichos del presidente en Davos.
En el plano estudiantil, las conducciones peronistas y radicales hicieron de todo para boicotear cualquier perspectiva de lucha. Aun así, conquistamos una Tercera Marcha Federal que tiró abajo los vetos del gobierno.
La juventud también tomó en sus manos la lucha en defensa de Palestina y comenzó a participar de manera contundente en las movilizaciones.
Este Encuentro de la Juventud de Izquierda Socialista nos prepara para las tareas que vienen. Primero, enfrentar el paquete de reformas nefastas de este gobierno, que incluye el avance contra la Ley de Glaciares para profundizar el extractivismo. Nos encontrará en las calles este 18 de diciembre y en un verano de sesiones extraordinarias donde debemos movilizarnos masivamente.
Para el año entrante nos llevamos campañas e iniciativas para desplegar en cada lugar de estudio, trabajo, barrio y espacio de intervención, para seguir peleando contra el modelo motosierra de Milei y por una alternativa política realmente distinta para la juventud: la Juventud de Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad.
“Nunca nos podrán robar los sueños de luchar por lo que es nuestro”
Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
Traigo un mensaje esperanzador a este importante encuentro de nuestra querida juventud (JIS). Millones reaccionan en el mundo condenando al genocidio israelí y son solidarios con Gaza. Y en Argentina nunca se dejó de luchar, teniendo como protagonistas a las nuevas generaciones. Esa es la base para pelear por un gobierno de las y los trabajadores y una Argentina Socialista. Como dijo el otro día un compañero en una audiencia en el Congreso: “nos podrán robar muchas cosas, pero nunca nos podrán robar los sueños de luchar por lo que es nuestro.”
“Son las y los jóvenes quienes deben dar la pelea”
Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Oeste
Destacó la importancia de una juventud revolucionaria y de la construcción de un partido de la clase trabajadora que pelee contra el capitalismo, levantando las banderas de quienes dieron su vida para transformar este sistema de explotación. Llamó a organizarse para enfrentar la reforma laboral esclavista de Javier Milei y remarcó que son las y los jóvenes quienes deben dar esa pelea, porque la mayoría de nuestra juventud está precarizada. Señaló la necesidad de luchar por un futuro con derechos para las nuevas generaciones, junto al sindicalismo combativo. Felicitó el compromiso de la juventud por participar de un encuentro para debatir y formarse e invitó a sumarse a la construcción del partido revolucionario.
“Hay que continuar la lucha contra la reforma educativa”
Mercedes de Mendieta, diputada nacional, Izquierda Socialista/FIT Unidad
Subrayó la importancia de la juventud en la defensa de la universidad pública, gratuita y de calidad, y en la construcción de la Tercera Marcha Federal Educativa, que logró tirar abajo el veto autoritario del gobierno contra la ley de financiamiento universitario. Llamó a continuar la lucha por su aplicación efectiva y contra la reforma educativa, que ataca el derecho a la educación pública e impulsa el ingreso de las iglesias en las escuelas, atentando contra la ESI. Recordó el camino del 1F, cuando se realizó la primera marcha antirracista y antifascista contra los discursos de odio, e instó a seguir enfrentando el negacionismo sobre la violencia de género y la crisis ambiental. Invitó a organizarse junto a la Juventud de Izquierda Socialista y a Izquierda Socialista para fortalecer al FIT Unidad y construir una juventud anticapitalista que pelee por una Argentina y un mundo socialistas.
“Organizate junto a la Juventud de Izquierda Socialista”
Mónica Schlotthauer, diputada provincial, Izquierda Socialista/FIT Unidad
Felicitó el compromiso militante e invitó a sumarse a Izquierda Socialista. Señaló dos batallas centrales: frenar la reforma laboral y la reforma educativa, que buscan un país con trabajadoras y trabajadores sin derechos ni conocimiento. Denunció a la burocracia sindical como cómplice del gobierno de Javier Milei y remarcó la necesidad de construir una nueva dirección para la clase trabajadora, combativa, democrática y basada en asambleas. Llamó a la más amplia unidad de acción para enfrentar las reformas y a defender los sindicatos como herramienta de lucha, exigiendo a la CGT que rompa el pacto con el gobierno y, junto a las CTA, convoquen a un paro general y a un plan de lucha. Invitó a sumarse a la movilización del 18 de diciembre, a no rendirse y a dar la pelea contra el gobierno de Milei, sus cómplices y el sistema capitalista.

Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista
Ofelia Fernandez publicó hace pocos días un documental llamado Cómo ser feliz. En el mismo desarrolla el rol de las redes sociales para las nuevas generaciones, sobre todo para aquellas que se criaron en el auge de su utilización. Analiza que desde el 2010 (según estudios realizados en EEUU), crecieron exponencialmente los trastornos de salud mental, depresión, ansiedad y trastornos alimenticios como la bulimia y anorexia, como así también los suicidios. Todo como responsabilidad de la presión del like, de la selfie con el filtro perfecto, de gustarle a otrx mediante la virtualidad. En el 2010 la creación de Facebook, sería la puerta que se abrió a otras redes sociales como Instagram o TikTok. Si bien nos parece importante el análisis de cómo estas redes sociales influyen en nosotrxs, y hay que estudiar e investigar más las implicancias que conllevan, el gran faltante en la explicación de Ofelia es la responsabilidad política de los gobiernos y la crisis capitalista que estalló en 2008-2009 y que desató planes de ajuste, miseria y borramiento de cualquier perspectiva de futuro para la juventud del todo el planeta.
Sin dudas, las redes sociales generan mucha exposición y son un elemento importante para la escalada sin cesar de los problemas de salud mental. Ahora también y, probablemente en mayor medida, lo sean las condiciones de vida a las que nos somete este sistema.
Desde el 2010 para acá en Argentina gobernaron: Cristina Fernandez de Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernandez y Javier Milei. ¿Acaso no hay responsabilidad política en la incertidumbre que genera ansiedad y depresión en muchísimos jóvenes?
A su vez, de la mano de esa despolitización del contexto de la crisis de la salud mental que efectivamente estamos atravesando, se incluye el hecho de que el documental plantea el despliegue de las redes sociales y su acumulación de poder (Meta hoy en día se trata de alguna de las empresas de mayor cotización e influencia política a nivel mundial) como un despliegue meramente tecnológico, ignorando que esto solo fue posible gracias a que fue una definición política de los gobiernos dar luz verde para que estas empresas acumulen riquezas sobre la base de acumular datos personales y meterse hasta al máximo detalle en la vida cotidiana de las personas.
Ser unilaterales con la explicación y responsabilizar de toda nuestra crisis a la aparición de Facebook, es reduccionista. Una generación que no tiene posibilidad de proyectar una carrera universitaria, que toda su vida va a tener que alquilar un lugar donde vivir, con trabajos precarios sin ningún derecho laboral, es una juventud que no puede proyectar nada.
Cuando el documental pone como un ejemplo el momento de vacaciones donde no podemos desconectarnos del celular, también hay que poner el foco en porqué pasa eso. ¿No será que la mayor cantidad de jóvenes viven super explotados hasta fuera de su horario laboral? Gozar de vacaciones sin responsabilidad laboral es casi un sueño que pocos alcanzan. Y sobre esto hay una responsabilidad política, en Argentina es de los gobiernos peronistas, del Pro y de la Libertad Avanza.
Otra gran omisión de Ofelia son las luchas que dio la juventud en las calles todos estos años. La juventud en Argentina, sobre todo el movimiento estudiantil, protagonizó grandes luchas en el 2010, 2016, 2018, y en el 2024. Que casualidad que lo que otra vez se omite en el documental, es la responsabilidad política de las conducciones que boicotearon estas luchas. Ni que hablar del rol de las mujeres y disidencias, especialmente jovenes, en la conquista del aborto legal seguro y gratuito. O en el #1F contra el gobierno de Javier Milei.
Pensar que la juventud está anestesiada y no se conmueve con genocidios transmitidos por TikTok, choca con la propia realidad. Así lo demuestran las tomas estudiantiles en EEUU en apoyo a Palestina y el rol que jugaron las juventudes en el mundo en el ascenso de las movilizaciones sobre todo en Europa. Jóvenes no omiten las responsabilidad política de los gobiernos como los de Netanyahu, Trump o Milei. No omiten lo que Ofelia si.
De hecho, resulta un hecho político de gran magnitud, y que pinta todas las contradicciones de estos fenómenos, la celebración que realizó el genocida Netanyahu de que en EEUU un empresario pro-israelí haya comprado TikTok, con la esperanza de poder frenar en territorio yanky la circulación de videos que denuncien las matanzas en Gaza. Quizás lo que realmente anestesia a la juventud son los espacios políticos que no denuncian estos genocidios.
