Gabriela Freyre, presidenta del centro de estudiantes
En una elección histórica, con más de 300 votos, la lista La Contratiempo logró ganar la conducción del Centro de Estudiantes después de tres años sin representación gremial en el conservatorio.
Este triunfo tiene un valor enorme: recuperamos una herramienta fundamental de organización y de lucha justo cuando el gobierno nacional de Javier Milei y Jorge Macri profundizan el vaciamiento de la educación pública.
Durante tres años de parálisis y ausencia del centro, el Falla siguió sufriendo el vaciamiento, el congelamiento presupuestario y el deterioro edilicio. La victoria de La Contratiempo rompe ese inmovilismo. Demuestra que existe predisposición para seguir peleando y hacerle frente al ajuste de Macri y Milei, que pretende deteriorar la educación pública y la cultura, y degradar la formación docente.
El nuevo Centro de Estudiantes se pone inmediatamente al servicio de las luchas. Será una trinchera para organizar las asambleas, los reclamos presupuestarios, y los reclamos por el boleto educativo. Llamamos a toda la comunidad educativa a sumarse, participar activamente y fortalecer este espacio.
Victoria Sponsillo, presidenta del centro por UREF (JIS+ independientes)
Se realizaron las elecciones del Centro de Estudiantes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Ceuntf), Sede Río Grande. Después de un largo periodo de campaña y una primera gestión de lucha y organización, la Lista 33 conformada por la agrupación Unión Resistente de Estudiantes Fueguinos (UREF, Izquierda Socialista + Independientes) consiguió una aplastante victoria ante la Lista 92 del Frente de Estudiantes Universitarios Fueguinos (La Cámpora) con una gran diferencia de votos: 172 votos a 90. Es una victoria que demuestra la fuerza de la izquierda, capaz de ganar elecciones y conducir centros que impulsen las asambleas y actividades que necesitamos en este momento para hacerle frente al ajuste que están sufriendo las Universidades Nacionales. Celebramos esta victoria que demuestra que el estudiantado está para dar la pelea en defensa de la universidad, pública y de calidad. Desde la conducción del centro vamos a trabajar para organizar la lucha y pelear por nuestras reivindicaciones.
Angélica Lagunas, dirigente docente Neuquén y
Olga Ortigoza, secretaria adjunta Suteba La Matanza
El miércoles 2 de septiembre se realizaron las elecciones de Ctera, conformada por los sindicatos de base de cada provincia y en las que todas y todos sus afiliados estaban habilitados para votar.
La elección se destacó por la muy baja participación de la base docente y por la consolidación de la oposición combativa.
Se presentaron tres listas a nivel nacional. La Celeste Violeta, de la actual conducción de Sonia Alesso y Roberto Baradel, orientada por el peronismo; la Multicolor, integrada por sindicatos y seccionales opositoras junto a agrupaciones nacionales antiburocráticas; y la Lista Azul y Blanca del PCR, que actuó al servicio de dividir el voto opositor. Transcurridos varios días, la Junta Electoral aún no entrega los datos de la elección, aunque sí anunció el triunfo de la Lista Celeste Violeta.
Un cascarón vacío al servicio de los gobiernos
La participación no llegó al 25%, mostrando que la base docente no siente propia a la Ctera. Esto es resultado de la política de abandono que lleva adelante la conducción burocrática hacia las y los trabajadores docentes en lucha. Más de diez provincias estuvieron en conflicto y Ctera las abandonó y aisló, impidiendo su unificación y el desarrollo de un plan de lucha nacional para que triunfen.
Como parte de la burocracia peronista de la CTA y la CGT, sus dirigentes priorizan pactar con los gobiernos antes que organizar a la docencia para defender la escuela pública. Dejaron correr la eliminación del Fonid, la paritaria nacional y las reformas laboral, educativa y previsional, sosteniendo salarios de miseria, un profundo endeudamiento de la docencia, infraestructura deteriorada y alimentación deficitaria para las y los alumnos. Una política que en las provincias se profundiza con pactos y campañas a favor de los gobernadores.
Párrafo aparte merece el bochornoso fraude que la Celeste llevó adelante en Jujuy, con padrones y mesas modificados a último momento, urnas móviles sin posibilidad de fiscalización y represión policial en las puertas del sindicato. Por este motivo, resulta urgente sumarse a la campaña de denuncia impulsada por la Multicolor y exigir el fin de la intervención de ADEP para garantizar que la Lista 5 asuma la conducción tras resultar ganadora en los últimos comicios.
