Nov 06, 2026 Last Updated 3:02 PM, Nov 6, 2026


Escribe José Castillo

Hoy el peronismo es, sin duda, la principal fuerza política patronal opositora. Terminando 2024, Cristina Fernández asumió como presidenta del Partido Justicialista, ratificando su lugar central de liderazgo en dicha fuerza política. Así se manifestó en la reunión de Moreno, más allá de los elementos de crisis e interna por los cargos, volvió a juntar en una misma mesa a Axel Kicillof, a La Cámpora e incluso a Sergio Massa.

Frente a este hecho, sin duda son muchos los compañeros y compañeras que en los lugares de trabajo, estudio, en los barrios populares, en el movimiento de mujeres y diversidades y en la juventud que se preguntan si el peronismo en general y el kirchnerismo en particular son la salida contra este gobierno de ultraderecha que sufrimos.

Queremos ser absolutamente claros y sinceros con nuestra posición: la respuesta es tajantemente no.

Los cómplices de Milei

El peronismo también ajusta donde gobierna y un sector importante de esa fuerza política ha facilitado a Milei llevar adelante sus políticas. Así, casi desde el comienzo del año, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, “alineó” a sus diputados junto con los de La Libertad Avanza y desde entonces les vota todos sus proyectos. Sin tanto verticalismo, muchas veces el gobierno logró triunfar en el Congreso  con apoyos de diputados y senadores peronistas de Catamarca, Salta, San Juan o incluso legisladores “sueltos” de otras provincias que ingresaron al Congreso en las listas de Unión por la Patria. Tal es el caso del corrupto senador entrerriano Edgardo Kueider. También ha resultado muchísimas veces funcional a La Libertad Avanza aquellos que responden al gobernador santiagueño (aliado histórico del peronismo) Gerardo Zamora. A esto se le suma, por supuesto, el peronismo cordobés.

El ajuste de los gobernadores

Cristina, como presidenta del PJ, señaló que sólo reconoce como gobernadores “propios” de Unión por la Patria a Axel Kicillof de Buenos Aires, Ricardo Quintela de La Rioja, Gildo Insfrán de Formosa, Sergio Ziliotto de La Pampa y Gustavo Melella de Tierra del Fuego. Sin embargo, y más allá de sus discursos opositores “contra la motosierra de Milei”, en todos los casos aplicaron sus respectivos ajustes provinciales, como lo sufrieron docentes y el resto de los trabajadores estatales de esas jurisdicciones. Además, Kicillof se jugó a implementar su propio RIGI y Quintela llegó a pagar salarios con bonos (llamados “Chachos”).

El peronismo frente a las medidas de la motosierra

Este año hubo innumerables luchas y resistencias frente a las distintas medidas de ajuste. A la mayoría de los dirigentes políticos del peronismo no se los vio apoyando esas luchas. Mucho peor fue, sin duda, el rol de los dirigentes sindicales peronistas, conducción de la CGT y las CTA. La burocracia de la CGT, en particular, directamente asumió un pacto con el gobierno desde el mes de mayo, archivando cualquier medida de fuerza nacional y dejando pasar todas y cada una de las medidas del súper-ajuste.

El programa político “alternativo” del peronismo

Además de todo lo anterior, que ya permite afirmar que el peronismo no ha estado para nada a la altura de la pelea contra el gobierno de Milei, cabe la pregunta de cuál es el programa alternativo que postula el peronismo frente al superajuste. Nada muy distinto a lo que llevó adelante el gobierno de Alberto, Cristina y Massa, un ajuste supuestamente “más humanizado” y con otro discurso: la utopía reaccionaria de que es posible negociar un acuerdo “progresista” con el FMI y seguir pagando la deuda mientras se “redistribuye la riqueza”. Nada de esto sucedió en la realidad, al igual que en anteriores gobiernos, se llevó adelante el ajuste para garantizar los pagos de deuda y cumplir con las exigencias del Fondo.

En síntesis, el peronismo en todas sus formas, y Cristina como líder en particular, no son la salida que necesita el pueblo trabajador. Esta viene por izquierda, como venimos construyendo y postulando desde el FIT Unidad.


Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad
 
Jorge Macri es el mejor alumno de Javier Milei y, desde que asumió el gobierno, puso en marcha el mismo plan de ajuste y austeridad, pese a que la Ciudad de Buenos Aires tiene superávit fiscal desde hace años. Los alquileres y las tarifas porteñas subieron a escalas estrafalarias. En la ciudad más rica del país, la pobreza y la indigencia se duplicaron en un año. De acuerdo a los datos oficiales 1.083.000 personas (35%) están por debajo de la línea de pobreza y 471.000 personas (15%) por debajo de la línea de indigencia.

Alquilar en CABA se volvió una odisea. Con la reforma del Código Urbanístico (que establece lo que se puede construir en la ciudad) se sigue beneficiando a las grandes desarrolladoras inmobiliarias con quita de impuestos, para que sigan construyendo torres de lujo en las que no va a vivir ninguna familia trabajadora. La crisis habitacional se viene profundizando en los últimos años de gestión PRO con un aumento del porcentaje de inquilinos. Según los datos recopilados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el 37% de los hogares en CABA son inquilinos y entre los adultos jóvenes (30 a 45 años) asciende a 52%.
 
