Escribe Miguel Ángel Hernández, dirigente del PSL, sección venezolana de la UIT-CI
23/1/2025. En medio de una ola de frio ártico, cruda manifestación del cambio climático que niega el ultraderechista Donald Trump, éste asumió como cuadragésimo séptimo presidente de Estados Unidos, el pasado 20 de enero.
Lugar privilegiado en la ceremonia tuvieron Elon Musk el CEO de Tesla y SpaceX, Jeff Bezos, fundador de Amazon y propietario de The Washington Post, Mark Zuckerberg, el CEO de Meta y cofundador de Facebook, Sundar Pichai, CEO de Alphabet, empresa matriz de Google y Tim Cook, CEO de Apple. Reflejando que el de Trump será un gobierno de los CEO de las grandes transnacionales. Así como gobernantes y líderes ultraderechistas de otros países como Javier Milei, Nayib Bukele, Giorgia Meloni y Santiago Abascal de Vox en el Estado español.
Su discurso de media hora se caracterizó por la arrogancia, la prepotencia y el ultranacionalismo. «Estados Unidos recuperará el lugar que le corresponde como la nación más grande, más poderosa y más respetada de la Tierra, inspirando temor y admiración en todo el mundo». Refiriéndose al canal de Panamá, afirmó amenazante: “y lo vamos a recuperar”.
Tildó de criminales a los inmigrantes: “muchos de ellos provenientes de prisiones e instituciones psiquiátricas que han ingresado ilegalmente a nuestro país desde todas partes del mundo”. Amenazó con una guerra comercial: “aplicaremos aranceles y gravámenes a países extranjeros para enriquecer a nuestros ciudadanos”, y ratificó su carácter misógino y antiderechos al afirmar que “será política oficial del gobierno de Estados Unidos que sólo haya dos géneros, masculino y femenino”. El acto además se cerró con el discurso de un rabino sionista
En su primer día como presidente de la principal potencia imperialista del mundo, Trump firmó una batería de decretos, que ya prefiguran el carácter profundamente antipopular de su gobierno, y que marcan una ofensiva de ataques contra los derechos del pueblo norteamericano y los pueblos del mundo.
Algunas de esas medidas son eliminar directrices previas que apuntaban a reducir el precio de medicinas; congelar contrataciones de empleados públicos y enviar a sus casas, con el objetivo de despedirlos posteriormente, a empleados federales que ingresaron al gobierno en el marco de un programa por la diversidad, la equidad y la inclusión; la ciudadanía por nacimiento; medidas que favorecían la protección del medio ambiente, lo que Trump denominada “el ambientalismo radical”; decretos para eliminar los programas en favor de diversidad sexual. Anunció también la retirada de Estados Unidos, del acuerdo climático de París, por segunda ocasión, también de la Organización Mundial de la Salud, declaró la «emergencia energética nacional», para ampliar significativa y sin controles ambientales, la extracción de petróleo y gas. Igualmente indultó a los 1500 ultraderechistas que tomaron violentamente el capitolio estadounidense en el 2021, entre muchas otras medidas.
El regreso del ultraderechista Donald Trump a la presidencia es la manifestación en Estados Unidos de la crisis y decadencia social, económica y política que atraviesa desde hace años el sistema capitalista-imperialista.
Su nuevo gobierno no traerá ningún tipo de mejora para el pueblo trabajador, para las mujeres, la juventud estadounidense ni para los inmigrantes. Nada se puede esperar en beneficio de los pueblos del mundo, para los palestinos, para el pueblo ucraniano y demás pueblos explotados y oprimidos del mundo.
Será un gobierno que se apoyará en las grandes transnacionales, como ya se evidenció en el acto de juramentación, con la presencia de los CEO de varias empresas tecnológicas. Trump continuará la explotación del pueblo trabajador norteamericano y la expoliación de los pueblos del mundo. Estados Unidos seguirá siendo el gendarme del mundo, expresado en el eufemismo de “la paz a través de la fuerza”, que refleja su peligroso carácter fascistoide y agresivo, que no podemos minimizar y al cual debemos enfrentar, y que además puede envalentonar a otros lideres y gobernantes de la extrema derecha en el mundo.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI), seguiremos llamando a la clase trabajadora, a la juventud, a las mujeres, a las disidencias y a los sectores populares de los Estados Unidos a movilizarse por sus reivindicaciones. En ese sentido es importante destacar las grandes marchas y concentraciones que se realizaron en todo Estados Unidos, el día antes de la toma de posesión de Trump. Miles marcharon en New York, Washington y otras 350 ciudades en todo Estados Unidos, reiterando sus demandas por los derechos y libertades de las mujeres, en defensa de los inmigrantes, por la diversidad sexual, en apoyo al pueblo palestino, entre otros reclamos. Se manifestó así la disposición del pueblo estadounidense de enfrentar en las calles al ultraderechista Donald Trump. Como dijo uno de los manifestantes en la capital norteamericana: “No nos vamos a quedar quietos mientras los multimillonarios se enriquecen aún más y otros padecen hambre en las calles”.

