El ajuste que prepara el nuevo gobierno

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Devaluación, tarifazos y bajos salarios, en la agenda del macrismoSeguramente el detalle de las nuevas medidas económicas serán anunciadas después del cierre de esta edición de El Socialista. Pero ya podemos adelantar los trazos gruesos de lo que será la gestión macrista.

Los nuevos funcionarios ya están quejándose de que reciben un “campo minado”, “la caja vacía” y expresiones similares. Más allá de que esto sea cierto (los pagos de deudas y las millonadas de subsidios a las grandes empresas llevaron a un déficit fiscal récord y a que las reservas reales del Banco Central sean casi cero), no nos podemos confundir: el presidente Mauricio Macri lo usará como excusa para justificar que la crisis la deben pagar los trabajadores, mientras les garantizará, e incluso ampliará, las superganancias a las patronales.

La primera medida ya confirmada es la reducción de las retenciones a las exportaciones de soja, y la directa eliminación de ese impuesto para el maíz, trigo y otros cultivos. Se trata de una transferencia directa de riqueza hacia los monopolios exportadores. Empresas transnacionales como Cargill, Nidera o Dreyfuss serán las principales beneficiadas, embolsándose millones de dólares.

Lo otra medida que se tomará con certeza es una fuerte devaluación, a partir de la llamada “apertura del cepo cambiario”. Lo que sucederá será la desaparición del hasta ahora “dólar oficial” a 9,70 pesos y su “unificación” en algún valor cercano al “dólar blue” de 15 pesos. Más allá de las cuestiones técnicas, e incluso de cuál será el número final en que termine el dólar, la realidad es que una parte importante de esta devaluación se trasladará a los precios, con un fuerte guadañazo sobre el poder adquisitivo del salario. Eso sin contar, como ya explicamos en otra nota de este mismo periódico, los aumentos de precios ya producidos en las últimas semanas.

También hay seguridad, como lo aseguró el nuevo Ministro de Energía y Minería, que se producirá un fuerte aumento en las tarifas de luz y gas (y probablemente del transporte). Todo, por supuesto, para engrosar los bolsillos, en este caso, de las empresas de servicios públicos privatizados. Y, en el mediano plazo, está la garantía de pagarle a los fondos buitres. E incluso abonarle a los bancos y otros especuladores que hicieron millonadas con la bicicleta financiera del dólar a futuro. ¡El gobierno denuncia el desfalco organizado por el presidente del Banco Central en las últimas semanas, pero va a pagarles a los empresarios cómplices que se beneficiaron con esto!

El nuevo gobierno se apresura a cumplir todas las promesas que les hizo a los grandes patrones, a los monopolios de la soja, a los banqueros y a los pulpos especuladores. Para ellos no vale el “no hay plata” ni “la herencia recibida”. Mientras tanto, vemos las idas y vueltas con la única medida que, demagógicamente, había anunciado para los trabajadores, la eliminación del impuesto al salario sobre el aguinaldo. Un paliativo más que insuficiente ya que abarcará a una pequeña parte de los miles de trabajadores alcanzados por ese robo. Y ya abren el paraguas, hablando de un “pacto social”, para ponerle límites a cualquier reclamo salarial.

Los trabajadores ya llegamos a este “traspaso del mando” con el ajuste en curso del kirchnerismo. En la “transición” perdimos más poder adquisitivo. Ahora, en las primeras semanas del nuevo gobierno, se vendrá otro paquete contra nosotros. Todas estas medidas, sin excepción, van en la misma dirección: que la crisis la paguen los trabajadores y el pueblo, mientras los empresarios serán los grandes favorecidos. Nosotros nos preparamos para dar la pelea, enfrentando el nuevo ajuste. Y seguimos sosteniendo que, frente a la crisis, la única salida pasa por imponer otro modelo económico, que arranque por no pagar la fraudulenta deuda externa, terminar con los millonarios subsidios a las privatizadas, reestatizándolas bajo control de los trabajadores y poniendo en marcha un programa obrero y popular, que resuelva las urgentes necesidades de salario, trabajo, salud, educación y vivienda.


La deuda sigue creciendo

Uno de los caballitos de batalla del doble discurso kirchnerista fue “que nos estábamos desendeudando”. Los propios números oficiales lo desmienten rotundamente. Cristina termina su mandato con una deuda reconocida oficialmente (en la página web del Ministerio de Economía) de más de 250.000 millones de dólares. Sólo para comparar: tras el primer canje de deuda del año 2005, esa misma página registraba una deuda de 126.000 millones. ¡Se pagaron en efectivo más de 140.000 millones y se sigue debiendo el doble!

A lo largo de estos años, el endeudamiento siguió creciendo. Pero fue sobre todo en los últimos dos, donde pegó un salto descomunal. Así, este año el gobierno de Cristina emitió bonos, pagarés y letras en pesos por 161.024 millones de pesos (alrededor de 16.000 millones de dólares), más 15.412 millones de dólares, directamente en esa moneda. Todo esto, sumado, nos da un aumento de la deuda de más de 30.000 millones de dólares sólo en 2015.

La cuestión es más grave aun cuando descubrimos que el monto total del endeudamiento es mucho mayor al que anuncian los números oficiales, porque éstos no incluyen la deuda con los fondos buitres en proceso judicial en Nueva York, ni el llamado “Cupón PBI” (que hay que abonarlo hasta el 2035 cada vez que la economía argentina crece apenas por encima del 2% anual), ni las deudas provinciales, ni los nuevos bonos que emitirá el nuevo gobierno apenas asuma para cubrir el déficit fiscal. La suma de todo esto significará un endeudamiento superior a los 350.000 millones de dólares.

Curiosamente, los partidos patronales hasta ahora opositores (radicales, PRO, peronistas disidentes, centroizquierdistas) “dejaban correr” la afirmación kirchnerista del desendeudamiento. No sólo eso, fueron cómplices del gobierno votando todos juntos los canjes de deuda 2005 y 2010. ¿Por qué? Porque ambos comparten profundamente la prioridad polí- tica de seguir pagando la deuda a costa de ajustar al pueblo. Por eso el macrismo, “usa” ahora la falsa afirmación del desendeudamiento para decir entonces, que no hay problemas en tomar miles de millones de dólares en nuevos préstamos… para pagar los existentes. El nuevo gobierno de Macri, ya se presenta como el gran continuador de la “bola de nieve sin fin” de la deuda externa.

Lo dijimos durante estos doce años, enfrentando la mentira del “desendeudamiento”. Más aún, lo venimos sosteniendo desde hace casi 35 años. El drama de la economía argentina, el gran saqueo de nuestra riqueza, el motivo central del ajuste a los trabajadores, se basa en seguir pagando la ilegal e ilegítima deuda externa. Hoy, ante la asunción de un nuevo gobierno que ratifica seguir en este rumbo, volvemos a plantear que no hay salida sin dejar inmediatamente de pagarla, destinando todo ese dinero a resolver las urgentes necesidades del pueblo trabajador en materia de salario, empleo, educación, salud y vivienda.


Pagando hasta el último día

En el último día de gestión, el gobierno “autorizó” al Banco Central a pagar vencimientos de deuda pú- blica por 3.558 millones de dólares. Fue la última orden de Cristina a Alejandro Vanoli, el presidente del Central que, tras cumplirla, procedió a renunciar para dar paso al nuevo pagador que vendrá, el macrista “amigo de los banqueros”, Federico Sturzenegger. En sus 12 años el kirchnerismo pagó más de 180 mil millones de dólares a los usureros, por eso se autodefinió como “pagador serial”.

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