Escribe Guido Poletti
Mientras que Pichetto y Urtubey salieron a apoyar abiertamente el planteo de Macri, tanto Massa como Lavagna expusieron sus reparos.
Cuestionaron que se trataba de “oportunismo electoral”, “que llegaba tarde”, o incluso demagógicamente que había que incorporarles otros puntos, tales como “crecimiento”, “créditos para las pymes” o redistribución de la riqueza. Pero lo esencial es que no cuestionaron los ejes centrales de la propuesta de Cambiemos. Todos ellos están de acuerdo con el punto 10: “Cumplimiento de las obligaciones con nuestros acreedores”. Más aún, Lavagna se ha pronunciado a favor de la reforma laboral, lo que le ha ocasionado algún que otro roce con sus aliados en la burocracia sindical. Y ambos, Massa y Lavagna, están a favor de avanzar con la reforma jubilatoria. Nada bueno pueden esperar de ellos los trabajadores.
Escribe Guido Poletti
El Fondo Monetario Internacional está otra vez en la Argentina. Sus funcionarios vienen nuevamente a “auditar” nuestras cuentas. Traducido, a inspeccionar “in situ” si cumplimos con el ajuste que nos exigen. Se trata, simplemente, de otra muestra de que hemos entregado absolutamente nuestra soberanía a manos del Fondo.
El FMI, igual que en su visita anterior, ya comenzó también con su ronda de entrevistas con otros dirigentes, además del gobierno. Su primera entrevista fue esta vez con la cúpula de la CGT. Pero lo más jugoso fueron las declaraciones de Roberto Cardarelli, el jefe de la misión fondomonetarista, al salir de la reunión: “No le tememos a nada”, sostuvo consultado acerca de lo que pasaría con un futuro gobierno kirchnerista. “El diálogo y colaboración a futuro se mantendrá con este o cualquier otro gobierno”, completó.
Es que el FMI ya empieza a tomar nota de lo que Agustín Rossi primero, Axel Kicillof después, y a posteriori una larga lista de dirigentes kirchneristas vienen afirmando: de ninguna manera van a romper el acuerdo con el Fondo y se comprometen a seguir pagando la deuda externa. Kicillof se lo dijo al FMI en persona en la famosa reunión donde los convidó con bizcochitos de grasa hace un par de meses. En los últimos días, tanto él como Emannuel Agis viajaron a Estados Unidos a garantizarle en persona a los buitres acreedores que esa será la política que llevarán adelante en un eventual gobierno K. El FMI, en las declaraciones de Cardarelli, hace saber que toma nota del mensaje.
Escribe Guido Poletti
La semana pasada el gobierno de Macri pagó 1.700 millones de dólares correspondientes a la primera cuota del Bonar 2014.
¿De qué se trata esto? En el año 2014, el entonces ministro de Economía de Cristina Kirchner, Axel Kicillof, tomó nueva deuda externa (para pagar vencimientos de deuda anterior) por 6.000 millones de dólares, con un título denominado Bonar 2014. Ahora llegó la hora de empezar a pagarlo. Macri, cumplidor a rajatabla en lo que a pagos de deuda se refiere, acaba de entregarle a los acreedores la primera cuota. En los próximos semestres habrá que abonar las restantes. Una muestra más que lo del “desendeudamiento kirchnerista” fue una mentira total. Todos (macristas y kirchneristas) nos endeudaron primero y luego cumplieron con los pagos a costa del ajuste contra los trabajadores.
El pasado domingo 5 cerca de la medianoche se conoció la noticia de la muerte de dos jóvenes obreros empleados por la empresa Pecom en el área Fortín de Piedra que es explotado por Tecpetrol (Techint) en el yacimiento de Vaca Muerta. Ya suman ocho los operarios muertos en los últimos catorce meses. Generó repudio y bronca este doble crimen laboral.
