
Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
Entre 1940 y 1945, alrededor de 1.1 millones de personas murieron en Auschwitz-Birkenau, el mayor campo de exterminio de la historia de la humanidad. Las cámaras de gas y los hornos crematorios llegaron a matar hasta 5.000 por día. La mayoría eran judíos, pero también había militantes de izquierda, prostitutas, homosexuales, prisioneros de guerra de otros países, y demás.
Este campo de concentración estaba en Polonia, ocupada por la Alemania nazi en esos años de la Segunda Guerra Mundial. Los prisioneros eran trasladados en vagones para el transporte de ganado en los que viajaban hacinadas hasta ochenta personas, desde Italia, Francia, Hungría, el Báltico, Alemania y Polonia. Finalmente, el 27 de enero de 1945, el Ejército Soviético liberó Auschwitz.
Al cumplirse ochenta años, se hará un acto para repudiar una vez más este genocidio. Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, ha sido invitado a participar, ya que además es judío de familia polaca. Posiblemente no pueda o no quiera ir porque es responsable de un nuevo genocidio hoy en Gaza. Incluso, la Corte Penal Internacional -con sede en La Haya- tiene órdenes de arresto contra él. Polonia, al ser miembro de la Corte, estaría legalmente obligada a detenerlo. Aunque su gobierno aclaró que no lo haría. Lo relevante es que, por primera vez, se ha puesto en cuestión la participación de Israel en este evento.
Escriben Amelio Del Fabro, Federico Novo Foti y José “Pepe” Rusconi
La noche del 13 de enero de 1976, cuando el accionar de las bandas fascistas amparadas por el gobierno de Isabel Perón preparaban el ambiente para el golpe militar, fue secuestrado en Ensenada Carlos Scafide, trabajador de Propulsora Siderúrgica (hoy Siderar/Techint) y militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST).
Todos lo llamábamos "Carlitos", era un querido compañero y reconocido activista de esa fábrica y vecino muy querido de Ensenada.
Formaba parte de ASIMRA, el gremio de los supervisores metalúrgicos. Eso no impedía que tuviera un total compromiso con la lucha de los compañeros afiliados a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que enfrentaban a la dirección burocrática del sindicato encabezada por Rubén “Negro" Diéguez, un burócrata entregador de sus compañeros y aliado de las patronales metalúrgicas que termina muriendo en un accidente de tránsito en 1984 cuando estaba enfrentando a la heroica oposición Naranja que hizo temblar las paredes de este sindicato con un masivo apoyo de las bases aunque no llegó a ser conducción.
Cuando lo asesinaron, el PST ya venía de sufrir varios golpes, como la Masacre de Pacheco (29 de Mayo 1974) y la Masacre de La Plata (4 y 5 de Septiembre 1975), convirtiéndose Carlitos en el decimosexto asesinado del partido bajo los gobiernos de Perón e Isabel.
Miembros de la CNU (Concentración Nacionalista Universitaria) y la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), organizaciones parapoliciales, que tenían vínculos estrechos con el Estado peronista y con la burocracia sindical peronista, que se identificaron como personal del Ejército, secuestraron de la casa de su madre a Carlitos. También secuestraron a Salvador “Pampa” Delaturi, otro obrero y reconocido activista de Propulsora, dejando sus cadáveres acribillados a balazos y dinamitados como estilaban para que fuese un mensaje terrorífico a todo el activismo. El 16 de Enero de 1976 fue secuestrado por una patota vinculada a la Marina el trabajador y delegado de Astillero Río Santiago Mario Peláez.
La respuesta fue inmediata. Los trabajadores de Propulsora exigieron justicia. Resolvieron en asamblea parar todos los turnos, desde el miércoles 14 por la mañana hasta el sábado siguiente por la tarde. En Astilleros resolvieron paros progresivos hasta el viernes. Hubo trabajadores de otras fábricas que se solidarizaron con las medidas de fuerza como Petroquímica Sudamericana de Olmos y Metalúrgica OFA de Villa Elisa. La Coordinadora de Gremios en Lucha llamó a un paro para el siguiente martes, al que se sumó una línea de micros y varios comercios de Ensenada. Se realizó un acto cuando enterraron a los compañeros, al cual asistieron 600 trabajadores de Propulsora (aproximadamente la mitad del personal de la fábrica) y por la movilización de los trabajadores se logró la liberación de Mario Peláez que estuvo detenido y torturado varios días en el Batallón de Infantería de Marina nº 3.
