Jan 30, 2023 Last Updated 4:00 PM, Jan 28, 2023

Escribe Claudio Funes

La masacre de Once es uno de los capítulos más negros del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Hace diez años, trabajadores y sectores populares pagaron con sus vidas el desguace del sistema ferroviario producto de las privatizaciones, la corrupción y los negociados bajo el peronismo. La reestatización bajo control de sus trabajadores es la única manera de volver a viajar seguros.
 
El 22 de febrero de 2012, el tren chapa 16 de la ex línea Sarmiento, chocó contra la plataforma de la estación Once. El saldo fue fatal: 52 muertos y 789 heridos. Ni siquiera funcionaba el paragolpes hidráulico instalado al final de la vía que debía absorber el impacto.

Este luctuoso suceso quedará registrado como uno de los capítulos más negros del gobierno peronista kirchnerista de Cristina Fernández. No fue un accidente, fue una masacre anunciada. El resultado predecible del largo proceso de privatización, fuente de negociados y corrupción. De este entramado participaban las primeras líneas del gobierno y empresarios que se enriquecían con los multimillonarios subsidios sin control, en este caso los hermanos Cirigliano (TBA).
 
El peronismo menemista remató los ferrocarriles

En la década de los ‘90 se produjo una de las mayores entregas del patrimonio nacional, la privatización del ferrocarril. Lo hizo el gobierno peronista de Carlos Menem con la complicidad de la burocracia sindical. Pasaron los gobiernos de De la Rúa, Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner. El sistema ferroviario continuó empeorando, mientras se incrementaban los subsidios que iban a los bolsillos de los empresarios a pesar del aumento de los accidentes.

En 1996, según la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), dos años después de haber obtenido la concesión, TBA ya había registrado 200 accidentes en las ex líneas Sarmiento y Mitre. El gobierno de Cristina Kirchner ignoró las advertencias del combativo Cuerpo de Delegados de la ex línea Sarmiento que a través de sus denuncias informaban sobre el deterioro creciente del ferrocarril. Varias fueron presentadas ante la propia CNRT, en febrero de 2003, marzo de 2004, enero de 2008, entre otras.

En mayo de 2005 fue enviada una denuncia al ministro de Planificación Julio de Vido; al Secretario de Transporte, Ricardo Jaime; al presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara de Diputados de la Nación; al Defensor del Pueblo; a la Oficina Anticorrupción y al Secretario Nacional de la Unión Ferroviaria. En ella se remarcaba: “Esta carta lleva el objetivo de exponer que el servicio eléctrico ya está en colapso y las consecuencias pueden ser las pérdidas de vidas […]”. Los ferroviarios querían evitar el “Cromañón ferroviario”. Pero el inagotable afán de lucro a cualquier precio se impuso al valor de las vidas humanas.
 
Subsidios millonarios K a la patronal

La masacre de Once dejó al descubierto los millonarios subsidios que el kirchnerismo entregó a los hermanos Cirigliano, titulares de TBA. Los informes de la Auditoría General de la Nación y las pericias contables de la Justicia los mostraron. También quedó al descubierto los montos que se ocultaron durante más de ocho años.

La Secretaría de Transporte de la Nación reveló el monto de los subsidios desde 2003 a diciembre de 2011 (dos meses antes de la masacre) pero según la pericia contable ordenada por el juez Bonadío excedía 4,6 veces la declarada. Este es uno de los motivos que llevó al fiscal Federico Delgado afirmar que hubo connivencia entre los funcionarios del gobierno y los directivos de TBA para no mejorar el estado del sistema ferroviario. En su escrito calificó a la masacre no solo como estrago culposo (por negligencia, impericia o imprudencia) sino peculado, que significa utilizar fondos públicos para beneficio propio, delito no excarcelable. El fiscal dejó en claro que existió complicidad criminal.