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
Después de quince meses de genocidio en Gaza, la heroica resistencia palestina y la inmensa solidaridad popular mundial obligaron a Israel a acordar con Hamas, con “mediación” de Estados Unidos, Egipto y Qatar, un alto el fuego. En esta nota retomamos y actualizamos conceptos contenidos en la declaración publicada el 15 de enero por la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI).
El ataque genocida de Israel desde el 7 de octubre de 2023 se cobró la vida de cerca de 50 mil palestinos en Gaza y 800 en Cisjordania y Jerusalén este. El acuerdo significa un retroceso de Israel ya que ha fracasado en su intento de destruir la resistencia del pueblo palestino y colonizar Gaza, en su plan de construir el “Gran Israel”.
En Gaza se celebra con algarabía y combatividad el acuerdo a pesar de que Netanyahu amenazó con no firmarlo y ordenó nuevos bombardeos con decenas de muertos en los últimos días antes de que entrara en vigencia. Pero ante el temor de que se extienda el conflicto y genere una mayor inestabilidad en la región, hubo una presión directa del imperialismo yanqui, de Biden y de Trump, y europeo, para que lo firmara.
Primeros palestinos liberados
El primer punto del acuerdo durará cuarenta y dos días y es el alto el fuego y la liberación de presos de ambos lados. Hamas se comprometió en la primera fase a liberar a 33 de los 90 israelíes detenidos en Gaza, e Israel a 1.900 de los casi 10.000 presos palestinos que sufren años de cárcel.
Los primeros 90 palestinos liberados, 69 mujeres, 12 hombres y 9 adolescentes, algunos sin acusación y otros acusados de supuestos delitos de “alteración del orden público”, mostraron cómo son víctimas de las brutales prisiones de Israel. En muchos casos dejan de darles alimentos y centenares han muerto en la cárcel.
Entre los liberados está Khalida Jarrar, una líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Estaba presa desde hacía catorce meses: “La celda es una pequeña caja hermética. Sólo hay un retrete en la celda con una pequeña ventana encima, que fue sellada. Me asfixiaba en mi celda, esperando a que pasen las horas, con la esperanza de encontrar unas pocas partículas de oxígeno para respirar y seguir viva”. Por todo esto, la liberación de estas presas y presos, aunque sea de una minoría, es un gran logro.
El acuerdo
Además el acuerdo incluye el retiro paulatino de las tropas invasoras, de los principales centros urbanos y del centro de Gaza, aunque algunas unidades invasoras permanecerán en la frontera. Este acuerdo permitiría el regreso de casi 2,5 millones de palestinos que habitan en campos de refugiados, a sus lugares de residencia (aunque la mayoría con sus casas destruidas), y el ingreso de 600 camiones de ayuda humanitaria por día a través de los pasos fronterizos con Egipto que estaban bloqueados por Israel. En la segunda fase, que se comenzaría a negociar en dos semanas, se impondría un alto el fuego permanente, la entrega de la totalidad de los rehenes y el retiro del 100% de las tropas. La tercera fase consistiría en resolver el gobierno de Gaza y su reconstrucción.
Israel se ha negado a dar garantías de que no continuarán los bombardeos tras la liberación de los rehenes, lo cual demuestra la endeblez del acuerdo. Y queda el interrogante de qué tipo de gobierno querrán imponer a Gaza.
Un triunfo de la resistencia y la movilización mundial
La movilización mundial y la resistencia palestina lograron un importante triunfo ya que le impone al gobierno sionista que la única forma de recuperar los rehenes es con la retirada de sus tropas. ¡Israel y las armas de los Estados Unidos y la Unión Europea no pudieron liquidar a la resistencia!
Después de más de un año de genocidio en Gaza, Israel no logró los objetivos que se planteó cuando inició la agresión en 2023: no pudo ocupar el territorio gazatí en forma definitiva, no logró liquidar a Hamas y a las demás organizaciones de la resistencia palestina, y ahora deberá retirar sus tropas.
