Escribe Guido Poletti
El Frente de Izquierda Unidad inscribió su alianza electoral entre sus cuatro partidos: Izquierda Socialista, PTS, PO y MST. Se presentará en las ocho secciones electorales de la provincia de Buenos Aires y en casi un centenar de municipios.
En la Tercera Sección Electoral, la más populosa del conurbano, encabezará la lista de diputados provinciales Nicolás del Caño (PTS), seguido por nuestra compañera de Izquierda Socialista, Mónica Schlotthauer, diputada nacional (mc) y delegada del ferrocarril Sarmiento.
En las listas de concejales, Izquierda Socialista encabezará en los municipios de Morón, Hurlingham, Luján, General Rodríguez, Malvinas Argentinas, Almirante Brown, Florencio Varela, Zárate, La Costa y Saladillo, entre otros.
El FIT Unidad constituye el acuerdo político más amplio que ha logrado la izquierda en 14 años. Lamentablemente, el Nuevo MAS de Manuela Castañeira decidió no sumarse y seguir dividiendo, postura que mantienen desde la conformación del frente.

Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
Luego del emplazamiento votado en la sesión del 2 de julio en la Cámara de Diputados, el ultraderechista José Luis Espert (presidente de la comisión de Presupuesto) se vio obligado a convocar a las comisiones, donde se avanzó en el debate de dos temas clave en la lucha contra la motosierra del gobierno.
Con la presencia de trabajadoras y trabajadores del Garrahan, junto a residentes, se llevó a cabo el primer plenario con el objetivo de avanzar en un dictamen sobre una Ley de Emergencia para el hospital pediátrico de alta complejidad más importante del país. Hubo tres dictámenes: uno de Unión por la Patria, la UCR y otros bloques; y dos de rechazo presentados por La Libertad Avanza y el PRO. Desde el FIT Unidad presentamos también el nuestro, donde planteamos que no hay emergencia real sin incorporar la derogación de la resolución 2109/2025 (que transforma las residencias en becas precarizadas) y sin garantizar que ningún trabajador del hospital gane menos que la canasta familiar calculada por ATE-Indec, que en mayo fue de 1.800.000 pesos, con su debida actualización. Propusimos que el financiamiento surja del fin de las exenciones impositivas al negocio de la salud privada, un impuesto a los grandes laboratorios y el no pago de la deuda externa.
En un segundo plenario se dictaminó sobre una nueva Ley de Financiamiento Universitario, con un dictamen de mayoría respaldado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), federaciones de docentes y no docentes, y la FUA. Desde el FITU volvimos a presentar un dictamen propio. Las conclusiones que dejó la lucha por el presupuesto universitario son fundamentales para lo que se viene: en caso de que ambas leyes se aprueben, Javier Milei podría vetarlas. Por eso insistimos en que solo con la movilización se puede conquistar el presupuesto que necesitamos y torcerle el brazo a cualquier veto autoritario, avalado por los cómplices del gobierno en el Congreso.
Somos claros, lo que define es la lucha en las calles. La primera parada será el 17 de julio con la movilización de residentes y trabajadores de la salud, mientras seguimos exigiendo la convocatoria de una nueva Marcha Federal que retome el camino de las históricas movilizaciones de 2024 y saque a toda la comunidad educativa a la calle en defensa de las universidades públicas.
Porque una cosa es lo que pase en el recinto, y otra muy distinta es lo que se conquiste en las calles. Por eso seguimos reclamando que la CGT rompa el pacto con el gobierno y convoque un nuevo paro general. Si gana el Garrahan, ganan las universidades… y ganamos todas y todos.
Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop
Cuando uno acude a un hospital, sea por un grave accidente o una simple descompostura, será atendido por un médico residente. Lo mismo si está internado, quien está junto a su cama continuamente será un residente.
La residencia es un sistema supervisado de formación en trabajo al que acceden los profesionales una vez graduados. Inicialmente fue para médicos, pero luego se extendió a todas las profesiones de la salud; hay residencias de enfermería, radiología, laboratorio, odontología, psicología, trabajo social y sociología, entre otras.