El abandono del material rodante, vías y señales por parte de la empresa era evidente. Los Cirigliano utilizaban el dinero para llenar sus bolsillos, llevarlos a paraísos fiscales o invertirlos en otros negocios en el exterior. Solo cuatro formaciones contaban con todos los compresores. La mayoría tenían algunos que funcionaban y otros que no. Los paragolpes entre vagones no se reparaban porque no había resortes. Esto se sumaba a que las carrocerías de los coches estaban podridas. Pero el gobierno culpaba a los ferroviarios de saboteadores y los sancionaba cuando se negaban a sacar formaciones sin estar en condiciones.

Todos estos factores concurrieron aquel fatídico miércoles 22 de febrero a las 8.33 horas. El tren no frenó, chocó contra el paragolpes (que no funcionaba) y el segundo vagón se incrustó siete metros en el de adelante.

Ante el trágico hecho evitable el gobierno se vio forzado a quitarle la concesión a TBA, pero se la dieron a Metrovías (Roggio) y Ferrovías (Romero). Luego pasó al Estado, pero controlado por funcionarios del gobierno de turno.
Nada de esto era lo que exigían los ferroviarios del Sarmiento, que proponen la reestatización de todo el sistema ferroviario en una única empresa estatal dirigida y controlada por sus trabajadores y organizaciones de usuarios. La única forma de terminar con los negociados corruptos y lograr un transporte de calidad, seguro y accesible para el pueblo trabajador.
 
Lucha contra la impunidad

Entrevistada por Crónica TV en septiembre de 2019, Cristina Fernández de Kirchner dijo que el Estado no tuvo la culpa por la masacre de Once. Desligó de responsabilidades a De Vido y apuntó al maquinista. “No accionó los frenos”, dijo. El mismo argumento que utilizó Gregorio Dalbón, el abogado de 463 víctimas para salvar a De Vido en el juicio. Dalbón es hoy letrado de Cristina.

La movilización incansable de las organizaciones de familiares de las víctimas y usuarios, con el acompañamiento del Cuerpo de Delegados del Sarmiento encabezado por Sobrero, Reynoso, Ruiz, Schlotthauer y otros valiosos luchadores, obligó a la justicia patronal a investigar, imputar y condenar. Fue un hecho enorme. La lucha impidió parcialmente la impunidad. En 2015, 21 de los 28 acusados recibieron condenas. A la fecha ninguno está en la cárcel, algunos en prisión domiciliaria. El único que la cumplió fue el motorman.

El pasado martes 22-2-22 en la estación Once, a diez años de la masacre, los familiares homenajearon a las víctimas exigiendo castigo para todos los responsables. A su vez hacemos un llamado desde Izquierda Socialista para seguir luchando por la reestatización de todo el sistema ferroviario, para que este capítulo negro no se repita nunca más.

Escribe Claudio Funes

Los familiares de las víctimas hicieron un reconocimiento a todas aquellas, organizaciones y personalidades que acompañaron su pelea, a quienes les entregaron estatuillas.

En nombre de los ferroviarios del Sarmiento recibió la mención nuestra compañera Mónica Schlotthauer, la primera en denunciar públicamente que había víctimas fatales del choque, cuando todas las autoridades trataban de ocultarlo.
En el acto de aniversario los familiares destacaron en su documento: […]“No olvidamos que el mantenimiento de la red ferroviaria es el eje central para que no haya más tragedias ferroviarias. Ni en este ramal ni en ningún otro.

Como cada año instamos a las autoridades competentes a mantener un diálogo responsable y fluido con los trabajadores. Ellos viven el día a día en las unidades y los talleres. Saben lo que falta, lo necesario para mantener los trenes con el mejor mantenimiento y conocen como nadie el real estado de las líneas. Son quienes avisaron de la probabilidad del desastre de 2012 y en lugar de ser escuchados fueron perseguidos y señalados como conspiradores.
Por ello, su lugar debe ser valorado en todas las instancias[…]”.

La delegación ferroviaria aplaudió y apoya el reclamo de los familiares por su reparación histórica.
                                                                



Escribe Claudio Funes

El 20 de octubre de 2010 fue asesinado el joven militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra. El autor intelectual de ese asesinato a través de una patota fue José Pedraza, en aquel entonces máximo dirigente de la Unión Ferroviaria y la lista Verde, para proteger los negociados con las tercerizadas en el Roca.

