El gobierno de Rodrigo Paz impidió el ingreso a Bolivia de la misión argentina de derechos humanos integrada por el diputado Juan Marino (UxP), la legisladora Vanina Biasi (PO), la secretaria general de Ademys Soledad Mosquera (Izquierda Socialista), referentes sindicales de CTA y de organismos de derechos humanos como la APDH, la Liga por los Derechos Humanos, el Ceprodh, entre otros.
La misión tenía un objetivo claro: actuar como veedora de derechos humanos frente a la creciente escalada represiva del gobierno de Rodrigo Paz.
Su conformación respondió al pedido de organismos de derechos humanos bolivianos y de integrantes de la Asamblea Nacional, que vienen denunciando el incremento de la violencia estatal y reclamando la presencia de observadores internacionales.
La delegación tenía previsto entrevistarse con familiares de personas detenidas y con víctimas de la represión para elaborar, a partir de esos testimonios, un informe destinado a organismos internacionales. Nada de eso pudo realizarse porque ni siquiera les permitieron salir del aeropuerto de La Paz.
Denunciamos el trato violento que recibieron las y los integrantes de la misión en el aeropuerto de La Paz, donde se les retuvo la documentación y se los obligó por la fuerza a subir a un avión para ser deportados a Argentina vía Santa Cruz de la Sierra. Se trata de una nueva muestra de autoritarismo que se suma al pedido de expulsión que, semanas atrás, el gobierno realizó contra nuestra compañera Mercedes Trimarchi, diputada electa por Izquierda Socialista/FIT Unidad.
Asimismo, denunciamos las posteriores comunicaciones de la Cancillería argentina, que avalaron esta deportación amparándose en supuestas cuestiones administrativas, con el único objetivo de obstaculizar la solidaridad entre los pueblos y ocultar las graves violaciones a los derechos humanos que se vienen produciendo en Bolivia desde hace más de cuarenta días.
Desde Izquierda Socialista/FIT Unidad y desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional (UIT-CI), ratificamos nuestro compromiso solidario con el pueblo boliviano, que lucha contra los planes de ajuste y la represión del gobierno. Junto a millones, seguimos reclamando: ¡Fuera Paz!

Soledad Mosquera de Izquierda Socialista y secretaria general de Ademys, viajó a Bolivia como parte de la misión de derechos humanos. En el lanzamiento de la misión dijo: “Voy en representación de la docencia y también de muchas familias, alumnas y alumnos de nuestras escuelas que son parte de la comunidad boliviana y que están muy preocupadas por la situación. Repudiamos siempre la represión contra un pueblo que se moviliza en su legítimo derecho y en particular, apoyamos esta lucha porque es un ejemplo para toda Latinoamérica.”
Estados Unidos negocia con Irán pero siguen ataques en Medio Oriente
Desde febrero, cuando Israel y Estados Unidos iniciaron el último ataque a Irán, ha habido 40 declaraciones anunciando el alto el fuego definitivo y un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz o las armas nucleares. Pero nunca se concretó. Ahora, sin embargo, tanto Washington como Teherán, dicen que esta vez si se consiguió avanzar.
No se sabe si se hará ese acuerdo. Pero evidentemente esta negociación expresa el fracaso norteamericano para someter a Irán, aunque quieren mantener el dominio sobre Palestina y sobre los paises árabes con gobiernos títeres y seguir defendiendo al Estado sionista genocida de Israel. Económicamente van a seguir llevándose el petróleo de los países árabes.
Israel afirma que continuará atacando al Líbano
El gobierno de Israel no participó en las negociaciones con Irán y ahora dice que continuará su ocupación en el sur de Líbano, donde ya asesinaron más de 3.000 personas. Además siguen manteniendo la ocupación militar sionista y ataques genocidas en Gaza y también en Cisjordania, el otro territorio palestino ocupando por Israel.
Por eso la lucha histórica del pueblo palestino por recuperar su tierra histórica y terminar con el estado genocida de Israel que es un instrumento del imperialismo yanqui para dominar Medio Oriente continua y los palestinos no se rinden.
