Jun 21, 2024 Last Updated 12:09 PM, Jun 20, 2024

Izquierda Socialista

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

18/06/2024. Durante la mañana del 18 de junio tomamos noticia que la historiadora de izquierda crítica y codirectora del “Laboratorio de Pensamiento Crítico Cuba por Cuba”, Alina Bárbara López Hernández y la historiadora Jenny Pantoja han sido detenidas nuevamente por Seguridad del Estado mientras salían de la ciudad de Matanzas.

En noviembre de 2023, Alina Bárbara López Hernández, fue detenida y condenada a pagar una multa por el delito de desobediencia, en un juicio irregular y persecutorio; Alina apeló dicha resolución. Desde hace tiempo la dictadura de Díaz Canel y el Partido Comunista Cubano persiguen a ella y a su compañera de lucha Jenny Pantoja, quien también ha denunciado un recurrente hostigamiento por parte del gobierno. La justicia y las fuerzas de seguridad, todos los 18 de cada mes, amedrentan y buscan detener a las activistas cuando se movilizan para realizar sus acciones de protesta en Matanzas, negando el derecho a la movilidad, cercenando la libertad de expresión y otras libertades democráticas.

Repudiamos la detención de Alina Bárbara López Hernández y Jenny Pantoja y toda la política represiva de la dictadura de Díaz Canel que busca silenciar las legítimas demandas democráticas y sociales ante la grave crisis social y el crecimiento de la pobreza que se vive en la Isla tras la aplicación de las Tareas de Ordenamiento impuestas por la dictadura.

Exigimos la inmediata liberación de Alina y Jenny, el fin de la persecución y el hostigamiento a ellas y a decenas de activistas perseguidos y procesados. Nos solidarizamos con ellas mientras llamamos a luchar por la inmediata libertad de todas y todos los presos políticos que se encuentran encarcelados desde las grandes movilizaciones del 2021.

 

 

Escribe Guido Poletti

El martes 11 y miércoles 12 se realizó un paro total de actividades en todas las universidades nacionales. Fue convocado por el conjunto de las federaciones nacionales de gremios docentes (Conadu Histórica, Conadu, Fedun, Ctera, UDA) y no docentes (Fatun), que conformaron a partir de que comenzaron los ajustes y ataques por parte del gobierno de Milei, el Frente Sindical de Universidades Nacionales. Este agrupamiento también llamó a la movilización frente al Congreso del día 12, durante el tratamiento de la Ley Bases.

El paro del 11 y 12 es una profundización del plan de lucha, ante las maniobras dilatorias del ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovello, que no sólo no transfirió las partidas presupuestarias ya comprometidas, sino que sigue sin ofrecer propuesta salarial alguna a los trabajadores de las universidades. El gobierno incluso suspendió la reunión paritaria del 6 de junio pasado, que sigue sin realizarse.

El gobierno del ultraderechista Milei ya ha expresado repetidas veces su desprecio por la educación pública superior. Se ha pronunciado contra la libertad de enseñanza y la pluralidad de contenidos y viene queriendo asfixiar presupuestariamente a las casas de altos estudios hasta el extremo de poner en riesgo la continuidad de su funcionamiento.

El 23 de abril pasado, la gigantesca e histórica marcha educativa le dijo basta a estos ataques. Y obligó al gobierno, así sea de palabra, a comprometerse a enviar más fondos para la educación superior. Pero, hasta ahora, se sigue pretendiendo utilizar a los trabajadores docentes y no docentes como variable de ajuste.

No lo vamos a permitir. Por eso los universitarios, tanto docentes, no docentes como estudiantes, dimos una señal contundente con este paro total, al mismo tiempo que nos hicimos presentes para repudiar la Ley Bases.

El gobierno logró hacer pasar la Ley Bases en el Senado tras una larga jornada que contó con miles frente al Congreso y una feroz represión. Dio un paso adelante pero endeble, parcial, ya que el proyecto todavía no está aprobado y debe volver a Diputados.

