Sep 03, 2026 Last Updated 2:40 PM, Sep 2, 2026

Izquierda Socialista


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

Las elecciones reflejaron un profundo descreimiento y una gran decepción con los políticos patronales: el 47% del padrón no votó, el nivel más alto de abstención desde 1983. En ese contexto, el PRO se hundió: Silvia Lospennato y los Macri apenas alcanzaron el 15%, mientras la ultraderecha de Manuel Adorni y los Milei dio el batacazo con un 30%. El peronismo, con Leandro Santoro a la cabeza, fue el otro gran derrotado, pese a que lo daban primero en las encuestas (27%). En ese escenario, el Frente de Izquierda Unidad hizo una buena elección, quedando como la quinta fuerza entre las 17 listas que competían, con un 3,16%. Renovó una banca en la Legislatura y superó a Ramiro Marra, a la lista de los radicales encabezada por Lucille Levy (del espacio de Martín Lousteau), entre otras.

El gran “ganador” de las elecciones del pasado 18 de mayo fue la abstención. Casi cinco de cada diez personas no fueron a votar, un fenómeno que se repitió en las cinco elecciones celebradas este año. Hay varias conjeturas sobre sus causas. Algunos analistas hablan de una “disociación entre la política y la gente”. Es decir, una profunda decepción y descreimiento por parte de amplios sectores populares y de la juventud frente a los políticos tradicionales y patronales, incluyendo a La Libertad Avanza (LLA).

El hastío frente a las reiteradas estafas electorales, las promesas incumplidas y la corrupción sistemática alimenta ese desencanto. “El 79 % considera que se gobierna para grupos poderosos en su propio beneficio”, señala un estudio (Clarín, 20/5).
Por eso, aunque se trataba de una elección legislativa, se apeló a referentes nacionales como candidatos y se involucraron figuras como Mauricio Macri y Javier Milei. Sin embargo, lo que predominó fue la apatía.

Estamos ante una crisis estructural del régimen y de esta democracia capitalista, que durante décadas funcionó con un bipartidismo capaz de canalizar las expectativas populares. Esa etapa ya quedó atrás, dando lugar a la actual dispersión y atomización electoral.

Triunfo de la ultraderecha y derrumbe del PRO

El PRO fue el gran derrotado tras 18 años de gobierno. La “muñeca” de Jorge Macri, al adelantar las elecciones especulando con que eso le jugaría a favor, solo adelantó su propia derrota, que fue estrepitosa. Ya había explotado Cambiemos (PRO-UCR-CC); ahora, explotó el PRO. Incluso sumando lo que obtuvo Horacio Rodríguez Larreta, igual quedaba tercero. No ganó en ninguna de las quince comunas. Apelaron a Lospennato, que ni siquiera pudo votar porque tiene domicilio en la provincia de Buenos Aires. El gran derrotado, otra vez, fue Macri, quien se tomó un avión a Europa, según dijo, por compromisos con la FIFA.

Junto al ausentismo, la otra gran noticia fue el triunfo de Adorni, candidato del gobierno de Milei y de la ultraderecha, que salió fortalecido al capitalizar principalmente el derrumbe del PRO. Fue un verdadero batacazo: la mayoría de las encuestas daban arriba a Santoro. Adorni y Milei lograron un doble triunfo, derrotando al peronismo por un lado y aplastando al PRO (su socio en el Congreso), al que duplicaron en votos.

Durante la campaña, Adorni y Milei impulsaron un discurso furibundamente anti-PRO y anti-Macri, acusándolos de ya no ser una herramienta útil para terminar con el peronismo. Bajo la consigna “Milei o kirchnerismo”, se presentaron como los únicos capaces de “enterrar a los K”. Es una expresión más del proceso abierto en las elecciones de 2023, donde es la ultraderecha la que capitaliza electoralmente el descreimiento en los viejos dirigentes y partidos patronales.

En especial, se repite el voto equivocado de sectores populares que rompen con el peronismo. Así, Milei se consolida como la nueva expresión política (en versión ultraderechista) del espacio de derecha que hasta ahora ocupaba el PRO. Ese es el gran triunfo político del gobierno, más allá del 30% que obtuvo: si se suman los votos anteriores del PRO y de LLA, el caudal es similar al de esta elección. Recordemos que Milei sacó el 57% en CABA en el balotaje.

