Feb 05, 2023 Last Updated 4:36 PM, Feb 4, 2023

Escribe Miguel Ángel Hernández, dirigente del PSL, sección venezolana de la UIT-CI.

El 18 de octubre se llevó a cabo en toda Francia una jornada de protesta nacional, con huelgas en varios sectores y movilizaciones en unas 140 ciudades y localidades de todo el país.


La acción fue convocada por las centrales sindicales CGT, Fuerza Obrera (FO), la Federación Sindical Unitaria (FSU), el sindicato Solidarios, y cuatro organizaciones estudiantiles, exigiendo aumentos salariales, en defensa del derecho a huelga y en apoyo a los trabajadores de la petrolera TotalEnergies, que se encuentran en huelga desde finales de septiembre.

El centro de la protesta es la exigencia de un aumento general de salarios hasta 2000 euros, es decir, 300 euros más respecto al actual salario. En un país donde la espiral inflacionaria avanza, especialmente en los alimentos que han experimentado un incremento de 10%, mientras los salarios siguen estancados.

A la jornada de protesta que semiparalizó al país, se incorporaron trabajadores y trabajadoras del sector salud, educación, empleados públicos, así como el transporte, sumándose a los petroleros y trabajadores de 11 de las 19 centrales nucleares. En París se movilizaron más de 40 mil trabajadoras, trabajadores y jóvenes, siendo una de las 140 marchas que se realizaron en todo el país.

 

La huelga del martes 18 tuvo especial repercusión en los trenes regionales, circulando solo la mitad. En las rutas ferroviarias de cercanía a la capital, la paralización habría sido de un 25%. También se han visto afectados los autobuses urbanos, suspendiendo el servicio un tercio de sus líneas. También hubo huelga en el metro. Hubo restricciones ferroviarias en la conexión entre Francia y España, así como entre París y Londres. En el sector educativo y en el sanitario la huelga fue parcial, sin embargo, los organizadores de la jornada de protesta amenazaron con continuar las medidas de fuerza en los próximos días.

 

La acción huelguística fue precedida por una marcha “contra la vida cara”, realizada el pasado domingo 16 en París, convocada por organizaciones de izquierda, en la cual habrían participado unas 100 mil personas.

 

 

Crece el malestar social

El “octubre caliente” en Francia es consecuencia del gran malestar social que se viene acumulando en la segunda economía de Europa, producto de la caída abrupta del nivel de vida de las trabajadoras y trabajadores franceses, producto del incremento de la inflación, lo cual contrasta con los altos beneficios obtenidos por las empresas petroleras y petroquímicas, situación que ha producido un gran repudio por parte de las trabajadoras y trabajadores, que ven como las grandes transnacionales siguen lucrándose en medio de la crisis económica agravada por la invasión de Putin a Ucrania.

Sigue la huelga de petroleros

La gran jornada de protesta se produce con el trasfondo de una huelga en las refinerías de la petrolera TotalEnergies, que comenzó a finales de septiembre, por aumento de salarios. El sindicato que los agrupa exige un aumento de salarios de un 6%, mientras que la transnacional petrolera habría obtenido ganancias por 8 mil millones de euros.

TotalEnergies, al igual que la mayoría de las empresas petroleras y petroquímicas, ha obtenido ganancias récord, gracias al aumento de los precios de la energía como consecuencia del agravamiento de la crisis económica capitalista, potenciada por la invasión de Rusia a Ucrania, y las sanciones impuestas a este último país.

La huelga en las refinerías de petróleo redujo la producción de gasolina en más del 60%, y dejó a 1 de cada 3 gasolineras con escasez de combustible, generando largas filas para surtir a los vehículos. Sin embargo, el gobierno derechista de Macron, impuso por la fuerza la reincorporación al trabajo de muchos trabajadores de Total, logrando reducir la escasez a un 30%. Esta acción del gobierno produjo un gran rechazo entre muchos trabajadores que consideraron la medida como una restricción del derecho a huelga.

