Oct 25, 2026 Last Updated 12:55 AM, Oct 25, 2026

El martes 12 una multitud volvió a colmar Plaza de Mayo y las plazas de todo el país, con una convocatoria de más de un millón de personas y movilizaciones muy importantes en distintas provincias. La jornada demostró que la defensa de la universidad pública y gratuita sigue siendo una de las principales peleas contra el gobierno de Javier Milei, que ha demostrado reiteradamente que tiene una política concreta de desfinanciamiento universitario.

La marcha se realizó a pocos días de cumplirse 200 días de la votación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuyo veto Milei no logró imponer y que, sin embargo, continúa incumpliendo, profundizando la crisis presupuestaria. Antes de la marcha, en un acto de absoluta provocación, el gobierno recortó otros 2,5 billones de pesos a las universidades del presupuesto que el propio oficialismo había votado para este año. Una política coherente con las exigencias del FMI, que deja en evidencia el plan de seguir pagando la deuda externa a costa de la educación, la salud y del superajuste sobre las y los trabajadores.

Pero las manifestaciones demostraron en las calles que ese plan no pasará. No solo expresó la fuerza de la comunidad universitaria, sino también el hartazgo de amplios sectores de la clase trabajadora frente a la motosierra y la corrupción de este gobierno de ultraderecha.
Por eso es fundamental discutir cómo darle continuidad a esta pelea. La cuarta Marcha Federal tiene que continuar con un verdadero plan de lucha.

La fuerza de la movilización no puede ser utilizada como herramienta de negociación del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) con el gobierno. Tampoco la estrategia puede reducirse a esperar que la Justicia vuelva a fallar a favor de la ley ni a negociar una nueva como viene sugiriendo el vicerrector de la UBA y líder de la UCR, Emiliano Yacobitti. No podemos permitir que vuelva a suceder lo mismo que después de las tres marchas federales anteriores, cuando el conflicto se fue dilatando por responsabilidad de las conducciones burocráticas, mientras el superajuste siguió descargándose sobre los salarios docentes y no docentes y sobre las y los estudiantes.

Es necesario profundizar la unidad entre estudiantes, docentes y no docentes, y organizar un plan de lucha nacional en defensa de las universidades públicas, articulado con las demás luchas en curso. Para eso hacen falta asambleas en todas las universidades y comenzar a coordinar instancias interfacultades y espacios de organización comunes. También hay que exigirle a las conducciones de la mesa sindical y de la Federación Universitaria Argentina (FUA) que convoquen y se pongan a la cabeza de la pelea.










Escribe Pilar Barbás, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina.

En la nota titulada Debate. Subirse al palco de Yacobitti y las autoridades es bajarse de la independencia política, lamentablemente el primer balance que hace En Clave Roja-PTS de la masiva cuarta marcha federal es una campaña falsa contra varias agrupaciones de izquierda que participamos del acto central de la movilización. Enmarcada en los debates más generales que venimos desarrollando con el PTS, consideramos que su campaña está equivocada en varios puntos.

Antes de empezar a responder las calumnias del PTS, precisemos algo que saben y ocultan, y es que quienes estuvimos en el acto no lo hicimos fruto de ninguna negociación ni acuerdo político con la burocracia estudiantil y los rectores, sino que lo hicimos ocupando el lugar que nos ganamos por los espacios conquistados en la Federación Universitaria Argentina. Ya quisieran Yacobitti, la Franja Morada, y la Juventud Universitaria Peronista (JUP) que ante los millones que vieron la movilización la representación del movimiento estudiantil quede reducida a sus agrupaciones. Pero no, por nuestra intervención en los centros de estudiantes de todo el país le arrebatamos esa representación a esa burocracia estudiantil y desde la Juventud de Izquierda Socialista (JIS) no tenemos pensado regalársela.

En segundo lugar, consideramos que la cuarta Marcha Universitaria fue un triunfo de la política de presión y exigencia que venimos desarrollando los sectores combativos contra el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y las conducciones burocráticas de la mesa sindical y la Federación Universitaria Argentina.

(FUA). En estos dos años de conflicto, Yacobitti y el CIN jugaron un rol cómplice de este gobierno, negociando por detrás y amenazando con descontar el sueldo a les docentes que paran, cosa que denunciamos constantemente desde la JIS junto a nuestres compañeres docentes y nodocentes. Pero el rol de la izquierda ante un gobierno de ultraderecha no se puede reducir a una actitud de aislamiento autoproclamatorio.