El gobierno recién logró un resultado favorable tras el desempate de la vicepresidenta Victoria Villarruel, con regalos de embajadas y múltiples arreglos con los gobernadores de por medio.
La Ley sale “machucada”, con un gobierno que tuvo que hacer enormes concesiones en el tema de privatizaciones, jubilaciones, etcétera.  (ver nota página centrales). Su desesperación por “aprobar algo” se debió a la exigencia que le viene haciendo el FMI. Es decir, que el brutal ajuste tenga algún viso de institucionalidad avalado por el Congreso.

Este paso parcial del oficialismo no puede esconder su inmensa debilidad (el propio Milei tuvo que retrasar la salida del avión para su enésimo viaje al exterior) y el repudio popular creciente. Más que nunca, queda claro que la lucha debe seguir. Los cacerolazos la misma noche en que se votó la Ley lo están mostrando. Además de reclamar la inmediata libertad de todos los detenidos por la represión desatada por Patricia Bullrich estamos exigiendo el plan de lucha nacional a la CGT y las CTA.
 
El gobierno de Milei sigue inmerso en una crisis política profunda que la aprobación de la Ley no revertirá. Además de sus internas que ya provocaron un récord histórico de renuncias de funcionarios que habían asumido en diciembre, florecen los escándalos. El más impactante es el de los alimentos no entregados por el ministerio de Capital Humano. En un país donde producto del super ajuste crece el hambre, la pobreza y la marginación social, lo sucedido es criminal. Sumándose a que en el mismo ministerio se han dado nombramientos “truchos” de funcionarios y distintos actos corruptos.
 
Lo que importa realmente al pueblo trabajador es que los salarios y jubilaciones se siguen licuando. Cínicamente el ministro Caputo ha dicho que en abril los salarios le ganaron a la inflación. Una mentira total que puede palpar cualquier trabajador al comprar los alimentos cotidianos. Tan insostenible que economistas del establishment como Melconián reconocen que es un dato falso. Los números que salen de los organismos oficiales dicen que estamos en medio de una feroz recesión, siguen cayendo las ventas, la producción, la construcción y por ende crecen los despidos.
 
El gobierno ultraderechista no la tiene fácil ni siquiera en su propio terreno. Hace un par de semanas empezó a subir el dólar, los bonos de la deuda externa caen en su cotización, crece el riesgo país. ¿Qué significan todas esas señales que surgen del propio riñón de los especuladores financieros? Que las grandes patronales, al igual que el FMI, ven crecer la bronca popular. Saben que es mentira el discurso oficial de que “ya pasamos lo peor y ahora empezamos a crecer en V”. Pronostican un larguísimo período de estancamiento, donde habrá más ajuste, y no tienen confianza en que el gobierno pueda contener la protesta social y política. Las mismas patronales, el capital financiero y el FMI son los que dicen que ven como hierve cada vez más esa caldera y se preguntan si el gobierno de Milei podrá resistir y continuar con su plan motosierra y licuadora. Ahí está la razón más profunda de su debilidad.
 
El peronismo, colocado como principal oposición patronal (por ser el bloque más numeroso en el Congreso, por su rol dirigente en la CGT y en las CTA), deja mucho que desear. Tres gobernadores peronistas les dijeron a sus senadores que voten la Ley Bases. Anteriormente, en la discusión de febrero en Diputados, ya habíamos visto como los peronistas de Tucumán vergonzosamente dieron su apoyo al oficialismo de Milei. Ahora, en la movilización por el tratamiento de la ley en el Senado, la CGT se negó a llamar oficialmente a movilizarse, priorizando “el diálogo”. Incluso el peronismo kirchnerista encuentra a Cristina Kirchner apoyando el nombramiento del juez Lijo para la Corte Suprema y Máximo Kirchner dice que todo lo que pasa es “culpa del gobierno de Macri” (lavándole la cara a Milei).