El acuerdo demuestra también la crisis interna del sionismo y su aislamiento mundial. Las movilizaciones en Israel fueron masivas exigiendo una tregua para la liberación de los rehenes. Netanyahu tiene pedido de captura por parte de la Corte Penal Internacional; y aunque esto fue rechazado por Estados Unidos y otros países, el impacto político no pudo ser ocultado. El gobierno sionista está en profunda crisis. Mientras que el presidente de Israel Issac Herzog, llamó a aceptar el acuerdo, el ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, lo considera como “una rendición” y dimitió el domingo 19 junto con otros dos ministros del partido Otzma Yehudit (Poder Judío) del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu.
La combinación de la heroica resistencia del pueblo palestino, la expansión de la movilización mundial en repudio al genocidio, la crisis interna y el aislamiento internacional de Netanyhau, impusieron a su gobierno este acuerdo.
Joe Biden, responsable de haber entregado las armas a Israel para el genocidio, se atribuye haber logrado la firma del acuerdo. Y Trump, que acaba de asumir el gobierno, se autoconsidera autor del cese del fuego y afirma que “continuará trabajando con Israel para asegurarse de que Gaza nunca más se convierta en un refugio seguro para terroristas”.
Pero para el imperialismo el problema principal es la desestabilización del Medio Oriente y el enorme repudio popular en Estados Unidos y Europa al genocidio perpetrado por Israel.
Sostener la movilización hasta el retiro total de las tropas y defender la integridad de toda Palestina
La tercera fase del acuerdo es la más problemática. Derrotado en su intento, Israel buscará maniobrar para evitar la retirada total de las tropas y terminar con el legítimo gobierno de Hamas en Gaza, así como la integridad territorial de Palestina. Netanyahu y Trump se niegan a reconocer el gobierno de Gaza y solo la movilización internacional, junto a la resistencia palestina, pueden impedir las maniobras del sionismo para no cumplir el acuerdo.
Además, Israel está atacando a Yenin, al norte de Cisjordania, también territorio palestino invadido, donde asesinó al menos ocho personas e hirió a treinta y cinco resistentes palestinos, después del acuerdo de alto el fuego.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a las organizaciones democráticas, de la clase trabajadora y las juventudes del mundo a sostener la movilización: ¡Fuera todas las tropas de Israel de Gaza! ¡Basta de bombardeos! ¡Alto a los ataques en Cisjordania! ¡Por la apertura inmediata de todos los pasos fronterizos para la llegada masiva de ayuda internacional para terminar con el hambre y las enfermedades en Gaza! ¡Castigo a Netanyahu y justicia para las víctimas del genocidio! ¡Por la reconstrucción de Gaza y toda la Palestina destruida, sin intervención militar de Israel ni de las potencias imperialistas! ¡A poner en pie cada vivienda, escuela y hospital bombardeado! ¡Por la libre autodeterminación de Gaza y reconocimiento de su gobierno y sus organizaciones! ¡No a la intervención política de Gaza y Palestina! ¡Ni un dólar ni un arma más a la máquina genocida! ¡Ruptura de relaciones económicas, políticas, militares y diplomáticas con Israel! ¡Por una Palestina libre del río al mar!
*Nota original aquí https://izq.ar/17k
Escribe Prensa UIT-CI
15/01/2025. Durante el 15 de enero, Estados Unidos, Egipto y Qatar como países mediadores, anunciaron la firma de un acuerdo de alto el fuego en Gaza. El acuerdo llega luego de 15 meses de bombardeos y agresiones terrestres por parte de Israel que se cobraron la vida de cerca de 50 mil palestinos en Gaza y 800 en Cisjordania y Jerusalén este. El acuerdo significaría un rotundo retroceso de Israel y una derrota de su política genocida que ha fracasado en su intento de destruir la resistencia del pueblo palestino y colonizar Gaza, en su plan fascista de construir el “Gran Israel”. En Gaza se celebra con algarabía y combatividad el acuerdo y el triunfo de la resistencia.
El acuerdo de alto el fuego
Luego de meses de negociaciones, Netanyahu se vio obligado a firmar un alto el fuego que desde julio de 2024, rechazaba con contundencia. El acuerdo comienza a funcionar el domingo 19 de enero y constaría de tres fases. En la primera, que duraría 42 días, se impondría un cese al fuego y Hamas se comprometió a entregar 33 rehenes. A cambio de ello, Israel liberaría a “varios cientos” de prisioneros palestinos que permanecen en las cárceles del sionismo.
