Sep 26, 2026 Last Updated 3:29 PM, Sep 25, 2026

Izquierda Socialista


Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/ FIT Unidad

En una nueva postal de alineamiento con Washington, Javier Milei volvió a mostrar su sometimiento explícito a Trump y el imperialismo norteamericano y en contra de cualquier atisbo de soberanía nacional. Esta vez, en un gesto verdaderamente lamebotas se subió al portaaviones estadounidense USS Nimitz (una de las máquinas de guerra más imponentes del planeta) y participó de ejercicios navales en el Atlántico Sur, a escasos kilómetros de Mar del Plata, en el marco del operativo Passex 2026. A bordo de un portaaviones nuclear y rodeado de funcionarios, Milei escenificó un nuevo acto de subordinación a Estados Unidos, profundizando una política exterior alineada con los intereses del imperialismo.

Sin dudas se trató de un gesto político contundente: el presidente es funcional al intento de Trump de convertir a nuestro país en un punto estratégico geopolítico para convertirnos en el “patio trasero” de Estados Unidos, en línea con la vieja Doctrina Monroe que desde el siglo XIX define a América Latina como zona de influencia exclusiva del imperialismo norteamericano y que ha tomado fuerza desde la llegada del ultraderechista Trump a su segunda presidencia.

Si bien el ingreso de fuerzas extranjeras requiere la autorización del Congreso Nacional, como ya nos tiene acostumbrados, Milei lo hizo mediante el Decreto 264/2026, lo que refuerza su carácter autoritario al servicio del ataque a la soberanía nacional.

Una escena obscena: los lamebotas del imperialismo

El espectáculo montado sobre el USS Nimitz incluyó el traslado del presidente en un avión militar estadounidense que aterrizó directamente sobre la cubierta del portaaviones nuclear. A su lado, una comitiva que incluyó desde Karina Milei; el ministro de Defensa, Carlos Presti; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller, Pablo Quirno; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare; y el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay. La “casta” estuvo presente en pleno, ahora alineada bajo la bandera de la sumisión militar con Washington.

La visita al portaaviones se suma a otros gestos recientes de sumisión, como el impulso a una Base Naval Integrada en Ushuaia junto al Comando Sur estadounidense. Bajo el argumento de la “cooperación”, se abre la puerta a una mayor injerencia militar extranjera en una zona estratégica clave: el acceso a la Antártida y los recursos del Atlántico Sur.

Pero el alineamiento de Milei no se queda en el Atlántico Sur. Milei se encolumna sin matices detrás de la ofensiva imperialista de Trump y Netanyahu contra Irán y el Líbano. En un gesto de provocación mientras la Flotilla Global Sumud viaja a Gaza a intentar romper el cerco humanitario, viajó a Israel en plena escalada genocida en medio oriente, y más allá de que protagonizó escenas que fueron un verdadero papelón, incluidos cantos y gestos extravagantes, se reunía con el principal genocida del mundo y con pedido de captura internacional Benjamin Netanyahu. Mostrando una vez más su complicidad con el genocidio hacia el pueblo palestino, por lo que seguimos diciendo ¡No en nuestro nombre! Por una Palestina Libre del Río al Mar.

Milei se muestra decidido a profundizar un modelo de dependencia que subordina los intereses nacionales a las necesidades geopolíticas de Estados Unidos. Mientras nuestro país cae en la decadencia de la motosierra con una crisis económica y social muy profunda, se fortalecen los vínculos con el aparato militar de la principal potencia imperialista mundial. Hoy el gobierno ultraderechista se muestra como un actor disciplinado dentro del esquema global del imperialismo norteamericano.


Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina

El 12 de mayo se realizará en todo el país la Cuarta Marcha Federal Educativa. Tiene que ser una instancia masiva que vuelva a demostrar en las calles la importancia de defender la universidad pública y gratuita.

La marcha puede convertirse en un gran catalizador de todas las luchas que recorren el país. Y expresar la bronca creciente contra el gobierno ultraderechista de Milei. Puede y debe transformarse en algo mucho mayor que una marcha exclusiva de la comunidad universitaria. Se trata, como ya pasó en las tres marchas federales educativas previas, que se movilicen millones, creando un hilo de continuidad con el masivo repudio a Milei que se expresó el último 24M.