El hecho central es que ahora fagocitó al PRO y apunta a hacer lo mismo en la provincia de Buenos Aires, convocando a que sus referentes se sumen a la lista violeta. Es lo que viene tejiendo con Diego Santilli y Cristian Ritondo, y ya varios intendentes pegaron el salto.

El pif de Santoro

La división en varias listas de la derecha y la ultraderecha venía favoreciendo a Santoro. Pero en la noche del domingo todo se derrumbó. Tuvieron que desmontar la conferencia de prensa que habían previsto junto a su militancia en Ferro, y la reemplazaron por un breve saludo de tres minutos, en el que Santoro reconoció la derrota.

Fue un candidato tibio, anodino, que intentó despegarse del karma de haber sido íntimo de Alberto Fernández y aseguró no tener vínculos con Cristina. “Yo me enfoco en lo local”, dijo. Cambió el nombre de su lista y pasó del color celeste al verde. Promovió un espacio amplio, conciliador: “yo me llevo bien con todos”. No enfrentó a Adorni. Afirmó: “no soy anti Milei, ni anti nadie”, dejando en evidencia que el peronismo no es una herramienta para enfrentar ni a la ultraderecha ni al PRO, ni en las calles ni en el Parlamento.

Así, el peronismo queda sin poder mostrar un triunfo de cara al desafío electoral en la provincia de Buenos Aires.

Buena elección del Frente de Izquierda

El Frente de Izquierda hizo una buena elección, a pesar de que el 55% de quienes fueron a votar lo hicieron por listas de la ultraderecha o de derecha y el 30% por las tres listas del peronismo. Fue la quinta fuerza que entró a la Legislatura. Superó al ultraderechista echado por Karina Milei, Ramiro Marra y a otros candidatos del mismo signo, a Lucille Levy, a Laura Oliveto de la Coalición Cívica bendecida por Elisa Carrió y a dos listas peronistas, entre otras como el Nuevo-Mas, con un testimonial 0,38%.

A pesar de haber quedado un punto por debajo de la elección de 2023, en algunas comunas el Frente de Izquierda llegó al 4% como en Almagro-Boedo; 3,9% en Chacarita-Villa Crespo; 3,74% en San Cristóbal y Balvanera.

Como dijo nuestra legisladora electa Mercedes Trimarchi (ver "El Frente de Izquierda salió quinta fuerza"): “El Frente de Izquierda pudo capitalizar una franja de luchadoras y luchadores, jubiladas y jubilados, mujeres y disidencias y de la juventud que no se dejaron arrastrar por las variantes patronales. Esto es muy importante para fortalecer las luchas que se vienen. Llamamos a seguir impulsando la pelea por derrotar la motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI y por una salida de fondo, el no pago de la deuda y la ruptura con el FMI, para que esa plata vaya a salario, jubilaciones, trabajo, vivienda, a la educación, universidad y salud pública. Salida tan necesaria y urgente que solo la izquierda plantea”.

 

Solo cinco de las diecisiete fuerzas políticas que participaron de la elección legislativa de CABA obtuvieron representación parlamentaria

Adorni
Manuel Adorni
Santoro
Leandro Santoro
Imagen 3
Silvia Lospennato
Imagen 4
Horacio R. Larreta
Imagen 5
Vanina Biasi


Escribe Pablo Almeida, delegado general ATE Mecon

Detrás del fenómeno de la masiva abstención y del derrumbe del PRO, las elecciones del pasado domingo arrojan otra conclusión: pese a la dispersión reinante en el resto de las fuerzas políticas patronales el peronismo encabezado por Leandro Santoro no logró ganar las elecciones legislativas ni crecer electoralmente. Esto provocó una profunda crisis en su espacio. La imagen de la noche en el búnker montado en el club Ferrocarril Oeste fue un deslucido discurso a la prensa del candidato que encabezaba la lista con las caras largas de los dirigentes del fondo.

Una nueva decepción del peronismo de la Ciudad de Buenos Aires pese a que todas las encuestas lo daban por ganador. Los resultados demostraron algo que dijimos durante toda la campaña: el peronismo no es una verdadera alternativa para derrotar al ultraderechista Javier Milei.

En primer lugar, porque el último gobierno peronista de Alberto Fernández (del que Santoro fue un férreo defensor), no resolvió ninguno de los problemas que había prometido. No sólo no llenó ninguna heladera, sino que luego de cuatro años la inflación superó el 250% interanual y la pobreza se ubicó en el 42%. Todo esto en el marco de reconocer la deuda fraudulenta contraída por Mauricio Macri y Luis Caputo con el FMI.

