
Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista
La semana del 16 de marzo comienza con un paro docente en todas las universidades nacionales. Luego de varias asambleas donde se ratificó la medida, incluso con un sector importante de docentes que votó en sus gremios el paro por tiempo indeterminado hasta que se cumpla la Ley de Presupuesto Universitario sancionada en 2025 (AGD-UBA, ADULP, ADIUC). En la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se convocó a una asamblea interclaustros que contó con 350 estudiantes, docentes y no docentes que se plegaron a esta medida.
Sabemos que, mientras la lucha universitaria se empieza a organizar, el gobierno de Javier Milei pretende impulsar la ley de desfinanciamiento universitario en las próximas semanas en el Congreso. Al mismo tiempo intenta acordar con un sector del Consejo Interuniversitario Nacional una miseria presupuestaria, lejísimos de lo que conseguimos con la Ley. Ante esto denunciamos, por un lado, a las burocracias sindicales que se pliegan a esta maniobra, como pasa con el gremio Apuba entre los no docentes, donde a días de la elección del sindicato se rompe la lista de la burocracia por su política de inmovilismo y carnereo a los paros nacionales convocados por Fatun.
En el movimiento estudiantil, la conducción de la FUA (Franja Morada) solo sacó un comunicado posicionándose contra la ley de desfinanciamiento e impuso unas caravanas informativas. Las federaciones que conduce el peronismo, como es la FULP, tampoco han hecho mucho para organizar a les estudiantes. El peronismo está jugando otra vez como contención del movimiento. Ante eso, desde nuestra Juventud pensamos que es fundamental el llamado a asambleas para la semana que viene, para involucrar a les estudiantes en el plan de lucha, coordinando actividades junto a docentes y no docentes y dando visibilidad al conflicto para construir la Cuarta Marcha Federal Educativa.
En estas semanas también estamos atravesados por la discusión del 50 aniversario del 24M. Ante este gobierno negacionista se redobla la importancia de una movilización unitaria que también sea un golpe contundente.
Escribe Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
Los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán han escalado en una guerra abierta con la que el imperialismo busca profundizar su contraofensiva en Medio Oriente. Donald Trump improvisa ante la respuesta de Irán y la prolongación de la guerra.
Durante la madrugada del 28 de febrero, misiles de Estados Unidos e Israel cayeron masivamente sobre Irán. Los bombardeos alcanzaron la capital, Teherán, y diversas ciudades del país. En Minab, uno de los misiles Tomahawk lanzados por Estados Unidos impactó en la Escuela Primaria Femenina Shajare Tayyebeh y asesinó a 168 niñas y jóvenes, lo que, según Amnistía Internacional, podría constituir un nuevo crimen de guerra. En Teherán, otro misil alcanzó la residencia donde se encontraba el ayatolá Alí Jamenei, provocando la muerte de quien había sido líder supremo de Irán desde 1989 y que fue reemplazado el 8 de marzo por su hijo, Mojtaba Jamenei. Estos ataques unilaterales contra Irán provocaron, hasta el 5 de marzo, la muerte de más de 1.097 civiles, entre ellos 181 niños y niñas, y dejaron más de 5.400 heridos, incluidos al menos 100 menores (informa Hrana a la BBC).
A pesar de la desigualdad técnica y militar, Irán ha respondido haciendo uso de su legítimo derecho a defenderse ante los ataques criminales. Desplegó ataques sobre las bases militares de Estados Unidos en Qatar, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, frustrando el objetivo original de Trump de imponer la rendición de Irán y el cambio de régimen en solo cuatro días de bombardeos. Irán ha lanzado misiles sobre Israel, provocando la penetración de la Cúpula de Hierro con un limitado impacto militar, pero con fuerte impacto político al hacer sonar las alarmas y demostrar las debilidades de Israel. Netanyahu extendió los ataques sistemáticos sobre el Líbano, provocando más de 570 asesinatos, 1.400 heridos y 759 mil personas desplazadas.