Cómo se llega a la marcha

La convocatoria se concretó luego de una gran presión sobre la mesa sindical integrada por los gremios docentes y no docentes nacionales, la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

El gobierno de Javier Milei sigue incumpliendo la Ley de Financiamiento Universitario desde hace más de 200 días, afectando principalmente los salarios docentes y no docentes. Mientras el cuatrimestre había comenzado con paros, un sector del CIN optó por dialogar con el gobierno. Incluso Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, llegó a plantear que había que descontar salarios a las y los docentes que paraban y adelantó las elecciones estudiantiles para desactivar cualquier proceso de lucha.

En esa misma línea, el gobierno nacional decidió la semana pasada volver a atacar el paro mediante un comunicado firmado por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en el que exigía al CIN garantizar las “aulas llenas”. Se trata de una política repudiable que busca atacar las medidas de lucha de las y los trabajadores universitarios.

Las y los docentes y no docentes vienen impulsando paros y clases públicas desde el comienzo del cuatrimestre, porque la situación es insostenible. Solo en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires ya se registraron 485 renuncias, que se suman a las 10 mil estimadas a nivel nacional. Además, los hospitales universitarios que dependen del presupuesto nacional no recibieron partidas durante todo 2026. Frente a esto, el gobierno volvió a responder con comunicados cargados de falsedades. Forma parte de una política sistemática de fake news para intentar debilitar la Cuarta Marcha Federal Educativa.

A las irregularidades de no acatar una ley votada un total de cinco veces, se suma un fallo judicial favorable a las universidades, que obliga al Ejecutivo a cumplir con la ley. Sin embargo, el gobierno volvió a apelar para seguir demorando su aplicación, utilizando el argumento absurdo de que destinar el 0,23% del PBI al financiamiento universitario generaría déficit fiscal.

Se trata del mismo gobierno involucrado en crecientes escándalos de corrupción. ¿Cuántos salarios docentes y no docentes podrían pagarse con el dinero destinado a las refacciones de la casa del ñoqui Manuel Adorni?

¡El 12M a las calles!

Esta nueva marcha tiene que ser una movilización masiva contra toda la política de ajuste del gobierno y para exigir la entrega inmediata del presupuesto universitario. Desde el movimiento estudiantil llamamos a las conducciones burocráticas peronistas y radicales a convocar instancias asamblearias para organizar la marcha en todo el país. Allí donde sea posible, las instancias interclaustros son fundamentales para fortalecer esta perspectiva.

Tenemos que volver a ser millones en las calles de todo el país. Luego, el plan de lucha debe continuar y profundizarse. Si el gobierno sigue sin cumplir la ley, será necesario impulsar nuevas medidas para sostener el conflicto para conquistar el presupuesto. Exigimos a las conducciones de la mesa sindical y de la FUA que actúen en esa perspectiva.

Escribe Mariano Barba

La conmemoración del 1° de Mayo por parte de la CGT, realizada el jueves 30, pasará a la historia porque se pareció más a una misa con oradores que a un acto reivindicativo. Comenzó con el discurso de un cura. Hubo algunas críticas al gobierno, pero terminaron enojados con quienes les cantaban desde abajo “paro, paro, paro, paro general”. No se habló de un plan de lucha.

Recordemos que el gobierno de Javier Milei logró imponer en febrero la reforma laboral con el voto de diputados y senadores radicales y peronistas. La CGT no la enfrentó porque negoció mantener la caja de las obras sociales y el aporte “solidario”, a cambio de dejar pasar el resto del ataque a conquistas históricas de la clase trabajadora. Luego optó por judicializar la reforma y consiguió una medida cautelar que suspendió la aplicación de 82 artículos. Con ese fallo, convocó al acto del 30. Sin embargo, pocos días antes, la Cámara de Apelaciones del Trabajo revirtió la cautelar y confirmó la plena vigencia de la reforma. Ante este nuevo ataque, la CGT volvió a no hacer nada.

