
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El gobierno ultraderechista de Javier Milei pagó hoy 4.300 millones de dólares en efectivo en concepto de capital e intereses de deuda externa. Corresponden a vencimientos de la renegociación llevada adelante por el entonces ministro de Economía Martín Guzmán, en agosto de 2020 (plena pandemia) durante el gobierno peronista de Alberto Fernández.
Se trata de “Bonares” y “Globales”, bonos de deuda, algunos pagos en dólares y otros en euros, bajo legislación local o extranjera según los casos, con distintos vencimientos finales, de los que hoy se pagó la “cuota” correspondiente de capital y los intereses acumulados del período. Es un monto enorme cuando lo comparamos con cualquier partida presupuestaria argentina, pero apenas una gota de agua que no reduce en nada el total de la deuda argentina, que sigue siendo impagable y en aumento.
Lo hoy abonado, en pesos al tipo de cambio oficial, equivale a 4,3 billones de pesos. Infinitamente más que el dinero que se le negó a las universidades con el veto presidencial de octubre pasado (738.595 millones de pesos). Es el doble de todo lo que hubiera salido en 2024 el reajuste jubilatorio también vetado (2,4 billones). ¡En un solo pago Milei dilapidó un monto equivalente al que se hubiera requerido para atender ambas cuestiones!
Algunos economistas y propagandistas de redes sociales favorables al gobierno han afirmado que el pago es una señal de “seriedad” y que beneficiará al país, porque generará confianza y la llegada de los famosos “capitales” del exterior. ¡Mentira! Incluso llegaron a decir que ese dinero que hoy se paga “quedará en el país” ya que los pulpos usureros lo reinvertirán en bonos argentinos. ¡Doble mentira! No llegan a 1.000 millones (de los 4.300 que hoy se abonaron) los bonos que están en manos de tenedores locales. Y aún así, estos son los grandes especuladores (y fugadores de capitales) de siempre. El resto, más de 3.000 millones saldrán, sin duda, hoy inmediatamente del país e irán directo a engrosar los bolsillos de buitres extranjeros.
No son los únicos vencimientos de este mes. Hay pagos a organismos internacionales y a otros acreedores privados que llevarán los pagos de enero hasta 5.000 millones. En marzo vencen otros 2.000 millones. Y en julio hay otra montaña de vencimientos (4.500 millones) similar a la actual. Si sumamos los montos restantes de los demás meses, se alcanza a 20.000 millones en todo el año. Una suma impresionante, que exigirá para pagarla profundizar más aún el ajuste y, encima, recurrir a nuevo endeudamiento, sea con el FMI, otros organismos internacionales o con los mismos pulpos privados.
Las deudas se pagan, las estafas no
“Las deudas se pagan”, volvimos a escuchar hoy, por enésima vez. También por enésima vez repetimos: las deudas se pagan, las estafas no. La deuda externa argentina, hoy por encima de los 500.000 millones de dólares (sumando todos los rubros e incluyendo las deudas provinciales) es la herencia del endeudamiento generado por la dictadura genocida de Videla y su ministro de Economía Martínez de Hoz, que luego, lamentable y vergonzosamente, fue reconocida y renegociada por todos y cada uno de los gobiernos posteriores a 1983, generando la bola de nieve impagable que hoy sufrimos. Es ilegítima (porque la generó una dictadura), ilegal (porque fue tomada de forma totalmente irregular, muchos montos nunca ingresaron al país e incluso incluye estatización de deuda privada de grandes grupos económicos y transnacionales, como quedó demostrado en el fallo del juez Ballesteros del año 2000) y, por sobre todo, profundamente inmoral, porque es la principal causante del hambre, la marginación y la pobreza de millones de argentinos en estas décadas.
Milei, su ministro Caputo y toda La Libertad Avanza ha dicho una y mil veces que prioriza el pago de la deuda por sobre cualquier otra partida. Ese es, efectivamente, el objetivo principal del super-ajuste que está llevando adelante. Pero el peronismo, que discursivamente se rasga las vestiduras ante el plan motosierra, también tiene responsabilidades directas en lo que pasó hoy. De hecho, cuando el entonces presidente Alberto Fernández y su ministro Martín Guzmán realizaron el canje 2020, uno de cuyos vencimientos se acaba de abonar, lo festejaron como “la gran solución” al problema de la deuda externa, afirmación que también fue compartida por la vicepresidenta Cristina Fernández (y en ese momento hasta por el Papa Francisco). Sólo la izquierda sostuvo, en ese momento, que eso no solucionaba nada, que corría los vencimientos para adelante pero acrecentaba la deuda futura y que, más temprano que tarde, iba a requerir un feroz ajuste para cumplir con los vencimientos. Exactamente lo que está pasando ahora.