El acuerdo incluye el retiro paulatino de tropas invasoras de Gaza, de los principales centros urbanos y del corredor de Netzarim, que actualmente divide la ciudad en dos. Aunque, algunas unidades de las fuerzas permanecerán en la frontera. Este acuerdo permitiría el regreso de casi 2,5 millones de palestinos que se han desplazado y habitan en campos de refugiados y el ingreso de 600 camiones de ayuda humanitaria por día a través de los pasos fronterizos con Egipto y se liberaría el paso de Filadelfia, actualmente controlado por Israel. En la segunda fase se impondría un alto el fuego permanente, la entrega de la totalidad de los rehenes y el retiro del 100% de las tropas. Esta fase se comenzaría a negociar el día 16 de la primera fase. La tercera fase consistiría en resolver el gobierno de Gaza y su reconstrucción.
Hasta el momento, Israel se ha negado a dar garantías escritas de que no continuará los bombardeos tras la liberación de los rehenes, y quedan muchos otros interrogantes sobre la mesa, empezando por si la coalición de gobierno de ultraderecha en Israel se mantendrá o qué tipo de gobierno querrán imponer a Gaza.
Una derrota de Netanyahu, un triunfo de la resistencia y la movilización mundial
La movilización mundial y la resistencia palestina obtendría un importante triunfo ya que le impone al gobierno sionista que la única forma de recuperar los rehenes es con la retirada de todas las tropas israelíes. Una vez más Israel, aunque sea momentáneamente, fracasa en su plan expansionista. ¡Israel y las armas de los Estados Unidos y la Unión Europea no pudieron liquidar la resistencia!
Después de más de un año de genocidio en Gaza, Israel no logró ninguno de los objetivos que se planteó cuando inició la agresión después del 7 de octubre del 2023: no pudo ocupar el territorio gazatí, y ahora debería retirar todas las tropas; no logró liquidar a Hamas y a las demás organizaciones de la resistencia palestina, y a los rehenes solo los recuperará tras el acuerdo que se acaba de firmar, y por el que hay que seguir luchando para imponerlo.
El acuerdo demuestra también, la crisis interna del sionismo y su aislamiento mundial. Las movilizaciones en Israel fueron masivas y exigían una tregua para la liberación de los rehenes. Incluso en este momento, se mantiene una vigilia de familiares de los rehenes apostados desde hace días frente a la residencia de Netanyahu, quien sostenía que “no pararía hasta destruir a Hamas”. En la actualidad, Netanyahu tiene pedido de captura por parte de la Corte Penal Internacional; y aunque esto fue rechazado por Estados Unidos y otros países aliados, el impacto político no pudo ser ocultado y redujo al mínimo su capacidad de maniobra.
La combinación de la heroica resistencia del pueblo palestino, la expansión de la movilización mundial en repudio al genocidio, la crisis interna y el aislamiento internacional de Netanyhau, impusieron a su gobierno un acuerdo que fue presentado en mayo-junio de 2024 y que hasta el momento se negaba a firmar. Mientras el gabinete de Israel debe ratificar el acuerdo, la crisis al interior del mismo se profundiza. Ya el ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, considera al acuerdo como “una rendición”, y llama a otros funcionarios a renunciar. El ultraderechista ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, considera al acuerdo como “malo y peligroso”. Por otra parte, quien apareció anunciando el acuerdo fue el presidente de Israel Issac Herzog, quien exhortó a los miembros del gobierno de Netanyahu a aceptarlo.
Biden se atribuye el éxito del acuerdo y Trump sostiene “la paz a través de la fuerza”
Por su parte el jefe del imperialismo norteamericano, Joe Biden se atribuye haber logrado la firma del acuerdo e hipócritamente argumenta que “el pueblo palestino se lo merecía”, que “la gente inocente de Gaza ahora tendrá acceso a la ayuda humanitaria”. Ayuda que no llegaba por el cerco criminal impuesto por Israel, a quien Estados Unidos y la Unión Europea financiaron y armaron hasta los dientes, armas con las que Netanyahu ejecutó el genocidio contra el pueblo palestino. Trump, quien asumirá el próximo 20 de enero el gobierno de los Estados Unidos, afirmó en su red social Truth Social que la Casa Blanca «continuará trabajando estrechamente con Israel y nuestros aliados para asegurarse de que Gaza nunca más se convierta en un refugio seguro para terroristas».
Sostener la movilización hasta el retiro total de las tropas y defender la integridad de toda Palestina
La tercera fase del acuerdo es la más problemática y dependerá de seguir la movilización y la solidaridad internacional de los pueblos del mundo con la resistencia y el pueblo palestino, hasta que no quede un solo soldado israelí en territorio gazatí y en toda Palestina.
