Sep 26, 2026 Last Updated 3:29 PM, Sep 25, 2026

Izquierda Socialista


Escribe Jorge Adaro

El triunfo que el Frente Multicolor-Azul y Blanca obtuvo en las elecciones del Suteba en la seccional La Matanza es también un paso muy importante en el fortalecimiento del sindicalismo combativo.

Por un lado, ante el terrible ajuste que el gobierno de Javier Milei aplica contra las y los trabajadores, la dirección de la CGT sigue dejando correr el plan motosierra en absoluta complicidad con el gobierno. El 30 de abril en el acto-misa en Plaza de Mayo no anunció ninguna medida de acción contra el gobierno y posteriormente al acto, la burocracia de la CGT disipó cualquier expectativa de una nueva convocatoria a un paro general. Tampoco el FreSu con la UOM y ATE a la cabeza, y del cual Ctera y Suteba son parte, llamó a una medida de fuerza en el corto plazo ni a elaborar un plan de lucha. 

Es ahí donde vuelve a tener un lugar central el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) para brindar una herramienta a los conflictos que van surgiendo en todo el país para que triunfen y postularse como un polo alternativo a la burocracia sindical de las centrales obreras en el camino a construir una nueva dirección combativa y democrática de la clase trabajadora. Por eso es muy importante el aporte que puede hacer la nueva dirección Multicolor del Suteba La Matanza, junto a las y los ferroviarios de Haedo, el Sutna, AGD, Ademys, la comisión interna del Garrahan entre otros sectores combativos.
Lo mismo en el marco de la coordinación nacional de la docencia combativa, que desde hace un tiempo a esta parte viene convocando a jornadas de lucha en todo el país, acompañando e intentando articular los distintos conflictos provinciales, mientras que la Ctera se niega a unificarlos, a llamar a un nuevo paro nacional docente y un plan de lucha discutido democráticamente por la docencia de todo el país.

Se abre una nueva oportunidad para avanzar en la coordinación luego del triunfo en La Matanza junto a otras direcciones combativas como Ademys en CABA, Adosac en Santa Cruz, ATEN Capital en Neuquén y la seccional Capital de la UEPC de Córdoba, acompañando las luchas actuales en Santa Cruz, Chubut, con la autoconvocatoria de la docencia ante la pasividad de la Celeste en la dirección de Atech. 

La recuperación del Suteba La Matanza a manos de una conducción democrática y de lucha fortalece el espacio del sindicalismo combativo para dar, de manera unificada, una pelea a fondo contra el plan motosierra de Milei, el FMI y los gobernadores. Ante la traición de la CGT y su pacto con el gobierno ultraderechista, necesitamos fortalecer un polo para luchar por la recomposición del salario, la defensa del empleo, el rechazo a las medidas que retiran derechos como las contenidas en la reforma laboral, el apoyo a las luchas en curso y la denuncia a las direcciones burocráticas y traidoras.  
El creciente desprestigio del gobierno ultraderechista de Javier Milei y sus medidas económicas antipopulares, más que nunca exige la construcción de una alternativa de lucha que canalice la bronca de amplios sectores de trabajadoras y trabajadores. El triunfo de la oposición antiburocrática en el Suteba La Matanza, expresa esa bronca y llega en un momento justo para sumarse y fortalecer el PSC.

DISTRITOS ELECCIONES SUTEBA

DISTRITO

MULTICOLOR

%

CELESTE

%

LA PLATA

465

31.82

940

64.33

ENSENADA

267

49.35

270

49.90

LOMAS DE ZAMORA

395

28.17

876

62.48

ECHEVERRIA

133

19

554

79.14

EZEIZA

55

16.03

169

49.27

F. VARELA

332

19.91

1198

71.86

A. BROWN

223

25.72

608

70.12

LA MATANZA

2297

50.30

2135

46.75

HURLINGHAM

115

21.06

421

77.10

MORON

212

26.04

552

67.81

ITUZAINGO

95

28.18

242

71.81

MERLO

352

34.99

581

57.75

MORENO

552

41.25

718

53.66

GRAL RODRIGUEZ

104

42.62

139

56.96

MARCOS PAZ

173

65.28

89

33.58

TIGRE

917

58.07

662

41.92

SAN MARTIN

249

30.89

557

69.10

TRES DE FEB

171

36.93

292

63.06

SAN FERNANDO

121

17,60

557

81,08

SAN ISIDRO

248

44.12

314

55.87

SAN MIGUEL

109

13.02

664

79.33

JOSE C PAZ

266

36.28

432

58.93

MALV ARG

235

27.10

617

71.16

ESCOBAR

140

32.11

296

67.88

VILLA GESELL

34

19.42

92

52.57

BAHIA BLANCA

456

56.43

291

36.01

PUEYRREDON

272

33.74

443

54.96

 