Otro eje del documental es la explicación sobre el funcionamiento de los algoritmos para generar opinión y generar verdades. Su utilización por Elon Musk (dueño de X, antes Twitter) y los grandes capitalistas es clara. Ahora, lo que hay que profundizar es a qué intereses responden. Además las redes sociales han demostrado que pueden ser de gran utilidad para la lucha, así lo demuestran las rebeliones juveniles organizadas por Discord.
Los fenómenos electorales más tirados a la izquierda como Die Linke y Mamdami en New York, con miles de voluntarios, que llevan sus campañas a las calles demuestran que cuando hay una convocatoria clara los jóvenes toman de nuevo un rol en la presencialidad.
Las movilizaciones juveniles en el mundo
Este año fueron noticia mundial las movilizaciones en varias partes del mundo protagonizadas por jóvenes que en su gran mayoría tienen menos de 30 años. Tiran gobiernos de diferentes tintes políticos y levantan banderas del icónico manga One Piece.
Hace unos años que venimos discutiendo con la idea de que las juventudes del mundo se corrieron hacia una ideología de ultraderecha. Se afirmó que la rebeldía juvenil se había convertido en un terreno donde avanzan las ideas conservadoras. En Argentina, el triunfo de Javier Milei era visto como un emblema de esto. Si bien no negamos que las ideas libertarias hicieron mella en un espacio de la juventud, principalmente de varones, tiene más que ver con la desazón con los gobiernos que dejaron sin perspectiva de futuro a millones en el mundo.
Las movilizaciones que se desarrollaron en varios países este año, en las cuales miles de jóvenes se organizan, en muchos casos por redes sociales, demuestra que en realidad lo que ocurre es que hay millones de jóvenes disconformes con la realidad que este mundo capitalista, y los gobiernos que la sostienen, tienen para ofrecernos.
Por eso, fue un aliciente a nivel mundial ver las movilizaciones en Nepal. La gota que rebalsó el vaso fue el intento del gobierno de prohibir las redes sociales, cuando por TikTok crecía el repudio a los NepoBabys, así apodados los hijos de los funcionarios del gobierno que gozan de privilegios a los que la mayoría de la población no puede acceder. En Marruecos las movilizaciones fueron empujadas por el desfinanciamiento brutal en salud pública que provocó la muerte de pacientes por no tener presupuesto para los insumos necesarios. El reclamo por presupuesto para salud y no para estadios para el mundial colmó en movilizaciones donde otra vez jóvenes, con la bandera de One Piece tomaron un rol protagónico.
Pero las movilizaciones juveniles, y la bandera de One Piece (que representa un símbolo de inconformidad) y la lucha vuelven a estar presentes en otros puntos del planeta. Como Luffy (protagonista de One Piece), que lucha contra el gobierno mundial opresivo, pibxs de diferentes continentes se rebelan contra un sistema capitalista en crisis que descarga lo peor del ajuste contra lxs jóvenes, y más sobre las mujeres y disidencias.
En Latinoamérica lo vemos en Perú. Jóvenes se alzan hartxs de la corrupción y contra el recorte a las pensiones. También se puede ver las banderas flameando de One Piece en las movilizaciones en Paraguay. Todas estas movilizaciones tienen otro punto en común, son brutalmente reprimidas por los gobiernos de diferentes espacios políticos. Ante eso, la juventud da batalla sin miedo. Podemos decir que a lxs pibxs que le sacaron todo, también le sacaron el miedo a luchar por lo que les pertenece.
Estas rebeliones juveniles que en algunos casos tiran gobiernos, se repliegan ante la falta de una conducción revolucionaria. Pero no dejan de ser una expresión importante de la crisis mundial y del rol de las juventudes contra este sistema. El hilo conductor, tiene que ver con la crisis del imperialismo en la que estamos inmersos desde el 2008 hasta acá.
Y el ajuste que los gobiernos de todos espacios políticos aplican sobre las juventudes.
Precarización laboral, no acceso a la vivienda, ni a la salud ni a la educación, son moneda corriente sobre la cual las nuevas generaciones deben adaptarse.
Por eso reivindicamos las luchas que se desarrollan en distintos puntos del mundo contra la miseria a la que nos lleva este sistema y sostenemos que el llamado a profundizar la pelea por un gobierno de lxs trabajadores y por tirar el capitalismo en todo el mundo.