Nuestra política, que quedó demostrada en la masiva convocatoria del 12, es que hay que impulsar la unidad de acción en las calles contra el desfinanciamiento de la universidad, al mismo tiempo que se disputa la orientación política en cada espacio de intervención. Esto no significa perder la independencia política, tal como señala erróneamente En ClaveRoja-PTS. Hacer semejante afirmación resulta un completo ridículo poniéndola en el contexto de que en todo el país (salvo donde su divisionismo lo impide) llevamos adelante tanto listas como intervenciones en común junto a la Juventud del PTS enfrentando (justamente) a los rectores y sus agrupaciones.

Señalan que “no se puede hablar de independencia política y al mismo tiempo aparecer subordinados a un acto armado por el CIN, la FUA y las burocracias sindicales”. Continuando con su misma línea argumental, preguntamos fraternalmente ¿la izquierda no tenía que haber participado de la marcha entonces? Mismo argumento esgrimieron en el 50° Aniversario del 24 de Marzo, en el cual realizaron un acto marginal, dándole la espalda a miles que se movilizaron contra el negacionismo de Milei.

Desde la JIS, en nuestras intervenciones en cada uno de los lugares de estudio, dejamos en claro la delimitación que tenemos de los rectores, es por eso que exigimos e incitamos a profundizar el plan de lucha y desbordar a las direcciones traidoras en unidad. En lugar de pensar una perspectiva de conjunto para pelear como un polo independiente para conducir al movimiento estudiantil, el primer balance que saca En Clave Roja-PTS tras una movilización histórica es una nota en contra de las agrupaciones de izquierda, lo que deja en evidencia su política sectaria y autoproclamatoria.

Dos perspectivas de dirección del movimiento estudiantil

“¿Vinimos a administrar el conflicto junto a los rectores o a organizar una fuerza independiente para ganarlo?”, se pregunta al final de su nota En Clave Roja-PTS.

De esta afirmación se desprenden dos conclusiones. En primer lugar se pone en igualdad de condiciones a los sectores combativos de docentes, nodocentes, estudiantes que venimos dando la pelea contra el ajuste a la universidad con las burocracias que le ponen el freno a la lucha desde hace dos años, lo cual representa una grave calumnia.

En segundo lugar, se deja ver que En Clave Roja no da ninguna disputa concreta por una orientación diferente de la FUA de los radicales y peronistas. Esta política no es nada nueva, siempre estuvieron por fuera de todos los procesos de conducción del movimiento estudiantil. Incluso de la FUBA de izquierda y combativa que le arrebató a la Franja Morada la conducción en el 2001 post-argentinazo. En la actualidad, fueron electos representantes en la FUA por el voto de estudiantes que genuinamente les dieron su apoyo para disputar esos espacios. Sin embargo, ni van a las reuniones y cuando van, ni siquiera intervienen. ¿Así piensan postularse como una alternativa de dirección del movimiento estudiantil?

Por nuestro lado desde la JIS, junto a otras agrupaciones de izquierda, tenemos la política contraria. Constantemente damos la disputa en los espacios en los que les estudiantes nos eligieron, como en la FUA y la FUBA donde ponemos a disposición de las luchas nuestras secretarías interviniendo políticamente. Allí denunciamos muy claramente la responsabilidad de Yacobitti y el CIN en la situación de las universidades y peleamos porque profundicen la lucha. Al igual que lo hacemos en cada asamblea y espacio de organización, orientando al movimiento estudiantil. En calidad de representantes de ese movimiento estudiantil es que subimos a ese palco ¿le vamos a regalar la foto de la lucha en defensa de la universidad pública a Yacobitti y demás? Sería mejor defender el espacio de quienes verdaderamente le ponemos el cuerpo a la lucha contra el desfinanciamiento.

Desde la JIS, llamamos a reflexionar sobre las políticas divisionistas de En Clave Roja-PTS, que también se reflejaron en su acto en soledad del 1° de Mayo, y les invitamos a seguir construyendo la unidad de quienes luchamos día a día en defensa de la universidad pública, gratuita y de calidad, contra la motosierra del ultraderechista de Milei.

Escribe Pilar Barbas dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y Secretaria FUA

Un millón y medio de personas volvieron a copar las calles en todo el país exigiendo la aplicación de la Ley de Presupuesto Universitario que Milei se niega a cumplir hace más de 200 días. La movilización fue importante no solo porque demostró el apoyo que tiene la universidad pública y gratuita, sino porque logró empalmar con la bronca creciente contra el gobierno de Milei, por el brutal ajuste de su motosierra, los casos de corrupción, los ataques de odio y su negacionismo.