Derrotado Israel, buscará diversas maniobras para evitar la retirada total de las tropas y respetar al legítimo gobierno de Hamas en Gaza, así como la integridad territorial de Palestina. Netanyahu y Trump se niegan a reconocer el actual gobierno de Gaza y solo la movilización internacional, junto a la resistencia palestina, pueden impedir las maniobras de Netanyahu para no cumplir el acuerdo.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a las organizaciones democráticas, de la clase trabajadora y las juventudes del mundo a sostener la movilización: ¡Fuera todas las tropas de Israel de Gaza! ¡Baste de bombardeos! ¡Por la apertura inmediata de todos los pasos fronterizos para la llegada masiva de ayuda internacional para terminar con el hambre y las enfermedades! ¡Castigo a Netanyahu y justicia para las víctimas del genocidio! ¡Por la reconstrucción de Gaza y toda la Palestina destruida, sin intervención militar de Israel ni de las potencias imperialistas! ¡A poner en pie cada vivienda, escuela y hospital bombardeado! ¡Por la libre autodeterminación de Gaza y reconocimiento de su gobierno y sus organizaciones! ¡No a la intervención política de Gaza y Palestina! Exigimos: ¡Ni un dólar más a la máquina genocida! ¡Ruptura de relaciones económicas, políticas, militares y diplomáticas con Israel! ¡Por una Palestina libre del río al mar!
15 de enero de 2025
Escribe Partido Socialismo y Libertad de Venezuela
El viernes 10 de enero fue proclamado Nicolás Maduro como presidente por un tercer período de 6 años. Esto se produjo con el trasfondo de un país militarizado. La policía, la Guardia Nacional Bolivariana y efectivos de contrainteligencia militar (Dgcim), tomaron la capital y las principales ciudades del país, así como las sedes de todas las instituciones del Estado.
En los días previos a la toma de posesión de Maduro se produjo una nueva razzia represiva que se saldó con unas 49 personas detenidas, entre ellas dirigentes políticos, activistas de derechos humanos, líderes sociales y periodistas.
Maduro asume después de haber ejecutado un escandaloso fraude en los comicios presidenciales del 28 de julio, y de reprimir brutalmente las manifestaciones populares que se produjeron entre el 29 y el 30 de julio, como reacción a lo que la mayoría consideró como un escamoteo a la voluntad popular. Esta represión indiscriminada se extendió durante los días y semanas subsiguientes con el saldo de más de 2000 detenidos, en su mayoría pobladores de barrios populares.
El fraude, la represión de los días posteriores al 28 de julio y la proclamación presidencial realizada el pasado viernes, no son más que nuevas vueltas de tuerca de un régimen que ya desde el año 2016 caracterizamos como una dictadura, fecha en la que Maduro desconoció la Asamblea Nacional de mayoría opositora e intervino militarmente la Fiscalía General, lo cual fue seguido por la represión violenta de las genuinas protestas que se produjeron entre abril y junio del 2017.
Por su parte la derecha patronal y proimperialista encabezada por María Corina Machado Edmundo González Urrutia, se dedicó durante los últimos meses a generar falsas expectativas de cara al 10 de enero. Tal como ya habíamos advertido, no se produjo la supuesta transición de la que hablaba María Corina Machado, ni Edmundo González vino al país a tomar posesión.
Desde el Partido Socialismo y Libertad decimos que los cambios que anhela el pueblo trabajador no serán producto de la fe, ni de fórmulas mágicas, no vendrán de algún tipo de injerencia extranjera, o por las acciones de una nebulosa “comunidad internacional”. Para derrotar al gobierno y su ajuste capitalista, y recuperar las libertades democráticas, no podemos confiar en los partidos de la oposición burguesa, ni en María Corina Machado y Edmundo González, mucho menos en un empresariado capaz de venderse al mejor postor en aras de sus negocios.
El pasado 10 de enero con la proclamación de Maduro, se ratificó un gobierno ilegítimo y sin respaldo popular, que seguirá aplicando un severo ajuste capitalista en connivencia con el empresariado, estrechando cada vez más sus lazos y acuerdos con Fedecámaras y Conindustria. El de Maduro es un régimen expresión del fracaso del chavismo como proyecto político que generó grandes expectativas populares. Con el chavismo falló el doble discurso reformista de gobernar con sectores patronales y empresas mixtas sin salirse de los marcos del capitalismo, acompañado por un discurso seudopopular y de “izquierda”.
