May 17, 2021 Last Updated 1:02 AM, May 17, 2021

Escribe Jorge Adaro, secretario general adjunto de Ademys

La docencia de la CABA inicia la segunda parte de este particular año escolar con una contundente medida de fuerza de 72 horas de paro, votado democráticamente en una numerosa asamblea la semana pasada.

El último día, antes del receso invernal, el gobierno de Larreta y su ministra Acuña convocaron a las organizaciones sindicales de la docencia para informar que se daba un nuevo paso en el ataque a los trabajadores, anulando de un plumazo el aumento que correspondía percibirse con el sueldo del mes de julio. Para ser claros, el gobierno decidió no cumplir con su propia y miserable propuesta, realizada en el mes de marzo, con una cuota para esta parte del año. Además dejó sin efecto una nueva ronda de negociaciones para discutir el incremento salarial. A esto le sumamos el pago del aguinaldo en cuotas y decretando, sin más, el congelamiento salarial. 

Esta es una nueva muestra de la “unidad nacional” de los distintos gobiernos provinciales y el nacional contra los trabajadores y los sectores populares. No han tomado una sola medida que afecte a las grandes fortunas o a las multinacionales, que siguen obteniendo enormes ganancias, mientras la pobreza asciende de manera escandalosa entre nosotros.

A este nuevo ataque al salario se le deben sumar medidas como el cese de los suplentes, la estafa en que se han convertido los actos públicos, sin ningún tipo de control por parte de la docencia, o la urgencia de plantear el regreso a la presencialidad sin ningún tipo de condiciones para que eso ocurra.

Lamentablemente, el resto de los sindicatos, con la burocracia celeste de UTE a la cabeza, no llamó a parar sino a un “cese de tareas”, que no hace más que darle aire al gobierno de Larreta, descartando el paro como herramienta para enfrentar estas políticas de ajuste.

Este miércoles Ademys convoca a una nueva asamblea para discutir cómo se dará continuidad a esta pelea en defensa de nuestro salario y las condiciones laborales.

Al grito de ¡justicia! y “la deuda externa no hay que pagar, escuelas bombas no queremos nunca más”, organizaciones políticas y sociales nos movilizamos desde el Consejo Escolar al municipio de Moreno. Por Izquierda Socialista habló Mariana Porco, llamando a la más amplia unidad para enfrentar la impunidad y el ajuste en la educación pública. También denunció que no se puede volver a clases en plena pandemia y que el protocolo del ministro Trotta es una irresponsabilidad total. Se leyó un documento de todas las organizaciones convocantes donde se denuncia que “al día de hoy no hay ningún responsable preso ni encausado por el asesinato de Sandra y Rubén”. Mientras el gobernador peronista Kicillof prometió una insuficiente inversión de 800 millones de pesos a principio de año para infraestructura escolar, nada de eso se invirtió. Pero siguió pagando puntualmente millones de dólares de la fraudulenta deuda externa, destinando subsidios a las escuelas privadas y también a las clínicas privadas con la plata de la obra social de los estatales, IOMA. El regreso sigue siendo un peligro por el calamitoso estado de muchas escuelas bonaerenses (“escuelas bombas”), al que se suman la pandemia y la falta de elementos sanitarios. Por eso exigimos plata para educación, no para la deuda externa.

Corresponsal

Escribe Angélica Lagunas, minoría Multicolor ATEN Capital

Desde el combativo gremio docente organizado en ATEN venimos realizando distintos tipos de acciones motorizadas por la oposición, encabezada por las seccionales con comisiones directivas y minorías Multicolor. El gobierno del MPN, aprovechando la pandemia, está descargando sobre los trabajadores la crisis capitalista y la semiparálisis de la cuenca hidrocarburífera Vaca Muerta. Miles de nuevos desocupados y miles de petroleros en sus casas, cuya continuidad laboral pende de un hilo. A los docentes y al conjunto de los estatales nos han quitado la actualización trimestral de los sueldos conquistada en la gran huelga docente de 43 días de 2018, nos pagan el aguinaldo en tres cuotas y ahora los sueldos casi a mediados de mes.

