May 17, 2021 Last Updated 1:02 AM, May 17, 2021

Ya en la primera semana de enero, con la ministra de CABA, Soledad Acuña, como abanderada, se inició una fuerte campaña planteando el regreso normal a las clases y acusando a la docencia de no querer trabajar. El ministro de Educación nacional, Trotta, los gobernadores Kicillof, Alicia Kirchner, Schiaretti, Gutiérrez y todo el arco político patronal también anuncian que empezarán las clases presenciales sin presentar siquiera un protocolo sanitario.   

Dialogamos con Mariana Scayola y Jorge Adaro, secretarios general y adjunto respectivamente, del combativo sindicato docente de CABA Ademys y dirigentes de Docentes en Marcha e Izquierda Socialista.

ES.–¿Por qué creen que Fernández, Trotta, Larreta, Acuña y otros gobernadores han lanzado esta campaña?

J.A.– El apuro por una presencialidad sin garantizar las condiciones sanitarias en las escuelas ni el cuidado de docentes, estudiantes y familias responde a una disputa electoral. Cambiemos, con Larreta y Acuña, intenta ganar a un sector de la opinión pública presentándose como “defensores de la educación”, pero solo realizan anuncios mediáticos, no han presentado ningún protocolo. Fernández, Trotta y el peronismo no se quedan atrás. Trotta va a distintas provincias a defender la presencialidad ya y que sea parte de la “nueva normalidad”. Pero ninguno garantiza condiciones sanitarias ni equipos y conectividad para un escenario mixto de presencialidad y virtualidad.

Kicillof también ofrece las mismas condiciones que en CABA, remarcando el acuerdo que tiene con la burocracia de los sindicatos del Frente de Unidad Docente Bonaerense (Suteba, FEB, Udocba). La diferencia con Larreta es la fecha, el 1° de marzo.

ES.–¿Están a favor del retorno a clases presenciales? ¿Hay posibilidad de clases normales?

M.S.– Claro que estamos a favor de las clases presenciales, allí es donde nos sentimos más cómodos trabajando, relacionándonos de manera directa con los pibes, las reivindicamos pedagógicamente. Las condiciones de trabajo en la virtualidad fueron terribles, sosteniendo conectividad y equipos con nuestros salarios, con jornadas larguísimas. Sumado a tareas domésticas, en un gremio mayoritariamente de mujeres, sobre las que recae el cuidado de niños. Ha sido extenuante. Ahora bien, exigimos todas las condiciones sanitarias para que no exploten los contagios en las escuelas y es lo que no garantizan los gobiernos. Escuelas con baños en condiciones, ventilación adecuada, espacios acondicionados al distanciamiento y el traslado de los alumnos a las escuelas en transportes escolares. El transporte público hoy ya lleva a los trabajadores en condiciones inadecuadas.

ES.–¿Cómo se podrían garantizar las condiciones para el regreso?

M.S.– Categóricamente decimos que hoy no están dadas las condiciones. Los gobiernos también lo saben, por eso empiezan con anuncios rimbombantes de la vuelta a la presencialidad y luego los van relativizando. Debería arrancar con una modalidad mixta, pero para eso los gobiernos deben garantizar conectividad gratuita y equipos para docentes y estudiantes. Hay que triplicar la cantidad de docentes para garantizar clases presenciales con grupos reducidos y turnos y clases virtuales, con auxiliares necesarios y los elementos para poder mantener la higiene de los edificios de manera permanente.

ES–¿Es posible que el gobierno nacional y los gobernadores implementen esas medidas?

J.A.– El gobierno nacional, los gobernadores y la oposición patronal no están dispuestos a invertir lo que se necesita para poder retomar algún tipo de presencialidad y mantener la virtualidad hasta que se normalice todo el sistema. Por eso solo hacen campaña mediática de que “la educación es prioritaria” y “hay que regresar ya a la normalidad”. Ellos han tomado la decisión de acordar con los banqueros y el FMI para seguir pagando la deuda externa. No están dispuestos a reasignar partidas para garantizar las condiciones sanitarias y educativas, las reformas de infraestructura ni la creación de las escuelas necesarias, o los nombramientos de docentes y auxiliares. ¡Al contrario, han recortado el presupuesto educativo para 2021, sobre todo en CABA! Por eso nosotros planteamos la necesidad de organizarnos para luchar y exigir partidas presupuestarias de emergencia. Impulsamos la movilización de docentes, estudiantes, trabajadores y familias para lograrlo.

ES.–Los gobiernos solo debaten presencialidad. ¿El tema salarial estaría saldado?

