Escribe Diego Martínez
El 7 y 8 de octubre se van a llevar adelante las elecciones de la UTA, en la que están representados más de 80.000 trabajadores y trabajadoras del transporte del país. El gremio es conducido desde hace veinte años por la burocracia de la lista Celeste y Blanca con Roberto Fernández a la cabeza. En estos años la conducción del gremio fue transando cada vez más con las patronales del sector (estando directamente ligada a una de ellas, Metropol) y con los distintos gobiernos de turno. Ya son históricos los amagues de paros de Fernández que terminan en arreglos por monedas para los choferes. Además de esto le ha dado la espalda a casi todos los paros generales que hubo en los últimos años.
Fernández se presenta una vez más a las elecciones. Su candidatura es repudiada por amplios sectores del gremio, quienes ven que su salario se desplomó, por lo que tienen que salir a hacer changas después de largas jornadas de trabajo, además de sufrir la inseguridad día a día y tener una obra social en pésimas condiciones.
Distintos sectores burocráticos intentan capitalizar el desgaste de Fernández. Además de la Celeste y Blanca se presenta la lista Negra, ligada a Miguel Bustinduy, antiguo compañero de Fernández, que representa a la patronal DOTA, y la lista Marrón, ligada al FReSu y encabezada por Alberto Patiño, actual secretario de organización del sindicato. Equivocadamente el compañero Néstor Marcolín y otros compañeros de la línea 60 se sumaron a esta lista.
Frente a Fernández la única alternativa real es la lista 460 Bordo, a la cual apoyamos. La Bordó es una lista totalmente independiente de las patronales y de la burocracia sindical. Conformada por compañeros y compañeras luchadores del AMBA, Corrientes, Santiago del Estero, Salta y Entre Ríos. Para tener una conducción combativa y democrática que no transe, y pelee por recuperar el salario y mejores condiciones de trabajo, en las elecciones de la UTA ¡Vamos con la Bordó!
En Tierra del Fuego, Mirgor despidió a 223 trabajadores en la planta de Einstein y otros 73 en Malvinas, la empresa de la familia Caputo busca extorsionar a las familias con vista en aplicar la reforma laboral esclavista.
Ante ésta avanzada contra las y los fueguinos, exigimos que la CGT y las CTA llamen a paro provincial para frenar los despidos, y tirar abajo las pretensiones esclavistas de Milei y las patronales.
¡Basta de industricidio! ¡Ni un trabajador más sin su puesto de trabajo! ¡Marcha atrás con los despidos! ¡Toda la solidaridad con los trabajadores de Mirgor!





Escribe Olga Ortigoza, Secretaria General Adjunta de Suteba La Matanza
Con el gobierno ultraderechista de Javier Milei, el ajuste a la educación pública pegó un salto cualitativo. Es el mayor vaciamiento educativo en décadas.
Desde que asumió el gobierno nacional, eliminó la paritaria nacional docente, el Fondo Nacional de Incentivo Docente y numerosos programas socioeducativos. Mientras paga la fraudulenta deuda externa, redujo el presupuesto educativo a uno de los niveles más bajos de las últimas décadas, apenas el 0,75% del PBI.
Además, pretende avanzar con una reforma educativa libertaria que, al igual que la reforma laboral esclavista, busca eliminar el derecho social a la educación y barrer con derechos docentes conquistados durante décadas de lucha.
Frente a este ataque, Ctera no desarrolló en estos casi tres años un plan de lucha consecuente. Este año convocó a un paro nacional cuando se trató la reforma laboral esclavista en Diputados, pero no organizó a la docencia para movilizar masivamente. Luego llamó a un paro el 2 de marzo y anunció supuestas “Jornadas de Lucha” de las que casi ningún docente se enteró.
También dejó aisladas a las provincias en lucha, como Santa Cruz, donde el sindicato combativo sostuvo un plan de lucha durante todo el primer semestre, UEPC Córdoba Capital y las autoconvocatorias de Santa Fe. Mientras tanto, sus sindicatos provinciales pactan los ajustes con gobernadores de todos los partidos, firman salarios por debajo de la línea de pobreza y permiten el avance de reformas antieducativas, la sobrecarga laboral, el pluriempleo, los ataques a los estatutos y el presentismo.