Ante la absoluta negativa de este gobierno a cumplir con la ley, sin dudas la continuidad del plan de lucha de manera inmediata es fundamental. En un semestre donde les docentes y nodocentes llevan adelante paros, en algunos casos por tiempo indeterminado (cómo en Exactas - UBA), se vuelve fundamental que el movimiento estudiantil se vuelque de lleno al conflicto en defensa de la universidad.

El motivo por el cual esto no ocurrió aún tiene que ver, principalmente, con las conducciones burocráticas mayoritarias del movimiento estudiantil, a manos del peronismo y el radicalismo, que no llamaron a asambleas ni a ningún tipo de organización previa a la marcha, sin generar ningún apoyo concreto a los paros. Es más, fueron funcionales a las autoridades apoyando el adelantamiento de las elecciones en la Universidad de Buenos Aires, jugando un rol de desmovilización concreto. Donde se pudo revertir esta situación, se nota que existe una vanguardia del movimiento estudiantil que está presente, como ocurre en Exactas de la UBA o con la interclaustros de la Universidad Nacional General Sarmiento (UNGS) que impulsamos desde la izquierda y sectores independientes y antiburocráticos docentes. 

Es por eso que la marcha del 12 de mayo no fue un punto final sino un punto de partida: tenemos que seguir exigiendo a las conducciones que convoquen instancias de participación estudiantil en lo inmediato, y que esas se combinen con instancias interclaustros e interfacultades que puedan preparar un plan de lucha nacional en conjunto. De esta manera, se abre la posibilidad concreta de desbordar a las conducciones burocráticas y tomar en nuestras manos el plan de lucha en perspectivas de poner al movimiento estudiantil de pie, como sucedió con las ocupaciones del 2024. Tenemos que desarrollar estas instancias fundamentales para ganar la pelea contra este gobierno y su plan motosierra en las universidades.

UN DEBATE EN LA IZQUIERDA: El sectarismo de En Clave Roja-PTS no disputa la conducción del movimiento estudiantil.

En la nota titulada Debate. Subirse al palco de Yacobitti y las autoridades es bajarse de la independencia política, lamentablemente el primer balance que hace En Clave Roja-PTS de la masiva cuarta marcha federal es una campaña falsa contra varias agrupaciones de izquierda que participamos del acto central de la movilización. Enmarcada en los debates más generales que venimos desarrollando con el PTS, consideramos que su campaña está equivocada en varios puntos. 

Antes de empezar a responder las calumnias del PTS, precisemos algo que el PTS sabe y oculta, y es que quienes estuvimos en el acto no lo hicimos fruto de ninguna negociación ni acuerdo político con la burocracia estudiantil y los rectores, sino que lo hicimos ocupando el lugar que nos ganamos por los espacios conquistados en la Federación Universitaria Argentina. Ya quisieran Yacobitti, la Franja Morada, y la JUP (Juventud Universitaria Peronista) que ante los millones que vieron la movilización la representación del movimiento estudiantil quede reducida a sus agrupaciones. Pero no, por nuestra intervención en los centros de estudiantes de todo el país le arrebatamos esa representación a esa burocracia estudiantil y desde JIS no tenemos pensado regalársela.

En segundo lugar, consideramos que la marcha del 12 de mayo fue un triunfo de la política de presión y exigencia que venimos desarrollando los sectores combativos contra el CIN y las conducciones burocráticas de la mesa sindical y la FUA. En estos dos años de conflicto, Yacobitti y el CIN jugaron un rol cómplice de este gobierno, negociando por detrás y amenazando con descontar el sueldo a les docentes que paran, cosa que denunciamos constantemente desde JIS junto a nuestres compañeres docentes y nodocentes. Pero el rol de la izquierda ante un gobierno de ultraderecha no se puede reducir a una actitud de aislamiento autoproclamatorio. 

Nuestra política, que quedó demostrada en la masiva convocatoria del 12, es que hay que impulsar la unidad de acción en las calles contra el desfinanciamiento de la universidad, al mismo tiempo que se disputa la orientación política en cada espacio de intervención. Esto no significa perder la independencia política, tal como señala erróneamente EnClaveRoja-PTS. Hacer semejante afirmación resulta un completo ridículo, poniéndola en el contexto de que en todo el país (salvo donde su divisionismo lo impide) llevamos adelante tanto listas como intervenciones en común junto a la Juventud del PTS enfrentando -justamente- a los rectores y sus agrupaciones.

Señalan que “no se puede hablar de independencia política y al mismo tiempo aparecer subordinados a un acto armado por el CIN, la FUA y las burocracias sindicales”. Continuando con su misma línea argumental, preguntamos fraternalmente ¿La izquierda no tenía que haber participado de la marcha entonces? Mismo argumento esgrimieron en el 50 aniversario del 24 de marzo, en el cual realizaron un acto marginal, dándole la espalda a miles que se movilizaron contra el negacionismo de Milei.