Una historia de luchas por derechos laborales
Además de la formación de profesionales bien entrenados, las residencias (que existen desde hace sesenta años) se han convertido en la base fundamental de la actividad asistencial durante 24 horas al día, de lunes a lunes en los principales hospitales del país. Su extenuante jornada tiene una parte asistencial, otra académica más un promedio de ocho guardias mensuales durante tres o cuatro años que se completa la formación y cesa la relación con el establecimiento.
En estas décadas, las sucesivas generaciones de residentes lograron el reconocimiento de su rol de trabajadoras y trabajadores de la salud en una lucha, que también tuvo en los años ’70 desaparecidos, presos y exiliados. Desigualmente según cada jurisdicción (nacional, provincial, municipal universitaria o privada) se fueron obteniendo derechos laborales como aporte jubilatorio, obra social, ART/seguro de mala praxis, vacaciones pagas, aguinaldo, licencia por enfermedad y maternidad y otros derechos.
¿Qué busca el gobierno?
La resolución 2109/2025 del ministro de Salud, Mario Lugones, viene a quitar los derechos laborales e ignora el carácter de trabajador del residente reduciéndolo a becario en formación con dos modalidades: una, la beca “Institución”, (en la que el residente recibe el haber) sin descuento jubilatorio, sin cobertura ART/mala praxis, ni aguinaldo ni vacaciones, que tiene que pagar de su propio bolsillo; la otra, la beca “Ministerio”, con recibo formal y el mismo haber bruto, pero al que se practican los descuentos previsionales, la cobertura de obra social estatal y ART/mala praxis a cargo de la institución.
Negando el carácter de trabajadora y trabajador del residente, el gobierno ultraderechista aspira a mantener el funcionamiento del sistema público con mano de obra servil, pagándole un mínimo estipendio. Busca disminuir los costos al sacar los beneficios sociales que le corresponden como a cualquier trabajadora o trabajador complementando esta rebaja pagando sueldos de miseria al resto de las y los trabajadores de salud de planta, recortando los presupuestos de tecnología de diagnóstico y tratamiento como así también abandonando y dejando caer la infraestructura sanitaria. La maliciosa argumentación de “becas de capacitación” sólo encubre más precarización laboral y conduce a más vaciamiento sanitario, todo en perjuicio de la atención de las y los trabajadores y el pueblo.
Apoyemos al Garrahan y a las y los residentes para frenar el ataque contra la salud pública
Esta ofensiva especial contra las y los residentes busca también quebrar la pelea actual de todas y todos los trabajadores del Garrahan, hospital orgullo de la sanidad argentina. Nos dan un ejemplo de lo que hay que hacer para derrotar los planes del gobierno de destrucción de la salud pública. Debemos rodear de solidaridad su lucha para defender las conquistas de las y los trabajadores de la salud y al mismo tiempo garantizar la salud pública a la clase trabajadora y sectores populares. La concentración convocada por las y los trabajadores del Garrahan para el día 17 de julio es una cita de honor para poner un freno a los planes de súper ajuste del gobierno.
Escribe Salud en Marcha
La lucha del Hospital Garrahan se ha convertido en un emblema del enfrentamiento a la motosierra del gobierno ultraderechista de Javier Milei. En unidad y con una enorme masividad, los distintos sectores de trabajadoras y trabajadores del hospital enfrentan los embates de un gobierno que desfinancia a la salud pública de conjunto, pulveriza los salarios de su personal y que desde principios de año arrecia con despidos tanto en el propio Ministerio de Salud así como en los Hospitales nacionales como el Bonaparte, Posadas y Sommer.