Todo esto sucede en momentos en que el gobierno de Macron pretende aprobar en el parlamento el presupuesto del 2023 a través de un mecanismo de vía rápida, contemplado por la constitución, y tiene pendiente una reforma de las pensiones para aumentarlas de 62 a 65 años, que en el 2019 fue frenada por la movilización obrera y popular.

Desde la UIT-CI respaldamos las huelgas, en especial las de los petroleros, y la movilización de las trabajadoras, trabajadores y jóvenes franceses, que hoy luchan por salarios, contra la inflación y el ajuste del gobierno de Macron. Rechazamos las restricciones al derecho a huelga impuestas por su gobierno a los trabajadores petroleros de TotalEnergies.

Apostamos a que continúen las jornadas de protesta hacia una huelga general, y que al calor de la lucha los trabajadores y jóvenes se organicen en la perspectiva de conformar una alternativa socialista revolucionaria que enfrente al gobierno y su ajuste.

 

(fotos y vídeos de Samuel Bravo)

Por Farid Mahoutchi, CNRI (Consejo Nacional de la Resistencia Iraní), 16-10-2022

https://fr.ncr-iran.org/

Traducción de Correspondencia de Prensa

El lunes [10 de octubre], los trabajadores de un complejo petroquímico en Asaluyeh, al sur de Irán, se levantaron en huelga. Sus colegas de la refinería de petróleo de Abadán se unieron a ellos el martes. Cuatro semanas después del inicio de las grandes protestas en Irán, la huelga de los trabajadores del petróleo y la petroquímica es considerada como un punto de inflexión.

No es la primera vez que los trabajadores del petróleo, principalmente los que tienen un contrato a término, se declaran en huelga. Pero antes, habían organizado manifestaciones para exigir sus derechos. Las protestas fueron reprimidas y muchos trabajadores de escasos recursos fueron encarcelados o despedidos. Sin embargo, los trabajadores petroleros iraníes se unieron al levantamiento nacional y a la demanda popular de «cambio de régimen».

Desencadenadas inicialmente por la muerte de una joven kurda de 22 años [Mahsa Amini] mientras se encontraba detenida por la policía, las protestas iraníes se convirtieron en una revolución, la gente exige nada menos que un cambio de régimen. Las protestas continuaron pese a la violenta represión del régimen.

El primer momento decisivo de la revuelta iraní fueron las manifestaciones del sábado [8 de octubre], a las que se sumaron los estudiantes. Estas manifestaciones se produjeron días después de la sangrienta represión durante la oración en Zahedan y después de que el Líder Supremo del régimen, Ali Jamenei, amenazara a los iraníes mientras y elogiara a sus fuerzas represivas.

El levantamiento iraní conoció lo que muchos consideran como el segundo gran momento cuando los trabajadores petroleros con contrato a término iniciaron su huelga por varias razones:

– Considerada como la principal fuente de ingresos del régimen, el cierre o la paralización parcial de la industria petrolera es un gran golpe para la teocracia gobernante de Irán. En otras palabras, los trabajadores controlan la principal fuente de ingresos del régimen.

– Los trabajadores iraníes se encuentran entre las clases más oprimidas y desfavorecidas de la sociedad. La corrupción y la incompetencia del régimen han convertido a la sociedad iraní, y en particular a la clase trabajadora, en un polvorín. Irán cuenta con casi 15 millones de trabajadores, que forman una gran parte de la población junto con sus familias. Así, los trabajadores que se unen al levantamiento suponen una seria amenaza para la teocracia en el poder.

– Los trabajadores no tienen nada que perder dada la corrupción del régimen y el saqueo de sus riquezas. Su participación en el actual levantamiento significa que las protestas han entrado en una nueva era.

– Los trabajadores petroleros iraníes cuentan con sus sindicatos y se encuentran entre los sectores más organizados por su historial de rebeldía. Esto les ha facilitado la organización de protestas y huelgas, y la rápida difusión de las mismas es una prueba de ello.

– Cabe destacar que durante los últimos meses del régimen del Sha, la huelga de los trabajadores petroleros iraníes, en 1979, supuso un golpe fatal para el régimen. La comunidad internacional no sancionó al régimen del Sha, pero la huelga de los trabajadores sacudió gravemente su economía.