Una nueva expresión descontrolada de la contraofensiva imperialista
Todo este millonario y criminal operativo es sostenido bajo el falso argumento de la seguridad nacional de Estados Unidos (que se encuentra a más de 11 mil kilómetros de distancia de Irán, lo suficientemente lejos como para ser atacado de manera directa por Irán) y la recurrente mentira de que Irán tiene bombas atómicas. Toda esta retórica imperialista busca ocultar que Trump cedió a las presiones de Israel y de Benjamín Netanyahu, de la misma manera que lo hizo durante la “Guerra de los 12 días” en junio de 2025.
Israel busca comprometer aún más al gobierno yanqui y a sus socios para avanzar en su plan colonizador y militarista sobre Gaza, Palestina, Líbano y el sur de Siria con una nueva ofensiva militar en Medio Oriente. A cambio de los servicios imperialistas, Estados Unidos busca tomar el mayor control posible sobre sus intereses petroleros y políticos en la región.
Trump anunció el 28 de febrero una actividad militar relámpago de cuatro días que ya está fracasando. Afirmó que su objetivo era terminar con la capacidad nuclear de Irán, luego buscar una negociación, para finalmente manifestar que su objetivo era imponer “un cambio de régimen” y llamó a la insurrección al pueblo iraní. Nada de esto ha sucedido y Trump cae nuevamente en grandes contradicciones, mostrando la endeblez e improvisación de sus planes políticos y militares y, hasta el momento, su incapacidad para desplegar una invasión terrestre triunfante que garantice la imposición de un nuevo gobierno proimperialista.

La guerra le mete más leña al fuego a la crisis imperialista
El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un alza en los precios del petróleo y una mayor crisis política. Irán produce entre 3.3 y 3.5 millones de barriles de petróleo por día y exporta más de 1.5 millones de barriles diarios. El cierre del estrecho, por el que circula entre el 20% y el 30% del petróleo mundial, provocó un fuerte impacto en el precio del barril, llevándolo el lunes 9 de marzo por encima de los 100 dólares y provocando una posible alza inflacionaria a nivel mundial, aunque por el momento sea controlada.
Por el carácter criminal de los bombardeos sobre Irán, Trump no ha logrado un respaldo político y militar unánime en la Unión Europea, que permanece dividida y atravesada por tensiones. Emmanuel Macron anunció el envío del portaaviones francés Charles de Gaulle desde el mar del Norte al Mediterráneo para desplegar una “disuasión avanzada” junto a Reino Unido, Alemania y otros países, con la intención de intervenir de manera indirecta ante un eventual cierre del estrecho de Ormuz y su impacto económico. Sin embargo, dos miembros de la OTAN se negaron a colaborar. España rechazó el uso de sus bases militares por parte de Estados Unidos para los ataques contra Irán, señalando su carácter ilegal, mientras que Italia, gobernada por Giorgia Meloni, también decidió no sumarse a la iniciativa francesa.
Por su parte, China y Rusia no pasaron de ofrecer declaraciones de carácter diplomático. Vladimir Putin juega a dos puntas: declara la “solidaridad inquebrantable con el pueblo de Irán” y con su nuevo líder Mojtaba Jamenei y, a la vez, se reúne telefónicamente con Trump para pedir una rápida solución política y diplomática a la guerra mientras sigue negociando su apoyo para que Ucrania entregue las regiones ocupadas por Rusia. China busca evitar enfrentamientos mayores con Trump, mientras logra utilizar parcialmente el estrecho de Ormuz para abastecer su gran importación petrolera desde Irán. El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, manifestó que “esta fue una guerra que nunca debió haber ocurrido y una guerra que no beneficia a nadie” y que China es “la fuerza más importante del mundo para la paz, la estabilidad y la justicia”.
Ante esta situación, Estados Unidos busca aliados en todos los sectores para fortalecer su contraofensiva sobre Irán. Por el momento cuenta con las monarquías petroleras y busca envalentonar a los sectores dirigentes del movimiento kurdo iraquí e iraní. Además, cuenta con el apoyo de la ultraderecha que, como Javier Milei y otros dirigentes de ese espacio, ofrece el envío de Cascos Blancos para sostener la militarización de Gaza, declara a Irán como país enemigo mientras Milei se presenta como “el presidente más sionista del mundo”.