El martes 12 una multitud volvió a colmar Plaza de Mayo y las plazas de todo el país, con una convocatoria de más de un millón de personas y movilizaciones muy importantes en distintas provincias. La jornada demostró que la defensa de la universidad pública y gratuita sigue siendo una de las principales peleas contra el gobierno de Javier Milei, que ha demostrado reiteradamente que tiene una política concreta de desfinanciamiento universitario.

La marcha se realizó a pocos días de cumplirse 200 días de la votación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuyo veto Milei no logró imponer y que, sin embargo, continúa incumpliendo, profundizando la crisis presupuestaria. Antes de la marcha, en un acto de absoluta provocación, el gobierno recortó otros 2,5 billones de pesos a las universidades del presupuesto que el propio oficialismo había votado para este año. Una política coherente con las exigencias del FMI, que deja en evidencia el plan de seguir pagando la deuda externa a costa de la educación, la salud y del superajuste sobre las y los trabajadores.

Pero las manifestaciones demostraron en las calles que ese plan no pasará. No solo expresó la fuerza de la comunidad universitaria, sino también el hartazgo de amplios sectores de la clase trabajadora frente a la motosierra y la corrupción de este gobierno de ultraderecha.
Por eso es fundamental discutir cómo darle continuidad a esta pelea. La cuarta Marcha Federal tiene que continuar con un verdadero plan de lucha.

La fuerza de la movilización no puede ser utilizada como herramienta de negociación del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) con el gobierno. Tampoco la estrategia puede reducirse a esperar que la Justicia vuelva a fallar a favor de la ley ni a negociar una nueva como viene sugiriendo el vicerrector de la UBA y líder de la UCR, Emiliano Yacobitti. No podemos permitir que vuelva a suceder lo mismo que después de las tres marchas federales anteriores, cuando el conflicto se fue dilatando por responsabilidad de las conducciones burocráticas, mientras el superajuste siguió descargándose sobre los salarios docentes y no docentes y sobre las y los estudiantes.

Es necesario profundizar la unidad entre estudiantes, docentes y no docentes, y organizar un plan de lucha nacional en defensa de las universidades públicas, articulado con las demás luchas en curso. Para eso hacen falta asambleas en todas las universidades y comenzar a coordinar instancias interfacultades y espacios de organización comunes. También hay que exigirle a las conducciones de la mesa sindical y de la Federación Universitaria Argentina (FUA) que convoquen y se pongan a la cabeza de la pelea.









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Escribe Pilar Barbás, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina.

En la nota titulada Debate. Subirse al palco de Yacobitti y las autoridades es bajarse de la independencia política, lamentablemente el primer balance que hace En Clave Roja-PTS de la masiva cuarta marcha federal es una campaña falsa contra varias agrupaciones de izquierda que participamos del acto central de la movilización. Enmarcada en los debates más generales que venimos desarrollando con el PTS, consideramos que su campaña está equivocada en varios puntos.

Antes de empezar a responder las calumnias del PTS, precisemos algo que saben y ocultan, y es que quienes estuvimos en el acto no lo hicimos fruto de ninguna negociación ni acuerdo político con la burocracia estudiantil y los rectores, sino que lo hicimos ocupando el lugar que nos ganamos por los espacios conquistados en la Federación Universitaria Argentina. Ya quisieran Yacobitti, la Franja Morada, y la Juventud Universitaria Peronista (JUP) que ante los millones que vieron la movilización la representación del movimiento estudiantil quede reducida a sus agrupaciones. Pero no, por nuestra intervención en los centros de estudiantes de todo el país le arrebatamos esa representación a esa burocracia estudiantil y desde la Juventud de Izquierda Socialista (JIS) no tenemos pensado regalársela.