Pedraza fue uno de los jefes sindicales preferidos de Cristina Kirchner. El 12 de noviembre de 2009, en la inauguración de la nueva sede sindical, expresó: “Mostremosle a todos cuál es este modelo de organización sindical que cree que lo más importante no es destruir sino conseguir mejoras para sus trabajadores”.

Carlos Tomada, entonces ministro de Trabajo, “asesoró” a Pedraza sobre cómo zafar. Tiempo después la movilización popular lo llevó a la cárcel. Fue condenado a quince años. Un tremendo golpe para la mafia sindical ligada al gobierno.
Posteriormente, el 30 de septiembre de 2011 fue detenido el “Pollo” Sobrero luego que el impresentable Aníbal Fernández los acusara de “quemar trenes” quedando cuatro días incomunicado. Habían pasado un poco más de siete meses desde la detención de Pedraza y querían una compensación por su encarcelamiento, embarrando a Sobrero. Una gran campaña con amenaza de paro general lo sacó de la cárcel.

El asesinato de Mariano Ferreyra, el apoyo del gobierno al burócrata y asesino Pedraza y la detención del “Pollo” también valen para el recuerdo sobre estos hechos que también ocurrieron bajo el gobierno peronista de Cristina Fernández, a pesar de su doble discurso.

Escribe Francisco Moreira

El 25 de enero de 1987 falleció Nahuel Moreno, máximo dirigente del trotskismo latinoamericano. Dejó una extensa elaboración teórica y política de enorme actualidad. Izquierda Socialista y la UIT-CI reivindicamos su trayectoria y asumimos uno de sus principales legados: construir partidos revolucionarios y reconstruir la Cuarta Internacional.

En enero de 1987 falleció, a los 62 años, Hugo Miguel Bressano Capacete, más conocido como Nahuel Moreno. A su velorio asistieron varios miles de militantes y enviaron sus condolencias la mayoría de los partidos trotskistas del mundo, Madres de Plaza de Mayo, organizaciones sindicales y estudiantiles, así como importantes referentes de la cultura, como Luis Franco o Eduardo Pavlovsky.

Moreno fue el más destacado dirigente del movimiento trotskista de posguerra en Latinoamérica. Fue maestro de revolucionarios y fundador de una corriente política, el “morenismo”, que orgullosamente integramos y continuamos desarrollando desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI).

En sus cuarenta y cinco años de intervención en el trotskismo, Moreno dejó una extensa elaboración teórica y política que goza de enorme actualidad. Sus contribuciones al marxismo fueron variadas, desde incorporar los aportes de la psicología genética hasta la actualización del Programa de Transición al calor de las revoluciones de posguerra.1 Pero uno de sus planteos más importantes, en abierta polémica con el revisionismo en el movimiento trotskista que encabezó el dirigente europeo Ernest Mandel, fue la necesidad de construir partidos revolucionarios ligados a la clase trabajadora, y reconstruir la Cuarta Internacional, el partido mundial de la revolución socialista.

Trotskismo obrero e internacionalista

En 1942, con sólo dieciocho años, Moreno se incorporó a los círculos trotskistas que existían en la ciudad de Buenos Aires. En aquellos años, el trotskismo aún intentaba reorganizarse tras el golpe que había significado el asesinato de León Trotsky a manos de un agente estalinista en 1940. Los núcleos dispersos del trotskismo porteño solían militar poco y realizar largas reuniones de debate en los cafés céntricos.  

Moreno sacó la conclusión de que debía superarse la etapa del trotskismo de los bares y en 1944 fundó, junto a un grupo de jóvenes, el Grupo Obrero Marxista (GOM). El grupo se propuso, siguiendo las enseñanzas de Lenin y Trotsky, sentar las bases para construir un partido revolucionario, empalmando con “el movimiento obrero, acercándonos y penetrando en las organizaciones donde éste se encuentre, para intervenir en todos los conflictos de clase”.2 Tuvo su bautismo de fuego en enero de 1945, cuando estalló la huelga del frigorífico Anglo-Ciabasa en Avellaneda. El dirigente trotskista del sindicato de la madera, Mateo Fossa, les aconsejó que se pusieran al servicio de la huelga, sin pretender “bajar línea”. El respeto que se ganaron aquellos jóvenes por su compromiso con la huelga les permitió instalarse en Villa Pobladora en Avellaneda y comenzar a dirigir varios sindicatos en la zona. El GOM comenzó a funcionar en un conventillo y el club del barrio, donde realizaban charlas y cursos para los trabajadores, que abordaban temas desde la línea sindical hasta cursos básicos de marxismo y el partido. El grupo se forjó en medio del auge del peronismo, polemizando con los planteos de la conciliación de clases.