En síntesis, la huelga de los trabajadores petroleros confirmó la férrea determinación del pueblo iraní de derrocar a la teocracia gobernante a toda costa. El régimen saquea la riqueza de la nación iraní para mantener su poder mediante la exportación del terrorismo al extranjero y la represión dentro del país. La comunidad internacional debe aumentar la presión sobre el régimen y apoyar a los iraníes en la exigencia del respeto de sus derechos.


Reproducimos la desgrabación, corregida y actualizada, de la charla internacional de Miguel Sorans, dirigente de la UIT-CI., del 29 de septiembre de 2022. Junto a la guerra siguen las protestas contra la caída del nivel de vida y una gran rebelión de las mujeres en Irán.

 


Ver también: «Charla: La invasión a Ucrania agudizó la crisis del capitalismo»


 

La invasión de Putin a Ucrania, que cumplirá próximamente ocho meses, ha puesto en relevancia la profundidad de la crisis del sistema capitalista imperialista. Han subido los precios de la energía, de los alimentos; se avecina una posibilidad de una recesión global; crece la inflación en todo el planeta, crece la desigualdad social y se agrava la crisis ambiental.

La guerra en Ucrania no ha hecho más que profundizar o echar leña al fuego a la crisis capitalista que venía de antes. Porque no es con la guerra en Ucrania que los pueblos del mundo sufren hambre, desocupación, mayores grados de miseria y de saqueo de las multinacionales.

¿En qué punto está hoy la guerra?

Cuando el 24 de febrero Putin anunció la invasión, creía que iba a durar pocas semanas y ya se consideraba ganador. A tal punto que también el imperialismo norteamericano y europeo lo consideraba así que Macron y Biden le llegaron a ofrecer a Zelensky apoyo para irse de Ucrania. O sea que le sugerían que se rindiera. 

Sin embargo, pasados más de 7 meses, Putin y sus tropas están en retroceso. En septiembre-octubre la contraofensiva ucraniana ha recuperado casi 8 mil km de territorio y puso a Putin contra las cuerdas. El mundo se sorprendió de la retirada desordenada de las tropas rusas. Tal fue el apresuramiento que dejaron en el camino abandonadas armas, cajas de municiones, tanques y vehículos. Las tropas de Ucrania llegaron a retomar en su recuperación, pueblos y ciudades, llegando a estar instalado nuevamente a casi 3 km de la frontera rusa. Otra derrota importante rusa fue la retomada ucraniana de la ciudad de Limán, el primero de octubre, un nudo ferroviario que estaba en manos de las tropas rusas. Limán está ubicada en la región del Donetsk que acababa de ser declarada por Putin como anexada a Rusia. Esto agudizó la crisis política de Putin. Al punto que el líder de la república rusa de Chechenia, Ramzán Karidov, habló de “traición” e instó a usar “armas nucleares de baja potencia” en Ucrania. Para peor, el 8 de octubre, Rusia sufrió otro revés con sorpresiva voladura del puente que une Crimea, anexada en 2014, con Rusia que había sido inaugurado por Putin en 2018.

La causa del giro de la guerra y el factor moral

La moral en una guerra es muy importante. Es muy importante el armamento, pero también la moral de los combatientes. El factor moral siempre estuvo del lado del pueblo ucraniano. Un pueblo que se unió para defender a su país, sus tierras, sus casas, de la invasión de una potencia capitalista que quiere dominarlo.  La causa del giro de esta guerra está en la fortaleza y la unidad de la resistencia militar y popular ucraniana.

Desde un primer momento crecieron los informes de la baja moral de las tropas rusas. Abundan los informes de deserción. Los soldados rusos no creen en el discurso de Putin que invadirán para derrotar al nazismo y para liberar al pueblo ucraniano. Por eso son opuestas las imágenes en Rusia y en Ucrania. Mientras en Rusia la juventud huye del país ante la convocatoria de nuevos 300 mil reservistas, en Ucrania desde el primer momento se sumaron miles y miles de mujeres y jóvenes voluntarios a las filas para luchar. Las mujeres hacían bombas molotvs y los sindicatos sumaban trabajadores y trabajadoras a las fuerzas territoriales. 