Donde dirige la oposición, se ganó
Frente a una burocracia que apostó a invisibilizar la elección mediante maniobras como ocultar los padrones e imponer a la docencia enormes traslados para votar, la Multicolor avanzó y se consolidó como agrupamiento opositor. Encabezada por Adosac de Santa Cruz y Unter de Río Negro, e integrada por seccionales recuperadas como Suteba La Matanza, ATEN Capital y UEPC Capital, junto a agrupaciones nacionales como Docentes en Marcha, la oposición se impuso en todos estos territorios.
El dato sobresaliente lo dio la docencia neuquina, que no solo ganó en las seccionales opositoras, sino que logró imponerse en toda la provincia, asestando una dura derrota a la burocracia de ATEN provincial.
Ante una conducción apéndice de los gobiernos, la consolidación de la Multicolor tiene que estar al servicio de potenciar la coordinación nacional que venimos desarrollando, apoyar y fortalecer las luchas y seguir recuperando sindicatos y seccionales. También de dar la batalla por recuperar Ctera y transformarla en una herramienta del sindicalismo combativo y democrático, a disposición de la lucha y con independencia política de los gobiernos.

Soledad Mosquera, secretaria general de Ademys
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, y su ministra de Educación, Mercedes Miguel, vuelven a la carga contra Ademys con una nueva causa penal contra mí, como secretaria general del sindicato, Vanesa Gagliardi, secretaria de Derechos Humanos, y Eugenio Ariza, vocal del Consejo Directivo.
Esta causa se abre a propósito de nuestra intervención en apoyo a las y los estudiantes de la Escuela de Teatro Niní Marshall, quienes realizaron una permanencia como parte de las acciones de la comunidad educativa en rechazo a la implementación de una nueva reforma antieducativa que el gobierno quiere imponer en las escuelas de educación media y que ha generado una importante resistencia en muchas escuelas de la Ciudad.
Sabemos que esta denuncia busca amedrentar, castigar y aleccionar a la docencia y a la comunidad educativa, ya que pretende judicializar la organización contra el BA Aprende. Como sindicato, acompañamos la lucha de estudiantes, familias y docentes de la Escuela Niní Marshall contra esta reforma y contra toda la política motosierra en educación que llevan adelante Jorge Macri y Mercedes Miguel, en sintonía con el vaciamiento de la educación pública que sostienen a nivel nacional Javier Milei y Sandra Pettovello.
Esta no es la primera vez que el gobierno intenta sancionar a nuestro sindicato mediante la judicialización de la acción política y sindical. Forma parte de una “política de Estado” sistemática de persecución que inició Mauricio Macri, continuaron Horacio Rodríguez Larreta y la nefasta Soledad Acuña, y que ahora profundiza Jorge Macri.
Esta ofensiva no se da solo en CABA. El gobierno nacional también persigue a dirigentes sindicales combativos, como es el caso de Norma Lezana, de la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan.
Como respuesta, hemos recibido la solidaridad de organizaciones sindicales, sociales y políticas de todo el país.
Vamos a seguir enfrentando las políticas de ajuste de los gobiernos de Milei y Jorge Macri, y organizando el repudio popular. Convocamos a que la docencia sea parte de la Marcha de la Bronca del próximo 19 de septiembre.
Francisco Moreira
Fue una de las masacres más emblemáticas de la última dictadura. Estudiantes secundarios, que en 1975 habían luchado por el boleto estudiantil, fueron secuestrados en La Plata. Los mártires de “La Noche de los Lápices” han quedado en la historia. La lucha por justicia y el boleto gratuito continúan.
La noche del 16 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata, la policía bonaerense secuestró e hizo desaparecer a seis jóvenes que el año anterior habían protagonizado la lucha por el boleto estudiantil. Ellos eran Daniel Alberto Racero (18 años) y Horacio Húngaro (17) del colegio Normal Nº 3; María Claudia Falcone (16), María Clara Ciocchini (18) y Francisco López Muntaner (16) del Bellas Artes; y Claudio Acha (17) del Nacional Buenos Aires. El 21 de septiembre fue secuestrado otro joven, Pablo Díaz del Normal Nº 2, que siendo sobreviviente declaró que habían sido brutalmente torturados en el centro clandestino de detención conocido como el “Pozo de Banfield”.1
“Tomala vos, dámela a mí, por el boleto estudiantil”
Con cánticos como este los estudiantes secundarios platenses se habían movilizado durante 1975 para exigir el boleto.2 El 13 de septiembre Daniel Racero “se trepó al mástil del patio del Normal Nº 3 flanqueado por Horacio Húngaro, para anunciar la conquista del boleto estudiantil secundario”.3
Por aquellos días todavía resonaba el estruendoso impacto de las movilizaciones obreras de junio contra el brutal ajuste que promovía el ministro de Economía, Celestino Rodrigo. El “Rodrigazo” había terminado con el paquete de ajuste y se había llevado consigo al propio Rodrigo y al “brujo” López Rega, el siniestro ministro de Bienestar Social. El gobierno de Isabel Perón tambaleaba, mientras la burocracia sindical mantenía la pasividad. Pero la lucha de aquellos jóvenes desafió al gobierno y a las bandas fascistas, como la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que actuaban bajo su mando, atacando a militantes y locales partidarios.