El 6, 7 y 8 de diciembre se llevará a cabo el Encuentro Nacional de la Juventud de Izquierda Socialista (Enjis) en el camping Biohuellas de Luján. Jóvenes de todo el país nos juntamos a debatir cómo organizar un plan de lucha para enfrentar al gobierno del facho Javier Milei y para construir una alternativa política distinta a todos los gobiernos anteriores. Una alternativa para que gobiernen las y los trabajadores y terminemos con este sistema capitalista.
Somos trabajadores, estudiantes y parte del movimiento feminista, socioambiental y cultural. Fuimos parte de todas las movilizaciones y luchas que se dieron contra el plan motosierra del gobierno. Apoyamos completamente la resistencia del pueblo palestino y la lucha de clase trabajadora del mundo. Luchar sirve: así lo demostraron las y los trabajadores del Garrahan. Por eso vamos a compartir tres días de debate, formación e iniciativas.
Habrá comisiones sobre universidad y ciencia, terciarios y secundarios, juventud trabajadora, antirrepresiva, ambiental, mujeres y disidencias, e internacional. También talleres de formación sobre Palestina (con Ezequiel Peressini, integrante de la Flotilla Global Sumud) y sobre la Reforma Laboral Esclavista. Además habrá talleres sobre la Ley de Educación Superior, teatro militante de Bertolt Brecht y mujeres y disidencias.
Tendremos una charla centralizada sobre el rol de las juventudes contra los gobiernos capitalistas, con referentes juveniles de nuestra internacional, la UIT-CI. También un festival en defensa de la cultura con distintas voces, entre ellas La Kalo, y un plenario de cierre donde votaremos resoluciones para llevar a cada rincón del país en 2026.
El encuentro contará con saludos de referentes de Izquierda Socialista como Rubén “Pollo” Sobrero, Juan Carlos “Gringo” Giordano, Mónica Schlotthauer, Mercedes de Mendieta, Julieta “Mechón” Ocampo y Diego Saavedra, trabajador del Garrahan.
No te podés perder esta instancia de formación y debate político. Sumate al Enjis.
@JIS.NACIONAL
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Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista
El debate sobre la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei empezó a hacerse visible. Dicha reforma llega al mismo tiempo que el Indec reporta que la tasa de informalidad laboral entre asalariados alcanzó 37,7% en el segundo trimestre de 2025.
Gran parte de los jóvenes ni siquiera puede acceder a derechos laborales básicos, como vacaciones o aguinaldo. El pluriempleo o las jornadas interminables de doce horas, sumadas al trabajo los fines de semana, se volvieron una nueva normalidad que expresa la profundidad de la crisis que atravesamos.
Entonces, ¿por qué luchar contra la reforma laboral?
El gobierno de Milei, mentiroso y estafador, intenta convencernos de que con esta reforma el mercado ganará “flexibilidad” y saldrá a contratar más empleados y empleadas. Nada más alejado de la realidad. Esta reforma no busca mejorar las condiciones de vida de nadie, sino beneficiar aún más a las patronales, desarmar a los sindicatos y dejar en peores condiciones al conjunto de la clase trabajadora. Pretende más “libertad” para ajustar salarios en los sectores registrados y, por efecto dominó, desplomará todavía más los ingresos de quienes trabajan en la informalidad.
Por eso es fundamental entender que ninguna reforma laboral será buena para lxs trabajadores. Un sector de la clase obrera todavía conserva derechos que no fueron regalos de ningún gobierno ni concesiones patronales: fueron conquistas arrancadas por años de lucha y organización.
Desde los sectores precarizados aún tenemos mucho por conquistar, pero no será a través de esta reforma, sino junto con toda la clase trabajadora, en unidad y en lucha contra ella. Peleando por el pase a planta permanente, el registro de lxs trabajadores y por salarios dignos equivalentes al valor de la canasta familiar, que nos permitan vivir con dignidad.
En contraposición, el Frente de Izquierda presentó un proyecto de ley donde se reconoce la relación laboral de dependencia entre las plataformas digitales y sus trabajadorxs, y establece derechos básicos: jornada máxima de seis horas diarias o treinta semanales, remuneración mínima equivalente al valor de la canasta básica determinada por el Indec, provisión de elementos de seguridad e higiene, vacaciones, licencias, cobertura previsional y derecho a sindicalización. No son “colaboradores independientes”, sino trabajadorxs que producen riqueza bajo relación de dependencia.
Ese es el camino que hay que seguir: no el de la flexibilización y la pérdida de derechos, sino el de su expansión y conquista. La pelea no es sólo defensiva (contra la reforma laboral), sino ofensiva: por un trabajo digno, estable y con derechos para todxs.