A luchar por la derrota de Estados Unidos e Israel y el triunfo de Irán
La guerra que Estados Unidos e Israel despliegan sobre Irán y también sobre el Líbano es una agresión imperialista sobre una nación oprimida. Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI estamos por la derrota de Estados Unidos y de Israel y por el triunfo de Irán. Realizamos este apoyo a la nación oprimida y al pueblo iraní desde la más plena independencia política, sin dar apoyo al gobierno ni al régimen de los ayatolás en Irán; independencia que se ha manifestado en nuestro apoyo internacionalista a las movilizaciones y huelgas de las mujeres y del conjunto del pueblo iraní por sus derechos y reivindicaciones contra el gobierno.
Las movilizaciones en repudio a las agresiones comenzaron a multiplicarse en distintos países. El 8 de marzo, el movimiento mundial de mujeres y disidencias incorporó a sus consignas el rechazo a los ataques contra Irán. En Estados Unidos se registraron protestas masivas contra la guerra en más de cincuenta ciudades y, mientras el gobierno destina más de mil millones de dólares diarios a la maquinaria militar para sostener la ofensiva y niega derechos al pueblo empobrecido frente a la inflación, crecen la bronca social y la polarización política. La crisis se profundiza desde abajo: más del 60% de la población estadounidense rechaza la guerra, mientras aumentan las tensiones en el Parlamento e incluso dentro del propio Partido Republicano ante el pedido de Trump de nuevas autorizaciones presupuestarias para continuar el conflicto. El costo político de la guerra promete ser elevado. En Londres, una multitudinaria manifestación marchó hacia la embajada de Estados Unidos.
¡Basta de bombardeos criminales de Estados Unidos e Israel sobre Irán! ¡No a las agresiones y fuera las tropas de Israel del Líbano! Serán un grito mundial de solidaridad internacional hasta derrotar la contraofensiva imperialista de Trump, el genocida Netanyahu y sus cómplices.
Escribe Suyai Vila, militante de Isadora e Izquierda Socialista
El día internacional de las mujeres nació hace más de un siglo al calor de las luchas de las trabajadoras contra la explotación capitalista y para pelear por el sufragio femenino, la igualdad política y los derechos laborales. Cien años después, esa historia vuelve a cobrar actualidad en la Argentina. El gobierno ultraderechista de Javier Milei intenta imponer una reforma laboral que significa un retroceso histórico para la clase trabajadora y, particularmente, para las mujeres y disidencias. La flexibilización laboral, el ataque a los convenios colectivos y la precarización del empleo apuntan a destruir derechos conquistados tras décadas de lucha obrera.
Frente a ese intento reaccionario, este 9 de marzo las calles de Buenos Aires volvieron a llenarse. La movilización a Plaza de Mayo fue masiva y contundente, con miles de mujeres, disidencias, trabajadoras, jubiladas, docentes y estudiantes que marcharon desde el Congreso. La consigna que atravesó la jornada sintetizó el espíritu de la movilización: “Unir las luchas para derrotar las reformas esclavistas de Milei, el FMI y sus cómplices”.
Desde Isadora y Disidencias en Lucha, decimos que esta movilización no fue una más. Fue la primera gran marcha unitaria del año, tras la aprobación en el Congreso de la reforma laboral que vuelve a mostrar que existe una enorme disposición a enfrentar el ajuste del gobierno. Y también marca el pulso de las próximas peleas que se vienen, empezando por la histórica movilización del 24 de marzo, cuando se cumplirán 50 años del golpe genocida en nuestro país y millones volverán a las calles para reafirmar el Nunca Más y enfrentar las políticas reaccionarias de un gobierno de fachos.
