Sep 26, 2026 Last Updated 3:29 PM, Sep 25, 2026

Izquierda Socialista

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

22/5/2026. Desde la UIT-CI manifestamos la necesidad de dar un apoyo internacional a la gran lucha del pueblo boliviano contra el saqueo y desastre económico social que vive el país.

La movilización popular ha cercado la capital de Bolivia. La Paz se encuentra cercada por el bloqueo de caminos realizado por la Central Obrera Boliviana (COB), los sindicatos campesinos, las organizaciones de los pueblos indígenas originarios, vecinos y gremiales (trabajadores del comercio), entre otros sectores. Esta medida de lucha, hoy exige la renuncia del presidente, acorralando al gobierno derechista de Rodrigo Paz y su régimen al servicio de la oligarquía terrateniente del país y empresas multinacionales.

El gobierno desató una brutal represión combinada policial y militar buscando romper los bloqueos y aplastar la movilización. Ya hubo 4 muertos, más de 100 heridos y decenas de apresados. Además, hay una orden de aprehensión a Mario Argollo, principal dirigente de la COB. Pese a esto la movilización continúa, pues el bloqueo de caminos se profundiza en la sede de gobierno y se expande a nivel nacional.

El gobierno derechista de Rodrigo Paz está destruyendo la economía del pueblo trabajador, llevándolo a la extrema pobreza. Anuló los aumentos salariales, pese a la gran inflación de más de un 60% de los productos de la canasta familiar y pretende una ley para quitarle la tierra a los campesinos e indígenas y entregársela a oligarcas del agronegocio que quieren adueñarse de todas las tierras del país.

Estos oligarcas también han provocado el incendio de 10 millones de hectáreas de bosques (el 10% de superficie del país) hace dos años, para adueñarse de esas tierras y eso está provocando un desastre climático con menos lluvias en todo el país. Y además tanto la oligarquía terrateniente como las multinacionales se están llevando todas las principales riquezas, gran parte de los cultivos, el oro y otros minerales, y también los dólares que ganan con la exportación. Y el gobierno de Paz hasta suprimió parte de los ya escasos impuestos que pagaban.

Es un total saqueo de Bolivia que, aunque comenzó antes y también con los gobiernos del MAS, el actual gobierno de Rodrigo Paz agudiza.

Rodrigo Paz trata de justificarse con toda clase de falsedades. Entre ellas que todas las protestas son provocadas por Evo Morales.

Evo Morales también llamó a manifestaciones, después que ya se habían iniciado e intenta presentarse como alternativa al gobierno de Paz, cuando el mismo inició hace muchos años acuerdos con los oligarcas del agronegocio y transnacionales. Y la mayor parte de los manifestantes contra el gobierno ni mencionan al Evo.

La heroica resistencia popular, encabezado por la Central Obrera Boliviana y otras organizaciones, ahora está planteando que se vaya este gobierno de Rodrigo Paz.

Como UIT-CI llamamos a apoyar la propuesta del Partido de los Trabajadores (PT) de Bolivia, del cual es parte Alternativa del Pueblo Trabajador-UIT-CI, que se vaya Rodrigo Paz, por un gobierno de la COB y las organizaciones en lucha que salven al país y por elecciones libres con libre participación de organizaciones populares.

El gobierno de Rodrigo Paz tiene ahora el apoyo público internacional de Trump y sus gobiernos derechistas más sometidos en Latinoamérica, como el argentino de Milei, el chileno de Kast, el de Noboa de Ecuador. Incluso con versiones, aunque no confirmadas, que podría Trump enviar tropas y armas de apoyo a Rodrigo Paz.

Por todo esto es muy importante la solidaridad internacional con el pueblo trabajador de Bolivia y repudiando la represión. Desde la UIT-CI llamamos a realizar acciones unitarias en cada país, de apoyo a la lucha del pueblo trabajador y los sectores populares de Bolivia, en las calles, frente a embajadas o consulados. Que se vaya Rodrigo Paz, basta de represión, por un gobierno de la COB y las organizaciones en lucha.



