Escribe Rosario Kairuz, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista, Facultad de Ciencias Sociales (UBA)
Del 20 al 24 de abril habrá elecciones en las trece facultades de la UBA. Una maniobra de la Franja Morada (Nuevo Espacio) en complicidad con el peronismo para no impulsar el conflicto universitario.
Ya es un hecho que en pocas semanas cientos de estudiantes votaremos representantes estudiantiles en los Consejos Directivos y Juntas y a las conducciones de nuestros centros por los próximos dos años. Estas elecciones se dan en un contexto particular: nos gobierna Javier Milei, quien le declaró la guerra desde hace dos años a nuestras universidades. En consecuencia, venimos de tres semanas de profundización del plan de lucha docente y no docente por la implementación de la Ley de Presupuesto Universitario, que el gobierno se niega a aplicar.
Estas medidas de lucha, que en algunas facultades como la de Ciencias Exactas generaron un paro por tiempo indeterminado, son fundamentales para presionar a un gobierno nacional que no quiere cumplir con la ley votada y está provocando que decenas de docentes dejen las aulas por la miseria salarial. A esto tenemos que sumarle la precaria situación de los estudiantes, con becas congeladas y, en la gran mayoría de los casos, sin acceso al boleto educativo. Esto, combinado con la precarización laboral, provoca una altísima deserción. Como si fuera poco, el vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, anunció que les descontarán el salario a los docentes que hagan paro, y están negociando con el gobierno de Milei una ley que solo aumenta el 12% en tres cuotas. Por eso, en estas elecciones se pone mucho en juego para el movimiento estudiantil.
Necesitamos centros de estudiantes y consejeros que defiendan realmente las universidades. Dichas conducciones en manos de radicales y peronistas fueron quienes desarmaron las tomas en 2024 y no convocaron a instancias de organización estudiantil para pelear por el presupuesto. El balance de estos dos años con estas conducciones es que se acoplaron a la tibia oposición al gobierno y, en la universidad, llamaron a confiar en que el Congreso Nacional iba a resolver el conflicto universitario. Nada más lejano a la realidad: los únicos logros fueron las tres marchas federales universitarias. Ante la crítica situación presupuestaria, no necesitamos centros que solo se preocupen por emparchar la crisis económica y apoyar la administración de miserias que impulsan los decanos, sino que estén a la altura de pelear a fondo sin ataduras políticas a las autoridades universitarias.
A nivel del Consejo Superior, se rumorea un acuerdo político general entre el radicalismo y los espacios peronistas. Esta es la antesala de una discusión a nivel nacional de un frente político patronal contra Milei, que puede ir desde Victoria Villarruel hasta Axel Kicillof. No hay manera de construir una alternativa diferente en la universidad con los mismos que le votan las leyes en el Congreso al oficialismo, o con quienes conducen los gremios nacionales que no impulsan una lucha a nivel nacional. Por eso es de vital importancia que todos los sectores independientes y combativos construyan un frente común para poner los centros y los consejeros al servicio de la lucha.
En estos dos años, la izquierda junto a los sectores independientes fue consecuente con la pelea en defensa de la universidad pública. Fuimos quienes impulsamos la lucha de manera constante, enfrentando el freno de las burocracias estudiantiles. Esta voluntad de que triunfe el conflicto universitario tiene que expresarse en el armado de las listas para estas próximas elecciones en la UBA.
El camino es fortalecer los espacios de unidad que ya existen y potenciarlos. Por eso, además de la conformación de listas unitarias con las fuerzas del Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad, ampliamos este llamado a otros sectores de izquierda como ¡Ya Basta! (Nuevo MAS), Contragolpe (Política Obrera) y a todas las organizaciones independientes con las que compartimos la lucha en defensa de la universidad pública. A pesar de que estas elecciones se den a contramano de la lucha, como estudiantes tenemos que tomarlas como el puntapié inicial para sacar a las conducciones traidoras y pelear por centros de estudiantes que verdaderamente estén al servicio de la lucha por una universidad pública, gratuita y de calidad. Esta oportunidad es única: vamos por listas unitarias en toda la UBA.

Escribe Pilar Barbas, dirigenta nacional de la Juventud de Izquierda Socialista y Secretaría de la Federación Universitaria Argentina (FUA)
Luego de tres semanas del comienzo del cuatrimestre, con paros docentes y no docentes, el gobierno de Javier Milei sigue sin cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario.
Las medidas de lucha, que en algunas facultades llegaron a paros por tiempo indeterminado, son acciones fundamentales para profundizar un conflicto que necesita seguir desarrollándose hasta que se otorgue el presupuesto.
Por su parte, un sector de los rectores, nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), está negociando una ley propia con el gobierno, que amenazan con enviar en las próximas semanas, con un aumento muy por detrás de lo necesario. En sintonía con esto, el vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, anunció que se descontarán los días a quienes tomen medidas de paro.