Este ataque generó mucha bronca entre los docentes y ha ido fortaleciendo las acciones convocadas por las seccionales opositoras Multicolor, que ya realizamos cuatro encuentros provinciales, tres caravanas y cuatro movilizaciones callejeras. Ahora, con el atraso en el pago de los salarios anunciado por el gobierno, en nuestro último plenario provincial realizado este lunes, resolvimos iniciar un paro desde el viernes 7 de agosto hasta el jueves 13, que cobraremos el salario. Y lo haremos como paro activo, ya que el lunes 10 nos movilizaremos a Casa de Gobierno en el marco de las convocatorias unitarias realizadas desde la Multisectorial, que reúne al sindicato ceramista, las opositoras docentes y los movimientos de desocupados. Al mismo tiempo, resolvimos exigirle a la conducción kirchnerista de ATEN que rompa la tregua que tienen con el gobierno y declaren también el paro activo ante el atraso salarial. La exigencia la hacemos en el marco de la gran bronca de la base que, por distintas vías, le va mostrando a la conducción burocrática de AYEN que se necesitan acciones fuertes para doblegar el plan del gobierno. En la caravana convocada de apuro por la conducción de un día para otro, y concretada este lunes, se demostró que desde la oposición no solo aportamos la inmensa mayoría de autos sino que cuando llegamos a Casa de Gobierno nos bajamos y le exigimos a la dirigencia que rompa la tregua con el gobierno.

Al mismo tiempo, el encuentro provincial también resolvió ser convocante de un plenario regional como parte de las acciones nacionales que se están organizando desde el sindicalismo combativo.



Escribe Adriana Astolfo, secretaria adjunta Adosac Pico Truncado, Docentes en Marcha

En medio del posible pico de la pandemia, con Fase 1 en AMBA y retrocesos en la cuarentena en varias provincias, el ministro de Educación Trotta presentó ante el Consejo Federal de Educación (CFE) un protocolo para regresar a las clases presenciales. En el Consejo, los ministros de Educación provinciales lo aprobaron por unanimidad. El “Protocolo marco y lineamientos federales para el retorno a clase” tiene indicaciones, procedimientos y acciones pedagógicas, organización institucional, sanitarias y de seguridad. ¿Por qué el apuro para que docentes y estudiantes arriesguemos nuestra salud y la de nuestras familias?

Ni un solo docente que está cotidianamente en una escuela fue consultado. Ni estudiantes de ningún nivel, trabajadores o familias. Salvo la burocracia kirchnerista de CTERA/CTA, que con Baradel, López y Monserrat estuvo en la reunión junto con Sadop, UDA, AMET y CEA y avalaron este protocolo.

El ministro pretende que docentes, directivos y supervisores, con “ayuda de la comunidad” y sectores “sanitarios y sociales” garanticemos el proceso de enseñanza aprendizaje, apliquemos la bimodalidad  (clases presenciales y virtuales) y trabajemos en distintos horarios. Que en las aulas se dividan grupos de estudiantes de entre cinco a ocho en “burbujas” (aislados en cada aula y del resto de la escuela), limpiando todo cada quince minutos, ventilando aulas, haciendo campañas de salud, cartelería, identificando grupos de riesgo, creando espacios para “salas de salud”. Y además que logremos revertir las desigualdades educativas que se profundizaron con la virtualidad, con millones de alumnos sin conectividad, computadoras o celulares.

En vez de armar “burbujas” en las escuelas, lo que hay que hacer es sacar al ministro y sus asesores de la “burbuja” social en la que viven, parece que no tienen idea de la imposibilidad de la implementación de este protocolo. Cualquier familia sabe que, antes de la pandemia, miles de escuelas estaban en condiciones deplorables de infraestructura. Faltan aulas, cloacas, agua, calefacción, insumos de limpieza, vidrios, puertas y un gran etcétera. Faltan docentes y preceptores, estamos precarizados, debemos trabajar todo el día, tenemos alumnos de escuelas especiales que solo reciben acompañantes terapéuticos uno o dos días a la semana.

Es interesante leer comentarios y preguntas de docentes en el Facebook live de Trotta cuando presentó el protocolo. “¿Cómo mantener niños entre círculos de 2 metros cuadrados, o con sus barbijos puestos? ¿Cómo dar clases presenciales dividiendo los alumnos en un grupo primero, otro día otro y otro día otro y, a la vez, dar clases virtuales? ¿En qué momento, en qué horarios? ¿Cómo higienizar y limpiar aulas, bancos, puertas cada quince minutos si no tenemos lavandina, alcohol en gel o toallas de papel, si los baños están clausurados o falta agua regularmente? ¿Otra vez los docentes y las familias los tendremos que comprar? ¿Cómo ‘coordinaremos’ con el personal de la salud en las escuelas si ya están desbordados en hospitales y clínicas?”.