Una vez más, Milei eligió provocar en el Día Internacional de la Mujer y difundió un video en la cuenta oficial de la Casa Rosada donde ataca al feminismo, cuestiona las políticas de género y reivindica haber eliminado el Ministerio de las Mujeres, presentándolo como una supuesta “estructura ideológica” financiada por el Estado. Pero el cierre de organismos y programas de género implica menos recursos para enfrentar la violencia machista y menos políticas públicas para proteger a las mujeres trabajadoras. En lugar de garantizar derechos, el gobierno pretende negar la desigualdad estructural que existe y utilizar el 8M para atacar al movimiento que salió a conquistarlos.
La respuesta estuvo en las calles. El 9M volvió a demostrar que las mujeres y disidencias trabajadoras seguimos siendo parte central de las luchas contra el ajuste. Como hace más de un siglo, cuando las obreras impulsaron esta jornada internacional, hoy vuelve a quedar claro que cada derecho conquistado fue producto de la organización y la lucha colectiva.
Frente a un gobierno que pretende retroceder más de un siglo en nuestros derechos, la tarea fue clara: unir las luchas del movimiento feminista con las de toda la clase trabajadora para derrotar el plan de Milei y el FMI. Sigamos este ejemplo y seamos miles en las calles el próximo 24M, démosle un golpe (a los 50 años del golpe) a los fachos de ayer y de hoy.
El 4 de febrero Noelia Agüero, la dirigenta de Izquierda Socialista, asumió la banca en la legislatura como parte de la rotación del Frente de Izquierda y los Trabajadores.
Agüero es docente en escuelas públicas de nivel secundario, forma parte del cuerpo de delegados de UEPC Capital e integra la agrupación Isadora, mujeres en lucha. Asume en remplazo de Luciana Echavarría por el sistema de rotación que el FIT-U sostiene desde sus inicios.
Noelia fue legisladora provincial entre 2021 y 2023 y luego regresó a la escuela, como acostumbran los diputados del Frente de Izquierda.
“Por las y los 30.000 compañeros y compañeras desaparecidos, porque fue genocidio, por las y los trabajadores de este país en contra del ajuste de Milei y los gobernadores. En contra de la reforma laboral esclavista. Por mis compañeras y compañeros docentes que luchan y se organizan para defender la educación pública. Por los pueblos oprimidos del mundo entero. Por el pueblo palestino que resiste el genocidio del Estado sionista de Israel. Por el pueblo norteamericano que se levanta contra las políticas fascistas y nazis del facho de Trump. Por una Argentina y un mundo socialista" juró para continuar con las luchas que llevamos adelante en las calles y en las legislaturas desde Izquierda Socialista y el FIT-Unidad.
Recién terminó enero. Y ya tuvimos a Milei bailando cantando y haciendo el ridículo junto a Fátima Flores en Mar del Plata en el mismo momento en que se incendia media Patagonia. Antes estuvo en Davos sirviendo de bufón a Donald Trump en la firma del “Consejo de la Paz” con el que el presidente yanqui pretende poner en valor su proyecto de transformar a Gaza en un mega-resort inmobiliario, sobre los cadáveres del genocidio del ejército sionista y el desplazamiento forzoso del resto de la población.
Mientras tanto, por acá, nos enteramos que el gobierno decidió resolver el tema inflacionario directamente prohibiendo que se ponga en marcha la nueva canasta del Indec, acercándose peligrosamente al falseamiento de los indicadores, al mejor estilo Guillermo Moreno de hace 20 años.
Caputo, al mismo tiempo que sigue cumpliendo a rajatabla con el FMI (ahora pagando otros 800 millones de dólares de intereses) tiene tiempo también para nuevos exabruptos. Ahora dijo: “yo nunca compré ropa en la Argentina” y se lanzó contra la industria textil, planteando virtualmente que debería desaparecer e incluso afirmando que no le preocupaba que queden miles de trabajadoras y trabajadores en la calle.
Todo esto mientras crecen los despidos, los salarios y jubilaciones se siguen pulverizando y aumentan a niveles astronómicos las deudas impagas de sectores populares que ya no pueden recurrir ni a las tarjetas ni a los préstamos personales para zafar en el día a día.
