Escribe Juan Carlos Giordano
Diputado nacional electo por Izquierda Socialista (FIT Unidad)
Ya el título fue sorprendente. ¿Una clase magistral de la vice presidenta para hablar de los males de la inflación y el FMI que su propio gobierno está ejecutando? Pero vayamos a lo central de lo que dijo Cristina, y lo que no dijo, ni propuso. Lo más importante, referido a la deuda externa y al FMI.
Cristina señaló que “las políticas del FMI no han dado resultado en ninguna parte” y que “ningún argentino de bien puede ignorar el lastre que significa el retorno del Fondo Monetario”. La pregunta sería por qué entonces su gobierno reconoció el endeudamiento mafioso de Macri por 45.000 millones. ¿No era que esa plata había ido a la bicicleta financiera? Dicho de otra manera, si el FMI es nocivo, por qué el peronismo del Frente de Todos está aplicando un brutal ajuste para pagar una deuda externa usurera y fraudulenta, generando más pobreza. Cristina criticó el “crimen” de la vuelta del FMI, pero no cuenta la película entera, el crimen que cometió el Frente de Todos pactando nuevamente con ese organismo imperialista, pacto votado en el Parlamento junto al macrismo, con la rotunda oposición del Frente de Izquierda Unidad.
¿Qué propuso Cristina ahora? ¿Romper con el FMI? ¿Dejar de pagar esa deuda usurera? Dijo que esa no es su propuesta. “No estamos diciendo que no hay que pagar”, señaló. Propone renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario y pagar con parte del superávit fiscal, es decir, que la plata que genera el pueblo trabajador se siga yendo a los usureros internacionales. Por eso volvió a felicitar a Sergio Massa, que usó en estos días los dólares de las reservas del Banco Central para “calmar” por unas horas la especulación financiera, plata que debería ir a salario, salud, educación y vivienda.
Si para Cristina el FMI es un desastre, entonces tenemos razón desde el Frente de Izquierda en que no se tendría que haber firmado ningún acuerdo. Y que es urgente dejar de pagar ya esa deuda externa usurera para usar esa plata en combatir los males sociales. La clase magistral de Cristina ratificó lo opuesto.
Cristina, a su vez, criticó la dolarización que postula Milei. Dijo que esto ocurrió con la convertibilidad de Domingo Cavallo (el 1 a 1 de los años 90). Pero lo que Cristina oculta es que junto a Néstor Kirchner le dieron el apoyo a ese gobierno peronista de entonces. Ambos consideraban que Carlos Saúl Menem era un gran presidente. Hasta colaboraron con un diputado de Santa Cruz para votar la privatización de YPF. Ese gobierno privatizó todo e hizo crecer la deuda externa al doble, con millones de desocupados. Y cuando se dio la rebelión popular del Argentinazo contra el gobierno de De la Rúa que impuso el no pago de la deuda externa por varios años, posteriormente asumió Néstor Kirchner y reanudó los pagos, hasta le pagó de contado al FMI diciendo que nos íbamos a desendeudar, algo que por supuesto no ocurrió. Todo esto contradice a Cristina en que sus gobiernos repudiaron al FMI.
La salida es el Frente de Izquierda Unidad
Cristina se preguntó "qué quieren hacer con la sociedad", refiriéndose al macrismo y a Milei. Claro que Juntos por el Cambio y Milei son un desastre, pero el Frente de Todos solo puede ofrecer salarios y jubilaciones de pobreza, un 66% de la niñez en la pobreza, 104% de inflación, dólar agro para la oligarquía, bonos en dólares de la Anses para los bancos, subsidios a las privatizadas, automotrices y petroleras, y más pago de la deuda. Y volvió a defender al capitalismo como el sistema más eficiente. El mismo capitalismo que defienden el macrismo y el liberfacho de Milei. “No me vengan con anticapitalismo”, dijo. Pero el capitalismo solo puede ofrecer pobreza extrema, inflación, saqueo, contaminación y FMI, en Argentina y en el mundo.