En 1948 Moreno viajó a París como delegado al segundo congreso de la Cuarta Internacional, que se estaba reorganizando. En 1951, en el tercer congreso, los dirigentes Michel Pablo y Ernest Mandel comenzaron a imponer una línea de capitulación al estalinismo (Tito en Yugoslavia, Mao en China, entre otros) y a los nacionalismos burgueses de Latinoamérica, Asia y África (Paz Estenssoro, Ben Bella y otros). Moreno alertó que la orientación oportunista de Pablo y Mandel llevaba a una línea revisionista de renunciar a la construcción de partidos revolucionarios y, a la larga, al hundimiento de la Cuarta Internacional. El triunfo de la revolución cubana en 1959 reavivó el debate. Moreno defendió la primera revolución que adoptó medidas de transición al socialismo en Latinoamérica, contra las posiciones sectarias. Pero enfrentó a la corriente mandelista que capitulaba a la dirección de Fidel Castro y el Partido Comunista. La burocracia cubana cedió al estalinismo y, décadas después, restauró el capitalismo.

El hambre, la explotación y la miseria en el mundo capitalista se siguieron profundizando. Las conquistas logradas por heroicas luchas y rebeliones de las masas, fueron una y otra vez dilapidadas por la traición de sus direcciones mayoritarias. Todos estos acontecimientos dieron la razón a Moreno, ratificando la urgente necesidad de unir a los revolucionarios, construir partidos independientes de la clase obrera y reconstruir la Cuarta Internacional para pelear por gobiernos de trabajadores y el socialismo, única solución de fondo para los males que engendra el capitalismo.

La actualidad del morenismo

Los años posteriores a la muerte de Moreno estuvieron atravesados por enormes cambios sociales y políticos. En el siglo XXI continúa el ascenso de las masas, con luchas y rebeliones a lo largo y ancho del planeta, que enfrentan las terribles consecuencias del capitalismo, logrando muchas veces enormes triunfos. Ejemplos actuales de ello son el movimiento internacional en defensa del ambiente y el movimiento de mujeres y disidencias, las movilizaciones en Cuba, las recientes huelgas en Europa, Sudáfrica y Ecuador o la rebelión en Kazajistán.  

Pero el capitalismo decadente aún no ha caído, porque al frente de las luchas y rebeliones surgen direcciones que vuelven a instalar la idea de que existe una salida para las masas en los marcos del capitalismo. Así pasaron y fracasaron experiencias que plantearon un “capitalismo con rostro humano”, “cambiar el mundo sin tomar el poder”, o el falso “socialismo del siglo XXI” en Venezuela con Chávez y Maduro, mientras la dictadura capitalista china se sigue diciendo “socialista”.  

Frente a estas direcciones, que preparan nuevas frustraciones para las masas, cobran enorme actualidad las enseñanzas de Moreno. Izquierda Socialista impulsa la construcción de un partido revolucionario enraizado en la clase trabajadora y sus luchas cotidianas, que impulse la lucha contra el gobierno peronista, el macrismo y todas las variantes patronales, los burócratas cómplices y traidores.  Asumimos la pelea por unir a los revolucionarios, siendo impulsores del Frente de Izquierda desde su nacimiento en 2011. La UIT-CI hace un llamado permanente a unir a los revolucionarios con un programa revolucionario en el camino de reconstrucción de la Cuarta Internacional. Seguimos convencidos, como Moreno, de que la salida de fondo para las masas sólo será posible con nuevos dirigentes, con partidos revolucionarios que encabecen la toma del poder por los trabajadores, para expropiar a la burguesía y al imperialismo y luchar por el socialismo en todo el mundo.3