En este aquelarre, falta mencionar que también apareció el jefe de gabinete, Manuel Adorni, para anunciar un nuevo ataque contra las y los trabajadores del Garrahan. En este caso el pedido de desafuero y despido de los principales dirigentes sindicales del Hospital.
Muchas novedades para estar en verano. Al gobierno le es indiferente el desastre climático que incendia el sur del país, pero no las leyes ambientales. Por eso va a tratar de aprobar en las sesiones extraordinarias su proyecto de modificación de la Ley de Glaciares, hecho a medida de las transnacionales mineras (y con el apoyo de los gobernadores cordilleranos involucrados).
La senadora Patricia Bullrich le agrega a esto su proyecto de bajar la edad de punibilidad a los 13 años, yendo directamente contra los derechos de las niñeces y adolescencias.
Pero sin duda lo más importante, donde se juega todo el gobierno y las grandes patronales, es en tratar de aprobar este mes la ley de reforma laboral. Un proyecto integral anti-obrero, esclavista, que quita prácticamente todos los derechos conquistados por la clase trabajadora en 120 años de lucha. Ahí, sin duda, se condensa la auténtica pulseada.
Por eso resulta vergonzoso ver en qué andan tanto el peronismo como la burocracia sindical de la CGT y las CTA. El primero sigue deshojando la margarita de una elección interna que a nadie le interesa: la que definirá quién presidirá la cáscara vacía del PJ de la provincia de Buenos Aires. Por supuesto que detrás hay algo más importante: el liderazgo político hacia el 2027, donde tanto Kicillof como Cristina y Máximo Kirchner siguen en su ya infinita disputa por los cargos. Con respecto a la reforma laboral, el peronismo ya vio cómo a fin del año pasado se le derretían los bloques, con legisladores que, siguiendo las órdenes de sus gobernadores, se pasaban a las negociaciones con el gobierno.
La CGT por su parte, con su nueva conducción elegida a fines del año pasado, continúa en su actitud “dialoguista”, más allá de que no logra ni un gesto del gobierno. Peor aún, hasta los gobernadores de Córdoba y Santa Fe le levantaron la reunión en la que supuestamente iban “a dialogar”. Su otra iniciativa es apostar a “la justicia” para frenar algunos artículos, los más claramente anticonstitucionales, de la reforma laboral. Nada, ni de lejos, que apunte a poner en juego el poder de movilización de la clase trabajadora.
Por eso resulta tan importante la autoconvocatoria realizada en Parque Lezama por el Plenario del Sindicalismo Combativo. Más de 1.000 participantes, con una importante y representativa presencia de dirigentes sindicales opositores a la burocracia votaron como resolución principal convocar a una movilización masiva el día 11 de febrero (fecha tentativa que ha puesto el gobierno para comenzar el tratamiento de la reforma laboral) o en su defecto el día que se trate. En el caso que la CGT y las CTA decidan movilizar ese día, se decidió participar con una columna independiente del sindicalismo combativo, de forma similar a como se hizo el pasado 18 de diciembre en el acto de la CGT en Plaza de Mayo, exigiendo paro nacional y plan de lucha, otra de las principales consignas votadas en el plenario. Impulsando, además, convocatorias a marchar en todas las provincias del país, empezando por participar de los actos ya lanzados por sectores de la CGT, como la UOM, los aceiteros y el llamado Frente de Sindicatos Unidos en Córdoba y Rosario.
El 2026 recién comienza. El llamado es, como siempre, apoyar todas las luchas y tratar de coordinarlas para que triunfen. Sabemos que para lograrlo esta tarea está indefectiblemente unida a la de postular una nueva dirección sindical para la clase trabajadora, democrática y combativa. El plenario de Parque Lezama y sus conclusiones buscan dar pasos en ese sentido.
Pero también sabemos que hay otra necesidad a resolver, tan importante como la primera: postular una alternativa política para la clase trabajadora, la juventud, el movimiento de mujeres y disidencias y el conjunto de los sectores populares. Es lo que venimos haciendo y debemos fortalecer, con el Frente de Izquierda Unidad. A esas tareas te convocamos desde Izquierda Socialista.