Con esta nueva disertación, Cristina Kirchner se quiere despegar otra vez del gobierno que integra para que el repudio popular no la salpique, cosa que no está logrando. Reclamó que Alberto se baje y ahora el kirchnerismo dice que hay que “recuperar la esperanza y los sueños”, como arengó Máximo Kirchnerh hace unos días. ¿Con quién? ¿Con el ajustador entreguista Sergio Massa, que parece será el nuevo nombre ungido por Cristina? ¿Con Scioli? ¿Rossi? ¿Manzur? ¿Wado de Pedro? ¿Capitanich? Por favor. El peronismo pidió el voto contra la derecha, le ganó a Macri, y el padecimiento popular se agravó.
Como conclusión, decimos que fue una "clase magistral" reprobada. Porque el peronismo gobernó 28 años de “los 40 años de democracia" que se cumplen este año, siendo el vehículo político para garantizar las ganancias capitalistas y los pagos de la deuda. No va más el peronismo. El peronismo, el macrismo y el liberfacho de Milei son más ajuste, saqueo y FMI. La salida es el Frente de Izquierda Unidad. Miles están sacando la conclusión que para combatir de verdad a este desastre económico, social y político, hay que tomar medidas de fondo que solo el Frente de Izquierda Unidad propone. Postulando un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores y una Argentina Socialista, por la que luchamos y haremos valer en el acto del 1° de Mayo en Plaza de Mayo.
La sensación de desmadre crece día a día. Con un dólar blue que, al cierre de esta edición (martes 25 de abril) coqueteaba con llegar a los 500 pesos. Las y los trabajadores, aquellas personas que cobran jubilaciones y pensiones y los sectores populares en general nos preguntamos azorados ¿hacia dónde vamos? ¿Estamos al borde de una hiperinflación? Ya se veía venir un abril con otro índice de precios parecido a marzo, cercano al 7%. Pero eso era antes de esta corrida cambiaria. Ahora sin duda va a ser mucho peor, pulverizando más aún los salarios y las jubilaciones.
Las y los trabajadores nos preguntamos quién es el responsable de este descalabro. La respuesta es simple, el gobierno peronista del Frente de Todos. No hay más reservas porque el gobierno las rifó, entregándolas al FMI y a los pulpos de la deuda. Y porque hizo la vista gorda ante la fuga de capitales. Y porque con cotizaciones privilegiadas buscaron conseguir los dólares de los monopolios exportadores, que le responden liquidando a cuenta gotas y planteando que quieren más ventajas para ellos. Así de simple. Los banqueros y otros especuladores también aprovechan, y así se fue tejiendo esta corrida. Al gobierno sólo se le ocurrió como solución ir a pedir ayuda (léase adelanto de fondos) al FMI a cambio, por supuesto, de más saqueo y entrega. Para eso vinieron Laura Richardson, jefa del Comando Sur y Wendy Sherman, número dos del Departamento de Estado yanqui: por el litio, el gas, el petróleo y la hidrovía del Paraná.
La oposición patronal de Juntos por el Cambio, mientras tanto, agita que se viene una mayor devaluación, y hace todo para que suceda. ¡Si hasta llamaron por teléfono al FMI para que no adelante fondos al gobierno! Es que quieren que el Frente de Todos se vea obligado a hacer “el trabajo sucio” de una mayor devaluación, para luego arrancar con el plan de entrega, mayor ajuste y reformas estructurales (flexibilización salarial, bajas jubilatorias, privatizaciones) que plantean llevar adelante.
Por si todo esto fuera poco, ahora el liberfacho de Milei instaló que la salida a la pulverización salarial y jubilatoria sería la dolarización. Un planteo mentiroso, que esconde que para llevarla adelante hace falta una devaluación de tal magnitud que colocaría el tipo de cambio a valores superiores a los 8.000 pesos por dólar, en un camino abierto hacia la hiperinflación. Milei, como Cavallo en los ´90, quiere presentarse como el que implementa el plan de ajuste “salvador” que estabilizaría la economía tras la tormenta, dejando un tendal de pobres, indigentes y desocupados.