Escribe Ro, Disidencias En Lucha

En la madrugada del 6 de mayo de 2024, Roxana, Pamela, Andrea y Sofía fueron atacadas en la habitación de un hotel familiar de Barracas con una bomba molotov mientras dormían. El agresor fue su vecino, Justo Fernando Barrientos, que vivía en una habitación del mismo hotel.

Él mismo ya las había amenazado y violentado por ser lesbianas y vivir en comunidad. Producto de este ataque, Roxana, Pamela y Andrea perdieron la vida, dejando como única sobreviviente a Sofía.

Gracias a la movilización y la lucha logramos que Justo Fernando Barrientos esté imputado por el delito de homicidio agravado por odio a la orientación sexual de las víctimas, mediando violencia de género, con alevosía, y en grado de tentativa hacia Sofía. Reclamamos que se lo juzgue como un crimen de odio y lesbicidio, figura todavía inexistente en el código penal, lo que representaría un antecedente histórico, jurídico y político.

No podemos dejar de denunciar que este crimen se dio a pocos meses de que asumiera el gobierno del ultraderechista Javier Milei y los ataques hacia las disidencias aumentaran producto de sus políticas y discursos de odio.

Desde Disidencias en Lucha e Isadora participamos de una gran jornada de lucha frente a Tribunales junto a otras organizaciones políticas y la Coordinadora Lesbicidio Nunca Más.

Las próximas audiencias serán el viernes 22/5, lunes 8/6, miércoles 10/6, lunes 22/6 y miércoles 1/7.

Llamamos a todes a seguir acompañando estas jornadas y movilizando para seguir exigiendo justicia por Pamela, Roxana, Andrea y reparación para Sofía.

El gobierno de La Libertad Avanza se desliza cada vez más rápido por un tobogán. Cualquier encuesta muestra la caída de su imagen. En la calle alcanza con escuchar a la gente: la bronca crece a niveles astronómicos, sobre todo en los sectores populares. La sensación es que ya no se aguanta más.

Mientras sigue vigente el escándalo de Manuel Adorni, Milei sale incluso a defender al corrupto de José Luis Espert. Pero lo peor es que redobla la apuesta con la motosierra. La semana pasada anunció un nuevo superajuste de 2,5 billones de pesos que golpea de lleno a la educación y la salud públicas. También se anunciaron nuevos tarifazos en el transporte.

Al mismo tiempo, Milei no se detiene. Ahora afirmó, en un selecto encuentro empresario, que “vamos a seguir apretando hasta bajar la inflación” y que “el seguro de esta política se paga con la tasa de interés y una política más austera”. Una “austeridad” que, evidentemente, no alcanza a Adorni, ni a “Karina 3%”, ni a los funcionarios beneficiados con créditos hipotecarios millonarios.

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, declaró el día anterior que “no es prioridad de este gobierno resolver el problema de los endeudados”, mofándose de la desesperación de cientos de miles de familias. Y al secretario de Políticas Universitarias Alejandro Álvarez no se le movió un pelo frente a la gigantesca marcha en defensa de la educación pública: despectivamente afirmó que “pueden hacer mil marchas como estas que no cederán en el ajuste”.

Este miércoles habrá una nueva movilización masiva, esta vez en defensa de la salud pública. Porque las luchas contra la motosierra continúan. Y en medio de ese escenario, la parálisis y la traición de la burocracia sindical peronista empiezan a pagar costos. Así quedó demostrado en las elecciones de Suteba, donde la oposición Multicolor recuperó la seccional La Matanza y retuvo las demás seccionales referenciadas en el sindicalismo combativo.

Hay sectores patronales que empiezan a mostrar creciente preocupación por la crisis del gobierno. Apoyan la reforma laboral esclavista, el alineamiento con el imperialismo estadounidense y las medidas de ajuste, pero dudan de la capacidad de Milei para sostenerlas y también empiezan a sufrir consecuencias en sus propios negocios. Por eso tantean distintos escenarios y lanzan globos de ensayo. Paolo Rocca, por ejemplo, invitó a cenar a Mauricio Macri y le preguntó directamente si pensaba volver a ser candidato presidencial.