Desde JIS, en nuestras intervenciones en cada uno de los lugares de estudio, dejamos en claro la delimitación que tenemos de los rectores, es por eso que exigimos e incitamos a profundizar el plan de lucha y desbordar a las direcciones traidoras en unidad. En lugar de pensar una perspectiva de conjunto para pelear como un polo independiente para conducir al movimiento estudiantil, el primer balance que saca En Clave Roja-PTS tras una movilización histórica es una nota en contra de las agrupaciones de izquierda, lo que deja en evidencia su política sectaria y autoproclamatoria. 

Dos perspectivas de dirección del movimiento estudiantil

“¿Vinimos a administrar el conflicto junto a los rectores o a organizar una fuerza independiente para ganarlo?”, se pregunta al final de su nota En Clave Roja-PTS.

De esta afirmación se desprenden dos conclusiones. En primer lugar se pone en igualdad de condiciones a los sectores combativos de docentes, nodocentes, estudiantes que venimos dando la pelea contra el ajuste a la universidad con las burocracias que le ponen el freno a la lucha desde hace dos años, lo cual representa una grave calumnia. 

En segundo lugar, se deja ver que En Clave Roja no da ninguna disputa concreta por una orientación diferente de la FUA de los radicales y peronistas. Esta política no es nada nueva, siempre estuvieron por fuera de todos los procesos de conducción del movimiento estudiantil. Incluso de la FUBA de izquierda y combativa que le arrebató a la Franja Morada la conducción en el 2001 post-argentinazo. En la actualidad, fueron electos representantes en la FUA por el voto de estudiantes que genuinamente les dieron su apoyo para disputar esos espacios. Sin embargo, ni van a las reuniones y cuando van, ni siquiera intervienen. ¿Así piensan postularse como una alternativa de dirección del movimiento estudiantil?

Por nuestro lado desde JIS - Juventud de Izquierda Socialista, junto a otras agrupaciones de izquierda, tenemos la política contraria. Constantemente damos la disputa en los espacios en los que les estudiantes nos eligieron, como en la FUA y la FUBA donde ponemos a disposición de las luchas nuestras secretarías interviniendo políticamente. Allí denunciamos muy claramente la responsabilidad de Yacobitti y el CIN en la situación de las universidades y peleamos porque profundicen la lucha. Al igual que lo hacemos en cada asamblea y espacio de organización, orientando al movimiento estudiantil. En calidad de representantes de ese movimiento estudiantil es que subimos a ese palco ¿Le vamos a regalar la foto de la lucha en defensa de la universidad pública a Yacobitti y demás? Sería mejor defender el espacio de quienes verdaderamente le ponemos el cuerpo a la lucha contra el desfinanciamiento.

Desde JIS, llamamos a reflexionar sobre las políticas divisionistas de En Clave Roja-PTS, que también se reflejaron en su acto en soledad del 1° de mayo, y les invitamos a seguir construyendo la unidad de quienes luchamos día a día en defensa de la universidad pública, gratuita y de calidad, contra la motosierra del ultraderechista de Milei.

Escribe Pilar Barbás, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina.

El martes 12 una multitud volvió a colmar Plaza de Mayo y las plazas de todo el país, con una convocatoria de más de un millón de personas y movilizaciones muy importantes en distintas provincias. La jornada demostró que la defensa de la universidad pública y gratuita sigue siendo una de las principales peleas contra el gobierno de Javier Milei, que ha demostrado reiteradamente que tiene una política concreta de desfinanciamiento universitario.

La movilización se realizó a pocos días de cumplirse 200 días de la votación de la Ley de Presupuesto Universitario, cuyo veto Milei no logró imponer y que, sin embargo, continúa incumpliendo, profundizando la crisis presupuestaria. Antes de la marcha, en un acto de absoluta provocación, el gobierno recortó otros 2,5 billones de pesos a las universidades del presupuesto que el propio oficialismo había votado para este año. Una política coherente con las exigencias del FMI, que deja en evidencia el plan de seguir pagando la deuda externa a costa de la educación, la salud y del superajuste sobre lxs trabajadores.

Pero las manifestaciones demostraron en las calles que ese plan no pasará. No solo expresó la fuerza de la comunidad universitaria, sino también el hartazgo de amplios sectores de la clase trabajadora frente a la motosierra y la corrupción de este gobierno de ultraderecha.

Por eso es fundamental discutir cómo darle continuidad a esta pelea. La cuarta Marcha Federal tiene que continuar con un verdadero plan de lucha.