En segundo lugar, consideramos que la cuarta Marcha Universitaria fue un triunfo de la política de presión y exigencia que venimos desarrollando los sectores combativos contra el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y las conducciones burocráticas de la mesa sindical y la Federación Universitaria Argentina.

(FUA). En estos dos años de conflicto, Yacobitti y el CIN jugaron un rol cómplice de este gobierno, negociando por detrás y amenazando con descontar el sueldo a les docentes que paran, cosa que denunciamos constantemente desde la JIS junto a nuestres compañeres docentes y nodocentes. Pero el rol de la izquierda ante un gobierno de ultraderecha no se puede reducir a una actitud de aislamiento autoproclamatorio.

Nuestra política, que quedó demostrada en la masiva convocatoria del 12, es que hay que impulsar la unidad de acción en las calles contra el desfinanciamiento de la universidad, al mismo tiempo que se disputa la orientación política en cada espacio de intervención. Esto no significa perder la independencia política, tal como señala erróneamente En ClaveRoja-PTS. Hacer semejante afirmación resulta un completo ridículo poniéndola en el contexto de que en todo el país (salvo donde su divisionismo lo impide) llevamos adelante tanto listas como intervenciones en común junto a la Juventud del PTS enfrentando (justamente) a los rectores y sus agrupaciones.

Señalan que “no se puede hablar de independencia política y al mismo tiempo aparecer subordinados a un acto armado por el CIN, la FUA y las burocracias sindicales”. Continuando con su misma línea argumental, preguntamos fraternalmente ¿la izquierda no tenía que haber participado de la marcha entonces? Mismo argumento esgrimieron en el 50° Aniversario del 24 de Marzo, en el cual realizaron un acto marginal, dándole la espalda a miles que se movilizaron contra el negacionismo de Milei.

Desde la JIS, en nuestras intervenciones en cada uno de los lugares de estudio, dejamos en claro la delimitación que tenemos de los rectores, es por eso que exigimos e incitamos a profundizar el plan de lucha y desbordar a las direcciones traidoras en unidad. En lugar de pensar una perspectiva de conjunto para pelear como un polo independiente para conducir al movimiento estudiantil, el primer balance que saca En Clave Roja-PTS tras una movilización histórica es una nota en contra de las agrupaciones de izquierda, lo que deja en evidencia su política sectaria y autoproclamatoria.

Dos perspectivas de dirección del movimiento estudiantil

“¿Vinimos a administrar el conflicto junto a los rectores o a organizar una fuerza independiente para ganarlo?”, se pregunta al final de su nota En Clave Roja-PTS.

De esta afirmación se desprenden dos conclusiones. En primer lugar se pone en igualdad de condiciones a los sectores combativos de docentes, nodocentes, estudiantes que venimos dando la pelea contra el ajuste a la universidad con las burocracias que le ponen el freno a la lucha desde hace dos años, lo cual representa una grave calumnia.

En segundo lugar, se deja ver que En Clave Roja no da ninguna disputa concreta por una orientación diferente de la FUA de los radicales y peronistas. Esta política no es nada nueva, siempre estuvieron por fuera de todos los procesos de conducción del movimiento estudiantil. Incluso de la FUBA de izquierda y combativa que le arrebató a la Franja Morada la conducción en el 2001 post-argentinazo. En la actualidad, fueron electos representantes en la FUA por el voto de estudiantes que genuinamente les dieron su apoyo para disputar esos espacios. Sin embargo, ni van a las reuniones y cuando van, ni siquiera intervienen. ¿Así piensan postularse como una alternativa de dirección del movimiento estudiantil?

Por nuestro lado desde la JIS, junto a otras agrupaciones de izquierda, tenemos la política contraria. Constantemente damos la disputa en los espacios en los que les estudiantes nos eligieron, como en la FUA y la FUBA donde ponemos a disposición de las luchas nuestras secretarías interviniendo políticamente. Allí denunciamos muy claramente la responsabilidad de Yacobitti y el CIN en la situación de las universidades y peleamos porque profundicen la lucha. Al igual que lo hacemos en cada asamblea y espacio de organización, orientando al movimiento estudiantil. En calidad de representantes de ese movimiento estudiantil es que subimos a ese palco ¿le vamos a regalar la foto de la lucha en defensa de la universidad pública a Yacobitti y demás? Sería mejor defender el espacio de quienes verdaderamente le ponemos el cuerpo a la lucha contra el desfinanciamiento.