Por eso desde el primer momento los socialistas revolucionarios de la UIT-CI apoyamos la causa justa del pueblo ucraniano. En esta guerra no somos neutrales. De un lado está una potencia capitalista, un imperialismo como el ruso; y del otro lado está la nación ucraniana que es un pueblo explotado y una semi colonia. Apoyamos la resistencia ucraniana sin dar ningún apoyo político al gobierno capitalista de Zelensky y diciendo siempre No a la OTAN. Apoyamos haciendo una campaña y recolectando medicamentos y todo tipo de ayuda que una delegación de la UIT-CI llevó y entregó en Kiev a la izquierda y al sindicalismo combativo de Ucrania. 

Las derrotas militares provocan una crisis política en Rusia

El retroceso militar ruso ha provocado por primera vez una crisis política en Rusia. Tanto del lado de lo que se llaman los “halcones, la derecha más reaccionaria que acusa a Putin de débil en su accionar en Ucrania como de los sectores que se oponen a la invasión. Lo que es más importante es la reacción de los sectores populares contra la convocatoria forzada de 300 mil reservistas. Miles y miles salieron a las calles en toda Rusia, en más de 40 ciudades. La represión llevó a más de 1500 detenidos. Putin en medio de la crisis, respondió convocando a referendos fraudulentos para anexar las zonas ocupadas. O sea son “elecciones” a punta de ametralladora. De esta forma anunciaron que “lograron el 90% de los votos” y que las regiones del Donbass (Lugansk y Donetsk), Jerksón y Zaporiyia, donde está la central nuclear, son parte de Federación rusa. Con esto pretenden después declarar que son atacadas estas regiones, estarían atacando a Rusia. 

Este gesto de Putin ya sufrió un golpe con la posterior toma de Limán, en la regional del Donetsk, que se suponía “anexada”. A esto se sumó la voladura del puente de Crimea. Lo que derivó en la caída del jefe de las fuerzas rusas y que lanzaran bombardeos sobre la capital Kiev y otras ciudades.

Han dejado trascender que no descartan el uso de armas nucleares. Cosa que los revolucionarios y los pueblos del mundo tenemos que repudiar, porque además existe el peligro que a este accionar criminal se sume el imperialismo norteamericano, europeo y la OTAN y se genere una guerra más amplia que va a afectar a los pueblos del mundo y a toda la humanidad. Como socialistas revolucionarios sostenemos que el dilema sigue siendo “Socialismo o catástrofe”.

En esa lucha estratégica, desde la UIT-CI seguimos reivindicando que la única alternativa para parar todo esto es apoyar la resistencia militar y popular del pueblo ucraniano para derrotar la invasión de Putin. Y ahora sumamos el apoyo a las protestas y movilización de la clase trabajadora, la juventud y el pueblo de Rusia contra la convocatoria de miles de reservistas, contra la guerra y por la libertad de los presos políticos.

La guerra y la crisis de la economía capitalista mundial

Indudablemente al compás de la invasión a Ucrania, la economía mundial capitalista está sufriendo un temblor tremendo. Todos los datos marcan un nuevo retroceso en los indicadores y los pronósticos del propio imperialismo. El FMI, por ejemplo, dice en su último informe que “es posible que el mundo pronto se tambalee al borde de una recesión global”. Los datos confirman el pesimismo imperialista y de las patronales del mundo. Estados Unidos y la Unión Europea (UE) lideran una inflación que se está extendiendo en todo el planeta. El euro cayó a un nivel más bajo frente al dólar, la libra esterlina inglesa se acaba de tambalear y cayó al valor de hace 50 años, de 1971. Alemania que es la economía capitalista cabeza de la UE, se estancó y creció 0% en el último trimestre. El Banco Mundial acaba de decir que China dejará de ser la locomotora económica del Asia por primera vez desde 1990.