La estrategia del peronismo porteño fue la de intentar ocultar el pasado  con un marketinero cambio de estética: abandonó el nombre de Unión por la Patria y adoptó Es Ahora Buenos Aires, e incluso cambió el color celeste por un verde fluor. Discursivamente, volvió a apelar a bellas frases como el “enfrentamiento al abandono y la crueldad”, pero no pudo proponer nada frente a los problemas concretos que tiene el pueblo trabajador en la Ciudad. Aquí reside la principal limitación que tiene el peronismo en todo el país: no es visto como salida porque no tiene ninguna propuesta distinta a las que ya aplicó y que terminaron en el desastre electoral de 2023, que devino en la victoria electoral de LLA.

Leandro Santoro remarcó la idea de que su espacio debía conformar una fuerza política que no sea antagónica al Gobierno nacional: “No me considero anti Milei ni anti liberal”. A pocos días de las elecciones dejó en claro que la estrategia era convertirse en una fuerza como el peronismo cordobés de Martín Llaryora y Juan Schiaretti. En otras palabras, Santoro y el peronismo de la Ciudad buscan consolidarse como una fuerza que acuerde con La Libertad Avanza al punto de darle los votos necesarios en el Congreso para votar todas las leyes antipopulares y garantizar el ajuste en su distrito.  
Acorde con este perfil, Es Ahora Buenos Aires no hizo ninguna referencia ni discursiva ni en sus candidaturas a las luchas que atravesaron este primer año y medio de gobierno de Milei ni a las que hace más de una década se vienen dando contra los sucesivos gobiernos del PRO.

Este balance de un nuevo fracaso electoral es muy importante para discutir fraternalmente con quienes, aun con dudas, creyeron que votar a Santoro ayudaba a la imprescindible pelea contra la ultraderecha. Una vez más volvió a quedar claro que las medias tintas, los discursos lavados y repetir las mismas recetas de siempre solo conducen a nuevas frustraciones.

*Foto de portada: Mercedes Trimarchi (Izquierda Socialista) y Vanina Biasi (PO)

Escribe Guido Poletti

En el contexto general del resultado electoral, el Frente de Izquierda hizo una buena elección. A pesar de la abismal diferencia presupuestal destinada a la campaña y del escaso espacio que le otorgaron los medios de comunicación, finalizó en quinto lugar, inmediatamente detrás de Manuel Adorni (LLA), Leandro Santoro (Es Ahora Buenos Aires), Silvia Lospennato (PRO) y Horacio Rodríguez Larreta (Volvamos Buenos Aires). Superó así a fuerzas que durante toda la campaña fueron presentadas como “más competitivas”, como la del ultraderechista Ramiro Marra (Ucedé). El FIT Unidad también se impuso sobre expresiones políticas patronales de peso, como la UCR de Lucille Levy; la lista impulsada por Guillermo Moreno, con Alejandro Kim; el libertario Yamil Santoro; o el ex secretario general de la Presidencia de Cristina Fernández, Juan Manuel Abal Medina, entre otros.

En una campaña marcada por el descontento, que se expresó principalmente a través de la abstención, se destaca el 3,16 % obtenido por el FIT Unidad, una de las cinco fuerzas que logró representación parlamentaria. Renovó una banca que será ejercida de manera rotativa, como ya es tradición, por Vanina Biasi (PO), Celeste Fierro (MST), Andrea D’Atri (PTS) y nuestra compañera de Izquierda Socialista, Mercedes Trimarchi, dirigenta de la agrupación Isadora - Mujeres en Lucha.

El FIT Unidad llevó adelante una campaña a pulmón, recorriendo barrios, colegios y facultades, mientras acompañaba todas las luchas que continuaron pese al contexto electoral.

Durante toda la campaña, las y los candidatos del Frente de Izquierda fueron blanco de un ataque sistemático por parte de varios periodistas mediáticos, que los acusaron de “antisemitas” por denunciar el genocidio llevado adelante por el Estado sionista de Israel y por apoyar la causa del pueblo palestino.