Libertad a las y los detenidos en Libia del convoy terrestre de la Global Sumud
La Flotilla Global Sumud (GSF), de ayuda a Palestina, denunció que desde el 24 de mayo, se encuentran detenidos en Libia 10 voluntarios humanitarios del Convoy Terrestre Global Sumud. Durante los primeros días estuvieron “desaparecidos”. Y ahora informan que Libia les prorrogó por 30 días más la detención en Bengasi. Entre ellos se encuentran la activista argentina Paula Giménez y Lucas Aguilera, además de participantes de otras nacionalidades (estadounidense, italiana, polaca, portuguesa, tunecina y uruguaya). Esto fue parte de un pacto con Estados Unidos e Israel, ya que estos integrantes del Convoy Terrestre Global Sumud no estaban armados, ni cometieron ningún delito en Libia. Solo se dirigían con ayuda humanitaria a Palestina.
Escribe Prensa UIT-CI
8/6/2026. Miles de manifestantes salieron a las calles en Albania, desde el 31 de mayo y durante días, contra el resort que quieren construir Ivanka Trump, hija del presidente de los EE.UU. y su esposo, Jared Kushner.
Enfrentan a dos megaproyectos inmobiliarios ligados a la familia Trump, principalmente al yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, considerados por miles de manifestantes como una amenaza para el medioambiente. El símbolo de la resistencia albanesa quedó ligado a las siluetas de los rosados animales, por lo que se conoce a las protestas como la “revolución del flamenco”.
Al grito de «¡Albania no está en venta!», miles de albaneses protestaron en Tirana, la capital del país, por cuarto día consecutivo contra el proyecto turístico liderado por la empresa de inversiones de Jared Kushner, Affinity Partners.
Los manifestantes denuncian la construcción del complejo, por perjudicial para el medio ambiente. En algunas pancartas se pedía la dimisión del primer ministro albanés, el socialdemócrata Edi Rama, mientras que en otras se veía un dibujo de Rama entregando unas llaves a Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense.
Albania es un país situado en el sudeste de Europa de 2.770.000 habitantes. Se encuentra en el mar Adriático y Jónico, dentro del mar Mediterráneo. En 1991 se restauró el capitalismo y desde entonces crecieron las inversiones extranjeras. La pobreza afecta a casi el 20% de la población
Según el plan presentado hace dos años, el proyecto prevé transformar la isla de Sazan -antigua base militar comunista secreta- en un lujoso destino turístico, una operación valorada en unos 1.200 millones de dólares. También se planeaba construir hoteles de lujo en la zona costera protegida de Vjosa-Narta, situada en la comunidad meridional de Zvernec.
Esos territorios son lindantes a una zona costera protegida en donde hay un humedal con una abundante fauna autóctona entre las que se encuentran tortugas marinas, focas monje y los flamencos que caracterizan las protestas.
“Albania no está en venta” y “Cancelen el proyecto”. Otras también reclaman contra los actores externos, como “Ivanka, andate a tu casa” y “manos fuera de Vlora-Narta”.
Los jóvenes de Albania son los abanderados de estos reclamos en defensa de su calidad de vida y de la fauna y flora del territorio en disputa.
Las manifestaciones en Albania se caracterizan por el color rosa, ya sea en la vestimenta de los que reclaman o en otros objetos con la forma de los flamencos que habitan la zona. La importancia del animal en la protesta llegó a hacer incluso que modificaran la bandera del país para protestar: aparecieron ejemplos en donde el águila de dos cabezas de la bandera de Albania fue sustituida por un flamenco rosa también bicéfalo.
El conflicto albanés no solo apunta contra la familia Trump, sino que los reclamos van contra algunos políticos locales. Las marchas ambientalistas llegaron a cuestionar tanto a Edi Rama, el primer ministro socialdemócrata que gobierna Albania, como a Sali Berisha, un veterano líder opositor de gran importancia desde la década de los noventa. “Rama a la cárcel, Berisha a la cárcel”, pide una de las consignas que corean en las movilizaciones. Los manifestantes, tanto en Tirana como en Zvërnec, consideran que Rama y Berisha son “dos caras del mismo sistema agotado” y que solo responden a las élites nacionales e internacionales.

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
La represión en La Paz a manifestaciones pacíficas contra el gobierno, constituyen un crimen. Ya causó muertos, heridos y arrestos ilegales. El Congreso, dominado por la derecha, cambió la legislación para permitir la participación militar en la represión autorizando a encarcelar manifestantes y ordenando la detención de Mario Argollo, el máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB).