Todo esto está provocando una profundización de la caída del nivel de vida de las masas en el mundo. El hambre no dejó de crecer, antes de la invasión a Ucrania, la ONU declaraba que en el 2021 había 828 millones de personas que padecen hambre, y 2300 millones estaban en situación de seguridad alimentaria. O sea, estamos hablando del 30% de la población mundial. 

La guerra de Ucrania ha provocado un aumento sideral de los precios de la energía y de los alimentos. Esto, indudablemente, ha creado nuevas situaciones de hambruna en el seno del África, en Burkina Faso, y en otros tantos lugares. Pero lo más sintomático de la gravedad de la crisis del capitalismo que lleva al deterioro de los países del mundo es que esa crisis ha llegado a los países imperialistas. Un ejemplo de la crisis y de lo que van a sufrir o están sufriendo el proletariado y los sectores populares, es el Reino Unido. Las tarifas del gas y electricidad aumentaron entre julio y septiembre un 140%, cosa que le está planteando a los sectores trabajadores y más populares la imposibilidad de pagar las tarifas. Incluso está creciendo un movimiento que se llama No Pague!. Se calcula que el 40% de los hogares del Reino Unido no podrán calentar sus hogares adecuadamente para el invierno, que para el hemisferio norte comienza en diciembre. Se trata nada más y nada menos de 28 millones de personas en el Reino Unido. Y tal es la crisis que uno de los programas más populares de la televisión inglesa, se llama The Mornings, que hace sorteos con una especie de ruleta que siempre sortea heladeras, electrodomésticos, televisores, ahora ha cambiado los premios y sortea pagar de tres a 6 meses y hasta un año las tarifas de gas y electricidad de los ganadores.

Pero no todos sufren los tarifazos en el Reino Unido, los que disfrutan son las empresas privadas de energía. Se las conoce como las Seis Grandes, que llegan a tener ya una tasa de ganancia del 40%. Se trata de empresas, como ha pasado en Sudamérica y en otros lados del mundo, que fueron privatizadas en la década del 80 por Margaret Thatcher. Y esto se produce en el marco de un festival de las super ganancias de las multinacionales energéticas, como el caso de la anglo-holandesa Shell que ha tenido ganancias récord en el segundo trimestre de 11.500 millones de dólares, la norteamericana Exxon Móvil que llegó a 17600 millones de dólares, o la francesa Total que llega a acumular solo en el segundo trimestre de 2022, 9800 millones de dólares. 

Crecen las huelgas en Europa y las rebeliones populares en el mundo contra la caída del nivel de vida

Pero lo más destacable para los socialistas en la coyuntura mundial es que la clase trabajadora y los pueblos salieron a enfrentar esta ofensiva de los gobiernos capitalistas en el planeta. Justamente uno de los lugares de esa lucha es en el Reino Unido, donde el gobierno de Liz Truss del partido conservador, que acaba de asumir. Justamente el último acto de la reina Isabel II fue confirmarle que ella es la nueva primer ministra que reemplaza Boris Jhonson que tuvo que renunciar por las protestas sociales. Truss lanzó un plan de ajuste que se basa, para una supuesta recuperación de la economía, es quitar los impuestos a todas las grandes empresas y a los ricos. 

Es tal la gravedad del ajuste y el peligro que eso encierra para los capitalistas que, insólitamente, el gobierno de los Estados Unidos y el FMI le han mandado una carta solicitando al gobierno inglés que retroceda en este plan, diciendo (el FMI, no la izquierda) que “aumentaría peligrosamente la desigualdad social” en Reino Unido. A la semana el gobierno dio marcha atrás al quite de impuestos a los ricos. En el Reino Unido lo que se prepara es un octubre caliente de huelgas, que fueron solo suspendidas por la muerte de la Reina Isabel II.  Pasados estos feriados se preparan nuevas huelga. Una de las más llamativas es la de las enfermeras del sistema nacional de salud, que por primera vez en la historia irían a una huelga en octubre. Y ya se preparan para retomar las huelgas de los ferroviarios y de los trabajadores del metro. En Bélgica hubo huelgas y marchas contra la carestía de vida y por aumento salarial el 20 de septiembre y ya anunciaron los sindicatos la preparación de una huelga general para noviembre. En España crecieron las huelgas un 20% respecto al 2021. En Francia se produjo una huelga de los obreros de las refinerías de petróleo reclamando un aumento de salarios. En Berlín y Roma hubo marchas contra la inflación.