En tal sentido decimos desde el PSL que la realidad de la clase trabajadora y de los sectores populares sólo puede cambiar con la lucha. Solo la movilización obrera y popular podrá derrotar a la dictadura y recuperar las libertades democráticas.
Postulamos un programa alternativo al ajuste capitalista gubernamental. Por ello es urgente organizarnos, tomando las precauciones que sean necesarias, en las comunidades, fábricas, oficinas, centros de salud y educativos para movilizarnos por la libertad de los presos políticos, en defensa de las libertades democráticas, y para imponer un Plan Obrero y Popular de emergencia, financiado a través de un Fondo Social y Económico, cuyos recursos deben provenir de los grandes empresarios nacionales, banqueros y transnacionales; que contemple: Petróleo 100% estatal sin transnacionales ni empresas mixtas, gestionado por sus trabajadores, profesionales y técnicos; impuesto a los grandes capitalistas nacionales y transnacionales; no pago de la deuda externa; suspensión de gastos policiales y militares; repatriación de recursos del exterior; confiscación de bienes de corruptos.
Con todos esos recursos garantizar salarios y pensiones iguales a la canasta básica, indexados mensualmente a la inflación. Decimos ¡Basta de bonificación salarial! Un plan de infraestructura para recuperar universidades, escuelas, hospitales y ambulatorios, que proporcione empleos dignos y productivos; casas de abrigo y protección para todas aquellas mujeres y disidencias que se atreven a denunciar la violencia machista. !Plan de inversión en la industria petrolera y empresas básicas para que haya gasolina, gas, electricidad! Todo ello en la perspectiva de luchar por un gobierno de las trabajadoras, trabajadores, y por el verdadero socialismo con democracia obrera y popular.
11 de enero de 2025
Publicamos el artículo elaborado por Cristina Mas y Josep Lluís del Alcázar, de la dirección de Lucha Internacionalista (LI) sección de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) en el Estado Español. El presente artículo es una respuesta política y un aporte para el debate sobre las posiciones de la Fracción Trotskista (FT) –organización referenciada en página web “La Izquierda Diario”- sobre la lucha de clases en Siria y la caída de Bashar Al-Assad, según su declaración publicada el pasado 14 de diciembre.
Cayó Al Assad, un criminal sangriento, “un régimen odiado por las masas de la región”, según la Fracción trotskista (FT) [1]. Se liberan los miles de presos políticos que abarrotaban sus cárceles de tortura y muerte. Decenas de miles de sirios salen a las calles para celebrar la caída del dictador en el exilio, o en el interior, desde el noroeste kurdo al sur druso, pasando por Hama, Homs y Damasco. La FT escribe: “Comprendemos su alegría por la caída de un régimen odiado y su esperanza de volver a casa y disfrutar de la liberación, aunque lamentablemente no la podamos compartir, dado que las fuerzas que han derrocado a Al Assad son también profundamente reaccionarias. Su triunfo no augura nada bueno para la mayoría de la población siria, diezmada y desgarrada después de 13 años de una terrible guerra civil y sucesivas intervenciones imperialistas.”
¿Cuál es la primera conclusión si la caída de Assad y el triunfo de un combinado de fuerzas rebeldes “no augura nada bueno” hasta el punto que impide a una fuerza revolucionaria celebrar la caída de un dictador brutal y sanguinario? ¿acaso es que Siria estaba mejor con el sangriento dictador? ¿Cómo es posible no compartir la alegría del pueblo sirio por la caída del tirano? Y es además insoportable el tono paternalista y profundamente colonial del comprende pero no comparte. ¿Acaso el pueblo sirio no sabe o no entiende lo que está ocurriendo? El pueblo sirio ha salido a la calle, ha sacado a miles de presos de las cárceles, miles han corrido a regresar del exilio para recuperar las vidas que el régimen y los imperialistas les han robado.
La juventud, la clase obrera, los campesinos, las mujeres y los pueblos de Siria afrontan, exhaustos, una montaña de dificultades y desafíos. No hay ninguna duda de que “el futuro de Siria es totalmente incierto”. Empezando por Turquía, Israel, EE.UU, Arabia Saudí, Qatar… que van a tratar de apuntalar al nuevo gobierno, para que recupere el control. Hay una carrera contra reloj, entre las nuevas autoridades que tratan que todo cambie sin cambiar nada y la gente que protagonizó la heroica revolución hace 14 años y fue ahogada en sangre. Se esperaría de un partido revolucionario que salga con todo, identificando las fuerzas obreras y populares que pueden ser el motor de cambio, sus organizaciones políticas que desde la izquierda combatieron al lado de la revolución por la caída del régimen y se vuelque en una campaña de lucha y solidaridad.