¿Qué hacer frente a esta realidad? La primera respuesta es salir a luchar, pelear por el salario, contra el ajuste. Es el ejemplo que están dando los docentes de los Suteba Multicolores y Ademys, o el de los ferroviarios del Sarmiento con el “Pollo” Sobrero. Todo ante la pasividad y complicidad indignante de la burocracia de la CGT, que hasta invita a Massa a su acto por el 1° de Mayo.
Sigue creciendo la bronca, la decepción de miles con el peronismo, el descreimiento total con el gobierno peronista. Los grandes medios de comunicación registran el hecho, existente sin duda, del crecimiento del liberfacho de Milei. Pero recién ahora algunos periodistas empiezan a dar cuenta también de otro hecho: hay un espacio para el Frente de Izquierda. “Se supone siempre que el voto bronca lo va a canalizar la ultraderecha, pero puede no ser así”, dijo Bercovich en Brotes Verdes (C5N), con encuestas que muestran al FIT Unidad con una intención de voto del 6,2% a nivel nacional. Carlos Pagni (LN+) afirmó por su parte que el crecimiento de la izquierda preocupa al kirchnerismo y que el FIT Unidad marcha segundo en las encuestas en Jujuy, camino a dar un nuevo batacazo electoral como ya sucedió en 2021. En las recientes elecciones de Neuquén, extremadamente polarizadas, el Frente de Izquierda logró dos diputados provinciales y dos concejales por la Capital.
Que el FIT Unidad se fortalezca es sumamente importante, porque es la única fuerza que, a diferencia de los partidos patronales, ofrece una salida a favor del pueblo trabajador frente a la crisis. Con un plan económico de emergencia obrero y popular, que arranca de romper con el FMI y dejar de pagar la deuda, propone que la crisis la paguen los capitalistas, poniendo en primer lugar la solución de los problemas populares. Postula un gobierno de la izquierda y las y los trabajadores y una Argentina socialista.
Existe, entonces, un espacio para la izquierda. Por eso seguimos insistiendo en que hay que salir unidos ya mismo, y no continuar, como lamentablemente hacen el PTS, el PO y el MST, con distintas fórmulas presidenciales para las PASO. Es imperioso que haya una fórmula unitaria Bregman-Solano y que a partir de allí se repartan los restantes cargos en proporción a los acuerdos preexistentes.
En ese marco, es un gran paso adelante, y una gran oportunidad, que el Frente de Izquierda haga escuchar su voz y postule sus propuestas ante la crisis, tal como haremos el lunes 1° de Mayo en un nuevo Día Internacional de las y los Trabajadores, en la Plaza de Mayo. Tenemos que ser miles. Vení con tu familia, invitá a tus compañeras y compañeros de trabajo y estudio, a tus vecinos. Será un acto de lucha, internacionalista y por una salida socialista, en Argentina y en el mundo.
Escribe José Castillo
Una inflación que superó el 21% en el primer trimestre del año y sigue en ascenso, lleva a la clase trabajadora a preguntarse qué hacer al ver como se pulverizan sus ingresos. En estos días, tuvo mucha repercusión el planteo del liberfacho Javier Milei de que la salida es la dolarización. Una propuesta mentirosa, que esconde un ajuste nunca visto sobre el pueblo trabajador.
¿“Vos querés ganar en dólares”?, es la interpelación que hace Milei, escondiendo explícitamente todas las circunstancias previas a la propia dolarización, que lleva a pulverizar los ingresos de los trabajadores hasta límites pocas veces imaginables.
No es un planteo novedoso. Ya fue propuesto en la crisis de 2001, donde desde diversos sectores, particularmente desde el peronismo menemista, se llegó a proponer ir a un régimen de dolarización. En ese momento ese planteo quedó sepultado, junto con la propia convertibilidad y las figuras del presidente De la Rúa y su ministro Cavallo, en el marco del levantamiento popular de diciembre de ese año. Incluso en las elecciones presidenciales de 2003, el entonces candidato Carlos Menem insistía con dolarizar. Ahora, en el marco de la crisis actual, con otros nombres (Milei) pero representando los mismos intereses, la cuestión reaparece.
La pregunta decisiva es ¿a qué tipo de cambio?