Ctera es parte de la crisis del peronismo. Su conducción, encabezada por Sonia Alesso y Roberto Baradel, está metida en la interna del PJ y se posiciona con el sector kicillofista. Ahora busca mostrarse “combativa” por la presión de una base docente que no da más y quiere luchar contra Milei y su motosierra.
El 2 de septiembre habrá elecciones en Ctera y la oposición nucleada en la Lista Multicolor dará pelea para recuperar la central docente y ponerla al servicio de las luchas.
En este contexto, Ctera convocó a un paro nacional para el 3 de agosto y anunció una “Marcha Federal”, aunque todavía no definió su fecha. Exigimos una gran campaña nacional para garantizar la masividad de ambas medidas y darles continuidad.
Contra el ajuste educativo en las provincias: no inicio
Varias provincias, como Jujuy, Misiones, Río Negro, Formosa, entre otras, comenzaron con un no inicio está semana contra el ajuste educativo de sus gobernadores; a la vez en Buenos Aires, La Multicolor llama al no inicio los días 3 y 4 de agosto, como continuidad del plan de lucha votado en el Plenario Provincial Multicolor de julio.
Garanticemos el paro nacional
Desde la Coordinación de la Oposición Nacional Docente, espacio que reúne a sindicatos provinciales, seccionales y agrupaciones combativas de todo el país, y del cual Docentes en Marcha forma parte, venimos impulsando acciones comunes y apoyando a las provincias en lucha.
Llamamos a garantizar el paro nacional del 3 de agosto y exigimos a Ctera que ponga fecha a la “Marcha Federal”, organice su masividad, apoye las provincias en lucha y convoque a un verdadero plan de lucha nacional.
Ese plan debe discutirse en asambleas y plenarios de delegadas y delegados con mandato, en cada provincia y a nivel nacional, para que la docencia decida cómo organizar la lucha.
Peleamos por un salario igual a la canasta familiar, contra el proyecto de ley antieducativa y contra los ajustes provinciales. Exigimos plata para la escuela pública y no para la deuda externa y el FMI.

Foto de portada: La burocracia sindical peronista negocia alivio para sus cajas y deja pasar el ajuste para las y los trabajadores
Escribe Adolfo Santos
Lejos de organizar a las y los trabajadores para enfrentar la motosierra de Javier Milei, la cúpula de la CGT privilegia las negociaciones con el gobierno para preservar sus cajas mientras dejan pasar medidas antiobreras.
Dejaron pasar la Ley de Reforma Laboral, el mayor ataque sufrido por la clase trabajadora en décadas, sin hacer nada más que declaraciones, amenazas inconsecuentes y un paro sin movilización ni continuidad. Dicen que no van a aceptar la pérdida de derechos. Sin embargo, comenzaron a negociar por gremio, aceptando de hecho lo que plantea esta reforma reaccionaria.
Llegaron a amenazar con aplicar un plan de lucha basado en el “modelo francés”, llevado adelante contra la reforma jubilatoria de aquel país, con paros rotativos por gremio, asambleas, protestas escalonadas y movilizaciones. No pasaron de las declaraciones. En una reciente reunión del Consejo Directivo decidieron que apenas se realizarán algunas movilizaciones callejeras, pero sin paros.
Es lo que se vio en la movilización del miércoles 22 de julio, convocada por las y los jubilados frente al Congreso. Supuestamente, era el puntapié inicial del plan de lucha cegetista contra las medidas del gobierno. Fue una vergüenza. Prácticamente no movilizaron, hicieron un acto de presencia testimonial y se retiraron.
Los principales dirigentes de la CGT, ni siquiera completaron la ronda alrededor de la Plaza del Congreso que realizan las y los jubilados. Se desconcentraron rápidamente y abandonaron la protesta. No se puede esperar nada de estos dirigentes, cuya principal preocupación es negociar migajas con el gobierno y no organizar la lucha para derrotar la motosierra.
La CGT tampoco participó de la Jornada Nacional de Lucha contra la baja del plan Volver al Trabajo, que afecta a casi un millón de trabajadores desempleados que sufren las consecuencias del cierre de empresas, sin que la dirección sindical reaccione a la altura. Sí estuvo el sindicalismo combativo, junto con los movimientos sociales y los partidos de izquierda.