M.S.– ¡De ninguna manera! El año pasado la docencia perdió entre 10% y 20% del salario en relación con la inflación, según la provincia. ¡Y encima tuvimos que sostener la virtualidad con nuestros bolsillos! Es fundamental tomar nacionalmente la pelea por aumento de salarios que recupere la pérdida de 2020 y cubra la canasta familiar que, según el Indec, está en 82.000 pesos. Y, además, es necesario un bono que cubra una canasta tecnológica para los gastos extras de la virtualidad o que el gobierno garantice su gratuidad. ¡No puede ser que tengamos que seguir pagándola los trabajadores de la educación o las familias de los estudiantes! La cuestión salarial debe ser resuelta antes del inicio del ciclo lectivo, sea virtual o semipresencial. Y Trotta, Larreta, Kicillof y todos los gobernadores, escondiéndose detrás del debate de presencialidad, ni hablan del salario.

ES.–¿Qué política van a proponer a la docencia porteña desde Ademys ante la definición de Acuña de regresar el 17 de febrero y amenazar a los docentes que no se presenten? UTE-Ctera plantea una “retención de servicios”.

M.S.– En Ademys definiremos las medidas en asambleas abiertas, como hemos hecho durante todo 2020. Son las bases docentes las que definen democráticamente qué postura adoptar, siempre. Vamos a impulsar desde el 8 de febrero relevamientos de las verdaderas condiciones de cada escuela para desenmascarar las mentiras de Acuña. Haremos asambleas por escuelas y en esa semana estaremos convocando una gran asamblea abierta y unificada de toda la docencia de la Ciudad de Buenos Aires donde podamos debatir los relevamientos y definir un plan de lucha por condiciones para la presencialidad, para la virtualidad y el salario.

J.A.– UTE, el gremio de Ctera en CABA, está denunciando correctamente a Larreta y Acuña sobre la imposibilidad de retomar las clases presenciales ya. Y plantea una “retención de servicios” en donde no estén dadas las condiciones para volver. Nosotros creemos que no podemos dejar que el gobierno divida a la docencia “escuela por escuela”, que empiecen en algunas pocas escuelas de zonas con recursos y cooperadoras que garanticen ciertas condiciones y no empiecen solo en las escuelas pobres. Como gremio, desde Ademys debemos impulsar la lucha unificada de todos los docentes de la Ciudad en unidad con todos los gremios. Y reclamamos a Ctera que unifique la lucha nacionalmente, terminando con esa política de abandonar a cada docente en su provincia. También le exigimos a las CTA y la CGT que rompan su pacto con el gobierno nacional y convoquen a luchar por salarios y por la defensa de la educación de los hijos de los trabajadores.

ES.–Hay grupos de “padres organizados” que apoyan la política gubernamental y también grupos de familias que plantean el regreso seguro a las aulas.

J.A.– “Padres organizados” u organizaciones similares, junto a ONG vinculadas a grupos empresariales apoyan la presencialidad ya, atacan a los docentes y no exigen nada a los gobiernos. Existen en CABA, en Buenos Aires y en varias provincias, vinculados a Cambiemos. Pero también en provincias como Santa Cruz, auspiciadas por el gobierno de Alicia Kirchner.

M.S.– También surgieron agrupamientos en CABA como “familias por el regreso seguro”, que impulsan condiciones seguras para los estudiantes y trabajadores y están denunciando activamente a Larreta y Acuña, defendiendo la escuela pública. Desde Ademys e Izquierda Socialista llamamos a apoyar y fortalecer esta organización de las familias de trabajadores en apoyo a los reclamos docentes y la escuela pública. Es fundamental para apoyar las medidas de lucha que tome la docencia y coordinar las acciones y movilizaciones que desde Ademys y los sindicatos combativos votemos realizar, ayudando a contrarrestar el ajuste y las campañas contra la docencia. Con la unidad de los docentes y el apoyo de estudiantes, familiares y trabajadores podremos lograr nuestras reivindicaciones.

 

Escribe Pablo Almeida, delegado general ATE Ministerio de Economía y legislador porteño por Izquierda Socialista/ FIT Unidad

Fiel a su estilo de intentar primerear con anuncios “marketineros”, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires convoca al regreso a la presencialidad en las escuelas sin condiciones de salubridad en medio del alza de contagios por el coronavirus. La ministra Acuña, responsable de cada uno de los ataques del gobierno de Larreta contra la educación pública en la Ciudad en los últimos cinco años, anunció el 21 de enero con bombos y platillos un regreso masivo a las aulas a partir del 17 de febrero. Una vez más, un anuncio irresponsable para los titulares de los medios de comunicación que no tiene en cuenta los criterios de crecimiento de casos ni las deficientes condiciones edilicias ni de salubridad para quienes con su trabajo sostienen la educación, ni para las y los estudiantes y sus familias. El único fin que se persigue es erigir al gobierno porteño como el abanderado de la vuelta a la presencialidad a como dé lugar, intentando desplazar de ese sitio al gobierno nacional, que a través del ministro de Educación Trotta viene haciendo planteos similares a los de Larreta y Acuña.