Meses atrás conocimos la gran insurrección popular de Sri Lanka que derribó a un régimen dictatorial de años. Estuvo la rebelión del movimiento indígena de Ecuador contra el aumento de la gasolina. Las huelgas en Panamá. En Argentina se dio y triunfó una heroica huelga de los obreros del neumático por su salario encabezado por el SUTNA, sindicato combativo y antiburocrático. También hubo huelga de los docentes y médicos residentes. En Venezuela volvieron las protestas sindicales contra el gobierno de Maduro. Y se produjo una nueva rebelión popular en Haití contra el aumento del combustible. 

Una gran rebelión de mujeres en Irán pone al régimen teocrático contra las cuerdas

Lo más sobresaliente es que en Irán surgió, desde el 16 de setiembre, una gran rebelión de las mujeres y del pueblo iraní, en repudio al crimen policial de la joven Mahsa Amini, que había sido detenida acusada de usar mal el velo. Pero para sorpresa del régimen teocrático dictatorial de Irán, miles y miles de mujeres salieron a las calles en todo el país, se cortaban el pelo públicamente y se sacaban el velo. Pero estas protestas se extendieron a los hombres, a trabajadores y a sectores populares, que se movilizaron en todo el país. Llegó a haber huelgas en varias ciudades y asambleas y sentadas estudiantiles De esta manera se fueron uniendo trabajadores, mujeres, estudiantes y sectores populares. Y pese a la criminal represión del régimen de Irán, que ya lleva más de 60 muertos, la rebelión no se ha detenido. Lleva un mes y se rebelan ya no solo contra el patriarcado y el uso del velo, sino que se grita “muerte al dictador” y al ayatollah Khameini. 

La UIT-CI se suma a esta solidaridad internacional en apoyo a las mujeres y el pueblo de Irán.

La crisis capitalista golpea en todos los rincones del mundo. La tarea de los trabajadores, de las trabajadoras, de los pueblos, es apoyar las luchas, estas rebeliones, estas huelgas, bajo el lema de “que la crisis la paguen los capitalistas y no las y los trabajadores”. Y frente a eso, desde la UIT-CI hacemos un llamado a un plan de acción unitario en cada país e internacional para reclamar y lograr planes económicos de emergencia obreros y populares, por la estatización de las empresas de energía bajo el control de las y los trabajadores y usuarios. Para imponer altos impuestos a los grandes grupos empresarios y financieros; por el no pago de la deuda. Para con todas estas medidas lograr revertir y lograr un aumento de salario de emergencia y trabajo digno para toda la clase trabajadora. Esto es lo que hoy está en debate como parte de un proceso de lucha mundial contra el imperialismo, las multinacionales y sus planes de ajuste.

11/10/2022


Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

La primera vuelta concluyó con Lula/Alckmin en primer lugar con el 48,4% (cincuenta y siete millones de votos) y Bolsonaro en segundo lugar con el 43,2% (cincuenta y un millones). Hubo presión del llamado voto “útil”, que concentró el 91,6% del electorado. En esa gran polarización las candidaturas a la izquierda del PT (UP, PCB y Polo Socialista Revolucionario) también cayeron por debajo del 1%.

Pese a que Lula ganó, el hecho que no llegara a superar el 50% de votos válidos (y así ganar en primera vuelta como decían las encuestas) y que haya cinco millones de votos nulos y blancos, muestra que muchos trabajadores no creen en él, que ya gobernó. Lula además de haberse aliado a los grandes empresarios y banqueros en su primer gobierno, en esta elección fue aliado al derechista neoliberal Geraldo Alckmin (sería como una candidatura en Argentina de Cristina Kirchner con Macri).