Hoy, que sufrimos en tiempo presente el super-ajuste de la mano del ultraderechista Milei volvemos a decir: no hay salida para el pueblo trabajador si no dejamos inmediatamente de pagar la deuda externa y si no rompemos con los lazos de dependencia políticos y económicos que nos someten al FMI. Todo ese dinero, en vez de llenar los bolsillos de los pulpos acreedores, deben ser dirigidos a resolver las más urgentes necesidades populares: salarios y jubilaciones dignos, trabajo genuino y plata para salud, educación y viviendas populares.
09/01/2025

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
En estos primeros días de enero, los medios de comunicación hacen un esfuerzo por mostrar el clima de verano. Notas desde la costa atlántica o desde Brasil cubren horas y horas de televisión. El presidente Javier Milei, al mismo tiempo, afirmó que llegó la hora de las “buenas noticias” y que se viene la reactivación económica. ¿Cuál es la realidad? Según la consultora Jobint el 47% de los argentinos no pudo tomarse vacaciones. En ese número está, sin duda, una parte sustancial del pueblo trabajador.
Milei paga la deuda y profundiza el ajuste
Es mentira que llegó la hora de la reactivación y la recuperación de los salarios y jubilaciones. Continúa el ajuste anti obrero, anti popular y entreguista del gobierno ultraderechista de La Libertad Avanza y el FMI. Si hay “buenas noticias”, es para los grandes capitalistas, con ganancias récord en 2024, para los especuladores de bolsa y para los acreedores de la deuda usuraria, que esta semana se embolsarán 4.600 millones de dólares. Es que para ellos “sí hay plata”. La misma que se les niega a los jubilados, al conjunto de la clase trabajadora y a los sectores populares. Basta mirar los vencimientos de deuda externa de este año (más de 20.000 millones de dólares), que son la primera y exclusiva prioridad del gobierno, para comprender que en 2025 seguirán los ataques contra el bolsillo del pueblo trabajador.
En los primeros días del año, tuvimos una nueva tanda de despidos en el Estado, el anuncio del gobierno del congelamiento de los ingresos y una paritaria para los estatales donde la oferta es de un miserable 1% (luego de que las y los trabajadores del sector vienen de perder un 30% en 2024).
El ataque al pueblo trabajador no se limita a las y los estatales. Los despidos también afectan al sector privado. Se acaba de anunciar el cierre de una planta de la empresa Dass (fabricante en el país de Adidas, entre otras marcas), con 360 puestos de trabajo que se pierden, sumando a los más de 15.000 destruidos en la industria desde la asunción de Milei. Un proceso que pretenden profundizar en los próximos meses, al calor de la ola de importados con la apertura económica y cierre de establecimientos.
Una multitud repudiando el ataque a los espacios de Memoria
El gobierno no se limita al mero ajuste económico. Lo combina con lo que llama “la batalla cultural”. Estos primeros días del año lo ilustraron con los despidos y el virtual cierre de instituciones vinculados a la defensa de los derechos humanos, en particular los ubicados en el predio de la ESMA, con el Centro Cultural Haroldo Conti a la cabeza.
Frente a estos hechos, con que empezó el 2025, la pregunta de muchas compañeras y compañeros es cómo nos organizamos para enfrentarlos. La respuesta, como siempre, la da la propia realidad: una multitud se convocó en el predio de la ESMA el sábado 4, en el festival en repudio al cierre del Haroldo Conti y los otros sitios de Memoria y el despido de sus trabajadoras y trabajadores. Una cabal demostración de que no le resultará fácil a Milei y su gobierno ejecutar sus políticas negacionistas y de super ajuste.
¿Ya empezó el año electoral?
El gobierno vive un “veranito financiero” y trata de hacerlo durar lo más posible. Sus periodistas y troles amigos le dan manija a encuestas e informes supuestamente favorables tratando de meter la discusión en el esquema de un “año electoral”. En ese marco, aparecen los intentos de La Libertad Avanza de fagocitarse al PRO de Macri, e incluso a sectores importantes de la UCR. Ese hecho, junto a negociaciones sobre suspensión o anulación de las PASO y desdoblamiento de elecciones (como la que ya anunció Jorge Macri para la Ciudad de Buenos Aires) ocupan los titulares de los medios de comunicación.
Mientras tanto, ¿qué hace el peronismo? También está inmerso en la discusión pre electoral. No se repone de su propia crisis. Las peleas entre Cristina, Máximo y La Cámpora por un lado, contra Kicillof y la mayoría de los intendentes del conurbano, por otro, las discusiones sobre si desdoblar o no las elecciones en la propia provincia de Buenos Aires, ocupan toda la atención de los dirigentes de los distintos sectores internos.