Escribe Mariano Barba
Como doble crimen laboral caratuló la muerte de Cristian Baeza y Maximiliano Zappia la diputada Angélica Lagunas (Izquierda Socialista-FIT) cuando presentó un proyecto de repudio en la Legislatura neuquina. No fue un accidente, como lo catalogaron la empresa y la dirigencia burocrática del gremio petrolero, encabezado por el senador del oficialista Movimiento Popular Neuquino (MPN) Guillermo Pereyra. Fue un crimen laboral porque la responsabilidad es de la empresa ya que en el área de trabajo no había señalización ni barrera alguna que advirtiera sobre la peligrosidad de la pileta usada para el tratamiento del agua que llega de los pozos donde se produce gas. Al pisar la compuerta que está al ras del piso, esta cedió y cayó el obrero Baeza que murió por asfixia anóxica por sumersión en hidrocarburos, e inmediatamente cayó Zappia que corrió a socorrerlo y murió por una “intoxicación con hidrocarburos por inhalación” según la autopsia de ambos.
Fue rápida la respuesta del sindicalismo combativo que junto a la izquierda y otras organizaciones reunidos en la Multisectorial organizaron la denuncia pública con mucha repercusión en los medios y que concluyó con una importante acción sobre la ruta del petróleo repartiendo miles de volantes en la madrugada del viernes ante el paso de camionetas y combis que trasladaban obreros a Vaca Muerta. En esa declaración se manifestaba que “[… ] estas dos muertes no son accidentes, son homicidios como consecuencia de la flexibilización laboral impuesta por la adenda (convenio petrolero) suscripta entre la dirección del sindicato, las empresas y los gobiernos nacional y provincial”. Recordemos que esta adenda fue suscripta bajo el gobierno de Macri y Gutiérrez (gobernador de Neuquén) para imponer la flexibilización laboral exigida en las cláusulas secretas del tristemente famoso convenio entre Chevron y la presidenta Cristina de Kirchner.
El Sindicato de Petroleros convalidó de entrada la postura de la patronal Tecpetrol respecto de que los trabajadores fallecidos no tenían motivos laborales para transitar la zona de la pileta en la que Baeza y Zappia encontraron la muerte. Esto ocasionó una bronca enorme que junto a la denuncia que hicimos desde la izquierda obligaron a la autocrítica del burócrata Pereyra que mientras convocó a un paro de compromiso en las dos empresas acotó que “el gremio asume su responsabilidad, tal vez en el Departamento de Seguridad e Higiene tengamos que trabajar de otra manera, interactuar con las empresas”. Una reacción tardía y que no va al fondo de la cuestión.
La salida de fondo
Para recuperar la seguridad en el trabajo y que la renta petrolera quede en el país para trabajo, educación, salud y vivienda, desde el Frente de Izquierda proponemos que se resuelva el problema de fondo de la exploración, explotación e industrialización del gas y el petróleo, estatizando la totalidad de los hidrocarburos bajo control de los trabajadores. En ese camino consideramos que son necesarios los comités obreros de seguridad e higiene con poder para detener las tareas en situaciones de inseguridad. También que se terminen los turnos del 2x1 y sean reemplazado por el 1x1. En una palabra, anular la adenda para salvar la vida de los trabajadores y terminar con este régimen de super-explotación.
El 29 de abril –el día después de las PASO– 22 trabajadores de Electrolux fueron echados sin causa. Al comenzar la resistencia de los despedidos, la UOM, junto a la patronal, inventan un procedimiento preventivo de crisis que aprobaron bajo amenaza de continuar despidiendo trabajadores.
Queda a las claras la connivencia entre la patronal, la UOM y el gobierno “progresista” de la provincia en su plan de despedir a quienes cuestionaban la situación en la fábrica. Además la “Justicia” inició una imputación de cargos absurdos sobre los despedidos para amedrentarlos.
Los despedidos comenzaron a bloquear el ingreso de material y realizaron actividades solidarias con organizaciones sindicales y sociales como Amsafe Rosario. El 8 de mayo la UOM y su patota, quebraron el bloqueo, golpeando a compañeras y compañeros. En este marco fallece de un infarto un delegado de la UOM, de lo que se quiere culpar con mentiras a quienes bloqueaban el portón. Se viene una dura pelea por terminar con la persecución a las y los compañeros despedidos.
Corresponsal