A pesar de eso, se sostuvo una campaña ejemplar y principista: no dejó de denunciar lo que otros callaban y se hizo presente en cada una de las luchas contra el plan motosierra del presidente Javier Milei. La banca conquistada estará, como siempre, al servicio de todas esas peleas. Más que nunca, es necesario fortalecer al Frente de Izquierda Unidad frente a los desafíos que se vienen. Por eso, te invitamos a sumarte a Izquierda Socialista, a reunirte y organizarte con nosotros.

Escribe Agustín Blanco

Con apenas el 53,4% del padrón concurriendo a las urnas, la Ciudad de Buenos Aires vivió en estas elecciones legislativas una de las jornadas con menor participación desde el regreso de la democracia en 1983. Lejos de ser una simple “apatía electoral”, el dato expresa una crisis política profunda: una creciente desconfianza a los partidos patronales, en una ciudad donde las desigualdades se profundizan y algunas promesas electorales ya no parecen convencer a nadie.

Aunque el promedio general fue bajo, la abstención golpeó con más fuerza en las comunas populares. En la Comuna 8 (que nuclea Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano) la participación cayó al 47,4%. En la Comuna 9, que incluye Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda, el número fue del 54,4%. En la Comuna 4 (que abarca La Boca, Barracas y el sur de Puerto Madero) el dato fue aún más contundente: solo el 45% del padrón emitió su voto.

Paradójicamente, el récord de abstención se lo llevó la Comuna 1, que combina zonas céntricas de alto flujo comercial como Retiro y San Nicolás, con barrios históricamente relegados como Constitución: allí, el 58,9% de los votantes se ausentó.

Lejos de ser una anomalía momentánea, los altos niveles de abstención y voto en blanco o nulo se repiten en distintas elecciones en todo el país y marcan una crisis del régimen político. En una ciudad gobernada desde hace casi dos décadas por el PRO y sus variantes, donde el modelo de especulación inmobiliaria, precarización laboral y represión a la protesta se profundiza, la desconexión entre los partidos patronales y las necesidades populares es cada vez más evidente.

En los barrios más vulnerables, donde el acceso a derechos básicos como vivienda, salud, educación y trabajo digno es una pelea cotidiana, ir a votar no aparece como una prioridad. ¿Qué sentido tiene elegir entre candidatos que gestionan para las grandes constructoras, los bancos y la policía? La abstención en los barrios vulnerables no es “desinterés”, sino un síntoma de hartazgo y exclusión.

Tags

*Foto de portada: Las y los vecinos se organizaron por sus propios medios

El país volvió a conmocionarse por una nueva catástrofe climática que dejó a miles de familias trabajadoras sin nada. Una vez más, fue la solidaridad del pueblo la que permitió empezar a dar respuesta frente a la emergencia social. Transcribimos el relato de  Sergio “Bonu” Bonuccelli, dirigente de Izquierda Socialista y del FITU en Zárate y Campana, quien alertó y denunció desde hace tiempo los riesgos que podían derivar en una tragedia como esta.

El viernes al mediodía fui a buscar a mi nieta a la escuela y de pronto se largó a llover con todo. Enseguida, las principales calles ya estaban inundadas. Tuvimos que dar muchas vueltas por donde todavía se podía circular, lentamente, para poder llegar a casa. En el barrio, el agua entraba en las casas que no están elevadas. En la nuestra, y en la de algunos vecinos que las tenemos un poco más altas, por suerte no se arruinó nada. Igual, la lluvia fue tan fuerte que entraba agua por los techos.

La lluvia no paraba y no podíamos salir. Empezamos a ver por los medios de comunicación lo que había pasado en toda la provincia: Avellaneda, Quilmes, Berisso, La Plata, La Matanza, Moreno. Barrios enteros inundados. En Zárate y Campana, centenares de casas están completamente tapadas. Autos, heladeras, camas, todo arrastrado por el agua. Gente subida a los techos. Fue terrible.

Recién el sábado a la tarde pudimos empezar a salir. Nos organizamos entre vecinos para ver cómo estaban todos, qué necesitaban. En mi barrio y en los que no se habían inundado tanto, empezamos a juntar cosas para ayudar, cocinar, y ver cómo llegar a los barrios más afectados. Ahí vimos que en todos lados las y los trabajadores hacían lo mismo: iban a las sociedades de fomento, a organizaciones sociales, a iglesias o a casas de vecinos, y desde ahí se repartía ropa, comida, lo que hubiera. La gente pedía que la rescataran. Aparecieron botes improvisados que ayudaban a sacar a los vecinos y a las pocas cosas que se podían salvar.