Desde la JIS, llamamos a reflexionar sobre las políticas divisionistas de En Clave Roja-PTS, que también se reflejaron en su acto en soledad del 1° de Mayo, y les invitamos a seguir construyendo la unidad de quienes luchamos día a día en defensa de la universidad pública, gratuita y de calidad, contra la motosierra del ultraderechista de Milei.

Foto de portada: A fuerza de movilización de obreros y estudiantes, huyó la caballería

Escribe Federico Novo Foti

El 29 de mayo de 1969, en medio de una huelga general nacional, los obreros cordobeses se movilizaron, derrotaron a la policía y dominaron el centro de la ciudad. Sólo la represión del ejército logró terminar de controlar la situación, el mediodía del viernes 30. Pero la dictadura del general Juan Carlos Onganía ya estaba herida de muerte.
  
El jueves 29 de mayo de 1969 la ciudad de Córdoba amaneció con un clima enrarecido. Es que la CGT 1 había convocado a un paro nacional de 24 horas para el viernes 30. Pero la CGT regional de Córdoba había decidido adelantar la convocatoria para el día previo, transformando la acción en una huelga de 36 horas. Desde las 10 de la mañana de aquel jueves, miles de obreros comenzaron a abandonar las fábricas para dirigirse al centro de la ciudad. La medida logró una adhesión del 98%, evidenciando la bronca existente entre los trabajadores por los bajos salarios y la represión de la dictadura militar encabezada por Juan Carlos Onganía.

Los manifestantes, a los que se fueron sumando cada vez más estudiantes, se encolumnaron y ocuparon un área de 150 manzanas, donde comenzaron a hostigar a la policía. Para el mediodía, hora de inicio formal de la huelga, los enfrentamientos ya eran generalizados. Vecinos se sumaron a las barricadas improvisadas y, a fuerza de pedradas, hicieron huir a la Caballería. La Guardia de Infantería utilizó armas de fuego y asesinaron al obrero del Smata, Máximo Mena y al estudiante de arquitectura, Daniel Castellanos. Lejos de apaciguarse los ánimos, los enfrentamientos recrudecieron y la policía debió replegarse. El centro de la ciudad había quedado en manos de los manifestantes.2

Recién pasadas las 17 horas, cuando la movilización comenzaba a debilitarse, entraron en acción las tropas del ejército. Su objetivo era recuperar el dominio del centro de la ciudad. Casi sin enfrentamientos masivos, los manifestantes fueron obligados a retirarse a los barrios, donde continuaron con ataques a puestos policiales. Para el mediodía del viernes 30 el ejército tenía controlada la situación. El saldo de la represión fue de 6 muertos, 51 heridos y 300 arrestados. Entre estos últimos estaban, Raimundo Ongaro, secretario general de la CGT de los Argentinos, Elpidio Torres, secretario general del Smata y Agustín Tosco secretario general de Luz y Fuerza, uno de los principales dirigentes de aquellas jornadas.

El Cordobazo fue una insurrección espontánea, protagonizada por obreros y estudiantes, provocada por el odio a la dictadura militar de Onganía. Fue la máxima expresión de la unidad en las manifestaciones callejeras de obreros y estudiantes. El régimen militar quedó herido de muerte y nunca se pudo recuperar de aquel golpe.
 
Antecedentes del Cordobazo

El Cordobazo no fue un rayo en cielo sereno. Desde 1966 el país estaba gobernado por la dictadura militar de Onganía. Pero la represión y la miseria habían comenzado a provocar un creciente malestar entre los obreros y sectores populares. 

El movimiento obrero comenzó a recuperarse después de años de estancamiento. Durante 1968 se dieron tres luchas obreras importantes: la de los petroleros de YPF en Ensenada, la de los gráficos de Fabril Financiera en Barracas y la de Citroën, también en la ciudad de Buenos Aires. Fueron tres luchas largas y con mucha fuerza en la base, que organizó piquetes y se enfrentó a los “carneros”. Si bien fueron derrotadas por responsabilidad de la burocracia sindical, el ascenso no se interrumpió y se trasladó a las provincias. Desde comienzos de 1969, fueron saliendo a la lucha los metalúrgicos, Luz y Fuerza, Smata, estatales y docentes.