Muchas compañeras y compañeros, que tenían expectativas de que el peronismo, en tanto principal fuerza patronal opositora, encabezara la resistencia al plan motosierra, hoy, con cierto desconcierto, no ven salida. Es que los “triunfos” de Milei en el Congreso (Ley Bases, mantenimiento del DNU que habilita el ajuste, confirmación de los vetos a los aumentos jubilatorios y a las partidas universitarias), sin duda, fueron lo que le dieron confianza a los sectores patronales para intentar avanzar por más.
Enfrentamos el ajuste y postulamos un programa alternativo
Ante este panorama decimos que no hay que confundirse: la bronca popular continúa y se acentúa. Somos miles los que no estamos dispuestos a dejar pasar las medidas reaccionarias de este gobierno, tal como se comprobó en el abrazo y posterior festival en la ESMA. Como venimos haciendo desde el sindicalismo combativo y desde el Frente de Izquierda Unidad, la tarea es apoyar las luchas que se vayan dando, rodearlas de solidaridad, buscando coordinarlas para que no queden solas y triunfen. En ese marco es que seguimos exigiendo a la CGT que rompa su pacto con el gobierno y llame a un nuevo paro general. No se trata, como de hecho está planteando el peronismo, simplemente de esperar a que el repudio a Milei se exprese en las urnas. Hay que organizarse para seguir enfrentando cada uno de los ataques a las y los trabajadores, a las y los jubilados, a la juventud, al movimiento de derechos humanos, de mujeres y disidencias y cualquier otro sector popular.
Por supuesto que también está en discusión que programa global le oponemos a la motosierra de Milei. Y acá el peronismo, de nuevo, no dice nada fuera de denunciar discursivamente las medidas de La Libertad Avanza. No es casualidad: es que nada tiene para ofrecer, fuera de las mismas políticas con las que ya fracasaron durante el gobierno de Alberto, Cristina y Massa. Por eso, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, somos los únicos que postulamos un programa alternativo, de emergencia, obrero y popular. Arrancamos diciendo que ¡plata hay! Y que la crisis la paguen los que se beneficiaron con ella, las grandes patronales, los bancos y especuladores financieros y los pulpos usureros acreedores. Exigimos aumento general de salarios y jubilaciones para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar y ningún despido más, con la reincorporación de los que han perdido sus puestos de trabajo. Todo esto apoyando en lo más importante: suspender inmediatamente todos los pagos de deuda externa y romper con el FMI. Esto es lo que generará, junto con imponer un impuesto especial a los ricos y a las super ganancias y otras medidas como nacionalizar la banca y el comercio exterior y reestatizar las empresas privatizadas, el dinero suficiente para resolver las más urgentes necesidades populares: salario y jubilaciones dignas, trabajo genuino y plata para salud, educación y vivienda.

Escribe José Castillo
Hoy el peronismo es, sin duda, la principal fuerza política patronal opositora. Terminando 2024, Cristina Fernández asumió como presidenta del Partido Justicialista, ratificando su lugar central de liderazgo en dicha fuerza política. Así se manifestó en la reunión de Moreno, más allá de los elementos de crisis e interna por los cargos, volvió a juntar en una misma mesa a Axel Kicillof, a La Cámpora e incluso a Sergio Massa.
Frente a este hecho, sin duda son muchos los compañeros y compañeras que en los lugares de trabajo, estudio, en los barrios populares, en el movimiento de mujeres y diversidades y en la juventud que se preguntan si el peronismo en general y el kirchnerismo en particular son la salida contra este gobierno de ultraderecha que sufrimos.
Queremos ser absolutamente claros y sinceros con nuestra posición: la respuesta es tajantemente no.
Los cómplices de Milei
El peronismo también ajusta donde gobierna y un sector importante de esa fuerza política ha facilitado a Milei llevar adelante sus políticas. Así, casi desde el comienzo del año, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, “alineó” a sus diputados junto con los de La Libertad Avanza y desde entonces les vota todos sus proyectos. Sin tanto verticalismo, muchas veces el gobierno logró triunfar en el Congreso con apoyos de diputados y senadores peronistas de Catamarca, Salta, San Juan o incluso legisladores “sueltos” de otras provincias que ingresaron al Congreso en las listas de Unión por la Patria. Tal es el caso del corrupto senador entrerriano Edgardo Kueider. También ha resultado muchísimas veces funcional a La Libertad Avanza aquellos que responden al gobernador santiagueño (aliado histórico del peronismo) Gerardo Zamora. A esto se le suma, por supuesto, el peronismo cordobés.
El ajuste de los gobernadores
Cristina, como presidenta del PJ, señaló que sólo reconoce como gobernadores “propios” de Unión por la Patria a Axel Kicillof de Buenos Aires, Ricardo Quintela de La Rioja, Gildo Insfrán de Formosa, Sergio Ziliotto de La Pampa y Gustavo Melella de Tierra del Fuego. Sin embargo, y más allá de sus discursos opositores “contra la motosierra de Milei”, en todos los casos aplicaron sus respectivos ajustes provinciales, como lo sufrieron docentes y el resto de los trabajadores estatales de esas jurisdicciones. Además, Kicillof se jugó a implementar su propio RIGI y Quintela llegó a pagar salarios con bonos (llamados “Chachos”).