Es fundamental para saber de qué estamos hablando. Es que hay que canjear todas las monedas y billetes y los depósitos bancarios en pesos por las reservas disponibles. Y a eso sumar todos los otros pasivos del Banco Central, las letras de diversos vencimientos, y los bonos de la tesorería en pesos. Esto ya llevaría la tasa a la cuál se cambiarían los pesos a un valor de 2.000 por dólar.
Claro que todo este razonamiento es desde un punto de vista estático. Como bien han resaltado varios estudios, ante la posibilidad de una dolarización, es muy difícil que los especuladores no busquen anticiparse, generando una corrida contra el peso que llevaría indefectiblemente a un sendero cercano a la hiperinflación. ¿A qué tipo de cambio se produciría en ese caso la hipotética dolarización? Se habla de 8.000, 9.000 y hasta 10.000 pesos por dólar.
Bajemos a tierra entonces la propuesta de Milei: su efectiva implementación llevaría los salarios promedio actuales a valores de 100, 50 y hasta 25 dólares por mes. Súbitamente el salario en la Argentina pasaría a estar entre los más baratos del mundo.
Por supuesto que Milei podría responder a todo esto diciendo que la base de cálculo de reservas existentes no es la que se debe tomar, ya que esto se podría resolver con un ingreso de 40.000 millones de dólares vía un préstamo internacional, o un eventual reingreso de los capitales argentinos fugados al exterior, por la “confianza” que generaría el plan. En el primer caso, es el camino a un nuevo mega-endeudamiento, que en cortísimo plazo nos pondría nuevamente frente a un nuevo y mayor ajuste, en la rueda sin fin de la impagable deuda externa. Lo segundo es altamente hipotético, muy similar a lo que afirmaba Macri en 2015, donde mágicamente su sola presencia sería un imán para el ingreso de capitales. Cosa que, sabemos, nunca sucedió.
¿Qué hay detrás del planteo de Milei?
Aunque el diputado liberfacho lo esconda cuidadosamente, lo que está planteado contiene el intento deliberado de generar una megadevaluación, una situación de caos previo. En concreto, producir una corrida contra el peso, que coloque, de facto, a la clase trabajadora y los sectores populares en un estado de shock tal que haga que la moneda nacional termine desapareciendo de hecho. Una vez producida esa situación caótica, Milei sería “el salvador” que aparecería dolarizando y estabilizando la economía en niveles salariales, de jubilaciones y de partidas sociales cercanas a la pobreza extrema. Nuevamente tampoco se trata de una operación novedosa. Es lo que sucedió con Cavallo, que apareció como el salvador de la economía argentina con la convertibilidad en marzo de 1991 después de dos procesos hiperinflacionarios (el primero en 1989 con Alfonsìn, pero el segundo en 1990 ya durante el gobierno menemista). Esos hechos, y esas pulverizaciones de ingresos y ahorros de los sectores populares, conformaron el “colchón” que dio sustento a la convertibilidad. Es muy importante recordar todos estos hechos, porque esos son los requisitos previos para una propuesta como la que está planteando Milei en estos días. Por supuesto que todo esto estaría acompañado de una feroz represión a todo intento de la clase trabajadora por defender sus ingresos.
¿Cuál es la salida?
Milei se apoya, para ganar popularidad con su propuesta, en un hecho de la realidad: la inflación creciente viene pulverizando desde hace mucho tiempo los ingresos de los sectores populares.
Por eso, al mismo tiempo que desnudamos el verdadero objetivo del planteo de la dolarización y sus consecuencias de terror para las y los trabajadores, tenemos que plantear cuál es la salida. Y esta evidentemente no puede pasar por más ajuste y la continuidad al infinito de los pagos de deuda y el sometimiento a los dictados del FMI. Hace falta algo radicalmente diferente: primero y principal, que se de un aumento de emergencia para que ningún salario o jubilación quede por debajo de la línea de pobreza y que, desde ahí, se reajuste en forma automática mensualmente de acuerdo al incremento inflacionario. Salarios, jubilaciones y planes sociales no pueden ser más la variable de ajuste en este escenario de inflación galopante. Pero esto hay que acompañarlo con otro plan económico, que arranque de suspender los pagos de deuda externa y de romper con el FMI, y de nacionalizar la banca y el comercio exterior para terminar con la fuga de capitales y la especulación con el dólar. Para entonces sí poner todos esos recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares.