Pero esa actitud es imposible en quien no ve en la nueva situación una oportunidad para las masas, quien no está dispuesto a salir a festejar la caída del brutal régimen y la libertad de miles de torturados de las cárceles, y si durante los 14 años de lucha del pueblo sirio –ni siquiera en el periodo que hoy reconoce como revolucionario- no ha salido a las calles para intentar organizar la solidaridad con su lucha. Con los compañeros y compañeras de la FT tenemos una diferencia política y de método. Esperan a ver si sus presagios se cumplen instalados como comentaristas de la geoestrategia mundial. Nosotros hemos estado estos 14 años en la solidaridad con los avances y en las derrotas. Hoy festejamos y lucharemos con ellos para evitar que nadie les robe esa legítima alegría.
Sobre las direcciones del movimiento rebelde
Compartimos la caracterización del HTS como una fuerza burguesa, islamista, más exactamente sharista, reaccionaria. También lo es Hamás, que saludó inmediatamente la caída del régimen sirio, y que mantiene relación con el HTS, y eso no nos ha impedido salir con todas las fuerzas en apoyo al pueblo palestino. Lo mismo que ante Hezbollah a quien defendemos en su enfrentamiento junto al pueblo libanés contra la invasión de Israel sin por ello dejar de denunciar su papel criminal en la represión sobre la revolución siria.
No juzgamos nunca a los pueblos por sus direcciones, pero en el caso de Siria aún no está escrito que HTS sea su dirección. Se trata de partidos burgueses islamistas reaccionarios pero que en un momento histórico aparecen a los ojos de las masas palestinas, libanesas y sirias como referentes de liberación. Por ello, sin dar la menor confianza en su dirección estamos con la resistencia palestina o libanesa a la ocupación israelí como estuvimos con la lucha del pueblo sirio por el derrocamiento de Al Assad.
Compartimos la crítica sobre la dirección kurda y su dependencia política de la estrategia de los EE.UU. Pero una matización: no criticamos en absoluto la obtención de armamento norteamericano de las YPG, sí criticamos la colaboración directa con las tropas norteamericanas desplegadas en Siria y su dependencia política. Pero esta caracterización de la dirección de nuevo no cuestiona nuestro apoyo al pueblo kurdo ante la opresión de Turquía y las fuerzas que controla directamente, el Ejército Nacional Sirio.
Sobre los bloques o los campos y la lucha palestina
La caída de El Assad efectivamente debilita el peso de Rusia, Irán y China. Por ello la FT entiende que favorece a Turquía, EEUU e Israel. Pero ¿Dónde quedan las masas sirias, esas que salen a la calle? La FT no les otorga ningún papel. Por eso, y aunque dice criticar el campismo, realmente se instala en el campismo y en la parálisis.
Leemos: “algunos hoy presentan la caída de Al Assad a manos de milicias yihadistas y proturcas, con el beneplácito de EEUU e Israel, como resultado de una “revolución democrática triunfante”. “Netanyahu ve la caída de Assad como expresión de debilidad de Hezbollah y de Irán y por lo tanto como la oportunidad de desarrollar el proyecto de crear un “gran Israel”.
O sea, ¿que la caída cuenta con el beneplácito de Israel al servicio de su proyecto de expansión? Si eso fuera así, estaríamos en contra la caída de Assad. Pero no es así, la caída de Al Assad es el resultado diferido de la revolución del 2011 y supone un avance. Si Israel ataca Siria no es porque ahora está en mejores condiciones para su proyecto de Gran Israel, sino porque la caída del régimen que durante 50 años le aseguró el frente del noreste sin ninguna amenaza, ahora pudiera caer con su arsenal en manos de sus enemigos. Israel sabía que los complejos militares y las fábricas de armas químicas que hoy ataca no eran un peligro en manos de Assad, contra Israel, por eso ahora los destruye.
La caída del régimen de Al Assad tiene muchos elementos comunes con lo ocurrido el 7 de octubre. La acción armada de Hamás desencadena una ofensiva brutal de Israel, pero no es menos cierto que abre una posibilidad histórica en la lucha del pueblo palestino, con un Israel más cuestionado que nunca. Está por escribirse el resultado. Lo mismo respecto a la caída de El Assad.