El otro hecho significativo de la primera vuelta electoral brasileña es la relativamente alta votación de Bolsonaro, que ninguna encuesta previa, pese a ser un ultraderechista que hizo un gobierno desastroso para la clase trabajadora, logró mantener cincuenta y un millones de votos y sus candidatos a gobernadores ganaron en estados claves como San Pablo y Río de Janeiro. Pero la causa principal de la sobrevida política de Bolsonaro hay que buscarla en los desastrosos gobiernos del PT entre 2003 y 2016 que defraudaron al pueblo trabajador.

Los gobiernos del PT

El Partido de los Trabajadores (PT) gobernó Brasil entre el 2003 y el 2016 con las presidencias de Lula (dos mandatos 2003 al 2010) y de Dilma Roussef (del 2010 al 2016, destituida en segundo mandato).

El PT surgió del sindicalismo de obreros fabriles de San Pablo de finales de los años 70. Se extendió a todo el país y ganó las elecciones a fines del 2002 y su dirigente Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia del país en enero del 2003, despertando grandes esperanzas en los trabajadores y trabajadoras de un verdadero cambio.

Lula sorprendió cuando, desde el inicio de su gestión, designó al presidente del Bank Boston USA, Henrique Meirelles, para la dirección del Banco Central do Brasil. Esto indicó desde el comienzo el rumbo de Lula de aliarse a banqueros y grandes empresarios y acatar instructivas económicas del FMI. Justamente la primera gran medida fue un brutal ataque a los trabajadores del servicio público mediante la reforma de las jubilaciones, lo que provocó la ruptura de una importante vanguardia con el PT que irían a formar un nuevo partido, el PSOL (ver recuadro "CST: contra Bolsonaro llamamos a votar críticamente a Lula").

Fue creciendo el descontento popular por la política económica del PT, obedeciendo a sus pactos con grandes empresarios y banqueros, y también por la cada vez más evidente corrupción de altos funcionarios y el propio Lula.

Este descontento, que se dio por fuera de las direcciones tradicionales, estalló en junio del 2013, cuando gobernaba Dilma Roussef con el apoyo de Lula. Centenares  de miles de personas se manifestaron en las mayores ciudades de Brasil contra el aumento del precio del transporte público, contra los salarios miserables y por la corrupción en los enormes costos de las obras para el mundial del 2014. Un negocio de Lula con empresas constructoras de grandes estadios que costó al país 15.000 millones de dólares. La movilización popular fue violentamente reprimida.
Desde entonces millones, que habían creído en Lula y el PT, ya no le creen.

En el 2016 la presidenta Dilma Roussef del PT fue destituida por la mayoría parlamentaria, con acusaciones de corrupción. Quedó como presidente su vice Michel Temer, proveniente de otro partido de centroderecha, hasta las elecciones del 2018.

En el 2017 Lula fue encarcelado por juicios de delitos de corrupción en relación con las empresas constructoras OAS y Odebrecht. Estuvo preso por 581 días y, aunque después se anularon los juicios por irregularidades, no pudo participar en las elecciones del 2018.

Bolsonaro

La crisis del PT y la gran confusión política popular, con el repudio al PT pero también a los otros partidos tradicionales, fue aprovechada por la ultraderecha de Jair Bolsonaro, que en octubre del 2018 ganó las elecciones ante un PT totalmente debilitado.

El gobierno de Bolsonaro fue un desastre para el pueblo trabajador. Es responsable de casi 700.000 muertes en la pandemia no atendida, del recorte salarial, de la privatización de Eletrobrás, de la reforma de las pensiones, del ataque a derechos laborales, baja de los presupuestos de salud y educación, del avance de la minería en tierras indígenas, de los recortes de fondos y del aumento de los crímenes contra mujeres, negros y LGBTQIA+.

Si pudo mantenerse, evitando un gran estallido popular que lo expulsara del poder, fue en gran medida por el freno del PT y las direcciones sindicales que controlan a gran parte del movimiento obrero, que llamaron a esperar las elecciones, sin enfrentar su política económica ni sus crímenes.

Por sus acuerdos con Alckmin y grandes empresarios, Lula ni siquiera promete anular reformas reaccionarias antiobreras de Bolsonaro. Esto, por supuesto, aumenta la confusión política del pueblo trabajador.