Salario y jubilaciones
Aumento de emergencia
Que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, calculado por los trabajadores de ATE-Indec en 295.694 pesos. Reapertura de todas las paritarias para que se den los aumentos proporcionales a cada categoría.
Aumento de emergencia de las jubilaciones y que ningún haber quede por debajo de la canasta de la Tercera Edad, calculada en 202.064 pesos. 82% móvil.
Para no perder frente a la inflación, que el valor tanto de salarios como de jubilaciones se actualice mensualmente de acuerdo al aumento real del costo de vida.
¡Basta de impuestos al pueblo trabajador!
Eliminar el IVA a los productos de la canasta familiar y terminar con el impuesto al salario
Despareciendo el IVA de los productos de consumo popular, estos deberían bajar un 21%. Seguimos diciendo que el salario no es ganancia, y que se exima de dicho impuesto a todas las trabajadoras y trabajadores.
Para terminar con el desempleo y la falta de vivienda
Plan de viviendas populares creando trabajo genuino
Construir 500.000 viviendas por año generaría dos millones de puestos de trabajo, ayudando así el déficit habitacional, hoy calculado en 5 millones de familias sin un techo digno. Terminar con el congelamiento de los actuales planes sociales, otorgando los aumentos que hoy están solicitando los movimientos sociales combativos.
Basta de tarifazos, apagones y servicios deficientes
Reestatizar las empresas de servicios públicos privatizados
Poniéndolas a funcionar bajo la gestión de sus trabajadores y usuarios, con servicios de calidad y tarifas sociales para quien la necesite.
Educación y salud pública para todos
Aumentar los presupuestos respectivos, triplicándolos, para así resolver los problemas de infraestructura e insumos y que todos los docentes y trabajadores de la salud cobren salarios dignos.
¿Con qué plata se hace todo esto?
Suspensión inmediata de todos los pagos de deuda externa y ruptura del acuerdo con el FMI
Que los miles de millones de dólares que se van en pagos a los pulpos acreedores queden en el país.
Para terminar con la especulación financiera y la fuga de capitales
Nacionalización de la banca
Para que el ahorro de los trabajadores se use para dar crédito popular. No para que los banqueros se llenen los bolsillos con los intereses de las leliqs o faciliten la fuga de capitales.
¡Basta de negociados y chantajes de los monopolios agroexportadores!
Nacionalización del comercio exterior
Nuestras exportaciones deben generar dólares que ingresen al estado y desde ahí se decida cómo se utilizan para las necesidades del pueblo trabajador, no como sucede ahora que son divisas apropiadas por los grandes monopolios como Bunge, Cargill, Nidera o Cofco.
Terminemos con el saqueo de nuestras riquezas
Estatización del gas, el petróleo, el litio y todos los recursos naturales no renovables
Anular todas las concesiones. Creación de empresas estatales (YPF 100% estatal, recreación de Gas del Estado, etcétera) gestionadas por sus trabajadores y que, de común acuerdo con las comunidades locales en materia ambiental, pongan esos recursos al servicio del desarrollo y las necesidades de las mayorías populares.
Que paguen los ricos y las patronales y no el pueblo trabajador
Impuesto a las grandes fortunas y riquezas
Aplicar un impuesto especial a las grandes fortunas y a las superganancias de las empresas para que, ante la emergencia, la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores.
Para terminar de verdad con la inflación
Control de precios y aplicación de la ley de Abastecimiento
Terminar con la farsa de “precios justos” o “precios cuidados”. Por un auténtico control de precios, que arranque por congelar todos los productos de la canasta familiar. Que se controle estrictamente su cumplimiento y que se aplique la Ley de Abastecimiento, que autoriza a multar, clausurar, encarcelar y hasta expropiar a quiénes lo violan.