El 30, la concurrencia no llenó la Plaza ni mostró entusiasmo por escuchar a los oradores. En primera fila participaron Gerardo Martínez, de la Unión Obrera de la Construcción, amigo de Milei e integrante del Consejo de Mayo; Andrés Rodríguez, de la Unión del Personal Civil de la Nación; Juan Carlos Schmid, de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte; Sergio Palazzo, de La Bancaria; y Walter Correa, ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires. También hubo presencia de todas las alas del peronismo, desde el kicillofismo hasta quienes responden a Cristina Fernández de Kirchner. Las primeras filas del acto estuvieron copadas por la burocracia sindical y la cúpula del peronismo.

El acto comenzó con un homenaje al papa Francisco, a un año de su fallecimiento, reivindicado por el cura villero Lorenzo “Toto” de Vedia, quien llamó a “pensar en la unidad más que en las internas”, interviniendo en la interna del peronismo.

La CGT sigue traicionando

Luego hablaron los tres integrantes del triunvirato: Jorge Sola, del Seguro; Cristian Jerónimo, del Vidrio; y Octavio Argüello, de Camioneros. Argüello llamó a “profundizar los conflictos, se terminó la paciencia, señor presidente”. Parecía que se convocaría a un nuevo paro general, pero todo quedó en una arenga. No se convocó a ninguna medida. Jerónimo también criticó al gobierno. Sin embargo, quien dejó claro el rumbo de la CGT fue Sola al cerrar el acto. Respondió a las críticas y afirmó: “A los que nos critican, les decimos que esta CGT estuvo siempre al frente de esta lucha […] y hacemos un llamado claro a las empresas nacionales y a las pymes: es el momento de estar juntos. El movimiento obrero no es enemigo de las empresas. Tenemos que estar más unidos que nunca”. Más claro imposible.

La CGT no hizo prácticamente nada contra el gobierno y tampoco hará nada contra los grandes empresarios que pagan salarios miserables, despiden o cierran empresas. Tampoco impulsará un plan de lucha contra la motosierra de Milei, a la que prácticamente no mencionaron durante el acto.
Que la CGT ya se montó en la campaña electoral del peronismo lo demuestra su accionar el viernes 1° de mayo por la mañana. Sus dirigentes asistieron a un encuentro en Parque Norte, donde se reunieron con referentes del Partido Justicialista de varias provincias, senadores, diputados e intendentes que buscan construir una alternativa electoral dentro del peronismo.

En síntesis, en este 1° de mayo la CGT volvió a mostrar su desprecio por las necesidades de las y los trabajadores. Esa actitud es la que denunciamos desde Izquierda Socialista, el sindicalismo combativo y el Frente de Izquierda Unidad. Por eso le exigimos que rompa el pacto con el gobierno ultraderechista y convoque a un paro y a un plan de lucha nacional para derrotar la motosierra de Milei y de los gobernadores, como lo reclamó un sector en su acto. Mientras tanto, seguimos apoyando todas las luchas para que triunfen y apostando a construir una nueva conducción combativa y democrática, como impulsa el Plenario del Sindicalismo Combativo y como se expresó en el acto unitario de Plaza de Mayo convocado por Izquierda Socialista, el Partido Obrero y el MST.

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Escribe Mariano Barba

Si hubo algo pintoresco, por lo desubicado y obsecuente, fue la presencia del Nuevo Mas (NMAS) en la misa de la CGT el jueves 30. Conmemoraron el 1° de Mayo escuchando a los máximos burócratas sindicales que se enrolaban en la interna del peronismo y se negaban a convocar siquiera a un paro.
Encabezados por Manuela Castiñeira el NMas participó con una columna en el acto, y lo justificó con un posteo diciendo “Ahora marchamos a Plaza de Mayo de manera independiente y exigiendo un paro general activo para derrotar el ajuste y la reforma laboral esclavista de Milei […] hace falta una salida anticapitalista”. Es lamentable que fueran con esta propuesta a la misa de la burocracia, la iglesia y el peronismo. Fueron a un acto donde se debatía lo opuesto de lo que reclamaban, donde la burocracia sindical retó por micrófono a aquellos que reclamaban un paro. La posición política del NMAS y su ubicación en este 1° de Mayo fue muy equivocada, no ayudó en nada a enfrentar a la burocracia sindical ni a fortalecer a la vanguardia que lucha por una nueva dirección combativa y democrática para enfrentar la motosierra del gobierno ultraderechista. Fueron a meterse en la boca del lobo, en vez de enfrentarlo. 
                                