Sin embargo, el gobierno de Rodrigo Paz electo hace solo seis meses, está enormemente debilitado. En una voltereta política, ahora dice que no van a encarcelar a nadie, tampoco a Argollo, y propone “diálogo” con la COB y los sectores movilizados. Pero la mayoría de las organizaciones, comenzando por la Central Obrera rechaza este supuesto diálogo alegando que es un gobierno hipócrita que no merece confianza.
La enorme movilización popular, con más de un millón de trabajadoras y trabajadores, para que se vaya el gobierno de Rodrigo Paz continúa fuerte. Hay más de 100 bloqueos de carreteras realizados por campesinos e indígenas en todo el país y se realizan movilizaciones y huelgas en La Paz y en otras ciudades con una masiva participación de la COB.
Rodrigo Paz, un gobierno entreguista
Rodrigo Paz impulsa una política de saqueo de las riquezas del país en favor de los oligarcas del agronegocio, las transnacionales, las mineras privadas y las falsas “cooperativas” asociadas a transnacionales. Les permite que se lleven el oro y otros minerales por miles de millones de dólares mientras envenenan los ríos y está endeudando al país por generaciones. Para llevar adelante sus planes, acuerda con Donald Trump y con gobiernos subordinados, como el de Milei, para que lo apoyen incluso militarmente.
La mayoría de los beneficiados responden a intereses económicos extranjeros que vienen actuando desde hace décadas en el país. Se adueñaron de millones de hectáreas casi sin pagar nada mientras incendiaban bosques para cultivar soja causando graves problemas ambientales en todo el país. Esta entrega y saqueo no comenzó ahora, se viene haciendo desde los gobiernos del MAS. Ahora, Rodrigo Paz les redujo aún más impuestos a la oligarquía terrateniente y les permite llevarse las ganancias de esas exportaciones sin ningún tipo de retención. También intentó que los oligarcas del agronegocio se adueñen de las tierras de los pequeños campesinos e indígenas, pero acabó retirando ese proyecto de ley ante la fuerte movilización campesina indígena, aunque intenta volver a la carga con otro proyecto similar. Duplicó el precio del combustible, en gran parte importado, quitándole el subsidio y ahora amenaza con triplicarlo.
Esa política produjo el aumento de los productos de la canasta familiar, agravado por el congelamiento de salarios, disminuyendo el poder de compra de las masas populares. Las y los campesinos e indígenas no asalariados ven reducir sus ingresos y son amenazados de quitarles sus tierras. Por eso se produce esta enorme y justa rebelión popular.
Fuera Rodrigo Paz, por un gobierno de la COB y las organizaciones populares
Desde el Partido de los Trabajadores, que integra a las y los militantes bolivianos de la UIT-CI (ARPT), llamamos a luchar hasta la caída del gobierno derechista de Rodrigo Paz y del régimen de partidos subordinados a la oligarquía terrateniente y las transnacionales. Solo así frenaremos el saqueo y la entrega. Para eso es fundamental la unidad de las organizaciones en lucha impulsando una huelga general revolucionaria con mineros, fabriles, magisterio y otros sectores junto a los campesinos e indígenas que están en los bloqueos.
Peleamos por la constitución de un gobierno transitorio de la COB con todas las organizaciones populares en lucha y la convocatoria a elecciones libres, en la perspectiva de una salida obrera, campesina, originaria y popular. Pero será este gobierno transitorio el que tiene que realizar los cambios revolucionarios urgentes para terminar con esta pobreza extrema del pueblo trabajador.
Ese gobierno tiene que terminar con el dominio de la oligarquía del agronegocio y las transnacionales que se llevan fuera del país las riquezas y las divisas producidas por el pueblo trabajador. Mientras tanto, seguiremos luchando por la salida de Rodrigo Paz del gobierno y para impedir que se sigan llevando nuestras riquezas.
Foto de portada: Mercedes Trimarchi y Humberto Balderrama (PT) conversando con campesinas en el Cabildo Abierto
Entrevistamos a Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista en el FIT Unidad, quien estuvo en La Paz invitada por el Partido de los Trabajadores (PT), sección de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional (UIT-CI). Allí acompañó el proceso de rebelión que atraviesa Bolivia y llevó la solidaridad internacionalista a un pueblo que lucha contra el ajuste, el saqueo y la represión del gobierno de Rodrigo Paz.