Los burócratas miran por televisión cómo los desempleados sufren la doble violencia de quedar en la calle y ser reprimidos por las fuerzas de seguridad. Como “medida de fuerza”, la CGT llama a participar de la tradicional marcha a San Cayetano el próximo 7 de agosto, convocada bajo la consigna de paz, pan, tierra, techo y trabajo. Nuevamente convocan a rezar, en lugar de organizar la lucha.
Por un verdadero plan de lucha
La situación de la clase trabajadora y los sectores populares es insoportable. Necesitamos de forma urgente un verdadero plan de lucha para enfrentar y derrotar la motosierra del ultraderechista Javier Milei, los gobernadores y el FMI.
Las y los trabajadores han demostrado que cada vez que se los convoca responden con fuerza. Las masivas marchas por la educación, la pelea del Hospital Garrahan, las persistentes movilizaciones de las y los jubilados y los paros generales con altos índices de acatamiento, a pesar de la política desmovilizadora de la conducción, son la prueba de la disposición a enfrentar los ataques del gobierno.
Desde la Mesa Nacional del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC), junto con movimientos piqueteros independientes y organizaciones de jubilados en lucha, llaman a apoyar las luchas en curso para que triunfen.
Hay que seguir apoyando a las y los trabajadores de FATE, un símbolo de la resistencia contra el industricidio; la pelea de las y los docentes de la Multicolor bonaerense y de la docencia en huelga de Santa Cruz, que le vienen exigiendo un paro nacional a la Ctera; la defensa de las y los trabajadores del Hospital Garrahan frente a la persecución que sufren; y la lucha de las y los ferroviarios, que enfrentan el vaciamiento del sistema y denuncian el deterioro del servicio.
Para hacer avanzar estas luchas, así como la de las y los jubilados, frenar el desempleo y mejorar las condiciones de trabajo y salario, el PSC reclama que la CGT rompa el pacto con el gobierno y junto a las CTA llamen a un paro general y un verdadero plan de lucha. Este 6 de agosto tenemos un gran desafío: construir una jornada unitaria frente al Congreso contra la extranjerización de la tierra. En este proceso vamos a seguir peleando por una nueva dirección combativa y democrática de la clase trabajadora.
Escribe Adolfo Santos
El “buen comportamiento” de la cúpula de la CGT le valió que el gobierno ultraderechista rectificara la reglamentación de la Ley de Reforma Laboral, haciendo algunas concesiones a los burócratas sindicales. El nuevo texto eliminó el tope del 2% que fija la ley para los aportes extraordinarios de las empresas a los gremios; estableció que la base de cálculo de esos aportes ya no se haga sobre los salarios básicos convencionales, sino sobre los salarios con sus adicionales fijos y mensuales; y dispuso que esos aportes tengan asignaciones específicas por parte de los gremios.
Con eso, los burócratas sindicales bajaron sus reclamos y desistieron de tomar medidas de fuerza. Abandonan a las y los jubilados, a las y los desempleados, la lucha por el salario y contra la Reforma Laboral esclavista. Dejaron todo de lado a cambio de que el gobierno les libere el financiamiento de los sindicatos. En una entrevista con Infobae, el burócrata Gerardo Martínez (Uocra), representante de la central obrera en la mesa de negociación, reconoció, aliviado, que pudieron mantener las cuotas solidarias y, además, quitar un artículo por el cual las empresas dejaban de ser agentes de retención de las cuotas de afiliación.
Consiguieron alivio para sus cajas, no para las y los trabajadores que dicen representar. Los retoques a la reglamentación son parte de un “mimo” que la Casa Rosada le hace a la CGT para que mantenga paralizada a la clase trabajadora. Por eso, el oficialismo abrió las puertas a las negociaciones, en especial con Santiago Caputo y los primos Martín y Lule Menem, que juegan alineados con Karina Milei. Los burócratas cegetistas privilegian la negociación para mantener sus privilegios, aunque públicamente critiquen este modelo económico de destrucción.
Mientras tanto, las principales cláusulas contra los derechos de las y los trabajadores que establece la Ley de Reforma Laboral continúan intactas. Varios sindicatos comenzaron a negociar su aplicación con las patronales del sector, admitiendo la pérdida de beneficios y adecuándose a la reglamentación, como el banco de horas y la reducción salarial, indemnizatoria y de aportes jubilatorios. Lejos de modernizar las relaciones laborales, esta ley vino para hacernos retroceder más de un siglo, sin que la dirección de la CGT haya convocado a dar la batalla para impedirla.