Atento a ello es que crecen las frustraciones de honestas compañeras y compañeros que viendo la necesidad de poner el acento en el enfrentamiento consecuente contra Milei, ven que la dirigencia peronista prioriza sus peleas internas en vistas a las próximas elecciones.

El desastre que ocasionó el gobierno anterior es el caldo de cultivo para que Milei conserve parte del apoyo popular atento a que un sector importante del pueblo trabajador argumenta que no quiere volver a lo que sucedió con Alberto, Cristina y Massa. Efectivamente, la dirigencia peronista no ofrece una salida para el pueblo trabajador.
 
Por todo esto tenemos que seguir fortaleciendo a la única alternativa política que llama a enfrentar decididamente el plan siniestro de Milei, que es el Frente de Izquierda Unidad. La mayor unidad de la izquierda que pelea por un programa económico obrero y popular, opuesto al gobierno actual y a los anteriores. Que rompa los lazos con el FMI, deje de pagar la deuda externa, imponga fuertes impuestos a los grandes empresarios y multinacionales, nacionalice la banca y el comercio exterior y reestatice las privatizadas bajo control obrero. Poniendo todos esos recursos estratégicos al servicio de resolver las urgentes necesidades populares. Pelea de fondo que seguimos dando, mientras le exigimos a la CGT y a las CTA el paro de 36 horas para derrotar el plan motosierra represivo de Milei, Patricia Bullrich y el FMI. Llamando a fortalecer al sindicalismo combativo y a Izquierda Socialista para dar estas peleas.


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Escribe Mónica Schlotthauer, delegada ferroviaria y diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad

La votación en general empató en 36 votos y tuvo que desempatar la vicepresidenta Villarruel. La ley sale con importantes modificaciones. Ahora vuelve a Diputados. El gobierno enarboló la campaña de un “golpe de Estado” para justificar una feroz represión ante una gran movilización frente al Congreso a pesar de que la CGT no convocó unificadamente a marchar ni fijó un paro para ello. La lucha continúa contra la Ley Bases y esencialmente contra todo el plan motosierra de Milei y el FMI.
 
Milei salió a decir que la reñida votación en el Senado es “histórica”, un “gran triunfo” y un primer paso “hacia la recuperación de nuestra grandeza” por la senda de la “prosperidad y el crecimiento”, llamando a firmar un nuevo pacto de Mayo (tras el fallido del pasado 25 de Mayo) para “sacar a la Argentina del pozo”. Nada de eso ocurrirá, ya que la Ley Bases es para lo opuesto.

Si bien es cierto que el gobierno logró un primer logro con el voto de la Ley en el Senado, lo hace ante un creciente repudio popular, como se vio con miles en la Plaza Congreso y otras provincias donde hubo marchas importantes, como los 15.000 movilizados en Neuquén, entre otros lugares. Logró que se diera en medio de una importante crisis política del gobierno, renuncias de sus ministros y funcionarios y graves acusaciones ante una evidente corrupción “libertaria”, en especial en el ministerio de Capital Humano de Pettovello.

En primer lugar, recordemos que la Ley Bases que se aprobó es un rediseño de la Ley Ómnibus originaria que cayó meses atrás tras el primer paro general de la CGT del 24 de enero. Tampoco es la misma ley de semanas atrás. El gobierno ha tenido que retirar varias de sus disposiciones (cayeron las privatizaciones de Aerolíneas, el Correo y los medios públicos; no habrá quita de la moratoria jubilatoria; se prohibió disolver organismos vinculados a la cultura; se quitaron distintas disposiciones que beneficiaban a los grandes capitales-RIGI), entre otras.