Un año después del triunfo estudiantil, la dictadura militar y su terrorismo de estado reemplazaron al gobierno peronista de Isabel y sus bandas fascistas. Con la dictadura, la represión profundizó los ataques sobre miles de activistas de todos los sectores que habían enfrentado al gobierno de Isabel. En agosto de 1976, la dictadura suspendió el boleto estudiantil secundario. Pero en los colegios platenses los estudiantes se organizaron clandestinamente y resistieron con volantes, pintadas y otras actividades. Así fue que el coronel Ramón Camps, por entonces jefe de la Policía Bonaerense, ordenó a su segundo, el comisario general Miguel Osvaldo Etchecolatz, terminar con “el accionar subversivo en las escuelas”. El objetivo fue secuestrar y hacer desaparecer a los estudiantes que habían encabezado la lucha por el boleto.
“La Noche de los Lápices” fue el título del documento interno de la jefatura de la policía en el que se explicaba el trabajo de inteligencia realizado para detectar “potenciales subversivos” entre los estudiantes secundarios.
La lucha por justicia continúa
En 1982 la movilización terminó con la dictadura y dio comienzo a la lucha por castigar a los genocidas. Se fue instalando el homenaje a los jóvenes platenses de “la Noche de los Lápices”, quienes se convirtieron en emblema de la lucha por justicia contra los crímenes de la dictadura.
Gracias a la lucha popular, en 1986, Camps fue condenado a 25 años de prisión por sus crímenes. Pero con la sanción de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final del presidente Raúl Alfonsín (UCR), prácticamente no pasó ni un día en la cárcel. Murió en libertad en 1994. Por su parte, Etchecolatz fue condenado en 1986, pero estuvo en libertad hasta que la lucha popular logró tirar las leyes de impunidad de Alfonsín. En 2006, fue el primer genocida juzgado y condenado tras la anulación de esas leyes, dentro de la megacausa conocida como “Circuito Camps”. En el juicio, Julio López declaró como testigo. Luego de la condena, hace veinte años, López fue desaparecido por segunda vez, siendo Etchecolatz uno de los responsables de su desaparición. Etchecolatz murió en 2022 en prisión. Su hija, Mariana, cambió su apellido y repudió sus crímenes.4
El 16 de septiembre se ha convertido en una fecha simbólica para el movimiento secundario de todo el país. Hoy el gobierno ultraderechista de Milei y Villarruel niega el genocidio. Busca, una vez más, impunidad para los militares asesinos, promoviendo todo tipo de beneficios para los genocidas condenados, como prisión domiciliaria. Tras haber cuestionado el “adoctrinamiento” en las escuelas y universidades públicas y negar el derecho a la educación pública y gratuita, hace pocos días Milei se despachó en la escuela ORT, frente a estudiantes de 4º y 5º año, con que el marxismo es una “teoría satánica” que busca “reemplazar el orden divino”. ¡Un disparate! Por suerte, la histórica lucha de los secundarios platenses se ha convertido en bandera por la defensa de la educación pública y el próximo miércoles 16 de septiembre secundarios de todo el país volverán a movilizar para decir: Son 30.000, fue genocidio. En defensa de la Escuela Pública. ¡Los lápices siguen escribiendo!
1. Declaración de Pablo Díaz ante la Cámara Federal de Apelaciones (PJN). 02/12/1998.
2. Pocos días antes de la conquista del boleto estudiantil, el 4 y 5 de septiembre, habían sido asesinados ocho militantes del PST de La Plata por parte de bandas fascistas. El hecho es conocido como “La Masascre de La Plata”. Ver Ricardo de Titto. Historia del PST. Tomo 3. CEHuS, Buenos Aires, 2024.
3. Seoane, M. y Ruíz Núñez, H. La Noche de los Lápices. Editorial Contrapunto, 6° Edición, Buenos Aires, 1986.
4. Declaración de Jorge Julio López en el juicio “Causa Etchecolatz” (PJN). 28/06/2006.