A través de sus voceros mediáticos y sus trolls en las redes sociales el gobierno recurre a todo tipo de noticias falsas y campañas de desinformación intentando confundir y de esa quebrar el enorme apoyo que tiene la lucha en defensa del hospital pediátrico de alta complejidad de mayor prestigio del país y Sudamérica. Pero no lo logra, el apoyo popular a las y los laburantes del Garrahan y su lucha es masivo. Se expresa en las calles cada vez que se movilizan, en las redes sociales y en las muestras de solidaridad de distintos sectores artísticos de renombre en cada oportunidad que son convocados.
Pero el accionar bochornoso del gobierno de la motosierra no termina ahí. Los aprietes a los distintos de luchadores no cesan, lo último ha sido el ataque realizado a los residentes que dependen del Ministerio de Salud de la Nación. Y en las últimas horas el gobierno volvió a redoblar la apuesta designando como director médico del hospital a Mariano Pirozzo, el mismo que intervino, poco tiempo atrás, el Hospital Bonaparte para llevar adelante 200 despidos y vaciamiento de la institución.
Pese a todos los ataques la lucha sigue firme y las y los laburantes redoblan el desafío exigiendo la recomposición salarial para que ningún trabajador o trabajadora cobre por debajo de 1.840.000 pesos ( monto mínimo que necesita una familia para vivir según las mediciones de la junta interna de ATE Indec). En masivas asambleas han votado un paro de 24 horas para el jueves 10 y otro para el 17 de julio. Ese día convocan a una movilización de Congreso a Plaza de Mayo a la que ya han confirmado su asistencia distintas organizaciones sindicales, sociales y políticas.
El 17 tenemos que ser miles y miles en las calles apoyando la lucha del Garrahan. Desde Estatales y Salud en Marcha, integrantes de la corriente A Luchar, exigimos a las conducciones de ATE que pasen de los discursos de apoyo a los hechos y convoquen y organicen realmente un paro y movilización contundente en todos los sectores del estado. Un triunfo de las y los trabajadores del hospital será no solo una derrota del ultraderechista Milei y el ministro destructor de la Salud Mario Lugones sino también el punto de apoyo que hoy necesitamos todos los sectores que somos atacados por la motosierra. Hoy más que nunca, si gana el Garrahan ganamos todas y todos.

Escribe Edu, referente de Disidencias en lucha
Hace unos días en el canal de streaming libertario, Carajo, donde participan diferentes personajes e influencers como el Gordo Dan, volvieron a la carga contra las disidencias. Es común escuchar allí sus comentarios ultraderechistas, homofóbicos y misóginos en consonancia con los discursos de Milei. En esta oportunidad los panelistas del programa La Misa asociaron nuevamente la homosexualidad a la pedofilia. Tildaron a Esteban Paulon, diputado rosarino y activista por los derechos LGBTIQ+, de pedófilo y no contentos con eso le desearon que tenga SIDA. Un hecho muy grave que merece todo nuestro repudio.
Toda una provocacion a menos de una semana de conmemorarse un nuevo aniversario de la Revuelta de Stonewall a nivel mundial, donde cientos de miles tomaron las calles denunciando a las ultraderechas, al odio y la discriminación. Como en Hungría desafiaron las leyes contra la Marcha del Orgullo del ultraderechista Orvan y llenaron las calles en una de las manifestaciones más grandes del país. Recordamos también que hace unos meses en Argentina, copamos las calles el 1F, repudiando el discurso de Davos de Milei. Demostramos que a estos fachos los enfrentamos en las calles.
Este nuevo ataque de odio de la base militante libertaria de Javier Milei refuerza lo que venimos denunciando: una escalada de violencia y ataques de odio sobre nuestras identidades. Repudiamos el ataque homodiante y nos solidarizamos con el diputado Paulon. En necesario y urgente organizarnos para dar batalla contra los discursos misoginos, de odio y contra toda la escalada violenta que impulsa este gobierno, que se materializan mas temprano que tarde en acoso digital, discriminación y hasta violencia física sobre nuestros cuerpos. Para ello te invitamos a sumarte a Disidencias en Lucha y dar juntos esta pelea contra el gobierno y todos los fachos que pretenden amedrentarnos para silenciarnos.