La fuerza de la movilización no puede ser utilizada como herramienta de negociación del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) con el gobierno. Tampoco la estrategia puede reducirse a esperar que la Justicia vuelva a fallar a favor de la ley ni a negociar una nueva como viene sugiriendo el vicerrector de la UBA y líder de la UCR, Emiliano Yacobitti. No podemos permitir que vuelva a suceder lo mismo que después de las tres marchas federales anteriores, cuando el conflicto se fue dilatando por responsabilidad de las conducciones burocráticas, mientras el superajuste siguió descargándose sobre los salarios docentes y no docentes y sobre lxs estudiantes.

Es necesario profundizar la unidad entre estudiantes, docentes y no docentes, y organizar un plan de lucha nacional en defensa de las universidades públicas, articulado con las demás luchas en curso. Para eso hacen falta asambleas en todas las universidades y comenzar a coordinar instancias interfacultades y espacios de organización comunes. También hay que exigirle a las conducciones de la mesa sindical y de la Federación Universitaria Argentina (FUA) que convoquen y se pongan a la cabeza de la pelea.

Necesitamos profundizar la lucha para conquistar el presupuesto universitario.




Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina

El 12 de mayo se realizará en todo el país la Cuarta Marcha Federal Educativa. Tiene que ser una instancia masiva que vuelva a demostrar en las calles la importancia de defender la universidad pública y gratuita.

La marcha puede convertirse en un gran catalizador de todas las luchas que recorren el país. Y expresar la bronca creciente contra el gobierno ultraderechista de Milei. Puede y debe transformarse en algo mucho mayor que una marcha exclusiva de la comunidad universitaria. Se trata, como ya pasó en las tres marchas federales educativas previas, que se movilicen millones, creando un hilo de continuidad con el masivo repudio a Milei que se expresó el último 24M.

Cómo se llega a la marcha

La convocatoria se concretó luego de una gran presión sobre la mesa sindical integrada por los gremios docentes y no docentes nacionales, la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

El gobierno de Javier Milei sigue incumpliendo la Ley de Financiamiento Universitario desde hace más de 200 días, afectando principalmente los salarios docentes y no docentes. Mientras el cuatrimestre había comenzado con paros, un sector del CIN optó por dialogar con el gobierno. Incluso Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, llegó a plantear que había que descontar salarios a las y los docentes que paraban y adelantó las elecciones estudiantiles para desactivar cualquier proceso de lucha.

En esa misma línea, el gobierno nacional decidió la semana pasada volver a atacar el paro mediante un comunicado firmado por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en el que exigía al CIN garantizar las “aulas llenas”. Se trata de una política repudiable que busca atacar las medidas de lucha de las y los trabajadores universitarios.

Las y los docentes y no docentes vienen impulsando paros y clases públicas desde el comienzo del cuatrimestre, porque la situación es insostenible. Solo en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires ya se registraron 485 renuncias, que se suman a las 10 mil estimadas a nivel nacional. Además, los hospitales universitarios que dependen del presupuesto nacional no recibieron partidas durante todo 2026. Frente a esto, el gobierno volvió a responder con comunicados cargados de falsedades. Forma parte de una política sistemática de fake news para intentar debilitar la Cuarta Marcha Federal Educativa.

A las irregularidades de no acatar una ley votada un total de cinco veces, se suma un fallo judicial favorable a las universidades, que obliga al Ejecutivo a cumplir con la ley. Sin embargo, el gobierno volvió a apelar para seguir demorando su aplicación, utilizando el argumento absurdo de que destinar el 0,23% del PBI al financiamiento universitario generaría déficit fiscal.

Se trata del mismo gobierno involucrado en crecientes escándalos de corrupción. ¿Cuántos salarios docentes y no docentes podrían pagarse con el dinero destinado a las refacciones de la casa del ñoqui Manuel Adorni?

¡El 12M a las calles!

Esta nueva marcha tiene que ser una movilización masiva contra toda la política de ajuste del gobierno y para exigir la entrega inmediata del presupuesto universitario. Desde el movimiento estudiantil llamamos a las conducciones burocráticas peronistas y radicales a convocar instancias asamblearias para organizar la marcha en todo el país. Allí donde sea posible, las instancias interclaustros son fundamentales para fortalecer esta perspectiva.

Tenemos que volver a ser millones en las calles de todo el país. Luego, el plan de lucha debe continuar y profundizarse. Si el gobierno sigue sin cumplir la ley, será necesario impulsar nuevas medidas para sostener el conflicto para conquistar el presupuesto. Exigimos a las conducciones de la mesa sindical y de la FUA que actúen en esa perspectiva.

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