José “el Petiso” Páez, histórico dirigente de Fiat del Sitrac Sitram y del “Cordobazo” habló en el acto en nombre de la dirección nacional del PST. Señaló que “la única posibilidad que tenemos los trabajadores de frenar estos ataques es nuestra movilización y nuestra organización para la defensa, en cada fábrica, en cada barrio, en cada lugar de trabajo; denunciando la tolerancia del gobierno y exigiendo la investigación y el castigo del salvaje crimen”.
A 49 años del asesinato de Carlitos Scafide, desde Izquierda Socialista en el FIT Unidad, seguimos exigiendo juicio y castigo a los responsables de su muerte. Cuando lo asesinaron sólo tenía 29 años, pero su vida y militancia son un ejemplo para las nuevas y viejas generaciones de militantes revolucionarios que día a día dedican sus vidas en defensa de la clase obrera y en la lucha por un gobierno de trabajadores y el socialismo.
Carlos Scafide, compañeros asesinados y detenidos-desaparecidos del PST, ¡Presentes! ¡Hasta el socialismo, siempre!
Escribe Diego Martínez
La corrupción, la impunidad y la búsqueda inescrupulosa de ganancia se llevó la vida de 194 personas la fatídica noche del 30 de diciembre de 2004.
La movilización logró la destitución de Aníbal Ibarra, entonces jefe de gobierno de CABA, aunque nunca fue condenado judicialmente por los hechos. Omar Chabán, empresario responsable del evento, murió en la cárcel.
Aquella noche de diciembre quedará grabada para siempre en la retina de millones. Mientras tocaba Callejeros en el boliche República de Cromañón, una bengala impactó sobre una media sombra que nunca debió estar en el techo. Entonces, estalló el horror. Encerrados en una trampa mortal sin salida, casi doscientos pibes y pibas murieron víctimas de la asfixia. El 40% perdió la vida intentando socorrer a otros.
La morgue y los colapsados hospitales aledaños, fueron testigos del peregrinar de miles de padres, en su mayoría de origen trabajador, que hacían lo imposible por identificar el paradero de sus hijos e hijas.
“Ni una bengala ni el rocanrol. A nuestros pibes los mató la corrupción”
La respuesta inmediata de Anibal Ibarra, aliado del entonces presidente Néstor Kirchner, fue intentar deslindarse de los hechos.
Los medios de comunicación intentaron responsabilizar a la banda y a la persona que encendió la bengala. Hablaban de “tragedia” y no de lo que fue: una verdadera masacre, cuya responsabilidad corresponde a Omar Chabán, Ibarra y demás funcionarios políticos.
En el lugar había tres mil personas cuando sólo estaba habilitado para mil. Una de las salidas de emergencia estaba bloqueada y no había evacuación independiente en el entrepiso. La última inspección databa del año 1997 y se había extendido la habilitación en base a coimas. La policía incumplió con el operativo de emergencia necesario.
Todos estos hechos implicaban directamente a Chabán, a la policía, a los funcionarios intervinientes y al propio Ibarra, quien tenía la responsabilidad de supervisar la gestión de los funcionarios.
Intentando salvarse, Ibarra y sus socios ofrecieron indemnizaciones a familiares a cambio de no presentar denuncias en su contra, recurrieron a amenazas y aprietes, y hasta sucedió la muerte dudosa de dos testigos claves de los hechos.
Los dirigentes políticos patronales de aquel entonces sostuvieron al jefe de gobierno. Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, junto al propio Ibarra intentaron organizar un plebiscito trucho para relegitimar su gestión que fracasó rotundamente.
Con el aval de Mauricio Macri, ellos mismos pactaron el ingreso de Juanjo Álvarez, responsable directo del asesinato de Kosteki y Santillán en el 2002, al gobierno de la Ciudad, para abonar a la “gobernabilidad”.
“Ibarra, Chabán la tienen que pagar”
Nada de esto logró amedrentar la movilización popular. Desde un primer momento, los familiares se organizaron en asambleas en los barrios y en la plaza Once, en donde luego se levantó un santuario que recuerda a las víctimas de la masacre. Se hicieron movilizaciones semanales que luego se convirtieron en mensuales. Allí se reclamaba por justicia y cárcel para Ibarra y Chabán.
Fruto de la movilización, Chabán fue encarcelado y murió en prisión en 2014. Se logró un hecho histórico: la suspensión y el posterior juicio político y destitución de Ibarra en febrero de 2006.