El peronismo, principal fuerza patronal opositora, intenta capitalizar la bronca social para su propio proyecto electoral. Pero, como muestran todas las encuestas y se percibe en la calle, “no levanta”. Sigue cargando con la crisis abierta por el desastre del gobierno de Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Fernández. También pesa el papel actual del peronismo como oposición: ausente en muchas luchas, con legisladores que votan leyes de Milei o directamente se pasan al oficialismo, mientras la CGT mantiene un vergonzoso pacto con el gobierno.

Además, el peronismo no logra resolver ni siquiera su propia interna. Y las únicas señales que emite apuntan a correrse hacia un espacio “moderado”, del “superávit fiscal que no se discute”, acompañado del respaldo a la megaminería y al fracking de Vaca Muerta. Buscan mostrarse como una alternativa “viable” para los sectores empresarios hoy distanciados de Milei. En ese juego están todos: Cristina reuniéndose con Miguel Ángel Pichetto, Axel Kicillof acercándose al macrista Emilio Monzó o gobernadores como Sergio Uñac intentando proyectarse nacionalmente.

Frente a esta situación, no debería sorprender el crecimiento en imagen y simpatía hacia Myriam Bregman y el Frente de Izquierda Unidad, algo que incluso periodistas de los grandes medios se vieron obligados a reconocer. Es un reflejo de la coherencia de la izquierda, de haber estado siempre presente en todas las luchas, denunciando tanto en las calles como en las bancas cada una de las medidas de la motosierra de Milei y el FMI.

Por todo esto resulta fundamental asumir el desafío y la responsabilidad que se abren: el Frente de Izquierda Unidad debe responder tajantemente que sí a la pregunta sobre si puede gobernar. No solo puede: tiene que hacerlo, porque es la única alternativa capaz de responder a las necesidades urgentes del pueblo trabajador.

Por eso, desde Izquierda Socialista lanzamos una campaña para explicar qué propondría un gobierno del Frente de Izquierda Unidad y por qué es necesaria una salida obrera y popular frente al creciente clamor de que Milei no va más. Vení a nuestras reuniones y sumate a Izquierda Socialista para fortalecer esta campaña.

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Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
 
La caída en las encuestas de Milei y el ascenso de la figura de Myriam Bregman y del Frente de Izquierda abrió una cantidad de interrogantes. ¿La izquierda puede gobernar? ¿Está preparada? ¿La van a dejar? En esta nota anunciamos el lanzamiento desde Izquierda Socialista de una campaña con volantes y charlas abiertas postulando que la izquierda puede y tiene que gobernar.
 
No hay medición o encuesta que no le dé abajo a Milei. Es más, cuando se miden a distintas figuras, Milei aparece detrás de Myriam Bregman. El otro dato relevante es que cuando se pregunta si las elecciones fueran hoy, el 60% (algunas mediciones dan más) se pronuncia por un cambio de gobierno. Esto se palpa en la calle. La gran mayoría del pueblo trabajador dice “esto no se aguanta más”. Crece la bronca porque millones están al límite, con familias endeudadas, jubiladas y jubilados que no pueden comprar los remedios, gente que vive en la calle, colas de varias cuadras en busca de un empleo, changas interminables para sortear el día a día. Mientras el “deslomado” Adorni compra mansiones de lujo con una corrupción que es norma en este gobierno mafioso.

Está claro. Milei no va más. Se tiene que ir. Hay que derrotarlo junto a todo su plan motosierra con la movilización obrera y popular. Si esto no ocurre es por el rol traidor de la CGT que se niega a convocar a un plan de lucha nacional, mientras nuestro pueblo resiste. La masiva y multitudinaria marcha en defensa de las universidades lo demuestra de manera contundente.

Rubén “Pollo” Sobrero
Myriam Bregman
Mónica Schlotthauer
Juan Carlos Giordano

 

¿Por qué crecen Myriam Bregman y el Frente de Izquierda?

Millones exigen un cambio, pero no se dejan llevar por las mentiras de Axel Kicillof, Sergio Massa o Máximo Kirchner diciendo que un posible gobierno peronista en el 2027 va a traer alguna solución, cuando precisamente el gobierno de Alberto y Cristina fue un desastre. La dirigencia del PJ deja correr a Milei, diputadas y diputados del peronismo le votan las leyes, los gobernadores del PJ aplican el ajuste en sus provincias y la CGT peronista no hace nada. Cartón lleno.