A continuación desarrollamos un extracto de la declaración de la Corriente Socialista de los Trabajadores (CST, UIT-CI) ante la segunda vuelta electoral.

Nosotros, desde la CST, estaremos en las trincheras de los que pondrán fin a este proyecto genocida de Bolsonaro. No confiamos en que el frente amplio Lula/Alckmin sea una solución para la clase trabajadora y los sectores populares, pero en esta segunda vuelta, la CST llama a votar por Lula 13 para derrotar al neofascista Bolsonaro.

Hemos estado desde el primer momento en la batalla por Fuera Bolsonaro, denunciando su proyecto ultra reaccionario en las calles y en las elecciones. Desde la CST, tendencia radical del PSOL, hemos construido el Polo Revolucionario Socialista y hemos estado en la campaña obrera de Vera Lucía para la presidencia e impulsando a trabajadores y jóvenes a los gobiernos estatales, al senado y a las diputaciones.

Lo hicimos porque la conciliación de clase de la candidatura Lula/Alckmin no propone revocar la reforma de las pensiones, el techo de gasto, la reforma laboral y todos los profundos ataques a los pobres y al pueblo trabajador. Las alianzas y la conciliación de clases ya se han probado en el gobierno y no han funcionado. Al mismo tiempo no han ayudado a hacer una oposición radical en las calles para Fora Bolsonaro.

Afirmamos que mantendrán un gobierno incapaz de enfrentar a las multinacionales, a los multimillonarios y a los empresarios que nos explotan y quitan derechos; el agronegocio enemigo de los sin tierra y de los indígenas y por lo tanto esto bloquea los cambios que los trabajadores y los jóvenes quieren en sus vidas [...]

Estaremos en las calles, comprometidos en cada lugar de trabajo, estudio y hogar, militando contra cualquier voto a Bolsonaro, para sacar a la extrema derecha del gobierno. Sin renunciar a nuestra independencia política, con perfil propio, llamamos a votar contra Bolsonaro a través del voto crítico a la lista 13 en esta segunda vuelta.

Luchamos por: Aumento salarial y fin de los despidos; reducción jornada laboral sin reducción salario; defensa presupuesto universitario; impuesto a los multimillonarios y no pago de deuda a los banqueros; estatización de empresas privatizadas y del sistema financiero.

Defendemos un gobierno de la clase trabajadora, sin patrones, para aplicar medidas urgentes contra el hambre y desempleo, rompiendo con el capitalismo y la explotación imperialista, rumbo a la construcción de un Brasil socialista.

Leé la nota completa aquí: https://bit.ly/3CPekoC



El PSOL y la CST

El Partido Socialismo y Libertad (PSOL) fue fundado en 2003, pocos meses después de iniciar el gobierno de Lula. Con diputados y dirigentes del PT que se opusieron a la política de Lula de acuerdos con empresarios y banqueros y a la reforma de las jubilaciones. Entre los fundadores el entonces diputado João Batista 0liveira “Baba” actual dirigente de la CST.

Este origen del PSOL hizo que fuera la más importante alternativa de izquierda al PT durante años, aún con diferentes corrientes internas. La CST fue parte del PSOL.

Pero la CST se opuso públicamente a la política de la mayoría del PSOL de apoyar a Lula en primera vuelta, en forma acrítica, fotografiándose los dirigentes con Lula y candidatos burgueses, sin criticar acuerdos con Alckmin y capitalistas.

La CST formó el Polo Socialista Revolucionario con el PSTU y algunas personalidades del PSOL llamando al voto a Vera Lucia y ahora llama en segunda vuelta a un voto crítico por Lula contra Bolsonaro.  
 

Ya salió la Correspondencia Internacional N°51: La revolución de las mujeres y los pueblos de Irán
Ya salió la Correspondencia Internacional N°50: La invasión a Ucrania agudizó la crisis del capitalismo
Correspondencia Internacional N.49: ¡Fuera Putin de Ucrania! Apoyo a la resistencia ucraniana. No a la OTAN
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