1. Para conocer la obra de Nahuel Moreno visitar www.nahuelmoreno.org
2. Nahuel Moreno. “El Partido” en Problemas de Organización. CEHUS, Buenos Aires, 2017.
3. Para conocer la vida de Nahuel Moreno ver el documental “Nahuel Moreno: una vida, infinitas luchas” en www.youtube.com/izquierdasocialista

Este martes 25 de enero hicimos desde Izquierda Socialista y la UIT-CI un emotivo homenaje a nuestro maestro Nahuel Moreno. Fue frente a su tumba, en el cementerio de la Chacarita, Buenos Aires, donde descansan sus restos. Se descubrió una placa recordatoria y se pusieron ramos de rosas rojas. El homenaje fue seguido en directo en todo Latinoamérica, Centroamérica y el Caribe, México, Estados Unidos, Europa y en Turquía.

Juan Carlos Giordano, al comienzo, recordó este día tan especial para los revolucionarios, a 35 años de su muerte, ratificando que seguimos rescatando su legado.

Fue destacada la presencia de Amelia, compañera de Moreno y madre de sus hijes, Clarita y Arturo. También estuvo presente una delegación del PSTU (LIT-CI)encabezada por Eduardo Barragán, dirigente internacionalista desde la época de Moreno. En nombre de los dirigentes de Izquierda Socialista fue mencionada especialmente nuestra compañera Mercedes Petit, quien trabajó estrechamente junto a Moreno en las elaboraciones teórico-políticas.

El homenaje central estuvo a cargo de Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y miembro del Secretariado de la UIT-CI (ver su discurso a continuación). Sorans repasó el legado de Moreno, desde que ligó al trotskismo argentino al movimiento obrero, pasando por su lucha inclaudicable contra los gobiernos de turno, el estalinismo, las corrientes traidoras del movimiento obrero, su combate tanto al oportunismo como al sectarismo. Rescató la vigencia de la consigna trotskista “socialismo o catástrofe” y la pelea al interior del trotskismo contra el revisionismo. “Hoy el morenismo sigue vivo y es una de las principales corrientes del trotskismo mundial”, sentenció, y remarcó que “existen miles de militantes en el mundo que se reivindican morenistas”.

Como esencial, dijo que Moreno “fue un hombre de acción revolucionaria. Su obsesión fue hacer avanzar a la clase trabajadora en su lucha internacional para terminar con el capitalismo imperialista, Su obsesión era que triunfe la revolución socialista, Y para ello convirtió en su eje de vida la pelea por solucionar el problema de la falta de dirección revolucionaria. Por eso su gran legado es la lucha por construir el partido y la internacional. Esa fue su enseñanza central”.

Sorans, al final, recordó la anécdota sobre qué fue lo que convenció al gran dirigente obrero textil Elías Rodríguez a entrar a la corriente morenista en los años ´40. Elías le preguntó a Moreno: “¿Ustedes qué proponen”?... “Que gobiernen los trabajadores”, fue la respuesta. El mismo anhelo que nos embarga ahora, por el cual seguimos peleando e inculcando al fragor de los procesos revolucionarios.

Al finalizar y al grito ¡Nahuel Moreno, presente! y ¡hasta el Socialismo siempre!, se cantaron las estrofas de la internacional. De esta manera, compañeras y compañeros de amplia trayectoria de nuestra corriente junto a las nuevas generaciones que se han incorporado en estos años a nuestro partido reivindicamos a nuestro maestro. A 35 años de su lamentable muerte temprana a sus 62 años allá por 1987, seguimos recogiendo su mensaje, legado y programa. El compromiso es seguir de ahora en más dando un paso al frente en “la construcción del partido y la internacional”, como cantamos a viva voz.  
 