Una banca al servicio de las luchas porteñas

Contra esta política del PRO hemos batallado todo el año y denunciado desde la banca de Izquierda Socialista en el FIT-Unidad. Una banca al servicio de las luchas, como la pelea que dieron las enfermeras y enfermeros para ser incorporadas a la carrera profesional (Ley 6035) con un reconocimiento a su trabajo no solo económico. Acompañamos a los familiares de Cromañón que en su 20° aniversario exigen una reparación integral para todas las víctimas de la masacre.

Desde la banca también hemos acompañado al equipo interdisciplinario del Centro de Salud Mental Nro. 1, ubicado en el barrio de Nuñez ya que el predio en el que funciona desde hace años salió en el listado de inmuebles para ser rematados via el Decreto Nacional 950/24. Un verdadero ataque a la salud en general y en particular a la salud mental de miles de pacientes que se atienden en el Centro y que el gobierno porteño aún no se ha pronunciado, lo que lo transforma en cómplice. Al igual que en el Bonaparte, la organización de la comunidad es clave para lograr frenar el remate y que el Centro siga funcionando dónde está.

Por último, tuvimos la pelea por el boleto educativo. Un reclamo que lleva décadas y que con la rebelión estudiantil de este año y las tomas de universidades contra el veto presidencial, cobró mayor relevancia. Los tarifazos en el transporte afectaron directamente el derecho a la educación y les estudiantes tienen que dejar de cursar por no poder pagar el boleto. Gracias a esta lucha, se logró discutir en la Legislatura la gratuidad del boleto educativo para estudiantes universitarios y de los institutos de nivel superior. Un paso adelante en esta lucha que debe continuar para alcanzar también a toda la docencia.

Desde la banca en la Legislatura porteña renovamos nuestro compromiso de seguir acompañando estas luchas y las que seguirán en 2025.


Escribe José Castillo

Con su hermana Karina y el jefe de Gabinete Guillermo Francos a su lado, y con el resto de los ministros en lugares secundarios, Javier Milei realizó un discurso en cadena nacional para festejar su primer año de mandato, festejando haber llevado adelante un ajuste “como nadie antes en la historia”.

En un texto leído en tono monocorde donde, como nos tiene acostumbrados, preponderaron las mentiras del tipo “se vienen tiempos felices”, “la recesión terminó”, o “el salario básico subió de 300 a 1.100 dólares”, el presidente ultraderechista insistió con la profundización de su plan de guerra contra el pueblo trabajador para 2025: “se viene la motosierra profunda. Haremos 3.200 reformas más”, amenazó, poniendo la sombra sobre decenas de miles de nuevos despidos en el sector público.

Hubo pocos anuncios concretos. Mientras realizaba afirmaciones fantasiosas del tipo que gracias al RIGI ya hay proyectos de inversión por 11.000 millones de dólares y que la Argentina se transformaría en una potencia  por medio de un “plan nuclear para la inteligencia artificial”, lo que se destacó fue el planteo de ir por un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos: “vamos a hacer el tratado que debimos haber hecho hace 19 años”, afirmó recordando al ALCA, aquel acuerdo de entrega que los pueblos latinoamericanos tiraron abajo luego de las tremendas rebeliones e insurrecciones de principios de siglo que tumbaron gobiernos entreguistas de muchos países de la región. Todo un anticipo de profundización de la entrega y el saqueo de nuestras riquezas.

“Vamos a hacer una reforma impositiva, una reforma previsional, una verdadera reforma laboral; una reforma a las leyes de seguridad nacional, una profunda reforma penal, una reforma política, y otras tantas reformas que el país se debe hace décadas”, amenazó Milei. “Feliz diciembre en familia” culminó cínicamente el presidente, cuando hay miles de familias destruidas por haber perdido sus trabajos, o por no poder comer o pagar medicamentos. En definitiva, vienen por las y los trabajadores, las y los jubilados, con más represión y menos impuestos para los ricos. Nada diferente se podía esperar de este discurso de diciembre del ultraderechista Milei.  



Escribe José Castillo

Milei se jacta de “haber terminado con el tema de la inflación”. Es una vulgar mentira. Veamos.

Los dos últimos meses el índice de precios al consumidor del Indec dió números menores a los astronómicos anteriores (3,5% en septiembre y 2,7% en octubre). Pero no es para festejar: nuestro país tiene en un mes la inflación que los otros países de Latinoamérica tienen en un año.
Pero hay algo más: muchísimas compañeras y compañeros insisten en que la inflación “del bolsillo”, lo que gastan realmente, sigue subiendo mes a mes y pulverizando salarios y jubilaciones, que cada vez les alcanza para menos. Es cierto. Lo que sucede es que el actual Índice de Precios al Consumidor (IPC) se calcula utilizando una canasta de consumos que atrasa veinte años. Hoy, cualquiera sabe que luego de pagar las boletas de los servicios privatizados, el transporte público y algunos servicios como cable o internet, se le fue una parte sustancial de sus ingresos. Sin embargo, eso está ponderado mucho menos en el cálculo del IPC. Por eso mismo, las compañeras y compañeros de ATE Indec calculan mensualmente el costo real de la canasta familiar, que asciende, a fines de octubre, a 1.547.169 pesos.

Pero ahí no termina el problema. Porque ya en noviembre, la inflación volvió a superar a la de octubre y más aún subirá en diciembre, como ya preanuncia el incremento de más del 10% en el precio de la carne.
En síntesis, la inflación es parte sustancial del ajuste y la motosierra de Milei. Los salarios y las jubilaciones perdieron por goleada en este 2024 frente a la suba de los precios. Razones más que suficientes para seguir peleando y exigiendo a la burocracia de la CGT que rompa el pacto y convoque a un nuevo paro general.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

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