Las federaciones gremiales docentes, la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) y la Federación Nacional de Docentes Universitarios Histórica (Conaduh), han convocado a paros escalonados, siendo los próximos en la semana del 13 y la del 27. A nivel nacional, la Fatun, gremio no docente, llama a paros para el 17 y el 23 de abril.
El contexto nacional, con un gobierno involucrado en el escándalo de Manuel Adorni y luego de una histórica marcha del 24 de marzo que convocó a millones en las calles, muestra que las medidas de lucha deben profundizarse y que la cuarta marcha federal debe ser convocada cuanto antes. No se trata solo de la pelea por el presupuesto: también esta semana se dará una batalla contra la reforma a la Ley de Glaciares, que está impulsando nuevas convocatorias en todo el país.
Por eso seguimos insistiendo en la importancia de profundizar el plan de lucha. Convocar a instancias interclaustros e interfacultades para organizarnos en conjunto es una tarea inmediata, al mismo tiempo que necesitamos una fecha concreta para la cuarta marcha federal que vuelva a demostrar en las calles la importancia de la defensa de la universidad.
Esa es la principal tarea de estas semanas.

Escribe Pilar Barbas, dirigenta nacional de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina (FUA)
El 16 de marzo no comenzaron las clases por un paro docente y no docente, con continuidad durante toda la semana por parte del gremio docente. Es necesario profundizar la pelea entre docentes, no docentes y estudiantes, y construir una cuarta marcha federal para que se implemente la Ley de Presupuesto Universitario.
Como se venía ratificando en las asambleas gremiales, existe un hartazgo total por el incumplimiento por parte del gobierno de Javier Milei de la Ley de Presupuesto Universitario que conquistamos el año pasado con la movilización. Se trata de un gobierno que no solo incumple desde hace meses, sino que además amenaza con tratar en las próximas semanas una ley miserable que aumenta apenas un 12% los salarios docentes y no docentes, en tres cuotas que se terminarían de pagar en septiembre.
Este aumento está muy por detrás de la recomposición salarial conquistada mediante la ley. No hay forma de que las y los trabajadores de la universidad puedan subsistir con este atraso salarial, que actualmente tiene a docentes auxiliares cobrando por debajo de la línea de indigencia.
La situación salarial es insostenible. La renuncia de docentes que dejan de dar clases ante esta realidad económica reduce de manera abrupta los horarios de cursada. Esto provoca una caída en la matrícula en la mayoría de las universidades públicas nacionales, ya que la política de ahogo presupuestario también expulsa a cientos de estudiantes trabajadores. A esto se suma la falta de un boleto educativo nacional y la reducción de becas. Durante 2025, el gobierno recortó alrededor de 500 mil beneficiarios de las Becas Progresar, reduciendo significativamente su alcance. Además, el poder adquisitivo de estas becas cayó un 44% y el presupuesto real se redujo fuertemente. En el mejor de los casos, un estudiante recibe 35 mil pesos mensuales para poder estudiar.
Por eso es fundamental defender la ley conquistada el año pasado con la movilización, ya que no solo permite recomponer salarios, sino que también garantiza presupuesto para becas, infraestructura, ciencia y los hospitales que dependen de las universidades.
Ante esta situación, las gremiales docentes Conadu y Conadu Histórica están convocando a paros escalonados en distintas semanas, mientras que Fatun impulsa medidas aisladas. El peronismo y el radicalismo buscan contener el conflicto para poder controlarlo. La Federación Universitaria Argentina, presidida por el radicalismo, se limitó a convocar jornadas de visibilización sin instancias concretas de organización. Las federaciones y centros de estudiantes conducidos por el peronismo no han ido mucho más allá.
En este punto del conflicto es necesario avanzar hacia medidas más contundentes para obtener una respuesta urgente. Por eso es muy importante que las y los docentes voten el paro por tiempo indeterminado hasta que se cumpla la ley, como ya sucede en las asambleas de AGD-UBA.
Para conquistar el presupuesto universitario es clave involucrar al movimiento estudiantil junto a docentes y no docentes. Denunciamos que las conducciones mayoritarias del radicalismo y el peronismo no están convocando a asambleas que permitan organizar la pelea. Es necesario impulsar asambleas interclaustros para planificar en conjunto las próximas medidas.
El movimiento estudiantil debe retomar el protagonismo que tuvo en las tres marchas federales y en las ocupaciones de 2024. Es fundamental su participación junto a la docencia en la pelea por salarios y por todos nuestros derechos. No podemos permitir que más estudiantes abandonen la universidad por falta de becas, por no poder pagar el transporte o por la incompatibilidad entre estudio y trabajo.
La defensa de la universidad pública y gratuita implica pelear por salarios acordes, por condiciones de estudio dignas y por un presupuesto que garantice la continuidad de las carreras, la infraestructura y la investigación científica.
Vamos por un plan de lucha hasta que se cumpla la ley y por la construcción de una cuarta marcha federal en todo el país que vuelva a demostrar nuestra fuerza en las calles.