El ex jefe de Gobierno señalaba al juicio político como un “golpe institucional de la derecha” orquestado por Macri. Néstor Kirchner lo había calificado de “disparate” unos meses antes. Días antes del veredicto, Kirchner se refirió al intendente como “ mi querido amigo Ibarra”.
Pese a esto, la movilización empujó a las y los diputados patronales que habían sostenido a Ibarra, incluidos algunos peronistas kirchneristas a votar en su contra.
Aunque fue destituido en sus funciones, nunca fue enjuiciado por la masacre. La justicia patronal garantizó su impunidad. Después de presentarse como candidato sin éxito su carrera política quedó en el ocaso. Se cumplió el pronóstico de nuestra querida Mariana Marquez, compañera de nuestro partido. Ibarra se convirtió en un “cadáver político”.
Argentina República de Cromañón
La movilización por la masacre de Cromañón expuso un entramado de corrupción e impunidad al servicio del lucro inescrupuloso, demostrando que para los empresarios, sus políticos y jueces adeptos la vida del pueblo trabajador no vale nada.
Lo mismo se volvió a demostrar con la masacre de Once, el “Cromañón ferroviario” tantas veces anunciado por los trabajadores de la Bordó ferroviaria que se llevó cincuenta y dos vidas bajo el gobierno de Cristina Kirchner en 2012. Algo similar se había demostrado con la tragedia de LAPA con Fernando De La Rúa y en la tragedia de Time Warp en 2016 bajo el gobierno de Macri. Los distintos gobiernos patronales, más allá de sus diferencias políticas, privilegian la ganancia patronal por sobre vida de las y los trabajadores y sectores populares.
Para evitar que estas horribles masacres vuelvan a ocurrir es necesario dar pelea contra los partidos patronales junto al Frente de Izquierda Unidad e Izquierda Socialista, luchando por un gobierno de los trabajadores en camino al socialismo para que de una vez por todas la vida del pueblo trabajador valga más que las ganancias capitalistas.
¡Los pibes y pibas de Cromañon presentes, ahora y siempre!
Escribe Diego Martínez
Recordamos en estas palabras que hicieron eco en el pueblo trabajador a nuestra querida Mariana Márquez, mamá de Liz fallecida en Cromañón. Mariana fue una de las principales referentes de la lucha de los familiares en su momento más álgido y, pocos meses después de la masacre, murió a causa de un cáncer que ya había superado y se reactivó por la angustia que le provocó la muerte de su hija. Desde entonces pasó a ser la muerte número 195.
Con motivo de la interpelación a Ibarra en la Legislatura en febrero de 2005 Mariana le dijo en la cara en una sesión televisada para todo el país: “Hace unos días tuve que enterrar a mi hija pero vos sos un cadáver político. Sos una circunstancia. Esto le podría haber pasado a cualquiera porque hay una red de corrupción que sustenta el poder político. Pero te tocó a vos Ibarra, hacete cargo […] No creo en la J usticia porque todos son parte de este sistema corrupto. Por eso siempre vamos a estar movilizados buscando justicia, en contra de la impunidad”.
Unas semanas antes de morir le dedicó una carta a su hija: “ No me esperes todavía, porque hay muchas cosas para arreglar en este mundo injusto que me arrebató al ser que más amaba”. Así la recordaremos para siempre.
Escribe Diego Martínez
Nuestro partido acompañó desde un primer momento los reclamos de los familiares y su movilización. Planteamos cárcel a Ibarra, Chabán y todos los responsables. Asistencia de salud y psicológica para familiares y sobrevivientes.
Junto a Mariana Márquez, José Guzmán y otros familiares impulsamos la conformación de AVISAR, una organización de familiares que dio una pelea consecuente por justicia, siendo independiente de cualquier gobierno o sector patronal, acompañando todas y cada de una de las acciones de lucha que realizaron los familiares en estos veinte años con epicentro en cada 30 de diciembre.
A través de nuestras bancas en la legislatura porteña acompañamos en los últimos años el reclamo de expropiación del edificio de Cromañón para que se convierta en sitio de la Memoria para todas las víctimas de la corrupción y la impunidad en el país. Se logró un avance con la Ley de Expropiación sancionada en 2022 pero hay que seguir la pelea para que el proyecto se consume.
A través de nuestra diputada Mercedes Trimarchi, Izquierda Socialista/FIT Unidad, actualmente estamos acompañando la pelea de los familiares para que desde la Legislatura se declare como masacre y no como “tragedia” lo sucedido. Además de lograr un resarcimiento económico vitalicio para el conjunto de los familiares contra la política del PRO que pretende otorgar los subsidios solamente a un sector de ellos.