Segundo, el gobierno ha tenido que apelar a lo peor de las prácticas de lo que denomina “la casta política” (es decir, las roscas a la que nos tienen acostumbrados los políticos patronales y ahora aplica el mentiroso Milei tildándose de “nuevo”). Tuvo que comprar votos, como el de la senadora de Neuquén, Lucila Crexell, a cambio de un oneroso cargo en la Unesco en París, entre otras maniobras repudiables.  

Tercero, la ley sale en una jornada teñida de una feroz represión, con un salvaje despliegue de fuerzas represivas, carros hidrantes, gases y balas de goma, incluso una Prefectura portando armas de fuego, represión que el gobierno intenta justificar mediante una falsa campaña diciendo que los manifestantes son  “terroristas y golpistas” (ver nota).

A su vez, el gobierno logró esta votación con la complicidad de los políticos patronales amigos, especialmente de los radicales y otros bloques, que incluye a Lousteau, el que habilitó el quórum para que salga la Ley (ver recuadro). Políticos que le tiraron una soga al gobierno en nombre de la “gobernabilidad”, caso contrario, otro traspié hubiera acrecentado su crisis y agravado sus problemas en seis meses de gobierno sin contar aún con ninguna ley.

Muchas compañeras y compañeros luchadores podrán sentir como un trago amargo el hecho de que no se haya podido impedir la votación. Es lógico. Porque la Ley, aunque deshilachada, aprobó las facultades delegadas a Milei, la reforma laboral, le da aval para seguir despidiendo empleados estatales, entre otras disposiciones antiobreras y antipopulares. Sin embargo, no podemos considerar que se trata de una grave derrota para el movimiento obrero, o que de ahora en más el gobierno se fortalece de tal manera que va a hacer lo que quiera. No es así. Muchas veces se han votado leyes perjudiciales que después los gobiernos no han podido aplicar en su totalidad ante la resistencia obrera y popular. Todo dependerá del enfrentamiento que siga habiendo de ahora en más, ante un crecimiento en las luchas que se viene sosteniendo a lo largo de todos estos meses.

La marcha del 12 de junio ha sido muy importante. Hubo miles y miles frente al Congreso desde tempranas horas. Pero si no hubo más movilizados fue porque lamentablemente la CGT no llamó unificadamente a marchar ni tampoco dispuso un paro con abandono de tareas, lo que hubiera permitido que seamos muchos más. La CGT se jugó a “presionar” a las y los senadores, no a la movilización. Por eso la concentración quedó en manos de algunos gremios de la CGT, las CTA y del sindicalismo combativo y de la izquierda que desde hace semanas venimos reclamando el paro y exigiendo que la CGT le dé continuidad al parazo del 9 de mayo con un plan de lucha nacional, es decir, con un nuevo paro de 36 horas con movilización para terminar de derrotar el plan motosierra de Milei. Medida que tendrá que ser arrancada desde abajo para frenar los despidos, exigiendo un aumento inmediato de salarios y jubilaciones y poder enfrentar de verdad y nacionalmente al plan motosierra de Milei, el FMI y sus cómplices.

Escribe Atilio Salusso

Los medios hablan de la “ayuda de Lousteau” para que se vote la Ley Bases, nosotros de complicidad. Eso es lo que ocurrió. Resulta ser que el ahora radical y antes ministro de Economía del gobierno de Cristina Kirchner, venía diciendo que iba a votar en contra de la Ley Bases, pero dio quórum para habilitar el tratamiento.

Lousteau se venía mostrando como “opositor” a Milei, incluso presentó un dictamen de minoría, pero se transformó en la llave para la aprobación de la Ley Bases asegurando el quórum con su presencia 37 que permitió abrir la sesión. Si decidía retirarse o abstenerse, la sesión hubiera caído.

Al tomar la palabra anunció que votará en contra, pero su complicidad ya estaba consumada. Lousteau dijo que el proyecto oficialista tiene “más vicios que virtudes” y sintetizó su posición: “Ni máquina de impedir, ni seguidismo bobo”. Con este palabrerío terminó siendo cómplice del ultraderechista Milei.

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