También vimos que el intendente de Zárate, Marcelo Matzkin (hombre de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich), y el de Campana, Sebastián Abella (del PRO y amigo de ex ministro de Economía, Sergio Massa), no aparecían por ningún lado, aunque sí los veíamos en los noticieros. Publicaban comunicados y habilitaron apenas dos o tres centros para recibir donaciones. Hoy debía llegar un tren solidario desde Retiro, con ayuda reunida por vecinos de Buenos Aires. Pero, por la inundación en parte de las vías, no pudo llegar. Lo indignante es que los vecinos ya se habían organizado para recibir las donaciones directamente, porque se enteraron de que primero iban a pasar por el municipio, y temían que no las repartieran. ¡La gente no confía en los intendentes!

Ahora el agua bajó, pero hay decenas de barrios que siguen inundados. Esto no se termina: es una verdadera catástrofe. Los intendentes y el gobernador Axel Kicillof dicen que con 400 milímetros en un día no se podía hacer nada. Javier Milei, que ya aprendió del repudio en Bahía Blanca, no apareció. Festejaba las elecciones en CABA como si nada. Ni una palabra para las miles de familias que perdieron todo. Las únicas que ese día nos mencionaron fueron las candidatas del FITU.

Hace dos meses, con mucha menos lluvia, ya se habían inundado varios barrios de Zárate. Ahora fueron muchos más. Desde que asumieron, los intendentes no hicieron ni una sola obra. Tampoco la provincia. Ni hablar del presidente Milei, que frenó lo poco que había en marcha.

En cambio, sí se construyen barrios privados, levantados sobre antiguas cuencas hídricas que desembocaban en el Paraná. Así, el agua de lluvia, en vez de drenar hacia los brazos del río, queda estancada. Y la que cae sobre los countries también se desborda, agravando las inundaciones en las barriadas populares. Basta con mirar la televisión: al lado de casas bajo el agua, hay countries completamente secos. ¡Y muchos ni siquiera tienen habilitación municipal!

Lo más vergonzoso es que un brazo del Paraná, el arroyo de La Cruz (principal desagüe de la cuenca hídrica) fue directamente taponado por Paolo Rocca, el dueño de Siderca (Grupo Techint). Construyó un lecho de 1.200 metros de largo, 14 de profundidad y 80 de ancho, y rellenó todo el terreno para extender su planta. ¡Por eso ahora, con 400 milímetros de lluvia, se inundó todo!

Tenemos que continuar con la solidaridad, como lo están haciendo tantas organizaciones y compañeras y compañeros de Izquierda Socialista, que colaboran desinteresadamente. Porque esta catástrofe no desaparecerá sola con la bajada del agua. Los intendentes, Kicillof y Milei seguirán mirando para otro lado.

Es fundamental organizar a los vecinos para exigir a los gobiernos que entreguen toda la ayuda necesaria, que se reconstruyan las casas y se recupere lo que el agua se llevó. ¡Hay mucha gente que literalmente perdió todo! Además, deben realizarse las obras necesarias: eliminar los muros de los barrios privados que bloquean el desagüe natural y levantar el terreno que Rocca instaló sobre el río.

Hay que reconocer que el cambio climático existe y que este tipo de eventos serán cada vez más frecuentes. Si no se llevan a cabo las obras correspondientes, tendremos más muertos, víctimas y damnificados. La plata que se le entrega al FMI debe usarse para obras públicas, para atender las necesidades de los trabajadores y el pueblo.

Tags

Nahuelmoreno.org

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa

Más Leídos

Acto en las puertas de Mercado Libre en La Matanza / Diputada Schlotthauer: “Galperín hace usura con nuestra necesidad”

Acto en las puertas de Mercado Libr…

20 Ago 2026 COMUNICADOS DE PRENSA

Este miércoles asume el diputado Giordano

Este miércoles asume el diputado G…

24 Ago 2026 COMUNICADOS DE PRENSA

Milei en baja y la bronca popular creciente

Milei en baja y la bronca popular c…

26 Ago 2026 El Socialista N° 634

Milei con los usureros y contra el pueblo endeudado

Milei con los usureros y contra el …

26 Ago 2026 El Socialista N° 634

Cerimedo, exasesor de Milei: la representación de la podrida ultraderecha

Cerimedo, exasesor de Milei: la rep…

26 Ago 2026 El Socialista N° 634