Antes de la pandemia, desde Docentes en Marcha y los sindicatos combativos reclamamos la declaración de la emergencia presupuestaria en educación para que se asignaran partidas para resolver los graves problemas de infraestructura. Nada se resolvió durante el parate en la cuarentena. Ningún protocolo puede ser viable sin inversión. Tampoco sin consultar a los docentes y las familias. La apertura de clases presenciales, además, hará explotar en muchas provincias el transporte público, con alumnos y docentes que corren de una escuela a otra.

En lo inmediato, la preocupación de docentes, estudiantes y familias pasa por evitar mayores contagios o muertes. Y, en ese marco, avanzar en lo que se pueda en la educación de manera virtual. El gobierno no garantiza los fondos necesarios para la virtualidad. Y tampoco lo hará con la presencialidad y su protocolo “burbuja”. Fernández mantiene el mismo miserable presupuesto educativo que tenía Macri en 2019 y la inflación en 2020 siguió creciendo.

Es urgente reclamar fondos para educación. Que se garanticen ya herramientas tecnológicas, computadoras, netbooks, tablets o celulares para cada estudiante y cada docente. Conectividad de calidad y gratuita para todos. Que los docentes trabajen virtualmente en los mismos horarios que cuando lo hacían presencialmente, no seguir estando pendientes y conectados las veinticuatro horas. Que se nombren los miles de cargos y módulos de docentes que el gobierno no nombró. Se quedó con millones de pesos, mientras docentes pasan miseria. Que se aumenten los salarios recuperando lo perdido en 2019 con Cambiemos y en 2020 con este gobierno. ¡Hay provincias que no recibieron un solo peso de aumento desde el año pasado, como Santa Fe! ¡Y otras que tienen meses adeudados, como Chubut! Además, la mayoría de la docencia cobra salarios por debajo de la canasta familiar y miles por debajo de la pobreza.

Para esto es necesario que se renacionalice el sistema educativo, que el estado nacional vuelva a ser el único responsable del financiamiento. Que se cobren fuertes impuestos a las grandes empresas y se deje de subsidiar multinacionales y la educación privada. Que no se pague la deuda externa. Y con todos esos fondos dar un presupuesto de emergencia para educación pública y los salarios docentes. Sólo así podremos volver a clases, después de la pandemia.

 

Todos con Iván Ocantos

Escriben Paula Alfaro y Héctor Saucedo, congresales de Suteba de Lomas de Zamora

Los docentes bonaerenses, junto al resto de los trabajadores estatales, venimos sufriendo el ataque del gobierno hacia nuestra obra social. Se destinaron 400 millones de pesos de nuestros aportes a solventar la salud privada y, a pesar de que en 2019 su presupuesto fue de 53.000 millones de pesos, nuestra obra social no cubre muchas prestaciones y obliga a los afiliados a pagar aranceles extraordinarios. Mucho más complicada es la realidad de los enfermos crónicos con tratamientos complejos y medicaciones de alto costo, quienes prácticamente son abandonados a su suerte por el IOMA y terminan siendo víctimas de graves afecciones y, en muchos casos, fallecen. Junto con  nuestra compañera docente de Lomas de Zamora Verónica Ocantos, desde Docentes en Marcha venimos denunciando el abandono que hace IOMA hacia su hijo Iván, de 23 años, que sufre epilepsia refractaria. Además de la medicación, Iván necesita a su acompañante terapeútica quien, al igual que muchos colegas, pasa meses sin cobrar.

Gracias al reclamo y a la enorme campaña de difusión de la compañera, docentes del distrito, familiares, afiliados, la lista Multicolor de Suteba Lomas de Zamora y los gremios opositores, hemos conseguido que su acompañante fuera nombrada, pero aún falta que le paguen los haberes que le deben.

Denunciamos al gobierno de Kicillof y a todos los anteriores por el vaciamiento del IOMA, exigimos a Suteba y al Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) un plan de lucha para lograr su regularización. Y llamamos a continuar la pelea para que los fondos de la obra social sean para cubrir las prestaciones de los afiliados. Plata para salud, no para la deuda externa.

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