En ese marco, y a tono con lo que vienen reclamando los gremios docentes de la Ciudad encabezados por Ademys, hemos solicitado con carácter urgente una entrevista con la ministra de Educación Soledad Acuña, para que presente un informe oficial de los protocolos a aplicar, así como de las condiciones de todos los establecimientos educativos en los que plantea el retorno a la presencialidad. Y para rechazar de plano que docentes, auxiliares, estudiantes y familias tengamos que pagar con nuestra salud por una nueva irresponsabilidad que solo busca réditos electorales al mostrar una falsa preocupación por la educación.

Además reclamamos que el ministerio dé a conocer la lista de contagios que se han registrado en las burbujas del ciclo 2020 y en las colonias de verano. Que informe qué escuelas fueron refaccionadas durante 2020 y los arreglos que se realizaron para acondicionarlas a fin de brindar una presencialidad segura en relación con la pandemia del Covid-19 y el dengue. También exigimos información precisa sobre las medidas que el Gobierno de la Ciudad prevé para evitar que decenas de miles de estudiantes, docentes y auxiliares tengan que utilizar los ya abarrotados transportes públicos.

Reclamamos el cronograma del plan de vacunación en la Ciudad que aún al día de hoy se desconoce y que debe incluir a la totalidad del personal que trabaja en las escuelas, trabajadoras y trabajadores de limpieza, de los comedores y de la planta no docente de apoyo a la integración de niños de la modalidad especial.

Dada la notoria insuficiencia nutricional de los bolsones entregados en el ciclo 2020, y la falta de dispositivos y conectividad por parte de un número considerable de la población escolar, solicitamos que se revisen las partidas presupuestarias previstas para garantizar que este año los bolsones se adecuen a una nutrición sana y que ningún estudiante o docente quede sin conexión virtual. Asimismo, frente a la falta de vacantes que se reitera este año lectivo exigimos una urgente solución que tiene que partir de la construcción de escuelas. Proponemos para afrontar todas estas urgentes cuestiones la reasignación de fondos previstos para el pago de deuda con bancos y entidades financieras. 

Nos solidarizamos con el reclamo efectuado por Ademys y otros sindicatos para que se garantice el nombramiento de todos los cargos docentes vacantes, se aumenten las plantas funcionales de docentes y de personal de limpieza y se garantice la actualización salarial de los trabajadores de la educación de acuerdo al alza del costo de vida registrado en CABA, que solo para 2020 fue de 40 por ciento.

Desde nuestra banca nos ponemos a disposición una vez más de los reclamos y las luchas que llevan adelante la docencia y el conjunto de la comunidad educativa contra los nuevos ataques que en este 2021 preparan Larreta y Acuña.

 

Escribe Guillermo Sánchez Porta 

Este martes 10 de noviembre se realizó la jornada nacional de lucha impulsada por el Encuentro Nacional de sindicatos, seccionales, directivos y agrupaciones docentes.

El gobierno nacional de Fernández, a través de su ministro de educación Trotta y el Consejo Federal de Educación decidió, finalmente, que todas las provincias del país pueden regresar a clases presenciales cuando lo decidan. Sobre la base de un “semáforo” del Covid-19, definen que en las provincias o ciudades con estado “amarillo” o “verde”, van a regresar a la presencialidad.

Lo que antes sólo decían Larreta y su ministra Acuña de CABA, ahora ya es unánime entre Trotta, Kicillof y todos los gobernadores del país. Anuncian que desde estas semanas van a volver a clases todos los chicos del país, que ya regresamos, gradualmente, a la normalidad. 

¿Qué hay de cierto en esto? Todo es una enorme irresponsabilidad y una campaña política. Por un lado, quieren hacer creer a la población que las clases regresan y se termina el último rincón de la cuarentena sanitaria. Esto dejaría a docentes, estudiantes y sus familias con el enorme riesgo de contagio y la posibilidad de una nueva explosión de la pandemia. No hay ninguna posibilidad de retomar clases presenciales, sin este riesgo. Y el gobierno lo sabe. Por eso lo que van a tratar de hacer es que grupos de 8 a 10 estudiantes se reúnan con un docente en “burbujas” educativas, vayan a la escuela por dos horas a realizar actividades recreativas. Una o dos veces por semana. ¡Esto no tiene nada que ver con “normalidad” ni regreso a clases! Esto es arriesgar la salud, para “hacer como si tuvieran clases”.