Ya nos gobernaron radicales, peronistas, macristas y ultraderechistas y nos hundieron en la pobreza y la decadencia. La única que no gobernó es la izquierda y la clase trabajadora. Lo único nuevo y distinto es el Frente de Izquierda. Por eso crece la figura de Myriam Bregman, con una enorme imagen positiva como parte del Frente de Izquierda Unidad, la mayor unidad de la izquierda que vinimos construyendo desde hace 15 años.  

La figura de Bregman y el FITU crecen porque aglutina un amplio y merecido reconocimiento por enfrentar en las calles y en el Congreso a todos los gobiernos; porque el Frente de Izquierda no se vende y sus diputadas y diputados ganan como un laburante; porque siempre está en las luchas; porque vino creciendo como expresión política de lo que ocurre por abajo con el avance del sindicalismo combativo y de las y los luchadores obreros y populares, en la juventud, en el movimiento de mujeres y disidencias, en la lucha ambiental, que ven con simpatía a la izquierda. Y porque el FIT-Unidad plantea un plan económico opuesto, que nos libere de las cadenas que nos atan al FMI y destine la plata que se va a la usurera deuda externa para aumentar los salarios, las jubilaciones y reactivar la economía con un plan de obras públicas y viviendas populares, entre otras medidas de fondo.

La izquierda puede y tiene que gobernar

Algunos periodistas preguntan si la izquierda puede gobernar. Contestamos claramente que sí. Sería algo novedoso, completamente distinto, que terminaría con los males capitalistas. Para que las riquezas que genera el pueblo trabajador no se las lleve una minoría de ricos, grandes empresarios, corruptos, bancos, multinacionales y el Fondo Monetario, sino que vayan al pueblo trabajador. El ascenso de Bregman y del FIT Unidad muestran la esperanza de millones en pos de esa salida.

Claro que estamos preparados para hacer las transformaciones que sólo un gobierno de las y los trabajadores podría lograr. Si el pueblo trabajador pone en funcionamiento las fábricas, la industria, las escuelas, los hospitales, el transporte, los bancos ¿cómo no va a estar capacitado para gobernar? Si las y los trabajadores ferroviarios, del subte y colectiveros como parte de un gobierno obrero diseñaran un transporte estatal e integrado ¿no estaría mejor que el actual colapso privatizador? Si las y los trabajadores de FATE estuvieran en el gobierno la planta se reabriría y empezaría a producir las cubiertas que hacen falta. Si la docencia y el personal de los hospitales dirigieran nuestra educación y salud pública ¿sufrirían el vaciamiento y destrucción actual? Claro que no.

Con el criterio de que la izquierda no estaría preparada para gobernar, siempre tendrían que gobernar los partidos y políticos patronales. La izquierda puede y tiene que gobernar para imponer un gobierno de la clase trabajadora. Para eso hay que fortalecer a la única herramienta que lucha por eso, el Frente de Izquierda, y lo tenemos que hacer con políticas unitarias, no como lamentablemente hizo el partido de Myriam Bregman, el PTS, dividiendo al FIT en el acto del 1° de Mayo.

Desde Izquierda Socialista asumimos este gran desafío que tiene la izquierda. Con toda nuestra militancia y referentes políticos, con Rubén “Pollo” Sobrero, la diputada Mónica Schlotthauer, las y los diputados electos Juan Carlos “Gringo” Giordano, Mercedes de Mendieta, Mercedes Trimarchi, Liliana Olivero en Córdoba, Angélica Lagunas en Neuquén, entre otros referentes, llamando a las y los trabajadores, luchadores y a la juventud a sumarse a la campaña que estamos impulsando para difundir la necesidad de que gobierne la izquierda y la clase trabajadora, repartiendo miles de volantes en todo el país y convocando a charlas abiertas a las que invitamos a sumarse y a participar.  


Escribe José Castillo

Muchas compañeras y compañeros, miran con simpatía a Myriam Bregman y al Frente de Izquierda. Inmediatamente surge el interrogante de cómo sería en concreto un gobierno del FIT Unidad. 

