Feb 28, 2026 Last Updated 3:51 PM, Feb 28, 2026

Escribe Malena Zetnik

Todo el equipo de redactoras de la revista “Mujer, Iglesia y Mundo” (Donne Chiesa Mondo) un suplemento mensual del diario L’Osservatore del Vaticano, renunció a sus cargos en rechazo al cambio de la dirección del periódico. Lucetta Scaraffia, ex directora del suplemento, le escribió una carta al papa Francisco explicando el porqué de su renuncia junto a otras diez periodistas. En la misma se detalla que el motivo por el cual dejan el puesto se debe a la falta de confianza y a la deslegitimación que vienen sufriendo desde diciembre pasado, cuando se designó al nuevo director del diario.

La revista publicó en febrero un informe sobre las monjas que fueron abusadas por miembros del clero, algunas de ellas obligadas a abortar o a parir un hijo no reconocido. A su vez, el año pasado había denunciado la explotación que sufren algunas religiosas que trabajan para obispos y cardenales, quienes reciben un trato servil. Sobre los abusos denunciados, Scaraffia señaló que “no fuimos nosotras quienes hablamos primero, como tal vez hubiéramos debido. No quisimos callarnos más: hubiera sido herida de modo grave la confianza que tantas mujeres habían depositado en nosotras”, disculpándose sobre por qué no habían denunciado antes los casos de abusos.

Esta renuncia masiva es sintomática y parte de la crisis de la Iglesia Católica y del Vaticano. Una institución reaccionaria, misógina y pilar fundamental del capitalismo patriarcal que está perdiendo fieles, prestigio y poder en todo el mundo. Por eso, desde Isadora e Izquierda Socialista seguimos exigiendo la separación inmediata de la Iglesia del Estado.

Después de los debates y las grandes movilizaciones de la marea verde por el aborto legal, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto elaboró un nuevo proyecto de ley que se presentará próximamente en el Congreso. Aunque muchos sectores intentan que el debate quede de lado, la lucha no cesará hasta que el aborto sea ley.

Escribe Malena Zetnik

El fin de semana del 16 y 17 de marzo, en una plenaria que se realizó en la provincia de Córdoba y en la que participaron 190 compañeras y compañeros de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, se acordó el articulado del nuevo proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. En él se establece que las mujeres y todas las personas con capacidad de gestar podrán interrumpir un embarazo de manera voluntaria hasta la semana 14 de la gestación en los tres subsectores del sistema de salud (público, de seguridad social y privado), de forma gratuita en hospitales y centros de salud públicos y con una cobertura de 100% en obras sociales, mutuales o prepagas. Además, el proyecto propone que la práctica sea incluida en el Plan Médico Obligatorio.

Para las interrupciones que superen el plazo de las catorce semanas de gestación, el proyecto prevé que la persona gestante pueda solicitar la interrupción legal del embarazo en caso de violación, o si corren riesgo su vida o su salud integral, ésta entendida como el estado de completo bienestar físico, mental y social. Asimismo, se incorporaron artículos en los que se refuerza la reclamada implementación de la educación sexual integral y el acceso a la anticoncepción gratuita.

Frente a los constantes ataques de los sectores fundamentalistas y antiderechos que actualmente obstaculizan -incluso en los casos de niñas violadas- el derecho a la interrupción legal del embarazo que ya está vigente, el proyecto de ley prevé sanciones para quienes busquen coartar el ejercicio de este derecho en el ámbito de las instituciones sanitarias, desde directores hasta el personal de salud y administrativo. Al mismo tiempo, el proyecto despenaliza totalmente a las personas que deciden abortar fuera de los plazos y causales, y no incluye a la objeción de conciencia, ya que considera al aborto como una práctica de salud y como un derecho, cuyo ejercicio no puede negarse ni vulnerarse por creencias personales, religiosas o morales.

Volvamos a impulsar la marea verde para que el aborto sea ley

El próximo mes de abril volverá a presentarse el proyecto en el Congreso con muchas mejoras surgidas del debate de 2018. Sin embargo, será una tarea del movimiento feminista lograr que vuelva a debatirse y, de una vez por todas, aprobarse. En el marco de las elecciones nacionales y provinciales, el conjunto de los partidos patronales está decidido a que no se discuta y, mucho menos, a que se vote. Desde PRO, pasando por la UCR hasta el kirchnerismo y las demás variantes del PJ, todos tienen diputados, senadores y nuevos candidatos que se oponen al derecho al aborto y no quieren pagar el costo político de presentarse como antiderechos frente a las millones de personas que se han movilizado por su legalización durante todo 2018. Solo el Frente de Izquierda es la única fuerza política que no solo mantiene unánime su posición a favor de la legalización del aborto, sino que ha llevado esta demanda desde siempre en su programa.