Pero, ¿por qué hacen esto el presidente y los gobernadores? Por un lado, quieren instalar que ya está todo bajo “normalidad”. Que las madres y padres que no pueden ir a trabajar presencialmente porque los hijos no van a la escuela, ya no sean excusados y tengan que ir o serán despedidos. Quieren que las escuelas privadas justifiquen el cobro de las cuotas, entonces que los alumnos al menos vayan un mes, unos días. Y, sobre todo, quieren que quede instalado que en febrero, pase lo que pase con la pandemia, todos van a volver a la escuela.

Son tan absurdos los decretos que sacaron de regreso, que Trotta deja en mano de los gobernadores la decisión. Estos en manos de los intendentes. Y estos en manos de las directoras de escuela, quienes ya informaron que sólo será voluntario para docentes y alumnos. Todos saben que las escuelas no están en condiciones de infraestructura ni sanitarias para el regreso.

Por eso, lo que estamos exigiendo es que el gobierno invierta urgentemente dinero para que se garantice la educación pública virtual, con conectividad gratuita y entrega de computadoras a alumnos y docentes. Y se arreglen ya las escuelas. Mientras, seguimos diciendo que con pandemia, no volvemos a la presencialidad.

Por otro lado, la docencia está sufriendo salarios de pobreza, falta de trabajo de miles de docentes que no fueron nombrados en todo el 2020 y súper explotación de los que sí están trabajando, a toda hora, con internet, con muchísimos más alumnos que los que corresponden, etcétera.

Ante todo esto, la burocracia sindical de Alesso y Baradel de Ctera y las listas Celeste de todo el país, cuestionan la falta de condiciones para el regreso a clases, pero dejan correr los aprietes a docentes para presentarse. Y, sobre todo, avalan la política de ajuste salarial y laboral de Fernández y los gobernadores, acordando las paritarias con ellos y no llamando a la lucha.

Por eso, los sindicatos opositores encabezados por Ademys CABA, Suteba Multicolores bonaerenses, Amsafe Rosario, Adosac Santa Cruz, Sute Mendoza, AGD Formosa y directivos de las minorías de ATEN Neuquén o Agmer Entre Ríos, han empezado a coordinar declaraciones y acciones, como la importante jornada del 10/11. Con paros, actos, caravanas, radios abiertas, en cada provincia se protestó contra la política del gobierno y se exigió plata para educación pública, no para el FMI. Además, que Ctera y los sindicatos provinciales, salgan a la lucha.

El acto más importante fue una fuerte caravana de Ademys y los Suteba Multicolores,  en CABA que culminó en el Ministerio de Educación de la Nación.

Llamamos a darle continuidad a esta coordinación y a apoyarnos en los directivos, estudiantes secundarios y familias, para que juntos rechacemos la irresponsabilidad de Fernández y los gobernadores.

Escribe Guillermo Sánchez Porta

Hace ya varias semanas que Alberto Fernández y los gobernadores, con el ministro Trotta y los ministros de educación de cada provincia en el Consejo Federal de Educación, resolvieron tratar de avanzar en el regreso a la “presencialidad” de los alumnos y docentes. Desde el Frente de Todos quieren que la gente crea que sólo son “ideas de Larreta y su ministra Acuña”. Pero la realidad es que Cambiemos en CABA son la punta de lanza de una política nacional, de ir metiendo de a poco el regreso a la presencialidad en las escuelas, de alumnos, docentes y auxiliares, en plena pandemia.

Este regreso no tiene nada que ver con el proceso de enseñanza. Estamos a menos de un mes de que termine el ciclo lectivo, que hemos sostenido con enorme esfuerzo los docentes, estudiantes y familias, nada va a cambiar en tres semanas. En donde, además, sólo irían grupos “burbuja” de nueve estudiantes un par de días por semana, no se enseñará nada “presencialmente”, sino que harán recreación, una hora y media. Ahora dicen que es para “revincularse” … pero en las burbujas hay sólo un grupito, pueden ser de otros cursos y ni siquiera son sus propias maestras y profesores.