Lo primero que debemos dejar en claro es que nosotros queremos llegar al poder para imponer un gobierno de la clase trabajadora y los sectores populares. Convocaríamos inmediatamente al sindicalismo combativo, los cuerpos de delegados, las comisiones internas u otras formas de organización que puedan surgir para discutir democráticamente el plan de emergencia para sacar al país de la crisis. También participarán tanto de la toma de decisiones como de la gestión concreta de gobierno las y los estudiantes que luchan en defensa de la educación pública, el movimiento de mujeres y disidencias, las organizaciones combativas de jubiladas y jubilados, los movimientos de desocupados, el movimiento en defensa del ambiente y todo otro movimiento u organismo que surja en el proceso. Cada lucha, cada organización en defensa de alguna reivindicación específica, tendrá su lugar. Todo será decidido democráticamente, con la más plena libertad para deliberar, opinar y decidir, por parte de distintos partidos, fracciones, grupos o incluso compañeras o compañeros individuales, que podrán dar a conocer sus posiciones y ponerlas a votación. 

Llamaremos a que se elijan democráticamente todos los cargos, (incluyendo los jueces) con representantes revocables en cualquier momento si no cumplen el mandato de sus bases. Todas y todos los electos cobrarán un salario igual al de un trabajador calificado, terminando con los privilegios y sueldos millonarios. 

Empezaríamos por supuesto, con un plan de emergencia, con medidas básicas, como dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI, ponerles fuertes impuestos a los ricos y las grandes empresas. Estatizaríamos y pondríamos inmediatamente a funcionar bajo gestión obrera a las empresas que cerraron o cierren (como el caso de FATE), prohibiendo suspensiones y despidos. Obviamente derogaríamos el RIGI y la reforma laboral esclavista. Y fijaríamos un piso de salarios y jubilaciones igual a la canasta familiar. Pondríamos todos los recursos a disposición de resolver las más urgentes necesidades populares, como la salud y la educación públicas y lanzaríamos un plan de construcción de viviendas populares. 

Un punto importante es que haríamos con los sectores patronales o de privilegio que boicoteen o se nieguen a cumplir las normas. Lo primero y principal es que recurriríamos a la movilización popular. Por ejemplo, si hay empresas que boicotean la producción o provocan desabastecimiento, promoveríamos que fueran sus propios trabajadoras y trabajadores los que impongan, con control obrero y popular, su funcionamiento, expropiando así a cualquier empresa que se niegue a cumplir. Tomemos un ejemplo, que nos sirve ala vez para ilustrar qué distinto que sería nuestro gobierno en comparación con los gobiernos peronistas recientes. Recordemos cuando con Alberto Fernández se produjo el desfalco y vaciamiento de la cerealera Vicentín y se planteó nacionalizarla. Ese gobierno peronista retrocedió, no lo llevó adelante y terminó avalando la estafa. Un gobierno del Frente de Izquierda hubiera aprovechado la oportunidad, la hubiera estatizado y puesto a funcionar bajo el control de sus propios trabajadoras y trabajadores. 

Lo mismo vale para enfrentar presiones internacionales del imperialismo, las grandes empresas transnacionales o el poder financiero mundial. Llamaríamos a la más amplia solidaridad de los pueblos del mundo, nos solidarizaríamos incondicionalmente con sus luchas y pediríamos que hagan lo mismo con nosotros. Propondríamos por ejemplo, la conformación de un frente de países deudores latinoamericanos para enfrentar juntos a los pulpos especuladores imperialistas. 

Estos serán, sin duda, apenas los primeros pasos. Cumpliríamos inmediatamente, con todas las reivindicaciones democráticas pendientes del movimiento de derechos humanos (como la apertura de todos los archivos de la dictadura), del movimiento de mujeres y disidencias, incluyendo la separación de la Iglesia y el Estado, de la juventud, del movimiento de lucha en defensa del ambiente, de los pueblos originarios. 

Habrá que discutir, con la más amplia democracia de las y los trabajadores, como llevamos adelante un gran planificación de la economía donde se decida cuáles son las prioridades en base a las necesidades y no a la rentabilidad del mercado. Se trata en suma, de que gobiernen los que nunca lo han hecho hasta ahora: las y los trabajadores, la juventud, el movimiento de mujeres y disidencias y el resto de los sectores populares, en el camino de construir una Argentina socialista, con plena democracia para el pueblo trabajador. 

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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