Escribe Jorgelina Bueno, dirigenta de Juventud de Izquierda Socialista, Exactas UBA
En las últimas semanas, el Consejo Superior de la UBA, integrado tanto por radicales como por peronistas, votó la aprobación del calendario electoral para los centros de estudiantes y los consejos directivos de las trece facultades, fijando su realización para la semana del 20 de abril.
Desde hace años, la Franja Morada (UCR) maneja el calendario electoral según su conveniencia política. Esto ya se vio en el congreso de la Federación Universitaria de Buenos Aires, donde se resolvió que las elecciones se realicen cada dos años, en un congreso vaciado de estudiantes y de manera completamente antidemocrática.
Elecciones a contramano de la lucha
Esto no es casual. Se da en el marco de un conflicto universitario a nivel nacional por el reclamo presupuestario, luego de la conquista de la Ley de Financiamiento Universitario mediante las marchas federales. Mientras tanto, el gobierno negocia con los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (incluidos los radicales Ricardo Gelpi y Emiliano Yacobitti, de la UBA) una nueva ley de desfinanciamiento que apenas contempla un 12% de aumento.
Muchos docentes ya han expresado su posición. En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, desde el verano se vienen realizando asambleas masivas que resolvieron un paro por tiempo indeterminado hasta que se implemente la ley con el aumento del 55% correspondiente. Otro ejemplo son las asambleas del sindicato docente universitario AGD, que también convocaron al no inicio del cuatrimestre.
Se trata, entonces, de una maniobra del radicalismo con la complicidad del peronismo para frenar el conflicto universitario, que vuelve a emerger frente al ajuste del gobierno y al rol de las conducciones burocráticas, que desmovilizan la lucha o convocan a medidas aisladas sin continuidad.
¿Cómo se llegó a este punto?
Es necesario sacar conclusiones de estos años de lucha universitaria bajo el gobierno de Javier Milei: tanto los centros conducidos por radicales como por peronistas actuaron como un freno a la enorme movilización de 2024, al no impulsar un plan de lucha real que involucrara al movimiento estudiantil en la pelea por el presupuesto. Tampoco promovieron la participación estudiantil en conflictos clave que también afectan a la universidad, como la lucha contra la reforma laboral.
Más unidad para enfrentar a la burocracia estudiantil
Al mismo tiempo que impulsamos la continuidad del conflicto universitario, desde la Juventud de Izquierda Socialista consideramos fundamental disputar la conducción de las organizaciones estudiantiles. Es necesario construir direcciones combativas e independientes, con voluntad de enfrentar el superajuste del gobierno de Milei y sus cómplices.
Para ello, proponemos conformar listas unitarias del Frente de Izquierda Unidad, ampliadas a otros espacios de izquierda (como el Nuevo MAS o Política Obrera) y a sectores independientes y activistas que fueron protagonistas de las luchas de estos años. Con la unidad de todos los sectores combativos podremos dar una pelea real por los derechos estudiantiles y enfrentar el plan de ajuste del gobierno.
Por centros de estudiantes y consejeros independientes que defiendan la universidad pública y gratuita, y que sean parte activa de todas las luchas que las y los trabajadores vienen dando contra el gobierno nacional.

Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista
La semana del 16 de marzo comienza con un paro docente en todas las universidades nacionales. Luego de varias asambleas donde se ratificó la medida, incluso con un sector importante de docentes que votó en sus gremios el paro por tiempo indeterminado hasta que se cumpla la Ley de Presupuesto Universitario sancionada en 2025 (AGD-UBA, ADULP, ADIUC). En la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se convocó a una asamblea interclaustros que contó con 350 estudiantes, docentes y no docentes que se plegaron a esta medida.
Sabemos que, mientras la lucha universitaria se empieza a organizar, el gobierno de Javier Milei pretende impulsar la ley de desfinanciamiento universitario en las próximas semanas en el Congreso. Al mismo tiempo intenta acordar con un sector del Consejo Interuniversitario Nacional una miseria presupuestaria, lejísimos de lo que conseguimos con la Ley. Ante esto denunciamos, por un lado, a las burocracias sindicales que se pliegan a esta maniobra, como pasa con el gremio Apuba entre los no docentes, donde a días de la elección del sindicato se rompe la lista de la burocracia por su política de inmovilismo y carnereo a los paros nacionales convocados por Fatun.
En el movimiento estudiantil, la conducción de la FUA (Franja Morada) solo sacó un comunicado posicionándose contra la ley de desfinanciamiento e impuso unas caravanas informativas. Las federaciones que conduce el peronismo, como es la FULP, tampoco han hecho mucho para organizar a les estudiantes. El peronismo está jugando otra vez como contención del movimiento. Ante eso, desde nuestra Juventud pensamos que es fundamental el llamado a asambleas para la semana que viene, para involucrar a les estudiantes en el plan de lucha, coordinando actividades junto a docentes y no docentes y dando visibilidad al conflicto para construir la Cuarta Marcha Federal Educativa.
En estas semanas también estamos atravesados por la discusión del 50 aniversario del 24M. Ante este gobierno negacionista se redobla la importancia de una movilización unitaria que también sea un golpe contundente.