Por eso, hoy más que nunca, necesitaremos la fuerza de la movilización en las calles, independiente de los partidos patronales, para imponer el debate en el Congreso. Al grito de exigir la separación de la Iglesia y el Estado, denunciamos a quienes priorizan las alianzas con el Vaticano antes que la vida de las niñas y las mujeres que mueren o son obligadas a ser madres. Sigamos en las calles hasta que el aborto sea ley.

Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada provincial electa Izquierda Socialista/FIT

El sábado 23 de marzo marcharon en Buenos Aires y en algunas otras ciudades del país partidarios de los pañuelos celestes con la consigna “salvemos las dos vidas”, en contra de la despenalización del aborto voluntario. La movilización contó con la adhesión de la Conferencia Episcopal, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas y diversas ONG mal llamadas “provida”. Según los organizadores, la marcha que cada año se realiza como celebración del día del niño por nacer tuvo como objetivo central llevar un mensaje claro a los legisladores: que no se trate este año el proyecto de ley por la legalización del aborto.

De la marcha participaron personajes como Cecilia Pando, que irónicamente dice estar a favor de la vida, pero es la abogada defensora de los genocidas que torturaron, asesinaron y se apropiaron de bebés nacidos en los centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar. Otro de los convocantes fue el reaccionario y misógino Agustín Laje, el “intelectual” estrella de la derecha local y latinoamericana, que también defiende los crímenes de lesa humanidad perpetrados a partir del golpe del ´76.

La frutilla del postre de esta convocatoria fue la entrevista en vivo que le hicieron a Alejandro Geyer, coordinador de la marcha y declarado opositor de la educación sexual obligatoria en las escuelas. Ante la consulta sobre el caso de la nena tucumana que fue violada, quedó embarazada y luego fue sometida a una cesárea, Geyer sugirió que niñas de 10 años pueden tener relaciones sexuales consentidas y ser madres. Una barbaridad que rápidamente fue repudiada por la propia periodista y en las redes con la consigna #Niñas No Madres.

Las imágenes aéreas de la peregrinación en Buenos Aires por la Avenida del Libertador hacia la Facultad de Derecho (UBA) muestran que la marcha fue mucho más chica que la que se realizó el año pasado. Y el dato más llamativo se dio en la provincia de Tucumán, ya que en relación con 2018 los antiderechos no llegaron a movilizar ni un 10 por ciento de lo que habían agrupado en esa oportunidad. Lo opuesto a lo que sucede en el movimiento de mujeres, que continúa creciendo. Así lo demostramos el pasado #8M con la Plaza de Mayo repleta con cientos de miles de personas exigiendo el aborto legal, seguro y gratuito.

Por octava vez se presenta en el Congreso el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Será nuestro desafío seguir en las calles demostrando nuestra fuerza y, a la vez, presionando para que el proyecto se debata y se apruebe para terminar con la práctica clandestina del aborto.

Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada provincial Izquierda Socialista/FIT

Nuevamente, las mujeres hicimos que la Tierra tiemble por nuestros reclamos. Esta vez, la jornada se convocó como huelga internacional feminista. Las movilizaciones que se dieron en más de cincuenta ciudades del mundo muestran que la ola de luchas feministas no se detiene.

Otra vez las calles fueron tomadas contra los planes de ajuste de todos los gobiernos capitalistas. En el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras fueron masivas las concentraciones y marchas que en todo el planeta se hicieron por la igualdad salarial, contra los femicidios, las violaciones y todas las violencias de género.

En el Estado español se registraron multitudinarias movilizaciones en las principales ciudades del país. En Madrid marcharon unas 400.000 personas y en Barcelona 250.000. Se destacaron las movilizaciones en Noruega, Corea del Sur, México, Paraguay, Irán, China, entre otros países. En Chile, las mujeres que vienen de un 2018 de tomas de las universidades contra la violencia sexual, organizaron una jornada que superó todas las expectativas y solo en el centro de Santiago se concentraron unas 250.000 personas.