 




Homenaje a 35 años de la muerte de Nahuel Moreno

Discurso de Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI

Venimos de dos años difíciles por los sufrimientos y limitaciones que nos ha puesto la pandemia del covid19. Pero, desde Izquierda Socialista y la UIT-CI, seguimos nuestra lucha junto a la clase trabajadora y los sectores populares. Tuvimos que aprender cosas nuevas como usar la virtualidad para relacionarnos. Gracias a eso hoy este acto de homenaje a Nahuel Moreno lo estamos transmitiendo en directo a distintas partes del mundo. Nos están siguiendo en toda Latinoamérica, Centroamerica y el Caribe, en México, Estados Unidos, Europa, en Turquia.

Pese a la Pandemia hemos tenido grandes logros como que en noviembre, en Argentina, se empezara a hablar en la prensa burguesa de la “izquierda trotskista”. Por la gran votación lograda por el FIT Unidad que se convirtió en tercera fuerza nacional.

Las nuevas generaciones de la clase obrera y la juventud deben saber que fue Nahuel Moreno el que, desde 1944, se lanzó a construir en Argentina el trotskismo en el movimiento obrero. Su pequeño grupo de jóvenes se inició apoyando la huelga del frigorifico Anglo Ciabasa en Avellaneda. Asi nació el trostkismo obrero en la Argentina. Asi empezó a construirse un partido socialista revolucionario en pleno auge del peronismo. Pero siendo muy joven rápidamente vio la necesidad del internacionalismo y por eso viajó en 1948 a Europa para sumarse a las filas de la Cuarta Internacional que había fundado Trotsky.

Moreno se destacó por muchas cosas. Por sus aportes teóricos y políticos, por su capacidad de trabajo, por su integridad moral, pero por sobre todo, Nahuel Moreno fue un hombre de acción. De acción revolucionaria. Su obsesión fue hacer avanzar a la clase trabajadora en su lucha internacional para terminar con el capitalismo imperialista, Su obsesión era que triunfe la revolución socialista, Y para ello convirtió su eje de vida en la pelea por solucionar el problema de la falta de dirección revolucionaria. Por eso su gran legado es la lucha por construir el partido y la internacional. Esa fue su enseñanza central.

Fue nuestro maestro en la pelea por sacar al trotskismo de la marginalidad y para ello siempre combatió las posturas oportunistas y sectarias en el seno del movimiento trotskista.

El legado teórico y político de Nahuel Moreno sigue vigente. Sus elaboraciones siguen teniendo gran actualidad para las nuevas generaciones de revolucionarios.

En toda su obra escrita combatió siempre a los sectores de la izquierda y del trotskismo revisionista, como Ernest Mandel, que pronosticaban que el capitalismo podía aún crecer y desarrollarse. Moreno insistia en lo opuesto en que el sistema capitalista-imperialista, desde 1968, estaba en su decadencia y una crisis crónica de su economía. A 35 años de su fallecimiento vemos que la humanidad sufre una hecatombe por la superexplotación, la miseria y por la pandemia. El capitalismo vive la peor crisis de su historia. La consecuencia la sufren las masas con miles de millones de personas en la pobreza absoluta. O con el agravamiento del desastre ambiental capitalista. Por eso Moreno retomó la advertencia de Trotsky de Socialismo o Catástrofe!  Alternativa que sigue vigente.

Parte de la actualidad de su legado fue la lucha contra las claudicaciones de amplios sectores del trotskismo a las direcciones de izquierda reformista como la dirección cubana. Dio una batalla intransigente contra los gobiernos de colaboración de clases y por la independencia de clase. Nahuel Moreno denunció la claudicación de los hermanos Fidel y Raúl Castro a la burocracia de la ex URSS. Alertó sobre su adaptación a su política de pacto con el imperialismo y de conciliación de clases. Por ejemplo, Moreno denunció en 1979 la traición del castrismo a la revolución de Nicaragua, avalando el pacto de Daniel Ortega y el FSLN con la burguesía encabezada por Violeta Chamorro.