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Escribe Guido Poletti 

El 1° de Mayo se realizó en el camping de Pilar de la Unión Obrera Metalúrgica el denominado “Primer Plenario del Frente de Sindicatos Unidos”. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) nació a principios de este año. La primera reunión se realizó en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica, con 25 gremios participantes. En la segunda, tres semanas después, participaron más de 100. El 1° de Mayo afirmaron haber reunido representantes de 140 gremios. Sus principales referentes son Daniel Yofra, de la Federación de Aceiteros; Abel Furlán, de la UOM; y Rodolfo Aguiar, de ATE. Estos tres dirigentes encabezaron el acto de cierre del evento, al que asistieron mil personas. Otros gremios presentes fueron la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, Portuarios, Papeleros, Molineros, Gráficos, Metrodelegados, Curtidores, Visitadores Médicos y la Asociación del Personal Jerárquico del Gas.
Se dio a conocer un documento que plantea “seguir dando pelea en las calles y en todos los espacios que sea necesario para defender el conjunto de las y los trabajadores”. También reivindica el derecho a huelga como “herramienta esencial” para defender los derechos laborales y propone un programa cuyo primer punto reclama “salario digno y distribución de la riqueza”.

En el Encuentro varios dirigentes hablaron repetidamente de lanzar “un plan de lucha” e incluso de ir “construyendo un nuevo paro general”. Evidentemente, algunas compañeras y compañeros asistentes al acto pueden tener expectativas ante estos planteos. ¿Se trata efectivamente de un nuevo agrupamiento sindical dispuesto a encabezar de una vez por todas una pelea a fondo contra la motosierra de Milei?

Lamentablemente, no es así. El Frente de Sindicatos Unidos, más allá de una retórica más confrontativa con el gobierno que la de la cúpula de la CGT, no se postuló en ningún momento como una dirección alternativa de la clase trabajadora. Incluso sus dirigentes afirmaron: “respetamos a los compañeros que dirigen la CGT y queremos llevar ahí todos los debates”.

Cuando se planteó la necesidad de avanzar hacia un nuevo paro general, casi inmediatamente, volvió a imponerse un freno: “veremos cuándo, por ahora tenemos que apoyar la Marcha Federal Universitaria del 12 de mayo”. De este modo, se descartó incluso esa fecha y se postergó cualquier medida.
El Frente de Sindicatos Unidos, más allá de la participación de valiosas compañeras y compañeros, no ofrece la salida que necesita la clase trabajadora. En los propios gremios convocantes, no organiza a sus bases ni convoca a asambleas para debatir plan de lucha alguno. Todo se limita, incluso en eventos como el del 1° de Mayo, a mover “su propia tropa”, en particular a sus delegados.

La realidad es que el FreSU sigue actuando detrás de la inacción de las burocracias de la CGT y las CTA, aunque con un discurso más “combativo”. Esto contrasta con el apoyo a las luchas y la coordinación que impulsa el Plenario del Sindicalismo Combativo.

No podemos dejar de mencionar la otra motivación que envuelve encuentros de este tipo: los reacomodamientos en el peronismo. Es que la mayoría de los dirigentes presentes tienen ese objetivo:  intervenir, desde un lugar supuestamente más “combativo”, en la reorganización de un peronismo que, ante el crecimiento de la crisis del gobierno de Javier Milei, debate cómo unificar a sus sectores para proyectarse como alternativa electoral el próximo año.

Desde Izquierda Socialista y el Plenario del Sindicalismo Combativo, creemos que la salida está en apoyar incondicionalmente todas las luchas contra la motosierra de Milei; en coordinarlas para que triunfen. En exigir, sin duda, a la CGT y las CTA el paro general y un plan de lucha. Y también en llevar todos esos debates a la base, haciendo asambleas, sacando pronunciamientos de cuerpos de delegados y activistas. Toda estas acciones siguen pendientes porque hace falta una nueva dirección, combativa y democrática para la clase trabajadora, que desplace definitivamente a la podrida burocracia sindical traidora.

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