Todas las variantes de volver a la “presencialidad” en el resto del mundo, fueron suspendidas porque sólo generaron una explosión de los contagios de estudiantes y sus familias. Lo mismo comenzó a ocurrir en CABA, donde hay más de cuatro escuelas que ya saltaron contagios de Covid, pese a que la campaña de Ademys en unidad con las familias y los alumnos, ha hecho fracasar el regreso de Larreta y Acuña.

Pero la mentira tiene patas cortas y el doble discurso del gobierno peronista empieza a desnudarse. Hace unos días la ministra de gobierno de Kicillof, María Teresa García declaraba en Radio con Vos que “la propuesta de Larreta de regresar ahora a las escuelas no tiene sentido” y “lo de iniciar el ciclo lectivo 2021 el 17 de febrero es sólo propaganda política, porque será Trotta y el Consejo federal de Educación los que determinarán la fecha y no será antes de marzo”. Pero, renglón seguido, Kicillof declaró el lanzamiento del “Plan de regreso seguro a clases presenciales” y más de 50 intendentes del peronismo y Cambiemos ya le solicitaron regresar presencialmente, incluso en el gran Buenos Aires, donde el Covid sigue con altos grados de contagio.

Lo mismo están intentando en Santa Cruz, La Pampa, San Luis y en casi todas las provincias, más allá del color político del gobernador. Detrás de este retorno forzado e irresponsable, está la idea de instalar que se puede “convivir con la pandemia”, que las familias “dejen” a sus hijos en las escuelas y puedan ir a trabajar como si nada, para que las empresas puedan seguir con sus ganancias, aunque sigan creciendo contagios y muertes. Además, dejan “a voluntad de las familias” si los chicos van o no, para no tener ninguna responsabilidad en caso de probable contagio.

El sindicato Ademys de CABA se ha puesto al frente de la lucha contra esta peligrosa política. Organizando una fuerte campaña con las familias para que se nieguen a enviar sus hijos. Y, además de realizar movilizaciones y caravanas semanales, resolvieron en asambleas “paros presenciales” de los docentes que sean citados. Esta lucha, que sólo la da Ademys en CABA, ha tenido fuerte impacto en el regreso de Larreta y Acuña, que está fracasando, con “burbujas” vacías, que han tenido que juntar, de sólo dos o tres chicos por escuela y con centenares de docentes que se niegan a ir a la escuela.

Lamentablemente desde las conducciones burocráticas de Ctera y demás gremios nacionales, más allá de alguna exigencia de “que se cumplan los protocolos”, están dejando correr esta nefasta política. Por eso en una reunión nacional docente opositora se sacó una declaración firmada por Ademys (CABA), SUTE (Mendoza), Adosac (Santa Cruz), Amsafe (Rosario), GDA (Formosa), Sutef (Tierra del Fuego), Suteba (La Matanza, Tigre, Bahía Blanca, Ensenada), Minoría ATEN (Capital – Neuquén), seccionales de Agmer (Entre Ríos), entre otros dirigentes y agrupaciones docentes, se resolvió apoyar la lucha de Ademys, como la de Santa Cruz, Chubut, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén, denunciar al gobierno nacional y los gobernadores por su política de ajuste y entrega a multinacionales y el FMI y convocar a una jornada nacional de lucha para el 10 de noviembre.

Llamamos a todos los docentes del país a sumarse a esta jornada y a las familias y estudiantes a coordinar la lucha contra la presencialidad, exigiendo conectividad a internet y computadoras gratuitas para sostener la educación virtual en pandemia.

¡Hola seño, espero ande bien! Sinceramente yo siempre le dije a Carla que, si pedían que l@s chic@s volvieran a clases, yo no la iba dejar que vaya. La cuido y me cuido demasiado para que no nos contagiemos. Y exponerla a esta altura, faltando tan poco para que terminen las clases, me parece que no está bueno... Aparte los profes siempre estuvieron dispuestos para dar clases todos los días desde que comenzó la pandemia, sea como sea, de la manera que l@s chic@s podían tomarla, lo hicieron, no perdieron clases, siguieron aprendiendo igual, no es que estaban de vacaciones. ¡Que dejen que termine lo que queda de este año y el año que viene se ve cómo siguen las cosas! Y, con todas las precauciones que tienen que tener en la escuela, ahí recién tomaré una decisión. Pero ahora, en este tiempo, cómo están las cosas en la zona, no me parece que tengan que volver al cole. Yo de mi parte no la mandaré, si piden que vuelvan. Este fin de semana que pasó acaba de fallecer otra persona en nuestro barrio por Covid. No voy a exponerla. Mientras pueda evitar que le pase algo a Carla, lo voy a hacer.

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