Entre tanto, el estudiantado del interior también había comenzado a luchar. En marzo de 1969 hubo conflictos estudiantiles en Tucumán y Rosario. A mediados de mayo se movilizaron los estudiantes correntinos en contra de la privatización del comedor universitario y fueron duramente reprimidos. El estudiante de Medicina Juan José Cabral cayó asesinado por la policía. Esto generó una inmediata movilización en Rosario que dio origen al Rosariazo, donde fue asesinado otro estudiante de Económicas, Adolfo Ramón Bello. El 16 de mayo los estudiantes comenzaron a movilizarse y enfrentar en las calles a la policía hasta derrotarla. El 21 de mayo se sumaron sectores del movimiento obrero, día en que fue asesinado el joven metalúrgico Luis Blanco.

En ese escenario de ebullición, la CGT se vio obligada a convocar a un paro nacional de 24 horas para el 30 de mayo. Pero fue en Córdoba donde se dio el punto más alto de la lucha. Allí, en la segunda ciudad del país por población y peso industrial, creció el malestar por los bajos salarios y la represión entre un movimiento obrero joven y altamente calificado (metalúrgico y automotor), con una burocracia relativamente más débil, y un estudiantado de tradición combativa, concentrado en pensiones y casas estudiantiles en el Barrio Clínicas, que se venía movilizando en solidaridad con los estudiantes tucumanos, correntinos y rosarinos.
 
Lecciones del Cordobazo

El Cordobazo marcó el inicio de un nuevo ascenso de la lucha de clases en el país. Si bien la dictadura militar cayó herida de muerte, el imperialismo y los partidos patronales, con el líder radical Ricardo Balbín y Juan Domingo Perón, aún en el exilio, se jugaron a salvar al régimen capitalista forjando el “Gran Acuerdo Nacional” (GAN), que permitió el llamado a elecciones y el regreso de Perón al poder en 1973 con el objetivo de contener las luchas. Pese a todo, el ascenso continuó y en esta etapa se fortalecieron sectores antiburocráticos del movimiento obrero, cuya máxima expresión fueron los sindicatos combativos de la FIAT (Sitrac y Sitram).3 Este proceso perduró hasta el golpe de estado genocida del 24 de marzo de 1976.

Esto dejó importantes enseñanzas. Por un lado, puso en evidencia la fuerza del movimiento obrero cuando sale a la lucha. En aquella oportunidad, encabezando al movimiento estudiantil y sectores populares, logró barrer con la dictadura. Pero, por otro lado, expuso el problema de las conducciones políticas y sindicales. Si aquella movilización triunfante que derrotó a la dictadura de Onganía no terminó con el régimen capitalista fue porque la mayoría de los trabajadores eran conducidos por el peronismo, un movimiento patronal que se jugó a lograr la “estabilidad” burguesa del país, y por una dirigencia sindical burocrática y traidora, aliada incondicional de esos patrones.

Hoy, bajo el gobierno ultraderechista de Javier Milei y su plan motosierra, con el ajuste de los gobernadores (incluidos los peronistas) y la traición de la CGT se vuelve a demostrar que el peronismo no va más. La salida es con el Frente de Izquierda Unidad. Desde Izquierda Socialista en el FITU seguimos bregando por una nueva dirección sindical y política independiente de los patrones y los burócratas, que impulse un plan obrero y popular en la pelea por un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo.

1. Por entonces la burocracia de la CGT estaba dividida en dos alas. La CGT “Azopardo” de Augusto Vandor (colaboracionista con la dictadura) y la CGT “de los Argentinos” de Raimundo Ongaro (unida a la oposición patronal a la dictadura).
2. Mercedes Petit.. “Dos días que conmovieron a la Argentina” en Revista de América Nº 4, junio de 1975. Disponible en www.nahuelmoreno.org
3. Ver R. de Titto. Historia del PST. CEHuS, Buenos Aires, 2016.

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