Atrapada, aunque no quiera por la lógica de bloques o campos, la FT escribe sobre el reaccionario régimen iraní: “Es un régimen debilitado, que se volvió bastante impopular y dividido internamente.” ¿Bastante impopular? El término es insultante. Es el régimen criminal que reprimió a sangre y fuego el movimiento Mujer, vida y libertad. Que, aprovechando las amenazas y provocaciones de Israel, aceleró las ejecuciones sumarias de activistas (651 sólo en los primeros diez meses del 2024). Estuvimos con el movimiento de las mujeres, de los pueblos, construyendo solidaridad internacional. Sigan con su partida de ajedrez geopolítica y también en este caso olviden los pueblos de Irán y su lucha por hacer caer la dictadura teocrática.
Lo mismo para Ucrania. “Ante la guerra de Ucrania, sectores reformistas como Die Linke, hasta organizaciones más pequeñas como la LIT o la UIT-CI se alinearon con el campo de la OTAN y el ejército de Zelensky”. “La guerra de Ucrania ha exacerbado el militarismo y los choques entre grandes potencias. Los imperialismos occidentales de la OTAN vienen actuando por procuración, sosteniendo al ejército ucraniano en su enfrentamiento con Rusia, que cuenta con el apoyo de Irán, China y Corea del Norte.” La FT, que quiere salirse del análisis de bloques o campos, acaba haciendo suyo uno de los grandes argumentos de Putin, cuando negando la nación ucraniana afirma que está enfrentando al imperialismo y la OTAN. Y ¿qué dice el pueblo ucraniano, los trabajadores y sus organizaciones? ¿No están, no opinan, son sólo instrumentos y víctimas? ¿tienen derecho a rechazar la invasión? Nosotros afirmamos que el pueblo ucraniano salió a enfrentar la invasión rusa y se organizó en masa en la Defensa Territorial, y que ese fue un factor decisivo para que el ataque de Putin no concluyera en tres días con la caída del Gobierno y su sustitución por uno títere de Moscú. Por eso estamos con ese pueblo, y sus organizaciones de clase, sin ninguna confianza con el neoliberal y atlantista Zelensky, y sin apoyar la OTAN. Del mismo modo que estamos con el pueblo kurdo contra la agresión turca sin alinearnos con el campo de… Estados Unidos.
A propósito de la revolución de 2011
En el 2011 se desencadena una revolución, con grandes movilizaciones por la caída del régimen y la construcción sobre el terreno de decenas de organismos de doble poder, los comités de coordinación que luchaban por expulsar al régimen y decidían cómo gestionar la vida diaria. También en territorio kurdo bajo otra forma. Con ellos, con la izquierda siria y kurda que estuvo en la revolución, debatimos y apoyamos.
La declaración de la FT afirma que en 2011 hubo “movilizaciones masivas”, un “profundo levantamiento popular” y afirma: “La violenta represión de Assad y la injerencia de potencias regionales como Turquía y diversas potencias imperialistas llevó a la regimentación de la resistencia de la mano de su militarización, este proceso socavó el carácter autónomo y de masas, impidió la continuidad del proceso revolucionario y dio poder a los movimientos reaccionarios y a sus patrocinadores extranjeros. De esta manera, la Primavera siria fue derrotada, dando paso a una guerra civil reaccionaria en varios frentes que resultó devastadora, dejando cientos de miles de muertos y millones de desplazados y refugiados.” El problema no fue la militarización de la revolución. Ante la brutal represión del régimen, el proceso revolucionario se armó, y ese era un paso necesario y legítimo que no cambió su carácter. Pero la contrarrevolución combinó la brutal represión del régimen, apoyado por Rusia, Irán y Hezbollah con la aparición de fuerzas reaccionarias apoyadas por EEUU, Turquía, y otros estados árabes. Cada uno en busca de sus intereses específicos, EE.UU para sostener el gobierno postocupación en Iraq amenazado por el ISIS, el segundo en un intento de destruir las bases kurdas de YPG.
Entendemos que hoy sin una implicación directa y una campaña internacional de apoyo a la reconstrucción de los comités de coordinación que dio la revolución del 2011 y con la izquierda siria que estuvo con la revolución, cualquier programa o afirmación genérica sobre una Siria socialista, como hace la FT, no es más que propagandismo y palabras vacías. Para quienes nos creemos el internacionalismo y la importancia de la solidaridad, no hacer nada también es una forma de intervención. Deja solas a las fuerzas de izquierda que luchan. Es la forma de hacer que sus malos augurios se cumplan.
Cristina Mas y Josep Lluís del Alcázar. 2 enero de 2025. Publicado originalmente el 7 de enero de 2025 por Lucha Internacionalista, sección en el Estado Español de la UIT-CI.
1-https://www.laizquierdadiario.com/Siria-una-posicion-internacionalista-ante-la-caida-de-Al-Assad