El Socialista: ¿Cómo viste la situación en Bolivia?
Mercedes Trimarchi: Parte de mi visita a Bolivia tuvo que ver con la posibilidad de conocer de primera mano y en profundidad la enorme rebelión obrera y popular que se está produciendo en ese país. Los grandes medios ponen el foco en la represión del gobierno, pero muestran muy poco sobre la enorme organización comunitaria que existe en el país y sobre el papel que cumplen las organizaciones sociales y populares en esta pelea.
Me impactó especialmente la importancia de las decisiones asamblearias, la centralidad de lo comunitario por sobre lo individual y la convicción de que, en unidad, es posible enfrentar y derrotar a un gobierno. Hace semanas que el pueblo boliviano sostiene movilizaciones, bloqueos y distintas acciones de lucha. En ese proceso, el reclamo que hoy unifica las diferentes demandas es muy claro: “Fuera Paz”.
ES: ¿Qué experiencias y encuentros destacarías de tu recorrido?
MT: Participé, junto a mis compañeras y compañeros del Partido de los Trabajadores, de distintas actividades que me permitieron conocer de cerca la lucha del pueblo boliviano.
Estuve presente en un congreso ampliado de la Central Obrera Boliviana, donde trabajadores, campesinos y jóvenes debatieron la necesidad de enfrentar en unidad las políticas del gobierno. También participé de una radio abierta convocada junto al Comité de Solidaridad con Palestina, en la que se denunció la situación extrema de las mujeres que están llevando adelante una huelga de hambre.
Acompañé las masivas movilizaciones campesinas que llegaron a la sede de gobierno en rechazo a la criminalización de la protesta social. En El Alto participé de una multitudinaria asamblea, donde se discutieron los pasos a seguir para fortalecer el plan de lucha.
Finalmente, formé parte de una mesa debate sobre la salud de las mujeres, en la que se reflexionó acerca del impacto diferencial que la crisis y el ajuste tienen sobre nosotras.
ES: El gobierno boliviano te acusó de “intromisión” y pidió tu expulsión del país...
MT: Hubo una campaña de hostigamiento y persecución impulsada por el gobierno de Rodrigo Paz y por diputados de ultraderecha, que alentaron a sus seguidores a acosarme en redes sociales. Además, desplegaron una operación mediática desmesurada para desacreditar mi apoyo solidario a la lucha del pueblo boliviano.
Me acusaron de “intromisión”, pero habría que preguntarse qué significa realmente ese término. Para mí, intromisión es cuando una potencia imperialista interviene sobre otro país para imponer sus intereses políticos y económicos, como pretende Trump con el gobierno de Rodrigo Paz . Intromisión ilegal, es cuando el Estado de Israel detiene en aguas internacionales a integrantes de una misión pacífica que lleva ayuda humanitaria a Gaza. Mi presencia en el vecino país, fue para expresar la solidaridad de clase con quienes luchan por sus derechos.
Con esta campaña buscan silenciar las voces solidarias que se levantan en favor del triunfo de la lucha del pueblo boliviano. Resulta llamativo que no cuestionen el respaldo internacional que recibió el gobierno de Rodrigo Paz por parte de los ultraderechistas Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Javier Milei. En cambio, persiguen a quienes expresamos solidaridad y manifestamos nuestro apoyo con un pueblo que se moviliza y pelea contra el ajuste, el saqueo y la represión.
ES: ¿Qué conclusiones sacaste de esa experiencia?
MT: En primer lugar, me llevo una enorme valoración de lo que significa la lucha colectiva. Me impresionó la fuerza del pueblo boliviano para enfrentar, en unidad, los planes de un gobierno que responde a los intereses del imperialismo y de los sectores más concentrados de la economía. También confirmé que en América Latina es posible derrotar a la ultraderecha, frenar las políticas reaccionarias y abrir otro camino para las mayorías populares.
El principal aprendizaje que me llevo es que en Bolivia se está desarrollando un profundo proceso de movilización y rebelión popular. Por eso creo que los pueblos del mundo debemos acompañar, apoyar y solidarizarnos con esa lucha. Cuando un pueblo se pone de pie para defender sus derechos, su pelea trasciende fronteras. Y si triunfa el pueblo boliviano, será también una victoria para todos los pueblos que enfrentan el ajuste, el saqueo y la represión.