Pasaron décadas de la desaparición de Moreno y los hechos le volvieron a dar la razón. Apoyar a esas direcciones era llevar al desastre a la clase trabajadora y a la vanguardia revolucionaria.  El castrismo siguió su camino de traiciones restaurando el capitalismo en Cuba y avalando al gobierno de Hugo Chávez (luego de Nicolás Maduro), que sostuvo una estructura económica capitalista en Venezuela, mientras hacían discursos sobre un falso “Socialismo del Siglo XXI”. Muchos sectores del trotskismo y de la izquierda volvieron a tropezar con la misma piedra, en especial el mandelismo que apoyó, en sus primeros años, al gobierno de Lula (hasta le dio ministros), luego a Chávez-Maduro y también a Syriza en Grecia. Luego de años se ha puesto en evidencia el fracaso de esos gobiernos seudo “progresistas”. Más que nunca siguen vigentes las enseñanzas de Nahuel Moreno de seguir la lucha intransigente contra esos gobiernos y por la independencia de clase. Ahora es el turno de los gobiernos como el del MAS en Bolivia, del peronismo en Argentina, de Pedro Castillo en Perú o el que se aproxima de Boric en Chile o el posible de Lula en Brasil.

Pero, como nos enseñó Moreno, lo importante es que la lucha de las masas no ha cesado. Y como él lo dijo “La lucha por el Socialismo no es fácil… Pero no hay Dios que diga que no podemos triunfar”. Pese a los dos años de pandemia millones en el mundo salen a la calle para enfrentar los planes de ajuste y saqueo. Desde la rebelión popular chilena, la de Colombia el año pasado, las protestas del 11 de julio en Cuba, la heroica resistencia del pueblo palestino, las huelgas obreras en el estado español, Italia o Francia o la reciente La rebelión popular en Kazajistan. Esta es la base para seguir construyendo nuestros partidos y la Internacional

35 años después, el morenismo sigue vivo y sigue siendo una de las principales corrientes del trotskismo mundial. Las elaboraciones de Moreno siguen teniendo gran actualidad para las nuevas generaciones de revolucionarios. Existen miles de militantes en el mundo que se reivindican morenistas. Se siguen editando sus obras en distintos idiomas. Este año nuestros compañeros de Turquía editarán en turco su libro Las revoluciones del Siglo XX. 

Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI seguimos su legado.

Como lo aprendimos de Moreno, seguimos construyendo una organización internacional, como la UIT-CI, combatiendo toda autoproclamación y sectarismo. Seguimos bregando por la reconstrucción de la IV Internacional. Moreno nunca consideró que su organización internacional era ya la Cuarta. Siempre luchó por la unidad del trotskismo principista y la unidad de los revolucionarios, incluso aunque no se dijeran trotskistas. Por eso desde la UIT-CI seguimos bregando por nuevas unidades intercambiando con organizaciones y militantes revolucionarios de Portugal, Italia, Colombia, Cuba, Nicaragua o de Africa del Norte y Medio Oriente.

En Argentina seguimos sus enseñanzas construyendo Izquierda Socialista, apoyando las luchas contra el gobierno del peronismo de Alberto y Cristina Fernández buscando una nueva dirección política y sindical. Con el Pollo Sobrero y las y los ferroviarios buscamos unir al sindicalismo combativo y apoyando el desarrollo del FIT, peleamos por una alternativa unitaria de independencia de clase frente al peronismo, a Juntos por el Cambio y a la ultraderecha de Milei.

El crecimiento del FITU y de la izquierda trotskista ha hecho que muchos se pregunten y nos pregunten: ¿qué es el trotskismo?. Y para responder es bueno volver a recordar la anécdota que contaba el viejo dirigente obrero Elías Rodríguez de cómo lo había captado Moreno al partido en los años 40. El dijo que le preguntó: “Moreno, ustedes, ¿qué proponen?”. “´Nosotros proponemos que gobiernen los trabajadores`, le contestó. Y a Elías le pareció que eso era lo correcto, e ingresó al partido. En síntesis, eso es el trotskismo, esa es la tarea de Izquierda Socialista y la UIT-CI. La lucha por un gobierno de la clase obrera para lograr una Argentina Socialista y un mundo Socialista

Este el mejor homenaje que le podemos rendir a Nahuel Moreno!

Seguimos construyendo el partido y la Internacional!

Gracias, compañeras y compañeros

 

Ya salió la Correspondencia Internacional N°51: La revolución de las mujeres y los pueblos de Irán
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