El peronismo frente a las medidas de la motosierra
Este año hubo innumerables luchas y resistencias frente a las distintas medidas de ajuste. A la mayoría de los dirigentes políticos del peronismo no se los vio apoyando esas luchas. Mucho peor fue, sin duda, el rol de los dirigentes sindicales peronistas, conducción de la CGT y las CTA. La burocracia de la CGT, en particular, directamente asumió un pacto con el gobierno desde el mes de mayo, archivando cualquier medida de fuerza nacional y dejando pasar todas y cada una de las medidas del súper-ajuste.
El programa político “alternativo” del peronismo
Además de todo lo anterior, que ya permite afirmar que el peronismo no ha estado para nada a la altura de la pelea contra el gobierno de Milei, cabe la pregunta de cuál es el programa alternativo que postula el peronismo frente al superajuste. Nada muy distinto a lo que llevó adelante el gobierno de Alberto, Cristina y Massa, un ajuste supuestamente “más humanizado” y con otro discurso: la utopía reaccionaria de que es posible negociar un acuerdo “progresista” con el FMI y seguir pagando la deuda mientras se “redistribuye la riqueza”. Nada de esto sucedió en la realidad, al igual que en anteriores gobiernos, se llevó adelante el ajuste para garantizar los pagos de deuda y cumplir con las exigencias del Fondo.
En síntesis, el peronismo en todas sus formas, y Cristina como líder en particular, no son la salida que necesita el pueblo trabajador. Esta viene por izquierda, como venimos construyendo y postulando desde el FIT Unidad.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad
Jorge Macri es el mejor alumno de Javier Milei y, desde que asumió el gobierno, puso en marcha el mismo plan de ajuste y austeridad, pese a que la Ciudad de Buenos Aires tiene superávit fiscal desde hace años. Los alquileres y las tarifas porteñas subieron a escalas estrafalarias. En la ciudad más rica del país, la pobreza y la indigencia se duplicaron en un año. De acuerdo a los datos oficiales 1.083.000 personas (35%) están por debajo de la línea de pobreza y 471.000 personas (15%) por debajo de la línea de indigencia.
Alquilar en CABA se volvió una odisea. Con la reforma del Código Urbanístico (que establece lo que se puede construir en la ciudad) se sigue beneficiando a las grandes desarrolladoras inmobiliarias con quita de impuestos, para que sigan construyendo torres de lujo en las que no va a vivir ninguna familia trabajadora. La crisis habitacional se viene profundizando en los últimos años de gestión PRO con un aumento del porcentaje de inquilinos. Según los datos recopilados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el 37% de los hogares en CABA son inquilinos y entre los adultos jóvenes (30 a 45 años) asciende a 52%.
Una banca al servicio de las luchas porteñas
Contra esta política del PRO hemos batallado todo el año y denunciado desde la banca de Izquierda Socialista en el FIT-Unidad. Una banca al servicio de las luchas, como la pelea que dieron las enfermeras y enfermeros para ser incorporadas a la carrera profesional (Ley 6035) con un reconocimiento a su trabajo no solo económico. Acompañamos a los familiares de Cromañón que en su 20° aniversario exigen una reparación integral para todas las víctimas de la masacre.
Desde la banca también hemos acompañado al equipo interdisciplinario del Centro de Salud Mental Nro. 1, ubicado en el barrio de Nuñez ya que el predio en el que funciona desde hace años salió en el listado de inmuebles para ser rematados via el Decreto Nacional 950/24. Un verdadero ataque a la salud en general y en particular a la salud mental de miles de pacientes que se atienden en el Centro y que el gobierno porteño aún no se ha pronunciado, lo que lo transforma en cómplice. Al igual que en el Bonaparte, la organización de la comunidad es clave para lograr frenar el remate y que el Centro siga funcionando dónde está.
Por último, tuvimos la pelea por el boleto educativo. Un reclamo que lleva décadas y que con la rebelión estudiantil de este año y las tomas de universidades contra el veto presidencial, cobró mayor relevancia. Los tarifazos en el transporte afectaron directamente el derecho a la educación y les estudiantes tienen que dejar de cursar por no poder pagar el boleto. Gracias a esta lucha, se logró discutir en la Legislatura la gratuidad del boleto educativo para estudiantes universitarios y de los institutos de nivel superior. Un paso adelante en esta lucha que debe continuar para alcanzar también a toda la docencia.
Desde la banca en la Legislatura porteña renovamos nuestro compromiso de seguir acompañando estas luchas y las que seguirán en 2025.