En la Argentina, frente a todos los pronósticos de los antiderechos que auguraban una marcha chica, el movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis nuevamente tomó las calles del país. En Buenos Aires, según el diario La Nación (que no es justamente un aliado feminista) tuvo que reconocer que en la Plaza de Mayo hubo más de 300.000 personas. En Córdoba marcharon unas 70.000 y en Rosario cerca de 50.000. Solo viendo los números se demuestra que el movimiento de mujeres no fue derrotado como pretenden Macri, los gobernadores y las cúpulas de las iglesias. Mas bien todo lo contrario: este 2019, sin dudas, será otra vez el año de las mujeres que se movilizan para conquistar sus derechos.

La Plaza de Mayo se tiñó de verde

El pañuelo verde en alto de cientos de miles al finalizar el acto en la Plaza de Mayo demostró que el reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito sigue siendo la demanda más sentida del movimiento de mujeres. Y muestra también que aunque no se haya votado a favor el año pasado, las feministas estamos dispuestas a dar la pelea hasta que #SeaLey.

Sin embargo, todos los partidos patronales impulsan que este año, como hay elecciones, no conviene hablar de aborto. Elisa Carrió (Cambiemos) planteó un plebiscito para 2020. Cristina en diciembre pasado llamó a unir los pañuelos verdes con los celestes y ahora convocó directamente a los evangélicos a armar el partido celeste dentro de sus filas. Por su parte, Ofelia Fernández, del Frente Patria Grande que lidera Grabois, junto al Vaticano, también dijo que había que bajar el reclamo este año. Desde Isadora e Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda opinamos lo opuesto. Sí queremos que este año se discuta y se apruebe el aborto legal en nuestro país. Les recordamos que el aborto existe, y son cientos de miles al año quienes deciden hacerlo, incluso cargando el peso de la clandestinidad. Las mujeres, sin importar la edad, sus creencias o su condición social abortan, pero son las pobres las que terminan con graves consecuencias en la salud y, lo que es peor, muertas, si no se legaliza.

Por eso insistimos: no a la unidad con los antiderechos, ni bajamos nuestro reclamo. Seguiremos levantando el pañuelo verde como lo hicimos este #8M por nuestro derecho a decidir. El movimiento feminista debe ser independiente de los gobiernos y de los partidos patronales aliados a las iglesias reaccionarias y misóginas. Solo confiamos en la movilización de las mujeres que, junto a la clase trabajadora, somos quienes podemos terminar con esta sociedad capitalista patriarcal. Les invitamos a sumarse a Isadora e Izquierda Socialista para dar con más fuerza esta pelea por un mundo sin explotación ni opresión.

Escribe Malena Zetnik

Tras sufrir una violación, Lucía de 11 años fue obligada a seguir con su embarazo porque en la provincia de Tucumán, desde el gobernador peronista Manzur, pasando por la ministra de salud Rossana Chahlay, muchos funcionarios y médicos pretenden imponer los fundamentalismos religiosos sobre los derechos de las mujeres y niñas.

Sin embargo, la doctora Cecilia Ousset y el doctor José Gigena se enfrentaron a la presión del gobierno local, la corporación médica y la Iglesia y realizaron la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), a través una microcesárea a la niña.

No contentos con dilatar el sufrimiento de la Lucía con las trabas puestas al derecho a la ILE y con la publicitación de su identidad y la de su familia, los antiderechos quieren ahora ir contra los médicos que garantizaron la práctica. Aunque no hay delito alguno ya que desde 1921 el artículo 86 del Código Penal Argentino dice que el aborto en caso de violación es legal y desde 2012 la Corte Suprema de Justicia lo ratificó con el fallo F.A.L., un grupo de abogados tucumanos fundamentalistas denunciaron por homicidio a Gigena y Ousset y la fiscal Adriana Giannoni, a cargo de la Fiscalía Especializada en Homicidios Nº 1, le dio curso.

Ante estos hechos llamamos a la máxima solidaridad con quienes garantizan los derechos frente a las prácticas de tortura del Estado que pretende obligar a las niñas violadas a parir. Por el cumplimiento inmediato de la ILE en todos los casos en que sea requerida. ¡Separación ya de la Iglesia y el Estado! Hoy más que nunca se mantiene vigente nuestro reclamo por el aborto legal seguro y gratuito. 

Isadora

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